Mecherazo: Hola a todos. Estamos de vuelta ya en FanFiction tras un gran parón de dos o tres semanas pero estamos listo después de que se haya terminado las semanas de exámenes que hay en el colegio.
Machetazo: ¿Y que tal los exámenes?
Mecherazo: Pues por desgracia tendré que ir a la recuperación de algunas asignaturas de las que no he podido aprobar el examen que tenía.
Machetazo: Yo lo mismo también. ¡Putas matemáticas y putas derivadas!
Mecherazo: Por ahora, dejemos a los pobres que no escuchen nuestros problemas y pasamos con el siguiente capítulo, tras decir que Kung Fu Panda no nos pertenece sino a DreamWorks.
Durante todo el trayecto hacia el Valle de la Paz, más o menos desde las escaleras del palacio, Po y Tigresa se lanzaban miradas fugaces. En cuanto uno de ellos miraba al otro, el otro miraba para comprobar si le estaba mirando, y a su vez, la persona que observaba apartaba su vista antes de que fuera descubierto.
Ambos tuvieron muchos pensamientos recorriéndoles por la cabeza; sintieron muchas preocupaciones porque aquella noche, aunque no representaba mucho para sus compañeros, significaba mucho realmente para Po y Tigresa ya que aquella noche podía ser el momento en el que acabaran declarándose su amor mutuo y terminaran como pareja o, por el miedo, podían finalizar la velada sin contarse lo que sienten el uno por el otro. Sin embargo, decidieron que intentarían pasar el festival lo mejor posible, pasara lo que pasara.
Cuando todos bajaron las vastas escaleras que precedían al Palacio de Jade, pudieron observar y disfrutar de la belleza, la energía, y la alegría que teñía a todo el Valle de la Paz por la festividad de Halloween.
Las calles estaban decoradas con motivos de estas fiestas como son las calabazas con caras siniestras que adornaban las puertas de todas las casas, o las pegatinas con forma de calabaza, de murciélago o de esqueleto que había por todas partes; los espantapájaros vestidos con camisetas a cuadros y los pantalones largos reinaban por todo el Valle de la Paz, solo siendo superados por los pañuelos con forma de fantasma que había en las ventanas en los hogares y por la gran cantidad de niños disfrazados que iban de un lado para otro, llamando a las casas y pidiendo caramelos con el característico "truco o trato" que pueblan en esas fiestas.
Nuestros amigos se pusieron contentos al ver la vida que la gente poseía con aquel festival y Shifu, interrumpiendo a los alumnos, se puso delante de ellos y dijo:
-Bien, alumnos, como ya os he dicho esta mañana, estamos aquí para que, en caso de que haya algún ataque, protejamos a los habitantes del Valle de la Paz. Divertíos, estamos en una festividad muy importante y que ha de ser celebrada, pero no os olvidéis de cuál es nuestra misión.
-Sí, maestro- contestaron sus alumnos.
-Ahora voy a distribuir los grupos y las zonas de las que os vais a encargar. Espero que no haya ninguna desavenencia con los compañeros que os hayan tocado. Los grupos estarán formados por parejas para cubrir mucho más terreno y las parejas son: Tigresa y Po, Mantis y Mono y Víbora y Grulla, ¿algún problema?
-No, maestro- dijeron todos, sobresaliendo la voz del panda y de la tigresa de bengala.
-"Sí, está es la oportunidad que tengo para poder declararme. Estaremos solos y nadie nos molestará. Es el momento perfecto"- pensaron Tigresa y Po, emocionados por como se estaba desarrollando la noche.
-Entonces, ahora voy a deciros adonde van cada una de las parejas: Mono y Mantis se encargaran de la zona noroeste, Víbora y Grulla irán a inspeccionar la zona sureste y Tigresa y Po vigilarán el cuadrante suroeste.
-¿Y qué pasa con la zona que falta?- preguntó Mantis.
-La zona noreste es para mí. Y antes de que nos separemos- dijo Shifu antes de que sus alumnos se fueran a sus respectivos puestos- quiero recordaros que a las 22:30 tenéis que estar en el centro del festival, ante el escenario que hay, porque a esa hora es cuando doy el discurso de apertura de la fiesta de Halloween.
