Saludos queridos lectores!
Hoy quería hablarles de algo muy importante para mi, y es el nuevo proyecto que acabo de iniciar con una amiga.
Mi blog literario llamado The Magic Industry
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La verdad es que el blog tiene apenas un mes y publicamos las dos primeras reseñas de libros, una de las ventajas de ser invisible y la otra de cementerio de animales.
Me encantaría que mis lectores de fanfiction le echen un vistazo y me digan que opinan al respecto: sobre las reseñas, el diseño del blog, como está organizado, y sobre todo lo que quieran opinar.
Sería de mucha ayuda si pudieran tomarse la molestia de seguirnos: es solo un segundo y pueden seguirnos por su cuenta de Twitter o por su cuenta de Blogger con mail de Google.
Eso es todo sobre el tema, espero que puedan entrar y gracias por leer este aviso!
Volviendo al fic, este capítulo es simplemente hermoso. Me gusta mucho el momento al que hemos llegado de la historia y francamente me siento mucho más cómoda con la trama ahora que antes. Este capítulo me tomó bastante tiempo escribirlo, pero finalmente salió y quedó genial. Es bastante largo y espero que les guste. Nuevos personajes aparecen y la historia continúa con nuevos misterios revelados!
No se olviden de dejar sus reviews!
Disculpen que no puede responder sus reviews, porque no tengo mucho tiempo antes de publicar el capítulo, pero desde ya agradezco especialmente a Denuss, GIZETLEO y a DULCECITO311 por su apoyo!
Nos leemos pronto!
17
-¿Ya se lo dijiste?-
-Sabes muy bien que yo no soy quien debe decírselo, Sakura.-
-¡Kakashi-sensei! Naruto y yo no...-
-¿Recuerdas lo que te dije aquella vez? Yo debía hacerme cargo...
Pero las cosas cambiaron desde entonces.-
Los pasos firmes y raudos de la kunoichi se escucharon apenas segundos después sobre el suelo de madera y en cuanto apoyó sobre su regazo el libro que fingía leer desde minutos atrás, pudo divisar la figura de su carcelera en la entrada de la sala de estar. Su expresión era seria y parecía estar concentrada en alguna idea que comenzaba a formarse en su cabeza, pero por lo que sabía, las opciones eran millones y era casi imposible para él adivinar lo que pasaba por la mente de la joven de cabellos rosas.
-Sasuke- Su voz lo sacó de una patada de sus pensamientos y hasta se vio obligado a levantar la vista del libro que sostenía entre sus manos. Sakura estaba empapada de pies a cabeza, pero apenas le bastó una mirada para descubrir que el agua de su rostro no provenía de la tormenta de verano. Sus ojos verdes lo evitaron casi de inmediato pero con la misma rapidez que se fueron, volvieron a posarse en su rostro y esta vez la sorpresa volvió a bañar la mirada de la ninja médico.-¿Qué tienes en el rostro?- El sonido de sus pies descalzos chocando contra el suelo rompió el silencio que se había convertido en su respuesta y apenas logró volver en sí para cuando Sakura se encontraba inclinada sobre su cuerpo y con las manos calientes abrazando sus mejillas redondas.
Sangre.
-La sangre sale de tus ojos...¿Ustedes pelearon?- Su mirada preocupada viajaba por cada rincón de su rostro caliente mientras que sus dedos se encargaban de limpiar el rastro rojizo que llegaba hasta su mentón.
-No- La negativa provocó el alivio inmediato en su semblante y sus manos se retiraron de su rostro en el mismo momento, a pesar de que su mirada todavía seguía clavada en aquellos pozos negros.-El Sharingan simplemente se activó y al parecer mis ojos todavía no están listos para el combate.-
-¿Discutieron?- Esta vez sus manos encontraron hogar en su frente, buscando signos de traumatismo en sus nervios ópticos, pero el flujo de sangre se mantenía constante, como si nada hubiera pasado. Esperó unos segundos a que la respuesta llegara pero el silencio no parecía querer desaparecer. La mirada de Sasuke se había clavado en el suelo, evadiendo abiertamente la suya.-Esta bien, no me respondas si no quieres. Mientras que no se hayan hecho daño no tengo de qué preocuparme.-
-Sakura- Su voz interrumpió sus pasos que se dirigían a la cocina y la obligó a darse la vuelta para enfrentar nuevamente su mirada penetrante.
-Voy a tomar un baño. Prepararé té cuando vuelva.-
Y se sorprendió al ver que la sensación de felicidad seguía después de la más relajante ducha que había tomado en su vida al ver que una taza rebosante de té caliente la esperaba en la mesa de la cocina.
