Disclaimer: Los personajes de Sakura Card Captor pertenecen a sus debidas creadoras (CLAMP), unicamente fueron tomados prestados para la siguiente historia por la dueña de la misma (Mysombre).
Una mala tarde.
He tenido una tarde perfecta… pero no fue hoy.
Groucho Marx.
— ¡Pero mira que reales! Que gran calidad, si, si, ¡y se te ven divinas Hiragizawa! —dijo Tomoyo mientras se movía a su alrededor tan rápido que cuando él volteaba hacia su derecha, la chica ya estaba del lado contrario, arriba o detrás.
Ultrajado, así se sentía en esos momentos Eriol Hiragizawa, y es que las cosas no estaban saliendo precisamente como las había planeado horas antes. Debió haber previsto que no lidiaría con una chica convencional y por tanto tampoco podía esperar una reacción convencional, como un grito de espanto, un desmayo o incluso un golpe. Si, debió preverlo, pero si Eriol hubiera hecho tal cosa justo ahorita no existiría escena que contar.
La dueña de la habitación donde se encontraban llevaba buen rato tocando, estrujando y jalando las orejas y cola de gato que ahora formaban parte de él ¡era inaudito! Eriol no creía poder soportar un minuto más ese brillo maniaco que se había adueñado de los ojos de Tomoyo desde que corriera a encender las luces del cuarto. Simplemente… simplemente le causaban un profundo terror.
—Dime, ¿Dónde las has comprado? Tengo que confeccionar unas para Sakurita y Li ¡será magnifico! ¡Una linda parejita de tiernos gatitos! Y esta vez me daré el lujo de grabarlos con mi cámara, ¡qué maravilla!
Tomoyo no paraba de hablar y la situación, lejos de parecerle divertida a Eriol como pensó que sería en un principio, empezaba a irritarle.
Por supuesto, nadie supuso que el arranque de efusividad de la amatista (de esos que no tenía en largo tiempo) acabaría saliéndose de control, siendo necesarios únicamente un último jalón pasado de fuerza y una oreja izquierda para que Eriol actuara de una manera que no solo sorprendió a Tomoyo, sino también al mismo ingles.
Ella calmo su ánimo, sentada en el piso igual que su invitado no invitado, observando junto a él y con atención los tres largos zarpazos que decoraban la nívea mano de Tomoyo. Fue cuestión de segundos para que estos se volvieran rojizos y se alcanzara a vislumbrar un hilillo de sangre que no se dignaba a escurrir.
El silencio reino un instante, era un silencio incomodo en que ambos deseaban articular tantas palabras que no conseguían salir de sus labios.
—Yo… en verdad lo lamento —dijo al fin un aturdido Eriol—. No era mi intención… lastimarte.
—Descuida, la verdad es que yo tampoco fui muy delicada —Tomoyo dejo su asiento improvisado para dirigirse al botiquín de primeros auxilios que colgaba de la pared contraria—. ¡No pude evitar emocionarme!
Un par de gotas poblaron la cabeza de Eriol mientras observaba la expresión de deleite de su amiga y la forma en que disponía todos los utensilios necesarios en una mesita y ella misma comenzaba a curar la herida. Lo hacía de forma lenta y pausada, delicada, y dentro de poco los tres rasguños quedaron limpios.
—Así que… ¿cómo hiciste para que te salieran esas orejas? —pregunto Tomoyo. Dirigiéndole más atención de la que a Eriol le hubiera gustado. Ella ya estaba al tanto de lo real que era esa característica tan distintiva en los gatos y que ahora él poseía.
—Es parte de nuestro trato. Los próximos tres meses seré tu lindo gatito Tomoyo —una sonrisa socarrona apareció en el rostro del muchacho al ver que la pálida tez de su interlocutora se volvía poco a poco de un enfermo color blanquecino y desviaba la vista hacia su mano herida.
El mutismo volvió a ellos, la pelinegra preguntándose dos veces en qué lío se había metido. Y es que cuando aceptara ese ridículo trato con su compañero de clase no espero algo como lo que tenía en frente, para ser sinceros, ni siquiera espero que el chico fuera en serio, Tomoyo creyó que únicamente era una tonta necedad para mantener su ego en las nubes, como de costumbre. Ahora recordó que estaba hablando de Hiragizawa, el mismo chico que había metido en infinidad de problemas a Sakura años atrás.