-Está bien, maestro- dijeron todos con cierto rechazo.
-Pues ya sabéis, a las 22:30. Ya nos veremos- comentó Shifu y se retiró de allí.
Después de que vieron que su maestro se alejo de ellos, todos soltaron un largo y tendido suspiro.
-¡Oooh DIOS! Otra vez hay que tener que aguantar ese discurso- dijo Mono.
-Y es que nunca le da por cambiarlo- añadió Grulla-. Ni siquiera un poquito para hacerlo más soportable.
-En fin, yo tengo que empezar a recordar a como dormir con los ojos abiertos- dijo Tigresa, causando la risa de todos sus amigos.
-Muy buena esa Tigresa- dijo Mono aún con algunas lágrimas de risa.
Tigresa nunca había entendido porque se reían sus compañeros cuando decía eso pero hoy, por gracia divina o algo así, entendió lo divertido de sus palabras y se rió como nunca antes.
-¡Al fin lo he comprendido!- exclamó Tigresa muy contenta.
-Ya era hora de que lo entendiera- le dijo Mantis a Grulla.
-Sí, ya era hora- repitió Grulla- ¿No piensas lo mismo Po?¿Po?
Po ya no estaba allí con sus amigos, sino que su mente se había transportado a un lugar en el que su cabeza estaba totalmente ocupada por la imagen de Tigresa riéndose.
Era una de las pocas veces que Po la veía reír y podía afirmar, sin lugar a dudas, de que su risa es una de las melodías más bellas que podía escucharse en todo el universo. Además, cuando la hermosa Tigresa reía podía ver como su cara resplandecía con luz propia y como sus dientes, blancos como perlas, formaban una sonrisa que iluminaba hasta el día más oscuros y que te alegraba hasta el día más triste.
Mientras el Guerrero Dragón soñaba con su amada Tigresa, oyó una voz que le llamaba; una voz muy conocida.
-Eh Po, ¿Po?¿Po?
Entonces el panda abrió los ojos y vio que la persona que le estaba llamando era su amigo Mono.
-Por fin te despiertas Po- dijo Mantis que se encontraba en el hombro de Mono-. Parecía que te habíamos perdido.
-Sí. Se te había puesto una cara muy extraña y cada vez que te llamábamos estabas estático como si fueras un fantasma- añadió Mantis,
-¿Qué te ha pasado Po?¿Por qué te has quedado así?- preguntó Tigresa, preocupada por el estado en el que se había quedado su amigo.
-No, no me pasa nada. Es queee... estaba pensando en mis cosas y me he distraído.
-En fin, no pasa nada- dijo Víbora-, pero deberíamos ir a nuestros respectivos puestos sino Shifu se enfadará con nosotros por no atender a nuestras obligaciones.
-Por desgracia, tiene razón Víbora- apoyó Grulla-. Deberíamos irnos con nuestras parejas a cubrir nuestras zonas.
-Sí claro- dijo Mono-. Solo dices eso porque quieres aprovechar para estar solo con Víbora.
-E-e- eso es mentira- dijo Grulla visiblemente sonrojado.
-Mirad, se ha puesto rojo- dijo Mantis, picando aún más a Grulla.
-¡No es verdad!- exclamó Grulla, muy sonrojado y muy enfadado con sus amigos.
-Venga chicos, dejadle en paz- intervino Po.
-Vale mamá- dijo Mono y se rió junto con Mantis.
-Bueno- interrumpió Tigresa las risas de Mono y Mantis- si ya habéis terminado de perder el tiempo, que cada uno vaya con su pareja y vigilen la zona que les ha mandado Shifu. Po...
-¿Sí Tigresa?- preguntó el panda.
-Vente conmigo, nos vamos a inspeccionar la zona suroeste.
-Claro- dijo Po, situándose al lado de ella.
-Pues nosotros nos vamos, suerte- dijo Tigresa.
Ambos se separaron de sus compañeros y se dirigieron hacia donde debían ir.
