Capitulo 3.: La Exigencia
Renee llego a los pocos minutos, se había perdido en Ports Angels, su teléfono se había descargado. Charlie trato de decirle lo de Bella lo mejor que pudo, pero su reacción fue la misma que la de nosotros.
Estaban devastados, no podían con su propia alma, el dolor que les estaba causando Bella era incomparable con cualquier dolor físico que alguien pudiera sufrir.
Insistí en quedarme con ella, para que ellos pudieran descansar, Charlie y Renee se negaban pero el médico dijo que era yo quien estaba más calmado y si Bella despertaba lo último que sería bueno para ella era encontrarlos en ese estado.
Los días fueron pasando, pero Bella no reaccionaba, mi corazón cada vez se oprimía mas, ya ni siquiera respiraba, en su cuerpo tenia montones de cables y tubos de respiración.
Las semanas transcurrían como cuando corría en el bosque estando en fase, pero ella no tenía ni el mas mínimo gesto de querer recuperarse, a diario venían los chicos de el instituto a traerle flores y hablarle como si eso pudieran hacer algo por ella, Renee la peinaba y arreglaba, mientras que Charlie le hablaba al pie de su cama todos los días, suplicándole que reaccionara…
Todos llorábamos desconsolados, al ver que no había ningún indicio de que reaccionara.
Charlie, Bella ya lleva mucho tiempo de esta manera, ya no puedes seguir esperando que ella despierte - dijo el Doctor Gerandy -
Renee escondió el rostro en el hombro de Charlie, sollozaba, resignada a que su hija solo la mantenía viva aquellos aparatos, Charlie trataba de hacerse el fuerte, pero no lo podía contener por más tiempo. Y yo… pues yo… simplemente me estaba muriendo con ella… no entendía porque Bella quería morir teniendo tanta oportunidad de vivir como quisiera, yo por… dría… yo podría hacerla feliz, muy feliz.
No puede decirme eso Doc. Mi hija tiene que despertar, ella tiene que hacerlo - decía Charlie - esperemos Doc. Por favor, no puede decirme que mi hija morirá, no puede hacerlo.
Lo siento Charlie, pero no creo que Bella quiera despertar, ella no está luchando, al contrario, parece que hace ya mucho tiempo a querido esto.
Mi corazón cada vez se ponía más pequeño, tenía que hacer algo, mi pobre Bella no mirara sin que yo haga algo por ella.
Salí corriendo del hospital, entre en fase apenas pude entrar en el bosque.
Sam - pregunte en mi mente - ¿Estas allí?
Si Jake, ¿que pasa? - respondió el preocupado -
Bella está muriendo, por culpa de esos chupasangres que no tienen conciencia, como pudieron dejarla tan sola, ella no quiere vivir sin ellos, y yo no sé que hacer para salvarla de los brazos de la muerte. Tienes que ayudarme, por lo que más quieras. - dije -
Lo siento Jake, pero no puedo ayudarte, Bella tendrá que salir sola de allí… no hay remedio para eso, un corazón roto solo es curable con otro que esté sufriendo los mismo, se entienden y se consuelan el uno al otro. No puede hacer nada Jake.
En ese mismo instante, recordé que una vez sentados en mi cochera Bella me conto lo ocurrido con James. Victoria la buscaba a ella, porque le habían matado a su pareja, pareja por pareja, había dicho ella. Si Bella tiene el corazón roto porque Edward se ha ido, yo tengo el corazón roto, porque ella no quiere vivir sin él.
Se entienden y se consuelan el uno al otro - las palabras de Sam retumbaban en mi mente.
Gracias Sam - dije - rápidamente corrí hasta mi casa, cambie de fase muy cerca de la cochera donde guardaba un par de jeans para casos de emergencia. Entre en la casa casi tumbando la puerta, Billy en la cocina.
Jacob, hijo, ¿eres tú? - pregunto -
Si papa, estoy aquí. Solo vengo a cambiarme de ropa, me he turnado con Charlie y Renee para cuidar de Bella y hoy me toca.
Me eche una rápida ducha, me puso unos jeans nuevos y limpios, un sweater manga larga que me remangue hasta los codos. Mi cuerpo era caliente, pero aun así no sentía calor. Mientras iba camino al hospital, compre un ramo gigante de orquídeas y rosas blancas, si tenía que conquistar a Bella tendría que ser como todo un caballero. Antes en un semáforo antes de llegar al hospital, aprecie una pequeña librería, no me gustaba muchos los libros, pero a Bella si… no lo pensé dos veces cuando doble a la izquierda camino a la librería.
¿En que puedo ayudarlo joven? - Decía una Sra. muy simpática detrás del mostrador - Busco algo nuevo, que hable de segundas oportunidades, pero que sea entendible y buena para leer… - le dije poniendo mi mejor cara -
Bueno - dijo ella - caminado por toda la librería tratando de encontrar algo.
Un libro en uno de los estantes llamo mi atención, debió haber sido los colores de su portada, eran naranja fuerte. Lo tome.
Los colores de la vida - susurre -
Muy buen libro - dijo la Sra. detrás de mi - si es para un lector amante a las historias de amor ese es el indicado. Tiene drama, comedia, y segundas oportunidades. ¿No era lo que usted quería?
Si - dije - lo llevare.
