Advertencia: Este capítulo tiene una especie de flashback


Capítulo 4:

Miro atónito la pantalla del ordenador. Emil ha respondido "Exactamente, ¿Quién o qué eres?" Trago saliva sin saber exactamente cómo empezar a contarle la verdad, el cómo decirle mi naturaleza sin saber siquiera si va a creerme. Trueno mis dedos, los de Lili y empiezo a escribir, mis dedos encontrándose con el plástico del teclado, el constante "tap, tap, tap" a medida que escribo mis respuestas. Me siento nervioso y no puedo evitar reparar en cuán maravillosa es mi situación –dentro de todo- que ése adolescente; tan humano y transparente, me pone nervioso cuando yo, he experimentado casi de todo en esta vida. Sonrío poco confidente ante mi propia torpeza.

Terminada mi respuesta, oprimo enter y en la pantalla se vislumbra mi respuesta.

"Mi nombre es Li Xiao-Chun, y no soy humano… "He comenzado a revelarle mi identidad rompiendo así, la tercera de las reglas; por él. El resto de mis palabras escritas revelan además, mi naturaleza; errante, vagabunda y ociosa que prefirió perderse entre la efímera experiencia de la vida ajena una y otra vez. Hasta el momento que lo he conocido. "Entonces te conocí a ti" mi respuesta finaliza con ello. Me doy cuenta que yo mismo divido mi existencia entera en dos puntos, quedando- cómo si se tratase de una recta cruzada por dos vértices- en tres partes. Mi existencia antes del ocio, mi existencia durante mi proyección en vidas ajenas; y mi existencia y vida misma tras conocerlo a él.

Espero su respuesta, el chat no indica que Emil esté respondiendo, ¿Será que no ha creído? ¿Qué sigue creyendo que todo esto no es más que una sádica, cruel y ociosa broma? Oprimo mis labios, los minutos pasan dolorosamente lentos, como si buscasen torturarme y puedo oírlos reírse de mí. El nerviosismo llega a mi estómago y puedo sentir como si un centenar de mariposas revolotearan sin piedad en mis adentros. Entonces, veo la pantalla, aterrorizado, leyendo y re-leyendo mis palabras, buscando el fallo, aunque por obviedad cada una de las cosas que he dicho, son desde luego difíciles de creer. Tal vez, mi error con Emil, ha sido atreverme acercarme a él.

"Emil-S. Está escribiendo…"

Entonces, ya no sólo siento las mariposas moverse con furia en mi estómago, ahora siento mi corazón latir con fuerza y es tan surreal que me olvido que me encuentro ocupando éste cuerpo humano. Borra lo que escribe, el mensaje que me indica que está escribiendo desaparece y puedo sentir mi ansiedad yendo en aumento. El ritmo de mi corazón, acelerándose; el sudor frio me recorre por completo; y de repente la noche es helada.

Un texto brota en la ventana de chat, el ícono en miniatura de una foto de él acariciando un pony se aparece en la pantalla.

"Es difícil de creer"

"Emil-S. Está escribiendo"

"Pero supongamos que te doy el beneficio de la duda, ¿Cómo puedes comprobar tus palabras?"

Miro esa pregunta por largo rato, mi ansiedad sigue presente pero más quieta. Una sonrisa difusa se dibuja en mi rostro. Ha decidido dejarme demostrar; ha decidido permitirme hablar y explicarme, no excluirme ni alejarme de su vida. No lo podría necesitar más.

"No puedo, no aquí, y o sea, no tengo idea de cómo podría demostrártelo en un chat" le digo y espero su respuesta, sospecha de mí, todo lo hace meticulosamente, como si quisiera protegerse en un cien por ciento.

"… Bien, ¿Qué propones?"

Puedo sentir su reto y no puedo evitar sonreír divertido de aquellas palabras. Emil mismo no se da cuenta de su propia contradicción y de su curiosidad; no se percata de que él mismo ha decidido seguirme el juego. No podría estar más agradecido al respecto. Lo quiero conmigo.

