CAPITULO 7

Esta mujer te volvía loco, sus labios se cernían sobre los tuyos quitándote el aliento y tú no hacías nada por detenerla, al contrario la alentabas a seguir, podías notar que era un tanto inexperta, pero que importaba, que hiciera contigo lo que quisiera, si ella no sabía tú le enseñarías gustoso, aunque pensándolo bien tú tampoco tenías mucha experiencia, porque besar una foto en repetidas ocasiones no te hacía un maestro en el arte de besar o sí.

Sus labios eran como un bálsamo para tu corazón necesitado, habías ansiado ese momento por mucho tiempo, claro que era una locura, estaban en medio de una fiesta, donde lo mejor de la sociedad de Tokio los observaba, como te habías atrevido a llegar tan lejos, eras una TONTA Serena Tsukino, ahora levántate rápido y sal corriendo de ahí.

Que era lo que les pasaba, se estaban besando, tu querido hermanito y la mujer más hermosa del mundo se estaban besando enfrente de todos y peor aún tirados a mitad de la pista de baile, que les pasaba, era una falta de respeto, además ella te había estado coqueteando, a ti, a Yaten Kou no a Seiya Kou, como podía ser tan hipócrita y tú tan estúpido para creer que ella se fijaría en ti, en lugar del casanova de Seiya.

Que era lo que le ocurría a cabeza de bombón, que no se dada cuenta que estaba llegando demasiado lejos, era totalmente de mal gusto lo que estaba haciendo, eso no era correcto y menos para tu princesa, Dios, te avergonzaba tanto, pero lo que más te molestaba era que tú no podías hacer lo mismo con la mujer que tenías a tu lado y a la que amabas, eras un cobarde Haruka.

Toda la concurrencia fijo su mirada en la pareja que yacía en medio de la pista, la súper modelo y uno de los jóvenes Kou habían caído al piso y ahora se besaban apasionadamente, vaya que la juventud había cambiado mucho, al menos podrían haberlo disimulado, ambos eran guapos y hacían una pareja perfecta pero besarse en medio de tanta gente y sin pudor alguno era en resumen una barbaridad.

Creo que ya fue suficiente, ya dieron un buen espectáculo, levántense ahora mismo me oyeron.- Yaten se oía molesto pero su mirada reflejaba un dolor muy grande y nunca antes visto por ninguno de los dos jóvenes que se encontraban aún en el piso. La primera en reaccionar fue la joven, se puso de pie inmediatamente y siguió al ojiverde lo más rápido que pudo, el joven al ver la reacción se sorprendió mucho, momentos antes ella lo había besado y ahora corría tras su hermano, que le sucedía a la modelo, no podía jugar así con sus sentimientos.

Vaya que se había lucido esa noche, había coqueteado con Yaten durante toda la cena y a las primeras de cambio se besaba con Seiya, era una tonta, ahora como haría para que ninguno de ellos se molestaran con ella, amaba a Seiya pero Yaten… Yaten había cambiado mucho y ella también y los dos se habían sentido atraídos, él ya no era un jovencito, ahora era todo un hombre, su espalda era más ancha y fuerte que la última vez que se vieron y sus ojos tenían un brillo cautivador, era simplemente un sueño echo realidad.

Yaten por favor espera.- Vaya que era muy rápido, lo habías alcanzado pero tu respiración era agitada, en parte por el beso con Seiya, pero él te había hecho correr.

¿Qué es lo que necesitas? ¿Qué acaso mi hermano ya te aburrió y ahora vienes a probar conmigo?- Su voz tenía un dejo de reproche y enojo, era muy frío y sus ojos centelleaban del enojo que estaba intentando contener.

No, no es eso, lo que sucede es que…- Que era lo que sucedía, no tenía una buena explicación solo que se había sentido mal por haber coqueteado con él, NO!!, no se sen tía mal por eso, se sentía mal por haber besado a Seiya, sí eso era, lo había lastimado y eso le dolía.

