Mechero: Hola a todos. Siento haber tardado tanto en subir capítulo pero es que entre las cenas familiares, que ha venido mi hermana, que siempre es un encanto tenerla en casa, y porque cada vez que escribía algo, y lo guardaba, me saltaba el error 503 y lo que había escrito se me borraba.
Machetazo: ¡Maldito error! Tardamos muchísimo para poder escribir un misero capítulo.
Mech: Sí, cierto. Pero no vamos a alargar esto más.
Mach: Claro, que si no se aburren. Sólo decir que Kung Fu Panda no nos pertenece sino a DreamWorks y que esto comience esto.

En el salón de entrenamientos, Tigresa estaba golpeando, furiosamente, unos guerreros de madera que se convertían en pedazos a cada golpe que daba. Cada vez los guerreros iban desmontándose en pedazos más pequeños. Cada golpe era más fuerte que el anterior. Tigresa estaba desahogando todos sus sentimientos negativos en aquellos muñecos y no estaba quedando nada de ellos.

-Hola- dijo una voz a su espalda.

Tigresa se sorprendió por esa voz y se giró, con su puño derecho cerrado, para atacar a la persona que tenía detrás suya.

Víbora, que era quién había saludado a Tigresa, no se esperaba que su amiga le fuera a atacar así que lo único que pudo hacer fue gritar, cerrar los ojos y cubrirse con su cola para que el golpe no le doliese tanto. Por suerte, Tigresa reaccionó justo a tiempo para que su puñetazo no impactará en la cara de Víbora, pero se quedo a escasos centímetros de ella.

-Ah, eres tu Víbora- dijo Tigresa, recuperando su postura habitual.

-Tigresa, ¡por poco me das!- exclamo Víbora un poco exaltada.

-Lo siento es que me pillaste distraída y...

-Qué extraño, ¿cómo es posible que te haya cogido desprevenida?

-Será que últimamente no estoy muy concentrada.

-¿Y qué es lo que te está distrayendo tanto como para estar desconcentrada?

Tigresa se calló por unos segundos. No sabía que contestarle, así que volvió a golpear a un muñeco de madera, esta vez más tranquila.

-¿Por qué no me respondes Tigresa?

-No me pasa nada- contestó Tigresa sin cesar de golpear al guerrero.

-Pues eso no es lo que me dicen los muñecos despedazados que hay repartidos por todo el suelo.

Tigresa paro de golpear el muñeco y miró al suelo para comprobar si lo que decía Víbora era verdad. Ella comprobó en un momento que era cierto. Los pedazos de madera que antes habían sido parte de muñecos de madera se encontraban desperdigados por toda la estancia.

-¿Qué es lo que realmente te pasa?

-Es que...- Tigresa dudaba sobre si decirle a Víbora lo que le había sucedido con Po.

-¿O a lo mejor es que no me tienes la confianza suficiente como para hacerlo?

Tigresa no pudo evitar mirarla a la cara y vio en ella una expresión de tristeza; en ese preciso instante, Tigresa se sintió muy mal consigo misma por hacer que Víbora se sintiera así.

-No es eso Víbora, es que es una cosa muy íntima y no sé si debo contártelo- aclaró Tigresa.

-Por favor Tigresa, quiero ayudarte pero para hacerlo necesito que me cuentes que te pasa.

-No sé...

-Anda Tigresa, te juró que no me reiré de ti.

Tigresa seguía dudando sobre si hacerlo o si no, pero al ver la carita triste de Víbora no pudo aguantarlo más.

-Vale, te lo contaré. Pero antes has de prometer que no se lo contarás a nadie.

-Te lo prometo.

El plan de Víbora salió a la perfección: ella sabía como era Tigresa; sabía que si le preguntaba directamente ella lo negaría fácilmente, pero si usaba algo de pretexto para hacerle la pregunta, combinada con una expresión de pena por su parte, la empezaría a desgastar psicológicamente hasta el punto de que acabaría contándoselo.

-Pues bueno...- empezó Tigresa a relatar lo que le había pasado- yo había terminado de entrenar y me había ido a mi cuarto para meditar cuando, de repente, me tope con Po, que iba vestido con una ropa extraña.

-Por ahora no entiendo cuál es el problema- dijo Víbora, que no entendía lo que le estaba contando.