No podía creer que había usado el mismo cuerpo para correr bajo la lluvia pesada apenas horas atrás. Su piel respiraba por fin bajo el algodón de su pijama de dos partes y un buzo rosa claro del mismo material que cubría hasta por debajo de sus muslos. Su cabello seguía húmedo, pero no chorreaba agua sucia y fría como cuando había entrado a la casa y sus pies finalmente habían recuperado su calor y pulcritud.
Sasuke la miraba atentamente sin decir una palabra mientras se llevaba a los labios la merecida taza de té, ocupando el mismo lugar en el sofá para dos.
-Deberías acostarte después del té. Hoy fue un día largo.- Una ceja rosada se elevó como respuesta en el rostro inmaculado de la joven kunoichi mientras abordaba al joven sentado frente a la ventana más grande de toda la residencia Uchiha. Afuera la lluvia continuaba su lucha incesante contra el cristal de la ventana.
-Creo haber olvidado quién es el médico de los dos.- Las luces del televisor de tamaño mediano se reflejaban en el rostro relajado del menor de los Uchiha, que parecía querer mostrar una sonrisa por el último comentario. Una vieja serie de samurais interrumpía el silencio con sus diálogos románticos, pero aún así ninguno le había prestado atención desde que la ducha de Sakura había terminado.
-Tú eres el médico, Sakura, pero no hace falta serlo para saber que estas cansada.- La pelirrosa no pudo evitar sonreír por el comentario. Había algo en el sonido de la lluvia y en el reflejo de los colores sobre su rostro que la hacían lucir naturalmente hermosa. Su cabello caía como cascadas sobre sus hombros y sus ojos habían adquirido un brillo especial después del baño, antes se veían empañados por las lágrimas de una discusión acalorada, ahora se mostraban con el orgullo de la frescura. Apretó con la mano que no llevaba la taza el botón que anulaba el sonido del televisor.
-Me encantaría poder irme a acostar, pero me temo que debo vigilarte durante el resto de la noche- Su cuerpo se desplomó en el sillón ocupado por el vengador en un parpadeo de ojos y un gemido de dolor salió casi de inmediato de sus labios pálidos.-Espero que no pienses quedarte demasiado tiempo mirando la serie.- La atención de ambos se desvió por primera vez a las imágenes que se reproducían en la pantalla. Una inesperada e incómoda escena de amor samurai se desplegaba frente a sus ojos cansados, a pesar de que el sonido había sido desactivado. El rostro de la mujer de cabellos morados demostraba todo lo que el sonido desactivado no podía. En cuanto el beso se dejó ver en la pantalla la incomodidad llegó a su punto máximo, un punto que sobrepasaba ampliamente la paciencia del Uchiha.
-No la estaba mirando realmente.- El abrazo de los personajes produjo que un escalofrío corriera por la espalda de la de cabellos rosados y por un mínimo segundo deseó que el sonido estuviera activado. Intentó imaginarse el rostro de Sasuke si su dedo hubiera alcanzado el botón que activaba o bloqueaba el sonido. La sonrisa en su rostro se ensanchó inesperadamente y Sasuke asumió que se trataba de una broma privada, por lo que no se atrevió a preguntar.
-Entonces deberíamos acostarnos.-
-¿Nos?- Sakura debío hacer uso de su fuerza sobrehumana para reprimir una fuerte y vergonzosa carcajada. La expresión de sorpresa en el rostro de Sasuke Uchiha era impagable. Pensó que si no fuera por la influencia de Naruto en sus vidas, la frase hubiera sido interpretada de otra manera, de otra manera mucho menos divertida e improbable.
-Debo vigilarte durante la noche en lugar de Naruto, pero no te preocupes. Ocuparé su cama.-
Sus palabras invadieron su mente durante el resto de la noche. Por supuesto, Sakura había caído en la inconsciencia mucho antes que él. Se preguntaba si la razón de su insomnio era que cada vez que cerraba sus ojos podía ver aquellas esmeraldas verdes danzando peligrosamente sobre la oscuridad.
…
La mañana había llegado horas antes de lo que hubiera deseado. Los rayos del sol naciente que se colaban por la ventana abierta de la habitación lo habían obligado a despertar, junto con la brisa fresca de verano y el infinito canto de los pájaros. El aroma del desayuno se colaba por la puerta entreabierta y pudo comprobar la vuelta de su mejor amigo por los gritos que retumbaban en sus oídos. Tal vez Naruto había sido el culpable de su repentino despertar.
Después de vestirse con su ropa de entrenamiento y lavarse la cara con abundante agua helada caminó hasta la cocina, encontrándose de inmediato con sus ex compañeros de equipo.
