Las formas del amor.

¡No pude evitarlo! Debería estar escribiendo otras cosas, pero tengo el capítulo en la punta de los dedos, y si no lo actualizo ahora mis ideas me matarán xD Como siempre, los extras de Roberto, quien sigue siendo tan Roberto como él solo, y un poco más de FrUk, para que no digan que no los quiero, ¡me encantan!

Pero antes, les quiero dar las gracias a los que me han leído hasta el momento, me anima leer sus comentarios y este capítulo se los dedico por entero a todos ustedes, queridos lectores, espero que este capítulo sea de su gusto, igual que los extras.

RozenSword: Será difícil eliminar a Alfred, más no imposible. Francia ya tendrá su momento para reaparecer, e Inglaterra se quedará quieto... Por el momento. Me alegra que te haya gustado, tanto el capítulo como los extras, te agradezco el review y espero que éste capítulo te guste más ;3

Usagi Mitzui: Es divertido perturbar a los personajes -lo dice por Noru-; y dentro de mi retorcida mente, Lovino hace su lucha por Emma, después de todo, Antonio siempre puede distraer a Holanda XD Lo de Alfred lo definirá el trío de rubios, y a saber qué no harán, y antes de que se me olvide, gracias por el review.

Teffy Uzumaki: Muchas gracias por el review. Francis sabe reconocer cuando su vida está lo bastante amenazada como para meterse, y Alfred es Alfred XD

Youko Saiyo: Gracias por el review, y muchos confían en que Rusia debe quedarse con Chema -y no se diga de los que opinan lo mismo acerca de Dinamarca o el gringo- XD

Danni: Tranquilo, compañero. Después de que veas este capítulo, podrás respirar en paz... Creo. Las trabas apenas empiezan, y espero que los extras de esta ocasión te gusten. Gracias por el review.

Chelita: Gracias por tu review, y les traigo un poco más, no te preocupes; si, Roberto es malo, pero sólo un poquito, y no dudes que la fiesta de tacos será un evento inolvidable... A menos que decidan hacer otra cosa xD

Les recuerdo que Hetalia, marcas, sucesos, etc., NO son de mi pertenencia, no me pagan por hacer esto, no lo hago para apoyar las campañas del grupo dirigido por dos alegres personas, una horda de seguidores, una canasta de gatitos, un perrito juguetón, el perico que se le escapó a Inglaterra Pirata y las naciones ignoradas que desean conquistar al mundo con sonrisas, pastelillos y yaoi; no es un complot del gobierno para obligarlos a tomar leche.

Se le pide una disculpa por anticipado a las personas que resulten ofendidas por el contenido aquí expuesto.


Las formas del amor.

En el capítulo anterior...

Y mientras el escandaloso país se retiraba con rapidez, entre molestas carcajadas, los rubios intercambiaron una sola mirada, que decía mucho más que cualquier conjunto de palabras para explicarse.

Estados Unidos debía ser eliminado.

Capítulo 5: I'll be Joseph's hero!

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! HEEEEEEEEELP! HEEEEEEEEEEEEEEEEEEELP! -Y Estados Unidos se fue corriendo, sin detenerse ni un segundo, por toda la carretera Lincon, mientras gritaba de terror.- JIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

Continuará.


¡Y ahora mi parte favorita de este fic...! ¿Qué es lo que dice? -Le acercan un letrero.- ¿El minific de Roberto? ¡Dios! ¿Por qué siempre esto? ¡De acuerdo!*

Por que yo lo digo.

En Nueva York, específicamente, en el edificio de las Naciones Unidas, una acalorada discusión que sostenían Estados Unidos, Inglaterra y Francia, era interrumpida...

-A ver chicos, en lo que el resto de haraganes que conforman a las Naciones Unidas deciden presentarse a la junta, les contaré una historia de la vida real que, tras escucharla, les hará comprender del por qué de todos los males del mundo le son achacados al gató cejón enfurruñado. -Comenzó así Roberto, mientras señalaba a Inglaterra con una mano, y subía los pies a la mesa para acomodarse a placer.

