Saludos queridos lectores! les traigo el nuevo capítulo (con un día de retraso, lo siento :/ ) espero que lo disfruten, en mi opinión es uno de los mejores hasta ahora, y adivinen quién aparecerá...KAKASHI por supuesto, ;)
Antes de pasar a las respuestas a sus reviews y al capítulo quería contarles sobre un nuevo proyecto que acabo de comenzar junto a una amiga, y es un Blog Literario :D sii, estoy muy contenta, y a pesar de que todavía no tiene ninguna reseña (está en construcción) les dejo la dirección por si después quieren visitarlo
. / :B
Ahora sí, las respuestas a sus maravillosos reviews!
Naty-chan: awww muchas gracias por tus halagos, eso del léxico impresionante lo dudo igual, aunque estoy trabajando en eso. Aprecio tus sugerencias sobre futuros "encontronazos" entre Sakura y los chicos de Konoha, pero debo decirte que no es mi estilo hacer que Sakura salga con todos nuestros chicos jaja, aunque supongo que si habrá un poco de coqueteo, tengo otros planes para Sakura, y aquí revelo un poco de información, pero será un jovencito de Kumogakure... oh si, bueno me despido antes de contar toda la historia jeje, adiós!
Naberrie: Muchas gracias! coincido 100% contigo, esto, me atrevo a decir, es el verdadero sasusaku, nada de ternura, es más bien un sentimiento pasional, extremadamente sutil, pero muy latente, y espero estar desarrollándolo de esa manera hasta ahora. La verdad es que a mi también me encantó el final, creo que era adecuado para ese momento. Espero que te guste el nuevo capítulo, nos leemos pronto!
Sara: Creo que en parte tienen razón al escoger la B. Me alegro (esto es para todas las lectoras) que se hayan emocionado con el debate, después de todo me encanta que todas puedan participar en el proceso de creación de la historia que tanto amamos. Coincido con tu y Bloddy Cherry cuando dicen que Sasuke también es del tipo reflexivo y creo que al final voy a hacer una mezcla de las dos opciones, aunque creo que la mayoría coincidimos en que no le pedirá ayuda a Naruto ajaj, eso sería bastante estúpido a decir verdad...Gracias por su opinión!
Denuss: JAJA me reí (de felicidad) con tu comentario, sobre todo con los 10 primeros puntos, para subsanar tus dudas agrego que tengo 16 añitos jaja y que de verdad serías mi alma gemela si fueramos de sexos opuestos (me encantaría ver la cara de mi madre si leyera esto jaja) pero bueno, supongo que con una amistad electrónica me baste jeje, aunque me gustaría que me pases tu dirección de twitter para seguirte, ya que no te pude encontrar por mi misma...un poco boba, lo sé. Bueno, siguiendo con la historia, como ya dije, en esta coincido contigo, supongo que será una mezcla delicada de la A y la B, un poco impulsivo y un poco reflexivo, un poco inmaduro y un poco serio, supongo que así es Sasuke, además de su siempre cómico tinte de inocencia.
Me ayudó muchísimo tu comentario como siempre, y no te preocupes por la tardanza respecto al capítulo 13, de todas formas tus comentarios siempre son aceptados :B
Como sea, debo continuar escribiendo "que haría naruto en mi situación!" por supuesto que no se rendiría jajaj nos leemos! :D
Loso: si, es cierto, cada vez vemos más y más de esta nueva faceta de Sasuke, no se que opinan ustedes, pero a mi me encanta jeje. Ahora no puede parar de pensar en Sakura, le falta poco para darse cuenta de que realmente le importa, que sucederá entonces? ya revelé demasiada info jaja. Bueno, gracias por tu comentario y espero que el nuevo capítulo sea de tu agrado!
Bloddy cherry: jeje, creo que todas estamos de acuerdo con el mix A+B, no? Espero que te guste el nuevo capítulo y gracias por tu comentario!
