Saludos queridos lectores! Sin mucho tiempo para publicar este capítulo me presento con la continuación de la historia que con su ayuda logré creear durante estos meses! Estoy completamente feliz con la etapa que superamos en la trama y con el lugar al que conseguimos llegar, después de una importante evolución en los sentimientos de los personajes.

Me encanta compartir cada capítulo con ustedes porque sé que esta historia no existiría sin su ayuda.

Por eso quiero agradecerles especialmente por los reviews que me han dejado en el capítulo anterior y en toda la historia.

Entre otras noticias quería contarles que acabo de publicar mi primer one-shot en Fanfiction. La historia es de Kuroshitsuji, un anime/manga que disfruto plenamente y que les recomiendo en el caso de que no lo conozcan.
Si es de su interés les dejo la URL de la historia, y sino pueden encontrarla en mi perfil de la página.

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Sin más que decir me despido hasta la próxima, espero que disfruten del capítulo!


Mejor amigo.

Llevaba años tratando de definir el concepto en su cabeza, y notaba que todavía, después de arduas reflexiones y profundas experiencias, había ramas que se escapaban de sus manos.

Aquel joven de su misma edad y sexo, de cabellos dorados y rebeldes e impactantes ojos azules, lo había acompañado desde que su vida había comenzado. Había estado a su lado cuando todo lo que conocía se había derrumbado, había compartido su dolor y había tolerado cada uno de los cambios que su personalidad y su carácter habían sufrido.
Su camino se había torcido desde la muerte de sus padres, las raíces de la venganza lo habían ahogado y lo habían obligado a tomar decisiones erradas que casi lo habían conducido hasta un trágico final, pero él había ido en su búsqueda, y finalmente lo había salvado.

Sin embargo, después de haber puesto a prueba incontables veces aquel lazo aparentemente inquebrantable, y ahora que todo había tomado un curso mucho más tranquilo y aparentemente normal para él, ahora era cuando comenzaba a notar las verdaderas facultades que un mejor amigo debía demostrar en el día a día.

Esa mañana, Sasuke se había sentido especialmente como un mejor amigo excepcional después de escuchar durante horas a quien se convertiría en el Hokage de la aldea de la hoja. Naruto no dejaba de hablar de sus planes sobre el futuro, lo que había pasado en la aldea en su ausencia durante todos esos largos años, de Hinata Hyuuga y de la excelente relación que ambos mantenían desde hacía un par de años.

Sus pensamientos habían volado lo suficientemente alto como para olvidarse por completo de la voz de su mejor amigo y de cada palabra que su boca pronunciaba, y había vuelto a aquel tema común que no dejaba de ocupar su cabeza durante cada noche y cada día que pasaba gastando el oxígeno de aquel planeta.

Rosa y verde se unían en una poderos amalgama que había logrado gobernar sus pensamientos durante los últimos días de su ajetreada existencia.

-¡Sasuke!- Lo llamó por tercera vez consecutiva antes de que el aludido pronunciara sonido alguno que indicara que le estaba prestando atención.-Mierda, parece que estoy hablando con la puta pared desde la última media hora.- La expresión de seriedad finalmente desapareció del rostro de su mejor amigo y le dio paso a una sonrisa pícara que mostraba más advertencia que alegría.-Aunque no des señales de que me estás escuchando no voy a detenerme.-

-Lo siento, simplemente me distraje.- El rubio se sorprendió al no recibir una mala cara o un insulto por parte de quien lo acompañaba, pero se limitó a olvidarlo y preocuparse por lo que ocupaba los pensamientos de su amigo.

-¿Qué te tiene tan distraído últimamente, teme?- Su mirada oscura lo observó por algunos segundos y luego evadió sus ojos azules deliberadamente, inventando una excusa que le quitara importancia a los reproches de su amigo.