-Bloody Hell! -El inglés explotó, tanto por el insulto como la evidente tardanza del resto de las naciones.- ¿Por qué siempre me acusan de todo? ¿Qué les he hecho?

-Por hereje, por creerte tan suficiente como para crear una religión donde sea pecado ser adúltero, pero te puedes divorciar las veces que quieras; por no pensar en los niños, por ser un dolor de cabeza para los demás, por que yo lo digo, y por que la verdad, estás muy feo. -Le enlistó el mexicano de una libreta que llevaba con él.- Y pues, no vamos a hablar de todos tus defectos, pero sí de una de las razones por las cuales casi todo el mundo te odia, y se remonta a la época en la que los dragones y los unicornios corrían entre nosotros.

-Really? -Preguntó emocionado Alfred, mientras aplastaba al inglés por el entusiasmo.- ¡Cuéntanos!

-Take off, you stupid git!

-Bueno, todo comenzó en el hermoso valle que hoy en día conoceríamos como el norte de Alemania, aunque el valle ya no era tan hermoso. Las guerras entre los países nórdicos y los británicos estaban por agotar la paciencia del resto de las naciones, y vaya que les tuvieron mucha, pero no son santos para estar aguantando fregaderas, sobretodo por pelear en casas ajenas, y el colmo del encanto llegó cuando decidieron utilizar criaturas mágicas para intensificar la pelea. Muchos duendes murieron en la refriega, y a los daneses les costó trabajo darse cuenta de que sólo eran enanos con ropas típicas a los que secuestraron para reclutar en su ejército y mandarlos a pelear.

-¿De qué demonios estás hablando? -Arthur golpeó la mesa con los puños mientras sus dientes castañeaban del coraje.

-De lo mucho que te odian, y el por qué su odio es justificado, así que no interrumpas, calcado mal hecho de Harrity Postter.

-Oigan, ¿han pensado en la posibilidad de que seamos nosotros los equivocados? Digo... -Habló Canadá, pero nadie lo escuchó.- ¿Y si la junta era en otra sala?

-C'mon! -Alfred le dio una fuerte palmada en la espalda al canadiense.- That can't be!

Y en otra sala, la junta tenía lugar con una calma digna de la más perfecta utopía jamás antes soñada. El receso que las representaciones de los países tomaron para almorzar estaba por terminar, y las conversaciones no se hacían esperar.

-Argentina, ¿qué fue lo que hiciste con Estados Unidos, Inglaterra y Francia? -Preguntó Alemania, bastante sorprendido de no haber notado antes la ausencia de las naciones mencionadas.

-Le pedí al Beto que los distrajera un rato. -Respondió el argentino con una enorme sonrisa en el rostro.- Deberíamos hacerlo más seguido.

-¡Pero Diego! -Chema se levantó de golpe de su asiento, despertando a más de una nación que se había quedado dormida, para reclamarle al argentino.- ¿Qué anda haciendo Roberto por aquí? ¡Se supone que se quedó en casa a trabajar!

-Cuando le llamé dijo que no estaba haciendo nada. -Diego se estiró en el asiento.- Además, ¿crees que tu jefe se va a dar cuenta que tú o Roberto no están trabajando?

En México, en un edificio de gobierno de la capital...

-Trabajo duro, como un esclavo, estoy contento, estoy cantando... -Se escuchaba una improvisada canción con tonada de coro infantil que provenía de una grabación, oculta en el cajón de un escritorio, y en la silla que correspondía a este, había una piñata vestida de charro, con todo y bigote postizo.

-Mira eso Gaviota... -Señaló el jefe de México, quien estaba paseando con su esposa por los pasillos.- México está muy contento, debo estar haciendo un buen trabajo.

