Saludos queridos lectores! hace tiempo que no continuo esta historia, y la verdad es que me siento culpable por ello, pero supongo que cada capítulo llega a su tiempo, y la espera se justifica con cada palabra del capítulo.
El romance se apoderó por fin de la historia y estoy orgullosa del camino que recorrimos juntos hasta este capítulo. A pesar de que todavía falta un poco para el final agradezco a todos los que me apoyaron a mi y a la historia hasta ahora! me encantaría poder responder a los comentarios de todos pero no tengo demasiado tiempo para hacerlo.

Por otro lado si me encantaría comunicarles que mi blog literario (The Magic Industry) necesita su apoyo! me encantaría que se pasaran por la página (en mi perfil está la url) y la siguieran o leyeran alguna de las reseñas.

Sin más que decir me despido y los dejo con el capítulo! Muchísimas gracias a todos los lectores de la historia! Espero sus comentarios en la próxima


26

Sakura ya no era una niña, a pesar de que a veces le gustaba comportarse como una, a diferencia de lo que la mayoría de las personas que la conocían pensaban.

Esa tarde se sentía especialmente como la que había sido en el pasado, con la compañía de quien había sido su príncipe azul, y ahora solo representaba para ella el misterio más atrayente con el que se había encontrado en el camino.

Su eterno cabello negro caía sobre sus hombros y acariciaba la piel con la que soñaba cada noche. El calor emanaba del cuerpo que se encontraba a una peligrosa escasa distancia del suyo. Sus ojos la habían evadido durante toda la caminata hasta el bosque, en donde finalmente habían encontrado un espacio vacío para enfrentarse.

Se preguntaba por qué su rostro surcado de cicatrices no era digno de su helada mirada, pero prefería tomárselo con calma antes de sacar erradas conclusiones que acabaran con todo y la llevaran de vuelta hasta el principio.

Sasuke era un hombre de pocas palabras, y para entonces, después de largas semanas en su compañía había aprendido a vivir con ello. Creía que su naturaleza explosiva y fresca habría terminado de apartarla de él para ese momento, pero sorpresivamente solo había pasado lo contrario. Se sentía más atraída que nunca por aquella mente llena de un pasado impronunciable y un futuro incierto.

La fuerza de la que él era poseedor la dejaba sin aliento, su complexión femenina se sentía profundamente atraída por su fortaleza y su entereza. No conocía hombre que pudiera igualarlo.

Con respecto al último obstáculo que habían atravesado juntos, se sentía más unida a él de lo que jamás se había sentido, y la satisfacía saber que el sentimiento era recíproco.

Desde entonces, habían pasado cada día juntos.

Ella había retomado su trabajo en el hospital, y Naruto se había refugiado en los brazos de su amada después de aquel dramático suceso, por lo que le había dejado la vía libre a la última punta del triángulo de acercarse a ella.
Los almuerzos en compañía de novatos de caras bonitas y temples blandos habían desaparecido, y habían dejado paso a mañanas y tardes enteras en compañía de su villano favorito. Disfrutaba al saber que él había tomado la iniciativa esta vez. Ella se había acercado a él cuando cada célula de su cuerpo se pudría en la cárcel de contención de la aldea, y él había sabido hacer lo mismo después de la tormenta que juntos habían pasado.
Recordaba su primer visita en detalle. El reloj de la pared de su oficina marcaba las seis menos diez de la tarde, y la mayoría de sus compañeros comenzaba a juntar sus pertenencias para huir en cuanto la aguja más veloz marcara el número doce, indicando el final del turno de la tarde y el arribo de los trabajadores nocturnos. Sin embargo, para ella el final todavía estaba muy lejos y el peso de una noche repleta de accidentados y moribundos se ceñía prematuramente sobre sus hombros.