Durante el camino, ambos no hablaron. Se sintieron un poco cohibidos por la situación. Estaban muy nerviosos y se notaba en el silencio que había. No sabían de que hablar, no sabían que hacer para poder empezar una conversación pero ambos deseaban fervientemente hablar con el otro y contarle su amor tan intenso como el fuego. Sin embargo, logró Po sacar conversación con su gran amor al ver lo tensa que estaba, creyendo que su tensión era por sí algún villano atacaba el Valle de la Paz en esos momentos; el panda no se podía imaginar que lo que le estaba tensa era que Po se encontrara tan cerca de ella.
-Relájate Tigresa.
-¿Qué?¿Cómo?- dijo Tigresa muy distraída debido a que se encontraba absorta en sus pensamientos.
-Estoy seguro de que no atacarán al Valle de la Paz, al menos por hoy.
-¿Y por qué me dices eso?- preguntó Tigresa un poco extrañada.
-Pues bueno...
-Desembucha panda.
-No es nada es que tan solo veo que estás un poco... tensa.
-¿Yo?¿Tensa?¿Por qué crees que estoy tensa?
Esa pregunta era, para Po, un pregunta bastante sinsentido porque era obvio, incluso para Po, que Tigresa estaba muy tensa. La delataban su postura, rígida como el de un tablón de madera, sus múltiples giros de cabeza a cada pocos segundos y la gran cantidad que estaba exudando por todo su cuerpo, especialmente su cara.
-Bueno, pues puede que lo crea porque estás sudando como si fueras una cerda.
Entonces, desde su espalda, oyó un sonoro "HUM!" y al girarse, vio que detrás suya estaba una cerda, que en esos tenía un poco de mal genio por el comentario que había dicho Po.
-Sin ofender- le dijo Po a la cerda.
La cerda se fue, aún con cierto enfado hacia Po.
-¡Eso es culpa de este maldito maquillaje! Al ser de color negro y rojo atrae más fácilmente el calor y eso me hace sudar más.
-"¡Menuda excusa barata!- pensó Po- ¡Ella no va a reconocerlo a menos de que logre dejarla sin argumentos para defenderse!"
-Y que me dices de la forma en que te mueves.
-¿Qué ocurre con ella?
-Parece como si fueras un robot y estuvieras oxidada- contraatacó Po.
-Eso es porque no estoy a este tipo de ropa- dijo mientras señalaba el vestido que llevaba puesto- y por ello me encuentro un poco incómoda e intentó no moverme mucho, por eso crees que estoy muy rígida.
-"Buen intento pero no me lo creo- pensó Po-. Veamos que tienes que decir a esto"
-¿Y por qué estás mirando a todos lados?
-¿A qué te refieres?- preguntó Tigresa con cierto carraspeo.
-Ya sabes a que estés mirando a un lado y a otro como si estuvieras siendo perseguida por haber cometido un crimen.
-Pues...- no sabía Tigresa como terminar la frase.
-Pillada.
Un suspiro surgió de la boca de la tigresa de bengala cuando escuchó eso. Ya no tenía escapatoria. Po la había descubierto y ahora solo quedaba aceptarlo.
-Vale Po, reconozco que estoy un poco- dijo mientras hacia ademán de poca cosa con los dedos índice y pulgar de la mano derecha-... nerviosa.
-¿Por si atacan el festival?- preguntó inocemente el panda.
-No, eso no me preocupa- dijo Tigresa de forma muy directa.
-¿Y entonces de qué se trata?
Un nudo se le había formado en la garganta cuando Po preguntó eso.
Sabía que eso era lo que le iba a preguntar y, sin embargo, no podía contarle que lo que le preocupaba era que no sabía de donde sacaría el coraje para hablar con él sobre que llevaba un tiempo enamorada de él.
-Sí es algo grave, puedes contármelo. Sabes que yo siempre estaré allí para ayudarte. Lo sabes, ¿verdad?
-Sí, lo sé Po pero...
-Siempre hay un pero- murmuró Po.
-Lo que me preocupa es un tema bastante personal así que...
-Vale, lo entiendo. No quieres hablar del tema.
