Saludos queridos lectores! Después de otra larga espera, les traigo un nuevo capítulo de la historia.
No encuentro excusas suficientes para la demora, pero supongo que es un "desgano" normal en los escritores de fanfiction. La verdad es que disfruté muchísimo escribiendo este capítulo, y espero que ustedes disfruten leyendo. Los capítulos que vienen son muy fuertes y complicados, por lo que si tienen alguna duda les ruego que me consulten, yo siempre contesto todos los mensajes que me dejan, así que no debería ser una preocupación. :D
Sin robarles más de su tiempo les dejo las respuestas a los reviews del capítulo anterior y el capítulo! Saludos!
Respuestas a sus comentario:
Denuss: TANTO TIEMPO! muchísimas gracias por tu comentario! La verdad es que el rumbo que está tomando la serie me sorprende cada vez más. SASUKE ES BUENO, o eso dicen, jajaj la verdad es que todavía no me acostumbro del todo a este nuevo Sasuke, y lamento que esté excluido de mis escritos jaja. Es increíble lo que está pasando en la conclusión del manga, espero que ustedes compartan mi sorpresa :O jajajaj.
Muchas gracias por seguir siempre nuestro blog! y esta pequeña historia también. Me halaga mucho que seas una de mis lectoras.
Espero que disfrutes de este capítulo también y nos leemos pronto!
Andrea1819: Jejej, muchas gracias! En cuanto a inspiración, creo que es algo que va y viene, y cuando tarde en actualizar es sin duda porque no está, pero cuando vuelve, se hace notar :) Espero que te guste la continuación, muchas gracias!
DULCECITO311: muchos secretos serán revelados en este y en el próximo capítulo. paciencia jajaja. Por dios, ni yo se que sucederá! gracias por la espera y espero que te guste la continuación!
Saludos a todos los lectores!
21
Mañana.
Los rayos del sol amenazaban con interrumpir la oscuridad parcial que cubría con su manto eterno e impenetrable los árboles y las hojas. El piso de madera le pareció frío bajo sus pies cuando se levantó del lecho para refrescarse, a pesar de que su cuerpo ardía bajo las finas sábanas blancas, al igual que lo había hecho toda la noche.
El flequillo del color de los cuervos se había pegado a su frente por el sudor que había cubierto poco a poco todo su rostro.
Ansiedad.
El agua que cubría su cuerpo con gotas heladas lo tranquilizaba, pero su mente no había parado en toda la noche. Se sentía traicionado, ansioso y estúpido. Por primera vez desde que había vuelto a su hogar había pasado la noche con la única compañía de su mejor amigo, ya que Sakura se había ausentado hasta el momento.
Sasuke sabía que estaría ocupada, la expresión de su rostro se lo había dicho la noche anterior, pero no le importaba que había hecho ni por qué, lo único que le importaba era que apareciera para darle una respuesta.
Se vistió en silencio y cepilló sus dientes sin mirar su rostro en el espejo, y su mente se imaginó un rostro diferente. Cabello rosado, ojos verdes y labios blancos. Sus cejas finas y largas, al igual que sus pestañas, su nariz pequeña y su piel nívea.
Sacudió la cabeza levemente para despejar sus pensamientos y continuó.
Caminó hasta la cocina, acompañado solo por el sonido de sus pies descalzos chocando contra el piso.
La sangre de la bola de fuego había desaparecido del piso, al igual que el resto de los alimentos. Se parecía más a la cocina que habían encontrado cuando habían llegado, vacía y solitaria.
No le apetecía comer hasta que no escuchara su respuesta, por lo que prefirió seguir con su recorrido antes de retomar lo que se había convertido en la rutina de todas las mañanas.
Aceleró el paso al llegar hasta la puerta de entrada y deslizó la madera con un rápido movimiento de su mano, encontrándose de repente con un sol rojizo y caprichoso que estrenaba los primeros rayos del día en un cielo de un azul tan intenso como los ojos de su mejor amigo.
-Sasuke.- Su voz llegó después y su rostro se giró en la dirección en la que ella se encontraba. Sola, ella y sus pensamientos.
Sus ojos parecían cansados, pero su cabello lucía recién cepillado, como todas las mañanas. Sus ropas eran las que usaba para entrenar y al descubrir la mochila que colgaba de sus hombros y la katana que llevaba atada a la cintura, la expresión en el rostro de Sasuke cambió por completo, al igual que sus sentimientos.