Por su parte, Eriol observaba la habitación atentamente, era espaciosa, sofisticada y ridículamente inmaculada, incluso para los gustos de la misma Daidouji, todo perfecto, todo en su lugar, que él no conseguía reprimir esa sensación de querer arrasar con aquellos artilugios cuidadosamente dispuestos en las repisas y mesas. Quería correr, quería romper y destrozar, quería jugar.
Fue entonces, minutos después, que algo en especial capto su atención. Levanto el cuerpo del frío piso de madera y se dirigió hasta un escritorio color blanco, donde descansaban inmóviles, un montón de cajitas a rebosar de hilos, agujas, decorados y aquello que atraía sus sentidos de forma inhumana. Cuando quiso darse cuenta, ya tenía entre las manos una fina tela roja, tan suave al tacto que Eriol recordaba los delicados pétalos rojos de una rosa.
— ¿Qué es esto? —pregunto sin despegar la vista de su "tesoro".
Tomoyo regreso de sus cavilaciones, miro lo que sostenía el chico y de inmediato una emoción descontrolada se reflejo en su rostro, dispuesta a contar, o quizá presumir, los grandes planes que tenía con esa tela que parecía una prenda sin acabar.
— ¡Es el nuevo yukata que estoy confeccionando! Es un regalo para Sakura, estoy segura que lo usara en el festival de…
El sonido que interrumpió su monologo la hizo sentir pequeña e insignificante, Tomoyo no creía haber escuchado nunca un ruido tan desgarrador como ese. La desilusión se apodero rápidamente de su alma y esta a su vez se le escapo del cuerpo. Se sentía desdichada.
—Eh… ¡yo no fui! —dijo Eriol con una sonrisa inocente al tiempo que escondía detrás de él ese yukata incompleto ahora roto en infinidad de retazos. No había podido evitarlo, esa necesidad de romperlo a pedacitos le había provocado una gran diversión.
Lo que no alcanzo a ver, ya fuera por miedo o por despiste, fueron esos ojos de furia contenida con los que Tomoyo lo veía. Curioso que tal sentimiento se presentara en su persona, pero si existía algo sagrado en la vida de la amatista, eran sus diseños y sus videos. Eriol si quiera podía darse por enterado del lío en que acababa de meterse.
Ligeramente nervioso, aunque en verdad nada arrepentido, volvió la mirada dispuesto a musitar un quedo "lo siento" que solucionara el problema, pero vaya sorpresa que se llevo al darse de cara no con el rostro de Tomoyo, sino con el frio material de un reloj despertador que fue a golpearlo directamente en el centro de la frente.
De pronto, todo su mundo se volvió negro.
¿Soñaba? No podía decirlo con exactitud, pero si así era se encontraba bastante cómodo, recostado en la más pura y mullida nada, acompañado de un suave aroma a té que le embriagaba los sentidos…
Con pereza, Eriol abrió los azules ojos percatándose que no soñaba, que esa pura nada era en realidad un colchón de sabanas rosas y que lo único real era el aroma a té que desprendía la pequeña tetera que reposaba en la mesita ratona de enfrente.
—Al fin despertaste —escucho una voz fría y cruda que se acercaba a él. Se dio cuenta que era Tomoyo quien le extendía una taza con la vaporosa bebida—. ¿Quisieras darme ya una explicación Hiragizawa?
Eriol se incorporo y al hacerlo, un terrible mareo le provoco cerrar los ojos. Su cabeza dolía como el mismo infierno.
— ¿Qué paso?
—Nada, nada, solo al despertador le salieron alas y decidió atacarte —dijo Tomoyo con una sonrisa que pretendía ser casual.
— ¿Atacar…? ¡Ya lo recuerdo! Tú me lanzaste el reloj —decía Eriol mientras tomaba entre manos la taza y una sombra aparecía en sus orbes—. ¡Cuando ni siquiera había hecho nada! —agrego ofuscado.
— ¿¡Que no habías hecho nada!? —una vena de molestia apareció en la pelinegra cabeza de la chica. Suspiro y decidió dejarlo de una vez—. Olvídalo, el yukata está hecho trizas de todos modos. Ahora Hiragizawa, ¡dame una explicación de todo esto! ¿Cómo entraste a mi cuarto? Y por qué… por qué… ¿Por qué tienes esas cosas?
Eriol miro un poco desconcertado la forma en que Tomoyo señalaba con su dedo índice la cola y las orejas de gato, primero una y luego las otras.
Una sonrisa de niño pequeño apareció cuando hablo.
—Deberías mejorar tu sistema de seguridad, tan solo salte la reja y después trepe hasta aquí. Entre por la ventana. Fue sencillo —dijo como si nada—. Y ya te lo dije antes, esto es parte de nuestro trato. No desaparecerán hasta dentro de tres meses, y solo para que quede claro, son reales… o al menos eso creo.