-No es nada en particular, simplemente estoy un poco cansado.- Naruto asintió levemente con la cabeza como respuesta y meditó durante algunos segundos antes de contestar, dejando en evidencia su astucia con la siguiente oración.

-Deberías pedirle a Sakura-chan que te ayude con la tensión de la espalda, hace unos masajes increíbles después de largas misiones.- Sasuke le dedicó una mirada desaprobadora y negó levemente con la cabeza.

-No digas estupideces, además ella está durmiendo después del turno de anoche, a diferencia de ti, no tengo intenciones de molestarla.- Naruto sonrió levemente mientras evaluaba la expresión en el rostro de su compañero. Sin duda las cosas habían cambiado desde el principio de su misión más de mes y medio atrás.

-Creía que habías pasado la noche con ella.- Sasuke se sorprendió al escuchar las palabras de su compañero, y evadiendo la media sonrisa que le indicaba la segunda interpretación que se le podría dar a la frase, optó por responder lo que le parecía menos estúpido y comprometedor.

-Sí, estuve con ella, pero eso no significa que haya trabajado durante toda la noche como ella hizo. Solo me paraba a su lado como un idiota limpiando el sudor de su frente y acomodando papeles sobre la mesa.- Naruto aceptó las palabras de su compañero con un movimiento de su mano y le dio una mordida casual a una manzana que reposaba en la repisa de la cocina en la que ambos estaban sentados. -Quisiera poder serle de ayuda, pero realmente no se cómo hacerlo, ni si sería de su agrado.-

-Bueno, es cierto lo que dices, pero el hecho de que la acompañes significa mucho para ella.-

La voz extraña y notablemente más aguda y femenina que la de ambos provenía de la recién llegada, que había aparecido por la puerta de la cocina repentinamente, provocado que se sobresaltara y quedara como un idiota frente a su mejor amigo.

-Hinata.- La voz aguda de Naruto al pronunciar su nombre casi lo asustó. Por su parte, se limitó a asentir con la cabeza como saludo hacia la kunoichi, saludo al que ella respondió con igual cortesía y elegancia.

-De hecho Ino me contó sobre tus visitas al hospital.- Sasuke no se mostraba muy convencido por las palabras de la recién llegada, por lo que ella encaró su mirada oscura y continuó.- Ella le preguntó a Sakura al respecto, a lo que Sakura respondió que tu compañía realmente le era de mucha ayuda, porque la ayudaba a que las horas pasaran más rápido, sobre todo en el turno nocturno en donde no hay muchas actividades que la distraigan.- Naruto asintió con la cabeza, apoyando las palabras de su novia y, con un tono de voz notablemente más masculino y menos idiota que el que había usado cuando estaban a solas, agregó:

-Sakura-chan no necesita tu ayuda Sasuke, ella puede cuidarse sola, además de que puede manejar el hospital completo sin recurrir a nadie.-

-Idiota.-

-No me digas idiota, porque sabes que es cierto.- Por supuesto que lo sabía, y eso era lo que más le molestaba.

-No deberías preocuparte tanto por ella ahora, siempre ha sabido protegerse sola, aunque un poco de compañía podría ser perfecto para ambos.-

.

-¡Pensé que nunca volverías!- La voz aguda y alegre de su mejor amiga llenó sus oídos de una melodía lejana que casi había olvidado. Largo tiempo había pasado desde que se habían visto fuera del hospital, en donde no podían hablar con libertad fuera de la protección de su despacho, y las conversaciones no iban más allá de un cotilleo barato que le habían robado a alguna enfermera.

-Sí, yo pensaba lo mismo, pero creo que nunca voy a lograr deshacerme de mi mejor amiga.- Su sonrisa le llenó el alma y sintió que algo en su pecho volvía a moverse con el júbilo de antes. Le hacía falta la pureza que aquellos ojos celestes como el cielo desprendían con cada gota de luz que tocaba su rostro.

