Saludos queridos lectores! Les traigo la continuación de Lazos. Me gusta mucho este capítulo, y tiene mucho de Sasuke, se que eso les gusta a ustedes también jeje.
Falta poco para que aparezca Kakashi, pero no se preocupen, la espera va a ser justificada, porque cuando aparezca va a aparecer bastante.
Hablando de otras cosas, anexé una descripción de mi misma más amplia en el perfil de mi cuenta, y me gustaría que me cuenten si tenemos algo en común en el caso de que se tomen la molestia de leerla jaja, creo que sería bastante divertido :)
Respuestas a sus maravillosos reviews!:
Itzumi: ajajja, si, bien leve, nada de actuar como una fangirl con Sasuke jaja. aunque se habrá impactado bastante si jajaj. gracias por tu review, espero que te agrade el nuevo capítulo!
Cami: ufff si, San Valentín llegó a la aldea, y si, el matrimonio que estaba en el cementerio eran los padres de la niña que Sakura no pudo salvar en el hospital, muy observador de tu parte ;). JJAJAJJA parece que nuestros ninjas se hicieron populares en la aldea ehh, recibieron muchos regalos. Kakashi sigue ausente, pero no por mucho. Gracias por tu comentario!
Bloddy cherry: Sakura es un personaje muy vulnerable y creo que veremos mucho de esta faceta en la historia lamentablemente, pero demostró ser que es un personaje que solo aprende con la experiencia, y tendrá que caer un par de veces más antes de poder unirse a Sasuke. uff estoy dando muchas pistas, pero creo que se lo merecen jaja.
Gracias por tu review! :)
DULCECITO311: creo que hablando de Sasuke tienes mucha razón, el hecho de que le dirija siquiera la palabra habla bastante de él. Ciertamente la relación de Sakura y Sasuke avanza rápido, pero no se crean que ya pasó lo peor, esto recién empieza y todavía falta el condimento principal que va a hacer que Sasuke reconsidere sobre lo que está comenzando a sentir. CELOS. sii, ustedes lo pidieron, y lo van a tener :):)
;) ya debelé mucha información, saludos! espero que te guste este capítulo.
Minene Uryuu: ":D Hermoso! Estúpido y sensual capítulo!" jajjja siiii, tienes razón, es tan genial. jajaj. De hecho si, necesito ayuda, y voy a abrir esta sección de consulta a todas las lectoras que estén interesadas:
Cómo creen que deba reaccionar Sasuke ante la competencia (celos):
A) Actuar rápido y marcar territorio.
B) Pensar antes de actuar y pedirle ayuda a su mejor amigo (Naruto)
*Me gustaría que justificaran su respuesta con razones que la apoyen, para ver sus opiniones mejor expresadas.
Personalmente creo que la A es la indicada, porque a juzgar por el carácter de Sasuke, el es más bien impulsivo y poco tolerante, pero sepan que si toma el camino A, las cosas no serán muy lindas, al menos no al principio, pero realmente pienso que Sasuke necesita caer antes de aprender también, y este sería el ejemplo perfecto.
: muchas gracias! también creo que es mi favorito jeje. gracias por leer la historia y espero que te guste el próximo capítulo! :):)
Kunoichi2518: muchas gracias! pienso lo mismo que tu sobre los ninjas médico, siempre los encasillan en un papel inútil y limitado, pero en realidad soy de las que creen que tienen mucho para dar, y Sakura es el personaje perfecto. muchas gracias de vuelta por tus palabras de ánimo! es la única paga que tengo por este "trabajo" y me hace muy feliz recibirla! gracias de vuelta y espero de corazón que te guste este capítulo! :)
14
Sus pasos resonaban en el suelo de concreto cuando ambos volvían a la celda. El camino había sido silencioso hasta llegar al centro de Konoha, por el que debían transitar obligadamente para llegar a la casa del único Uchiha sobreviviente. Sus manos estaban vacías y sus miradas perdidas.
Sakura todavía pensaba en lo que había pasado largos minutos atrás. Sasuke la había abrazado y ella simplemente le había correspondido, de la misma manera que hubiera hecho cuando tenía escasos años de vida y su amor por el menor de los Uchiha era aún una nueva experiencia.
Había pensado que era lo correcto, y no había cambiado de parecer.
Él se había sentido tan vulnerable entre sus brazos, ella lo había presentido, así como también sabía que a él no le gustaba sentirse de esa manera.