Dos toques habían llamado a su puerta, acompañados del silencio en el exterior. De manera casual respondió lo esperado y en cuanto la puerta se abrió y dio paso al rostro que menos había imaginado ver, la sorpresa provocó que las piernas que antes reposaban sobre el escritorio cayeran de manera torpe y casi patética, chocando la suela de sus zapatillas blancas con la madera clara del suelo.

-Sasuke.- Intentó que su voz no sonara preocupada, ni mucho menos sorprendida, pero sus ademanes fueron en vano, y lo que salió de su garganta no fue menos que una mezcla patética de ambos.

-Quería saber cómo te encontrabas.- El tono casual de su voz la dejó anonadada y se apresuró a acomodar las piernas cubiertas por la pollera de algodón blanco, ocultándolas detrás del escritorio de madera.

-Mejor que cuando me trajiste, por supuesto, aunque el dolor continúa.- Sasuke se limitó a asentir con la cabeza mientras que su mirada como la noche se encargaba de inspeccionar cada marca en su rostro y en la piel de sus brazos y pecho que quedaba al descubierto debajo de la bata blanca que había arremangado hasta sus codos.

-No viví una pelea tan intensa desde la guerra.- La nostalgia en su mirada y en su voz la habían dejado con los labios entreabiertos y la confesión la tomó desprevenida en aquel momento tan íntimo, tal vez el primero que habían vivido juntos fuera del campo de batalla. -Me alegra que todo haya terminado bien.-

-Sí, tienes razón.- Sus ojos volvieron a clavarse en ella, dejando de lado el paisaje de la aldea que se veía a través de la ventana de su oficina. -Los aldeanos comienzan a confiar en nosotros casi tanto como en Naruto, de hecho muchas enfermeras me preguntaron por ti esta mañana.- Se sorprendió al ver que él esbozaba una pequeña sonrisa como respuesta, y no pudo evitar la calidez que crecía en su interior como lenguas de fuego.

-Supongo que las cosas no cambiaron tanto como creía.- Sakura se limitó a asentir con la cabeza y dejó escapar un pequeño suspiro que todavía guardaba desde que él había cruzado el umbral de la puerta y la había sorprendido de aquella manera. -Confió en que cambiaran un poco cuando Naruto cumpla su sueño.-

-De hecho su sueño ya está cumplido, solo hace falta que lo ejecute.- Hizo una pequeña pausa para tomar aire y trató de pensar en las palabras que pronto pronunciaría, a pesar de que todavía no lograba creerlas del todo.- Todo está planeado para que Tsunade-sama le deje el puesto hacia fines de este año, los preparativos para su ascenso comenzaron el mes pasado, y ya están comenzando a delegarle algunas responsabilidades administrativas para evaluar su desempeño.-

-¿Crees que esté listo?- La pregunta la sorprendió un poco al principio, pero después de asentir levemente se tomó unos segundos para pensar la respuesta indicada.

-Por supuesto que lo está. Naruto es el líder indiscutible después de la guerra, la situación no podría ser mejor para él. Tsunade confía en él, incluso Kakashi-sensei apoyó la propuesta ante el consejo.- Hizo una pausa para examinar la expresión del rostro de Sasuke y suspiró después de notar que esa no era la respuesta que él quería. Esta vez, dispuesta a complacerlo, continuó.- Conozco a Naruto desde que eramos pequeños, y aprendí muchas cosas de él después de que abandonaras la aldea. Su crecimiento tanto en poder como en valores ha sido increíble durante los últimos años.- Se sintió abrumada por sus propias palabras y se vio obligada a detenerse nuevamente, pero supo continuar. -Nos dejó atrás desde hace años, realmente no creo que exista persona en esta aldea tan grande como él. Sin embargo no se dejó llevar por su poder ni su sabiduría, y eso es aún más valioso para la aldea y para mí.-

-Es lo que la aldea necesita en este momento, después de todo lo que escuche sobre el pasado de la villa y todo lo que aprendí durante el tiempo que no estuve, creo que Naruto es exactamente lo que Konoha necesita en un líder.- Sakura se limitó a asentir y sus pensamientos volaron durante cortos segundos, llegando hasta rincones nunca explorados de su mente y creando preguntas que no creía tuvieran una respuesta en otra situación más que en ella, por lo que se limitó a pronunciar sus más grandes dudas.

