La ancha cadera de la muchacha azotó la punta de la mesa. Botó dos marcos con fotografías y el teléfono, pero eso no los detuvo. Él atropellaba con su cuerpo cada centímetro de ese cuerpo delgado y curvilíneo, marcando el ritmo de la pasión abrumadora y sofocante. Sus cuerpos se movían al compás, danzando en el aire como mariposas. Besaba cada célula de su piel blanca, y sus manos recorrían rápidamente los muslos de ella.

-¿Ya? –Preguntó la chica entre gemidos ahogados y desesperación. Intentó besarlo en la boca, pero Sasuke se rehusó, apartando el rostro bruscamente. Llevaba haciendo esto con él cinco meses, en los cuales jamás había podido besarlo en los labios; siendo que eso sería una niñería comparado a las fogosas y clandestinas aventuras que vivían. Es decir… qué no habían hecho hasta la fecha. –Oh, vamos… Sasuke… para –Él frenó en seco, y la miró a los ojos sin expresión alguna, como si no le importase.

-¿Qué demonios pasa ahora? –Su voz era ronca y malhumorada. Casi siempre era de esa manera. Ella se sonrojó e intentó subirse las bragas, cosa que no pudo ser. El malhumor de Sasuke se intensificó, y aplastó aún más su cuerpo contra la fría pared, e incrustando su cadera en la mesa.

-Llevamos cinco meses saliendo… no puedo creer que no quieras besarme –Sasuke se quedó inmóvil. Su rostro adquirió un toque infernal, como si tramara algo horrible, y le sonrió a la joven muchacha. Besó su cuello, hombros y marcó la línea de las clavículas con los labios. Ella soltaba suspiros apagados, intentando resistirse a la tentación de abrirse de piernas a él una vez más. La subió de un salto a la mesa, derribando lo poco que quedaba sobre ella, y marcó con sus dedos el camino hacia la gloria. Se deshizo de las bragas negras de encaje, e introdujo dos dedos dentro de la húmeda cavidad pese a las protestas de la chica. La poca fuerza de voluntad de la mujer se deshizo entre caricias y la palpitante excitación que ardía dentro de su vagina. Se odiaba profundamente por disfrutarlo a él, por caer en sus trampas; pero era demasiado perfecto para ser real. El mejor sexo de su vida lo había tenido con él, una y otra vez. Dos, tres veces por noche. Al final de la semana le costaba incluso sentarse en el autobús. Se dejaría llevar esta vez, una vez más. Una vez más perdería la dignidad ante su verdugo. Sasuke atrajo su cuerpo más a sí, sintiendo el húmedo roce de su zona baja; y eso lo excitó aún más. Le encantaba esta chica. Era tan jodidamente sensual, tan desinhibida y ardiente como el sol; y lo mejor es que le entregaba el coño a cambio de falsas palabras dulces y regalos baratos.

-Date vuelta –Susurró en su oído. Obedeció rápidamente, exhibiendo su trasero en plenitud. Sasuke la observó unos segundos, deleitándose de esa firme trasera blanca, y toda suya. Se relamió los labios y comenzó a desabrochar sus pantalones. Ella se tensó ante el contacto frío del cinturón, levantando aún más la cola hacia él. La espera le desesperaba enormemente. Finalmente sintió su carne rozar la suya como animal hambriento, y hundirse profundamente en su interior. Las paredes vaginales le latían a un ritmo exagerado, y tuvo que aferrarse a la mesa para no perder el aliento. Estaba en el cielo, y él la estaba guiando de la mano. Mientras le penetraba la retaguardia, sus dedos hacían maravillas sobre su clítoris hinchado; aumentando la sensación de ahogo y descontrol. Pasada media hora finalmente se dieron un descanso de la pasión desenfrenada. No porque ella lo quisiese, sino porque él se había hartado; y lo que él dijese era ley para ella.

