Mechero: Buenas gente. Hoy volvemos con este fic que tanto os ha gustado por lo que he podido comprobar en vuestros reviews.
Machetazo: Sí, a ver si dura porque no lo creo.
Mech: Eres un encanto de persona.
Mach: Muchas gracias, ya lo sabía pero gracias.
Mech: Bueno, tengo que decir que Kung Fu Panda no nos pertenece, sino a DreamWorks, y ahora si podemos comenzar.
Tigresa y Po seguían besándose en medio del pasillo, pero ella, de repente y sin previo aviso, recuperó el juicio de golpe y le dio una patada al panda, para que parara de besarla.
Po abrió los ojos cuando recibió la patada de Tigresa en la tripa y salió disparado contra el techo de madera, que se agujereo con la forma de Po y unos segundos más tarde, se cayó y casi se cae encima de Tigresa de nuevo, sino fuera porque ella rodó hacia la derecha.
Ambos se levantaron, se giraron y se miraron a la cara. Nunca antes se habían enfrentado a una situación como esta antes, y eso se demostró en que ambos estaban muy sonrojados, con una respiración muy agitada, en parte por la tensión después del beso y por la falta del aire, y porque, nada más se miraron a los ojos, apartaron la mirada ambos de golpe y solamente se veían de reojo.
-Eeeh, bueno- dijo Po muy avergonzado mientras jugaba con los dedos de sus patas.
-Bu.., bueno...- dijo Tigresa tartamudeando un poco.
Y se hizo un silencio muy incómodo. Este silencio parecía eterno, y lo habría sido de no ser porque Grulla apareció.
-Hola chicos- dijo Grulla detrás de ambos, asustando a Po y sorprendiendo a Tigresa.
Tigresa, que no se esperaba algo así, se impresionó y, pensando que podría ser un enemigo que quería atacarles, se giró y dio un derechazo a la persona que les había hablado por la espalda. El puñetazo que Tigresa lanzó le dio en toda la cara y mandó al pobre Grulla a estrellarse contra la pared del pasillo, creándose una pequeña nube de polvo cuando se rompió la madera de la pared, que ya estaba muy vieja.
Al despejarse la nube, Tigresa relajó su postura, que aún seguía siendo de batalla, y vio que el "enemigo" al que había derrotado de un golpe era nada más y nada menos que Grulla, que había agujereado la pared y que se había caído de cara contra el suelo.
-Grulla- dijeron Po y Tigresa al mismo tiempo.
Ambos fueron corriendo hacia Grulla, se inclinaron y le recostaron contra la pared que, aunque estaba destrozada, aún tenía sitio para que el ave pudiera apoyar la espalda.
-¿Te encuentras bien?- preguntó Po.
Grulla, tras agitar la cabeza para que se le pasará un poco el mareo que tenía, preguntó:
-¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Y se tocó el pico con el ala izquierda. Cuando se lo toco, le dolió porque fue en esa zona donde había recibido la mayor parte del golpe.
-Auch. Y yo que simplemente les estaba buscando- se quejó.
Ambos no entendieron a que se refería y Tigresa, que fue más rápida que Po, preguntó:
-¿Buscando para qué?
-El maestro Shifu nos llamó para decirnos una cosa en el Salón de los Héroes y, como fui yo el primero al que el maestro avisó, me encargó de que avisará a los demás y yo acepté- dijo Grulla mientras se levantaba-. Si llego a saber que tendría un recibimiento como este, ¡no lo aceptó ni en broma!
Tigresa se avergonzó un poco por lo que había hecho y apartó un poco la mirada, mientras que Po la contemplaba, embelesado. Para él, Tigresa estaba mucho más bella cuando se avergonzaba.
-Chicos- dijo Grulla llamando la atención de ambos, que se giraron para mirarle-, tenemos que irnos al Salón de los Héroes.
-Ah sí- dijo Po, un poco abochornado porque alguien le hubiera pillado observando a Tigresa.
