Las formas del amor.
¡Ya era hora! Me atoré con los nuevos proyectos, así que decidí darles su tiempo y seguir adelante con los pendientes. Ignoro si pondré extras especiales en esta ocasión, pero veremos sobre la marcha. Como siempre, les recuerdo que Hetalia, marcas, etc., NO me pertenecen, no hago esto para ganar dinero o lavarle el cerebro a la gente, se le pide una disculpa a las personas que resulten ofendidas por el contenido aquí expuesto.
Teffy Uzumaki: ¡Gracias por el review! Lamento no lamentar del todo no poner más que un spoiler del capítulo, pero es para enfocarme en todo lo que va a girar en torno al trío de rubios y sus cómplices. Espero que te guste el capítulo, y nos estamos leyendo.
Usagi Mitzui: El final sorpresa fue intencional, quería presentar a los Chibi's como futuros extras que saldrán de forma random en los demás fics -tanto míos como de mi hermana-, pero fuera de eso, me da gusto que te haya gustado, Roberto ya tendrá su momento; te agradezco el review y nos estamos leyendo.
Youko Saiyo: Gracias por el review. Pues, Francis e Iggy hacen "ejercicios nocturnos", pero sólo en casa de Francis -pobre Matthew-. Pero esa es otra historia. Espero que este capítulo te guste.
RozenSword: Gracias por el review, me de gusto que te haya hecho reír con Roberto y Francis, y espero que éste capítulo también te guste.
YukiKitsune: XD Lo de Matthew fue gracias a la intervención de Francis, quien a pesar de todo es un buen hermano mayor. Así es, le espera toda una fiesta al pobre de Chema, pero esa es harina de otro costal :3 Te agradezco el review, y espero que te guste este capítulo.
Danni: No te apures, compañero. El trío de rubios va por todo. Y nuevamente, gracias por el review.
Aparición estelar de los siguientes estados de la Unión Americana: Nueva York (Wellington Addams), Vermont (Johanna Richards), Pennsylvania (May Connors), Idaho (George Spanbauer), Nueva Jersey (Miles Costello), y California (Raúl Ricardo "Ritchie" González).
Las formas del amor.
En el capítulo anterior...
Y mientras el escandaloso país se retiraba con rapidez, entre molestas carcajadas, los rubios intercambiaron una sola mirada, que decía mucho más que cualquier conjunto de palabras para explicarse.
Estados Unidos debía ser eliminado.
Capítulo 5.2: Conspiraciones y secretos.
Sin perder más tiempo, Rusia y Dinamarca sacaron sus armas, más fueron detenidos por el alemán.
-¿Qué estás haciendo? -El danés trataba de liberarse del agarre.- ¡Si se escapa, no solo usará a sus jefes para forzar a MI México para quedarse con él, sino que harán una boda espectacular, y no nos invitarán por considerarnos sus "enemigos"!
-Da, como hacen en todas esas ridículas telenovelas.
-Ese no es el problema. -Ludwig los soltó, pero no les permitió avanzar.- Pudimos "advertir" a Francia de que dejara en paz a José María, pero en el caso de Estados Unidos cualquier amenaza directa puede justificar a sus jefes para iniciar un conflicto armado, y es lo último que necesitamos, si analizamos bien las circunstancias.
Los europeos razonaron por unos momentos, cruzándose de brazos al instante.
-¿Y nos puede decir el Señor Diplomacia Internacional cómo resolver esto sin que se vuelva una catástrofe de dimensiones colosales?
En otra sala, dado que el asunto se había zanjado, la mayoría de las naciones que habían permanecido para mostrar su apoyo al español regresaron a sus obligaciones ordinarias, y un recién reanimado Gilbert sostenía su lata de cerveza helada justo donde aterrizara el sartén de la húngara unos momentos atrás.
-¿¡Indispuesto!? -Exclamó asustado el español, provocando que el albino apretara los ojos.
-¡Amigo, el Asombroso Yo está sufriendo mucho por culpa de la marimacha, trata de no gritar tan fuerte!
-Lo siento, es que aún estoy muy nervioso, y jamás imaginé lo mal que se la estaba pasando nuestro amigo Francis. -España dio un suspiro largo mientras jugueteaba con un vaso de papel.- Hablando de pasar un mal momento, ¿no has notado que algunos empiezan a portarse más raro que de costumbre?
-¡Por supuesto! -El de ojos rojos dejó la cerveza en la mesa.- Lo que sucede es que mi asombroso bruder...
El sonido de la puerta siendo tocada detuvo a los europeos, quienes hicieron una pausa al ver que ésta se abría.
-Aún me debes una disculpa por esto. -Austria entró y señaló la mancha de tinta que aún tenía pintada en el rostro.
-Ah, es el señorito...
FlashBack
Cuando Alemania, Dinamarca y Rusia se llevaron a Inglaterra a la fuerza, todos empezaron a comentar acerca de lo extraño que empezaba a ponerse todo.
-En mi opinión, una fiesta de tacos me parece un evento vulgar y falto de gusto. -Decía el austriaco mientras sacaba su elegante bolígrafo para escribir una nota.- Se lo haré saber por escrito a Antonio para no darle a los demás de qué hablar.
-¡Oh! ¡Oh! ¡Disculpe usted, señorito! -Lo interrumpió el albino, quien intentó arrebatarle la pluma.- ¡Qué vergüenza que las penas de las naciones que le dieron un empujón para ser alguien sean ahora una molestia para su real y nada asombroso trasero!
-Suelta eso. -Ordenó Roderich mientras se negaba a soltar su valiosa pluma.
Y en el forcejero, la pluma cedió a la presión, provocando que la tinta aterrizara en la cara de Austria, y que Elizabeta descargara su ira en la cabeza del germano.
Fin del FlashBack
-Aún espero la disculpa.
-Sigue esperando, kesesesese...-El albino cruzó la pierna y abrió la cerveza, a la que le dio un sorbo.- Cómo te iba diciendo, Antonio...
De súbito, la puerta fue abierta con violencia, provocando que el austriaco aterrizara sobre el ibérico, y Prusia fue arrastrado de los pies por tres rubios desesperados, que iban directo hacia las escaleras.
-¿¡PERO QUÉ...!? ¡WEST! ¿QUÉ HACES CON EL VIKINGO Y EL RUSO? ¿¡POR QUÉ ARRASTRAS A TU INCREÍBLE HERMANO, EL ASOMBROSO YO!?
