Saludos lectores! Nuevamente les traigo un nuevo capítulo de Lazos.
OMG. amo AMO este capítulo, creo que es mi favorito por lejos entre todos los que escribí hasta ahora, y creo que a ustedes también les gustará bastante. Es muy largo, y tiene un regalito al final, aunque por ahora Kakashi no volverá a aparecer, pero es un capítulo que realmente me encanta.
Nuevo resumen: les gusta? creen que le queda mejor a la historia? Personalmente no creo que sea muuuuy descriptivo de la historia en general, pero como ya tengo un grupito de hermosas lectoras que ya conocen la historia, me tomé el atrevimiento de poner un texto con el que ya todas podemos estar más familiarizadas. En fin, déjenme su opinión sobre eso, y el capítulo. Espero que les guste, de verdad LO AMO.
AH! y algo más que quería contarles...jiji, desde hace un tiempo estuve pensando en hacer una nueva historia, solo que en esta la pareja será Hidan x Sakura. En mi opinión creo que simplemente van muy bien juntos, por el carácter que tienen ambos, y bueno, se me ocurrió una historia llena de misterio e invenciones propias que creo que les gustará.
Gracias por su apoyo hasta ahora, les dejo las respuestas a sus reviews! :)
Denuss: jejeje, no te preocupes por el "retraso" de tu review, realmente me hace muy feliz que hayas utilizado tu tiempo y energías para contestarme con otra de tus biblias jaja.
Coincido totalmente en tu opinión sobre el tema kakashi (para amplia discusión) Esas frases que le dijo en el anime son realmente muy significativas y nos muestran un poco más de su relación. Personalmente creo que Kakashi es uno de los que más sufrió por la partida de Sasuke, además de sentirse decepcionado, sintió que fracasó como sensei, (con lo cual estoy completamente en desacuerdo), pero también creo que podría darle una segunda oportunidad a Sasuke, ya que siempre apoyó a Naruto y Sakura en sus intentos de traerlo de vuelta. Se me viene a la memoria ese episodio en el que Naruto se arrodilla frente al raikage para rogarle por la vida de su amigo. Dios, son personajes simplemente tan nobles, que se me hace muy difícil manejarlos, tengo que "agarrarlos con pinzas" como siempre digo, pero la verdad es una historia que me encanta narrar. Por cierto, me gustaría saber tu opinión sobre como va la evolución del "romance" de Sakura y Sasuke, por un momento creí que lo que pasa al final de este capítulo era un poco extremista, pero me dejé llevar por la emoción, y creo que también podría haberle pasado a Sasuke jajaj. en fin, espero que te guste, y gracias de vuelta! :):)
DULCECITO311: woow, si, tienes razón, Sasuke realmente está cambiando en su forma de ver la situación. Creo que en los próximos capítulos podrás ver mejor desarrollado el tema del crecimiento personal de Sasuke, es cierto que ellos se están curando mutuamente, los tres, sobre todo Sakura y Sasuke, pero también creí necesario que existan momentos de crecimiento personal por parte de Sasuke. Es realmente uno de los momentos más lindos de narrar de la historia, (y complicado) pero espero que te guste jeje. muchas gracias por tu review!
Cami: jeje por supuesto! detesto a la gente que pone a Sakura en un pedestal, ella es humana, aunque es una kunoichi y creció lo suficiente como para poder permanecer en pie ante un combate con Naruto y Sasuke. Jeje, la verdad que todo se sentía un poco vacío sin Kakashi, eso es verdad, sobre todo teniendo en cuenta el papel crucial que jugará en la historia: volver a convertirse en el sensei del equipo siete. pero shhhh, ya estoy revelando demasiado jaja. Me gusta tu frase, volverán a ser el equipo siete, pero uno más maduro y genial jajaj. muchas gracias por tu review, espero que te guste este cap!
Minene Uryuu: ajajaja, es que kakashi es todo un galán de película, merece una entrada especial. estaba reservando lo mejor para el final...jajajja gracias por tu review, me haces reír.
Bloddy cherry: wowwwww siiii, deberíamos abrir un fan club de kakashi sensei jajaja, todos lo extrañábamos jajaj.
sin más preámbulos, al capítulo! (que está genial :B)
13
Había amanecido junto a los primeros cantos de los pájaros que anidaban en la ventana de su habitación. A su lado, el lecho de su mejor amigo yacía vacío y con las sábanas, mantas y almohadas enredadas y fuera de su lugar.
Era un día diferente.
