una disculpa por mi tardanza ;;
Capitulo 6
En más de cuatro mil años he vivido un gran número de experiencias; no las puedo recordar todas pero desde luego que me he encontrado en situaciones tan diversas que algunas de ellas han sido dignas de permanecer en mi memoria, así mismo, puedo decir que he aprendido de esas experiencias lo suficiente para controlarme un poco y saber cómo medirme en algunas situaciones.
Jamás conocí a nadie como Emil. Su forma tan poco pasiva de actuar y dirigirse además de conmoverme, me confiere la capacidad de asombrarme de nuevo; eso, cuando se tienen más de cuatro milenios por detrás, equivale al oro mismo.
Hoy, al final hemos decidido caminar más y más en éste parque con una carga conversacional más sencilla que podría parecer algo tonta para cualquiera que alzara el oído y pretendiese escuchar a hurtadillas las palabras que intercambiamos.
"Ok, ¿los 60s o los 70s?" me pregunta mientras enfoca sus preciosos ojos en el helado de crema de limón que lleva en la mano derecha. Yo sonrío, lleva un par de horas preguntándome cosas así, supongo que le da curiosidad saber más. Sé que le gusta la historia y por tragedia suya que no hay suficiente material en el mundo para calmar su sed de conocimiento; me alegra poder servirle de esto.
Le doy una lamida a mi helado de crema de naranja, su sabor es explosivo en mi boca, extrañamente refrescante aun siendo cremoso. "Los 70s, definitivamente, mucho conflicto en los 60s... al menos los 70s tuvieron auges culturales de gran índole"
"¿Por ejemplo?"
Sonrío satisfecho. "El cine de artes marciales de Hong Kong"
El ríe "¡Oh! ¡Es cierto! Los hermanos Wachowski se inspiraron en películas de allá para hacer Matrix"
"Sabes de cine, ¿huh?"
"Un poco" admite y muerde el cono de su helado "Es muy interesante, aunque me inclino a lo menos comercial"
"Haz de saber entonces que Tarantino ha plagiado varias veces películas asiáticas" comento "Por ahí se atrevió a hacer tributo a una película de Hong Kong, como que, no se vale que ni créditos dio" regreso a seguir comiendo mi helado.
"No me gusta mucho su visión de las cosas..."
"¿Sabes quién más ha hecho remake de una película Hong Kongnesa? Pero al menos la hizo bien y si dio créditos"
"¡Oh!" Da un pequeño brinquito y se detiene en su lugar y hago lo mismo volteando a verle. "¡Oh! Si, ¡Martin Scorsese! Los infiltrados, ¿Cómo se llama la original?"
Abro la boca para responder pero me calla. "¡no me digas, no me digas!"
Me rio y espero su respuesta.
"¡Juego sucio!"
"Esa misma" le sonrío levemente y continuamos caminando.
"Hong Kong" Dice de pronto y suspira. "¿Has estado ahí?"
Una risa pequeña escapa de mis labios, me apresuro a acabarme el cono de mi helado para evitar que se derrame en mis dedos dejando una sensación pegajosa, misma que detesto. Entonces vuelvo a su pregunta, pero no pretendo responderla, primero necesito hacerme de sentir su voz mencionando el lugar de mi origen una vez más.
"¿Xiao?"
"Oops, lo siento, es que... ¿Puedes repetirlo?, si te oí, pero quisiera...ya sabes, oírte de nuevo"
Me mira extrañado "... ¿Has estado en Hong Kong?"
Su precioso acento nasal le da el toque perfecto. Hong Kong, Hong Kong.
Suspiro "Me gusta como dices Hong Kong" el me mira confundido y resopla sonriendo levemente.
"perdona mi acento, no se me dan algunas palabras... por lo visto, no el chino"
"Oh" rio "se te da muy bien, después de todo soy chino" sabe que le hablo en doble sentido y me da un golpecito en el brazo.
"Yaaa"
"Bien" retomo la compostura "contestando a tu pregunta, si, si he estado en Hong Kong. Muchas más veces que en cualquier otro lugar; todas las primeras veces que me hice de un cambio de individuo fueron ahí; la siguiente vez que cambié fue hacia lo que hoy es la parte continental..." suspiro y se me queda viendo fascinado por lo que digo. Incluso nos hemos detenido de nuevo.