-Exacto- confirmó Tigresa.
-Está bien, comprendo que no quieras hablar de ello- dijo mientras desviaba la mirada, un poco triste pero encontró algo a unos metros detrás de ellos que le hizo cambiar la cara por una mucho más alegre.
-¿Qué ocurre Po?- preguntó Tigresa muy extrañada por el cambio de expresión de su amigo.
-Ven conmigo- dijo el Guerrero Dragón y le agarró una de sus manos.
Tigresa sintió como de la mano que estaba siendo agarrada por Po, de forma tan delicada como si fuera porcelana y estuviera a punto de romperse, surgió una pequeña corriente eléctrica que abarcaba todo su brazo y que la hacía sentirse un poco débil y muy extraña.
Po empezó a tirar de Tigresa para llevarla consigo hacia donde quería ir.
-Eh Po, ¿adónde me llevas?- preguntó Tigresa mientras era arrastrada por el panda.
-Tranquila, ya estamos aquí- dijo mientras le soltaba la mano.
-¿Eh?¿Por qué me has traído aquí?
-Creo que aquí te podrías relajar.
-En serio Po. ¿Por qué me has traído aquí?- preguntó de nuevo, incrédula por el lugar al que le había llevado Po.
-Ya te lo he dicho. Para que te relajes.
-¿Cómo crees que me puedo relajar en un puesto de globos?
-Oh, vamos a jugar una. No seas aburrida.
-No soy aburrida- dijo Tigresa un poco irritada por el comentario-. Sólo creo que no deberíamos mezclar el trabajo con la diversión.
-No te preocupes. Si ocurre algo la gente armará un gran escándalo e iremos corriendo a ayudarles.
-Pero...
-Venga vamos, solo una. No tardaremos nada.
-Vale, está bien- accedió Tigresa a la petición de Po.
-Sí- afirmó Po con cierta felicidad.
-Pero una solo- remarcó la tigresa.
-Claro- aceptó Po mientras afirmaba con la cabeza.
Se dirigieron hasta el tenderete que era una pequeño puesto constituido por tres paredes de madera blanca que hace un falso cuadrado ya que faltaba el lado frontal. En ese lado frontal había una mesa con un gran mantel verde y en la pared del fondo estaban unos globos sujetos a la pared mediante agujeros en la misma debido a que el grosor de la tabla del fondo permitía eso. Cuando estuvieron frente al puesto, el amable señor pato que había dentro les dijo:
-Bienvenidos a mi puesto. ¿Queréis echaros una partida? Tan sólo cuesta cinco yuanes.
-Venga Tigresa yo te invitó a esta- dijo mientras sacaba su cartera y le pagaba al feriante.
-Muchas gracias Po- dijo Tigresa con una sonrisa- pero yo también tengo dinero así que no hace falta que me invites.
-No, yo quiero invitarte a una partida así que no te preocupes. Además, traje dinero suficiente para todo el día y esto no me supone ningún inconveniente.
-La aceptaré muy gustosa- dijo Tigresa contenta.
-Pues como ya ha pagado su novio, por favor escoja unos dardos.
Al oír la palabra novio, Tigresa y Po se pusieron muy rojos al pensar en el hecho de que aquel hombre pudiera pensar que ellos dos son pareja.
-Eeh, no, no, no- negaron Po y Tigresa casi al mismo tiempo-. No somos novios.
-Por desgracia- masculló Po y pensó Tigresa.
-A perdonad; es que les veía tan juntos y tan cariñosos que me he hecho una idea equivocada. En fin, escoja, tal y como he dicho antes, unos dardos.
En el mantel de la mesa había tres tipos diferentes de dardos: los dardos que tenían el alerón con el dibujo de una mariposa, con el dibujo de un par de abanicos cruzados y con el dibujo de una garra.