Ninguna dolencia lo había despertado esa mañana, a diferencia de las de los últimos días desde que había salido del hospital. A pesar de que las heridas que se habían abierto en aquel episodio habían cicatrizado en la sala de operaciones, un malestar insoportable se había instalado en su cabeza y específicamente en sus ojos.
Sasuke sabía que sus técnicas eran las que habían provocado el desequilibrio, pero nunca lo había mencionado.
Soportaba el dolor en silencio, sin que nadie lo supiera. Él estaba enfermo, pero creía tener la receta para poder remediarlo sin la ayuda de nadie.
Por un momento se sintió irónicamente abrumado por la soledad de la habitación y un impulso de curiosidad lo guió a levantarse de su lugar y buscar por los alrededores a la persona que debería estar durmiendo a su lado en ese preciso momento.
El reloj de la mesita de noche marcaba exactamente las seis de la mañana y por alguna razón no podía dejar de pensar en la causa que había llevado a su amigo a despertarse tan temprano cuando normalmente acostumbraba a levantarse, literalmente, a patadas cuando Sakura lo levantaba al mediodía para almorzar los tres juntos.
Sasuke estaba intrigado. Intrigado porque Naruto no estaba, intrigado porque la presión en su cabeza le había dado un respiro.
Intrigado porque ese día parecía ser diferente de los que antes habían pasado.
Al llegar a la cocina, se encontró con otro cuarto vacío y su curiosidad creció aún más al descubrir la sala de estar y el living en el mismo estado. Estaba completamente solo.
Se decidió finalmente a salir al exterior de la residencia para investigar en los campos de entrenamiento como lo había hecho aquella vez cuando Sakura había desaparecido.
Al parecer ellos realmente habían asimilado la idea de que él no tenía la más mínima intención de escapar de la aldea de la hoja.
Su sorpresa aumentaba considerablemente hasta detenerse al llegar al límite de su celda, encontrándose finalmente con su mejor amigo en las puertas del barrio Uchiha, pero sus ojos no se abrieron por ver la sonrisa de Naruto, ni tampoco por haberlo encontrado a esas horas en aquel lugar tan peculiar, sino por lo que sus ojos oscuros encontraron a su alrededor.
Rosas.
Racimos, arreglos, chocolates, papeles brillantes, cartas, tarjetas, carteles, mensajes, fotos, dibujos.
El escarlata rodeaba su atuendo naranja y sus cabellos rubios desde el fondo de su visión. Pegadas contra las rejas, contra las maderas de las columnas, incluso entre las manos de su mejor amigo.
-Feliz San Valentín, Sasuke-teme- Su ceja izquierda se elevó al escuchar sus palabras y por un momento sintió que sus labios se habían pegado y que impedirían que cualquier sonido que produjera su garganta pudiera salir al exterior.
-Naruto- El rubio no pudo evitar que una leve sonrisa aflorara en su rostro al ver la expresión de sorpresa absoluta en el rostro de su compañero y se limitó a caminar hasta donde estaba para poder tomarlo firmemente del brazo y arrastrarlo hasta donde esa maravilla se encontraba.-¿De dónde salió todo esto?- La pregunta salió de su boca de manera automática y maldijo internamente al escuchar la risa de su acompañante. Ciertamente era una pregunta bastante estúpida, casi tanto como su compañero en sí.
-Son los regalos que recibimos por San Valentín, teme.- Se acercó con cautela hasta los arreglos y sintió la suavidad de una rosa roja perfecta contra sus dedos al tomarla entre sus manos para poder examinarla más de cerca. Se preguntaba cuánto tiempo había pasado desde el último San Valentín que había pasado con tantos regalos, a pesar de que todavía no estaba seguro de que nada le perteneciera.-Mira todas las rosas que Sakura-chan recibió, es una lástima que se haya ido al hospital tan temprano- Efectivamente al menos la mitad de toda esa monstruosa cantidad de flores llevaba el nombre de su compañera escrito. Al parecer ella se había vuelto bastante popular en la aldea, sin dejar a Naruto afuera.
Su sorpresa aumentó considerablemente al descubrir varios arreglos y cartas perfumadas con su nombre y sintió deseos de reír al ver una de esas envolturas arrugada en el suelo de concreto. Al parecer a Naruto no le bastaba con comer sus propios chocolates.
El brillo del envoltorio se veía borroso en su cabeza y tuvo que pestañear varias veces antes de poder volver a ver con normalidad. Las palabras de Naruto se habían procesado finalmente en su inconsciente, pero algo andaba mal.
