"Cariño, puedes ser apuesto; pero no eres una obra de arte"
-Power & Control, MATD.
Desperté con dolor de cabeza y la nariz congestionada. Por supuesto, no me sorprendió darme cuenta que había cogido un resfriado de aquellos, que me tomaría un par de semanas, a punta de medicamentos, sacarme de encima. Debía ir por mi auto al lugar donde lo dejé, maldición… Debí reparar la batería en cuanto me advirtieron que le quedaba poco tiempo de vida. Lo peor, creo yo, probablemente me encontrara frente a la cara de Sasuke.
No es una cuestión de odio. El odio es un sentimiento, al igual que el amor y la desmotivación; y eso significaría darle importancia al sujeto en cuestión. No, no lo odio; porque no me interesa darle importancia. Solamente no es de mi agrado, me incomoda su presencia, y su forma de ser: tan pedante, tan falto de cojones, tan… tan como todos los hombres que han pasado por mi vida. Él tiene una afición por las mujeres fáciles, y es sabido; lo he sabido desde el momento en que supe de su existencia en bachillerato, lo he sabido desde que Naruto comenzó a salir conmigo, lo he sabido de la boca de mis amigas (que han pasado por su cama, igualmente); lo he sabido con solo mirar su postura arrogante y gélida. Ese tipo de hombre, si es que merece el título, solo quiere dinero, alcohol y mujeres; nada más.
A diferencia de aquellas que caían en su falso encanto, y nula capacidad social; quiero ser grande. No necesito dinero, ni amores, ni amigos; solo voy detrás del éxito, el empoderamiento, el poder. Sé exactamente qué quiero, y quién quiero ser; y nada podrá entrometerse en mi camino. Pero, dirán algunos, que nada se consigue siendo como soy; digo, ¿qué puede conseguir una chica que tartamudea todo el tiempo, se sonroja por todo y nunca se expresa? Queridas mías… se puede conseguir mucho. Miles de chicas lo hacen, y no seré la excepción a la regla. Verse bien, ser inteligente, fingir un papel de sumisión total frente a los otros. Complicado, pero factible cuando necesitas un favor. La mayoría de los hombres caen rendidos ante un rostro tierno y una voz suave. No me juzguéis de mala manera, en una sociedad falocentrista, para llegar al éxito hay que hacer uso de lo que se tiene, y de lo que tienen los demás.
El golpe de la puerta me despertó de mis efímeros pensamientos. A penas eran las ocho de la mañana. ¿Qué en esta casa nadie duerme? Golpearon otra vez. Me levanté a ver quién era.
"-¿Vas a salir hoy?" -Mi primo se dejó ver entre mechones de su largo cabello castaño. Era la única persona que realmente se preocupaba por mí, y que conocía mi ambición de poder. Él sabía lo que yo buscaba, y nunca dejó que me diera por vencida; ni siquiera cuando tuve que mudarme a casa de mi padre, pero esa es otra historia.
"-Tengo que ir a buscar mi auto. La batería se averió y tuve que volver a pie. Creo que he cogido una gripe"
"-¿Quieres que te acompañe? No trabajo hoy. Estaré todo el día rascándome el ombligo aquí." Lo consideré un momento, pero luego negué su invitación. Quería pasar al centro de la ciudad a comprar algunas cosas, y quizás me tardaría más de lo que creía. Me enfadaría si alguien me obligase a ir a la tienda en mi día libre. "-Si llegas temprano, te haré sopa de pollo. Llama a Lee por lo de tu auto, él puede solucionar tu problema. Ten ciudado" Neji besó mi cabeza y se retiró a su recámara. Lo conozco, y sé que dormiría por lo menos hasta las 12. Tuve suerte que el auto se averió un viernes en la tarde. Me quedaban dos días para solucionar mi problema, y el lunes podría volver al trabajo sin tener que tomar el subterráneo.
Llegué a la avenida principal de la calle principal. Dejé mi auto dos cuadras al norte, y si tengo algo de suerte, seguiría intacto. Luego de unos minutos lo vi parado ahí, intacto y frágil como un niño. Aumenté el ritmo de mis pasos, mentalmente agradeciéndole a los Santos permitirme recuperar mi automóvil. Llegué al lugar, y marqué el número de Lee (que había sido compañero de universidad de Neji). Lee es mecánico por afición, muy bueno de hecho; e ingeniero en economía, como mi primo, de profesión. En cambio, yo soy asistente social y psicóloga. Trabajo en una empresa de seguros, que me deja buena remuneración; pero yo quiero más.