Tigresa cogió los tres dardos que tenían el dibujo de una garra y el pato del puesto dijo:
-El objetivo es romper tres de los globos que hay en la pared con los dardos. Si lo logra conseguirá uno de los regalos que tengo en la paredes de los lados. Ojo: solo será válido si cada dardo rompe un solo globo. Si un dardo hace explotar dos globos solo se contabilizará como uno. Otra cosa, los dardos deben quedarse clavados en la pared. En caso de que no se quede clavado, pero que aún así se haya reventado el globo, no sé contabilizará. ¡Mucha suerte señorita!
-No la necesito- contestó Tigresa reaciamente.
-A por ellos Tigresa- le animó Po.
El apoyo hizo que se le apareciera una pequeña sonrisa y que se centrará en lo que intentaba hacer ahora: explotar los tres globos.
Tigresa nunca había jugado a estos juegos porque nunca había tenido tiempo para jugar a esos juegos. Había estado demasiado ocupada en aprender y en entrenar el gran arte del Kung Fu como para jugar a esas noñerías. Sin embargo, cuando agarró los dardos sintió como si fueran como los shurikens que usaba de niña para mejorar la precisión. Por ello, Tigresa cogió el primer dardo que iba a lanzar como si se tratara de un shuriken, es decir, por el extremo. El dependiente de la tienda no entendía porque lo cogía así pero Po si que comprendía la razón de que los cogiera así.
La líder de los 5 furiosos cogió un poco de aire y, tras fijar cual era su blanco, retrasó el brazo para coger potencia y lo movió hacia delante, liberando el dardo de su mano, y, por lo tanto, lanzándolo.
El dardo empezó a girar sobre sí mismo con rumbo hacia un globo de color morado del centro de la pared pero parecía que de la fuerza que llevaba el dardo, el tiro le había salido un poco desviado y que al final iba contra el hueco que había entre el globo morado y el globo rojo. Parecía como si ese dardo fuera el centro de todo por unos segundos y acabó justo cuando se escuchó un sonoro ¡PUM!. El dardo había dado al final al globo de encima del rojo.
Al ver que había reventado un globo, Tigresa cogió los dos dardos que le faltaban, se los colocó, tal como había hecho antes, en ambas manos y, totalmente segura de sí misma, tiró los dos dardos, primero el de la mano derecha y luego el de la mano izquierda. Esta vez logró que impactarán donde quería que dieran: en el globo morado y rojo.
-Premio para la señorita- dijo el pato muy animado- Ahora escoja premio.
-No, si no quiero nada- dijo Tigresa muy cortada.
-No importa, tiene que escoger algún regalo. Si no lo hace, la estaría timando.
-Pero si es que yo...
-Escucha Tigresa- la interrumpió Po, imaginándose lo que iba a decir- ¿por qué no mires a ver si encuentras algo que te llame la atención?
-Está bien, si no hay otro remedio- aceptó Tigresa a desgana.
Se puso a ver que tenía que le pudiera interesar y, entre un montón de peluches de perros y de osos muy tiernos y de corazones en forma ovalada en los que ponía "TE QUIERO UN HUEVO", halló algo que no se esperaba ver allí.
Una pulsera de hilo verde oscuro que tenía en el centro una pequeña piedra negra que era muy apagada y oscura pero que al darle la luz hacía un efecto luminoso que hacía que reluciera como si fuera un diamante brillante, solo que la piedra mucho más simple y más barata.
-¿Esa pulsera que hay allí también es un premio?- preguntó ella mientras señalaba la posición de la pulsera.
El encargado del puesto se giró y miró hacia donde Tigresa le señalaba. Se acercó hasta una de las estanterías y cogió la pulsera.
-¿Se refiere a esta?- preguntó mientras le enseñaba la pulsera.
-Sí, a esa me refiero.
-Puede quedársela. A mí no me gusta especialmente pero espero que le guste el premio que ha escogido.
-Sí, señor.
-¿Quiere echarse otra?- preguntó el dependiente.
-No, gracias- dijo Tigresa- solo quería jugar una.
-Bueno, pues otra vez será. Vuelvan cuando quieran- les despidió.
Ambos se marcharon y tras haberse alejado un poco del puesto Po le preguntó:
-Bueno, ¿qué tal te encuentras ahora?
-Mucho mejor, gracias Po- dijo sinceramente.