-Hoy no le toca el turno de la mañana- Su voz había salido casi como un suspiro, transformado a partir de un pensamiento que realmente no había nacido para salir de su mente. A pesar de que apenas fueron audibles, sus palabras llegaron hasta los oídos de su mejor amigo que asintió levemente con la cabeza a tiempo que sus ojos celestes se clavaban rápidamente en el suelo de tierra del camino.
-Ella dijo que tenía un paciente que atender, que probablemente no estaría en todo el día- Sasuke asintió con la cabeza ante su respuesta y volvió sus ojos negros a los millones de pétalos de colores cálidos que yacían contra la reja a poco menos de un metro de distancia de su rostro. Realmente no podía creerlo.-Me dijo que volvería para la cena, así que no estarás solo cuando me vaya- Sasuke no tenía que preguntar, él sabía que Naruto probablemente pasaría la noche con Hinata en el día de los enamorados, tomando la expresión estúpida de su rostro como una confirmación de sus suposiciones.-Esperemos que Sakura-chan quiera quedarse contigo...-
-Idiota- Había volteado su rostro rápidamente al volver a sentir aquellos ojos azules examinándolo de cerca. Naruto siempre podía leer la expresión de su rostro y temía que sacara conclusiones erradas de la reacción que su semblante había tenido por lo que acababa de anunciar con su estúpido tono de voz.
Naruto seguía siendo un idiota después de todo.
...
Sus puños se descargaban con fuerza contra el tronco de un árbol viejo que afloraba frente a su cuerpo. Sus ojos estaban fuertemente cerrados y las lágrimas rodaban calientes sobre sus mejillas. Los cabellos rosas se pegaban a su frente, a pesar de que esa mañana los había atado en una cola alta antes de correr hasta el hospital para enfrentar su más grande miedo.
Sakura era una mujer fuerte. Había derrotado a tantos enemigos, había terminado exitosamente tantas misiones, había sido la compañera de los shinobis más grandes en el mundo ninja y la misma persona que les había salvado la vida.
Pero, cuando Sakura entraba a la sala de operaciones, después de ver la luz roja en la puerta, el ajetreo de las enfermeras, el sudor en la frente de sus subordinados, después de escuchar los gemidos y el llanto del más puro sufrimiento de los familiares de la vida que ella lucharía por salvar, Sakura se volvía débil.
Esa mañana ella había sido fuerte, y había luchado hasta la tarde contra la muerte, pero finalmente había sido derrotada y los gemidos en el exterior se habían incrementado, al igual que la presión en su pecho.
Al salir, con la mirada caída y la bata blanca arrastrando el suelo, las lágrimas se agolpaban en sus ojos y se veía obligada nuevamente a reprimirlas. El cansancio desaparecía de un minuto a otro y su mirada terminaba de nublarse después de ver como su mejor amiga cubría el rostro de la joven víctima con una sábana blanca.
Sus cabellos marrones caían por los costados de la camilla junto con su mano pálida y pequeña.
La misma niña que pocos días atrás le había regalado tímidamente una flor que había arrancado del jardín del hospital, el mismo día que Sasuke había ingresado en esa misma habitación.
Esta vez, el resultado había sido diferente, y ella había perdido, ella era débil.
Sus puños sin guantes seguían golpeando la madera frente a su rostro, y sus ojos se cerraban con presión. Un gemido había escapado rebelde de sus labios.
Frustración.
Sakura no había podido salvarla. Al igual que no había podido salvar a sus padres.
Tristeza.
Sakura no volvería a verla, al igual que no volvería a ver a sus padres.
-Sakura-chan- La voz apagada y grave de su mejor amigo la había sacado de sus pensamientos y al momento que su mirada verdosa había logrado enfocarse en aquellos ojos azules se percató de la presencia de otros más. Sasuke, él también estaba allí.
El negro de su mirada la envolvió por unos segundos, antes de ceder al abrazo demandante en el que los brazos de Naruto la habían encerrado.-Todo estará bien.-Sus palabras eran como mariposas acariciando sus orejas y las manos que estrechaban fuertemente su cintura la mantenían en pie, le daban la fuerza que le faltaba. Sasuke había conectado su mirada con la suya desde el primer momento y desde entonces nunca la había dejado. Sentía la misma energía en su mirada, la misma fuerza.
Sin embargo ella no podía calmar el ajetreo de su corazón, porque sabía que nada estaba bien.
Naruto se había despedido antes de que el sol cayera en el cielo sin nubes. Ella había caminado hasta la casa rodeada por sus cuerpos, ninguno de ellos la sostenía, ninguno la abrazaba, ninguno le tomaba la mano, ellos simplemente estaban.
Naruto y Sasuke.
Ellos siempre habían estado ahí, a su lado.