Naruto parecía cansado, al igual que él, y a pesar de que su actitud de eterna juventud no había desaparecido, se evidenciaba en las pronunciadas ojeras que se mostraban bajo sus ojos azules.
O tal vez no era por el cansancio.
-Dobe- Ambos jóvenes voltearon al escuchar su voz ronca sobre el irritante sonido de la televisión de la sala de estar. Sakura parecía alegre y bien descansada y Naruto sonreía de la misma manera que había hecho los últimos dieciocho años de su vida.-¿Cómo te trata la resaca?-
-Teme- Su tono de voz había cambiado de feliz a irritado en apenas unos segundos. Las risas ahogadas de la ninja médico habían desplazado el agradable silencio y el irritante sonido de la televisión, lo había borrado todo, incluso su malhumor matutino. -Bastante mal a decir verdad...- Las carcajadas habían incrementado considerablemente y la molestia en el rostro de Naruto había sido reemplazada por una sonrisa colosal que también había desplazado todo. Pensaba que tal vez ese podría ser un día prometedor.
Y no estaba equivocado.
-Ver la cara de Gaara por la mañana mientras intentaba arrastrase hasta su oficina hizo que todo valiera la pena.-
Gracias a Dios el desayuno estaba delicioso y se ocupó de llenar su estómago vacío de proteínas y vitaminas antes de enfrentarse a otra ardua sesión de entrenamiento.
-¿Vendrás hoy a la práctica?- La voz de Sakura había interrumpido sus meditaciones sobre el arroz y los huevos, elevando su rostro del desayuno con verdadero interés sobre la respuesta del rubio.
-No puedo, la vieja quiere hablar conmigo. Dijo que era importante y que me patearía el culo si no llegaba puntual, así que no puedo arriesgarme a faltar.- Una pequeña sonrisa se había instalado en el rostro de Naruto mientras contestaba, y después de devorar el desayuno y lanzar al aire una excusa improvisada, desapareció de su vista rumbo al imponente edificio de la Hokage amante del Sake.
-Deberíamos irnos también.-
Y eso habían hecho.
Caminaban a paso lento por las calles concurridas de Konoha. Esta vez no habían corrido hasta su destino, Sakura había dicho que la última vez habían alertado a los aldeanos, y que a juzgar por la rapidez con la que los chismes corrían por la aldea, lo mejor que podían hacer era no volver a hacerlo. Lo que Sakura no le dijo fue que los aldeanos todavía le tenían miedo, y su sola presencia atraía a los malos chismes y la alerta del pueblo.
De todas formas había aprendido a restarle importancia. Así había crecido durante los últimos años de su vida, en la boca de toda la población de Konoha.
Durante su suerte de paseo por el centro de la aldea, las miradas se habían dirigido a sus presencias. Caminar decidido, rostros inexpresivos, hasta se habían dado el lujo de hablar casualmente mientras caminaban, algunos centímetros más cerca que la última vez. Centímetros que eran imperceptibles, pero que se sentían con cada palabra que intercambiaban. La tensión que los unía se desvanecía lentamente, tal vez porque a ninguno de los dos les importaba ya lo que pensaría el otro. De alguna manera que ambos desconocían, las cosas se habían serenado, al menos temporalmente.
La más brillante ninja médico de Konoha y el redentor Uchiha. De alguna manera la gente empezaba a tomarlo como un panorama normal. Casi tenía sentido en las mentes de los espectadores, y en las suyas propias.
El campo de entrenamiento que el equipo siete había usado en sus inicios se erguía orgulloso frente a sus narices. Los tres troncos distintivos seguían en el mismo lugar, y se veían mejor de lo que antes se habían visto. Algo le decía que ya no estaba permitido que se usasen para el entrenamiento de los novatos.
-Necesito darte algo.- Su rostro se volteó lentamente, separando su mirada recelosa de los troncos para para posarla en el rostro de la de cabellos rosas. Esta vez no había llevado consigo ninguna mochila, lo que le parecía alarmante. Su cuerpo se acercaba a paso lento hasta el suyo, sus caderas se movían a cada paso y la emoción casi podía palparse en sus malditos ojos verdes.
Su mano derecha se extendió en su dirección, mostrando el objeto que había llevado en su bolsillo hasta ese momento.
Un trozo de tela del tamaño de un pañuelo.
¿Qué se suponía que debía hacer con eso?
-Esta vez el entrenamiento será un poco diferente.- No le había dado oportunidad de preguntar, y sus labios se habían cerrado de la misma manera que se habían abierto.-Tendremos cubiertos los ojos.-
Ahora había cobrado un poco de sentido.
