¡Muchas gracias por sus comentarios! sin ellos estaría perdida y desanimada
Capitulo 5
El día avanza contra nosotros; certero y a su paso, seguro de destruir esta nueva ilusión de la que soy testigo. Emil permanece a mi lado o más bien, permanezco sobre de él. A estas alturas de nuestro encuentro arreglado y mientras continuo con el cuerpo de Siu Chun a mi merced; reposo la cabeza en su regazo disfrutando de un momento de paz debajo del árbol que ha venido a cobijarnos mientras el peina mi cabello con sus delgados y fríos dedos, los enreda en los mechones y juguetea con el listón de hilo chino. No menciono el tiempo ni la hora; no miro el celular – que tiene su foto- ni pregunto la hora a él. Porque sé que tendré que despedirme. ¿Qué sentirá ahora él? La culpa, inquieta e indispuesta a dejarme ir, me envuelve de nuevo. Lo estoy envolviendo, exponiendo; entregando a una situación en que se está enamorando de alguien con quien difícilmente puede estar. Me he dado a la tarea de enamorarlo sin considerar las consecuencias. Soy terrible, lo sé. Es como si en mi egoísmo lo hubiera entregado a él al sufrimiento.
Pero no lo quiero permitir.
"¿Has estado en Islandia?" Me pregunta de pronto, su preciosa vocecita hace eco en mi cabeza, quizás porque la quiero tatuar en mis recuerdos.
"Reikiavik" respondo y luego cavilo un poco "en Kjalarnes…"
Ríe "¡bastante alejado de la zona urbana! ¿Qué fuiste?"
"¡Oh también estuve en Holt! O sea, hasta eso, la capital." Comento y el ríe más. "Cuando estuve en Kjalarnes, era artesano de vidrio."
"¿En serio? En Kjalarnes se hacen las figuras más bonitas y más finas. Es la más alta calidad"
"¡Oh! Dile eso a Félix, que tuvo un mal día por mi culpa. O sea yo que voy a saber de artesanías con vidrio, todo salió mal aquel día". Él ríe y yo rio divertido a su reacción.
"¿Y en Holt? ¿Qué pasó ahí?"
"En Holt fui una mujer a punto de dar a luz." El ríe y se cubre la boca "O sea, como que no tienes idea de cuánto duele. En serio. Y bueno, literalmente, en cuanto pude; salí de su cuerpo. No iba a quitarle el recuerdo del nacimiento de su hijo ¿Estás de acuerdo?"
"Cobarde…" me dice "a mí se me hace que huiste del dolor. Lo comenta riendo y rio con él".
"Ser arrancado de un cuerpo duele menos que dar a luz. Confirmado."
"Ouch"
"¿Y tú? ¿Exactamente de qué parte eres? O sea, te considero el amor de mis vidas…" ríe a esto y me da una palmada en la frente. "ouch. Pero o sea, no tengo ni idea de dónde vienes. ¿Qué onda?"
"Nací en Miðborg; a veces visitamos; de dos a tres veces por año. Me gusta y ahí crecí hasta hace tres años que nos mudamos aquí."
"¡Niño mimado y riquillo!" Juego "Miðborg es lo más in o sea, no sólo dentro de Reikiavik, sino Miðborg ¿Por qué no? Bien elite." El ríe más. "¿Qué haces aquí? En un lugar tan gris…"
"Papá necesitaba mudarse por su trabajo y ahora nos quedamos por la escuela."
"¿Extrañas? ¿Volverías?"
Me mira y se acomoda, obligándome con ello a sentarme y mirarle de frente.
"Extraño Islandia, claro que sí, no soy un insensible. Pero creo que ha sido destino el que haya terminado en este lugar." sus mechones platinados le cubren parte de la cara y se los despejo.
"¿Cómo es eso?"
"Destino…así pude conocerte." Dice certeramente, de manera firme y asertiva. Como si no tuviera duda alguna y quisiere llegar al fondo de mi alma. Lo hace. Sus orbes contradictorias que me muestran el azul del cielo y se arremolinan con el atardecer me aprisionan unos segundos antes de que yo pueda responder. Es como si él me mirase desde otro mundo.
"Basta" le susurro con una sonrisa maliciosa que intenta disfrazar que en estos momentos me tiene en la palma de su mano. "Basta, que me la creo."
Y rio mucho, porque él sabe que estoy enamorado de él. Y que le creo todo.