De vuelta con los rubios y Roberto...

-Los días se tornaban aciagos, los hombres nórdicos, ebrios de ira y orgullo, combatían sin cesar, apoyados por el calor de los dragones, quienes sembraban el terror en los corazones de la armada británica. Más una esperanza brilló entre ellos cuando el portador del poder entre los suyos, al que denominaban Inglaterra, apareció al frente de las filas, montado sobre un bellísimo, soberbio unicornio, y un inmenso número de éstos animales iban tras él, relinchando con furor...

-That can't be! -Arthur trataba de sacarle los ojos a Roberto a fuerza de arañazos, pero Francis lo tenía sujeto de la cintura.- ¡Suéltame, wine bastard!

-And what happens next? -Preguntó realmente interesado el país de la libertad.

-Empleando un hechizo prohibido, la figura del insignificante ser llamado Inglaterra levitó por lo alto, y dirigió la energía en forma de rayo sobre los dragones, quienes se vieron despojados de sus poderes y tamaños, quedando reducidos a simples iguanas y lagartijas... Y no solo a los dragones nórdicos, sino a todos y cada uno de los dragones del mundo, excepto a los de Komodo, ellos no tenían nada de especial en aquel entonces.

-Amazing! -Estados Unidos había tomado de muñeco apretujable al canadiense, quien se quejaba en voz alta sin éxito alguno.- And then?

-Y luego, los nórdicos se pusieron a llorar como nenitas, ya que sus amados dragones quedaron reducidos a unas lamentables piltrafas. El problema fue, y sigue siendo, que cada vez que se emplea la magia, se debe dar algo a cambio, y como el gato cejón enfurruñado no dio nada a cambio del poder de acabar con los dragones, todas y cada una de las criaturas mágicas del mundo entero desaparecieron o mutaron, según sus características, y perdieron todos sus poderes, ya que eso era el precio a pagar por acabar con los dragones, y por eso, británicos y nórdicos odian al inglés, a quien tuvieron que comprometer con el francés, quien frenó los ímpetus mágicos del cejas parlantes gracias a sus nada despreciables y variadas artes amatorias para evitar una masacre innecesaria, y desde entonces, todo el mundo vive en paz. Fin.

La boca de Arthur se hallaba completamente abierta, mientras su cerebro aún procesaba el grado de estupidez que el "cuento" había tomado, y cómo Roberto había logrado que su exprotegido, Alfred, le hiciera cumplidos por compartir semejante "dato histórico perdido", anunciando que tendría que hacer una película sobre ello; como si eso no fuera suficiente, su ira aumentó a niveles desconsiderados a causa de Francia, quien no se limitó a sujetarlo de las caderas, sino que lo abrazaba de modo asfixiante mientras frotaba su molesta barbilla contra su mejilla.

-¡Al fin se ha contado la historia de nuestro amour! -El francés trató de besar al británico, pero éste interpuso manos y cuanta cosa hallara en la mesa para evitarlo, sin mucho éxito.- No te resistas, mon amour, sé con cuánto anhelo deseas mi cuerpo para deleitarte en él.

-¡Cielos santos! -Roberto se reclinó en su asiento mientras tomaba el teléfono y un folleto de un restaurante de carnes asadas.- ¿No pueden irse a un hotel para hacer todas esas cosas de amor en privado? -Dejó el auricular y de sus ropas sacó una llave de hotel, que puso en el bolsillo del galo.- Es más, ya les conseguí una habitación, pero cuidado con apachurrar las petacas de Chema, ¿sale?

-You bloody idiot...! -Gritó Arthur mientras era arrastrado contra su voluntad por un emocionado francés.

Y en la otra sala, una nación sintió un nada agradable escalofrío.

-No sé por qué... -Le dijo Chema en voz baja a Italia, mientras le pasaba una hoja de presupuesto.- Pero tengo un mal presentimiento, morrito.