-Bien, pues el caso es que yo estaba cruzando la esquina del pasillo adyacente del pasillo de las habitaciones y me encontré a Po que estaba corriendo, por quién sabe que, nos caímos y... bueno, nos besamos.

-¿DE VERDAD?- dijo Víbora, intentando ser lo más convincente posible ya que ella ya sabía de antemano que se habían besado.

-Pero fue por accidente y no sé si a Po le gusto- entonces se puso muy colorada al decir eso- quiero decir, que a lo mejor lo debería de olvidar- dijo ella con aire de nerviosismo.

-Un momento... ¡A ti te gusta Po!

-¡NO, QUÉ VA!- exclamó Tigresa, aún más roja de lo que estaba antes.

-Ya sabía que Po sentía algo por ti, pero no sabía que tú sintieras lo mismo.

-¡¿Po siente algo por mí?!- dijo Tigresa entre emocionada y feliz.

Al instante, Tigresa se tapó la boca no creía lo que había dicho.

-¿Por qué?¿Te interesa?

-Para nada- dijo intentando aparentar lo más tranquila posible.

-Hola Po, ¿vas a darle ese gran ramo de rosas a Tigresa?

La cabeza de Tigresa le dijo que era una bola, pero si corazón no lo aguantó y se giró, diciendo:

-¿Cómo? No hace falta que lo hagas...

Vio que allí no había nadie aparte de ellas dos y se avergonzó muchísimo.

-Te pillé- dijo Víbora con sorna.

Tigresa no pudo evitar soltar un suspiro de resignación.

-Está bien. Lo admito. Me gusta Po. Llevo así desde Gongmen y no sé porqué surgió; solo sé que cuando le vi recibiendo aquel cañonazo de Shen, vi como si mi mundo entero se rompiera en pedazos.

Él ha revitalizado al Palacio de Jade y ha hecho que todos los que vivimos aquí seamos como una gran familia. Po me ha transformado; ha hecho que aquella Tigresa fría y aislada se convierta en una persona un poco más abierta y más feliz. ¿Cómo no iba a enamorarme de él cuando me ha ayudado tanto?

-Vaya, no sabía que estabas tan enamorada- dijo Víbora anonadada.

-Sí, ni yo me lo creo a veces.

Cada vez que lo veo no puedo apartar mi vista de él, cada vez que me habla siento como el pecho se me acelera, cuando se encuentra cerca de mí siento como si el corazón se me fuera a salir del pecho. Es la primera vez que siento algo así. No sé que hacer. ¿Me podrías dar consejo?

-Escucha, Tigresa, lo mejor que puedes hacer es decírselo.

-Y si me rechaza... Mi relación con él no podrá volver a ser la misma.

-Tigresa, estamos hablando de Po. Él te quiere con locura, seguro que no te rechaza.

-No sé...- dijo Tigresa muy dubitativa.

-Y si quieres asegurarte de que no te rechaze, podemos hacer una cosa.

-¿El qué?- preguntó Tigresa.

-Esta tarde vamos todos al festival de Halloween, así que vamos a hacer que Po se quede impresionado y para ello voy a ayudarte a que despliegues tus "atributos femeninos".

-¿Cómo?- preguntó Tigresa, que no entendía lo que decía su amiga.

-Que uses tus "armas de mujer" para conquistarle.

-¿Cómo?- repitió.

-¡Qué vas a estar tan guapa después de que te ayude que Po va a caer rendido a tus pies!- exclamó Víbora exasperada porque su amiga no entendía sus comentarios.

-¡Ah, ahora lo entiendo!- dijo Tigresa como si fuera lo más obvio del mundo.

-Bien.

-Pero, ¿de verdad crees que puedo estar guapa? Es que, ya sabes, yo no soy muy... femenina que digamos así que no sé.

-Tranquila, después de que esta tarde te arregle, Po no te quitará los ojos de encima.

-¿De verdad?- dijo Tigresa un poco cortada.

-Por supuesto. Mira, en una hora voy a tu cuarto y empezamos con la terapia de embellecimiento.

-Sí, pero, Víbora, tranquilízate que nos conocemos. Seguro que aprovechas la oportunidad para experimentar conmigo.

-Oh, Tigresa, ¿de verdad crees que yo haría algo así?- dijo Víbora intentando mostrar una cara de inocencia de lo más convincente.