Saca la lengua y yo no desaprovecho la oportunidad de capturarla entre mis labios; su cuerpo entre mis manos, el mundo entre mis brazos. Deseándolo tanto que ocupa cada pensamiento mío, solo lo respiro a él y de él me alimento.
"Te creo todo" Le digo de pronto cuando me separo un poco de su tierna boca.
"¿Me crees cada sandez, tontería y bobada?"
"Todas y cada una."
Él sonríe, curvando sus preciosos labios. Pero inmediatamente los frunce levemente. Y se, que está por tomar el tema que más rompe mi corazón y destruye mi alma.
"¿24 horas? "
Y mentalmente suplico. Oh Emil, no me hagas esto. Pero sé que debo responderle. Me debo a él.
"24 horas, máximo 36. Después puedo de verdad hacerle daño a Siu."
"¿Dónde está él?"
"Los seres humanos son conciencia, mera conciencia. Si buscamos un significado por completo digamos que se encuentra dormido."
"¿Pero él está bien?"
"Lo está."
Él sonríe levemente. "¿Caminamos?" ofrece y yo le sigo; me pongo de pie sacudiéndome la tierra de la ropa y camino detrás de él, rodeándolo con mis brazos. Él es mío, ni el aire me lo puede quitar.
"Se siente raro…" dice de pronto "¿Esto significa que estoy con dos personas a la vez? Tal vez deba terminar con él…"
"¿Y cómo nos veríamos?"
"¿Solo nos podemos ver cuando estés en él?"
"¿Cómo se verá si un día sales con uno y otro con otro?" se queda callado.
"Eso es usar a Siu… y yo lo aprecio…él…él no es malo… solo es incomprendido."
Me invade una ola de celos que prefiero –tratar- de ignorar. Lo apego más a mí. "Él estará bien…"
"¡Te quiero ver seguido!"
"Lo sé, y yo también"
"¡Pero eso es quitarle días de vida!"
Me quedo callado y lo abrazo, dándole la vuelta. "Emil… te prometo que encontraré una forma para estar contig-"
Me interrumpe "¡Sin hacerle daño a Siu-Chun!"
"Sin hacerle daño a Siu-Chun…"
"Ni a nadie más."
"Emil…"
Baja la mirada, mi corazón se rompe, no puedo dejar que mire al suelo, no cuando alguien como él debe tenerla vista en alto. Siempre en alto.
"Creo que lo mejor es que no sigamos con esto. Quizás es el destino pero no quiero usar ni lastimar a nadie."
Mi corazón se detiene. Me separo un poco para mirarle de frente, me tiemblan los labios y me gana la desesperación. "No me hagas esto, Emil, Emi, Em"
Él cierra los ojos y los abre tan solo para dejarme ver que se le han humedecido "¡Oh! No quiero hacerte daño tampoco" se esconde en mi pecho y lo abrazo.
Acaricio sus mechones, le beso la frente, le levanto del mentón y le miro de frente; con todo el amor del mundo, mi mundo, el que he recorrido en 4000 años.
"No nos hagas esto… te juro que encontraré la forma, ten paciencia por favor… Siu-Chun estará bien… el…"
"Quiero que él esté bien…"
"¡Él ni siquiera te valora! " Las palabras salen de mi boca antes de que pueda controlarlas. Y la imagen del celular de Siu-Chun llega a mí. Trago saliva profundamente, necesito encontrarme con él, confrontarme con Siu-Chun.
"…."
"Emil…"
Pero Emil no responde, se queda callado, viéndome fijamente. ¿Qué más le puedo decir? Tengo miedo, pero le aferro para evitar que se escape de mis brazos, que se me vaya como arena entre los dedos.
"¿Entonces por qué estamos juntos? Él y yo"
Vuelve a mencionar que está con él. Respiro profundamente.
"Estás conmigo"
Frunce el ceño. "Pero también con él, porque no puedo terminar la relación. ¿Cierto? Dime… ¿Por qué Siu-Chun accedió a estar conmigo?"
"Le gustas… pero créeme, en ningún lugar eres tan necesitado como conmigo…"
"Y por eso estas dispuesto a compartirme con él. Cuando tu no estés, estaré con él, me besaré con él, él me-"
Rechino los dientes al imaginarlo, que Emil le pueda pertenecer. Que lo pueda tocar, acariciar, que pueda hacerse de su cuerpo de una manera tan vacía y tan solo por placer. Algo dentro de mí hierve y callo su boca con un beso apasionado pero posesivo, como si quisiera demostrar que Emil me pertenece incluso cuando él no lo ha dicho abiertamente. Que sus labios son míos, su humedad y calor son de mi cuerpo como mi sudor es por él.