Lo introdujo en una bolsa de papel, y me lo dio sin decir más.
Salí de allí, ahora si directo al hospital.
Al entrar estaba Renee sentada en el regazo de Bella, peinándola. Parecía una niña con una muñeca Barbie nueva, Bella simplemente estaba hermosa. No había ningún atino de imperfección en ella.
Hola Renee - salude -
Hola Jake - contesto -
Sus ojos estaban irritados, se veía a leguas que había llorado, estaba tan triste.
Lo siento Jake, pero Charlie y yo hemos tomado una decisión. Mañana le quitaran los aparatos a Bella. Espero entiendas que no podemos vivir mas así. Despídete.
Me dio un beso en la mejilla saliendo de la habitación.
Ahora que estaba complicado, necesitaba que esto funcionara, si no perdería a Bella para siempre.
Coloque tres velas rojas en cada una de las mesitas que tenía en su habitación, coloque las flores y el libro en la mesa de al lado de su cama, y me senté a un lado de ella en un sillón. Y comenzó a decir:
Isabella, no puedo dejarte morir, ¿has escuchado a tu madre? Te van a desconectar mañana, simplemente por un ridículo capricho que tienes con ese chupasangre estúpido del que te enamoraste. Pero quiero decirte algo, si de verdad te importo, no puedes dejarte morir, ¿sabes por que? ¿Acaso en realidad sabes porque? Porque yo TE AMO ISABELLA SWAN! Nunca te dejaría, ni que mi vida dependiera de ello, preferiría morir antes que estar alejado de ti, y tu quieres morir por esa sanguijuela que a la primera oportunidad te dejo, sufriendo y sola. ¿Que quieres? ¿Dime que quieres? ¿¡Que yo muera? Porque si tú no estás aquí, no me quedaría nada mas, no me importaría mi padre, ni nada con mi vida, solo me importaría morir junto a ti, me imagino que eso es lo que piensas, y quieres morir por ese estúpido idiota que solo te hizo daño. Pues déjame decirte algo, tu morirás, si. Pero el, sigue vivo y así será por el resto de eternidad, ¿no te parece que es injusto perder tu vida tan joven, por alguien que se da la gran vida sin ti?' a mí no me parece nada justo, pero ¿Acaso es justa la vida? Yo no puedo vivir sin ti, y tú no puedes vivir sin él, ¡que maravilla! Te he traído flores, sé que no te gustan, pero de igual manera lo he hecho.
Tome una de las orquídeas, y una rosa blanca, me senté a su lado en la cama, las puse en su nariz, si ella me estaba escuchando quería que oliera el aroma tan especial de esas flores que tanto me recordaban a el olor que emanaba su cuerpo. No hubo ninguna reacción, coloque de nuevo las flores en la mesita, me quede allí observándola por un largo rato. Las lágrimas cayeron silenciosas por mis mejillas. Tome su mano, estaba tan helada, fría y dura, no era nada parecido a la calidez de mi Bella, la suavidad de sus manos y la dulzura de sus caricias. Toda ella estaba como congelada. Me quite el Sweater, y me acosté a su lado, necesitaba darle calor, su cuerpo parecía estatua, como granito, dura y fría. Mis lágrimas nublaban mis ojos pero aun así en mi propia agonía seguía diciendo:
Bella, quiero que entiendas, que no solo él era parte de tu vida, tu padre, está sufriendo, sufriendo mucho por tu causa, tu madre esta desconsolada, no sabe como su hija a la que ella tanto aconsejo sobre los hombres y las relaciones allá terminado en este estado, mi padre, Sam y los de la manada no entiendes como una persona como tú, tan correcta, tan bella y sencilla, un ángel, porque eso eres para mi Bella, mi ángel, podrías haberte enamorado de semejante monstruo. Sé que si estuvieras despierta, me darías de golpes por todo esto que te estoy diciendo, pero es solo la verdad, y sabes que nunca te ocultaría nada, ni mucho menos engañarte de la manera más vil y egoísta que él lo hizo. Te pido, o mejor dicho, ¡TE EXIJO! Que te levantes de esta maldita cama y sigas siendo la misma Bella a la que todos amamos y nunca, escúchame bien… NUNCA seriamos capaz de lastimar. Te he comprado un libro nuevo.
Tome el libro de la mesita, lo abrí en el primer capítulo. Se llamaba La muerte. Lo leí calmadamente, estaba seguro que Bella estuviera donde estuviera me estaba escuchando, el primer capítulo hablaba de una chica - Sara - ella estaba locamente enamorada de un chico que enviaron a la guerra, ese chico - Manuel - muere en medio de combate. Ella cree que va a morir, pero la vida, le regala una nueva oportunidad al darle a un nuevo hombre a su lado - Gabriel - de quien se enamora perdidamente. Fui leyendo cada capítulo, página por página de dolor, llore como nunca, me lastimaba ver a Bella de esa manera, y de solo imaginarme que le ocurriera algo, como a Sara me desgarro el alma. No me di cuenta cuando caí dormido, solo que la tenia fuertemente abrazada a mi cuerpo cuando ella misma me tumbo de la cama y caí al suelo frio, el golpe me despertó. Y ahí estaba ella, despierta y con una gran sonrisa en su rostro, estaba riendo a carcajadas al verme caer dormido aquel suelo frio y duro.
