Saludos lectores! aquí estoy para publicar la continuación de Lazos.
Quería contarles que acabo de empezar la escuela (la semana pasada) y puede que por eso tarde un poco más en actualizar la historia de ahora en adelante, pero no se preocupen por eso, estoy segura de que llegaré con ustedes hasta el final.
Wow, capítulo 18 de la historia! es increíble lo que pasamos hasta ahora, y a pesar de que falta un poco para el final, ya llevamos al menos tres cuartas partes de la historia. Agradezco a todos por sus reviews, que hoy si voy a poder contestar y espero poder pasar los 100 reviews para el próximo capítulo.

Este capítulo es un poco corto, pero bastante revelador. Espero que les guste :)

les dejo de vuelta mi blog, porque en el capítulo anterior lo sacaron: ( themagicindustry(punto)blogspot(punto)com(punto)ar )

Respuestas a los reviews del capítulo 17:

Denuss: dios! lamento tanto no haber tenido tiempo antes para contestar a tu comentario largo y tendido, pero ahora por suerte puedo hacerlo.
El final de Naruto: oh por dios, estoy comenzando a asimilar que el final se acerca y me puse bastante nostálgica, ya que es una serie que miro desde por lo menos los once o diez años. Creo que la nostalgia y el cariño eterno que siento hacia Naruto fue una de las causas principales que provocó la existencia de este fanfic. Me encanta el ritmo que están siguiendo las cosas, aunque debo confesar que hay algo en lo que me diferencio de tu situación, ya que hasta hace un año había abandonado un poco la serie y cuando la retomé (masomenos en la muerte de itachi) no entendía nada de lo que estaba pasando, y claramente no deduje mucho sobre lo que pasaría. Nunca hasta ahora había leído el manga, y solo leí los capítulos más nuevos, pero finalmente pude actualizarme jaja, y me enamoré profundamente de todo. Dios, pero si es una historia tan linda, y un círculo que se cerrará pronto, y de manera perfecta. Todos los detalles de esta historia me vuelven loca, el desarrollo de la personalidad de los personajes, el contraste entre naruto y naruto shippuden. Diossss, ni siquiera puedo empezar a expresarme ahora, pero bueno, creo que masomenos se entiende mi adicción...
Con respecto al blog, gracias por leerlo! si quieres puedes seguirnos desde la barra de la derecha en donde dice "seguidores" clickeas en el botón azul que dice "seguir este blog" y cuando se abra la ventana pequeña puedes ingresar desde tu cuenta de twitter y seguirnos! espero que lo hagas, porque estamos cortas de seguidores jaja.
En cuanto a la historia, gracias de vuelta por tu apoyo incondicional! me encanta que la narración te lleve a experimentar lo que sienten los personajes, ese siempre fue mi objetivo, y espero que te lleves una gran sorpresa con este capítulo jaja, después me cuentas! GRACIAS MIL VECES GRACIAS!

tu alma gemela de twitter.

DULCECITO311: siiiii naruto hokage! no puedo esperar a verlo con el uniforme riendo con Gaara en las reuniones de kages. simplemente increíble. jeje espero que te guste este capítulo también y me sigas dejando tus lindos comentarios.
pd. ponganle atención a lo de la pelea a ciegas porque es algo clave en los próximos capítulos. (pequeña pista jeje) Saludos y gracias!

Bloddy cherry: Creo que todas amamos a naruto Hokage casi tanto como al sexy de kakashi sensei jaja. Ya pronto lo veremos, paciencia! gracias por el review! :)

DaniiiielaZ: aww muchas gracias por leer la historia! espero que te gusta como van las cosas hasta ahora y no dudes en dejarme tus preguntas o recomendaciones en los reviews! gracias y bienvenida!

Andrea1819: aquí les traigo el nuevo capítulo a las nuevas y viejas lectoras! espero que te guste y puedas seguir comentando! ;)

Kaor23: jaja, ese Sasuke es un pervertido, y eso que todavía falta lo mejor... ok no jaja. gracias por el review!


