Saludos queridos lectores! tanto tiempo! Lamento, LAMENTO, el GRAN retraso en la publicación de este capítulo. Debo confesar que la tardanza se debió a un "momento de reflexión intensiva" sobre la trama de esta historia que poco a poco llega a su desenlace.
Lo primero que quiero decirles es que no se preocupen por una futura desaparición de esta historia o abandono, porque estoy segura de que no va a pasar! Ahora ya pude resolver todos los "problemas" o "cabos sueltos" que tenía con la trama y estoy más encaminada hacia el gran final y los capítulos que suceden a este. No se preocupen por el final todavía de todas formas, falta bastante para esto, pero estoy realmente feliz y motivada por haber logrado ordenarlo y clasificarlo todo en mi cabeza (y en las notas de mi iPod)
Estoy convencida de que el viaje a Bariloche me ayudó bastante, los paisajes son simplemente increíbles y sirvieron como gran fuente de inspiración para esta historia. Espero de todo corazón que les guste la continuación (UN CAPÍTULO CLAVE Y CON LA APARICIÓN DE KAKASHI-SENSEI)
En esta oportunidad me gustaría que me dieran su opinión sobre lo que pasará en el futuro en el manga/anime de Naruto. No conozco su relación con la serie, pero yo soy una de esas afortunadas que esta completamente al día y contando cada segundo para ver la continuación del manga/anime.
Me encantaría debatir con ustedes sobre el gran y esperado desenlace de esta increíble historia que es Naruto.
Muchas gracias por su apoyo de vuelta! y por favor dejen sus reviews para conocer sus opiniones! :)
Respuestas a los reviews del capítulo 15:
Denuss: WOW muchas gracias por tus millones de reviews a esta historia, y ni hablar de las millonésimas palabras que me dedicas! gracias gracias gracias!
De veras te gustó el blog? yo también adoro la decoración, mantente al tanto porque pronto podrás ver nuestras primeras reseñas sobre los libros que leímos. Qué libro me recomendarías para leer? Me gustaría saber cual es tu gusto en libros.
Muchas gracias por tu apoyo y lamento que esta respuesta no pueda ser más larga, pero la verdad es que estoy emocionada por publicar este maravilloso capítulo. Espero tu opinión y gracias de vuelta! (ya te sigo en twitter jeje)
DULCECITO311: jaja si! tal cual! entendiste todo a la perfección! la razón por la que Sasuke pidió a Sakura que entrene con él de ahora en adelante es que (inconscientemente) quiere mantenerla a su lado para poder recuperar los lazos perdidos. Por supuesto que no la tendrá nada fácil, y lo que viene se pone cada vez más duro para Sasuke! Espero que te guste este capítulo y gracias por tus reviews!
Bloddy cherry: Jeee por supuesto que nuestro sexy Kakashi llegó para quedarse! todas lo amamos, espero que él nos ame también...ejje nos leemos pronto!
Respuestas para los revies del capítulo AVISO (lo reemplazaré por este):
Kunoichi2518: LO SIENTOO! no te preocupes por eso! a mi también me ha pasado con varias historias, pero la verdad es que me parecía injusto desaparecer por unas semanas sin aviso previo! muchas gracias por tu apoyo de siempre y espero que te guste la continuación! mis disculpas de vuelta :)
Gatita Kon: muchas gracias por tu review! no te preocupes, todos sus esfuerzos son valiosos para mi, me encanta que te hayas tomado un tiempo para dejarme el review, pero no te preocupes si no puedes hacerlo, agradezco de verdad tu apoyo! me alegra que te guste la historia, espero que te guste este capítulo también! Saludos!
Minene Uryuu: La verdad es que los San Bernardo son hermosos, pero la gente cobraba $20 por cada foto, así que me conformé con mirarlos jaja. Gracias por tu review! nos leemos pronto!
16
-Sasuke-
-Es él-
Examinaba el rostro de quien había sido su sensei con sus ojos escarlata, para comprobar que no se trataba de ningún oportunista. Sakura asintió con la cabeza suavemente y segundos después, una capa de felicidad cubrió su rostro, como si hubiera sido traída por el viento de verano que soplaba desesperadamente, anunciando una tormenta. En apenas dos grandes pasos llegó hasta donde estaba el de cabellos grises, envolviendo su cuerpo notablemente más grande en un abrazo destructivo.
