CAPITULO 9
La luz del sol te sorprendió en el sofá, te sentías muy cansada y adolorida, te dolía la cabeza y además parecía que tenías un poco de fiebre, en definitiva la noche de ayer había sido la peor de todas en muchos años, ya ni en la facultad habías tenido días tan malos. Entonces recordaste la llamada de Seiya, te habías puesto a llorar como una niña y además le habías cortado la comunicación, eso te hizo sentir aún peor, en definitiva eras la peor persona en la que Seiya podía fijarse. Viste el reloj de la mesita de la sala y te diste cuenta que ya era muy tarde, te dispusiste a tomar un baño y al ver tu imagen reflejada en el espejo te diste pena, te veías demacrada, unas ojeras enormes se veían bajo tus ojos además de que estos estaban totalmente hinchados de tanto llorar.
Eran las ocho de la mañana cuando al fin despertaste, lo primero que vieron tus ojos fue la imagen de tu hermano Taiki recargado sobre ti y llamándote, parecía que llevaba largo rato intentando despertarte porque su voz se oía cansada y un tanto resignada a que no despertaras, al momento que te vio abrir los ojos se retiro un poco para permitirte levantar, pero cuando te vio puso una cara de preocupación muy habitual en él ya que siempre se preocupaba por nimiedades, te ves espantoso, fue lo único que dijo antes de poner un espejo frente a ti, lucias realmente terrible, tus ojos están hinchados y tu cara parecía haber envejecido en solo una noche.
Tomaste un baño de tina que te sirvió para relajarte un poco, debías darte prisa o llegarías tarde a la sesión y Hyoga seguro te comería viva, pero como podías concentrarte en eso cuando un mar de dudas daba vueltas en tu cabeza. Te hundiste en el agua y las imágenes de Yaten junto con Tsuki volvieron a ti, instintivamente llevaste tus dedos hacia tus labios y sentiste la calidez de los labios de él pero a la vez la imagen de Seiya apareció frente a tus ojos y te sentiste la persona más miserable. Lloraste de nuevo, lloraste hasta sentirte agotada para después salir de ahí, no podías defraudar a tus amigas, ellas te estaban apoyando en todo momento así que por el momento dejarías a un lado tus problemas sentimentales para volver a ser la fría modelo.
Tu hermano te recrimino durante unos minutos por tu descuido, en unas horas tendrían una sesión fotográfica y parecías salido de ultratumba según él, talvez no te veías muy bien pero Taiki estaba exagerando, con un baño y un poco de maquillaje te verías como siempre, es más, si Yaten podía ocultar el moretón que seguro le había dejado tu puño tú podrías ocultar fácilmente tus ojeras y tu cansancio, claro que lejos estarías de desaparecer el dolor y el cansancio de tu alma.
Saliste del baño, tu ropa estaba sobre tu cama, llevarías una bella falda roja y una blusa negra, al fin y al cabo Hyoga siempre llevaba una boutique entera para las sesiones fotográficas así que llevases lo que llevases no te tomarían las fotos con eso, que más daba, tu estomago emitió un pequeño rugido, tenías mucho hambre al parecer no habías ingerido algo en un lapso muy grande de tiempo, a pesar de los años no dejabas de ser una glotona. Te vestiste muy rápido y fuiste a prepararte algo de desayunar, tenías al menos media hora para salir a tiempo.
Tras el sermón de tu querido hermano te fuiste directo al baño, tenías la intención de usar la bañera pero Taiki te advirtió que era ya muy tarde así que solo tendrías tiempo para darte una ducha rápida, tú creías que estaba exagerando pero aún así le obedeciste y solo tomaste una ducha, al salir tu ropa ya estaba lista, seguramente Taiki la había dejado ahí, tu atuendo consistía en un pantalón negro y una camisa roja, tus colores favoritos pensaste, que bien te conocía tu hermano. Saliste a la sala y el olor de unos ricos Hot Cakes te hizo dirigirte a la cocina, ahí estaban tus hermanos sentados a la mesa, Yaten y Taiki te miraron y el primero te dirigió un saludo afectuoso, y te propuso olvidar todo lo de la noche anterior, tú aceptaste encantado, lo querías mucho a pesar de que era un odioso en ciertas ocasiones demás de que no dejarías que una mujer destruyera su relación. Te sentaste a la mesa y los tres desayunaron juntos como si nada hubiera pasado, tú rogaste al cielo que la modelo y todos los problemas desaparecieran.