"oh, continua, por favor..."
Permito que mis recuerdos vuelvan y le complazco "Mucho antes de que Hong Kong se llamase así... cuando su nombre era Nam Yuet; pero se podría decir que es ahí donde he sido formado... Has oído hablar de la península de Kowloon, ¿Cierto?" El asiente y yo continúo "Kowloon significa «nueve dragones» y literalmente lo éramos"
"¿Eran?"
"Somos ocho más el emperador, pero él ya no está..."
"Oh"
"Mhm" asiento y continuo "Hay nueve montañas ahí, una por cada uno" sonrío y le miro de reojo "La roca león...esa es la mía"
"Oh por Dios, ¿Entonces eres de Hong Kong?"
Asiento de nuevo "al lugar que me gusta llamarle hogar y créeme, como que ahorita está 1000 veces mejor de lo que te imaginas que alguna vez pudo estar; me gusta regresar y perderme en sus calles y avenidas...en su bullicio y en su calma rural cada vez menos presente..." Un suspiro nostálgico escapa de mis labios y entonces siendo su mano jalar levemente de la manga de mi ropa, enredando sus dedos finamente entre la tela y ganándome con los colores de paz en su mirar. Sus delgados labios color rosa pálido captan mi atención y puedo incluso leer lo que me dicen aunque su voz llega hasta mis oídos.
"Quiero ir ahí, quiero conocer Hong Kong..."
Y entonces siento una felicidad infinita invadiéndome desde lo más profundo. Pego mí frente a la de él y decido que es momento para una nueva promesa. "claro que si" le digo firmemente "En cuanto todo esté compuesto, te llevaré a Hong Kong"
Siu-Chun y su familia también son de Hong Kong y me pregunto si todo esto es una bizarra casualidad o solo una obra del destino.
Emil me cree y me sonríe y llenándome una vez más de él y su presencia, continuamos nuestras charlas casuales hasta que nos llega el momento de partir. Confío en que ahora que he hablado con él, pueda respirar un poco mejor antes de tener que ceder este cuerpo humano para no lastimar más a Siu-Chun. Confío que todo estará bien, porque su sonrisa al momento en que cruzamos la salida del parque y nos dirigimos al auto, me confirma, que de alguna manera y otra me esperará y si todo cambia, cambiará para mejor.
No tardamos mucho en llegar a la entrada de su casa, la calle en la que vive permanece alumbrada y el sol ha caído ya. El domingo se ha terminado y de nuevo siento la ansiedad en la palma de mis manos, el pulso cardiaco acelerándose con cada minuto que pasa; miro de reojo a Emil y lo veo aun recargado en su lado de la ventana. No quiero que se baje y me diga que nos veremos pronto, quiero que se quede conmigo, quiero quedarme con él.
Me bajo del auto primero y decido que es mi deber abrirle la puerta del auto para ayudarle a salir, por ahora el auto nos sirve de escudo y nos protege de miradas curiosas; ni él ni yo queremos hablar mucho del día de mañana y del hecho de que esta noche abandonaré este cuerpo, del hecho que mañana no podremos estar juntos.
"Xiao..." sonríe levemente "me gusta tu nombre, es lindo aunque siento que suena extraño con mi voz"
"Tú puedes llamarme como quieras" le digo de pronto "con tu voz, será mi llamado"
Ríe levemente y se alza para acomodarme el fleco. "¿Te duele cuando cambias de cuerpo?"
Asiento "Pero solo cuando estoy despierto, por eso lo hago de noche, cuando el cuerpo está reposando"
Entonces me acaricia la mejilla con la suavidad de su dedo pulgar "Entonces cuídate mucho, duerme bien y amanece en alguien bueno" no puedo evitar reír suavemente ante sus palabras.
"Gracias" beso su mano "Como que tú en si eres demasiado bueno conmigo" beso tantas veces su mano que llego a su muñeca y beso el punto exacto en que están sus venas, bendiciendo su existencia y la sangre que corre por ellas, son la prueba de que él está vivo.