-¿Ve?

FIN

*Lamento no lamentar esto, pero ese diálogo de Krusty es hilarante, y los Simpson no me pertenecen.


Pues no, no hay FrUk el día de hoy...

¡Es broma! xD Ando con la cosquilla romántica de querer hacer algo con éstos dos rubios, pero aún no veo definidas las ideas, así que seguiré con los pequeños Alfred, Matthew y Chema, y sus singulares aventuras. ¡Disfruten este pequeño extra!

Las aventuras de los chibis: La cacería del monstruo.

-¿Tengo que quedarme TODA la noche con Alfred? ¡Siempre se asusta de nada, y cuando moja la cama, nos acusa a mi y a Mateo!

-Tranquilo, José María. -Antonio llevaba de la mano al moreno, quien desde que se enteró que iría a quedarse otra noche con el pequeño rubio de ojos azules, no hacía otra cosa más que quejarse, y eso le parecía muy lindo al español.- Ustedes son amigos, y los amigos viven esa clase de cosas. ¿Recuerdas cuando te conté de la vaca a la que Gilbert...?

-Si me acuerdo, si me acuerdo. -Lo interrumpió el pequeño, ya que no quería volver a tener la imagen mental de una nada sana travesura que hiciera el de ojos verde esmeraldas con sus amigos Francis y Gilbert, mientras le daban cerveza al pobre animal.- Está bien, me quedaré sólo para no dejar solito al pobre de Mateo, o el gringo loco lo usará de esclavo.

Todo había empezado con la llamada del pequeño estadounidense, quien le pidiera a su amigo ir a su casa por un asunto de vida o muerte. La llamada que le siguió fue del inglés, tutor del pequeño, para pedirle al español que le diera permiso a José María de pasar la noche en su casa, y no entró en detalles al respecto. Así las cosas, el ibérico preparó la pijama y una muda de ropa a Chema, lo equipó con algunos dulces, y se dirigían a su destino.

-¡Mira, es Francis! -Exclamó con alegría el español, al reconocer el auto de su amigo, quien había llegado desde el otro extremo de la calle.- ¡Francis!

-¡Mon ami! -El rubio mencionado se alejó del auto con los brazos extendidos para darle un efusivo abrazo al ibérico, dejando al pequeño canadiense adentro del vehículo.- ¡Bendito sea el Cielo que permite que tanta belleza se reúna en un lugar donde desborda la oscuridad del mal gusto!

-Espero que no estén hablando de mi. -Salió al encuentro el inglés, y tras éste, el pequeño americano soltaba la seguridad de las piernas de Arthur para abrazar al mexicano.- Alfred, wait!

-Joseph! -El pequeño moreno notó que el rubio se veía más pálido de lo normal, tenía ojeras y temblaba.- Thank God you are here! I was so scared!

-¡Toño! -Gritó por ayuda José María.- ¡Auxilio! ¡Me ahoga!

Tras unos minutos, en los que el Kirkland logró imponer el orden, Antonio estrujó a Chema recordándole que fuera amable con sus amigos y Francis se acordó de que iba a dejar a Matthew en casa del inglés a medio camino de regreso a su casa, Alfred, en la seguridad de su habitación y lejos de los gritos de Arthur, quien lidiaba con la cena, se dispuso a explicarle a sus amigos el por qué de la misteriosa invitación.

-La razón por la cual todos estamos aquí reunidos, es por un asunto de seguridad nacional. -Los dos pequeños invitados alzaron una ceja.- Desde hace varias noches, se escuchan por mi casa unos ruidos muy extraños y sospechosos, le he dicho a Arthur pero él me dice que sólo estoy imaginando cosas... Pero no estoy imaginando nada. Hay un monstruo en mi casa, y está suelto.

Matthew y Chema intercambiaron una mirada. Sabían que Alfred tenía una tolerancia mínima a lo desconocido, pero en ocasiones el rubio de ojos azules se tomaba las cosas con demasiada seriedad.

