Saludos queridos lectores! Les traigo la novena parte de la historia, creo que cada vez se está poniendo más y más interesante. Sasuke y Sakura tienen mucho de que hablar, no lo creen?
Espero que les guste este capítulo, no se imaginan lo que es el próximo! ;)
Les dejo las respuestas a sus maravillosos comentarios del capítulo anterior:
Denuss: Muchas gracias por tu comentario! Me puso muy feliz leerlo, me alimenta mis ganas de seguir escribiendo esta historia :)
Me alegra que tengas la misma opinión con respecto a la vuelta de Sasuke a la aldea y la reacción de sus compañeros. Realmente no se que se le cruza por la mente a las personas que creen que podría ser perdonado tan fácilmente. El capítulo anterior incluyó bastante humor, debido a que me encanta que mis historias sean divertidas, sin contar que el anime/manga en sí es humor puro, a pesar de tratar con temas tan serios. Incluiré más humor en la historia si es de su agrado, me divierte mucho escribirlo. Creo que la relación Sasuke/Sai nunca podría funcionar, a pesar de que en este caso Sai no se siente atraído por Sakura de esa manera, ellos solo son grandes amigos :) La causa del sonrojo de Sakura es otra, y la veremos más adelante ;)
Con respecto a los otros personajes, en este momento estoy a punto de incluir el equipo de Neji, Lee y Tenten en alguna escena, realmente me gusta ese equipo, y todavía estoy pensando en la aparición de Kakashi, quiero que sea explosiva :) Hinata aparecera, pero hay que esperar un poco más jeje. Me despido diciendo que adoro tus comentarios testamento y espero recibir otro por este capítulo :) nos leemos pronto!
DULCECITO311: wowww Sasuke tiene hormonas! jaja si, es cierto, él comienza a fijarse un poco en Sakura, la aproximación será larga y paso a paso, espero que puedas esperar para ver el resultado de este romance :)
Con respecto a Sakura y su fantasmas, ciertamente estas en lo cierto, ella debe librarse de lo suyo para ayudar a Sasuke, pero lo que no sabe en verdad es que podrá ayudarse a ella misma mientras ayuda a Sasuke. Será un doble proceso muy interesante, y espero tu opinión al respecto! tu comentario me sirvió bastante en este sentido. Muchas gracias por tu mensaje! espero que te guste este capítulo! :)
: Gracias por tu comentario! A mi también me encanta la relación entre Naruto y Sasuke, hubiera sido una lástima desperdiciarla, es simplemente genial. Shikamaru también me parece un personaje interesante, y estoy pensando una manera de poder incorporarlo en un capítulo de la historia, sería bastante divertido. En cuanto a Hinata, veo que hay muchos interesados en su relación con Naruto jeje, supongo que mostraré un poco de eso pronto para los fans de la pareja :) Gracias de vuelta y espero que disfrutes de este nuevo fragmento de la historia!
Cami: Diste en el clavo con tu comentario! :) PROXIMAMENTE HABRÁ UN ENFRENTAMIENTO ENTRE SAKURA Y SASUKE, por no decir varios ;) jeje espero que te guste este capítulo, Naruto es pervertido como su maestro, que más podía haber hecho? jeje
Espero que lo disfruten! :) no se olviden de dejar sus opiniones!
8
Cuatro días habían pasado desde que los tres residían en el barrio Uchiha. Todas las mañanas era la misma rutina; ella cocinaba, los tres comían, ella se iba al hospital, ellos entrenaban en el lado oeste del barrio.
A las 2 en punto de la tarde ella volvía y se unía a su entrenamiento. El tipo de cabellos negros y piel pálida no había vuelto a aparecer, solo eran Naruto y él.
Entrenaban duro y hablaban durante largo rato. Hablaban de lo que había pasado durante los últimos años, de lo que estaba pasando en ese preciso instante y de lo que querían que pasara.
Le había contado a su mejor amigo la única meta que le quedaba después de cumplir de manera fallida su último ideal: restaurar su clan.
El rubio se había reído de él, y lo había llamado pervertido antes de decirle que dejara de preocuparse por lo que haría en el futuro y que disfrutara de lo que le estaba pasando en ese preciso instante.