Senté mi trasero en el capó del auto, mientras buscaba en número de Lee entre mis contactos. Hinata, debes hacer una limpieza, tienes demasiados…
"-¿Qué clase de sicótica eres, que dejas tu auto tirado en la mitad de la calle?" ¿Ah? Volteé a ver de dónde venía la voz; y ahí estaba el pedante de Uchiha. Decidí ignorarlo, dado que no me sentía con ganas de debatirle nada. Seguí buscando a Lee, mientras él me observaba fijamente, enfurruñándose cada vez más porque estaba siendo atacado con el látigo de la indiferencia. "-¿No piensas decir nada?" Silencio. Bufó, molesto, y se acercó bruscamente a mí. Quitó el celular de mis manos y me hizo mirarlo fijamente. Qué tipo más desagradable…
"-Suéltame" Dije con mi voz habitual. Sonrió, y sujetó con más fuerza mis muñecas.
"-¿Ahora hablas, pequeña zorra? ¿Te haces la desentendida luego de lo de anoche? "
"-Suéltame" No sé lo que quiere, pero sea lo que sea, no me agrada nada esta situación. En el fondo le temía a Sasuke, no porque fuese Sasuke Uchiha; era más por el hecho de que medía dos cabezas más que yo y tenía el doble de fuerza en un dedo, que yo en el cuerpo entero. Podría molerme con un pulgar si quisera.
"-¿Eso es todo lo que sabes decir?" Comencé a enfadarme. ¡¿Quién demonios se cree que es este tipo?!
"-Mira, Sasuke, lamento lo de anoche; la cachetada, digo… también lamento que seas lo suficiente desubicado como para actuar de la forma en que actuaste. Lo siento mucho por ti, debe traerte muchos problemas. Y si herí tu ego, espero que también aceptes mis disculpas; pero debes entender que me faltaste el respeto, y eso me incomodó mucho. He ahí la forma en que actué, pero fue netamente en mi defensa. Si me estoy explayando mucho lo lamento, pero me gusta usar palabras técnicas, y francamente no eres el tipo de hombre que las entiende. Espero que tengas un buen fin de semana." Me levanté del capó e intenté desvanecerme lo más rápido que pude, pero volvió a sujetar mi brazo de forma brusca, y me llamó "maldita perra" una vez más. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Me volteé y lo encaré, como nunca había encarado a alguien que no conociese mucho; pero este tipo me supera… "-Que te quede claro, Uchiha; que si vuelves a sujetarme así, llamaré a la policía; y si vuelves a llamarme zorra, te plantaré una zurrada de la que no te vas a olvidar jamás. Buenos días" Las piernas me tiritaban, pero mi ego voló hasta la estratósfera. Sasuke se quedó inmóvil, con una cara de odio espantosa, mas no dijo nada más. Cuando lo perdí de vista, llamé a Lee y le pedí que fuera por mi coche. Le di la dirección, y un corto "Después te explico". Ya era tarde y no me daba tiempo de ir al centro; además el dolor de cabeza me estaba matando, y podría afirmar que tenía fiebre. Oh, dios, iba a ser un fin de semana pesado.
Nunca juzguéis una historia por su primer capítulo. No se puede indagar en la mente torcida de un autor, ni los planes que tiene con sus personajes.
*Espero que haya quedado clara la razón del comportamiento de Hinata. Si bien actúa como lo hace habitualmente, esta vez se trata tan solo de una máscara; que tiene sus razones por detrás. Las maneras que tiene con Sasuke son de esperarse. Es lo mismo que harían si alguien les caer horrible, pero intentan ser amables con él de todos modos.
*Gracias por sus comentarios. Me gusta ver que la historia tiene buena recepción en menos de 24 hrs de ser publicada. También me gustaría ver qué ideas tienen, críticas, sugerencias, y especulaciones sobre el futuro de ambos.
Eso es todo, sed felices. Muchos corazones y caritas felices para ustedes.
Saludos,
Marttins.