Al parecer no tenías nada en tu alacena ni en tu refrigerador, y como ibas a tener algo si llevabas una semana sin pisar tu apartamento, te dirigiste a la sala y te sentaste en el sofá, lo único que pudiste encontrar era una barra de granola, no era lo que tenías en mente pero a falta de otra cosa mejor te resignaste, viste el reloj y todavía tenías tiempo entonces tomaste la llaves de tu coche y saliste, talvez en el camino podrías comprar algo, al menos un café.
Tus hermanos y tú salieron a las nueve treinta en punto del apartamento, la sesión comenzaba a las once menos cuarto pero Taiki insistió en llegar un poco antes, subieron a la pequeña camioneta que utilizaban cuando iban todos juntos, el copiloto esta vez sería Yaten y el conductor como siempre sería Taiki, esta vez irías en la parte trasera, pensaste que era lo mejor, así podrías analizar tu situación y aclarar varias cosas que rondaban en tu mente.
Encontraste una pequeña cafetería por el rumbo por el que ibas así que te detuviste y ordenaste un expreso, no se tardaron mucho en atenderte así que volviste al camino para no llegar tarde, en el trayecto ibas pensando en una cantidad enorme de estupideces, nada importante, no querías volverte a sentir tan mal como hace unos momentos, el problema fue que ibas demasiado distraída como para darte cuenta que una camioneta se dirigía directo a tu hermoso y costoso auto.
Los tres iban hablando de lo que harían en su día libre que sería pasado mañana, Yaten había decido quedarse en casa para componer una canción y jugar videojuegos, Taiki saldría a buscar unos aditamentos para su teclado y algunas cosas que le hacían falta para la despensa de la semana, tú aún no sabías que harías, recordabas que la primera vez que estuviste aquí todos tus días libres los pasabas con ella pero ahora no estaba y no sabías que hacer.
De repente oíste el claxon de un carro pero ya estaban muy cerca, lo más seguro es que se estrellarían así que solo pisaste el freno para disminuir el impacto y para que tú carro no saliera muy dañado.
Taiki freno de repente, tu saliste disparado hacia el frente y viste un hermoso Diablo Plateado, quién trajera ese auto era un gran conocedor, aunque lamentabas estrellarte contra él, aunque seguramente esa persona también tenía mucho dinero así que no habría mucho problema.
El impacto fue inminente, afortunadamente no fue muy fuerte, Taiki estaba muy molesto y soltaba improperios en contra del conductor del auto, tú lo detuviste al reconocer el auto, era el automóvil de Tsuki. Se lo dijiste por lo bajo y entonces él se tranquilizo un poco, Seiya bajo de la camioneta y se lamento por haber chocado con aquel bello auto, tú le informaste quién era el dueño del auto que lo tenía tan preocupado y triste, entonces puso una cara de inquietud y se dirigió hacia el auto, en ese momento Tsuki venía saliendo del auto, llevaba un café en una mano y con la otra se sobaba la cabeza, al parecer se había golpeado la frente en el choque.
Se veía hermosa, cuando la viste no pudiste evitar correr a auxiliarla, se sobaba la frente y se veía muy cómica, de hecho te hizo recordar a tu Bombón, pero era imposible, eran muy diferentes.
Era una terrible casualidad, de todos los automovilistas debías de estrellarte precisamente con los Three Lights, si hubieses querido verlos ni siquiera hubieran coincidido, vaya que el destino era caprichoso y tú eras su blanco ese día. Además tu frente te dolía mucho, por no querer que tu café se derramara te golpeaste con el parabrisas del auto, lo que es capaz de hacer uno por su desayuno.