No sabes lo que sucede verdad, bien yo te diré que es lo que pasa, tú me coqueteaste porque estabas aburrida pero al ver que mi hermano Seiya era el simpático, lindo y caballeroso te arrepentiste y la mejor manera de deshacerte de mi era dejarme muy claro que el que te interesaba era mi hermano.- Como le dolía decir lo que estaba diciendo, era muy cruel consigo mismo pero no le dejaría ver que se sentía mal por ella, él era Yaten Kou, el frío, el antipático, al que nada ni nadie le importaba más que él.

No digas eso por favor. Me lastimas.- Sus ojos comenzaban a cristalizarse, las lágrimas se agolpaban en sus lindos ojos azules.

¿Qué no te lastime? Hay pobrecita de ti, soy muy cruel niñita, no lo creo, lo que sucede es que tú estas acostumbrada a que todos te rindan pleitesía como si fueras una princesita pero conmigo no es así, así que no me molestes y déjame en paz.

Por favor, discúlpame, nunca fue mi intención lastimarte, no quería hacerlo, es que simplemente me deje llevar por un impulso, perdóname Yaten.- Sus ojos ahora estaban húmedos y las lágrimas resbalaban por sus mejillas, aún así se veía como una diosa y el joven, hasta ahora frío e inmutable ante su presencia, se acercó y la tomo entre sus brazos para consolarla.

Talvez su explicación no te había convencido, de hecho no lo había hecho, pero se veía tan frágil, esa mujer podía jugar contigo y tú volverías a caer gustoso en su juego, aunque no todo estaba perdido, podría haber una oportunidad, talvez pequeña, pero lo intentarías.

Sus brazos rodeaban tu cintura, te sentías muy bien con él, era tan cariñoso, había sino duro contigo pero tú te lo merecías, lo habías lastimado, sus ojos estaban fijos en el cielo, era ya un poco tarde y la luna brillaba esplendorosa junto con las estrellas, sus ojos tenían el mismo brillo que ellas, su aura era muy cálida y tú te sentías tan bien.

De repente una ráfaga de viento se sintió, ellos estaban en unos de los balcones del salón, había sido lo mejor así nadie los vería ni los molestaría, aunque claro esta el vestido de ella era muy ligero y no la protegía del frío, él se encontraba con el resguardo del saco del traje.

Su cuerpo se estremeció entre mis brazos, el viento era un poco frío y ella no llevaba puesto nada que la protegiera, así que cuando una ráfaga nos alcanzó, el calor de su cuerpo no le fue suficiente para soportarlo, ella volteó y me miro a los ojos, y me sonrió de manera tal que no pude más que sonreír, cerca de ahí se encontraba una banca, así que nos dirigimos hacia allá, tomamos asiento y fue entonces que yo le ofrecí mi saco, ella lo acepto inmediatamente y yo sólo volví a abrazarla, ahora era yo el que tenía frío pero lograría soportarlo mientras estuviera con ella. Su perfume me envolvió enseguida que me acerque a ella. Era como un sueño estar con esa mujer entre mis brazos.

La noche se había vuelto muy fría, él me había dado su saco como todo un caballero, la prenda estaba impregnada de su aroma, era delicioso y envolvente, era un poco suave pero al mismo tiempo mostraba su carácter fuerte. Sus brazos se volvieron a cernir sobre mi y yo encantado lo deje, no sabía que era lo que estaba haciendo, se suponía que yo había venido por Seiya, pero desde el concierto él se había mostrado tan lindo conmigo que me deje llevar por mis impulsos, además a él le gustaba Tsuki, no Serena, y en este momento yo soy la modelo no la persona que esta enamorada de Seiya Kou.