-No tienes nada que agradecerme nada. Si yo estuviera algo triste, estoy seguro al 100% de que me ayudarías a alegrarme.
-O al menos intentarlo.
-Sí, ya que la mano que tienes para esas cosas es 0- dijo Po en broma.
-¿0? Yo creo que debe ser menos -10- bromeó Tigresa y se empezaron a reír.
Mientras sucedía esto Po no se dio cuenta, pero ocurrió algo que era fuera de lo normal y cuando, de repente, se le pasó por la cabeza este hecho, se paró de reír.
-Por un momento me ha parecido que has ¿bromeado? y que te has ¿reído?- dijo Po muy extrañado.
-Sí, ¿por qué?¿es qué es algo malo?
-No es eso, es que tu nunca sueles... ya sabes, hacer estas cosas.
-Ya lo sé.
-Deberías de hacerlo más menudo; se te ve muy guapa cuando te ríes- dijo Po un poco sonrojado y avergonzado.
La cara de Tigresa se tornó roja pero gracias a su pelaje Po no notó nada de esto y su corazón a palpitar con mucha más fuerza.
Hubo un pequeño silencio incómodo ya que Tigresa no sabía que decirle a Po y el panda estaba un poco abochornado por lo que había dicho y se sentía un poco cortado. De no ser por la aparición sorpresa de Víbora y Grulla, que se encontraban por los alrededores, el silencio habría sido eterno.
-Eh, ¿esos no son Víbora y Grulla?- preguntó Tigresa.
-Sí, son ellos- dijo Po- vayamos a saludarles.
Anduvieron un poco y cuando se encontraron cerca de ellos, les hablaron.
-Eh chicos- los llamó Po.
-Hola Po, ¿qué tal la patrulla?- preguntó Grulla.
-Muy aburrida, no ha ocurrido nada especial- contestó Po.
-Lo mismo por aquí- añadió Grulla.
Mientras los chicos se decían estas cosas tan poco relevantes, Víbora reptó hasta Tigresa, trepó por su pierna derecha, y luego por su cintura, para acercarse a la cabeza de Tigresa, y cuando llegó a estar cara a cara con su amiga, empezaron a hablar.
-Hola Tigresa- dijo Víbora tras haber trepado.
-Cuantas veces tengo que decir que no te enrolles a mí.
-Creo que en esta situación es lo mejor.
-¿Por qué?- preguntó Tigresa muy curiosa.
-Porque tenemos mucho de que hablar. ¿Qué tal con Po?
-Bueno, al principio no he hablado con él porque estaba muy nerviosa y no sabía como poder empezar a hablar con él así simplemente fuimos a hacer lo que nos mandó hacer Shifu.
-¿Y Po no te habló?
-No especialmente. Me decía cosas pero no era nada importante, aunque había ocasiones en las que estuvo muy callado.
-Es extraño- dijo Víbora, pensando en que podría ser lo que le pasaba a Po.
-Sí, pero más tarde ya empezó a hablarme más seguido y yo también empecé a hablar con él un poco más tranquila y relajada.
-O sea que ahora te encuentras mejor; pues que bien.
-Sí. Aún así, cada vez que le veía me preguntaba si debería seguir con esto y creo que no debería hacerlo.
-Escúchame Tigresa, vamos a irnos a otro lado para poder hablar esto en mayor profundidad y sin que Po se pueda enterar esto.
-Vale- confirmó Tigresa.
-Chicos- dijo Víbora, llamando la atención de los chicos- vamos a dar una vuelta por ahí. Volveremos en un momento y aquí es donde nos reencontraremos.
-Vale chicas- dijeron Po y Grulla.
Ambas se alejaron de sus amigos y mientras anduvieron por ahí, fueron hablando de sus cosas.
-Tigresa, ¿por qué piensas que no deberías contárselo a Po?- preguntó la reptil.
-No sé. Tan solo sé que cuando le veo, mi cabeza me dice que es imposible que él pueda sentir algo más por mi que simple amistad.
-Tigresa, no te subestimes. Tu tienes muchas cualidades que harían que cualquier hombre se enamorara de ti.