Kakashi respondió el gesto con gusto, dejando que sus músculos agarrotados se relajaran entre los brazos de su alumna.
Tsunade no había tenido piedad, y lo había enviado a otra misión apenas había vuelto a Konoha. La razón por la que se había tardado tanto en ir a darle una visita a sus ex alumnos.
Mientras recorría los últimos kilómetros antes de llegar a las puertas de la aldea, se había encontrado con la presencia de las personas que estaba buscando. Gai hubiera dicho que era el destino, pero él prefería creer que era una trágica coincidencia, y la mirada fría y distante del único miembro viviente del clan Uchiha se lo confirmaba.
-Me encontré con Naruto en Suna hace unas horas.- Su voz sonó exactamente igual a la que Sasuke recordaba, su tono desairado y la pereza grabada en su rostro oculto. Sakura se separó al instante de su cuerpo y cambió su expresión a una molesta de inmediato.
-Se suponía que debía volver a Konoha para la noche.- Kakashi llevó una de sus manos lentamente hasta ubicarla en la parte trasera de sus cabellos, revolviendo la melena grisácea y sonriendo con animosidad exagerada.
-Lo encontré tomando sake con el Kazekage y me dijo que no volvería hasta mañana- Después de una pequeña pausa y ante la atenta mirada de dos de sus tres ex alumnos, continuó.-Kankuro le dijo que su hermanito era un poco más suelto cuando tomaba dicha bebida, y ya sabes como es la curiosidad de Naruto.- Sakura negó levemente con la cabeza en modo reprobatorio y enseguida volvió a atacar al recién llegado con otra pregunta, como si le estuviera haciendo un interrogatorio.
-¿Qué hay con Sai?- El ninja copia dejó que una pequeña risita escapara de sus labios y volvió su mirada a su alumna después de detenerla por largos segundos en el rostro del otro miembro presente. Los ojos rojos se habían vuelto negros y su expresión se había relajado, pero solo un poco.
-Shikamaru pidió ir en lugar de Sai, y no creo que le moleste quedarse por una noche.- Sakura enrojeció por el comentario del jounin y se apresuró a golpearlo suavemente en el hombro, reprochando nuevamente la conducta de su ex sensei.
-¡No todos son como tú!- Kakashi se rió con energía ante el comentario y al terminar volvió la mirada de su único ojo descubierto a los rostros de sus ex alumnos.
-Ya no son ningunos críos, Sakura. Naruto tomando sake, tú siendo precavida conmigo, las cosas han cambiado un poco...- Sakura había asentido con la cabeza lentamente, y su mirada se había perdido en el paisaje que se alzaba a espaldas de su sensei. Las nubes eran negras y los rayos comenzaban a asomarse, traspasando como dagas el cielo violáceo del crepúsculo.
-Tienes razón, las cosas han cambiado bastante.- Esta vez su mirada verdosa se había dirigido directo a los ojos oscuros de su ex compañero de equipo, en su rostro la felicidad había desaparecido por completo y la nostalgia era evidente, tanto que Sasuke casi creía poder ver los recuerdos reproducirse en aquellos grandes ojos verdes.-Deberíamos volver antes de que se desate una tormenta.-
Ambos ninjas asintieron con la cabeza y así comenzaron el regreso a la aldea, saltando de árbol en árbol y sin intercambiar palabra alguna. Las hojas dibujaban una danza incontrolable al compás del viento de la tormenta y acariciaban con cuidado sus pies cuando tocaban las ramas de los árboles para darse impulso.
Apenas cruzaron las puertas de la aldea, el cielo comenzó a llorar, como si se hubiera aguantado hasta asegurarse de que los tres llegaran a salvo, ablandando con sus gotas gordas el piso de tierra en apenas segundos. La gente en las calles del centro corría de un lado para otro, cubriéndose las cabezas con objetos varios y desarmando los puestos de venta ambulante en tiempo récord. Sin embargo, cuando se percataban del raudo correr de los shinobis más famosos de toda la aldea se detenían a observarlos, como si todavía no pudieran creer que el vengador Uchiha vivía, al igual que ellos, en la aldea de la hoja.