-¡Justamente la persona que necesitaba encontrar en este momento!, creo que te llamé con la mente o algo, porque necesito decirte algo importante.- La alarma en su interior se encendió rápidamente y sintió que el calor se iba de su rostro, pero al analizar la expresión de regocijo que la rubia llevaba, supo que se trataba de una buena noticia.-Acabo de volver del hospital, y en el camino me encontré con Tsunade-sama.-

-¿Son buenas noticias?- Su corazón se detuvo durante los segundos que esperó una respuesta, pero todo volvió a funcionar en su interior en cuanto llegó a sus oídos la carcajada que escapó de los labios de Ino Yamanaka.

-¡Por supuesto que lo son! ¿Qué no sabes que fecha se acerca?- Su cabeza daba vueltas y vueltas y en lo único que podía pensar era en los idiotas que la esperaban en la casa que antes había pertenecido a la familia Uchiha. Tal vez se tratara de Naruto, o de Sasuke, pero no se le ocurría nada que pudiera representar aquella buena noticia que la rubia tanto festejaba con cada pizca de su sonrisa. -¡La fiesta del Hospital de Konoha, Sakura! Es la semana que viene y Tsunade-sama me pidió que la asistiera con los preparativos.-

-¿Fiesta del Hospital?- Su cabeza daba vueltas y se sentía algo mareada. El calor del sol naciente comenzaba a pesarle sobre la cabeza y se preguntaba si debería dirigirse a la protección de la sombra que cubría las plantas y flores del local para poder aclarar sus pensamientos.

-¡Sí! La fiesta que se organiza todos los años. Es la ocasión perfecta para sacarte por una noche de todas tus ocupaciones.- Sakura asintió levemente con la cabeza y apuró una sonrisa para complacer la emoción que su amiga mostraba, al igual que el interés que siempre demostraba para con ella y su bienestar.-¿Qué dices? Será divertido ponerse los tacos y un vestido largo y pomposo por una vez en el año.-

-Por supuesto, iré sin falta.- Sintió que sus intentos de demostrar interés habían fallado completamente, pero era imposible para ella sentirse contenta con la sola idea de tener que sufrir un vestido elegante alrededor de su cuerpo y unos tortuosos tacos altos en sus pies acostumbrados a la textura del pasto y del campo de batalla.

-Si quieres puedo ayudarte con el vestido y el resto de los preparativos, me aseguraré de que no tengas ni una partícula de tierra debajo de tus uñas, Sakura, así que será mejor que no te resistas mucho.- La ninja médico se apresuró a negar con la cabeza, sonriendo esta vez por el comentario de su mejor amiga que había logrado alegrarla más que las buenas noticias. -Mas te vale que traigas pareja este año, porque sino no voy a perdonártelo, Sakura.- A pesar de ser burlón, el tono en su voz se endureció en estas últimas palabras y Sakura sintió que sus hombros cedían bajo la presión del compromiso en el que acababan de meterla.

-Sabes que haré lo que sea para complacerte. Haré todo lo que tu quieras, Ino.- La rubia asintió levemente con la cabeza y le dedicó una mirada de preocupación.

-De acuerdo, pero prométeme que no te meterás en más problemas hasta que termine la misión.- Ambas sabían perfectamente a qué misión se refería, y a qué tipo de problemas Sakura había tenido que enfrentarse.

-Lo prometo.- Sintió que las fuerzas volvían a su cuerpo al sentir el escalofrío que el roce de los pétalos de la flor que su amiga le había colocado en un arrebato detrás de la oreja. La acomodó con cuidado entre sus cabellos para que las tonalidades amarillo furioso resaltaran entre los mechones rosados.

Años atrás había descubierto lo valioso que podía ser compartir un lazo de amistad. Lo que había obtenido a cambio durante su crecimiento como ninja y como persona no eran más que una prueba de la felicidad que los que estaban a su lado le habían traído.

Si debía sacrificarse por la felicidad de su mejor amiga, no dudaría en hacerlo, ni una ni mil veces.