Vaya hipócrita era su amigo. Siempre hablando de cuando fuera Hokage en un futuro, a su parecer, no muy lejano.
Siempre hablando de la envidia que le tenía al de cabellos rojos por haber logrado su meta antes que él. Siempre hablando de la necesidad que tenía de poder velar por las vidas de las personas que habitaban la aldea.
Sasuke anhelaba otras cosas; cosas que su rubio amigo ya había anhelado y ya había conseguido, de una manera diferente tal vez, pero que ya había alcanzado.
Quería formar una familia, tener un hogar al que regresar después de entrenar duro por las tardes, una mujer que le sonriera y le dijera que la comida ya estaba lista, después de recibir entre sus brazos a sus futuros hijos.
Quería volver a ver el abanico mostrándose orgulloso en todas sus ropas, en el cuerpo de alguien más, alguien que fuera similar a él, alguien que lo hiciera pertenecer a un grupo; a un clan.
Quería tener en sus manos lo que antes le habían robado. Esa era su mayor ambición, ahora que le habían dado la oportunidad de tenerlo.
Se había enterado por parte de su compañero de la muerte de los padres de Sakura.
Ninguno de los tres tenía ahora un hogar al que regresar, no tenían padres que los cuidasen, ni hermanos que los acompañasen, pero sin embargo ellos, ellos dos se veían tan felices...
Él todavía no había podido volver a sonreír de la manera que ellos lo hacían. Quería saber como habían logrado llenar el vacío.
Había notado los cambios que ella había experimentado desde la primera vez que la había vuelto a ver. Ella era diferente, se sentía diferente, se escuchaba diferente, pero realmente no podía figurar en su mente los cambios en concreto.
Ella era diferente, había cambiado; pero seguía siendo el mismo enigma que siempre había sido bajo sus ojos.
No habían hablado desde la primera noche de su reencuentro. Cuando ella llegaba, a las 2 en punto de la tarde, se limitaba a observarlos entrenar, y luego, después de que terminasen, le pedía al rubio que luchara contra ella, pero nunca se lo había pedido a él. Nunca le sostenía la mirada, nunca le dedicaba más atención de la estrictamente necesaria, nunca le ofrecía ninguna de las sonrisas que parecía regalar a cada persona que se le cruzara en el camino, sin excepciones; además de él mismo.
Tal vez, después de todo, ella sí le tenía miedo.
Él había intentado matarla, era esperable que no quisiera volver a enfrentarse siquiera a la seriedad de su rostro.
Ahora ellos estaban solos, su amigo había corrido hasta el interior de la casa para poder prepararse antes de la cita que tendría con su aparente novia por la noche. Ellos estarían solos por un largo rato, y él no guardaría silencio ni por un segundo, si se trataba de descifrar la mente de aquella ninja que había sido su compañera de equipo y su admiradora no tan secreta cuando eran niños.
-Sasuke.-Ella lo llamó, y posó una de sus manos pequeñas en el medio de su espalda sudada. La noche era calurosa y finalmente había considerado quitarse su camisa frente a la mirada de sus custodios.- Me gustaría poder revisarte lo antes posible para saber si el entrenamiento está interfiriendo en la cicatrización de tus heridas.- No hubo respuesta de su parte. Su voz era seria y analítica cuando se dirigía a su persona, nada de tonos agudos ni de gritos histéricos para su persona, ella se había mantenido en el límite, hasta que su mano se había escabullido peligrosamente hasta la zona más afectada de su cuerpo.
Finalmente habían llegado al punto de quiebre.
Sintió los músculos de su espalda contraerse bajo su tacto, y supuso que ella no dejaría pasar de largo un detalle tan significativo de su estado de salud. Hasta ahora parecía que eso era lo único que le interesaba de su persona.
-¿Te duele aquí?- Presionó con cuidado con sus dedos sobre su carne y debió morder levemente su labio inferior para reprimir un gemido de dolor producto del estado fatídico en el que se encontraba su espalda mancillada.
-No es nada grave- Contestó el Uchiha imitando irónicamente su tono seco y autoritario, a pesar de que las últimas palabras habían sonado más como las que utilizaría una adorable enfermera y no como la temeraria kunoichi que acababa de dirigirle la palabra.