-¿Y bueno? –Se cruzó de brazos cubriendo gran parte de su torso desnudo. Sasuke le miró con indiferencia, sujetando un vaso de whisky en la mano derecha. Esperó a que ella continuara, porque tampoco tenía ganas de discutir ahora. -¿Qué esperas de mí, Sasuke? –El tono de ella era amenazador, demandante y secretamente dolido por la indiferencia del muchacho. Sasuke se acercó a ella y la aprisionó entre sus brazos. Besó su cuello lentamente, hasta llegar a su oreja. Entonces, susurró:

-Nada, salvo tu lindo culo disponible cuando tenga ganas de follarte –Bebió un largo sorbo de licor y se sentó en el sofá más pequeño de la sala. Se quedó en silencio unos segundos, mirando la muralla, y reconsiderando su pregunta. La joven tiró al suelo los adornos de la repisa, y luego fue por una caja elegantemente adornada llena de CD's. Sasuke se limitó a observarla inexpresivo, y juzgarla en silencio. La indiferencia de él le dolió más que cualquier otra cosa. Él no intentaba comprender su reacción, pues desde un principio manifestó no tener interés en ella, salvo tenerla en su cama.

-¡Hijo de perra! –La mujer se abalanzó sobre él con un movimiento ágil, casi gatuno. El vaso cayó sobre el alfombrado, y Sasuke tuvo que sacarse a la chica de encima a cualquier costo. Por supuesto, él le ganaba en fuerza física, por lo que no fue difícil. La levantó con un brazo y la arrojó al otro sillón, dejándose caer sobre ella, aprisionando sus muñecas con fuerza. El teléfono comenzó a sonar. Según Sasuke recordaba, el sonido nunca había sido tan molesto ni agudo antes. Ambos se miraron furiosamente, rehusándose a prestar atención al aparato. Finalmente la muchacha se cabreó y dijo: -Contesta eso, quieres… me está poniendo nerviosa -Sasuke accedió de mala gana.

-¿Hola? –La voz al otro lado de la línea logró sobresaltarlo. No esperaba que fuese esa persona en particular. Sasuke cogió el teléfono y se encerró en su cuarto. Lo último que quería era a Karin haciéndole preguntas estúpidas.

-Hinata –Respondió solemne, como siempre. La chica soltó un suspiro de tranquilidad.

-Lamento llamar a esta hora… ¿estabas ocupado? –Sasuke recordó la escena anterior en su sala de estar. La rabia comenzó a embargarlo nuevamente.

-No realmente, ¿por?

-Oh, bueno… quería preguntarte si querrías ir a cenar conmigo mañana; digo, para agradecerte por lo del otro día… por traerme y todo eso.

-¿Me estás invitando a salir, Hyuuga?

-¡No! Digo, sí… oh, eres detestable. –Casi podía imaginar el rostro de Hinata frente a él, refunfuñando y luego siendo ella: maniática y obsesiva del control, con un molesto tartamudeo. La imagen mental casi logra causarle gracia.

-Así que, ¿cena dices?

-Ahá…

-Comida italiana.

-Trato hecho. Te veré mañana a las 8. Buenas noches. –Hinata colgó de inmediato. Él se quedó con el auricular en la mano unos segundos más, sin saber qué esperaba. Que Hinata llamara otra vez, ¿tal vez?... no. No quería enfrentarse a la fierecilla pelirroja de su salón. No por cobardía, sino por simple comodidad; e incluso la imagen mental formándose en su cabeza era la cama de dos plazas frente a sus ojos. Dormir. Sí, quería dormir por lo menos una semana.

-¿Con quién hablabas? –Se volteó a la puerta del dormitorio. Ahí Karin lo esperaba de brazos cruzados, cubierta con poco y nada. Suspiró, más cansado que irritado.

-No empieces.

-¿Que no empiece qué?

-A comportarte como una perra loca –Miró a la muchacha a los ojos. Karin hizo una mueca de desagrado, pero no manifestó la ira que seguro sentía en sus venas. Ingresó al cuarto bamboleándose como las bailarinas exóticas, que era su forma particular de caminar.

-¿Soy una perra loca, Sasuke?... Realmente, ¿qué esperas de todo esto?

-Que te vayas y me dejes dormir -Se quedó callado dos segundos, y luego habló- ¿Por qué haces tanto escándalo luego de tanto tiempo?