18

-¡SAKURA-SAMA!-

Los gritos rebotaban todavía en su cabeza para cuando logró recobrar la conciencia y saltar de la cama en busca de su condenado pantalón. A su lado, el rubio luchaba por ponerse dicha prenda mientras saltaba sobre un pie hasta la salida. Los pasos rápidos en el pasillo y el sobresalto de la puerta abriéndose de un empujón.

Emergencia.

Los tres habían saltado de la cama como si el diablo los hubiera sacado a patadas, pero solo la necesitaban a ella.

El panorama casi había logrado descomponerlo, pero una mirada rápida a la luna redonda que se alzaba en el cielo nocturno bastó para que el contenido de su estómago se mantuviera donde debía mantenerse.

Un shinobi yacía en la entrada de la casa. Su cuerpo estaba hecho jirones, sobre todo la parte de su torso, y la expresión de su rostro estaba distorsionada. Sus ojos, blancos como la nieve amenazaban con cerrarse para siempre.

Neji Hyuuga yacía casi inerte sobre el suelo, siendo atendido por las manos de su ex compañera.

El buso rosado que había usado la noche anterior estaba bañado en sangre al igual que su rostro y su cabello después de haber apoyado su cabeza contra el pecho de la joven víctima para comprobar su pulso.

Neji Hyuuga moriría en la entrada de su casa si Sakura no se apresuraba a atenderlo.

-¡Naruto tráeme agua, Sasuke busca algo para limpiar la sangre, y ustedes busquen a una unidad completa del hospital! ¡No hay tiempo que perder!- Sus manos trabajaban su magia verde sobre sus profundas heridas y a su lado, las personas que antes había nombrado habían desaparecido en busca de sus peticiones.-¡Neji!- Lo llamó mientras pasaba su mano delicadamente por su rostro en busca de un incremento en la temperatura.-Quédate conmigo, todo estará bien- Los ojos blancos se esforzaban en enfocarse en el rostro empapado de sudor que lo miraba con sincero cariño. Su mirada era determinada mientras retomaba su tarea de tratar las heridas mortales y pasaba la venda mojada que Sasuke acababa de alcanzarle.

Las pisadas ligeras de los médicos se acercaban, a unas pocas cuadras de distancia. El panorama parecía prometedor, pero por ahora debía ocuparse de mantener estables los signos vitales del miembro del clan Hyuuga.

Naruto y Sasuke le ayudaban a limpiar la sangre que manchaba su torso y rostro mientras que ella se ocupaba de detener la hemorragia interna que lo había provocado todo.

Un ataque muy poderoso sin duda, se preguntaba en que misión peligrosa se había ganado Neji aquella herida fatal.

Después de revisar el resto de su cuerpo, había encontrado varias marcas de quemaduras en sus brazos y espalda, por lo que deducía que su contrincante era un usuario del elemento fuego. Por otro lado, la herida en su costado había sido provocada por una espada de corte ancho.

Un ataque que por alguna razón el genio Hyuuga no había podido repeler con su defensa.

Lee estaba ahí, Tenten estaba ahí, incluso la Hokage observaba atentamente sus acciones y las de sus compañeros, bajo el brillo incesante de la luna llena.

Hinata Hyuuga lloraba en los brazos de su compañero mientras se encargaba de cerrar las últimas heridas internas que ponían en riesgo la vida de su compañero.

Dos horas más tarde el miembro del clan Hyuuga fue trasladado al hospital de Konoha, en donde lo mantendrían en observación, ahora que su vida no corría peligro alguno.

El cielo de un celeste profundo y extrañamente brillante sorprendió los rostros de los nuevos ninjas legendarios de Konoha, junto con el canto de los pájaros más madrugadores que anunciaban con brío la llegada de un nuevo día.

Sakura permanecía de rodillas y con la frente pegada al suelo. Sus sollozos se unían a la melodía del viento que removía sus cabellos de aquel atrayente color rosa. El silencio acompañaba sus torpes plegarias, ajenas a las miradas de preocupación y lástima que se clavaban en su espalda.