"Mañana, me encontraré contigo…podrás identificarme, te veré en el parque, 10 am, bajo el reloj" Le digo, como si yo estuviese pretendiendo un juego enfermizo. No lo hago; es sólo que en verdad que no sé qué más podría decirle. Suspiro y me invade la duda a continuación. "¿Preguntaste a Siu-Chun?"

"…Mañana te digo"

Sonrío, es una manera peculiar de atraparme. "De acuerdo" respondo sin darle muchas vueltas al asunto. Quiero seguir hablando con él, pero al mismo tiempo, no quiero apresurar más las cosas. De alguna forma, su manera de dirigirse a mí, me pone nervioso. Estoy empezando a conocerlo.

"Entonces, hasta mañana, Emil" escribo y tarda pocos segundos en responder.

"Hasta mañana" El mensaje que indica que está escribiendo permanece un par de segundos, pero se retracta y no dice nada más.

No le culpo, ¿Qué más me podría decir?

Cierro sesión y tengo las precauciones para borrar mi historial y evidencias antes de apagar el ordenador y bajo a cenar, despedirme de la familia, continuar con la vida de Lili antes de que deba ir a dormir. Mañana será otro día, es por ello que me urge dormir. Ya he elegido en quien despertar.


De nuevo es de día y ésta mañana de alguna forma, se siente más fluida. Abro los ojos encontrándome con un techo ya familiar, con una habitación que de alguna extraña forma me reconforta. El desorden está presente, pero en esta ocasión, el pesado olor de las cenizas de cigarro es lo primero que inunda mis fosas nasales, puedo notar un cenicero en mi mesa de noche, me hace girar para alejarme de aquel olor y caigo de la cama en un golpe sordo.

Un quejido seco escapa de mi garganta en cuando golpeo el suelo, la sensación rasposa me indica que Siu-Chun ha fumado toda la noche, la sensación seca y pesada en la boca me hace sentir una sed aguda. Necesito agua.

Cuando me pongo de pie, siento a sí mismo un mareo y un dolor de cabeza que me obliga a sentarme en la orilla de la cama y sostenerme la cabeza a la par que cierro los ojos. Trato de calmarlo y paso los dedos por mi cabello, se siente enmarañado, el pendiente de hilo chino que permanece en el lado derecho también se ha enredado y procuro colocarlo en su sitio; abro los ojos y miro a mí alrededor. Varias latas de cerveza yacen en el suelo junto a la guitarra electroacústica que reposa sobre la mesa de noche. Suelto un bufido. Ahora entiendo la sensación, una indiscutible resaca; parece ser que Siu-Chun se ha pegado una noche de alcohol, cigarro y música estruendosa, que secretamente, disfruto. No lo juzgo, la mayoría de los chicos de su edad lo hacen. Paso mi mano por el cabello una última vez antes de ponerme de pie para ir me a bañar cuando siento un dolor medianamente adormecido en la parte superior de la oreja izquierda, una presión intensa. Ayer se ha perforado la oreja. No pierde el tiempo cuando de esto se trata.

Me apresuro a bañarme, necesito refrescarme. He quedado de ver a Emil temprano por lo que decido no perder el tiempo en ociosidades; aun así no puedo evitar mirar el reflejo una vez que he salido de la ducha y mentiría si digo que no estoy peculiarmente satisfecho con ésta apariencia. El par de ojos rasgados color miel me escrutan a través del espejo, las largas pestañas oscuras los enmarcan dándoles una intensidad cargada de misterio y erotismo, de una forma u otra.

Por alguna razón, me identifico con esto. Es como si me sintiera más yo, por egoísta que parezca.

Me apresuro a vestirme usando un par de jeans de color oscuro y una camiseta negra de manga larga sobre la cual, he colocado otra blanca de mangas cortas y negras. Tiene el estampado del símbolo chino de la suerte. Así mismo tomo el resto de mis aditamentos, la cartera, el dinero, las llaves y el celular. Lo activo para ver la hora y me percato de una peculiaridad: el wallpaper es una foto de Emil, recargado en la ventana del auto. Acaricio la pantalla gentilmente.