-¿Un entrenamiento a ciegas?- Ella asintió con la cabeza como respuesta y saco una cinta igual de su otro bolsillo, junto con otro pequeño objeto de metal que cabía en la palma de su mano y que pudo distinguir gracias a su sonido. Un cascabel.
-Yo voy a limitarme a la defensa, mientras tú te ocuparas de atacarme. Deberás guiarte por el sonido del cascabel.- Amarró con cuidado el pequeño objeto a su cintura y lo dejó colgando libremente, provocando un tintineo por el movimiento. -Con esto podré saber si después de la guerra tus sentidos siguen intactos.-
-De acuerdo.- Ató la cinta con cuidado detrás de su cabeza, casi en el mismo lugar que la banda ninja había ocupado años atrás en su frente.
-Pero antes.- Lo único que veía era oscuridad bajo sus párpados y la protección de la venda, pero supo por el sonido del cascabel que Sakura se había acercado. El conocido sonido de una explosión que producían los sellos de invocación lo mantuvo alerta. Las manos de Sakura tomaban las suyas y de repente pudo sentir el peso de un objeto posándose sobre sus manos.
El objeto era largo y angosto. La cubierta era rugosa y mostraba las mismas marcas que él mismo le había hecho por accidente en el campo de batalla. Con un simple movimiento de su mano derecha la desenvainó y pudo comprobar que la hoja había sido pulida y limpiada por la mano de un experto.
Chokuto.
Una amplia sonrisa se había apoderado de su rostro ante la sensación de volver a cargar su adorada arma en sus manos.
Durante todo este tiempo había pensado que la había perdido en el campo de batalla, o que algún idiota amante de las espadas como Suigetsu la tenía en su dominio. Pero ahora él la había recuperado.
-¿Cómo la conseguiste?- Una pequeña risa escapó de los labios de Sakura antes de responder, y por primera vez en su vida se percató del aliento a menta que su ex compañera expulsaba con cada palabra.
-De hecho la llevo conmigo hace poco. Tenten me la dio hace unas semanas. La encontró en el camino a Konoha hace unos años y de inmediato se ocupó de restaurarla. Me pidió que te la diera cuando sintiera que fuera correcto, y eso es lo que hice.-
-¿Puedo usarla ahora?- Por alguna razón sintió que preguntar era lo correcto. Sakura era la persona que lo custodiaba después de todo. Ella era responsable de sus acciones ahora.
-Claro.-
Sus cuerpos estaban separados por una distancia de cinco metros cuando todo comenzó.
Sakura ató con maestría la cinta detrás de su cabeza, cubriendo su vista por el resto de la tarde.
El siguiente paso era mantener su respiración constante, para que pasara inadvertida con el sonido del ambiente.
Las hojas se arremolinaban a sus pies, y a pesar de que no podía verlas, el murmullo la estaba volviendo loca. Su estómago daba peligrosos vuelcos en su interior a la vez que sus manos se cerraban en forma de puños bajo la protección de sus guantes negros. Estaba desesperada porque Sasuke diera el primer ataque. El primer movimiento, quería que todo comenzara, y no debió esperar mucho.
El sonido del cascabel amarrado a su cintura centellaba en sus oídos en cuanto se vio obligada a retroceder tres pasos de un salto para no caer presa del filo de la espada de su contrincante.
El arma se sentía tan liviana, tan correcta entre sus manos. Seguía el sonido del cascabel con movimientos cuidadosos y medidos. Sabía que Sakura no iba a atacarlo, pero se negaba a quedar en ridículo frente a la pelirrosa. Su orgullo se hinchaba en su pecho con cada quejido y gemido que escapaba de los labios de Sakura cuando esquivaba forzosamente sus ataques. Ella tenía los ojos vendados, él tenía los ojos vendados, y a su alrededor, un espectáculo de miradas y sonrisas los rodeaba, formando un escenario de tierra y hojas danzantes que ninguno de los dos había esperado.
Las sentía, sentía las presencias desconocidas a su alrededor, aunque prefería no mencionarlo.
Hasta ahora ninguna palabra había escapado de los labios de los ninjas, mientras sus cuerpos sudorosos danzaban a la par con movimientos letales y delicados al mismo tiempo. Sakura saltaba ligera como una pluma por los aires, huyendo del corte letal de la katana. La oscuridad absoluta no le permitía ver sus ojos, pero los adivinaba salvajes y felinos, como la última vez que se habían enfrentado.
Ella había sentido las presencias también. La ubicación era difusa, pero más cercana de lo que había creído. Se habían topado con un puñado de alumnos de la academia que habían sido asignados para entrenar en ese campo durante la tarde. Una sola de las presencias era conocida para ambos una que se distinguía por naturaleza del resto.