Guest: muchas gracias! espero que te agrade la continuación! :B
DULCECITO311: jeje, yo también me siento Homero Simpson a veces, pero supongo que es normal... bueno, creo que todas coincidimos con tu elección.
Espero que todas disfruten de la aparición del estúpido y sensual Kakashi-sensei! (habrá + en el próximo capítulo :B)
15
Su primer día de entrenamiento. Un mes había pasado desde que había salido de la cárcel de Konoha y le habían dejado volver a la que había sido su casa, con la compañía de dos shinobis que lo vigilaban durante las veinticuatro horas del día, Sakura y Naruto.
Saltaba de rama en rama siguiendo su cuerpo, sintiendo cada contracción de los músculos de sus piernas. Había pasado un tiempo desde la última vez que había transitado una distancia tan larga. Los minutos pasaban y el raudo correr del individuo al que seguía no parecía querer cesar. Se habían trasladado al suelo con un salto certero y una corta caída hasta volver a tocar la tierra del camino. El sonido de las sandalias rozando como un depredador el césped, sus ojos negros se concentraban en lo que cualquier persona ajena a la situación hubiera pensado era su presa, pero no lo era, era Sakura.
Sus cabellos rosa chicle bailaban sobre sus hombros. Parecía que estaba señalándolo con los dedos, por el efecto que producía la posición casi recta e inversa de sus brazos torneados.
La fatiga comenzaba a apoderarse de su cuerpo mientras intentaba que su respiración se mantuviera a un ritmo normal y retiraba con rudeza la transpiración que corría por su frente.
-Ya casi llegamos-
La voz de Sakura lo sorprendió y por un segundo pensó que ella había podido escuchar uno de sus jadeos quejumbrosos desde donde estaba, cinco metros por delante en el camino. Se sintió avergonzado y expuesto, a pesar que desde que ella lo había visitado en su celda, esa había sido la postura que había tomado ante la presencia de la de ojos verdes.
Un mes y todavía quedaba otro más. Solo habían llegado a la mitad.
Su correr perdió velocidad poco a poco hasta convertirse en una caminata rápida y finalmente cesar. Sasuke había frenado justo cuando se había encontrado a su lado, esforzándose para disimular su respiración entrecortada. Miró a su alrededor volteando su cabeza hacia un lado y después hacia el otro, descubriendo que se encontraban en un claro común y corriente del bosque aledaño a las afueras de Konoha. Su mirada incrédula y algo hostil volvió a posarse sobre la fémina a su lado, exigiendo una explicación a la elección del lugar.
-Es aquí donde solía entrenar con Tsunade-shishou hace unos años. Es un poco alejado de la aldea, pero es bastante privado- Esperó a que su respiración se calmara mientras asentía con la cabeza complacido con su respuesta. Pensándolo bien, no le hubiera hecho ninguna gracia encontrarse con shinobis de la aldea en un campo de entrenamiento corriente, y Sakura había rechazado la idea de entrenar en los campos de su familia debido a que prefería que Sasuke comenzara a acostumbrarse a realizar las actividades cotidianas en Konoha, para que no se sintiera como un pájaro confundido cuando lo dejaran salir de su jaula dentro de un mes. Muy inteligente de su parte.
-El recorrido hasta aquí es parte del entrenamiento, así no perdemos tiempo calentando.- ¿Calentando? Es que acaso no sabía que él había participado activamente en la última gran guerra ninja, había luchado mano a mano con su hermano contra lo que quedaba de Orochimaru, ni más ni menos, y ella todavía se molestaba en calentar. Supuso de inmediato que ese sería un entrenamiento bastante interesante.
Y no se equivocó.
-¿Naruto no va a venir?- Sakura negó rápidamente con la cabeza y se apresuró a dejar la mochila que cargaba en sus hombros sobre el suelo antes de responder.