Le gusta…


Es domingo y naturalmente mis padres – los de Siu- se encuentran dormidos, no creo que ellos realmente se preocupen si no encuentran a su hijo en su habitación, aun así dejo una nota en la nevera indicándoles que salí y tras beber una gran cantidad de jugo me encamino al parque.

No le he dicho a Emil en quién me va a encontrar; no tengo noción siquiera si él se imagina que usaré el cuerpo de Siu-Chun, pero espero que al verme, pueda entender. Necesito saber qué hablaron ayer, lo que Emil le ha dicho y lo que Siu ha respondido, y aunque temo que con ello trasgrediré su privacidad, la necesidad es más imperiosa.

El parque no está lejos de casa, así que decido echar un vistazo rápido. Son recuerdos recientes que yacen en el subconsciente, así que no es como si atacase de forma directa la consciencia de Lei Siu-Chun, quien de alguna extraña forma pareciese mi contraparte.

Emil le ha cuestionado, tal y como le he pedido. Lo ha hecho de forma poco táctil y más bien burda.

"¿Cómo te la pasaste ayer? Siu-Chun se ha tardado en responder por que no recuerda lo acontecido.

"Bien supongo" se encogió de hombros dejando de lado el tema.

"Nunca pensé que serias de los que hacen eso" tocaba el terreno en el plano de su peculiar investigación.

"¿Hacer qué?" Le miraba arqueando una ceja, confundido. No entendiendo nada delo que salía delos labios de Emil.

"… Tener diversión sana, en la playa"

"¿En la playa dices? Y, ¿Cuándo te he dicho que he ido a la playa?" ha contestado mirando de reojo, luego estacionó el auto frente al lugar donde iban. Con el sujeto que ha puesto la argolla en la oreja de Siu-Chun. Emil se ha quedado en silencio, consternado. "¿Por qué te enojas?" preguntaba mientras le tomaba la fotografía que ahora está de wallpaper.

"No me enojo"

Sacudo la cabeza. Necesito saber lo que Emil pensaba, lo que Emil sentía, no puedo exponerlo más a confusiones, necesito ser sincero, claro y transparente con él. Justo cómo él lo merece. Quiero ser así porque hay algo profundo en mí; algo que desde el primer momento le ha pertenecido.

Me bajo del auto una vez que encuentro un lugar dónde dejarlo, la resolana entra filtrándose entre los espacios de las hojas de los árboles manchando con luz de sol el empedrado del camino para los paseantes del parque. De lado, los grandes y frondosos árboles; el césped imperfectamente verde con algunas motas de color amarillento en distintos puntos donde ha sido cortado sin cuidado, en exceso y con poco tacto. Justo como la naturaleza humana actúa la mayoría del tiempo. Errante y descuidada. Hay también decorados, bancas de hierro, gente corriendo en un esfuerzo efímero de ser saludables, algunos de ellos corren junto con sus perros mascota; otros lo hacen en familia otros en pareja. Las pisadas de todos ellos hacen "crack" en las pequeñas piedras molidas que sirven de amortiguador en el carril destinado a los corredores. Aquel sonido se entremezcla con el canto de las aves, con las risas de los niños; con el sonido del viento rumoreando entre las copas de los árboles, algunas ardillas de las que, soy testigo, se corretean entre los troncos. Pero mi mente no se encuentra en todos esos ruidos, decoraciones, gente y detalles que, aunque presentes, no invaden ni claman mi atención tanto como para distraerme de mi objetivo. Avanzo hasta la plazuela mayor, el lago se alza frente a mis ojos y los patos sueltan sus graznidos, atacan el agua cuando pilan en pan que la gente les arroja desde el puente de piedra blanca que se eleva sobre la gran mancha acuática. El sol me da de lleno en la cara y tras es el desgaste físico que Siu-Chun ha propinado a éste cuerpo o puedo evitar soltar un quejido al mismo tiempo que cubro mis ojos haciendo una protección con mi mano derecha a medida que avanzo hasta cruzar el puente, paso bajo la sombra de la rebelde copa de un árbol que se alza del otro extremo del puente. Y por fin, veo la torre del reloj de mármol, blanco y resplandeciente; pero no es en sí la torre ni el reloj lo que deslumbra mis ojos, ni lo que los ilumina. Es en sí, quién me espera debajo, resguardado y protegido por la sombra que se hace en la palapa. Lo veo vestido de un color azul pálido que resalta el rubor de su faz. Sonrío ante la tentadora imagen; él no se da cuenta ni tiene noción de cuan atrayente es él.