-¡No hay tiempo para explicarte, bruder! ¡Vamos!
Y apenas se perdieron de vista, España logró reaccionar, ayudando a Roderich a incorporarse de la manera correcta.
-Eso fue bastante extraño. Austria, ¿por qué todos estarán tan alocados estos últimos días?
-Alguna travesura que haya hecho ese maleducado. -Indignado, el castaño levantó sus anteojos, bufando molesto al notarlos estropeados.- Necesito que me lleves a mi casa. Alguien robó las llantas de mi automóvil.
Dos pisos más abajo, tras una lluvia de insultos en alemán, bien merecidos al parecer del germano de ojos rojos por el dolor causado en su cabeza al estrellarse en cada uno de los diminutos escalones, y el inminente impacto con más personas que subían para cumplir con sus trabajos, al hallarse ocupados los elevadores, Alemania, Dinamarca y Rusia decidieron dejarse de evasivas y soltar al albino para empezar a explicar su proceder.
-West, esta no es la manera de tratar a tu asombroso hermano mayor. -Gilbird aterrizó sobre la cabeza del peliblanco, quien puso sus manos en las caderas.- ¿Me podrían decir qué tienen en mente?
-Bien, pero no en este lugar. -Dijo Ludwig al distinguir algunos rostros conocidos, y abandonaron las escaleras con rapidez.
-¡Toño! ¡Caray! ¿A donde se habrá metido?
México solía despistarse la mayor parte del tiempo, y perdía de vista algunos detalles de las cosas en diversas ocasiones, pero incluso para él era obvio que todo estaba de cabeza.
-¡Don Rigo! -Gritó al distinguir la cabeza del austriaco, quien iba por las escaleras en una postura bastante extraña.- ¡Oiga, Don Rigo! ¿No ha visto a Toño?
-¡Aquí estoy! -Gritó el español, quien llevaba a cuestas al castaño.- No te ofendas, Roderich, pero deberías ponerte a dieta.
-Y cambiar de crema facial, Don Rigo. Esa que trae puesta le dejó la cara azul.
-Puedo darme cuenta de cómo México adquirió malos modales.
Una vez en el recibidor, y tras dejar que el español recuperara el aliento por tener que bajar varios pisos con el austriaco a cuestas, José María lo puso al corriente.
-...y si nos vamos desde ahorita, podremos adelantarle un poco a eso del presupuesto, y ver a quién le va a tocar qué...
-Ese es el peor resumen de una junta de trabajo que he escuchado en mi vida. -Dijo Austria interrumpiendo al moreno.
-¡Ay, qué Don Rigo éste! ¡Hasta lo que no come, le hace daño!
El celular del español empezó a vibrar, por lo que se apresuró a contestarlo, y una sonrisa se dibujó en el rostro del ibérico.
-¡Francis! ¡Todos estábamos muy...! ¿¡Qué!? ¿¡Te hicieron qué...!? ¿¡Quiénes!?
Los dos alemanes, seguidos de Dinamarca y Rusia, iban de salida cuando escucharon a España gritar por teléfono, y ante la mención del galo, pusieron manos a la obra.
-¡Antonio! -Gritó Gilbert al ver cómo su hermano menor tacleaba al moreno, Mathias lo sacaba del edificio de una patada voladora y el ruso partía en pedazos el aparato móvil empleando un pico.- ¡Bruder! ¿Qué pasa contigo?
-¡Este no es el momento para explicaciones! -Ludwig cargó a su hermano mayor como si de un costal de papas se tratara y se volvió hacia Austria.- ¡Tú no viste nada!
Y los 4 abandonaron el edificio, ignorando por completo a Chema, quien aún no lograba reaccionar.
-¿¡Qué!? -Exclamó pasmado el mexicano.- ¡Toño!
Roderich, por su parte, bufó molesto ante la amenaza.
-No tengo opción. -Poniéndose de pie, se encaminó hasta quedar frente al moreno, impidiéndole ir en rescate del español.- Tendrás que llevarme a mi casa.
-¿¡Y yo por qué, Don Rigo!?
Sin perder ni un segundo más, los conspiradores tomaron un avión de alta velocidad para dirigirse a suelo americano, no sin antes ganar un poco más de tiempo...
FlashBack
-Bruder, ¿qué estás haciendo? -Gilbert se liberó por cuarta vez desde que salieron del edificio.- ¿Se puede saber...?
-¡Ahí está! -Gritó repentinamente Mathías, y los cuatro observaron al americano, quien se dirigía con rapidez al aeropuerto.- ¡Ahora, que está distraído! ¡A darle duro!
-¡Da! -Secundó el ruso sacando su grifo.
-¡No seas idiota! -El alemán sentó de un coscorrón al danés y lo desarmó.- ¡No podemos ser tan obvios!
-Entonces vamos a matarlo, y enterraremos el cadáver del capitalista en el patio de la casa de Inglaterra. Todos creerán que fue un crimen pasional, da.
-Y si implicamos a Francia y su "misteriosa ausencia" en la conspiración, todos lo creerán.
-No, por favor... -Ludwig veía venir una fuerte jaqueca al escuchar cómo las mentes de los rubios se volvían una.
Aunque estaba aturdido aún por los golpes en su cabeza, el albino se abrió paso y llamó la atención del americano, de la única forma que conocía.
-¡Hasta que te encontré! -El de ojos rojos rodeó los hombros del rubio con un brazo, mientras el trío de europeos casi dejaba ir el alma por la boca, desde su escondite.- ¡Ese molesto cejón, Inglaterra, está molesto por que iba a invitarte a comer y te fuiste! ¡Lo dejaste plantado y empezó a jalarse los cabellos y llorar como un bebé malcriado por que iba a dejar que tú escogieras a donde ir!
-Really? That's great! -Empezó a correr en dirección contraria al aeropuerto, pero se regresó con la misma velocidad.- Where is he?