Tigresa no contestó, simplemente se puso de pie. Po, que aún seguía inclinado, imitó a Tigresa y se fueron hacia el Salón de los Héroes.
El trayecto desde uno de los pasillos del Palacio de Jade hasta el Salón de los Héroes, se podía definir con tan solo una palabra: silencio. Ninguno de ellos dijo nada durante el camino, aunque por motivos diferentes.
Po y Tigresa no hablaban porque estaban muy avergonzados y muy confundidos por el beso que se habían dado anteriormente. No sabían como empezar una conversación, pero es que ni siquiera querían hablar con nadie; ellos solo querían irse a sus cuartos y reflexionar sobre sus sentimientos y Grulla no hablaba con ellos porque se fijó, cuando se giró a verlos, en que ambos se lanzaban miradas furtivas y que, si uno de ellos iba a mirar al otro, apartaban la mirada bruscamente. Él dedujo que algo les habría sucedido, ya que esa actitud era muy extraña en ellos, y, para no liar aún más la situación, decidió mantenerse callado.
Después de andar durante 10 minutos, llegaron al Salón de los Héroes y allí ya estaban Shifu, Víbora, Mantis y Mono, esperándoles.
-Sentimos la tardanza- dijo Grulla, que se colocó al lado de Víbora.
Tigresa se puso en la esquina izquierda, junto a Mono, y Po se puso en la otra esquina, junto a Grulla.
Entonces Shifu se adelantó y habló:
-Bueno alumnos, hoy, como ya sabéis, se celebra en todo el Valle de la Paz el festival de Halloween...
-¡Sí!¡Será bárbaro!- interrumpió Po muy emocionado y recibiendo la mirada acusadora de Shifu-. Perdón.
-El caso- reanudó Shifu- es que este festival no es solo un día de risas, alegrías, bromas y chuches. En el festival de Halloween lo que se pretende es rendir culto a los antepasados así que, a pesar de que haya alguien que no le guste- dijo mirando a Tigresa, que siempre se muestra contraria a esta clase de eventos-, todos asistiremos al festival, y de paso, nos encargaremos de la seguridad del mismo. ¿Alguien tiene algo que decir?
Ninguno de ellos dijo nada y prosiguió hablando Shifu:
-Pues si no tenéis nada que decir, me voy a meditar a la Gruta del Dragón. A las 20:00 os llamaré para que nos vayamos; si queréis os podéis disfrazar, acorde con el día en el que nos encontramos.
-Ya lo teníamos pensado- dijo Mono, Mantis, Po, Grulla y Víbora.
Shifu sonrió, les dio la espalda a sus alumnos y se dirigió a la salida del Palacio de Jade. Ellos, que aún seguían quietos en el Salón de los Héroes, se giraron y observaron como su maestro salió de allí.
Después de que se fuera, se oyó el sonido de como Shifu cerraba la gran puerta roja tras de sí. Los chicos habían formado, inconscientemente, un pequeño semicírculo en el que Po y Tigresa estaban más adelantados que sus compañeros y, cuando ellos se giraron para hablar con sus compañeros sobre lo que había dicho el maestro, se miraron a los ojos.
Fue tan solo un momento, pero cuando se fijaron en su vista en los ojos del otro, sintieron que el tiempo se hacía mucho más largo. Tigresa contemplaba aquellos ojos verdes jade que tanto le atraían a ella, mientras que Po miraba los ojos rojos carmín que muchas veces lo habían hechizado.
Ambos, al mirarse a los ojos, sintieron como si se estuviera forjando un lazo invisible, un vínculo, una conexión entre ambos que no comprendían y que les hacía sentirse muy incómodos y estar muy sonrojados. Apartaron la mirada casi al mismo tiempo cuando se dieron cuenta de esa conexión. Ambos sentían que si no salían de ahí a toda prisa, se volverían locos así que, con la excusa más tonta que se les ocurrió a cada uno, se fueron del Salón de los Héroes.
-Me voy a mi cuarto, a descansar- dijo Po, se giró y se marchó de allí.