Suspiro para tomar valor. Emil espera por mí.

Decido ir de frente, no esconderme y avanzar hasta que él me mira. Lo hace con ojos grandes, sorprendido; se petrifica y los entorna mirándome con sospecha, pero no retrocede. Debo admitir que mi corazón late de prisa bum, bum como si amenazare con detenerse en cualquier momento; pero mantengo mi fachada, simple y poco legible.

"Emil…" le llamo, cuasi acariciando su nombre "Emil, Emi, Em" pronuncio el sonido de cada letra con cuidado.

"Siu…" Dice, pero duda de lo que ha dicho, se lleva la mano al pecho, mira al suelo y traga saliva quedándose en silencio unos instantes, los mechones casi platinados de su cabello apuntan hacia el suelo y me estremece por completo, él no debe mirar el piso, no debe nunca esconder la mirada. Le tomo del mentón para unir mi mirada a la suya. Niego levemente, tanto a lo que ha dicho, cómo a lo que ha hecho. Sus ojos color lavanda; suave y con algunos reflejos azules, permanecen mirándome de frente, le cuesta trabajo pero lo intenta.

"No…" Digo suavemente, acaricio su mejilla con mi pulgar y él, a pesar de su consternación, no retrocede. Cierra los ojos inclinándose al toque. Me ha reconocido.

"Xi…Xiao" murmura suavemente con su voz nasal y ligeramente temblorosa.

"Soy yo" le digo, entonces le atrapo en un abrazo, le aferro y siento su calor, que a pesar de que estamos en un día cálido, no me molesta, me reconforta. Emil se separa levemente, y me vuelve a mirar cómo si quisiera comprobar que de verdad, se trata del cuerpo de Siu-Chun. Me mira preocupado.

"Esto es extraño…" comenta y contiene la respiración, entonces entreabre sus delgados y rosáceos y pálidos labios para continuar "pero te creo"

"Emi…"

"Te creo porque se siente diferente… abrazarte hoy se siente diferente a ayer"

Asiento, porque puedo ver en su mirar, que aún tiene mucho que decirme, tengo mucho que decirle también. "¿Caminamos? Busquemos un lugar en la sombra" Así, él empieza a caminar a mi lado, el viento despeina sus cabellos y su aroma llega hasta mis fosas nasales y le sigo.

"¿y?...Como que… ¿Qué te ha llevado ayer a hacerme caso?" Le miro de reojo, mi forma de hablar se le hace curiosa, lo sé, pero no puedo evitarlo, puede que nadie lo crea pero en realidad soy una criatura bastante relajada.

"Ayer hablé…con Siu-Chun…" Dice, de nuevo puedo disfrutar del sonido de su voz. "Te juro que si esto es una broma pesada…"

"…Pero lo crees, ¿verdad? Sientes que es verdad, ¿ajá? "Interrumpo y le dejo en silencio. Asiente levemente.

"Supongo…por que los últimos días, fueron diferentes todo fue diferente y…ayer…" se queda callado, se frena unos instantes y luego sigue caminando y continua lo que dice antes de que yo tenga que pedírselo. "Ayer fue como cualquier otro día… "se queda en silencio, mirando al frente pero sé, por lo transparente que es Emil, aunque no lo diga; que la duda le llena. No puedo culparlo, después de todo, he puesto su mundo de cabeza.