Sakura sintió una punzada en el pecho al ver que un niño de aproximadamente diez años se escondía detrás del cuerpo de su padre con la mirada clavada en la figura de su ex compañero, pensando que Sasuke todavía era una amenaza, mirándolo como si fuera un monstruo que podría hacerles daño en cualquier momento. Volteó su rostro para observar el de Sasuke pero sus profundos ojos negros parecían ignorarlo todo, como cuando observaba sus hazañas en el campo de batalla, y la mueca de desprecio en sus labios casi le produjo un escalofrío.
Kakashi tenía la mirada perdida en el camino y parecía pensativo.
De inmediato los recuerdos del último encuentro entre sus sensei y Sasuke llegaron a su mente y se percató del por qué de la tensión que repentinamente se había formado entre los tres.
La lluvia bañaba todo, menos el dolor en el rostro de Sakura, quien sufría con el presagio de una noche difícil, que debería pasar en soledad.
Por un momento se sintió tentada con la idea de beber unas copas con el Kazekage y su mejor amigo en Suna.
…
Desde el interior de la casa se escuchaba el sonido de la lluvia luchando contra el suelo de madera del recibidor y el cristal de las ventanas. Repentinamente la temperatura había bajado y después de tomar un baño de agua caliente, Sakura se había visto envuelta en una capa impermeable blanca con una franja rosa claro casi en el dobladillo y buscando en el armario sus botas de lluvia.
Tenía que irse, eso era lo único de lo que estaba segura.
Al llegar a la sala de estar se percató de que ambos hombres estaban sentados a la mesa, en silencio, como si esperaran que algo pasara, y ella sabía exactamente lo que era.
-Kakashi-sensei...- No supo qué decir, pero supuso que el sonido de las botas de lluvia sobre el suelo de madera había hablado por ella y no dudó un segundo en ajustarse la capucha de la capa.
-Está bien- La voz del mayor de los tres era algo rasposa y su mirada seguía perdida en sus pensamientos, por lo que se apresuró en asentir con la cabeza y hacer una leve reverencia antes de retirarse. Desde donde estaba podía ver que la expresión en el rostro de Sasuke tampoco había cambiado demasiado.
-Estaré en casa.-
Y sin recibir respuesta alguna, ni esperarla, desapareció en la cortina de agua que la abrazó apenas salió de la protección del interior, dejando atrás las sandalias embarradas de Sasuke y Kakashi.
…
Las risas animosas de ambos jóvenes ninjas se podían escuchar como un eco casi escalofriante en todo el bar del centro de Suna, y así había sido desde que el sol había caído en la aldea de la arena.
El cuerpo de un dorado brillante del jinchuriki de ojos azules se veía inmerso en una ola de calor. Sus manos torpes luchaban por desprender su campera color naranja chillón antes de tomar entre sus manos un pequeño vaso que su amigo le ofrecía. La musculosa negra que llevaba debajo casi se veía empapada y por un momento compadeció al joven Kazekage por tener que yacer bajo la pesada túnica blanca y azul todos los días bajo el calor de un sol que ardía más que el de Konoha.
Se llevó el recipiente desbordante de Sake a los labios y se lo tomó de un trago, sintiendo de inmediato el fuego correr por su garganta. Supo que una mueca de disgusto se había formado en su rostro al escuchar la extraña risa de su acompañante de cabellos rojos mientras su mirada verdosa se posaba en la suya.
Recordó por un momento el encuentro que había tenido horas atrás con el ninja de cabellos plateados. El reloj posado sobre una pared cercana marcaba las doce en punto. Supuso que para ese momento su sensei se encontraría en Konoha, probablemente donde Sakura y Sasuke se encontraban.
Kakashi le había contado en pocas palabras que hablaría con Sasuke en cuanto pusiera sus pies en la aldea de la hoja, y él no podía más que sentirse preocupado tanto por su mejor amigo como por su maestro.
Las noticias habían corrido como rumores por las cinco naciones y esa misma tarde las había confirmado por boca de su propio sensei.
El equipo siete volvería a reunirse.
Solo Sasuke, Sakura y él, como en los viejos tiempos, cuando se podían dar el lujo de jugar a los ninjas y correr libremente por las calles de Konoha haciendo estragos.
Naruto sabía que nada volvería a ser como antes, ellos habían crecido, y la aldea que había sido su hogar también lo había hecho.