-Sasuke, debemos irnos.- Sintió una corriente explotar en su espalda y un leve pinchazo en la cabeza al procesar sus palabras. Escapar. Tenían que escapar de vuelta.
Correr como un fugitivo, ser cazado como una presa bajo la luz de la luna roja.
Pensó por algunos segundos en las noches que había pasado en la oscuridad absoluta, los cuerpos vacíos que había dejado atrás y en la soledad que había sido su fiel compañera.
Negó firmemente con la cabeza y la tomó de la mano, atrayéndola hasta su cuerpo con firmeza.
-¿Qué significa todo esto?- El susurro con aroma a menta y hierbas dulces descolocó a Sakura por completo, y sintió sus orejas arder bajo el manto rosado de su pelo.
-No es lo que piensas, por favor, confía en mí. Es una misión corta, y necesito que me acompañes.- La respuesta fue pronunciada en el mismo tono de voz.
Silencio.
-No hasta que te expliques.-
Verde y negro danzaron por un segundo.
-Sakura...- Su nombre escapó de sus labios en un susurro y el calor subió a su rostro y a su pecho. Sus cuerpos se habían pegado repentinamente y los brazos de Sakura se habían enredado detrás de su cabeza, rozando peligrosamente los cabellos rebeldes de su nuca.
El abrazo terrorista lo descolocó por completo, y no fue hasta que divisó la presencia de dos miembros de un escuadrón ANBU a unos siete metros de distancia que comprendió el por qué de la extraña situación.
-Se trata del Mangekyo Sharingan Eterno, pretenden usarlo en tu contra para encerrarte de por vida, si confías en mí puedo sacarte de esto.-
Sus labios se habían pegado peligrosamente a su oreja izquierda y su aliento caliente acariciaba su nuca como mariposas. Aquellos enormes ojos verdes se conectaron con los suyos, negros como la noche, por un segundo y luego se cerraron. El rostro de la joven se acercó aún más al suyo y sus dedos se enredaron en su cabello rebelde cuando los labios de Sakura acariciaron su mejilla caliente.
-Les dije que no quería separarme de ti y por eso me dejaron sacarte por unos días, pero probablemente van a enviar un escuadrón para que nos vigile de cerca. Solo sígueme la corriente y no sospecharán de nada.-
Su cabeza se movió de manera autónoma, asintiendo a las palabras que habían sido susurradas, como nunca le habían susurrado jamás en su vida.
-De acuerdo.- Su mano se aferró a la de Sakura, de dedos pequeños y piel suave, mientras se alejaban en la dirección contraria a la casa, dejando atrás el hogar que habían reconstruido desde los cimientos.
Su cerebro había comenzado a funcionar de manera deficiente y primitiva después de haber sido atacado por una ola de calor generada por el abrazo y el beso.
-Naruto preparó tus cosas, así que no te preocupes por eso. En cuanto a Tsunade-sama, también se encargó de distraerla con una falsa información sobre los atacantes de Neji.- De pronto se encontró con que sus piernas se movían, y ambos se alejaban de donde antes habían estado.
-¿Desde cuando...?- Finalmente su mente se serenó y sus sentidos volvieron a funcionar, por lo que se permitió continuar con la conversación que antes habían comenzado.
La pregunta se había formulado en su cabeza desde que había sido besado, pero la presencia molesta de los enmascarados le había impedido pronunciarla, al igual que había impedido que la terminara en ese preciso momento.
-Años, Naruto y yo pensamos en esto mientras estabas todavía en la cárcel, y sabíamos que pasaría apenas recuperaras tu libertad.- Su mano todavía aferraba la suya, y sintió un leve apretón que lo obligó a dejar de caminar. -Siempre supimos que ellos querrían eliminarte, después de lo de Danzo, y además creen que el clan Uchiha es una amenaza para el orden de la aldea.-
-¿Y en qué consiste el plan?- Su rostro se había endurecido, pero sus palabras seguían siendo suaves cuando se dirigía a la ninja médico.