Y sin embargo, continúa hablando, al parecer ha decidido dejar salir todo; ahora que ha agarrado valor.

"Ayer fue como si se tratase de los otros días, no el día en la playa, no el día anterior… pero no supe como sentirme" por fin llegamos a una zona libre y nos sentamos debajo de la sombra de un árbol. Estamos algo apartados del resto de la gente, desde éste punto, no se oye más que el murmuro del viento, el canto de las aves y el crujido de las ramas. Yo me recargo en el tronco del árbol, Emil hace lo mismo, a mi lado; pero mantiene su distancia. Sube las rodillas descansando sus manos en ellas. "De alguna manera me sentí desilusionado cuando vi que él, en efecto, no recordaba nada…como… bueno, como pensé que Lili me había dicho" se lleva las manos a la cara.

"Perdóname…" digo en un murmuro cobarde, el verlo quebrantado-por mi culpa- me cae como hierro fundido en el estómago. Puedo sentir el cómo mi cuerpo se tensa; la incomodidad y culpa albergan mi corazón. Se agudiza y ya de por sí, aguda voz. "Perdóname Emil…" repito y él alza la mirada, sus ojos se posan en mí, pero por ésta vez, no puedo descifrar lo que está pensando. No tengo idea del por qué –exactamente- le pido perdón. Quizás por todo. Quizás por mentirle, por acercarme, por confundirle, por revolverle la cabeza de estas formas: por atreverme a meterme con su corazón de una forma tan burda.

Por aprovecharme de su amor, para expresar el mío.

"Xiao…" su voz responde quedamente "todo es un caos ahora…" dice, se talla la cara y se queda quieto después de unos segundos.

"Lo se…" intento acercarme él, pero el retrocede levemente.

"¡yo estaba con él!" reacciona de pronto y siendo la ola de la tempestad venir hacía mí, como un tifón que amenaza con derribar mi poca estabilidad.

"Emil…" le llamo con suavidad, se calma un poco, me vuelve a mirar. Sus ojos están vidriosos y deseo que nuestra realidad sea diferente y aun así; egoístamente no puedo – ni quiero- arrepentirme de lo que he hecho, de haberlo conocido, haberme acercado a él, besarlo y necesitarlo como he aprendido a hacerlo.

"… Aquellos dos días…." Dice, su voz se quiebra "estuve por completo con alguien…con un desconocido…" murmura "y se sintió correcto…" aprieta los labios con fuera intentando contenerse, entonces le abrazo con fuerza, intenta empujarme levemente pero se lo impido.

"Perdóname, Emil…" repito una y otra vez "perdóname, perdóname, perdóname" Murmuro en su cabello, en su mejilla, rozo mis labios contra el mechón de pelo que cae al costado de su faz. Él es tan etéreo y sobre todo en este momento; frágil, que temo quebrarlo más con mis acciones. Siento su cuerpo relajarse un poco pero sigue tenso. No me devuelve el abrazo y yo me resbalo un poco, inclinándole levemente contra la raíz del árbol en el que estamos y que reposa alzada a un lado de Emil. Me abrazo a su torso. "miles de años, Emil, miles de años" digo y él se endereza levemente, y con él. Yo. Entonces se separa para encontrarse con mis ojos y no dice nada, espera a que continúe. Lo hago. "Miles de años…viendo, viviendo miles de vidas… conociendo millones de personas, viendo épocas ir y venir…." Ahueco su rostro entre mis manos "Ni una sola, me hizo cuestionarme mi existencia como tú, Emil" abre la boca para replicar pero de prisa, muevo uno de mis pulgares a sus labios; silenciándole. "Tu humanidad me atrapó de inmediato… o sea…revolviste miles de años… en un instante… nunca antes había conocido a criatura tan fascinante, transparente y compleja como tu…nunca había deseado…ni necesitado tanto a alguien… ni siquiera yo entiendo cómo fue…" Vuelvo a tomar aire, y recapacito en sus propias palabras "Pero cuando te tuve conmigo… se sintió como que, era lo correcto, y lo siento…" aprieto mis labios. "Pero lo volvería a hacer… volvería acercarme a ti… no puedo renunciar a ti… para nada."