Ninguno había dicho ni una palabra más hasta entrar en la casa y lo único que podía escucharse era su llanto ahogado y el canto lejano de los pájaros en los árboles.
Sakura y Sasuke habían acompañado a Naruto hasta la salida, sin ninguna razón aparente. Sakura había salido y Sasuke simplemente la había seguido. Tal vez él estaba preocupado por ella...
Borró rápidamente el pensamiento de su mente y se volvió a concentrar en lo que había ido a hacer hasta la entrada del recinto. Espero a que la silueta de su mejor amigo desapareciera en la calle casi desierta y a continuación comenzó con su tarea. Tomó entre sus manos cada rosa que tenía su nombre y las agrupó en pequeños ramos de tres flores cada uno. Sasuke la miraba atentamente, parado a su lado sin decir ni una palabra.
-¿Puedes acompañarme a un lugar?- La pregunta había tomado por sorpresa al de cabello oscuro. Se había limitado a observar en silencio a su compañera por largos minutos y no supo del todo si la razón de su sorpresa fue el contenido de la pregunta en sí o el tono ronco y apagado de la voz de Sakura. Sus hermosos ojos verdes lo miraban expectantes y supuso que si no pronunciaba palabra alguna en la brevedad ella simplemente volvería a voltear su rostro e ignorar que la pregunta había sido expresada.
-De acuerdo- Su respuesta fue bien recibida y acompañada por una leve sonrisa en el rostro de su compañera.
De inmediato se incorporó del suelo y recogió entre sus manos todos los ramos de flores que pudo y solo necesitó una mirada para saber que Sakura necesitaba de su ayuda.
Los brazos de ambos ninjas rebosaban de pequeños racimos de rosas rojas mientras caminaban por las calles del centro de Konoha. La gente los miraba de manera extraña y los susurros se dejaban escuchar a su alrededor de la misma manera que había pasado en el hospital.
Sasuke no llevaba su ropa de entrenamiento, por el contrario, usaba unos pantalones negros rectos de una altura un poco más corta que los tobillos y una camisa holgada blanca con el abanico de su familia en la espalda. Sakura tenía los shorts negros que usaba a diario sin el delantal rosa que sobreponía para entrenar y arriba solo una musculosa rosa holgada y un poco más corta que su ombligo cubría su torso.
Su cabello suelto y de un color exótico caía libre sobre sus hombros, cubriendo parte de su rostro por el movimiento de su cuerpo.
Muchas parejas caminaban por la misma calle que Sakura y Sasuke lo hacían, pero la mirada de los aldeanos solo se dirigía a ellos, a pesar de que no se tomaban las manos ni se decían palabras bonitas. Se preguntaba si esa era precisamente la razón por la que lo hacían.
Sakura Haruno, la brillante ninja médico y Sasuke Uchiha el vengador de Konoha habían llegado finalmente a su destino, encontrándose nuevamente solos, de la misma manera que cuando habían empezado su recorrido.
Las voces a su alrededor se habían fundido con el sonido de las hojas arremolinándose en el suelo y las ramas de los árboles hamacándose por el viento hasta desaparecer y el silencio había vuelto para cuando se encontraron frente a la escultura del cementerio de Konoha.
Sasuke nunca hubiera imaginado que ese iba a ser su destino.
Se limitó a guardar silencio mientras subía las escaleras de piedra con cuidado de no caerse, debido a que los racimos de flores le cubrían la vista. El deseo de exteriorizar sus preguntas creció al ver que su compañera se dirigía con seguridad hasta una placa en específico que parecía haber visitado poco tiempo atrás.
El llanto ahogado de una mujer llegó repentinamente a sus oídos y apenas escuchó que los pasos de Sakura se detenían pudo divisar a través del rojo la silueta cercana de una mujer arrodillada en el suelo frente a una de las millones de insignias de plata. Un hombre la acompañaba parado a su lado con la mirada clavada en el suelo y las lágrimas manchando sus mejillas.
Se mantuvo en su lugar al ver que Sakura había retomado su andar y se dirigía hasta el lugar con un racimo entre sus manos lastimadas, después de haber dejado el resto de ellas a su lado en el suelo de concreto.
No pudo escuchar del todo sus palabras pero pudo adivinar una sonrisa posarse en su rostro al estrechar entre sus brazos a la mujer que yacía de rodillas en el suelo.
El racimo había sido depositado con delicadeza junto a la cripta y después de despedirse con una leve reverencia y unas pocas palabras la ninja médico había vuelto sobre sus pasos para llegar hasta donde él aguardaba.