-Ya me estoy empezando a arrepentir- dijo Tigresa, que nada más terminar la frase se fue del salón de entrenamiento.

Víbora, nada más que Tigresa salió, saltó de alegría porque al fin, tras mucho tiempo, había logrado que su amiga le permitiera arreglarla y así, emocionada, bajo al Valle de la Paz para buscar las cosas con las que haría aquel cambio radical.

Media hora más tarde, Víbora ya había encontrado todas las cosas que necesitaba y, para llevarlas hasta el Palacio de Jade, las llevaba en un par de bolsas grandes, que pesaban más que un quintal. Le costó su buen cuarto de hora en poder subir hasta el Palacio, pero después solo tardó 5 minutos en llegar al pasillo de las habitaciones.

Estaba a punto de llamar a la puerta de Tigresa cuando, de repente, una voz a su espalda la llamó.

-Víbora- dijo la voz, que estaba detrás suya.

Ella, sorprendida por aquella voz, se giró para descubrir que la voz era la de su amigo Po, que se encontraba con la puerta de su cuarto entreabierta.

-Hola Po, me has sorprendido.

-Perdona- dijo Po un poco arrepentido.

-No pasa nada.

-Oye Víbora, ¿podría hablar contigo un momento?- preguntó el panda con cierto nerviosismo.

-Claro, ¿de qué se...?

-Aquí no, es que es privado. Pasa adentro- añadió, haciendo ademán de que entrará en su cuarto.

Víbora le hizo caso y entró a su cuarto.

-Bueno Po, dime, ¿qué me quieres contar?- dijo Víbora, aunque ya se imaginaba de que se trataba.

-Pues verás...

Esta mañana, tras el entrenamiento, había quedado con Mantis y con Mono para probarnos nuestros disfraces para ver cual era el más terrorífico de todos. Yo me puse mi disfraz, me fui al pasillo, y esperé a que aparecieran para empezar nuestra competición. Entonces vi que la puerta de la habitación de Mantis estaba abierta.

Yo, que se me había ocurrido una idea traviesa, fui a su habitación para asustarle. Entré a su cuarto, con mi mejor pose terrorífica, y le intenté asustar, pero no lo conseguí, es más, él se quedó como en plan "¿qué estás haciendo Po?". Eso me impactó porque creí que mi disfraz daba miedo y...

-Po- le interrumpió Víbora- ¿a dónde quieres llegar?

-Ya llegó a ello, espera que termine.

Resumiendo, yo me puse a discutir con Mantis sobre cuál de nuestros disfraces era más terrorífico y, a mi espalda, Mono apareció con un disfraz de los fantasmas de Juang Shi. Ese maldito logró hacerme creer que ellos habían vuelto y yo salí de allí, asustado, y corriendo como si la vida me fuera en ello.

-¡Por eso era que corrías!- dijo Víbora, que al fin enlazaba cabos de ambas historias.

-¿Cómo?- dijo Po muy confuso.

-Nada nada, continúa.

-Pues bueno...

Yo salí corriendo en busca de ayuda y cuando atravesé el pasillo de las habitaciones, me choqué contra Tigresa y ambos nos caímos al suelo. Y, bueno, digamos que, inconscientemente, nuestros labios se chocaron y nos... besamos.

-¡¿Cómo dices?!- exclamó Víbora, fingiendo perfectamente un sentimiento de impresión.

-Sshh- dijo Po mientras le tapaba la boca- No quiero que nadie se entere.

-¿Por qué me lo has contado entonces?

-No lo sé. Creo que es porque eres a la única a la que se lo podía contar sin que se riera.

Un momento incómodo se sucedió, pero Víbora logró romperlo.

-Y, dime, ¿cómo fue?

-Ya te he contado como ocurrió.

-No tonto, quiero decir que como te sentiste.

Un sonrojo apareció en el rostro del panda.

-Fue extraño. Aunque fue sin querer, sentí como que nunca quería separarme con ella. Fue como si todo el mundo se hubiera detenido por un momento y solo estuviéramos nosotros dos. Sin dudarlo, el mejor sentimiento que he tenido nunca.

-¡Qué bien!- exclamó ella muy contenta por su amigo.

-¡Pues no!- negó el panda.