-Necesito ponerte a prueba, y para eso solo tienes que confiar en mí.-
Sakura volteó su rostro y sus enormes ojos verdes volvieron a posarse sobre los suyos, mirándolo durante largos segundos antes de volver a pronunciar palabra alguna, y volviendo a formar un caos en su mente cansada.
-Nada va a pasarte mientras estemos juntos, no voy a permitirlo.-
Sasuke asintió levemente con la cabeza antes de responder, acercando su mano al rostro de Sakura para retirar una lágrima rebelde que amenazaba con caer de sus ojos.
-Confío en ti, Sakura.-
Por favor, confía en mí tu también.
.
El camino volvía a ser como antes, pero los rostros que los miraban habían cambiado. Ninjas, aldeanos, mujeres, niños y hombres por igual se volteaban a verlos. Lástima, odio, indiferencia, incertidumbre, inocencia. Sus ojos se prendían de sus ropas y de su pelo y traspasaban hasta sus huesos, desintegrando todo a su paso.
Ojos que los miraban, ojos que se clavaban. El sol que era testigo de todo y el viento que achicaba la distancia entre lo visible y lo invisible.
La mano de Sakura que aferraba la suya como si pudiera caerse. Caliente y suave, como la carne de los cuerpos que habían dejado atrás en la guerra.
El calor lo perseguía en la tierra bajo sus pies, y creía que los ojos de los caídos, desde el fondo, allí donde todo es muerte y el sol no aparece, podían penetrarlo de la misma manera que hacían los ojos de los vivos.
Vida y muerte.
Qué importancia tenía la muerte cuando estaba vivo, qué importancia tendría la vida cuando estuviera muerto.
-Sasuke.- Su voz como el viento y las hojas danzaba a la par de sus pisadas. Su mano pequeña y caliente jaló la suya levemente y no fue hasta ese momento que se percató de que su mirada se había clavado en el suelo desde que había descubierto las miradas de los muertos sobre su cuerpo.
La luz del sol le abrió paso a un sinfín de colores detrás de las grandes puertas de madera que se movían y desaparecían.
Detrás el verde iluminaba el camino de tierra y la mancha naranja y negra que veía en el centro.
Su mejor amigo los esperaba con una mochila llena de todo lo que podría necesitar para su aventura desconocida, y una sonrisa extraña en el centro de su rostro redondo y moreno.
-Naruto.- Sus pasos lentos y sordos los habían llevado hasta su encuentro. Sakura guardaba silencio a su lado mientras le entregaba un pergamino a su compañero de ojos azules.
-Si pasa algo ya sabes lo que debes hacer.- Esta vez fue él el que guardó silencio, mientras se limitaba a memorizar cada partícula de verde en los ojos de la ninja médico, y cada partícula de azul en los cielos que su amigo llevaba en su rostro.
-Cuenta conmigo.- Fue su simple respuesta. La mirada verdosa de Sakura se clavó en la suya y con un leve gesto de la cabeza le indicó que era hora de irse.
-Gracias, Naruto.- A continuación depositó un beso en la mejilla de su mejor amigo, abrazándolo por largos segundos que pretendían durar años; luego comenzó a caminar hacia la salida. Sasuke asintió con la cabeza y en el momento en el que comenzó su caminata, una mano firme y pesada se posó en su hombro.
-Sasuke, cuida de ella, sé que ella cuidará de ti.- Su mirada oscura se nubló por un segundo, antes de poder observar con precisión la silueta que se alejaba de ambos. Hombros firmes y caminar pausado.
-Los necesito conmigo para lo que pasará en los próximos meses.-
Hokage.
Su mejor amigo cumpliría su sueño "en los próximos meses" y ni siquiera conseguía pronunciarlo fuera de sus pensamientos.
Recordó las palabras que había escuchado minutos atrás, y una media sonrisa se curvó en sus labios angostos.
-Nada va a pasarle mientras estemos juntos, no voy a permitirlo.-
.
Verde.
Las hojas de los árboles volaban a su lado y lo cubrían todo, testigos de su correr fugitivo y caprichoso. Saltando de rama en rama, marcando todo a su paso con sus pisadas de hierro.
En el fondo, la melodía de quienes los perseguían, con un paso sigiloso y esquivo, como el de un depredador en la noche.
Su mirada escarlata no les perdía el rastro, tal como su compañera le había pedido que hiciera, y él había obedecido, manso como una bestia domada por la música de una lira y un cascabel.