-Yo me voy a entrenar al salón de entrenamientos- dijo Tigresa al mismo tiempo que Po, se giró y se marchó de allí por un camino diferente por el que había cogido Po.
-Pero si has entrenado hace menos de una hora- dijo Mono.
-Me da igual- dijo Tigresa, que sonaba como si ya estuviera muy lejos del Salón de los Héroes.
Los que se quedaron allí no entendieron la actitud de ambos maestros, a excepción de Mono y Mantis, que habían visto lo que había pasado con ambos.
-¿Y a estos que les pasan?- preguntó Víbora muy extrañada.
-Ni idea. Cuando me los encontré en un pasillo, se sorprendieron ambos muchísimo, tanto, que Tigresa me golpeó de la impresión- dijo Grulla, rememorando el golpe que había recibido.
-¿En serio te golpeo?¿Y te duele?- dijo Víbora, preocupado por el ave.
-Sólo cuando me tocó el pico- dijo Grulla y se rozó el pico con el ala-. Ooh!
-Es muy extraño que Tigresa se impresioné hasta ese punto.
-Sí. Además, mientras caminábamos hacia aquí, había un silencio muy incómodo entre ellos, como si algo les hubiera pasado y eso les impidiera hablar entre ellos.
-¿Pero qué podrá ser?
Víbora entonces oyó un ruido a su espalda y pudo ver a Mono y a Mantis intentando no reírse.
-Vosotros, sabéis que es lo que les ha pasado ¿no es cierto?- dijo Víbora.
Mantis, que estaba en el hombro izquierdo de Mono, habló a Mono en bajito, intentando que no se le escapará la risa.
-¿Crees que se lo deberíamos decir?
-Creo que no pasaría nada a nuestro plan si se lo contáramos- susurró Mono.
-¡Eh! ¿Qué estáis cuchicheando vosotros dos?- dijo Víbora un poco molesta.
-Sólo estábamos hablando sobre si deberíamos contarles lo que ha pasado entre esos dos- dijo Mantis, que se bajo del hombro de Mono.
-¿Entonces sí que sabéis lo que les pasaba?- preguntó Grulla.
-Sí, y ahora, la pregunta es: ¿estáis listos para lo que estoy a punto de decir?
Grulla y Víbora asintieron mientras ambos decían:
-Sí.
-¿Estáis listos para que os cuente algo que revolucionará al Palacio del Jade?- preguntó Mono, alzando su voz.
Grulla y Víbora imitaron su acción pasada.
-¿Estáis preparado para que os cuente algo que pondrá patas arriba el mundo entero?- preguntó Mono, dando mucho énfasis.
-¡Oh! Para ya, y dinos de que se trata- dijo Víbora molesta.
-Bien, pues Mantis y yo fuimos a buscar a Po, que había salido corriendo del pasillo de las habitaciones, y...
-¿Por qué Po se había puesto a correr?- interrumpió Grulla.
-Ah sí, eso también se los vamos a tener que explicar- dijo Mantis.
-No pasa nada- dijo Mono y continuó-. El caso es que Po, Mantis y yo habíamos quedado después del entrenamiento para ver quién tenía el disfraz más terrorífico de todos. Primero apareció Po, vestido de zombie, que entró al cuarto de Mantis para intentar asustarle pero él se había escondido e intentó asustarle, pero no le funcionó, ya que su disfraz no daba miedo.
-¡Los fantasmas samurai dan miedo!- exclamó Mantis, enfadado por que se había burlado de su disfraz.
-Sí, lo que digas amigo- dijo Mono con sarcasmo y siguió hablando-. Ambos se pusieron a discutir sobre cual de sus disfraces era más terrorífico y yo, que había terminado de disfrazarme, me asomé a ver como estaba la situación...
-Y fue en ese momento- continuó hablando Mantis, interrumpiendo a Mono- en el que Mono, vestido de fantasma de Juang Shi, apareció desde la puerta, y Po, como estaba de espaldas a él, se asustó mucho al ver a Mono disfrazado, y salió corriendo del cuarto como si hubiera visto al mismísimo demonio.