Desde donde estaba sentado en una mesa apartada de las vistas curiosas de los aldeanos podía ver, a una distancia discreta, a uno de sus mejores amigos de la infancia, sentado en una banca al aire libre junto a la rubia de ojos azules, hermana mayor del Kazekage. No supo si echarle la culpa al alcohol en sus venas, pero por un momento pensó que el hombre sentado junto a la de cabellos rubios era Asuma y no Shikamaru. Su mirada era decidida y cariñosa para su pareja, tal y como recordaba había sido la del tío de Konohamaru cuando miraba a su esposa.
Ciertamente las cosas habían cambiado bastante, para todos sus amigos, y se preguntaba si con Sasuke pasaría lo mismo.
Se preguntaba si algún día podría estar a su lado cuando aceptara el cargo máximo de la aldea y se cumpliera el sueño que tanto había anhelado desde pequeño. Se preguntaba si Sasuke seguiría ahí cuando se convirtiera en el Hokage de Konoha.
Sintió el peso de un objeto estrellándose sobre su cabeza y se relajó al percatarse de que era el objeto que Gaara había cargado en sus manos en el camino hasta la posada.
-¿Cómo te ves usando este gorro, futuro Hokage?- La sonrisa zorruna se ensanchó en su rostro y se acomodó descuidadamente el codiciado gorro de Kazekage que su amigo acababa de depositar con delicadeza de borracho sobre sus cabellos rubios rebeldes.
-Me veo genial, siempre y cuando esté en compañía de mi Kazekage favorito...-
Una media sonrisa se había instalado en el pálido rostro de su amigo de la arena y en ese momento se percató de que de alguna manera u otra todo saldría bien, de la misma forma que había pasado con el resto de sus amigos.
...
-Nunca creí que este momento llegaría, por lo que me disculpo por no saber como empezar esta conversación- La mirada azabache se elevó de la madera de la mesa hasta su único ojo visible y se clavó en él como agujas atravesando el viento de un campo de batalla. La distancia entre su cuerpo y el del que había sido su alumno se anuló de un momento a otro, y el sonido de las agujas del reloj de la pared a sus espaldas desapareció de su cabeza, a pesar de que hasta ese momento había sido una presencia molesta.
-Las cosas cambiaron bastante, Kakashi, ya no soy un niño, pero estoy dispuesto a recibir un sermón a diferencia de aquella vez.-
-Ciertamente las cosas han cambiado bastante, y por eso creo que esta vez puedo hacer que el sermón sea más digerible para tí-
Desde que había cruzado el umbral de la puerta de la cocina minutos antes de que Sakura se fuera, su mirada se había conectado con la botella de sake que reposaba sobre la mesa del centro de la habitación, junto a dos cuencos pequeños que jamás había visto en su vida.
Su atención volvió a la pequeña jarra y a los cuencos que la acompañaban y se permitió sentir un poco de sorpresa cuando uno de los nombrados cuencos se trasladó sobre la superficie en su dirección, impulsado por un dedo de la mano de su maestro.
-No tomo alcohol.-
-Siempre hay una primera vez.- El cuenco se llenó hasta el tope del líquido transparente y nuevamente fue trasladado en su dirección de una manera que casi había tentado a sus instintos.
-Admito que la última vez fui un poco ingenuo.-
-Mis creencias sobre tí no han cambiado, Sasuke. Estoy seguro de que eres más que el clan Uchiha, tu vida vale más que eso, siempre lo supe.- Con un simple movimiento de su muñeca, el de cabellos grises hizo lo propio con su cuenco y también lo lleno hasta el tope. Sintió la mirada de Sasuke clavada en su rostro en cuanto retiro descuidadamente la máscara azul oscuro de su rostro y se llevó el cuenco a los labios, tragando su contenido en apenas segundos y con un sonido ahogado en su garganta.
La sorpresa bañó por algunos segundos el rostro del de cabellos oscuros al apreciar sin ninguna cobertura la totalidad del rostro de su maestro.
A diferencia de lo que había creído cuando todavía su vida no había cambiado, ninguna cicatriz desagradable adornaba el rostro de Kakashi Hatake y el color de su piel pálida era igual en su frente y en su mentón. Se preguntaba cuál hubiera sido su reacción si el secreto mejor guardado hubiera sido revelado al Sasuke de su pasado y a los amigos del Sasuke del pasado, pero el nudo de ideas que tenía en su mente obstaculizó su imaginación.