Tu hermano y esa mujer estaban juntos, se veían muy bien, y él se veía feliz, tenía los ojos cerrados pero su semblante estaba tranquilo y relajado, ella estaba recargada en su hombro y también tenía los ojos cerrados. Hacen una bonita pareja pensaste enseguida, pero al hacerlo no pudiste evitar sentir que el mundo se derrumbaba sobre ti, fue tan extraño y entonces recordaste a la persona por la que habías venido, ella siempre estaría ahí para ti, aunque te hubiera fallado esa noche, talvez no habría podido entrar, la cena era muy exclusiva y ella quizá no había conseguido los boletos para poder asistir o no había regresado de su trabajo, aunque si había ido con Haruka debía de haber regresado, pues ella estaba ahí con Michiru. Iría a preguntarles a ellas, seguramente le dirían donde estaba su Bombón, además la escena que estaba observando no era nada alentadora.

Tsuki, quiero hacerte una pregunta.- Yaten había abierto sus ojos y la veía muy serio, era lindo estar con esa mujer pero no quería que lo lastimara y debía saber si había una oportunidad.

Sí dime, Yaten.- su voz era pausada, sus ojos aún no se abrían y su rostro estaba levantado hacia el cielo.

Por favor, mírame a los ojos.- los ojos de ella se abrieron lentamente y cuando al fin lo vieron ella le sonrío.- Quiero saber si tengo una oportunidad contigo o debo de retirarme ahora mismo. Contéstame.

No crees que sea aventurado preguntar eso, deberías dejarle eso al tiempo.

No quiero que me lastimes, no quiero sufrir y quiero saber, así que dame una respuesta concreta.

Entonces te digo que no sé, y que si eso no te es suficiente puedes irte.- Su voz ya no era dulce ni tierna, era seria y muy decidida.

Esta bien, entonces me voy, no quiero a una mujer insegura a mi lado.

No crees que el inseguro eres tú, además claro de que eres un cobarde porque no estas dispuesto a sufrir por amor.

Tal vez sea un cobarde, pero tú no me alientas mucho a pelear por ti, me haces creer una cosa y terminas besándote con mi hermano, déjame decirte que no se que pensar.

Estaba siendo cruel contigo y esta vez no lo merecías, si bien la vez pasada habías sacrificado tu orgullo porque te sabías culpable, esta vez no sería así, si no estaba dispuesto a luchar por ti que se fuera, mejor así, además tu amabas a Seiya ¡que demonios hacías con él! Aunque te sentías mal, te estaba recriminado y te dolía.

Pues sabes algo, lo que pasa es que tu hermano no es un cobarde como tú y él si se atrevió a llegar a más, no como tú que solo me mirabas pero no hacías nada, talvez porque al niño le da miedo.

Estaba intentado molestarte pero no le darías ese gusto, sí eras un cobarde eso no lo decidiría ella, quien se creía, tú no te habías acercado a ella porque eras un caballero no como tu hermano, aunque pensándolo bien, no le habías dedicado el concierto, no te habías atrevido casi a besarla y es más no le habías dado una rosa, como era posible que te dijera que no hacías nada.

Crees que me das miedo, si eren una niña insignificante, crees que un nombre como yo puede temerle a alguien como tú, y bien si quieres que haga algo más que solo mirarte, lo haré.- Su voz se oía muy segura y lasciva.

Se acercó a ti y te tomo por la cintura, una corriente eléctrica recorrió tu cuerpo, te acercó a él de una manera que no te dejo otra alternativa más que obedecer a sus deseos, acercó sus labios al lóbulo de tu oído derecho, te dijo que lucías hermosa cuando temblabas ante su presencia y después te beso en los labios como nunca nadie te había besado, al principio opusiste resistencia, no te merecías lo que te estaba haciendo, pero al final te venció, su lengua jugueteo en tus labios durante un rato pues tú mantenías tu boca cerrada, pero no eras de piedra y él sabía como atacarte, al fin en una necesidad de aire abriste la boca y él te atrapo, era injusto, se aprovecho de ti y además no te había dejado respirar te ibas a morir.