-Dime tres- contestó Tigresa muy incrédula de lo que le contaba su amiga.
-Eres una persona leal, protectora, guapa, inteligente, fuerte...
-Vale, para por favor- le pidió Tigresa- me estás avergonzando.
-Ya paro, pero tienes que creerte lo que te acabo de decir porque es cierto.
-Vale, Víbora- dijo Tigresa a desgana.
-No lo vas a hacer, ¿verdad?
-No- dijo directamente la tigresa de bengala.
-Eso no me importa- dijo Víbora tras soltar un suspiro de resignación- pero lo que si que me importa es que te declares a Po.
-Ya te lo he dicho Víbora; no sé si debería hacerlo.
-Has de hacerlo- dijo Víbora tajantemente.
-¿Pero que ocurrirá si me dice que no? Posiblemente toda nuestra amistad, que tanto tiempo nos ha costado forjar, se vaya al carajo tan solo por decirle lo que siento.
-Otra vez con eso- dijo enojada con su amiga-. Te lo dije antes y te lo repito ahora: Po te quiere con toda su alma y si lo habláis te puedo asegurar, sin riesgo a equivocarme, que todos los nervios, angustias y dudas no será nada en comparación con lo que lograr estar junto a la persona que quieres.
Las palabras de Víbora motivaron el corazón e hicieron que todos sus temores se desvanecieran en el aire.
-Víbora, muchas gracias. Ahora estoy totalmente segura de lo que debo hacer.
-Me alegró que te haya convencido- dijo sonriente-. Deberíamos volver sino los chicos se van a volver loco con nuestra ausencia.
-Sí, volvamos que tu chico estará esperando- dijo Tigresa burlonamente.
-¿CÓMO?- exclamo Víbora muy sonrojada por lo que había dicho su amiga.
-Oh, vamos. Es obvio que te gusta.
-Yo no quiero a Grulla- dijo Víbora muy exaltada.
-Yo nunca mencioné el nombre de Grulla- dijo Tigresa tranquilamente mientras le daba el jaque mate.
-Pero es obvio de que te referías a él- dijo Víbora, logrando esquivar la indirecta que le había soltado la tigresa.
Tigresa suspiró. No insistiría más con ella sobre eso porque no tenía la misma capacidad de Víbora de entrometerse en la vida de los demás. Simplemente se fueron de vuelta con dos de sus compañeros de aventuras.
Cuando llegaron al lugar donde habían dejado a sus amigos, se los encontraron en un puesto de tirar aros que estaba al lado del sitio donde se habían encontrado antes.
-Eh chicos, ¿qué estáis haciendo aquí?- preguntó Víbora.
-Pues que no dejen desplumados porque no hemos ganado ni una de las tres o cuatro veces que hemos jugado- comentó Grulla muy chistosamente.
Víbora se rió ante el comentario de Grulla mientras que los demás vieron que malo había sido el chiste.
-Bueno, creo que deberíamos volver a nuestros puestos sino el maestro se enfadará con nosotros- dijo Tigresa muy seria, cortando la risa de Po.
-Sí, tiene razón- afirmó Grulla-. Vamos Víbora, hay que seguir con la patrulla.
-Claro pájaro mío- dijo ella inconscientemente y al darse cuenta de lo que dijo se puso muy roja-, digo Grulla- dijo con voz tambaleante y muy nerviosa.
Ambos se fueron juntos por su lado, dejando a Po y a Tigresa solos sin saber que hacer ni que decir.
-Deberíamos volver a patrullar- dijo Tigresa para quitar hierro a la situación por el silencio que había entre ambos.
-Vale- él iba a empezar a andar cuando, de repente, se detuvo-. Espera un momento- dijo y fue corriendo hasta el puesto de los aros.
Unos pocos segundos después, volvió delante de Tigresa con un paquete cuadrado amarillo de tamaño pequeño-medio.
-Ya estoy de vuelta; perdona por la espera- dijo Po mientras cogía aire.
-¿Y ese paquete?- preguntó Tigresa.
-¿Esto?- preguntó mientras le mostraba el paquete a Tigresa.