Por un segundo sintió que su mirada se conectaba con la del hombre parado junto a su esposa y sintió que algo se removía en su interior antes de volver a posarla en la silueta cercana de su compañera.
Ahora entendía por qué Sakura lo había llevado hasta ese lugar.
Sasuke seguía sus pasos sin decir una palabra mientras ambos se alejaban lentamente del lugar en donde aquella mujer que no conocía lloraba desconsoladamente, bajo la mirada curiosa del hombre a su lado.
Tal vez se preguntaba qué hacían dos jóvenes como ellos en un cementerio en la noche de San Valentín.
Él se preguntaba lo mismo después de todo.
Sakura paseaba por entre las placas como si danzara y dejaba de a uno los racimos sobre los espacios dispuestos junto a los rectángulos de metal brillante. Apenas alcanzaba a leer los nombres tallados en las insignias e ignoraba el momento en el que automáticamente había comenzado a hacer lo mismo.
Sus pasos y los de su compañera se detuvieron repentinamente, solo dos ramos quedaban entre sus manos y había dejado caer su cuerpo hasta arrodillarse frente a las placas con los nombres de sus padres.
Su frente tocaba el suelo y su cuerpo se había cerrado sobre si mismo en la muestra del más grande respeto que Sasuke jamás había presenciado.
Solo la mitad de las rosas quedaban entre sus manos y su mirada se había conectado con el cuerpo que yacía en el suelo. El silencio reinó durante largos minutos, antes de que ella se incorporara lentamente y se sentara abrazando sus rodillas en el suelo de concreto.
-Ahora comprendo por qué te fuiste de la aldea, Sasuke- Sus palabras lo habían sorprendido y su atención se había vuelto completamente sobre aquellos ojos verdosos que lo miraban desde el suelo.-Antes no entendía por qué era tan importante para ti ser más poderoso-
-¿A qué te refieres?- La pregunta había aflorado con rapidez, él realmente quería escuchar su respuesta, había esperado tanto que ese momento llegara.
-Sasuke, tu deseo siempre fue poder ser poderoso para alcanzar tus metas, yo antes no entendía nada de eso.-
-Yo no conseguí alcanzar mis metas después de escapar de Konoha, Sakura- Una pequeña sonrisa se había formado en su rostro cansado como respuesta. Sasuke la miraba atentamente, como pocas veces había hecho desde que había vuelto a la aldea.
-A pesar de que fracasaste, ahora entiendo mejor tus intenciones.- Deseó poder exigirle que continuara hablando pero la atmósfera tranquila del ambiente y el suave movimiento del viento le impedían abrir sus labios. De alguna manera pensaba que su tono demandante arruinaría lo que se había formado naturalmente a su alrededor, y prefería que se quedara tal como estaba.-El poder te permite proteger lo que amas, a pesar de que muchos solo lo usen para la destrucción. Ahora entiendo eso.-
Sus ojos lo hipnotizaban y la armonía de su voz le provocaba un leve cosquilleo en la zona de la nuca.
-Desde que te fuiste, entrené duro cada día para poder ser más fuerte y para poder proteger a las personas que me importan y a mi misma, pero a pesar de todo fracasé muchas veces, porque todavía sigo siendo débil.-
-Sakura...- Su nombre había escapado de sus labios de manera autónoma y se sorprendió al escuchar que el tono de su voz se había relajado y sonaba como una armonía, al igual que la de su compañera.
-Yo no pude salvar a mis padres, sin embargo, me siento muy feliz de haber podido salvarlos a ustedes.-
Ella se había incorporado y se había vuelto a parar sobre sus pies, caminando hasta romper la escasa distancia que los separaba. Su rostro estaba tan cerca del suyo, hasta podía ver sus propios ojos reflejados en los de la de cabellos rosas.
-Naruto y tú son lo único que me queda, y voy a luchar por ustedes aunque no quieran estar más a mi lado.-
Él quería decir tantas cosas, pero nada salía de su boca. Su entrecejo se había relajado, una leve sonrisa se había instalado en sus labios y sus ojos se habían entrecerrado.
-Gracias-
Su cuerpo se había visto envuelto repentinamente entre los brazos de Sasuke y no lo asimiló hasta sentir las rosas que antes reposaban entre sus brazos caer sobre sus pies.
Una sonrisa divertida se asomó en su rostro al pensar que eso era lo que más había deseado que pasara en los días de San Valentín de su infancia.
Irónicamente, era lo que más había necesitado en ese preciso momento.
San Valentín llegó a Konoha ehh? creo que a Sasuke le está picando el bichito del amor :B (por dios, ignoren la última frase jajaj)