FlashBack End
-Entonces, han hecho toda clase de planes y sabotajes para tener ventajas sobre los demás y conquistar a México, raparon a Lituania, quien mandó a sus amiguitos del alma a avisar que no asistiría a la junta de hoy por que "se sentía mal", golpearon y trasquilaron a mi amigo Francis por pasarse de gracioso, amenazaron a Inglaterra con borrarlo del mapa si abría de más la boca, mataron a mi asombroso amigo España frente a mis ojos, y quieren sacar del camino a Estados Unidos sin caer en un conflicto internacional que justifique la tercera guerra mundial, y para ello formaron una alianza y me secuestraron para que les sirva de cómplice. -Prusia movió su cabeza en un gesto de negación.- Lo estás haciendo todo mal, bruder.
-Sería más rápido si lo eliminamos y culpamos a alguien más, nadie lo notará. -El danés se movía impaciente, ya que se estaba haciendo todo lo que el alemán decía.- ¿Y si nos tiende una trampa para humillarnos ante todos?
-Niet, el capitalista no es tan listo. -Comentó el ruso viendo el paisaje a través de la ventana.- Y tus ideas no te hacen ver muy inteligente, da.
-¡Te reto a que me digas eso en la cara, mocoso!
Iván se levantó del asiento, situándose frente al danés, siendo el albino lo único que los separaba.
-No eres muy listo, da.
-¡Suficiente! -Explotó el autoproclamado Rey del Norte de Europa mientras sacaba su hacha, en tanto que Rusia sacaba la rasuradora, y el de ojos rojos hacía lo posible para no quedar atrapado entre ellos.
-¡Está bien que se peleen, pero no lo hagan dejando en medio de sus riñas al Asombroso Yo!
-¡Les recuerdo que estamos en tregua! -Alzó la voz el germano, mientras se preparaba para aterrizar.- ¡Cuando hayamos terminado con Alfred, podremos dejar la alianza por un lado y matarnos si es lo que prefieren!
-¡Habla por ti, West!
Un agradable picnic tenía lugar en el patio de la casa del estadounidense, en el siempre ajetreado estado de Nueva York; la personificación del Estado Imperial, aunque aceptó la invitación hecha por Vermont, no esperaba ni deseaba más compañía, pero al llegar al sitio acordado, con todo su trabajo bajo el brazo, no evitó tensarse al reconocer a May Connors, la representación del estado de Pennsylvania, quien lo recibió con esa molesta risita.
-¡Al fin llegas! ¡Kesesesese! -May, cuyas características más notables eran sus ojos de un tono rojizo, su cabello café claro, largo y sujeto en una cola baja, y sus rasgos germanos, notorios en su complexión física, su altura y su acento.- Temíamos empezar sin ti, pero eres más puntual que el diablo. ¡Johanna, ya puedes servir el té!
Tragándose su coraje, el de ojos grises tomó asiento, preguntándose de nueva cuenta cómo es que la entidad de ojos rojos logró convencer a Alfred F. Jones de que les permitiera usar el jardín de su casa como campo recreativo, más pensar en ello sólo lo estresó más.
-Aquí tienes. -Vermont le pasó a Wellington una pequeña taza, finamente elaborada, con la bebida fragante y cálida, la cual el neoyorquino bebió para evitar sucumbir al caos.- Mon Dieu! ¿Qué será lo que querrán hacer los alemanes, el joven Braginsky y el señor Køhler con ese mazo en la casa de monsieur Jones?
-Pues no van a jugar a la piñata, eso te lo aseguro. -Masculló la entidad de ascendencia germana mientras mordía un bocadillo y Wellington se dirigía al cuarteto de europeos.
Retrocediendo unos minutos, Gilbert hacía todo lo posible para hacer entrar en razón a su hermano, ya que lograr eso con el danés y el ruso significaba abanderar una causa perdida; por desgracia, Ludwig había caído en un estado en el cual su cerebro había desconectado el enchufe del sentido común.
-¡Usa la cabeza, bruder! -Haciendo uso de todas sus fuerzas, el albino luchaba por detener el avance de Alemania, pero éste no cedía.- ¡Están siendo demasiado obvios, y no tienen una llave para no tener que forzar la puerta!
-Eso no es ningún problema, da. -Iván sacó de su abrigo un mazo, al que apoyó en su hombro.- Destrozaremos la ventana y creerán que se trató de un ladrón.
-¡Dale duro! ¡No dejes ni una sola pared en pie! -Animó Mathías al de ojos violetas, pero su entusiasmo se apagó cuando el país disoluto tomó el mazo antes de que la casa del norteamericano sufriera daño alguno.- ¡Oye! ¡Se supone que nos estás ayudando!
Sin responder, el de ojos rojos hizo una seña con la cabeza, haciendo notar que el Estado Imperial estaba acompañándolos en el momento, y su enojo se notaba ya que los guantes no lograban disimular las venas de sus manos, dispuestas para repartir los golpes que fueran necesarios.
-Tienen diez segundos para justificar su existencia. -Amenazó el estado de Nueva York.
-¡Muchas gracias, Gilbert! ¡Tu escándalo lo puso de sobreaviso! -Dinamarca le dio un puñetazo en el hombro al germano en cuestión.
Cual jugador de ajedrez, Ludwig pensó en los posibles movimientos que pudieran hacer sus compañeros en tregua, y casi todos terminaban en desastre, sin contar que su hermano parecía no estar dispuesto a ayudarles más.
-Se acabó su tiempo, get the hell out of here!
-Addams, tan encantador como siempre. -Comentó Pennsylvania tomándose una taza de té.
-Hoy parece estar de buen humor. -Johanna sirvió un poco más de té a su invitada.- Fácilmente les hubiera pegado antes de gritarles... Oh, es cierto, sólo le pega a Ritchie.
FlashBack
Había terminado una junta de la Unión Americana, y Vermont invitó a Nueva York a tomar un poco de leche tibia, ya que el clima lo ameritaba.
-Ritchie viene a verte.
-WHAT!?
Y en el acto, se escucharon los pasos, cada vez más rápidos y fuertes, del Estado Dorado...
-Wellington!
-Shut up, you moron! -Y lo agarró de los cabellos para estrellarlo contra la pared más cercana, pero a falta de ésta, Wellington lo aventó al suelo.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Fin del FlashBack
-¿Segura que no intentas unirlos para obtener un beneficio en particular?
Y en respuesta, la ex-colonia francesa le dio una sonrisa, pero nos estamos apartando de lo que realmente importa. Rusia y Dinamarca no tenían reparo en pelear a golpes con el estado, siendo ese uno de los posibles retos a los que se verían enfrentados, pero el momento sirvió para que el sentido común de Alemania se conectara de nueva cuenta.