Débil.
En sus ojos había encontrado dolor, sentimiento que comúnmente se traducía como debilidad.
Sus cuerpos se habían separado casi al instante siguiente de la unión, como si fueran dos imanes de cargas similares que simplemente no estuvieran hechos para unirse.
Le dolían los pies, pero sabía que estaban cerca de casa. Las luces se volvían más tenues a medida que avanzaban hacia su destino.
Todavía quedaban algunas parejas en los bares del centro, y las decoraciones y luces rojas seguían en el mismo lugar que habían tomado desde esa mañana. Sasuke no había dicho ni una palabra desde que habían comenzado a caminar, y ella no había reprochado, a pesar de que mientras habían estado solos había sido bastante elocuente. Sasuke todavía no se sentía cómodo hablando frente a los ciudadanos de la aldea, caminando junto a las personas que había deseado destruir.
Ni siquiera habló cuando ambos cruzaron el umbral de la casa y rápidamente se percataron de que las luces estaban apagadas. Probablemente Naruto volvería tarde.
Se preguntaba si debía regañarlo al día siguiente por tantas faltas a la misión a la que ambos habían sido asignados. Aunque no lo culpaba por ello, después de todo, ella misma olvidaba la mayor parte del tiempo que realmente estaban cumpliendo una misión asignada por los kages de las cinco aldeas de la alianza.
-¿Te encuentras bien?- Su voz fría y cortante la había sorprendido con su aparición repentina, volteando rápidamente sobre sus talones para enfrentar aquellos ojos negros que jamás se habían separado de su persona.
Después de una breve evaluación de su semblante había sentido la tensión en sus hombros relajarse y finalmente había asentido con la cabeza como respuesta, curvando una pequeña sonrisa que había sorprendido a ambos.
-Sí, estoy bien- Sakura esperó algunos segundos alguna reacción por parte de Sasuke, pero él se limitó a sostenerle la mirada sin moverse ni un centímetro de su lugar, por lo que se decidió por continuar. -¿Tu estás bien?- Asintió con la cabeza levemente como respuesta, sin dejar de sostenerle la mirada.
-Si te refieres a lo del hospital, estoy bien-
-Me alegra que te hayas recuperado, de todas maneras te revisaré de vuelta mañana por la mañana- Al no recibir respuesta de su parte, Sakura volteó sobre sus talones y caminó a paso lento hasta la salida. Al llegar a la puerta se volteó para despedirse y se encontró con su mirada oscura nuevamente, pero no se sintió incómoda.-Hasta mañana-
-Eres parecida a mi hermano.- No había podido evitar que una expresión de sorpresa bañara repentinamente su rostro al procesar las palabras en su mente. Su voz había sido tan tranquila, se parecía a la que había usado horas atrás en el cementerio de la hoja.
-¿Eso es algo bueno?- La pregunta había salido casi inconsciente de sus labios, pero ella no se había molestado en reprimirla, realmente le intrigaba. La expresión de Sasuke cambió rápidamente a una divertida que pocas veces había visto, tal vez solo en sus imaginaciones y buenos recuerdos de la infancia.
-Por supuesto que es algo bueno.- Su tono de voz definitivamente había cambiado, y Sakura apreciaba mucho más este que el que habitualmente escuchaba. Sintió inmediatamente que la sonrisa en su rostro se ensanchaba al escuchar las palabras del que había sido la persona más importante para ella. -Al igual que él, tú siempre muestras unas sonrisa.-
Sakura se había limitado a asentir, todavía mostrando una sonrisa en su pálido rostro.
-Nunca dejes de hacerlo.-
…
-¡Naruto!-
Sakura.
Desde donde estaba, bajo la sombra de un árbol cercano al campo de entrenamiento podía ver a la persona que se había apoderado de sus pensamientos.
Sakura.
Su nombre se repetía una y otra vez en su mente, arrastrando cada sílaba, disfrutando cada letra.
Se preguntaba cuánto tiempo había pasado hasta que finalmente había llegado a la conclusión de que esa persona era la única que ocupaba su atención.
Ella se había acercado tanto, había traspasado las barreras que había formado a su alrededor apenas había cruzado la puerta de la celda que le habían designado en su infierno favorito.