-¿A no?- preguntó Víbora confundida.

-No porque entre ella y yo estamos en un momento extraño de nuestra relación y no sé que hacer.

La verdad es que ahí Po tenía razón. Su relación había tomado un rumbo inesperado con ese beso; Víbora sabía que ambos se querían, y ya había conseguido convencer a Tigresa de que él la quería, ¿pero cómo decírselo a Po? Eso era difícil, pero, por suerte, ella siempre tenía recursos para estos casos y ese recurso esta vez sería una pregunta clave con la que lograría su objetivo.

-¿Me podrías contestar a una pregunta? (Obviamente no es esta)

-Claro.

-¿Ella te correspondió el beso?(Esta sí que es)- preguntó Víbora muy indiscretamente.

Sí antes tenía un gran sonrojo, ahora mismo parecía un semáforo en rojo.

-Pues- dijo tras una pequeña interrupción- la verdad es que... ella me correspondió.

-¿Y qué te quiere decir eso?

-No sé. Estoy muy confuso.

-¡Significa que ella estaba de acuerdo en hacerlo!- exclamó Víbora, harta de que el panda no pillará el mensaje.

-A lo mejor lo hizo sin querer- contestó Po.

-¡Y a lo mejor me salen alas y me voy a volar por toda China!- exclamó con enfado.

Po tan solo pudo soltar un suspiro de resignación.

-¿Cómo puedes estar tan segura de ello?

-Escúchame; he sido amiga de Tigresa durante muchos años y te puedo decir, sin riesgo a equivocarme, que Tigresa te quiere.

-¿De verdad?- preguntó Po muy emocionado.

-Sí, créeme.

-¿Y que debería hacer?

-Lo que deberías hacer es declararte a ella.

-Pero y si me rechaza...

-No te rechazará. Confía en mí.

-Gracias Víbora, me has animado un poco.

-No hay de qué; para eso están los amigos.

Po sonrió al oír eso de su buena amiga.

-Bueno, yo ya me voy yendo. Adiós Po.

-Adiós Víbora.

Víbora abrió la puerta y Po, por primera desde que la había visto, se fijo en las bolsas que traía.

-Oye Víbora.

-¿Sí Po?

-¿Qué llevas en esas bolsas?- preguntó Po muy curioso.

-¿Aquí?- dijo Víbora un poco nerviosa mientras mostraba las bolsas. Po asintió con la cabeza- Aquí llevó el disfraz que me voy a poner para el festival.

-¿Me lo enseñas?- preguntó el panda con su típica actitud infantil.

-¡No!- exclamó ella.

-¿Por qué no?

-Ya lo verás esta tarde así que hasta entonces, tendrás que esperar.

-Venga- insistió Po.

-No, tendrás que esperar.

-Vale, está bien. Adiós.

-Hasta luego Po- y ella, por fin, salió del cuarto de Po.

Víbora soltó un gran suspiro.

"Pensaba que nunca lograría salir"- pensó Víbora- "Bueno, y ahora con Tigresa".

Se adelantó hasta la puerta de la líder de los 5 furiosos y tocó 3 veces.

-¿Sí?- preguntó Tigresa desde detrás de la puerta.

-Soy yo, Víbora, abre Tigresa.

La tigresa de bengala abrió la puerta y Víbora entró reptando a su cuarto.

-Aah- dijo Víbora mientras dejaba las bolsas en la cama de Tigresa-. Ya me estaba cansando de cargar con tanto peso.

Tigresa se quedó impactada al ver que aquellas bolsas se habían volcado y que de ellas salían ropa, maquillaje y otras muchas cosas que no distinguía.

-¿Qué es todo esto?- preguntó Tigresa.

-Esto son los utensilios con los que sacaré a la Tigresa más femenina que tienes dentro.

Víbora, con gran agilidad, se acercó hasta las bolsas, cogió un rimel de color negro para las pestañas y lo destapó.

-Ahora voy a empezar con el cambio radical. Quédate quieta y deja a la maestra trabajar- dijo Víbora mientras se acercaba lentamente a su amiga.

-Ni se te ocurra acercarte a mi con esa- dijo Tigresa mientras retrocedía un paso.

-Vamos Tigresa, ¡no huyas!- exclamó Víbora mientras se abalanzaba sobre ella.