Sus labios tenían un sabor exquisito, te había costado un poco convencerla, o mejor dicho obligarla a hacer lo que querías pero ahora era tuya y no la dejarías tan fácil y aunque tus pulmones comenzaban a reclamar oxígeno los harías aguantar un poco más, preferías morir en sus brazos y saboreando sus labios antes de dejarla ir.

No encontrabas por ningún lado a las guardianas de Bombón, parecía que ya se habían retirado, que oportuno pensaste, necesitabas saber cual era la razón de que ella no hubiese llegado, te lo había prometido y hasta ese entonces nunca había roto una promesa. En ese momento viste que tu hermano se dirigía así ti, se veía muy serio y su cara reflejaba algo de preocupación.

Seiya, sabes donde esta Yaten y la señorita Tsuki, el señor Hirakawa me a preguntado insistentemente acerca de ella y ya no se que contestarle, esta muy molesto con la actitud de los tres, la tuya, la de Yaten y la de ella.

Tu hermano y ella están en uno de los balcones, están muy bien así que dile al señor que no tiene nada de que preocuparse, por lo que a mi respecta, pediré una disculpa y me retirare.

Seiya que es lo que te ocurre, hace un momento estabas bien, que te sucedió, acaso es por la modelo, recuerda que ella no es más que una muñequita de porcelana, no vale la pena que te pongas así por ella, además tú tienes a Serena, ella te ama, por lo que he podido ver, así que arriba ese ánimo hermanito, te parece si tu vas a presentar tus disculpas mientras yo voy a buscar a Yaten para irnos todos.- Taiki se mostraba muy comprensivo además de que tenía toda la razón, mañana tendría tiempo de ver a Serena, la necesitaba tanto, tenía saber si su amor aún seguía vivo, porque después de conocer a la modelo ya no sabía, era imposible que una mujer tan frívola lo hubiese hecho dudar acerca de su amor que creía fuerte e indestructible.

Esta bien Taiki, espero que no tardes, sino me iré yo solo.

Taiki se dirigió a la entrada del balcón donde Seiya le había indicado estaban su hermano y la bella modelo, al entrar lo que vio lo dejo atónito, su hermano tenía a Tsuki sujeta de la cintura y sus bocas eran una, las manos de ella se encontraban entrelazadas en el cabello, ahora suelto de Yaten y parecían que no tenían la menor intención de separarse en un buen rato. El pelicastaño no tenía la menor idea de que hacer así que lo único que se le ocurrió fue salir lo más rápido posible de ahí dejando a los dos jóvenes solos y con total libertad de hacer lo que gustasen.

Seiya se acercó a la mesa que estuvo compartiendo con el jefe de Tsuki durante toda la noche, era un señor un tanto severo y serio pero se había mostrado muy amable con ellos, aunque ahora se veía molesto. Al llegar a la mesa lo primero que hizo fue disculparse con el señor Hirakawa, él recibió sus disculpas aunque no de muy buen modo y enseguida le pregunto por Tsuki y por el lugar en donde estaba.

El jefe de la mujer que te había robado aliento te estaba preguntando por su ubicación, tú te morías por decirle que estaba con tu hermano y que fuera por ella para separarla de él, pero acaso serías tan ruin como para arruinarle la noche a tu hermano y a esa bella mujer, NO, no lo serías, así que le respondiste que no sabías donde estaba y que tú solo habías regresado para disculparte y presentarles tus respetos para después marcharte ya que mañana los tres debían de trabajar.

Al terminar de hablar con el señor Hirakawa y de despedirte de todos los comensales viste regresar a Taiki, pero no venía con Yaten, que había pasado acaso no debía llegar con tu hermano y con Tsuki, acaso ya se habían ido, que había sucedido.

Seiya creo que debemos de irnos ahora mismo, nuestro hermano no nos acompañara, ya te has despedido de todos, salgamos de aquí.- Taiki lucia alterado, que había visto, que había sucedido, que demonios estaba pasando y porque Yaten no estaba con ustedes.

Tranquilízate, si no me explicas que te pasa no voy a entender nada y solo me preocuparas más de lo que ya estoy.