-¿Estás seguro de que es un monstruo? -Le preguntó el pequeño canadiense abrazando a su oso polar de peluche.

-¡No solo estoy seguro, también grabé sus gruñidos! -El americano se levantó con rapidez, buscando entre sus juguetes una grabadora en forma de perrito, y volvió con ésta.- El gruñido del monstruo es tan feo que tendrán pesadillas por siempre, se los aseguro.

Sin perder más tiempo, Alfred puso a correr la cinta, de la que se escucharon ruidos bastante sospechosos.

-"Ugh! Arght! Ah! Ah! Mmh! Ah! Urgh!"

-Eso... -Dijo un descolorido Chema, quien pensaba en cosas para nada inocentes.- ¡Eso se oye muy feo!

-¡Así le hace el señor Iggy cuando está con mi hermano mayor Francis! -Gritó Matthew con todas sus fuerzas, mientras tapaba sus oídos con sus manitas.- ¡Quítalo! ¡Quítalo!

El ojiazul apagó la cinta, ante el alivio de sus amigos.

-¿Me creen ahora que hay un monstruo suelto en mi casa?

-Pues... No lo sé. -José María se puso en posición reflexiva.- ¿Seguro que no es Iggy estreñido?

-Of course not! ¡El baño siempre está libre cuando se escuchan los ruidos! ¡Es mi último escondite al ser el único lugar con luz!

-Y ahora que lo gritaste, el monstruo sabrá en dónde buscarte pa' comerte. -Reflexionó en voz alta el moreno.

Esas palabras provocaron que los ojos azules del rubio se llenaran de agua, su respiración se entrecortara, y soltara un chillido largo y fuerte, que terminó con un berrinche en el suelo pidiendo por ayuda a "Super Dude"...

-MYUUUUUUU!

...y con el inglés quemándose al distraerse por el grito, para variar.

Después de la cena, de la que los pequeños invitados tomaron parte a regañadientes, y tras la cual emplearon la mitad del contrabando traído por Chema para quitarse el mal sabor de boca, los pequeños prepararon sus "camas" para estar alertas y despertar de inmediato por si "el monstruo" se aparecía. No bien habían conciliado el sueño, una extraña música empezó a sonar, y algo caía ruidosamente al suelo.

-¡Ugh! ¡Ah! ¡Ah! ¡AAAAAAAH!

-¡Ahí está! ¡Ahí está! -Alfred se despertó tan asustado que no solo despertó a Matthew y a Chema, sino que arruinó su bolsa de dormir de "Super Dude" con... Ustedes ya sabrán.- ¡Les dije que era real! He is coming! It's gonna eat us!

-¡Ya cállate, gringo loco! -Chema se puso de pie, encendió la luz, y se asomó por la puerta.- No hay nadie.

-¡Eso es lo que el monstruo quiere que creamos! -El americano buscó un short limpio, y trajo consigo un montón de almohadas a las que les había sacado el relleno.- Pero con ustedes apoyándome, podremos atraparlo y venderlo al circo.

-Momentito. -El pequeño moreno se cruzó de brazos.- ¿Para eso nos querías en tu casa? ¿Pa' usarnos de carnada?

-Yo tengo mucho sueño. ¿Por qué no le pones un tazón con leche? Cuando a nosotros nos aterrorizó un monstruo en casa, mi hermano mayor le puso un poco de leche y el monstruo se fue, pero nos regaló un gatito. -Dijo el canadiense cubriéndose con la cobija, pero el rubio de ojos azules empezó a zarandearlo.- ¡Basta! ¡Está bien, los ayudaré!

Tras discutir un buen rato, y meter algunos juguetes pesados en las almohadas vacías, los tres pequeños se encaminaron hacia el lugar donde se originaban esos extraños ruidos, deteniéndose justo afuera del cuarto del inglés.