-¡Ni hablar! No voy a dejar que me toques con esa cosa.

Así fue como comenzó la persecución de Víbora por intentar embellecer a su amiga. Le costó mucho atrapar a Tigresa, por algo es la líder de los 5 furiosos, pero después de atraparla logró, con mucha dificultad, ponerle el rimel de ojos y tras aquello, Tigresa se rindió. No le quedaban fuerzas después de verse en el espejo y ver sus pestañas tan levantadas y negras. Así fue como comenzó el cambio de Tigresa, que duró muchas, pero muchas, muchas horas.

A las 20:03, Mono, Mantis, Shifu y Po ya estaban en el pasillo, esperando al resto de los 5 furiosos aparecieran para irse al festival de Halloween. Ellos ya llevaban sus disfraces (Mono iba de fantasma de Juang Shi, Mantis de samurai fantasma y Po de zombie, aunque esta vez llevaba puesto el maquillaje en vez de la máscara y ahora tiene la cara de un color verde más vivo y con marcas que parecían mordiscos de color morado, rojo y negro por el cuello, en la mejilla derecha y tambien en los brazos) salvo el maestro Shifu, que no llevaba ningún disfraz.

-Y usted maestro, ¿no se pone disfraz?- preguntó Po.

-No, no me gusta disfrazarme- contestó el maestro seriamente.

-Qué pena.

-Pues para mí no.

Y el silencio reinó en todo aquel pasillo.

-Grulla, Víbora, Tigresa ¿habéis terminado ya?- preguntó Mono, que se encontraba incómodo por el silencio que se había producido.

-Yo ya estoy listo- dijo Grulla desde su cuarto.

El pájaro salió de su habitación y apareció disfrazado tal y como Lord Shen, es decir, con una túnica blanca, una larga cola blanca de pavo real y todas y cada una de sus plumas estaban teñidas de color blanco. Su disfraz era tan convincente, que todos creyeron que había vuelto a la vida.

Ellos, impresionados porque unos de sus enemigos había resucitado, tuvieron varias reacciones diferentes: Shifu se puso en pose de combate, y sus alumnos, bueno, fue algo más o menos así.

-¡Es Lord Shen!- exclamó Mantis, que saltó a la cabeza de Mono para protegerse.

Mono, después de que Mantis saltara a su cabeza, se tiró al suelo para cubrirse y repetir "¿Por qué ha tenido que volver?", una y otra vez

-¡Por favor, no me mates!¡No quise matarte!- dijo Po mientras se ponía los brazos cruzados enfrente de la cara para protegerse de algún que otro posible golpe.

-Po, chicos, soy yo, Grulla.

-¿Cómo?¿Grulla?- preguntó Shifu mientras volvía a su postura habitual.

Poco a poco, el resto de ellos recobraron sus poses habituales y alabaron el gran parecido que había sacado con su disfraz. Él se sonrojó por los comentarios de sus amigos y de su maestro. Mientras le daban ese montón de comentarios positivos, Víbora salió del cuarto de Tigresa, diciendo:

-No hagáis tanto ruido, estoy intentando que Tigresa salga de su cuarto.

Todos se giraron para verla y cuando se giraron, vieron a Víbora envuelta en vendas salvo su boca y sus ojos.

-Víbora, ¿de qué vas disfrazada?- preguntó Mantis.

-¿Es qué no lo ves? Es obvio que voy disfrazada de momia, ¿no chicos?

-Pues claro- contestaron todos salvo Shifu y Mono.

-Un momento, ¿qué es eso de que Tigresa no quiere salir de su habitación?- preguntó Po muy intrigado.

-Bueno, yo le compré un disfraz, y un poco de maquillaje a juego, y, tras mucho tiempo, logré que se disfrazara, pero ahora se niega a salir. Dice que se ve estúpida.

-Voy a hablar con ella- dijo Po y se dirigió hacia la habitación de Tigresa.

-No quiere hablar con nadie.

-Al menos tengo que intentarlo.

Po se acercó hasta la habitación de Tigresa pero, por miedo a que le pegara si pasaba, se quedó en la puerta.

-Vamos Tigresa, sal.

-¡No! No quiero salir.

-Venga Tigresa, seguro que no estás tan mal- insistió Po.

-Me veo estúpida.