-Sí, gracias Mantis por terminar la historia que YO estaba contando- dijo Mono sarcásticamente.
-No hay de qué- dijo Mantis, que no comprendió el sarcasmo de Mono.
-Por favor, al grano chicos- dijo Víbora.
-El caso es que- reanudó Mono- salimos de la habitación de Mantis para buscar a Po y cuando lo hicimos, escuchamos un extraño ruido que procedía del pasillo del fondo a la izquierda y, nosotros, llenos de curiosidad, nos acercamos a la esquina de aquel pasillo, nos asomamos para ver de que procedía ese ruido y lo que vimos allí, fue lo más impactante que nunca hemos visto.
-¿Y qué era?- dijeron Víbora y Grulla, hartos de tener que esperar tanto tiempo para poder enterarse sobre que les había pasado a Po y Tigresa.
-Lo que vimos fue...
-¡a Po y Tigresa besándose en medio del pasillo!- interrumpió Mantis.
-¡Mantis!- exclamó Mono, bastante enfadado con el insecto.
-¡Qué!
-Dios mío, ¡no me lo puedo creer!- dijo Grulla que antes, al enterarse de la noticia, se le quedó el pico en un ángulo perfecto de 90º grados- ¡¿De verdad que se han besado?!.
-De verdad- afirmó Mantis.
-Oh dios mío- dijo Víbora y reptó hacia uno de los pasillos.
La salida de Víbora no paso inadvertida por los demás, que vieron como se iba del Salón de los Héroes y le preguntaron:
-Víbora, ¿a donde vas?- preguntó Grulla, que se adelantó a sus compañeros.
-A hablar con Tigres.
Mono y Mantis, previendo que Víbora iba a hablar sobre lo del beso con Tigresa, fueron corriendo a ella y le bloquearon el camino.
-Víbora, no te podemos dejar pasar- dijo Mono.
-¿Por qué no?
-No podemos permitir que Tigresa se entere de que la vimos besándose con Po, sino nos matará- dijo Mantis, asustado por imaginarse como se pondría Tigresa.
-No le pienso contar nada, así que dejadme pasar.
-¿En serio?- preguntaron Mono y Mantis, incrédulos.
Víbora afirmó con la cabeza y ellos, viendo que Víbora no mentía, la dejaron pasar. Ella empezó a reptar decidida a encontrar a su amiga, pero se detuvo cuando oyó a Grulla haciéndole una pregunta:
-Pero si no vas a decirle lo que te han contado Mono y Mantis, ¿como vas a hacer para que ella hable contigo sobre ello?
Víbora se giró y mostrando una sonrisa resplandeciente, al menos para Grulla, le contestó:
-Yo sé que hacer para lograr que hablé, aunque no quiera hablar de ese tema- y Víbora continuó su marcha en busca de su amiga.
Mech: Bueno, este es el segundo capítulo. Seguramente este sea el penúltimo o antepenúltimo capítulo de este fic.
Mach: Sí, dijiste que El alcohol no es tan bueno como creemos duraría como unos 5 capítulos, ya hemos llegado al quinto capítulo y aún no está terminado ese fic así que, si yo fuera vosotros, no me fiaría mucho de lo que dice.
Mech: ¡Eh! Eso es porque no había pensado ese fic por completo y al final lo que había pensado me había quedado más largo de lo que creía; y ya que has sacado el tema, lo próximo que suba será un capítulo de ese fic, que se que a mucha gente le había gustado y llevaba tiempo sin actualizarlo.
Mach:(sarcástico) ¡Qué interesante!¡Cuéntame más!
Mech: Bueno y con esta puya de mi compañero, nos despedimos. Se que ha que ha quedado más corto de lo normal pero tengo exámenes esta semana y la que viene, así que no tengo mucho tiempo para poder escribir, aún así espero que os haya gustado este capítulo, dejad vuestros reviews con vuestras opiniones sobre el capítulo y hasta la próxima. Adióooooooooos.