-Aún podemos regresarnos. -Matthew temblaba de miedo y sueño, deseando que Alfred se olvidara del asunto, pero el pequeño protegido del inglés no estaba dispuesto a seguir huyendo del asunto.

-No ahora que hemos llegado tan lejos. -Y empujó por delante a Chema.- Go ahead, yo te sigo.

-Claro, el burro por delante. -Se quejó el pequeño, y estaba por abrir la puerta, cuando unos gruñidos se dejaron oir.- ¿¡Pero qué...!?

-Grrrrr! ¡Maldito! ¡Déjate...! ¡Ah! ¡Ah!

-¡Está atacando a Iggy! Let's do it!

Alfred se adelantó y abrió la puerta, notando gracias a la luz que se filtró a una extraña figura de piernas y brazos peludos, trasero liso y color rosa fosforescente, y parecía estar devorando al inglés, puesto que sólo se veían algunos mechones de su alborotado cabello.

-Don't worry, Iggy, the Hero is here to rescue you!

Y sin perder más tiempo, Alfred corrió con los ojos cerrados hacia el monstruo, y le golpeó con la almohada llena de juguetes. La figura se puso de pie, tratando de detener al pequeño de ojos azules, y fue cuando Chema se lanzó al ataque, propinándole otros golpes, y logrando que se acomodara en posición fetal, cubriendo su rostro con sus velludos brazos.

-Stop! ¡Ya basta! -Se escuchó la voz de Arthur, pero todo lo que los niños distinguían en la penumbra eran los brazos del monstruo.

-¡Por la capa de Super Dude! ¡El monstruo se comió a Iggy!

-What!?

Chema se detuvo por completo al ponerse a pensar con calma las cosas, y cuando Matthew encendió la luz, todo quedó muy claro.

-Iggy! -El pequeño Jones le saltó encima al inglés.- Where do you left the monster?

-Goddamned Alfred! ¡Ya te dije que no hay ningún monstruo!

-¿Entonces tú te lo comiste? -Preguntó curioso Alfred.

-¿Porqué tiene tan peludos los brazos y las piernas, señor Iggy? -Preguntó Matthew.

-¿Y porqué está usando un tutú de ballet? -Le preguntó Chema.

-¡Muy bien! ¡Se acabó! -Estalló el inglés.- ¡O se van a dormir los tres ahora mismo, o invocaré a un monstruo para qué se los coma completos!

- ¡AAAAAAAH! -Salieron gritando los chiquillos rumbo al cuarto de Alfred.

Iggy entonces apagó la música y se quitó los calentadores de los brazos y las piernas.

-Bloody Hell! -El inglés cerró la puerta y recogió las almohadas con los juguetes.- Uno ya no puede ejercitarse a gusto ni en su propia casa.

FIN

¡Nos estamos leyendo! Y muchas gracias por leer :3

-¡MOMENTO! Esto no puede quedarse así, no sin hacerles saber cómo es que Alemania, Dinamarca y Rusia se salieron con la suya... -Exigió Roberto mientras golpeaba la mesa.- ¡Me lo debes por convertir MI momento en un FrUk improvisado! ¡Es un complot! ¡Exijo el recuento de los daños! ¡Quiero saber cómo le hicieron! ¿Cuándo voy a tener mi propio fic?

-Ok, ok, ¬¬ Con ustedes, el extra de los extras...

Las formas del amor.

En el capítulo anterior...

Y mientras el escandaloso país se retiraba con rapidez, entre molestas carcajadas, los rubios intercambiaron una sola mirada, que decía mucho más que cualquier conjunto de palabras para explicarse.

Estados Unidos debía ser eliminado.

Capítulo 5.2: Conspiraciones y secretos...

Pero como tengo otros pendientes por actualizar y mucho sueño atrasado, se los debo, ¡hasta el próximo capítulo! -Les compensaré el disgusto, lo prometo.-