La amatista tomo su cabeza entre las manos, eso no estaba bien, nada bien, ¿Qué es lo que pensaba Hiragizawa? ¿Acaso no hubiera sido más sencillo llevarla a convivir con un montón de gatos durante tres meses? No, claro que no, olvidaba que el tipo que estaba acostado en su cama era la reencarnación de un odioso mago antiguo que disfrutaba haciéndole la existencia imposible a las personas, era lógico que la susodicha reencarnación tuviera los mismos gustos enfermizos.
—Te sucede algo Daidouji? —Pregunto Eriol, volviendo a llamarla por su apellido—. Pareces algo estresada.
—Nada Hiragizawa, nada.
—Bien entonces. Creo que es hora de que me vaya —dijo el pelinegro de pronto, colocando la taza de té sin beber en el buro a un lado de la cama.
— ¿Te vas tan pronto? Pero si lo estamos pasando muy bien —dijo Tomoyo sin poder reprimir el tono de ironía.
Eriol sonrió, una sonrisa misteriosa, decidiendo hacer caso omiso a la entonación del comentario.
—Lo lamento, pero no puedo quedarme, tengo que preparar mis cosas para venir a mudarme contigo cuanto antes —abandono el colchón donde estuvo todo el tiempo y se encamino al marco de la ventana abierta—. Que pases buena noche Tomoyo —y sin más salto por el hueco.
La amatista quedo de una pieza, que… ¿¡que había significado todo aquello!? ¿Mudarse? ¿Con ella?
Tomoyo parpadeo un par de veces, sorprendida y con miedo a hacer el más mínimo movimiento, no estaba segura qué otro ser extraño podía aparecer invadiendo su habitación.
La noche ya se hallaba en todo su esplendor, no podría decir a ciencia cierta qué hora era (el despertador había quedado parado después de su encuentro con el ingles), pero podía presumir que no pasaba de las ocho y treinta.
Recapitulo con cuidado lo que había pasado desde media tarde para acá. No solo acabo notando que su vida y su felicidad iban en declive, sino que también sufrió un susto de muerte, provocado por un sujeto que aparecía dormido en su habitación con unas orejas y cola de gato… ¡reales! Sin contar el rasguño en su mano, el destrozo del yukata que con tanto afán y celo había estado confeccionando y el hecho de que su compañero de clases le informaba que se mudaría con ella, ¿¡Qué diablos le pasaba!? Tomoyo, llegando a la conclusión de que había tenido tardes mejores, anhelo, deseó y suplicó que tan solo fuera otra broma pesada de Eriol, su vida se pondría de cabeza si acaso el chico llegara a poner un pie en su hogar una vez más.
Esa noche el cansancio barrio con el menudo cuerpo de Tomoyo, quien, para su mala fortuna, no pudo cerrar los ojos ni un solo minuto. Escucho llegar a su madre entrada la madrugada, no obstante el poco ánimo que tenía no le fue suficiente para salir y recibirla. Siempre era más fácil fingir que estaba dormida.
Esa noche bajo el pálido brillo de la luna y un viento frío, Eriol deambulaba sin un rumbo, satisfecho con el resultado de la situación y pensando en su próximo actuar. Con sus nuevas orejas puntiagudas atentas al mínimo ruido, con su nueva cola de gato que oscilaba de un lado al otro mientras caminaba, haciendo un peculiar sonido que no pudo describir más que como un interminable "fuu fuu" y con un gran chichón en la frente, Eriol prorrumpió en carcajadas en mitad de una calle desierta. Las cosas serían muy divertidas de ahora en adelante.
Notas de la autora: Hola, ¿qué tal? Disculpen la tardanza pero el capítulo fue todo un reto, tuve que escribir el principio al menos cinco veces y seguía sin estar conforme. Tal vez la reacción de Tomoyo no era lo que esperaban pero... después de pasar muchas cosas con Sakura, algo tan simple como las orejitas de Eriol (*-*) no podían sorprenderla mucho jajaja.
Los animo a que me den sus opiniones sobre el capítulo, un review no lleva mas de dos minutos :D le dedique mucho esfuerzo y aunque no quedo tan largo como hubiera querido, aquí esta. Una última cosita, tentativamente las actualizaciones seran los miercoles o los domingos, pero esa ya lo confirmare en estos días.
Un abrazo y muchas gracias por los reviews que me han dejado hasta el momento, me animan mucho a continuar con esta rara historia XD