Yaten y Tsuki estaban besándose, si los hubieras visto hermano no te quedaría cara para ver al señor Hirakawa, no sé que le esta pasando a nuestro hermano pero creo que lo mejor será irnos, sin él, que después se las arregle.

¡¡¡¡¡¡Besándose!!!!!! Taiki tenía razón que demonios les pasaba a ambos, eso había ido demasiado lejos, irías a detenerlos y te llevarías a Yaten aunque fuera a rastras y ya en su apartamento hablarías con él.

Seiya, se lo que estas pensando pero olvídalo, vamonos ya, cuando nuestro hermano aparezca hablaremos con él, ahora lo mejor será retirarnos.

Irte, NO, no la dejarías con él, no era justo, ella te había besando a ti primero que a él, estabas siendo un niño berrinchudo pero no te importaba, no era posible que Yaten te hubiera ganado. En ese momento Taiki te tiro de la mano y te obligo a irte en ese momento, se despidieron rápidamente y salieron al aire frío de la noche, el valet parking les entrego casi inmediatamente su auto y se fueron, tú estabas sumamente molesto y el aire que te pegaba en el rostro te molestaba sobremanera. Tu hermano tampoco se veía muy contento así que su recorrido fue un tanto tenso y cuando llegaron al apartamento ambos se fueron a acostar, bueno tú te quedaste en el sofá, esperarías a que el hijo prodigo regresara.

Yaten aún te sostenía por la cintura, habías soltado su cabello y ahora caía sobre su espalda, era sedoso y brillaba a la luz de la luna, sus manos corrían libres por tu cuerpo, era realmente seductor, no sabías lo que te pasa en los brazos de ese hombre pero no podías oponer resistencia, en más de una ocasión habían separado sus cuerpos en busca de un descanso pero terminaban de nuevo juntos como si un imán los atrajese.

Su respiración era entre cortado y su pecho subía y bajaba de una manera demasiado sugerente que te hacía perder la cordura, no sabías cuanto tiempo llevaban besándose pero suponías que había sido bastante pues tanto sus labios como los tuyos estaban hinchados, su cabello estaba desarreglado y el tuyo ya no estaba sujeto en la coleta habitual, sus manos se encontraban sobre tu cuello y te sonreía deliciosamente, en ese momento recordaste donde estaban y el encanto se rompió enseguida, intentaste poner orden a tus ideas pero ella te lo impidió, al menos durante su último beso. Te atrajo hacia ella y te beso con mucha pasión, después se alejó e intentó arreglar su cabello, lo logró muy rápido, era increíble, acaso tenía mucha experiencia, eso te lleno de unos celos locos, pero te tranquilizaste cuando se colocó detrás de ti y cuidadosamente arreglo tu cabello y lo sujeto de nuevo, fue tan dulce y delicada que no tuviste objeción alguna, después se puso de puntitas y beso tu nuca que quedó al descubierto en el momento que tu cabello fue sujetado.

Es hora de irnos señor Kou, es muy tarde y mañana será un largo día para ambos me supongo.- Su voz era apacible, como si nada hubiera sucedido.

Sí tienes razón, espero que mis hermanos no se hayan ido aún sino deberé de pedir un taxi porque ya es muy tarde para irme caminando.

No te preocupes si tus hermanos no te esperaron yo podría llevarte a tu casa, Yamasaki no pondría objeción además talvez prefiera irse con el señor Hirakawa tendrán mucho de que hablar, sobre todo sobre mi castigo por tan mal comportamiento.- Una sonrisa pícara le asomaba en el rostro.

Esta bien, acepto tu proposición.

Entonces apresúrate, porque quiero dormir bien, mañana tengo una sesión fotográfica.

Salieron del balcón y se dirigieron a la mesa, solo quedaban los jefes de Tsuki y de tus hermanos no había rastro, cuando llegaron, ambos señores te dieron miradas fulminantes así que Tsuki fue la que tuvo que intervenir antes de que te mataran.