Sasuke sentía cada vello de su espalda erizarse bajo la remera holgada que usaba para dormir. Sus pies descalzos y sucios de tierra temblaban bajo el peso de su cuerpo y por primera vez en su vida pensó que no sería capaz de dar un paso más. Se desplomó al instante contra la pared más cercana intentando recuperar el equilibrio. Su respiración era irregular y las transpiración fría corría por su frente. Sabía que en cualquier momento iba a descomponerse, por lo que se encaminó a paso rápido hacia el baño de la planta baja antes de que sucediera.

El contenido de su estómago lo miraba burlón desde el inodoro obligándolo a sentarse de manera más cómoda en el suelo helado, apoyando su frente sudada en la loza blanca.

Neji Hyuuga casi había muerto frente a sus ojos. Había visto sus entrañas, su carne roja e hinchada, sus uñas violetas, su piel pálida como la luna, y sus ojos blancos a punto de cerrarse para siempre.

Cuántas veces había dejado enemigos en el mismo estado. Gente inocente que había cometido el único crimen de cruzarse en su camino.

Pensó que eso mismo le habría pasado a muchas personas inocentes si hubiera concretado sus planes de destrucción. Él no era ningún terrorista, simplemente había sido un pobre idiota cegado por el odio, que todavía tenía mucho que aprender de la vida.

Trataba de imaginarse los pequeños cuerpos de los niños de la academia en el mismo estado que el de Neji, con la carne hecha trizas y las tripas palpitando. La sangre corriendo por las calles, de la misma manera que había pasado dentro de las puertas de su clan.

Otra arcada se agolpó en su garganta, pero esta vez lo que escapó de su estómago era un líquido transparente con la misma consistencia del agua.

Cansancio.

Se sentía agotado después de lo que había vivido durante las últimas horas, aún así no había logrado conciliar el sueño. Las voces de médicos y las de sus amigos se mezclaban con el canto de los pájaros y la luz del sol amenazaba con colarse por la persiana.

El colchón se sentía mínimo bajo su cuerpo, invadido por el calor de la desesperación.

Los pasos de Sakura se escucharon cerca de la habitación y se incorporó antes de que su silueta cruzara la puerta. Sus piernas desnudas y eternas cubiertas sólo con un mínimo short de algodón, del mismo color que su cabello. Adivinaba su musculosa de dormir debajo de la campera negra y naranja de Naruto que le llegaba hasta debajo de los muslos. Sus manos apretaban fuertemente las mangas demasiado largas de la campera, cerrándose en forma de puños. Sus labios habían tomado un leve tono violáceo y su rostro redondo mostraba el mismo blanco pálido que la luna de aquella noche.

Esos ojos salvajes volvían a posarse sobre su cuerpo y lo examinaban lentamente, provocando que pequeños escalofríos corrieran por su espalda.

-Te debo el té de la noche pasada.- Su mano cubierta por los puños de la campera se extendió en su dirección y no fue hasta ese momento que se percató de que Sakura se había parado a su lado. Sus ojos negros la examinaban, intentando analizar la expresión de su rostro de la misma manera que ella lo había hecho.

Unos pocos segundos de meditación y aturdimiento pasaron antes de que fuera capaz de aferrarse al brazo de la pelirrosa para incorporarse sobre sus pies manchados.

Se sorprendió al ver que su mano nunca había soltado la de Sakura, ni siquiera cuando el corto trayecto hasta la cocina se había terminado, y hasta había colado sus dedos por debajo de la tela del puño, rozando la punta de sus dedos con los suyos.

El rubio los esperaba, sentado como un pequeño niño en la mesada de la cocina en la que su madre había cocinado para su familia años atrás. Sus pies se movían hacia adelante y atrás, jugando distraídamente y con la mirada perdida en el reloj de la pared enfrentada.

Su expresión seria y pensativa no cambió al verlos tomados de la mano.