-Seguro que no. Venga, sal para que pueda verte.

Se hizo un silencio dramático en el que se oyó el resoplido de Tigresa desde detrás de la puerta.

-Vale, está bien; saldré. Pero échate hacia atrás, hasta donde están los chicos; tú también, Víbora.

Ambos retrocedieron hasta donde estaban los demás y unos segundos más tarde, se abrió la puerta de la habitación de Tigresa. Todos, a excepción de Tigresa, se quedaron impactados al ver como iba disfrazada Tigresa.

Tigresa iba vestida con un vestido negro que le llegaba por las rodillas, y que le quedaba un poco prieto por la zona de la cintura, resaltando así su escote. Este vestido también tenía un cuello alto, que le quedaba muy elegante, y estaba acompañado por una pequeña capa negra. Además, había sido maquillada por Víbora, qué había hecho un trabajo perfecto. Ella logró que la cara de Tigresa tuviera una tonalidad pálida, mezclada con los tonos negros de sus pestañas y de sus párpados, que resaltaba los ojos de color carmín que tiene, que los labios de la Tigresa tuvieran un color rojo pasión muy atrayente y le dio algunos toques rojos por debajo de sus labios que hacían parecer como si fuera sangre. Pero lo más destacable, sin lugar a duda, eran los largos colmillos postizos que llevaba. Era un perfecto disfraz de vampiresa el que llevaba la líder de los 5 furiosos.

-¿A qué estáis esperando?¡Ríanse! Sí yo fuera vosotros seguramente me reiría también.

-No, no es eso Tigresa- dijo Shifu-. Es sólo... sólo que no nos habíamos imaginado esto. Estás... diferente.

-Ya. Estoy horrible.

-No, que va- dijo Mantis.

-La verdad es que te queda muy bien- dijo Grulla.

-¿En serio?- preguntó Tigresa sorprendida.

-Sí. Ese disfraz te resalta la figura- contestó Mantis.

-Es más, yo me atrevería a decir que estás guapa- añadió Mono.

-¡¿GUAPA?!- exclamo Po muy indignado por lo que había dicho Mono- ¡¿TAN SÓLO GUAPA?! ¡ESTÁ HERMOSA, BELLA, RADIANTE!¡LA PALABRA BÁRBARA SE QUEDA CORTA PARA DESCRIBIRLA! ¡LA PALABRA MÁS CERCANA ES INCREÍBLE, YA QUÉ NO ME PUEDO CREER QUE TIGRESA SE VEA ASÍ DE ESPLÉNDIDA, RESPLANDECIENTE COMO UN DIAMANTE!- Po se tapó la boca tras terminar de hablar ya que no se creía lo que había dicho.

Tigresa, al escuchar todas y cada una de las palabras que salían de la boca del Guerrero Dragón, se puso más roja que un tomate, tanto que ni siquiera su pelaje lo podía ocultar.

Todos sabían que ambos sentían algo por el otro, pero en ese momento todos vieron, 100% seguros de lo que veían, que ese sentimiento era muy fuerte. Shifu no pudo reprimir un pequeño gruñido, aunque nadie se fijo en ello ya que sus ojos estaban atentos ante lo que hacían ese par de tortolitos.

-¿Nos vamos yendo ya?- preguntó Shifu, cortando con el ambiente tan amoroso que se había formado.

-Claro maestro- contestó Tigresa-. Vámonos chicos- añadió.

Y así fue como se fueron, como habían hecho ya antes, al festival de Halloween.

Mech: Hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que os haya gustado el capítulo y os deseo a todos unas felices navidades pasadas, y un próspero año nuevo.
Mach: ¿Algo más que añadir o terminamos el capítulo?
Mech: Sí. No os olvidéis de dejad vuestros reviews ya que gracias a ello me animáis a continuar con mis fics.
Mach: Y con esto termina mi amigo de...
Mech: La verdad es que tenía que decir que...
Mach: Lo dicho, mi amigo ya ha dicho todo lo que tenía que decir y solo quiero decir que hasta el próximo capítulo. Adiós.

PD: Hola gente, solamente quiero dar las gracias a todos los que me leeis, desearos una felices e increíbles vacaciones-fiestas. También espero que el capítulo se os haya hecho muy llevadero y que os haya entretenido.
Un saludo desde España.
Mecherazo.