-Fue asignado a una misión rápida con Sai a la arena, creo que tenía que llevarle unos papeles a Gaara.- Sasuke recorría con su mirada cada movimiento de su compañera, mientras que ella dejaba cuidadosamente en el suelo cada elemento que sacaba de la mochila.
-Cualquier ninja podría llevarle unos papeles al Kazekage.- Ella se rió por lo bajo mientras tomaba entre sus manos un kunai pequeño y se lo lanzaba inesperadamente a quien la miraba atentamente. Sasuke lo tomó en el aire con un movimiento ágil impidiendo que se impactara de lleno sobre su frente.
-Tienes razón, pero Naruto pidió ir. No desperdicia ninguna oportunidad para visitar a Gaara.- Sasuke no dijo nada, se limitó a guardar el arma en el compartimiento de su pierna y dejó que un pequeño gruñido que hacía las veces de risa escapara de sus labios antes de volver a hablar.
-¿Intentabas probar mis reflejos?- Sakura sonrió a tiempo que sus manos imitaban las de Sasuke, ubicando las armas donde pudieran ser de fácil acceso durante el ataque. Sus ojos verde esmeralda no se separaron ni un segundo de los de Sasuke, sintiendo un escalofrío familiar (y molesto) correr por su espalda y parte de sus hombros.
-Parece que mi trabajo tuvo buenos resultados.- Se había incorporado mientras terminaba de hablar, adoptando rápidamente una pose más propicia para la pelea, acompañada por una mirada letal y sensual en iguales proporciones.-Ahora veamos que es lo que el entrenamiento de Naruto hizo por ti-
-Lo mismo digo, Sakura-
Se sorprendió al ver que recibía el primer ataque y se apresuró a esquivar el puño que debería haberse impactado de lleno en su estómago, sintiéndose nuevamente avergonzado y algo estúpido por su falta de reflejos.
Su cuerpo se mantenía ahora a una escasa distancia del suyo, percatándose de la invasión casi instantánea de la conocida fragancia de los cabellos de su rival. Desde que había descubierto el envase rosa chicle de shampoo en la regadera todo había cobrado sentido, y había perdido un poco de magia.
Escuchó la respiración fallida de su compañera al casi recibir una patada certera en su costado, percatándose de que su remera roja se había levantado un poco por el movimiento, descubriendo debajo una pequeña cicatriz que recordaba haber notado en el abdomen plano y casi perfecto de la joven ninja.
Ella sonrió al notar su distracción, a pesar de que él no pudo admirar su sonrisa, aprovechando el momento para estampar su puño en el pómulo izquierdo del Uchiha.
Sasuke retrocedió un par de pasos y escupió con furia reprimida la sangre que se había acumulado en su boca, separándose repentinamente para recobrar el aliento.
-No deberías distraerte con tanta confianza, Sasuke-
Sakura se vio obligada a agacharse repentinamente. El movimiento de las hojas en el suelo había sido la única pista que le había dado para que se diera cuenta de que ahora él se encontraba a sus espaldas. Un segundo más y su columna la hubiera hecho chillar por toda una semana.
Se recobró rápidamente del ataque y se alejó a una corta distancia de dos pasos para poder volver a voltearse, sintiéndose estúpida casi de inmediato, porque no se había percatado de que probablemente él aprovecharía el momento para volver a trasladarse, precisamente a sus espaldas. Y él lo había hecho.
Esta vez la patada había dado en el blanco y de inmediato pudo sentir una punzada en sus costillas mientras su cuerpo se encontraba con el pie de Sasuke.
Cayó al suelo, rodando dos veces hasta posicionarse sobre su costado izquierdo sobre la tierra removida, posando una de sus manos libres sobre la zona golpeada para evitar que se formara un moretón.