-Todos se fueron, acompañé a Hinata a su casa. El clan Hyuuga está hecho un desastre.- Sus palabras cesaron repentinamente y su mirada se trasladó al rostro de Sakura, examinándolo con más habilidad que la suya.-Todos corrían de un lado para otro, el padre de Hinata se descompensó.- Su mirada azulada parecía haber perdido el brillo de siempre.

Sasuke sabía lo que se sentía, podía imaginarlo perfectamente. Gente corriendo de un lado para otro, luces prendidas, puertas abiertas, desconcierto y sorpresa. Destrucción y dolor.

-Creí que esto no volvería a pasar después de la guerra.-

-Naruto- La voz preocupada de Sakura se dejó escuchar en el aire y se sintió vació cuando su mano abandonó la suya. Apenas tuvo tiempo de pestañear, sus ojos no podían separarse de la escena frente a sus ojos.

-Los ninjas rebeldes se agrupan bajo nuestras narices y no hay nada que podamos hacer.- La oración salía lenta y pausada de sus labios, un discurso repetido varias veces en su mente y que había perdido la entonación al salir a la luz del exterior. La mirada perdida, el vaivén de sus pies descalzos y el temblor en la punta de sus dedos, parecía un niño pequeño.

Sakura había tomado el rostro de Naruto entre sus manos y susurraba palabras dulces que él no alcanzaba a escuchar. Su mirada era triste, pero la misma sonrisa de siempre se había apoderado de sus labios.

Con sus dedos retiraba las lágrimas que caían de los ojos del rubio.

-Todo va a estar bien.-

Un suave beso de los labios de la kunoichi fue depositado en la mejilla izquierda de su mejor amigo, y una sonrisa se posó sobre sus labios violáceos al escuchar las palabras cantadas en el aire.

-Estamos juntos ahora, y eso es lo que importa.-

El perfume de las rosas que llevaba entre sus manos le llenaban el alma y los pulmones.

Sakura le había encargado la tarea de buscarlas mientras que ella se bañaba antes de comer, y el no había reprochado.

Saltando entre los árboles como una bestia sin sentido ni ataduras, danzando junto al viento y las ramas blandas y movedizas.

El paseo se había alargado un poco más de lo que había planeado, pero al verlo llegar con un improvisado ramo entre las manos llenas de tierra, la de ojos verdes no había protestado, y se había limitado a acomodarle un mechón de cabello negro detrás de la oreja, en un gesto tan íntimo como un beso apasionado.

El camino hasta el hospital había sido corto, a pesar de que las calles de tierra bajo sus pies tenían una apariencia infinita. Se preguntaba cuántas veces había realizado el mismo camino junto a sus mejores amigos después de una misión más complicada de las que acostumbraban cumplir.

Al llegar el ambiente mantenía su familiaridad y le agradó sentirse invisible junto a la presencia de la médico más poderosa de toda la aldea de la hoja.

Mujeres y hombres sonreían al pasar, los niños corrían a su alrededor, los ancianos sonreían sin dientes y las mariposas revoloteaban en el cielo que se podía vislumbrar a través de los grandes ventanales rodeados del blanco más puro.

Al pasar por la zona de pediatría una niña le había preguntado de dónde había sacado aquel hermoso ramo de flores, y otro niño más grande le había preguntado -con una media sonrisa en los labios- si la hermosa mujer a su lado era su novia, a lo que Sasuke había respondido con una carcajada nerviosa y una rotunda negación con la cabeza.

Sakura se había limitado a reír con ganas, provocando que algo gigante se removiera en el pecho de Sasuke, y a continuación había robado una flor de la mano del pelinegro y se la había entregado a la chiquilla de cabellos dorados.

Para suerte de ambos, la habitación de Neji no estaba demasiado lejos de allí, y con un simple intercambio de palabras no tan incómodas, arreglaron la situación.

-Sakura- La voz del futuro cabeza del clan Hyuuga era suave y rasposa, pero la media sonrisa posada en sus labios desencajaba con el resto del panorama repleto de vendas y aquel maldito color blanco.