Ella afirmó con la cabeza.
-Pues cuando os fuisteis por ahí a dar una vuelta, me dio el hambre y pensé en tomarme algo pero no había ningún puesto de comida y lo único que había de comer era una tenderete de dulces. Allí había muchos dulces como caramelos de menta, fresa y otros sabores, regalices negros y rojos y demás chucherías pero no había nada que realmente alimentara, hasta que me fije en que también vendían pasteles en esa tienda.
-¿No me digas que te has comprado un pastel?- preguntó Tigresa con cara de incredulidad ante lo que se imaginaba que le iba a contestar.
-Cuando el hambre apremia, se come lo que se puede comer y en este caso ha sido un pastel.
-Po...
-Oh vamos, ¿que más da que me haya comprado un pastel? Aún me queda dinero y estoy hambriento.
-¿Y por qué no te lo has comido aún?
-Estaba esperándote. Hace mucho que no has comido nada y me imaginé que te apetecería comer algo. Así que, ¿qué te parece si la compartimos?
La verdad es que la oferta de Po le parecía muy tentadora ya que tenía un hambre considerable en ese momento y ,además, hacía tiempo que no tomaba nada dulce así que tenía muchas ganas de ello. Aún así, lo rechazó.
-No me apetece. Muchas gracias pero mejor cómetelo tú.
-Pues que lástima porque el pastel es de tu sabor favorito: vainilla.
Al oír la palabra "vainilla", los ojos de Tigresa se le iluminaron.
-Ahora que lo dices, creo que me ha entrado el hambre.
Po sonrió al ver la expresión que se le había formado en la cara.
-Pues que bien que ya tengas hambre.
-Sí, ¿pero donde vamos a comerlo? Aquí no hay ningún lugar donde podamos sentarnos para tomarnos la tarta tranquilamente.
-Se me ha ocurrido una idea. Tigresa, ¿qué hora es?
-Creo que son las 21:15 pasadas o cercano a esa hora- dijo dubitativa.
-Ven- dijo mientras la agarraba de la mano derecha y tiraba de ella.
-Eh, ¿adónde me llevas?- preguntó Tigresa mientras sentía como sus se mejillas se encendían.
-Conozco un lugar que está a unos 20 minutos de aquí donde hay unas vistas espectaculares. Creo que allí podríamos tomarnos el pastel.
-¿Y por qué estás tirando de mí?- preguntó mientras seguía siendo arrastrada por Po.
El Guerrero Dragón se dio cuenta de esto y se detuvo. Miró a su mano izquierda con la que había sujetado la mano, y que aún seguía sujetando, y no pudo evitar ponerse rojo como un tomate.
-Perdona- dijo mientras le soltaba la mano, lentamente-; ha sido la emoción del momento.
-No pasa nada pero la próxima vez que quieras llevarme a algún sitio, recuerda que solo me lo tienes que decir, ¿vale?
-Vale Tigresa- contestó-. En fin, pongámonos en camino.
-Sí- confirmó Tigresa.
De esta forma, ambos partieron hacia el destino donde sellarían su amor mutuo.
Mecherazo: Buenos chicos, este es el 4to capítulo y ahora puedo aseguraros que el próximo capítulo será el último y definitivo de este fic.
Machetazo: Ya te dije yo que este no iba a ser el último capítulo.
Mecherazo: Eso es porque no quiero hacer un capítulo excesivamente largo que tarden media hora en leer. Podría hacerlo pero es que no me gusta así que prefiero que sean un poco más cortos a como los tengo ideados. En fin, espero que os haya gustado el capítulo, dejarme reviews con lo que pensáis sobre este capítulo y hasta la próxima vez que nos encontremos en FF. Adiós.
PD: Hola soy Mecherazo y tan solo quería deciros una cosita.
Esta vez no haré lo de mis visitas porque el mes pasado fue muy caótico y no pude casi actualizar, así que lo dejaremos como un mes aparte, pero tened claro que no he podido batir mi record y que, a pesar de ello, estoy contento y dispuesto a lograr superarlo.
Un saludo desde España.
Mecherazo.