Me mira atónito, sus labios le tiemblan y le cuesta trabajo articular palabra alguna. "….n" respira a profundidad, "No sé qué -"

"Dime si esto no es correcto" digo y le interrumpo lo que está a punto de contestar uniendo mis labios a los suyos, pegándolos con cuidado, puedo sentir como conectan de inmediato, la suavidad y sedosidad de sus labios me atrapa, me envicia y no quiero dejarlos ir. Mi mano derecha se desliza intrépidamente entre sus mechones a medida que le atrapo desde la nunca apegándole más a mi cuerpo. Este cuerpo. Lo siento respirar profundamente a medida que cede más y más, el suave sonido acompasado de nuestros labios, la fricción de este beso que Emil, responde e intensifica, lanza sus brazos detrás de mí; me apresa y no tengo intención de querer ser liberado. Por este- no tan breve - momento, Emil es todo lo que respiro.

Me separo levemente pero él me atrapa de nuevo "Xiao…" menciona en un susurro entre los besos, rozando mis labios. Mi corazón se acelera y siento que pierdo un latido al escuchar mi nombre pronunciado por sus labios, por su voz nasal y jadeante; suave y tímida. Quiero volver a oírlo, volver a escucharlo y como si conociere mis deseos, vuelvo a escuchar "Xiao-Chun…" intensifico el beso apasionadamente. Me separo, luego le doy uno breve, y luego otro un poco más largo antes de pegar mí frente a la suya, respiro agitadamente al igual que él, aunque eso no le impide volver a hablar. Claro y firme le escucho decir "Eres tu…"

Ahora más que nunca, tengo la necesidad de cambiar nuestra realidad.

Fin del capítulo 4


¡Gracias por tomarse la molestia de leer, Muchas gracias por sus comentarios!

Me gustaría saber más a fondo su opinión en esta historia ;;

Lamento tanto la tardanza que ocurre con éste y el otro fic que llevo (para quienes leen "Solo el cielo puede saberlo" también) Me he quedado sin laptop y por desgracia no tengo una fecha exacta de cuando podré tenerla de nuevo. :c

¡Por Dios! No creí que esta historia se alargaría tanto, la verdad creí que sería corta pero amo los dramas y esas cosas aún cuando esta estaba destinada a ser corta.

Contesto reviews u3u

KaruAmaku: ;; ¡! Ahora si hubo capi feliz dentro de todo ;; igual es agridulce pero bueno un pequeño descanso al pequeño Xiao-Chun es bien merecido no? ;; pero tengo la malvada tentación de meterles drama *sniff*

ArcoirisAlcachofa : adoro tus reviews omg me animan mucho! Me alegra que te esté gustando el curso de la historia y espero no decepcionarte, esta historia es mucho mas compleja de lo que pensé ;; Y si :c tristemente los padres de Lili aun extrañan el primer amor

dragonadetinta96 : Emil tiene paciencia pero mas bien curiosidad, creo que por eso anudado a su peculiar inocencia le da puntos para querer saber que pasó. ¡Vi tus dibujos! Amo los dragones y amo tu pasión por ellos! Y si, sobre la descripción de Xiao-Chun en su forma de dragón: digamos que es un dragon chino habitual, sin embargo tiene la melena de león –desde luego- mucho mas larga. Xiao-Chun es –en esta historia- el dragon que representa la "Roca león" en la península de Kowloon en Hong Kong. ( desde luego, tenia que ser esa montaña jaja dado que el león es el símbolo de Hong Kong como colonia Inglesa además en alusión al otro nombre usado para él: León) Otro detalle: Su piel es dorada con algunos detalles en color jade y color rubi u3u

NZSaraGI: ¡Bienvenida de vuelta! Muchas gracias por seguir esta historia ; v ; que bueno que te ha llamado la atención *sniff*

¡Nos leemos pronto!