Sus ojos permanecían cerrados, pero aún así, podía verla. Con una sonrisa en sus labios y el cabello perfectamente desordenado. Sus ojos jades lo miraban, y ella se reía, como si quisiera presumir su capacidad para mirar con claridad cada cualidad que poseía.
Sus manos ejercían una leve presión sobre sus ojos y la energía de color verdoso atravesaba su carne y lo curaba por dentro, dándole un alivio al ardor incesante de la zona.
Se preguntaba si sentía cosquillas cada vez que sus pestañas se movían, a pesar de que no tenía demasiada importancia. El canto de los pájaros también lo acompañaba, siempre en un rincón especial de su cabeza.
Su voz, con el tono habitual que usaba cuando estaba molesta, había interrumpido sus reflexiones segundos atrás, cuando el auténtico idiota de su amigo se había atrevido a poner sus manos en los hombros de Sakura para arrastrarla a donde sea que quería llevarla. Sus manos no se habían separado ni por un segundo, y no pudo más que agradecer internamente la fortaleza de la fémina mientras reprimía los deseos de gritarle a su amigo para que dejara de interrumpir ese preciado momento.
Habían pasado cinco días desde que todo había comenzado. Cinco días desde el día de San Valentín, aquel memorable día de San Valentín.
La Hokague de la aldea de la hoja le había prohibido acudir a sus sesiones matutinas de entrenamiento desde aquel incidente en el hospital, y le había indicado a su mejor alumna que dedicara especial atención a su salud mientras reposaba durante una semana entera.
Desde entonces, todas las tardes ella practicaba su magia sobre él.
En cuanto comenzaba, sentándose a su lado, más cerca de lo que ninguno de los dos hubiera deseado, más íntimo de lo que jamás hubiera imaginado, sentía que cada problema desaparecía de su cabeza y el alivio finalmente llegaba a su alma.
El ardor desparecía, el dolor desaparecía, y hasta se permitía curvar una pequeña sonrisa en cuanto una ola de la paz más profunda recorría la totalidad de su cuerpo. Se sentía vivaz, se sentía feliz, sus fuerzas no lo abandonaban, a pesar de que una porción de su dicha desaparecía junto con las piernas tornadas de su compañera detrás de la puerta de la habitación que compartía con su mejor amigo.
La sombra que lo acompañaba cada día perdía más y más peso con cada sesión que tenían. Sus ojos se curaban con una rapidez inesperada y sus esperanzas no podían hacer más que crecer.
Tal vez podría recuperar su fuerza.
Largos minutos después, sin intercambiar palabra alguna durante el proceso, sus manos calientes y suaves abandonaban su rostro y él abría sus ojos, descubriendo un nuevo detalle cada día en el mismo rostro.
-¿Te sientes mejor?- Su pregunta siempre era la misma, y su respuesta tampoco cambiaba, con un simple asentimiento de la cabeza bastaba, para que ella le regalara otra de sus maravillosas sonrisas y lo desarmara por completo.
Pero esa vez, el cambio había sido radical.
Las sombras cambiantes de los árboles contra el suelo poseían un contorno diferente, una intensidad más definida, una transparencia más perfecta, que recordaba haber visto en las tardes de su infancia. El brillo del sol sobre las aguas del río de los territorios que habían pertenecido a su familia. La madera avejentada del muelle improvisado, el verde casi delirante de los sapos que asomaban tímidamente sus ojos amarillo limón desde el interior de las aguas celestes. Las grietas de la madera del árbol sobre el que su espalda reposaba. Todo poseía un brillo diferente, y no podía más que atribuirlo a la magia que ella había usado en su mirada.
Sus ojos negros habían vuelto a posarse repentinamente en su rostro lechoso, en sus ojos verdosos y en su cabello de aquel exótico color rosa chicle.
Una de sus manos se elevó rápidamente en el aire, sin que ella separara su mirada gatuna de la suya, viajando por el espacio hasta llegar a sus cabellos, tomando delicadamente un mechón entre sus dedos y debatiéndose entre probar la textura o el color de aquella maravilla de la genética.
-Mucho mejor.-
Sakura.
Ahora estaba seguro de que ese nombre había sido creado para ella, aquella bruja que con su magia se había encargado de monopolizar sus pensamientos.