-No vamos a hacer nada malo...
-No?
-¿Cómo que no?
-¿Niet?
-Me rindo, el Asombroso Yo no puede con ustedes. -Dicho eso, el peliblanco se sentó con Pennsylvania y Vermont.- Avísenme cuando sus cerebros funcionen de nuevo.
-¿Gusta acompañarnos, monsieur? -Le preguntó Johanna mientras le servía una taza de té con leche y miel.
-Merci. -Agradeció el albino y tomó la taza.- Siéntanse afortunadas de contar con la grandiosa presencia del Asombroso Yo, kesesesese.
De vuelta con el trío de rubios y Wellington, algo se había conversado sobre el motivo de su súbita presencia, pero el Estado Imperial solamente cruzó los brazos y endureció su mirada.
-A joke? Regresen el próximo primero de abril, y eso si les permiten salir del aeropuerto.
-¡Por favor! Las bromas entre amigos se pueden hacer en cualquier día del año, además, si no la hacemos, no dejará en paz a México y se burlará de nosotros por la eternidad. -El danés señaló al neoyorquino con el dedo.- Y tú serás el único responsable de eso.
-¿De qué estás hablando? -Con la paciencia en números rojos, Wellington estaba dispuesto a echar a los países a patadas.- No me interesa si quieren hacerse los graciosos con esa clases de tonterías. Fuera de aquí, ¡ahora!
Más de uno de los presentes se tensó cuando Rusia encendió la rasuradora, pero de nueva cuenta, el alemán se interpuso para evitar una catástrofe.
-Ya que no viene al caso salir con evasivas, te diré la verdad. Hemos formado una alianza para evitar que Estados Unidos conquiste el corazón de México, no sólo por el caos económico, cultural e ideológico que se desencadenará, sino por que lo hará aún en contra de los deseos de José María.
El de ojos grises no dijo nada, analizando los gestos y palabras del europeo. Cruzó sus brazos, en evidente señal de reflexión, y afiló su mirada.
-Si United States of America lo ha decidido y su jefe está de acuerdo, es mi responsabilidad evitar que sabandijas como ustedes intervengan en sus planes.
-No puedo oponerme a esa lógica. -Cortó de inmediato el alemán.- Pero ten esto en consideración: Si Alfred se queda con México, significa que lo traerá a vivir aquí a su casa, lo que quiere decir que los ruidosos 32 estados mexicanos y algún país de Centro y Sudamérica estarán rondando por aquí todo el tiempo, lo que da a lugar a que los estados de la Unión Americana que hayan tenido alguna relación, histórica o cultural con México también estarán aquí con más frecuencia de la que deseas o soportas, lo que conlleva a que tendrás contigo, las 24 horas del día, a California, quién correrá hacia tí todo el tiempo, con sus brazos abiertos, y gritando con su chillona voz... -El germano agudizó cuanto pudo su grave voz para imitar al estado Dorado, logrando que incluso su hermano sudada frío al escucharlo.- "¡WEEEEEEEELINGTON!"
Nueva York no conoce el miedo, pero la sensación que lo recorrió desde la parte alta de su espalda hasta la punta de los pies al escuchar al país germánico le resultó completamente desagradable, e imaginar al pecoso corriendo hacia él con su desbordante entusiasmo y una justificación para pegársele como parásito todo el tiempo bastó para convencerse de apoyar el plan del trío de rubios europeos.
-Tienen seis horas, ni un minuto más. -Les dijo el de ojos grises mientras extendía las llaves de la casa.
Un infarto fue poco comparado con lo que sintió el Estado Imperial, a dos horas de cumplirse el plazo acordado para realizar la "broma" al norteamericano, cuando su delicada nariz percibió un aroma putrefacto que venía intensificándose con cada segundo, y al volverse a la dirección de donde provenía ese desagradable olor, distinguió al estado de Idaho, quien venía con un par de cubetas tapadas y manchadas del algo extraño.
-What the fu...!?
-"¡WEEEEEEEELINGTON!" -Le recordó el alemán la predicción, logrando provocar un ligero temblor en el de ojos grises.
Cuando el americano de ascendencia germánica llegó hasta los conspiradores, dejó las cubetas en el piso y tomó aire.
-Fue muy difícil conseguir lo que pidieron, pero aquí está. -Dijo George Spanbauer mientras se secaba el sudor.
-¡Hey, es el hijo no reconocido de Alemania! -El danés hizo acto de presencia, usando ropas viejas y desgastadas.- ¿Y qué huele tan mal?
-Lo que huele mal... -Dijo Gilbert apareciendo con un mandil y una espátula de metal, pero se detuvo al ver a los europeos.- ¡West! ¿Por qué estás vestido de indigente? ¿Y a ustedes qué les pasó? ¿Se pelearon con un vagabundo por la ropa y perdieron?
-Si no se explican en este momento, voy a arrestarlos por incumplir el código de etiqueta del Estado de Nueva York. -Amenazó Wellington mientras esposaba al danés.
-¡Hey! -Gritó el país a modo de reclamo.
Ludwig se apretó un momento el puente de su nariz, mientras evitaba que el neoyorkino llamara a una patrulla de policía.
-Sabemos que Alfred es muy asustadizo, por eso nos disfrazaremos de zombies y le daremos un susto, tras el cual se acordará de todo, excepto del asunto con México, y sabemos que harás un buen trabajo al no recordárselo.
-¿Y desde cuando tengo que obedecer...?
-"¡WEEEEEEEELINGTON!"
El Estado Imperial se dio vuelta, alejándose para no darles el gusto de verlo sudar frío; libre de las esposas, el danés se acercó a las cubetas, retrocediendo en el momento que decidió destapar una.
-¡Qué asco! ¡Eso ya no sirve! -Usó el sombrero desgarrado para cubrir su boca y nariz, en tanto que el ruso le daba un buen trago a su vodka para no pensar en el olor.
-Claro que no sirve. Es sangre de cerdo casi coagulada y agua estancada.
-Y no se imaginan los problemas que pasé para traerla hasta acá. -Dijo Idaho mientras tapaba de nuevo las cubetas.
Vermont guardó de inmediato el juego de té y los bocadillos que sobraban, para acercarse y auxiliar en lo que pudiera a los conspiradores, pero se mantuvo al margen al ver a los países mal vestidos.