Su hermoso cabello había sido cortado hasta la altura de sus hombros por el filo duro y seco de un arma, pero una enfermera en el trayecto le había informado que Hinata vendría más tarde a ocuparse de acomodarlo.

-¿Cómo estás?- La pregunta era simplemente demasiado para una sola respuesta y el de cabellos castaños se había tomado unos segundos para pensarlo mientras recorría con su mirada perlada cada movimiento del pelinegro hasta depositar las flores salvajes en el jarrón más cercano.

-Mejor.- Las manos vacías de la ninja médico se dirigieron sin pensarlo hasta la frente del mayor, buscando irregularidades en su temperatura. Sasuke y Neji cruzaron miradas apenas por un segundo, negro y blanco chocando nuevamente, pero esta vez era un encuentro suave como el algodón y cálido como las manos de Sakura sobre la frente del enfermo. El rencor había desaparecido, y es que ya todos lo sabían.

Sasuke Uchiha, el vengador Uchiha, había contribuido en la imposible empresa de salvar la vida de Neji Hyuuga.

El equipo siete lo había salvado.

Las enfermeras lo habían visto, los médicos lo habían visto, los enfermos lo habían visto, hasta los ciegos lo habían escuchado.

El cuerpo de Neji Hyuuga había llegado al hospital envuelto en hojas secas y una remera manchada de sangre con el abanico de los Uchiha grabado.

Ni durante la conversación que Sakura y Neji mantuvieron por largos segundos, ni cuando se retiraron de la habitación Sasuke pronunció palabra alguna, sin embargo algo en su mirada había cambiado, reemplazando el terror por la calma y la desconfianza por la admiración secreta, en los ojos de Neji Hyuuga y de todo el pueblo de Konoha.

La torre de Hokage se alzaba firme y maciza sobre el ocaso de otro día de verano.

La quinta los había citado a los tres a las siete en punto, y un ayudante les había informado que Naruto los esperaba adentro, sin embargo, se apresuró a salir a la llegada de sus mejores amigos.

Sasuke entró solo a la habitación, y las puertas de madera se cerraron detrás de su figura oscura, dejando a sus amigos afuera.

Un mes de arresto domiciliario había pasado, y Naruto y Sakura habían entregado el correspondiente informe a la Hokage de Konoha. Ahora solo faltaba que la rubia apostadora lo revisara a solas con el pelinegro para escuchar su versión de los hechos.

Ambos ninjas legendarios se sentaron en un banco solitario frente a una ventana inmensa, contemplando en silencio el panorama del atardecer de la aldea de la hoja.

Desde aquel punto del edificio se podían ver todas las fortalezas y a todos los ciudadanos resguardados en ellas.

Naruto sintió que se le hinchaba el pecho de emoción y se vio obligado a reprimir su felicidad por los acontecimientos de los últimos días, y a demostrarla en una simple sonrisa.

-Todos hablan del equipo siete.- Las palabras de Sakura sonaron de ultratumba en los oídos felices del rubio de ojos azules, y de inmediato se vio obligado a bajar de su nube de caramelo y desplomarse agotado en la superficie que los sostenía a ambos. -Creo que deberíamos decírselo pronto, o se enterará por boca de los aldeanos.-

-No creo que debamos decirlo todavía.-

-Naruto...-

-Todavía es muy pronto para él, ¿No crees que ya ha tenido que pasar por demasiado como para decírselo ahora?- Sus ojos azules llenos de tristeza por el dolor ajeno que sentía en los huesos se clavaron en los verdes de su compañera, tratando de que entendiera de dónde salían sus palabras. -Creo que deberíamos esperar hasta que termine el segundo mes, en cuanto pueda tomar su propia decisión.-

-No quiero forzarlo a que esté con nosotros, creo que con eso estamos de acuerdo.-

-No va a ser necesario.- La sonrisa se ensanchó en sus labios zorrunos mientras se permitía recordar las palabras de aliento que su amigo de la arena le había dicho durante su estadía en Suna.

-Yo creo en Sasuke, y sé que nos elegirá.-