…
La luz de la luna que se colaba por la ventana de la habitación que compartía con su mejor amigo le iluminaba el rostro y parte de su cuerpo. Sus ojos permanecían cerrados y su ceño fruncido. Habían pasado horas desde que se había acostado con la humilde intención de poder descansar, pero al igual que muchas otras noches, había fallado. Sus ojos negros se asomaban tímidamente por entre sus párpados y su boca había formado lentamente una mueca de disgusto.
El techo de un color blanco inmaculado amenazaba con acabar con su cordura y el silencio sagrado de la noche de verano parecía burlarse sin vergüenza de su estado.
Nuevamente sus pensamientos no lo dejaban descansar, su mente se negaba a abandonar su ajetreo y comenzaba a creer que faltaba poco para que alcanzara su límite.
Recordaba la manera en la que se había agachado frente a la tumba de sus padres, su pelo rosado y lacio cayendo muerto sobre su frente hasta tocar el piso frío y de piedra. Recordaba sus ojos verdes mirándolo con determinación mientras confesaba sus más profundos secretos. El tacto de las rosas, suave y puro entre sus brazos y enredándose entre sus dedos. El llanto de la mujer que presumía era la madre de una joven víctima y la mirada del hombre que la acompañaba, incrédula, como si aún no terminara de procesar lo que había pasado.
La misma mirada que él había tenido aquella vez.
Confusión.
Había pasado un tiempo hasta que se había dado cuenta que estaba solo en el mundo.
Sus padres no estaban, su hermano lo había abandonado y los ciudadanos que antes creía buenas personas le habían dado la espalda sin siquiera molestarse en pensar por lo que había tenido que pasar.
Jamás en los años que había pasado en Konoha había visitado la tumba de sus padres, ni las del resto de su familia. Jamás se había preguntado a dónde había ido a parar la pila de cuerpos sin vida que se amontonaba en las calles de los territorios de su familia.
No había habido funeral, ni flores ni lágrimas. Todo se le había negado a las víctimas inocentes de su familia, como si de alguna manera nadie extrañara a las personas que siempre había deseado poder recuperar. Como si hubiera sido planeado.
Porque así había sido.
Él, Sasuke Uchiha, quien se había regodeado hablando con orgullo en defensa de todas las personas que habían llevado su mismo apellido. Él, quien había sacrificado su vida por hacer justicia y cobrar su venganza contra el asesino de su clan.
Sasuke Uchiha, el mismo, el que nunca le había dedicado ni una sola plegaria a la madre que le había dado la vida, al padre que le había dado la espalda, y al hermano que le había regalado un futuro.
Se sentía avergonzado e idiota, se preguntaba qué pensarían los que lo miraban desde arriba al respecto, ahora sabía que había obrado mal, pero nunca había imaginado el rostro bañado en decepción de su madre, o la vergüenza en los ojos de su padre.
Lo único que había podido apreciar era la felicidad en el rostro de su hermano, tal vez porque él sabía que el futuro todavía existía para él.
Tantas cosas volaban por su cabeza.
Los padres de Naruto estaban muertos, los padres de Sakura estaban muertos, sus padres estaban muertos.
Estaban tan solos en el mundo, sin embargo, ellos parecían vivir sin ninguna carga sobre sus hombros.
La venganza había sido concluida, pero, aún así no había conseguido la paz que tanto anhelaba, la felicidad que veía plasmada en los rostros de todos los que no vivían bajo su carne.
Tal vez él podría conseguir la paz. Él no era tan estúpido después de todo, sabía muy bien que ellos eran la única clave, ellos eran lo único que tenía.
Sin embargo, todavía pensaba en las personas que lo miraban desde arriba.
Se preguntaba que pensaba en estos momentos su hermano. Lo que más deseaba en el mundo era que hubiera conseguido la paz que él mismo tanto anhelaba, después de desaparecer definitivamente del mundo de los vivos, al que lo habían traído forzosamente por segunda vez los deseos oscuros de un idiota desequilibrado.
-Itachi- Su voz sonó rasposa y grave en el silencio de la noche. La brisa que había entrado repentinamente por la ventana le había obligado a abrir completamente los ojos para admirar el movimiento de las sombras de los árboles reflejadas en las paredes blancas de la habitación.
Te necesito.
En ese momento, bajo la misma luna que había presenciado el horror de la masacre, supo que solo había una cosa por hacer.
Rezar, rezar por su vida, rezar por los que lo miraban desde arriba y por los que lo acompañaban a su lado.