Rock Lee y sus alumnos de la academia.
Se preguntaba que pensarían los niños que habían acudido al ex campo de entrenamiento del equipo siete para realizar un ejercicio rutinario y que se habían encontrado de repente con aquel espectáculo asombroso de taijutsu de primera linea.
Ahora la distancia que los separaba se había extendido a más de doce metros. Sakura descansaba cabeza abajo en la rama de un árbol cercano, y Sasuke intentaba encontrar el rastro del cascabel desde el suelo de tierra removida. La venda amenazaba con resbalarse de su cabeza y debió acomodarla de inmediato, provocando que el cascabel que colgaba inmóvil de su cadera se moviera con sorna. Una sonrisa había vuelto a aparecer en el rostro del de cabellos negros, y Sakura pudo escuchar al instante el grito ahogado de una joven ninja.
Agradeció internamente la advertencia de la niña en cuanto se alejó con un salto felino, aterrizando peligrosamente cerca del pelinegro, atreviéndose a apoyar una de sus manos sobre su hombro para darse impulso. Una patada de advertencia de dirigió a su presencia y luego otro rasguño de su espada en su hombro derecho. Ahogó un gemido de dolor en cuanto la sonrisa en los labios de su contrincante se agrandó.
El pequeño corte comenzó a cerrarse casi al instante bajo las miradas curiosas y sorprendidas de los futuros ninjas de Konoha.
-De acuerdo, ya está por ahora.- Las palabras de la pelirrosa fueron música para la bestia en su interior y se obligó a guardar su adorada arma en la funda que había acomodado en su cadera, retirando al instante la venda de sus ojos. En cuanto la luz volvió a entrar en sus pupilas, lo primero que pudo ver fueron aquellos ojos verdes y redondos enfrentándolo. La adrenalina era palpable en el rostro de la ninja médico, y luego la sorpresa, al pasear su mirada por sus espectadores.
Los niños los habían rodeado en un respetuoso círculo, a más de cinco metros de distancia, y a poco menos de dos metros de distancia se encontraba el encargado de aquellas pequeñas bolas de energía.
-Lee-San.- Sakura saludó al de grandes cejas, todavía sin borrar la sorpresa de su rostro y luego le dedicó una pequeña sonrisa al resto de las miradas curiosas.
-Gracias por la demostración, Sakura-san, Sasuke-kun.- Una pequeña reverencia de dirigió hacia ambos y lo mismo hicieron los niños, dándole a Sasuke la sensación de que imitaban cada movimiento de su revoltoso sensei.-Estoy seguro de que fue de gran ayuda para los niños.-
Y también le había ayudado a ellos, de eso estaban seguros.
Ambos ninjas se inclinaron casi al mismo tiempo, mostrando sus respetos a los presentes justo antes de retirarse, caminando a paso lento hasta el lugar en donde estaban los troncos.
-Eso fue inesperado.- Empezó la pelirrosa después de haber normalizado su respiración y fingir que revisaba los cortes producidos en sus brazos. Sabía perfectamente que ya no había marcas en su piel lechosa.
-Creía que se trataba de otra de las brillantes ideas de Naruto.- Sakura se apuró a negar con la cabeza mientras tomaba entre sus manos la botella de agua fresca que Sasuke le ofrecía, y de la que había bebido segundos atrás. Quedaba exactamente la mitad del contenido, y no se detuvo a pensar dos veces antes de acabarse su parte.
-Naruto esta ocupado como para hacer travesuras.- Sus palabras habían salido casi automáticamente de su boca, y se reprimió internamente al dejar abierta una puerta para Sasuke.
-¿Asuntos internacionales de vuelta?-
-Naruto va a convertirse en Hokage pronto.-
Sasuke estaba seguro de que se habría atragantado con el agua, si la hubiera estado tomando en esos momentos, y agradeció a los cielos que su sorpresa no había quedado tan explícita a los ojos de su compañera.
-Así que de eso se trataba.-
-Sasuke, él espero tanto este momento...- El de cabellos negros asintió con la cabeza. Todos los ninjas que habían nacido en su generación y que se habían topado al menos alguna vez con el ninja revoltoso de cabellos rubios y ojos azules conocían sus intenciones de convertirse en Hokage.- Gaara me lo dijo después de la guerra... Naruto está preparado para el puesto. Todos en la aldea de la hoja confían en él, y lo más importante, Naruto confía en nosotros...
...Eso es lo que Itachi le dijo que debía hacer. Ganarse la confianza de Konoha.-