-Sasuke, conmigo- Asintió con la cabeza y saltó, atravesando el aire hasta ubicarse a su lado. El escuadrón que los perseguía los había perdido de vista minutos atrás, tal vez habían parado a descansar, o simplemente habían desaparecido en el follaje.
-Desaparecieron.- Sakura asintió con la cabeza y le dedico una mirada impenetrable.
-Salta a mi señal, y no te alejes de mis pasos ni por un segundo.- Sus cabellos negros se elevaron por la corriente de aire que se había formado cuando el caminar de su acompañante había acelerado, y se limitó a seguirle los pasos, ignorante de lo que sucedería a continuación.
Largos segundos pasaron antes de que nada cambiara, y sus piernas comenzaban a arder por el esfuerzo.
-Sasuke, ¡Ahora!- Su cuerpo desapareció en un salto felino, dejando atrás la sombra de su cuerpo, elevándose en el cielo hasta desaparecer en la inmensidad.
Sus cabellos chocaron pesadamente contra su rostro, y antes de que pudiera siquiera agrupar sus pensamientos, se sintió jalado detrás del tronco de un árbol por una mano conocida y suave.
-De acuerdo, ellos se encargarán del resto.- Elevó su mirada del color de la noche, en la dirección en la que su compañera señalaba y observó sorprendido como dos siluetas idénticas a las suyas retomaban el camino que ellos habían dejado y se perdían entre las hojas.
-Clones de sombra.- Su voz era el susurro de la que había sido antes de perder el aliento y no pudo más que seguir los pasos de su compañera cuando ella comenzó a alejarse en la dirección contraria a la que habían seguido hasta ese momento.
-El escuadrón no podrá distinguir que son clones hasta que no estén a corta distancia, y para entonces deberíamos haber podido alejarnos lo suficiente.- Finalmente, sus pasos le permitieron volver a estar a su lado, y le bastó con una mirada para descubrir el miedo y la inquietud en sus enormes ojos verdes.
-Sakura, ¿qué es lo que vamos a hacer?- Su paciencia comenzaba a quebrarse y la curiosidad se propagaba por su pecho como un virus maldito.
-Necesito que encontremos un lugar seguro donde acampar antes de poder decirte nada.- Su mirada se enfocó en el camino de hojas caídas y pastos crecidos que los procedía, antes de volver a concentrarse en quien la acompañaba.-Lo lamento, pero tienes que esperar.-
-¿Esperar a qué?- Ella le dedicó una mirada de preocupación, y luego miró a sus espaldas, con el mismo sentimiento que antes.
-A que estemos completamente solos. Los árboles tienen oídos en esta parte del bosque, y no podemos arriesgarnos a que nos descubran.- Su voz era un susurro de hielo en el silencio y su cabello rosado desprendía el olor del verano y de las flores en el viento que los atacaba.
Asintió con la cabeza como respuesta, mientras su mirada rojiza se enfocaba en un árbol de las cercanías. Saltó por sobre la cabeza de su compañera y se paró de espaldas a su rostro con los brazos extendidos.
Sus cuerpos chocaron, provocando un sonido extraño. Los pies de Sasuke no se despegaron de la tierra ni por un segundo, y antes de que la pelirrosa pudiera contestar, desenvainó la katana que Sakura llevaba amarrada a su cintura, y la extendió horizontalmente.
-Chidori Nagashi.- Sus palabras se mezclaron con el chillido animal de los rayos de un celeste blancuzco que se extendieron como garras a su alrededor y lo cubrieron todo con su luz.
Los ojos gatunos se agrandaron como platos al observar el espectáculo de sangre y gritos desesperados a su alrededor, y en cuanto aquella luz cegadora que los protegía desapareció, al menos diez cuerpos sin vida cayeron a su alrededor. Llovieron desde el cielo y se desplomaron en el suelo como hojas en el invierno.
-Sasuke- Su nombre escapó como un susurro ahogado de sus labios y sus brazos se aferraron instintivamente a su espalda y a sus hombros duros como la piedra.
Las uñas de sus manos se clavaron en la carne de aquella espalda masculina, pero su cuerpo no tembló bajo su agarre terrorista.
-Te protegeré de la misma manera que prometiste hacerlo conmigo, espero que puedas confiar en eso.