-Tampoco te distraigas, esto es en serio, Sakura, justo como te gusta.- La adrenalina corría libre por sus venas y volvía a sentir el impulso de movimiento en sus talones como una corriente eléctrica que llegaba hasta sus pantorrillas. La energía se había guardado en su cuerpo desde aquel último enfrentamiento que había llevado a Sasuke hasta el hospital, por lo que supuso que el tiempo de reserva había terminado.
-Espero que sepas complacer a una dama, Sasuke-
Sasuke sintió sus orejas arder por el comentario, o tal vez por el sentido que él le había otorgado.
El combate duró más de lo que Sasuke hubiera pensado que Sakura hubiera podido soportarlo. Claramente se había olvidado de que ella también había asistido a aquella guerra, luchando contra la muerte, una y otra vez.
Sus brazos y piernas ardían y le daban a su cuerpo aquella conocida y tortuosa sensación de fatiga que venía después de un combate cuerpo a cuerpo de alta intensidad.
Aunque jamás lo admitiría, la sorpresa había sido grata, y realmente se alegraba de que alguien más que Naruto pudiera seguirle el ritmo en el taijutsu. Sakura se había especializado en eso después de todo, además de que ahora sabía, por sus propios dichos, que había entrenado bastante con Rock Lee durante los últimos años.
Había perdido la cuenta del tiempo que había pasado desde que se habían tumbado sobre el suelo, bajo el calor asfixiante de un sol que lanzaba sus últimos rayos antes de esconderse hasta el día siguiente. Esta vez, Sakura había dejado cada prenda en su lugar, manteniendo cubierta la curiosa cicatriz que tanto había observado.
Otra de las gratas sorpresas que se había llevado ese día era el descubrir que además de armas y útiles médicos, la pelirrosa había cargado con cantidades de agua fresca para satisfacer la sed de un batallón.
La transpiración corría por su cuello y se colaba dentro de su camisa empapada por su pecho, al igual que las gotas rodaban sobre el envase transparente que sostenía en su mano derecha.
Sakura parecía haber recobrado rápido el aliento, ya que desde que habían dejado de entrenar no había cerrado su boca ni por un segundo.
Preguntas sobre sus técnicas, trucos que había mostrado (con intenciones arrogantes) mientras se llevaba a cabo el combate cuerpo a cuerpo, la manera en la que concentraba su chakra para que los rayos del chidori se conectaran con su katana.
Ella estaba impresionada, y el brillo en sus ojos verdes no hacía más que confirmarlo, e incitarlo a seguir hablando.
El silencio había tomado su lugar nuevamente, y no pudo más que voltear su rostro para mirar aquellos ojos verdes en cuanto se percató de que la conversación había cesado.
-Creí que te molestaría tener que entrenar conmigo- Sus palabras volvieron a develar sorpresa en su rostro, a pesar de que estaba casi totalmente oculta. Por otra parte, el rostro de Sakura parecía haberse endurecido de repente y el brillo había desaparecido de sus ojos. De vuelta esa faceta de la fémina tomaba el mando, y lo único que podía hacer era esperar una confesión interesante.
-Después de que retiraran mi condena de muerte realmente nada me molesta.- Ella intentó reírse, pero no pudo. Su rostro se contrajo en una mueca extraña que casi mostraba sufrimiento y por un momento se preguntó si ese era el momento indicado para bromear al respecto. No sabía si debería negar o afirmar sus palabras después de todo.
-Realmente no pude juntar valor para pedírtelo antes, a pesar de que lo deseé desde que te vi con Naruto la primera vez.- Su respuesta no llegó y supuso que era momento de continuar hablando, Sasuke era un hombre de pocas palabras de todas formas.
"Entrené para este momento desde que supe que habían retirado tu condena de muerte" Sonaba bastante indigno en su cabeza como para poder expresarlo de todas maneras. Si Sasuke hablaba poco, tal vez no debería verse obligada a expresar cada palabra que cruzaba su cerebro como normalmente hacía.