-De hecho creo que sí lo es. Estuve pensando que tal vez tus dolencias en la zona lumbar y en el pecho sean efectos secundarios del mal uso del Susano'o...- No pudo evitar elevar una ceja ante el comentario a tiempo que clavaba sus ojos negros en su mirada verdosa. Se percató enseguida de que sus mejillas se habían enrojecido levemente, además de que sus palabras habían cesado de repente, dándole un tono adorable a su piel pálida, y hasta convidando con sus exóticos cabellos rosas.
No solo conocía su técnica, sino que juzgaba la forma en la que la había utilizado.
Definitivamente esa no era la misma Sakura que él había conocido. No reconocía más que las facciones de aquella mujer sentada junto a él bajo la sombra de los árboles frondosos.
-¿Cómo conoces de la existencia y funcionamiento de mi técnica?- Su boca se abrió y cerró levemente de la impresión al escuchar las palabras que habían escapado raudas de los labios de su compañero. Definitivamente los hombres de la aldea necesitaban tomar un curso intensivo de cortesía y buenos modales.
-Esta todo en tu historia clínica, además conozco a uno de los guardaespaldas del Raikage que me ha contado sobre el funcionamiento de tu técnica, Sasuke, felicitaciones por poder controlar las fuerzas del más allá. Supongo que Naruto ya te debe haber preguntado por mí todas las grandezas de tu estilo de lucha, por lo que no te sientas obligado a darme explicaciones.- Contestó con un tono irónico la ninja médico mientras se levantaba del suelo y le extendía una mano para ayudarlo, después de sacudir el polvo de su delantal rosado.
Él rechazó olímpicamente el gesto y se incorporó sin ayuda más que de sus pies cansados y se apresuró a seguirle el paso a la joven que caminaba a apenas dos metros de distancia de su persona, bajo el cielo pintado en tonos rojizos y rosados que indicaban el arribo inmediato de la luz de la luna.
-¿Sabes?- Comentó ella apenas un momento antes de cruzar con sus pies el umbral de la puerta de entrada a la residencia, volteando su cuerpo completamente para mirarlo directamente a los ojos. Él le sostuvo la mirada y gruñó de manera audible para indicarle que continuara mientras intentaba descifrar la sonrisa divertida que acababa de posicionarse en el medio de su rostro. -Haces demasiadas preguntas.- Terminó por decirle antes de volver a girar sobre sus talones para caminar hasta el interior de la casa como si nada acabara de pasar. Como si una sonrisa no acabara de posarse en sus labios por el comentario de su compañera.
Caminó hasta donde ella estaba y se desplomó en el sillón, a su lado, después de asegurarse de que Naruto ya había abandonado la estancia. Era extraño pensar que todavía no se sentía cómodo cuando los tres estaban juntos.
-Alguien tiene que pagar por tu silencio, por lo general eres tú la que llena los espacios.- Ella rió bajito ante su comentario y volteó su rostro para mirarlo directamente a los ojos, examinando la mueca que se había formado en sus labios.
-Supongo que esa siempre fue mi función.-Admitió la pelirrosa, manteniendo el humor en el ida y vuelta, y la mirada sobre aquellos penetrantes ojos negros. Jamás había observado con detenimiento aquellas pupilas que escrutaban su rostro de manera casi escalofriante. Sintió una leve corriente recorrer su cintura y de repente recordó la razón por la que debía esta ahí; así de cerca, así de íntimo.-Voltéate.- Pidió suavizando su tono de voz. A veces creía que su personalidad cambiaba cuando se trataba de atender las heridas de sus pacientes, o al menos eso era lo que sus amigos le decían. La gente que más amaba, ellos estaban de acuerdo en que su profesión no solo beneficiaba a la población de la aldea, sino también a ella misma.
El pelinegro obedeció y se volteó sin decir más nada, hasta volver a sentir el tacto de aquellas manos pequeñas sobre su espalda desnuda. Un leve calor recorrió la zona adolorida, indicándole que el chakra de color verdoso había comenzado a emanar de sus manos.