-¿Qué hay de ti, Sasuke?- Su atención volvió a centrarse en ella y sus ojos volvieron a abrumarla. -Ahora que conoces el pasado de tu familia, ¿has pensado en reconstruir tu clan?- El silencio fue su única respuesta durante largos segundos en los que se dedicó a pensar, a pesar de que su mirada no se había apartado de la suya ni por un segundo.

-La única meta que tengo impuesta para el futuro es la reconstrucción del clan Uchiha. Creo que con Naruto como Hokage es la oportunidad perfecta para lograrlo.- La sonrisa que había aparecido en el rostro de la médico no parecía querer desaparecer y tomó desprevenido a su acompañante que no supo darle un significado.

-Me alegra que tengas planes para el futuro, significa que has vuelto.- La mirada de Sasuke continuaba sobre la suya y la expresión pensativa de su rostro aún no había cambiado.

-¿A qué te refieres con volver? Hace años que estoy aquí, en una cárcel del infierno o en mis tierras, he permanecido en la aldea desde la guerra.- Sakura dejó escapar una sonrisa burlona de entre sus labios después de escuchar su respuesta, y se limitó a contestarle de inmediato.

-Me refiero al Sasuke de antes, finalmente ha vuelto.- Las palabras lo dejaron helado sobre la silla que había acercado a su compañera y sus labios se sellaron antes de encontrar una respuesta, esperando que ella le diera más pistas sobre lo que pasaba en sus pensamientos.-Siempre creí en ti. Naruto y yo siempre creímos en que cambiarías. Me alegra que finalmente haya llegado el momento de sentirse orgullosos por el esfuerzo.-

El reloj marcaba con sus agujas las seis y veinte.

Ella se levantó lentamente de su silla, sin esperar una respuesta de su parte, dispuesta a retomar sus tareas en el hospital en su compañía. Sasuke la miraba incrédulo desde su asiento, sin mover un músculo del cuerpo la vio caminar hasta pasar a su lado.

Su mano se aferró fuertemente a la de ella, sin dudarlo, aprisionando su piel suave entre sus dedos helados y jalando para detener su paso. Ella se detuvo obediente y le dedico una sonrisa de la más pura ternura, luchando por detener las lágrimas de felicidad que ansiaban escapar de sus ojos verdosos.

Él la imitó y con un movimiento rápido se incorporó, y quedó a su altura, todavía sin soltarle la mano.

Su rostro tan cerca del suyo como el aire lo permitía la invadió por completo y se adueñó de todo lo que se movía y vivía en su corazón durante los largos segundos que duró su espera.

-Gracias por creer en mí.-

Su mirada volvió a encontrarse con la suya. Negro y verde se mezclaron en tonalidades nunca vistas, a la vez que sus manos compartieron el calor que sus corazones palpitaban.

Él volvió a tomar la iniciativa, y posó sus labios sobre los de ella en un ademán suave y protector. El vértigo se instaló en su estómago para nunca desaparecer y se sintió caer en el infinito en cuanto sus manos expertas encontraron su cintura y la estrecharon y acercaron hacia su cuerpo.

Ella respondió al movimiento de sus labios con la misma intensidad y se sintió desvanecer detrás del sentimiento que el contacto le había provocado.

Las lágrimas finalmente escaparon entre sus pestañas negras y rodaron por sus mejillas. Sin embargo, aquellas pequeñas gotas saladas nunca encontraron el suelo, porque sus manos atentas se ocuparon de limpiarlas con ternura, a la vez que sus labios le decían que todo había terminado por fin.