-Mon ami Beilschmitd, si no es indiscreción, ¿para qué requiere semejante contenido? -Le preguntó la pelirroja mientras cubría su nariz con un pañuelo perfumado.- La casa de monsieur Jones olerá muy mal.
-Para que el plan sea realista. -Gilbert tomó la palabra, apoyándose en su hermano.- Si el chico "tierra de los hombres libres" los ve así, pensará que son vagabundos hurtando y los agarrará a golpes, no digo que sea tan genial para golpear a mi asombroso hermano West, pero les dará problemas y desarmará sus planes.
Más de uno intercambió miradas, dudando del criterio del albino, y el ruso notó la pila de hamburguesas recién cocinadas.
-¿Y por qué preparas hamburguesas y malteadas? ¿Se puede saber, da?
-Para que muerda el anzuelo. ¿Acaso creyeron que el Asombroso Yo no tomaría la precaución de ir dos pasos adelante? Kesesesesese...
-Pero eso se verá muy sospechoso, que entre y vea lista la comida. Nadie puede ser tan estúpido. -Razonó May, cruzando sus brazos.- El olor lo pondrá de sobreaviso, para empezar.
-Por eso crearemos el ambiente perfecto, además, si no lo hacemos de esta manera, perderemos más tiempo del que disponemos y todo habrá sido en vano.
-Y monsieur New York les golpeará por ello. -Agregó Johanna.
-Gracias por el dato, linda, pero estamos discutiendo sobre Alfred. -Intervino Dinamarca, tras analizar los planes.- Entonces ve y termina esas hamburguesas, y dinos qué tienes en mente para matar del susto al americano... No en ese orden.
-¿Matarlo?
Todos se voltearon hacia la persona recién llegada, quien resultara ser Miles Costello, la personificación del estado de Nueva Jersey, un joven adulto de complexión media, cabellos rizados cortos de color mixto dado el uso constante de tintes para el cabello, ojos celeste grisáceos y piel morena.
-Miles...
-Lo sabía... -El intruso retrocedió lentamente, buscando a tientas la salida.- Quieren exterminar a Alfred ahora que está listo para combatir a los terroristas. -Las expresiones de los presentes no tenían explicación.- ¡Pero esto lo sabrá Duke!
La sola mención de la Ciudad Capital provocó que las venas de la frente del Estado Imperial se hincharan en un segundo, y al percatarse de ello, Miles apresuró su escape.
-New York! -Gritó Pennsylvania tomando de un contenedor de cristal una pelota de béisbol autografiada, misma que pasó al de ojos grises, y que terminó impactando en la cabeza de Nueva Jersey cuando Wellington la arrojó con todas sus fuerzas, mandado al mundo de los sueños al Estado Jardín.
-¿Y qué hacemos con éste? -Preguntó Dinamarca picando al inconsciente estado con un palo.
-Yo tengo una idea...
Cuando se aproximó a su casa, lo primero que llamó su atención fue un cono de obras públicas, que delimitaba una alcantarilla abierta de la que provenía un desagradable olor. Lo pasó por alto, entrando a su casa y notando dos cosas: el mal olor se coló dentro de su casa, y la mesita de estar tenía una montaña de hamburguesas y una fila de malteadas.
-What...?
Se volteó hacia todas partes, como si buscara algo o alguien, y acercándose a la mesa, se encontró una nota del Estado Imperial.
"PENNSYLVANIA BROUGHT A LUNCH FOR YOU. VERMONT LEFT A CREAM CAKE IN THE KITCHEN.
NEW YORK."
-That's... -Dijo Alfred mientras temblaba, poniendo en alerta a los conspiradores, quienes tenían menos de una hora para proceder.- THAT'S AMAZING!
Empezó a devorar las hamburguesas con un gran placer, sin imaginar que, bajo sus pies, una pequeña puerta camuflajeada ocultaba al alemán, algunos de sus estados observaban con atención todos sus movimientos, y el resto de los conspiradores esperaban que Ludwig les diera la señal para proceder.
-Delicious. -El americano hizo una pausa para limpiar su boca, y recordó la razón por la que había regresado a su casa.- Right! Antes de ir con México y decirle que se una al Hero, debo tener lista mi carta secreta.
Empezó a escribir en una hoja, concentrándose por completa en ella, y no se percató de que había algunas cosas tiradas, varias manchas de sangre, ni que era observado.
-"Vamos..." -Ludwig empezaba a perder la paciencia, no solo por estar en una incómoda posición dentro de un escondite tan reducido, sino por que el aire limpio se le estaba acabando, y no aguantaría ni un minuto más el olor a sangre de cerdo y agua estancada combinados.
-All right! -El rubio de lentes celebró comiendo otro par de hamburguesas, y se acomodó a placer en el sillón con su lista en mano.- Razones para unirse al Hero: Hará lo correcto, no habrá más problemas de ilegales, su gente estará feliz, mi gente estará feliz, the bad guys se morirán de envidia, y lo más importante, vamos a estar realmente juntos. ¡Nada puede salir mal! AH, HA, HA, HA, HA, HA!
Justo en ese momento, una mano ensangrentada y apestosa emergió del suelo, y mientras perdía el color de su rostro, el gringo deseó con toda su alma que se tratara de alguno de los trabajadores que dejó la alcantarilla abierta, pero ver salir a un hombre alto, fornido, con un muy mal olor, y bastante parecido a un zombie, no tranquilizó para nada al americano.
-PUAJ! -Fue la expresión de asco que hiciera el alemán antes de respirar aire limpio de nuevo, y gracias al tiempo que le dedicaron May, Johanna y Gilbert en maquillarlo, pudo comprobar, al voltear de reojo, que Alfred estaba muerto de miedo.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ZO-ZO-ZO-ZO-ZOMBIE! HELP! MAYDAY! MAYDAY! SOMEBODY! ANYBODY! IGGY!
Y a modo de defensa, al ver que el zombie se volteaba hacia él, empezó a arrojarle con todas sus fuerzas las hamburguesas, mandándolo al suelo, y para ganar más tiempo, le volcó encima el sillón, regresando únicamente para recuperar su lista de motivos.
-Oh, my God! Oh my God! -Mientras se alejaba en búsqueda de su arsenal en caso de emergencia Zombie, notó que su casa estaba más desordenada que de costumbre, y los ruidos que empezó a escuchar no lo animaron para nada.
