Saludos queridos lectores! Después de tanto tiempo vuelvo con la continuación de Lazos. Un capítulo muy emotivo, con sentimientos y emociones. La verdad es que quedó bastante corto, pero espero que el próximo pueda ser más largo, y para eso me gustaría que me digan sus opiniones hasta ahora y también lo que les gustaría que pasara en adelante para la historia. Ahora que solo falta un paso para la consolidación de esta pareja me gustaría saber que esperan de ese momento.
Agradezco a todos los que dejaron sus reviews y especialmente a Denuss por el apoyo incondicional a la historia y a mi!
Saludos y nos leemos en el próximo capítulo!
25
Blanco.
El suelo, el cielo, el lecho, el blanco lo cubría todo, y no le sorprendió descubrir que la tela que cubría su cuerpo sin vida también carecía de color. Se llevó una mano a los labios y los tocó con sus dedos en busca de calor.
Rojo.
Las llamas, el aire, el humo, sus ojos, la sangre. Todo había sido pintado de aquel color infernal que había empujado su alma fuera de su cuerpo durante los segundos que su grito desgarrador había durado.
Él la llamaba desde afuera, y por eso había vuelto, con la misma fuerza que se había ido.
La lengua de fuego poseía todo de ella, y le parecía que se iba, que se elevaba para siempre, pero simplemente era la sensación de aquellos brazos de músculos fuertes cargándola y acunando su cuerpo en un abrazo irresistible al que había cedido en la inconsciencia.
Sus ojos negros la miraban con desesperación y acariciaban su cabello ennegrecido por las llamas que habían destruido todo. Su tacto era como agujas atravesando su piel, pero ya no sentía dolor, y la piel se había entumecido y adormilado hasta la punta de sus pies.
Solo podía escuchar, porque sus ojos se habían cerrado después de decir su nombre, y le parecía que podía sentir la agonía de cada célula de su cuerpo al ser destruida y reconstruida en el instante siguiente. Un segundo de agonía que le recordaba las pocas veces que había tocado el cielo con las manos en su breve vida sexual.
Una criatura preciosa que se posaba en sus manos y remontaba su vuelo al instante siguiente y se llevaba todo en su viaje sin retorno.
-Sasuke.-
Él la había besado. Con sus labios suaves y gentiles, además de demandantes y masculinos.
Y ella ya no era joven, ni hermosa. Era un cadáver entre sus manos, con el pelo quemado y la piel reseca y arrugada.
El verde de sus ojos había desaparecido detrás de la cárcel de sus párpados, y el rojo opaco de la sangre seca cubría todo su cuerpo como una segunda piel viscosa y desagradable.
Sin embargo él la había besado, sin importar la sangre, el sudor, la tierra y el pelo quemado.
No le había importado su pelo corto y de un avergonzante color rosa chicle, porque la había besado, y la había cargado entre sus brazos hasta la aldea, como una joven y hermosa princesa.
Sasuke.
Recordaba también que en algún momento del trayecto había lavado su cuerpo en el río en el que antes se habían bañado, y había peinado su pelo con los dedos, y le había relatado historias hermosas con palabras bonitas en el oído, mientras que ella se marchitaba como un capullo privado del sol y el agua entre sus brazos.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras su mente recuperaba cada pequeño momento que había pasado en compañía de Sasuke Uchiha, y no podía evitar el llanto.
Lloraba porque no le parecía justo que la aldea que amaba siguiera juzgando a la persona amable y noble que había conocido durante las últimas semanas.
Cada caricia, cada palabra bonita, cada metro que la había cargado entre sus brazos la habían ayudado a sobrevivir, y al mirar cada corte y cada quemadura que cubría su cuerpo recordaba aún más, y seguía llorando.
Porque le avergonzaba pensar que alguna vez hubiera odiado por un capricho de la infancia, a la persona que ahora era la más importante para ella.
.
-Sasuke.-
Sus pasos lentos y descalzos lo habían alcanzado, su silueta alta y elegante, cubierta de telas negras como su pelo y sus ojos. El rojo y el blanco del abanico de su familia se mostraba con orgullo a sus espaldas, y a su lado, los electrizántes ojos azules y pelo rubio de su mejor amigo y su otra mitad.
La luz del sol los bañaba como dos preciosos muñecos de porcelana, sin marcas en la piel, ni sombras en sus ojos. Ellos eran perfectos bajo su mirada verdosa.
Sus pasos aceleraban y producían aquel conocido sonido en la madera pálida del suelo. Una niña de cabellos marrones los miraba con la misma curiosidad que ella desde un banco de madera cercano, y se preguntaba si sus ojos también podían brillar de aquella manera.
La distancia se acortaba y su sonrisa se ensanchaba, y finalmente se había elevado del suelo durante algunos segundos y luego había vuelto a ser presa de aquel abrazo cálido y familiar que le regalaban con cada mirada las personas que mas amaba en su mundo.
Ojos negros y azules, cabello negro y rubio, piel morena y pálida. Ellos eran perfectos, cada uno a su manera, y le encantaba poder completar aquel abrazo con su cabello rosado y sus ojos verdes.
Tan distintos y por ello tan cercanos.
Las miradas en el pasillo no dejaban pasar aquella mota de colores que brillaba bajo el sol radiante de verano que se colaba por la ventana de la sala de descanso, pero a ella no le molestaba.
Ya no le avergonzaba haberse enamorado de aquellas personas maravillosas con las que tenía el gusto de compartir la vida.
-Sakura.- Sus labios habían vuelto a llamarla y le parecía que las llamas volvían a arder en su pecho y en sus mejillas, como la cosquilla del viento de los veranos que habían pasado juntos entrenando bajo la única protección de aquel astro lejano.
-Gracias.- El abrazo había desaparecido, pero sus ojos negros permanecían junto a los suyos, y la poseían una y otra vez con su intensidad.-No lo hubiera logrado sin ti.- Sasuke se apresuró a negar con la cabeza, a lo que Naruto se limitó a reír en voz baja y alejarse levemente de la escena para preguntarle a la niña de antes en dónde había encontrado flores tan hermosas (probablemente para regalarle a su novia).
-¿Debería decir lo mismo?- Sakura sonrió tímidamente y al volver a elevar la cabeza se encontró nuevamente con su mirada, que esta vez albergaba un sentimiento diferente.-Espero que a pesar de todo sepas mantener tu palabra.- La de ojos verdes se rió por su comentario y volvió a preguntar.
-¿A qué te refieres?- Las risas de la niña y su mejor amigo hacían que la luz del mediodía se acentuara en su semblante y le parecía que nunca lo había visto tan feliz.
-Entrenarás conmigo mañana.- Y entonces se había dado cuenta de que nunca había soltado su mano, a pesar de que el abrazo se había extinguido segundos atrás.
-Por supuesto.- Él se rió y se limitó a jalar su mano para indicarle que caminara, a lo que ella respondió de buena manera, tomándose de su hombro y confiando en la mano en posada en su cintura para realizar la caminata que su mejor amiga y médico le había recomendado.
-De todas formas no era una pregunta.-