-Yo no lo sabía en ese momento...jamás lo hubiera adivinado.- La mirada de su maestro no había cambiado y se percató repentinamente de que el ojo escarlata también analizaba su semblante de indiferencia fingida.
-Esperanza. Ninguno de nosotros la había perdido.- La respuesta inesperada escapó de los labios de su maestro casi en un susurro mientras su mirada se desviaba distraídamente hacia algún punto perdido de la madera del suelo.
Las imágenes caían como las gotas de agua contra la tierra de las calles de su barrio.
Naruto en el valle del fin, Naruto y Sakura en el puente del Cielo y de la Tierra, Sakura detrás de su espalda a punto de aniquilarlo con el filo de un kunai mediocre, Kakashi enfrentando la ira de su Susano'o, Sakura intentando acabar con su vida por segunda vez, Naruto impidiendo que cometiera lo imperdonable, Itachi volviendo de la muerte para salvar a la aldea que amaba, Itachi sonriendo y enfrentando la muerte por segunda vez, Naruto enfrentándolo en la última pelea, Naruto mirándolo desde el suelo del campo de batalla, Sakura cargándolo en sus brazos, Sakura luchando por su vida en el hospital de Konoha, Sakura atravesando la pesada puerta de la jaula en la que había yacido por años, Naruto y Sakura escoltándolo de vuelta a su hogar, Naruto volviendo a ser su mejor amigo en la primera noche que habían pasado juntos, El llanto de Sakura destrozando sus oídos durante la noche, Naruto volviéndolo a enfrentar, Sakura volviéndolo a enfrentar, Sakura llevándolo por segunda vez en sus brazos antes de salvar su vida, Sakura acabando con el ardor de sus ojos, Sakura acabando con las cicatrices de su cuerpo, Sakura llorando en los brazos de Naruto, Sakura arrodillada frente a las tumbas de sus padres, Sakura entre sus brazos, Sakura confesando sus más profundos secretos.
Esperanza. Ninguno de ellos la había perdido.
Sasuke Uchiha, ya no creía en sí mismo. Solo creía en su venganza, en su odio, en la muerte.
-¡Estoy enfermo!- Sus ojos habían cambiado, el rojo lo había invadido todo, la furia que había almacenado en el rincón más oscuro de su ser lo dominaba, la sangre escarlata corría por sus ojos, su rostro se había convertido en una mueca de sufrimiento y su voz había flaqueado al pronunciar la última palabra.
Las palmas de sus manos se habían depositado con fuerza sobre la superficie de la mesa y el cuenco desbordante de Sake había volado por los aires y aterrizado en millones de pedazos sobre el suelo.
El sonido de la loza destrozada lo había sacado de sus arremolinados pensamientos, y su mirada finalmente se había posado en la de su acompañante, suplicando por una mísera respuesta. Un indicador de que alguien lo escuchaba. -Mis ojos no son más que un par de espejos malditos de mi alma, todo el poder que había adquirido era equivalente al poder que el odio y el resentimiento ejercían sobre mi mente.- El tono de su voz casi había vuelto a la normalidad, pero el rojo prevalecía y las lágrimas bañadas del mismo color ahora llegaban hasta su mentón.
-Sé que eres más que eso, Sasuke, siempre lo supe...- Otro susurro escapó de entre sus labios, pero esta vez su mirada se concentraba en la figura frente a sus ojos.- Aquella vez cuando intentaste escapar antes de los exámenes Chunnin, supe que había algo más en tí, y por eso te detuve. Supe de inmediato que valías la pena. -
-El odio es lo único que me queda.- Una mueca de diversión se instaló en el rostro del ninja copia en cuanto la última oración llegó a sus oídos, y se permitió mostrar una pequeña sonrisa en sus labios mientras las palabras se formaban en el aire.
-Todavía tienes un mes entero para saber que estás equivocado.-
Y en ese momento supo que algo había cambiado durante los treinta días que había vivido dentro de los muros de Konoha, no necesitó más que la sonrisa que por primera vez veía en los labios finos de Kakashi Hatake.