-Weapons... I need them!
Fue corriendo hacia el armario donde tenía su kit más completo, pero se detuvo en seco al ver que la puerta estaba bloqueada por una silla, y ambas estaban manchadas con esa sangre maloliente, misma con la que escribieron en letras grandes:
DO NOT OPE
-"Do not ope..."? -Se acercó a la puerta, aún confundido e indeciso, y el ruido que provino dentro de ésta lo puso en alerta y en un nivel de terror más alto, sin imaginar que en ese lugar no estaba su equipo, sino un atado y amordazado Nueva Jersey.- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Trató de volver a la sala por su celular, pero el zombie aún estaba ahí, resbalando con las hamburguesas desechas en el suelo y maldiciendo en alemán, así que optó por dirigirse a su habitación. Siempre tenía un celular y un arma de emergencia para casos menos especiales, pero que igual le serían de utilidad.
-GRUAAAAAAAAH! KESESESESESE!
Apenas alcanzó la perilla de la puerta de su habitación, sintió que algo pesado y apestoso le cayó encima, y al verse cara a cara con otro zombie de ojos rojos que enrrolló sus maolientes brazos en su cuello y le lamió la oreja, casi se orina en los pantalones.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Retrocedió lo más rápido que pudo, tratando de quitarse al maligno ser de sus espaldas, y cayeron los dos por las escaleras, rodando abajo dolorosamente.
-¡AUCH! ¡MI ASOMBROSA ESPALDA! -Lloriqueó el albino mientras se recostaba para no pensar en el dolor.
Alfred se incorporó de inmediato y corrió a la cocina, cerrando la puerta y trabándola con una mesa para evitar el avance de los zombies, lavando de inmediato su oreja para evitar cualquier riesgo de infección.
-Debo avisar a las autoridades de salud... Y al jefe... Y al Pentágono... Y a la Armada... God, i'm thirsty!
Abrió el refrigerador, con la esperanza de tomar un vaso de jugo fresco, pero olvidó su sed cuando un zombie que estaba comiéndose su comida lo tomó con fuerza de la mano.
-¡BU! -Dinamarca sacó la lengua, moviéndola en todas las direcciones posibles, para asustar al americano.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Su mano libre alcanzó el pastel de crema que le regalara Vermont, y por mucho que deseaba comerlo, lo empleó para estamparlo en la cara del zombie, y al ver que no lo soltaba, le pegó con frutas, verduras, paquetes y cuanto tuviera al alcance hasta que Mathías lo soltó, y no sólo cerró la puerta, sino que volteó el refrigerador contra la pared, para que el zombie no escapara de ahí.
-¡ARGHT! Få mig ud herfra! (¡Sácame de aquí!) -Gritaba el danés mientras golpeaba por dentro el refrigerador, provocando que casi se cayera.- Poof!
Con el corazón latiéndole a mil por hora, la boca seca, sudando frío, desarmado y sin tener ni una idea de qué hacer, Alfred creyó que era su fin.
-It can't be! -Respiraba agitadamente, mientras dejaba caer la lista de motivos.- Debo hacer algo, s-soy el héroe, de-debería enfrentarlos...
En eso, se percató que en una de las puertas de su despensa había un letrero que decía "MANUALES DE EMERGENCIA", por lo que se apresuró a buscar, aprovechando que el zombie del refrigerador aún no salía, y que los zombies de la sala aún no se daban cuenta que estaba ahí.
-Run out of food? No. Fire? No. Flood? No. Clown's horde? No. How to remove chocolate stains from clothes? No. Healthy pancakes? No... -Siguió buscando de manual en manual, hasta dar con el que buscaba, sin notar que el último conspirador lo observaba por la ventana.- Zombie Attack! Finally!
Más su sonrisa desapareció al abrir el librito y ver que todas las páginas estaban en blanco, y se desprendían rápidamente, resbalando de sus manos.
-No... ¡No! -Se inclinó en el suelo para buscar algo que le fuera de utilidad, y de entre las hojas, encontró una con algo escrito.- ¡Bingo! -La levantó en alto y acomodó sus lentes para leerla, pero nuevamente sus ánimos bajaron al suelo.- "Run and never turn back your sight. Go to California and stay there with Ritchie." ¿Es todo?
No bien terminó de desconcertarse, la pared inmediata cedió, revelando al zombie más grande y atemorizante que haya visto en su vida, y sin pensarlo un momento más, decidió seguir el consejo del manual.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! HEEEEEEEEELP! HEEEEEEEEEEEEEEEEEEELP! -Y Estados Unidos se fue corriendo, sin detenerse ni un segundo, por toda la carretera Lincon, mientras gritaba de terror.- JIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
Cuando estuvo lo bastante lejos como para dar vuelta y regresar, todos los conspiradores se reunieron en la cocina. Mientras Iván y Gilbert ayudaban a Mathías a salir del refrigerador, George, Johanna y Ludwig tomaron escobas, trapeadores y detergentes, May reía a toda voz con una cámara de video en mano, y Wellington se abrió paso entre ellos, buscó con la vista algo en el suelo y, al dar con él, lo levantó y le encendió fuego.
-Done. -Dijo al ver la lista de motivos reducida a cenizas.- Tienen 22 minutos para dejar este lugar como estaba.
Después de asegurarse que un grupo de profesionales cerraran la alcantarilla, que apestara por que ahí derramaron el resto de la "sangre de zombie" para la broma; de que todo lo dañado estuviera repuesto, y que el guante especial con el que inspeccionó cada rincón posible saliera limpio tras la revisión que llevó a cabo personalmente, el Estado de Nueva York pudo respirar tranquilo.
-Ya pueden largarse, antes de que cambie de parecer y ordene una investigación.
-Lo entendemos, y de nuevo, muchas gracias. -Se despidió el alemán a nombre de los europeos, y se marcharon lo antes posible de ahí, rumbo al avión que emplearan para llegar.
-Hubiéramos aceptado la invitación de esa chica para cenar. -Comentó Dinamarca mientras se relajaba en su asiento.
-Niet, no hubiera sido correcto, tras todo lo que hicimos.