-¿Entonces por qué no pudiste enfrentarte a mi antes de la guerra?-
Antes de la guerra era demasiado amplio para Sakura.
No se había podido enfrentar a él en los exámenes chunnin para poder evitar que siguiera participando con el sello maldito. No se había podido enfrentar a él cuando se había ido de Konoha, dejándola con unas pobres palabras sin sentido, inconsciente sobre una banca de cemento. No se había podido enfrentar a él cuando se habían encontrado después de tantos años en el puente del Cielo y la Tierra, y finalmente no se había podido enfrentar a él cuando lo había interceptado con intenciones ocultas de acabar con su vida.
Sakura siempre había sido sincera con sus sentimientos, sobre todo cuando se trataba de Sasuke.
-Porque te amaba-
Y esa no sería la excepción.
Una sonrisa sincera se había formado en sus labios, floreciendo como los capullos de cerezo que su madre cultivaba en el jardín de su casa. El árbol había desaparecido, al igual que sus sentimientos por Sasuke.
-Mis sentimientos cambiaron desde entonces, por eso puedo enfrentarte con total libertad.-
Algo en su interior se había derrumbado, a pesar de que él todavía seguía inmóvil y de pie a menos de un metro de distancia de su compañera, en una posición extrañamente similar a la que ambos habían tenido aquella noche en el cementerio de la hoja.
-Sakura- Su voz se mostraba casi tan ronca como aquella vez en la cárcel de Konoha y Sakura sintió que su cuerpo temblaba de miedo al escucharla, al igual que aquella vez. -Entrena conmigo de ahora en adelante.-
-Sasuke- Sus ojos se habían vuelto a encontrar, verde y negro bailando entre las estrellas que comenzaban a aparecer simultáneamente en el cielo.
El calor había desaparecido, el dolor había cesado, lo único que podía hacer era observar aquellos ojos verdes que tantas veces lo habían mirado, con ese mismo brillo y color, con la súplica grabada en cada célula y el dolor bañando cada lágrima.
Sin embargo ella no lloró, y a pesar de que el sufrimiento era casi palpable en las cuencas de su rostro se limitó a asentir con la cabeza.
-De acuerdo.-
¿Por qué me haces esto?
Quería suplicar, exigirle que respondiera a cada una de las preguntas que se habían formado en su cabeza, pero nuevamente, al igual que había hecho en su primer encuentro en la celda de la cárcel de la hoja, no dijo nada, y se tragó lentamente cada uno de sus reclamos, guardándolos de vuelta en el rincón más lejano de su mente.
Silencio. Las hojas danzaban a sus pies, pero no se escuchaba el canto de los pájaros. Ellos estaban tan lejos de casa.
Él había asentido con la cabeza, después de largos segundos en los que había digerido su respuesta.
-Deberíamos regresar- Extendió una de sus manos hacia donde estaba el cuerpo de Sakura para ayudarla a levantarse, sintiendo la calidez de su mano sin la protección del guante negro que había usado durante el combate.
-Es muy tarde para que dos jovencitos como ustedes deambulen solos por las afueras de Konoha.-
-¡Kakashi-sensei!- El grito agudo de Sakura casi había penetrado su cráneo por todos los agujeros menos por sus oídos y esta vez realmente sintió algo removerse en su interior al voltear su rostro y encontrarse con la sonrisa enmascarada del hombre de cabellos plateados.
Sus manos seguían entrelazadas y no se separaron hasta que ella se incorporó con un salto certero sobre sus pies cansados. Kakashi sonreía, como siempre lo había hecho, a pesar de que las últimas palabras que habían intercambiado todavía palpitaban en el fondo de su cabeza.
-Tiempo sin vernos, Sasuke-
-Kakashi- La mirada de Sakura recorrió primero sus ojos y luego la silueta frente a sus rostros.
Comenzaba a convencerse de que Konoha realmente se había convertido en una caja llena de sorpresas, e infinidad de recuerdos.