Siento sus manos aferrarse a mi playera, en un accidente jala los audífonos que caen al suelo; no me importa, justo ahora lo que quiero es solo su boca, callarla, impedir que siga recordándome la tragedia a la que lo expongo. Lo cargo alzándolo por las caderas, me dirijo de nuevo al árbol que nos cobijaba, no andábamos muy lejos. Lo hago obligándole a que se aferre de mi a mi cuello, se separa pero en un movimiento rápido lo obligo a volver a mis labios. No he terminado aún.
"Xiao…" dice mi nombre con la respiración entrecortada. "Me expones a que esté con él sin desearlo…"
"No" le digo acariciando sus labios con mi pulgar mientras aún le aprisiono contra la corteza del árbol. Podría tomarlo ahora mismo, sin ningún reparo, quitar de su deliciosa piel las prendas que le cubren, y hacerlo tan mío, como él sin darse cuenta, se ha atrevido a reclamarme como totalmente suyo, es mi amo mi todo.
"No vas a estar con él" le hablo celoso, lo escondo del viento, del sol, de todo. "Siempre debes negarte, no debes permitirlo."
"¿Ah sí?" me reta "¿Y debo permitir que me bese? Por qué lo hace, porque antes de que tú llegaras, cedía a su toque."
"Te controlabas, puedes hacerlo. Y debes reprimir los besos, que no tardaré en llegar por ti" respondo, ahora más que nunca, me urge una solución.
"¿Ah sí? ¿Por qué debería?"
"Porque eres mío, Emil."
"Entonces demuéstralo, y no te andes con miramientos" Le miro perplejo.
"No me estés tentando; que bien te tomo la palabra; si bien te vengo deseando desde que nos encontramos por vez primera el jueves"
"Oh, ¿Y si es amor? ¿O pura lujuria?"
"Como si no supieras la respuesta…." Aun le aprisiono contra el árbol "Me has encantado por la transparencia en tu persona, tu humildad y tu inocencia. Pero dentro de todo no sé por qué pero siento que te pertenezco y que si debo tener un domador ese serás tú" Me mira a los ojos, los suyos brillan y me invitan de nuevo pero me detengo. "¿y tú? ¿Cómo estás tan seguro que si me amas?"
"Fácil…" responde casi de inmediato "porque cuando me sujetas entre tus brazos, se siente correcto; quien se enamora del físico es superficial;quien se enamora de la personalidad es mera admiración, y yo contigo me siento seguro, me siento pleno"
"Algunos dirán que fue pronto…"
"Que se vayan al diablo" replica, sincero y certero de sus palabras "Esta es nuestra historia de amor" Sonrío y el continua "¿Valorarás mis palabras?"
"Como valoro mi vida; que es tuya" Me separo levemente de él y le suelto. "Dame tres días, y seré todo tuyo"
"Te daré tres días, y si no, yo mismo me encargaré de darte un golpe"
"Hecho"
Tomo su mano y empezamos a caminar, recojo mis audífonos y avanzamos hasta cruzar el puente que se eleva sobre el lago; una anciana nos vende pan y compró una bolsa para que Emil dé de comer a los patos que se arremolinan todos, salpicando el agua de lago justo en el punto que cae el pan que éste chico de cabellos rubios a quien llamo "master" ha dejado caer.
Lo observo entretenido en su faena de alimentar a los animales del parque mientras reacomodo mi playera y audífonos y su aroma inunda mis fosas nasales; sonrío. Su cálida esencia se ha quedado impregnada en mis ropas; su olor y es como volver a abrazarlo. Quiero correr a sus brazos aferrarlo y besarlo una y otra vez, y toda la noche; y todo el día, todos los días. Anhelo, ahora ansío que éste, su perfume natural que ha quedado en mi ropa, quede impregnado en mi piel.
Es mi deseo ahora mismo.
Fin del capitulo 5
¡Muchas gracias por tomarse la molestia de leer!
Capitulo cortito pero dado que no le queda mucho tiempo de vida a esta historia, decido hacerlos asi, además que sigo sin PC y tengo poco tiempo para escribir u.u
¡Mis chicas, les debo las respuestas! Que ando corta de tiempo para subir