-Y yo insisto en que se están metiendo en un problema del que no saldrán fácilmente. -Les dijo Gilbert mientras tomaba el lugar del copiloto, en pro a su propia seguridad.- ¿Seguirás con esa locura, bruder? -Pero el albino no tuvo respuesta.- ¿West?
Alemania estaba sumergido en sus pensamientos, ya que escuchó los pueriles pero firmes motivos del americano. Ignoraba las razones por las que Dinamarca y Rusia querían conquistar a México, pero ¿qué tenía él de base para siquiera intentarlo? Aparte de que a México le gustaban las patillas.
-"Eso ni siquiera es un motivo." -Se dijo a si mismo el germano.
El resto del viaje fue tranquilo, comparado con los últimos días, y al aterrizar, las palabras volvieron a tener lugar.
-Da, entonces, nos veremos después de que José María se libre de España.
-Claro, si sobrevive el festival de tacos, y eso si no se murió antes por todo el alboroto del Mundial. -Mathías sacó su celular, marcando.- ¡Noru! ¿Podrías venir por...? ¿Noru? -Marcó de nuevo.- ¡No le cuelgues al Rey del Norte de Europa!
El alemán suspiró, viendo venir otra jaqueca, y notó que Gilbert tomaba una cubeta con un cepillo, un estropajo y un detergente.
-Bruder, ¿qué estás haciendo?
-Llevándome esto prestado, ya que estoy seguro que el señorito sigue esperando una disculpa, y es de mala educación hacerlo esperar, kesesese.
-No... No lo hagas.
Continuará...
¡Momento! ¿Y qué pasó con Nueva Jersey?
Tras revisar que la casa de Alfred se encontrara limpia en su totalidad, por segunda vez desde que los europeos se marcharon, el Estado de Nueva York se disponía a volver a su departamento, descolgar el teléfono, apagar su celular, preparar su tina con sales minerales y jabón con esencia de rosas, una generosa dotación de appletinis y su mejor colección de música de jazz clásico para tomar un baño, cuando escuchó golpes y quejidos que provenían de una de las puertas.
En específico, de "aquella" puerta.
-That moron...
No se molestó en auxiliar a su vecino, ni siquiera se molestó en lo absoluto. Solamente colgó en la perilla de esa puerta un cartón con la leyenda "Don't disturb" y salió de la casa del país de la libertad.
FIN -del capítulo, pero la historia sigue-. :3
Y como me tardé más de lo que pensé, no sería justo para ustedes sólo dejarles el capítulo, así que traigo para ustedes un par de extras random, ¡disfrútenlos!
El hijo no reconocido de Alemania.
-¿Qué dices, West? ¿Vas a reconocer que el pequeño George es tu hijo o dejarás que ese idiota de Dinamarca siga regando el rumor cual resumen de telenovela?
-Bruder, por enésima vez en lo que va del día, Idaho no es mi hijo. Mi gente lo fundó, pero como parte de los Estados Unidos. Yo no tengo relación con él, ni la he tenido.
Pennsylvania se acercó a los alemanes, con su sonrisa por delante.
-Kesesese, en todo caso, Gilbert, yo sería tu hija no reconocida, y New York sería el hijo arrebatado de Netherlands, peleado por muchos fracasados como England o France, y ahora propiedad del corazón de Ritchie.
-Shut up! -Explotó Wellington, conteniendo las ganas de repartir golpes.
-May, yo nunca dejaría un hijo o hija tan genial sin reconocer, por que eso no sería nada asombroso.
-Hablando así, suenas como Polonia. -Le dijo Alemania cargando sus cosas.
-¡West! ¿Cómo pudiste?
¿Y Ludwig por qué sabe tanto?
-No lo entiendo, ¿cómo es que Alemania sabía todo eso de Nueva York? -Le preguntó Dinamarca a Rusia, pero éste no le supo responder.
-Quizá sólo tuvo suerte, da.
Pero sus pensamientos distaban mucho de la realidad, ya que si algo tenía el alemán era que prestaba atención a la mayoría de las cosas que pasaban en las juntas y cumbres...
FlashBack
-Debido a que Estados Unidos de América no se encuentra en condiciones de presentarse, fui asignado para relevarlo, por lo que traje un resumen de aquello que se desea discutir, mismo que tienen ante sus ojos, y si me hacen el favor, pueden abrirlo en la tercera página para empezar a discutir los acuerdos acerca de...
-Wait! -Interrumpió el inglés al de ojos grises.- ¡Se supone...!
-England, todos estamos reunidos para trabajar, así que compórtese como un adulto y de el ejemplo, o salga al pasillo a comprar caramelos hasta que sienta deseos de trabajar.
-Goddamned brat!
Todo apuntaba a que la junta se realizaría, a diferencia de otros días, sin embargo, otro estado americano arribó a la sala, abriendo con escándalo la puerta.
-WEEEEEEEEEEEELINGTON! -Ritchie llamó al neoyorquino con su agudo y característico chillido, provocando que el mencionado quebrara con su mano un apuntador electrónico.- Fui a buscarte a tu casa, pero me dijeron que viniste a la junta por que Alfred tiene diarrea y Duke dijo que no te molestaba ir en su lugar, eso es tan caballeroso de tu parte, ¡te amo! Y te traje una canasta que yo misme armé con todo mi amor, sólo para tí, ¡Weeeeeellington!
Apenas las primeras risillas se dejaron oír, Wellington soltó los restos del apuntador, cerró el informe y se acomodó sus lentes.
-Discúlpenme un momento.
Acto seguido, tomó la canasta de manos de California, la dejó por un lado, y agarró de los cabellos al Estado Dorado, estampándolo violentamente contra el marco de la puerta, callando a todos los presentes.
-¡AAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAH! ¡AAAAAAAAAAAH!
A pocos segundos de que alguien dijera que eso estaba mal, George Spanbauer, personificación de Idaho, llegó a la sala con un par de carpetas.
-Disculpen. -Dijo a Ritchie y Wellington mientras pasaba a un lado de ellos, y se dirigió a los países, con una gran sonrisa.- Buenos días, sucede que el jefe olvidó entregarle algunos documentos a Nueva York, y le pidieron a California que los llevara, pero se entusiasmó tanto que los olvidó, así que saqué copias y los traje.
-¡Es el hijo no reconocido de Alemania! -Se escuchó un grito al fondo.
-Disculpa. -Ludwig se acercó a George, tomando las copias de paso.- ¿No deberías detenerlos?