¡Hola Hyoga!, señor Hirakawa.- Saludo muy seria y correcta a ambos, sabía que estaban molestos con ella así que no debía de sobrepasar sus límites.- Creo que ya es muy tarde y deberíamos de irnos, sé que se preguntan donde estábamos y que tienen muchas razones para estar molestos pero les aseguro que tenemos una buena explicación.

Así es Tsuki, el señor Hirakawa y yo nos preguntábamos donde estabas y con quién, sabes que nos preocupamos por ti, así que espero tengas una excelente explicación.

Así es, y enseguida se las diré.- Miro a Yaten con una mirada cómplice y él comprendió de inmediato.- Lo que sucede es que al terminar el espectáculo que di, sé que fue lo más tonto que he hecho perdonen, decidí refugiarme en uno de los balcones para no estar en la mira de todos y Yaten decidió hacerme compañía, es por eso que salimos hasta ahora, esperando que los comensales ya se hubieran ido, aunque lamentablemente los hermanos de Yaten también se han ido, por lo cual y si no les molesta, me encantaría llevarlo a su casa.

Entendiendo tu actitud Tsuki y puedes estar seguro que la apruebo aunque mañana no te libraras de una severa reprimenda, hoy puedes irte a tu casa y si así lo deseas llevar al joven Kou a su morada, yo me encargare de llevar al señor Yamasaki a su casa.- La voz del señor Hirakawa se oía serena pero severa, la modelo entendió enseguida y se retiro inmediatamente de la mano de Yaten, Hyoga la observó muy callado y serio, estaba visiblemente molesto, pero no sería hasta el otro día que saldarían cuentas.

Vaya que eres increíblemente hábil Tsuki, mira que mentirles de esa manera, incluso yo te hubiera creído.

Lo sé, aunque no creas que los convencí del todo, mañana me espera una larga charla y una platica acerca de lo correcto y lo incorrecto, será aburrido pero sé que tienen razón y que lo hacen porque me quieren.

Llegaron al auto de Tsuki, tú te quedaste con la boca abierta, era un hermoso Lamborginni plata, era simplemente increíble, además de hermosa era conocedora de autos, pues no cualquiera elige un auto así.

Subieron inmediatamente y ella encendió el auto, los motores rugieron y salieron como una ráfaga, iban muy rápido al principio pero después ella disminuyo la velocidad y te miro tan dulcemente que tú solo te acercaste a ella a la besaste, el auto al fin se había detenido.

Era inevitable querer estar cerca de él, terminaste por parar el auto y volverlo a besar, debías detenerte inmediatamente o no lo lograrías más adelante. Te separaste rápidamente y encendiste el auto de nuevo, no sabías hacia donde ir así que solo le dirigiste la palabra para preguntarle a donde dirigirte.

Que era lo que le había pasado, primero te provocaba y después te dejaba así como así, no era justo, solo te hablo para preguntarte tu dirección y después de eso solo estuvieron juntos quince minutos más, detuvo el auto y se despidió de ti con un tierno beso en la mejilla, no supiste que hacer y solo te saliste del auto, volteas una última vez y ella solo te sonrió antes de subir la capota del auto y marcharse a toda velocidad.

Entraste al apartamento muy sigilosamente, tus hermanos deberían de estar dormidos a esas horas, ya era muy tarde y estabas seguro que dentro de pocas horas te despertarían para preguntarte donde habías estado y que habías hecho la noche anterior. Grande fue tu sorpresa cuando un puño se estrello en tu rostro y un pequeño hilo de sangre corrió por la comisura de tus labios.

¡¡¡¡¡HOLA!!!!! Es un placer para mi dejarles un nuevo capitulo de mi fic, sé que tarde mucho pero espero que la tardanza valga la pena.

AGRADECIMIENTOS:

Paulysa, Pau, Monse y mis demás amigas, Gracias por apoyarme y leerme, las quiero mucho hermanitas.