Los dedos presionaban de una manera eficiente y tranquilizadora la musculatura, el aire se escapaba de sus pulmones cada vez que la distancia entre sus manos y su espalda desaparecía y sentía que desde donde estaba, detrás de su cuerpo, podía manejarlo, como si fuera un muñeco.
Sus ojos se habían cerrado lentamente, a medida que la inflamación desaparecía y el dolor agudo que sentía en el esqueleto dejaba de ser tan punzante, hasta el punto en el que olvidó que había existido en algún momento.
-¿Te sientes mejor?- Preguntó ella después de posar sus manos casi cariñosamente sobre sus hombros, acercando su rostro para volver a posar su mirada sobre la de su contrario. Justo cuando había pensado que iba a caer en un sueño placentero, escuchó su voz volver a invadir sus oídos, y sus manos posarse casualmente en la parte superior de su espalda.
-Sí, mucho, gracias.-Las palabras salían casi automáticas de sus labios, y su mirada había vuelto a perderse en aquellos pozos color verde. La pelirrosa retiró lentamente sus manos de su cuerpo y acomodó su camisa cuidadosamente sobre sus hombros, indicándole en silencio que podía volver a vestirse. Él asintió levemente con la cabeza y se vistió sin decir más nada, levantando su mirada solo al notar que la joven se había levantado de su lugar y caminaba hasta perderse en la puerta de la cocina.
De repente esa pregunta había vuelto a dispararse en su mente y su mirada buscaba desesperada el cuerpo de la poseedora de dicha respuesta.
Siguió sus pasos rápidamente y se adentró a la cocina sin decir palabra alguna, parándose frente a su custodia al llegar, como esperando a que ella volviera a retomar el hilo de la conversación que había muerto apenas minutos atrás.
-Voy a calentar la cena.- Sus palabras salieron casi automáticas al ver la expresión en los ojos negros. Su rostro seguía siendo impredecible para ella, pero suponía que esperaba a que ella dijera algo. Eso era lo único que tenía para decir.-Espero que no me preguntes por qué lo hago, porque la respuesta sigue siendo la misma de antes.-Bromeó minutos después, mientras le daba la espalda al de cabellos negros, ocupada en calentar el alimento que había preparado ese mismo día a la mañana.
Ninguna respuesta al comentario llegó a sus oídos, pero sintió aquella mirada clavándose lentamente en su espalda y se volteó para darle la cara, casi por acto reflejo.
-No quería preguntarte nada.- Mintió el de cabellos negros mientras posaba nuevamente su mirada sobre el rostro de la pelirrosa, analizando sus expresiones.-Simplemente quería que sepas que no me importa por qué lo haces, pero realmente agradezco tu forma de actuar.-
Ella no comprendía por qué él sentía esa necesidad de agradecerle todo lo que hacía. No creía haber escuchado jamás algo parecido salir de sus labios y lo demostró con la expresión de sorpresa que tomó repentinamente su rostro caliente.
-¿Te refieres a lo de Naruto también? Solo les dejé su espacio, para que pudieran hablar tranquilos, ustedes son mejores amigos después de todo.- El de cabellos negros asintió levemente con la cabeza y dio un paso adelante antes de continuar con lo que antes había expresado.
Su espacio personal era invadido poco a poco, no solo por sus enigmáticos ojos oscuros, sino que ahora también por la totalidad de su persona caminando paso a paso hasta llegar a menos de un metro de distancia de donde ella se encontraba. Si no fuera Sasuke, tal vez hubiera interpretado la situación de una manera completamente diferente.
-Los tres necesitamos hablar tranquilos.- Sintió su corazón encogerse ante sus palabras y miró al suelo durante unos segundos, mientras ordenaba sus pensamientos en su mente, impidiendo que aquellos pozos negros interfirieran nuevamente en su funcionamiento.
-Si quieres decirme algo, deberías hacerlo ahora. Te escucho cuando estés preparado.-
Él negó levemente con la cabeza y dejó otra de sus risas características escapar de sus labios abiertos. Ella se había tornado tan ingenua de repente. Se preguntaba dónde había quedado el tono irónico que había usado con anterioridad y además sentía curiosidad en saber si su cercanía había sido un factor determinante en el cambio de su postura.
-Sakura...tú eres la que tienes que empezar con esto.-