-No quiero que Ritchie me pegue. -Le respondió temblando el estado.
Fin del Flashback.
-Si, suerte. -Se convenció el danés.
-Da.
It's ok, Iggy paga.
Aunque negó haber invitado la comida al americano, en realidad, no le quedó de otra al inglés.
-Those bastards! -Fúrico, Arthur descargaba su ira mordiendo una hamburguesa con panceta, en tanto que el americano lo observaba con atención, en lo que sorbía su refresco.- ¡De seguro ni siquiera tienen un motivo real para querer estar cerca de México!
La sola mención del moreno provocó que el americano se detuviera de comer y empezara a pensar.
-England, you're right! Si quiero conquistar a México y rescatarlo de ellos, yo también debo tener un motivo.
-What the...!?
-Thanks a lot! -Y el americano se alejó corriendo.- AH, HA, HA, HA, HA, HA!
El Kirkland hubiera corrido tras él, más el encargado de ese local no se lo permitió.
-Tiene que pagar todo lo que se comió su amigo.
Azul, pintado de azul.
En casa del austriaco...
-No, pos nomás no, Don Rigo. -Dijo Chema tras intentar quitar la mancha de tinta de la cara del austriaco.- Creo que hasta se le puso más oscura.
-Ese salvaje... No entiendo cómo un irrespetuoso como él es hermano de Alemania. -Mascullaba molesto Roderich mientras observaba su reflejo en un espejo.
-Pos la mera verdad, no sé, pero no se apure, Don Rigo, se puede vestir de pitufo para la fiesta de disfraces de este año.
-¡No pienso quedarme toda la vida así! -Y dicho eso, echó a Chema de su casa.
¡Voy por ti, Wellington!
Le extrañó la calma con la que transcurrió su baño, y pensando lo peor, encendió su celular, el cual vibró de inmediato, mostrando en la pantalla varias decenas de mensajes y llamadas perdidas, todas de una misma molesta persona.
-That moron.
Procedió a borrarlas de su celular, cuando una llamada se coló, y a riesgo que le molestara el resto de la vida, decidió atenderla.
-What do you want, you moron!?
-"WELLINGTON!" -La voz del moreno pecoso denotaba preocupación y angustia.- "MI QUERIDO WELLINGTON, ¿ES CIERTO? ¿HAY UN ATAQUE ZOMBIE EN TU CASA? ¡NO TE PREOCUPES, WELLINGTON! ¡ME ROBARÉ UNA AMBULANCIA PARA IR A RESCATARTE! ¡AGUANTA AHÍ, QUE IRÉ A SALVARTE Y NOS REFUGIAREMOS JUNTOS! ¡TE AMO!"
-SHUT THE *Myu* OFF, YOU MORON! -El Estado Imperial deseó tenerlo cerca para tomarlo de los cabellos y estrellarlo contra la pared más cercana.- ¡No hay ni una invasión zombie, ni te atrevas a robar nada, ni seas un maldito idiota! ¡Todo se trató de una broma!
-"A joke?"
-Yes, a damn joke!
-"¿Pero, de verdad estás bien? Por que podría..."
-¡Myu*! Don't! Entiende, fue una broma, fue para Alfred, y es necesario que él no se entere y permanezca unos días en tu casa. Tampoco le permitas cometer una estupidez. Understand? Así que cuida a United States of America, dale todos los Drumsticks que se pueda comer, y no te atrevas a salir de tu casa hasta que Pennsylvania se comunique contigo.
-"¡Oh, Wellington! Está bien, cuidaré de Alfred y contaré los segundos para volver a verte. ¡Te amo!"
-Shut up, you moron! -Y le colgó de inmediato.- I need an appletini.
No
-Lukas... -Tino se acercó, con su celular en mano, al noruego.- Mathías quiere saber por qué le colgaste.
-Por que es un idiota, no hay otra razón.
Islandia se acercó a ellos, también con su celular en mano.
-Dinamarca ha enviado textos exigiendo que lo respetes. Respétalo para que ya nos deje en paz.
-Dime "Hermano mayor" y lo consideraré.
Y Suecia también se acercó...
-L'kas...
-¡Está bien! -Se levantó molesto, aventando la revista que intentara leer momentos atrás.- ¡Voy por él, maldita sea!
Los tres rubios siguieron con la mirada a Noruega hasta que éste tomó el auto y desapareció por la carretera.
-¿A ti también te llamó ese idiota?
-No. -El sueco les mostró el mensaje, que era de un editor.- Qu'rían fel'citar a L'kas por su últ'ma cr'tica.
-Ay, Su-san.
¿¡Y yo, qué!?
-¡Esto es injusto! -Se quejó Roberto.- ¡Yo no salí ni en los extras!
-Eres un extra, confórmate con eso; además, tampoco hay FrUk ni Chibi-Aventuras el día de hoy, y ellos son más importantes que tu.
-Malvada, pero exijo salir en el próximo capítulo.
-Ya veremos, Roberto, ya veremos.
Y antes de que se me olvide, unas aclaraciones: En Nueva York, existen códigos de etiquetas, es decir, que uno debe vestir bien, o es sancionado -es lo que se dice-; también está prohibido lanzar pelotas por diversión -fuera de un estadio o parque público-. La pelota autografiada con la que noquearon a Nueva Jersey fue firmada por Babe Ruth, así que ya se imaginarán la ira de Wellington cuando descubrió una mancha de sangre en la bola.
FlashBack
-Damn! -Limpiando con un equipo especial la mancha de sangre de la pelota.
Fin del FlashBack
En Bakersfield, California, hay una empresa que produce los Drumstick, barquillos helados de diversos sabores y formas, que reparte a todo el país, marca Nestle. Les recuerdo que la marca y la empresa no me pagan por publicidad.
Me tardé mucho con este capítulo por diversas razones, la primera, que la primera fecha tentativa estaba cercana a los primeros días de noviembre, y no quería que el asunto del Halloween y Día de Muertos acapararan el verdadero objetivo del capítulo, así que le di tiempo, pero al intentar escribirlo, me tomó más tiempo del que pensé. Mi hermana me ha presionado para que actualice, y yo sólo quiero dormir. De manera que me disculpo por la tardanza, y espero que no me tarde mucho más. Espero.
¡Hasta el próximo capítulo! Y gracias por seguir con nosotros.