-¡Porque pensé que luego de unos meses cambiarías! -La frase salió disparada de su garganta, desgarrando sus cuerdas vocales y su corazón. No sacaba nada con mentir ahora; no ahora que estaba claro que no quedaba nada para ella en esa casa- Me engañé al imaginar que existía algo de bondad en ti… ¿por qué jugaste así conmigo? –Sus ojos se humedecieron, pese a sus esfuerzos de no flaquear frente a él. Sería la guinda del pastel en cuanto a perder su dignidad en una noche.

-Tú me buscaste - Sasuke se encogió de hombros. Algo en Karin se iluminó. Agachó la cabeza, y sus labios llenos de pintalabios corrido comenzaron a reírse de forma nerviosa.

-¿Sabes lo peor de fantasear con alguien que sabes que no es para ti?... Que en el fondo sabes que nunca va a cambiar, pero sigues teniendo la esperanza de ser tú quien lo haga cambiar.

-¿Por qué me cuentas esto?

-Porque en el fondo eres un hijo de puta. Tú lo sabes, todo el mundo lo sabe, y todas las mujeres que pasen por tu cama lo sabrán tarde o temprano, y te quedarás solo. Tocarás fondo, y no habrá nadie ahí para sujetarte; porque todas las personas que hayan pasado por ti, las quebrarás… porque tú rompes todo lo que tocas.

-Esto es estúpido. Lárgate –Karin salió de la habitación tal como había entrado: Digna, pero destrozada. Sasuke la siguió hasta el dintel de la puerta, y se quedó ahí, inmóvil, observando cada uno de sus movimientos. Le tomó dos cinco minutos hacerse de todas sus cosas y marcharse. Sasuke se quedó solo en medio de la enorme casa de dos pisos.

En la noche había dormido igual que siempre: mal. Las pesadillas se intensificaron, sudó frío, despertó tres veces en la madrugada y el aire pesado del cuarto lo sofocaba. Esperó al amanecer para dormir hasta mediodía, con la esperanza de que eso calmase a todos sus demonios. Logró dormir dos horas como mucho, y estuvo el resto del día encerrado en el gimnasio. Volvió a su casa a las 5 p.m, y la criada lo esperaba con un plato caliente de sopa. No la tomó. Tenía una sensación de náuseas en la boca del estómago, producto del exceso de ejercicio; y en su lugar subió directo a su cuarto y se encerró otra vez a mirar el techo hasta que dieron las 8. Olvidó por completo que tenía que arreglarse. Claro, arreglarse, bañarse, aparentar estar feliz, decir chistes malos y comer algo que probablemente le hiciese vomitar. Sonreír, ser descarado, pagar la cuenta, arrastrar a Hinata ebria fuera del bar… arreglarse. Vomitar, beber, sonreír, beber más… y arreglarse.

Estuvo razonando de esa forma a lo menos diez minutos, en los cuales no escuchó el timbre sonar, ni los tacos de Hinata en la escalera, ni los golpes en la puerta y ella llamándole. Pensó que el golpeteo era su cabeza a punto de explotar. Era incluso patético pensar que estaba aún con la ropa sudada del gimnasio, de espaldas contra la colcha, buscando figuras en las manchas del techo. Era patético él, era su momento de tocar fondo en privado, donde nadie lo viese, ahogarse en la soledad de su alma y luego renacer en la piel de un macho; pero para su desgracia ella estaba ahí, abriendo la puerta del dormitorio lentamente, y él estaba intentado gritarle que se alejara, que no entrase, que se fuera; pero demasiado derrotado para decir algo.

-¡Sasuke! Dios mío, ¿qué te pasó? –Hinata posó su pequeña mano en sus mejillas ardientes. Se estremeció ante su contacto. Estaba fría como un témpano, pero alivió el ardor de su rostro unos segundos. A duras penas logró moverse unos centímetros lejos de ella. Le miraba como quien mira a un cachorro abandonado, a sabiendas que no puedes conservarlo; y eso le molestaba demasiado. Él no era un ser al que se debe de proteger, ni compadecer. Él era Sasuke Uchiha, hijo de Fugaku Uchiha, heredero de una empresa billonaria, guapo, millonario… y enfermo.