Parece darle cosquillas porque por reflejo se mueve y se esconde la cara en mi hombro, se aferra de mi ropa. "no quiero dejarte ir" me dice y yo suspiro desde el fondo de mi alma. ¡Oh Emil! No me hagas esto más difícil. Se separa de mí tan solo lo suficiente para encararme, un poco desde abajo y agacho la mirada para encontrarme con él.
"Pero sé que así tiene que ser" sonríe "Eres un misterio después de todo, y deberé ser paciente para entenderte a ti...y a todo lo que conllevas"
Ahora soy yo quien despeja los mechones de su frente, los aparto y paso mis dedos por entre las hebras suaves, sus largas pestañas enmarcan sus ojos que parecen ventanas abiertas hacia otra dimensión, tan cautivantes como exóticos; entonces los veo cerrarse suavemente en una incitación a un beso, no puede ser otra cosa y yo obedezco, dócil, manso y todo suyo; me inclino para besar los suaves e invitantes labios rosas que me instan a devorarlos con la pasión que comienza a desbordarse de los límites de mi autocontrol al tiempo que le sujeto de la cintura pegándole a mi cuerpo, atrayéndole hacía mi como si pretendiese fundirlo conmigo. Puedo sentir sus labios temblar, como si quisieran decir algo y se estuviesen conteniendo, tristemente sé, que quiere pedirme que no me vaya y que me quede con él, sus labios me lo cuentan todo a medida que los beso dándoles a entender que todo estará bien.
He de desgarrarme con tal de conseguirlo si así fuese necesario.
En cuanto se termina el beso, Emil se asegura de volverlo inmortal sellándolo con otros tres, uno tras otro, ni tan breves que duren un parpadeo, ni muy largos, solo lo suficiente para hacerme codiciar por más; aunque siendo él y viniendo de él, yo estaría codiciándolo la vida entera al grado de lacerar mis labios y dejarlos dormidos por un buen rato.
Y seguiría pidiendo por él.
Al final del último beso, siento la humedad que más allá de sus labios, viene de sus ojos, se abraza a mi cuello y le aferro en un abrazo cálido y tierno, pretendo darle confort aunque yo mismo me siento romper. "Em, no te preocupes, ahora que te he encontrado, no tengo intención alguna de perderte de vista, vendré a ti, siempre vendré a ti." Puedo sentirlo asentir al momento en que esnifa tratando de recobrar la compostura, se separa levemente y se talla los ojos con la orilla de su ropa, con el dorso de su mano y le detengo para que no se lastime, le limpio las mejillas con el pulgar y le robo un beso más, uno sencillo y noble. Luego otro y le beso la frente, la cabeza y me quedo así unos instantes.
Me pregunto si su corazón estará latiendo al mismo ritmo que el mío; extasiado pero temeroso; dichoso pero prudente. Contradictorio y fiel.
"Mañana, será un nuevo día, literalmente hablando para mí" le digo entre broma y broma y puedo sentir el pequeño golpecito que me propina con su mano en el pecho. Rio levemente. "Hey, pero no te preocupes, que estaré ahí..."
"¿En serio?"
Asiento y le beso la frente de nuevo. "O sea, yo no miento"
"Pfff"
Ambos reímos un poco antes de separarnos. "Buenas noches" le digo y acaricio su mejilla antes de dejarle ir. "mañana será un largo día, será mejor estar preparados"
"¿Porqué?" pregunta nervioso y le calmo negando suavemente la cabeza.
"por nada" replico "Es solo que en serio empezaré a buscar la forma de estar juntos"
Emil sonríe y entonces decide que es tiempo de caminar a la puerta de su casa, cuando lo hace, recorre su mano desde mi hombro hasta la punta de mis dedos y se aleja caminando tan peculiarmente como siempre, entrando a su casa y dejándome con un suspiro que he tenido que contener.
Si, mañana será un día largo. Muy largo.
Fin del capítulo 6
¡Muchas gracias por tomarse la molestia de leer!
No había podido actualizar esto porque estaba estudiando para un examen y luego me sobrevinieron otras cosas. Así que he traído un capitulo corto para revivir la trama y retomarla desde este punto. uvu
Un abrazo a todas las que siguen leyendo esta historia. Es muy importante para mi *abrazo* ¡nos vemos pronto!