-Vete –El último razonamiento logró detonar su furia. No hacia ella, si no hacia sí mismo, o a la situación. Hinata frunció los labios, y negó con la cabeza frenéticamente. Lanzó su bolso en algún lugar de la habitación, y desapareció tras la puerta. A los pocos minutos volvió con un paño húmedo y un jarrón en sus manos.

-Muévete hacia allá, necesito ponerte esto –Sasuke frunció el ceño, y se negó deliberadamente a obedecer- me lo debes por arruinar mi cena.

-Y toda tu vida.

-¿Qué?

-No hagas como que no lo sabes. Ni siquiera sé qué haces aquí, si no me soportas. Si es por el cargo de conciencia, te libero, ahora vete de mi casa –Rodó sobre su hombro y se puso en posición fetal, evitando a toda costa la cara confusa de Hinata.

-Estás siendo ridículo, uchiha… -Tomó su hombro y lo volteó fácilmente, dado que Sasuke estaba demasiado debilitado como para oponer resistencia. Colocó los paños húmedos sobre su rostro, y se sentó a su lado- creo que tienes un resfriado, pero tu fiebre es demasiada.

-Lárgate.

-Oh, vamos, si tanto me quieres fuera, me iré; pero primero te llamaré a un médico –Saltó de la cama en busca de un teléfono. Un quejido torturado del Uchiha la hizo voltearse en seco.

-No. No te atrevas.

-¿Por qué no quieres ver a un doctor?

-¿Por qué no simplemente te vas sin hacer tanto escándalo? –Hinata se quedó helada un momento, pero luego se acercó a él, y se arrodilló junta su rostro.

-Lo mismo pudiste haber hecho el otro día, sin embargo te quedaste ahí por razones que no me explico.

-Todos hacemos estupideces.

-No tú. –Uchiha suspiró, ya cansado de tener que discutir con ella; sin embargo no quería expulsarla aún. No quería que se fuese, pero su cuerpo rogaba silencio absoluto y tranquilidad.

-Solo quiero dormir, Hyuuga…

-No quiero irme.

-¿Por qué te esfuerzas tanto?

-Porque algo me dice que nadie se encargará de ti estando así, y que nadie lo ha hecho en años; y eso no es justo.

-Estás loca.

-Posiblemente –Hinata sonrió, y Sasuke le devolvió una minúscula mueca; pero eso fue suficiente para ambos. Ella se recostó junto a él, acariciando con las yemas de los dedos su cuero cabelludo. Osado para la circunstancia, pero verlo tan frágil y derrotado le conmovió en todo sentido. Era como un niño de 1,90 enfermo, al cuidado de su madre. Pasó un rato en silencio, e incluso llegó a pensar que Sasuke se había quedado dormido, pero luego él habló.

-Te compensaré la cena.

-No te preocupes, está bien –El tono de Sasuke era tan tranquilo como jamás lo había escuchado. Era casi adormilado. Hinata seguía enredando mechones de cabello negro entre sus dedos, más por aburrimiento que por placer.

-Aún puedes pedir una pizza.

-¿Quieres una pizza?

-La más grande que tengan. Doble queso, sin piña; odio la piña –Ella sonrió, divertida por su petición, y se levantó en busca del teléfono nuevamente, teniendo la certeza de que, al menos durante una noche, Sasuke no estaría del todo solo.

Capítulo largo, porque estoy inspirada :). ¡Muchas gracias por sus reviews! Aunque no respondo, y sé que es una irrespetuosidad de mi parte, los leo todos, y me derrito de amors. Hermosas todas. Me incitan a seguir escribiendo este fic, y cosa extraña es que yo los siga XD

1. Los más observadores notarán el cambio de personalidad que tiene Sasuke cuando está con otras mujeres, a cuando está con Hinata. Ahora ella se siente "identificada" con él en cierta forma, y debido a eso no es tan hostil como antes; PERO eso no significa que esté enamorada XD es compasión y empatía.

2. Dado que muchos lo han preguntado, he decidido que en el último capítulo del fic explicaré el significado de "BARBIE-A", el porqué del título.

3. Gracias por sus mensajes y sus ánimos. De corazón, gracias.

Besitos a todos, tened buena semana.