Estas bien Tsuki???- Los ojos de Seiya te veían fijamente, eran hermosos, cualquiera que los viera podría decir que no cabía duda de que él era el hombre perfecto, pero si a ti te preguntaran en ese momento no sabrías que contestar, porque junto a ustedes se hallaba un joven de pelo plateado y ojos verdes que te robaba el aliento.
Sí claro, estoy muy bien y además logre salvar mi café.- En ese momento el preciado líquido se derramo sobre la linda blusa de la modelo que hizo una cara tan graciosa que Taiki no pudo evitar reírse, mientras sus ojos se hallaban cerrados por la inercia de la acción recordó que solo una persona antes había logrado hacerlo reír de esa manera, había sido una niña de cabellos largos peinados en dos colitas muy graciosa que era ocurrente y muy linda. En ese momento abrió los ojos y volteo su mirada en dirección de la mujer que se encontraba frente a su hermano, ambas eran muy parecidas, pero es que acaso podrían ser la misma persona????
Yaten, no crees que la señorita Tsuki se parece un poco al Bombón de Seiya, a esa niña que conocimos la primera vez que estuvimos aquí.
Sé de quién me hablas Taiki, pero no lo creo, es que acaso no ves las marcadas diferencias entre una y otra, Serena Tsukino era una niña tonta y distraída mientras que Tsuki es una mujer fuerte, inteligente, es como si fuera la contraparte de Serena.
¡¡¡Bingo!!! Tu hermano había dado en el punto exacto sin quererlo, Tsuki era como la contraparte de Tsukino, pero es que acaso tus hermanos querían encontrar a la misma niña, ahora ya era una mujer, es más, debía de tener la misma edad que la modelo. Así que tu idea no te sonó tan descabellada después de todo, ambas se parecían. Sí bien era cierto que una era una mujer madura no podrías asegurar que Serena no lo fuera, al fin y al cabo tenían cinco años sin verla, al menos debió de cambiar algo.
En que demonios piensas hermanito, sabes…, esa carita tuya no me da nada de confianza. Además quita esa idea tonta de tu cabeza, Tsuki y Serena son totalmente diferentes y no existe ningún punto de comparación.
Las ideas locas de tu hermano te molestaban pero te enojaba más que incluso tú habías comenzado a apreciar las similitudes de aquella niña torpe y la bella mujer a la que habías besado la noche anterior. Eso te hacía sentir pésimo ya que si la teoría de Taiki resultaba cierta, eso quería decir que tú te habías enamorado de la persona a la que amaba tu hermano. Serían rivales de amor y tú sabías perfectamente que saldrías perdiendo.
Estabas totalmente empapada por el café expreso que minutos antes habías logrado salvar del choque, tu blusa tenía una enorme mancha café en el centro y tú te sentías un poco pegajosa, los chicos tenían la mirada fija en ti y tú no pudiste ocultar tu vergüenza. Hasta que Taiki, tu gran salvador, rompió el silencio proponiendo llamaran inmediatamente al seguro ya que aunque no había sido un golpe que ocasionara muchos daños debían arreglarse. Sus hermanos acogieron la idea con mucho gusto pero tú al ver el reloj te negaste rotundamente, argumentaste que había sido tu culpa y que pagarías todos los gastos pero que por el momento debías irte lo más rápidamente posible o llegarías tarde y ahora si te matarían.
Todos te vieron un poco desconcertados, pero aceptaron, al fin y al cabo el más dañado era tu automóvil y si tú no tenías objeción alguna, ellos no se opondrían, sobre todo Taiki, que esta estaba cien por ciento seguro que tú habías sido la causante de todo. Subiste entonces a tu Lamborginni un poco abollado, pero al intentar encenderlo este no respondió, lo intentaste, una, dos, tres veces, pero nada funciono. Los chicos aún no se iban porque necesitaban que tú te quitaras para poder avanzar; que bueno que era una calle poco transitada sino todo mundo hubiera querido golpearte; entonces Yaten volvió a salir de la camioneta para ver si podía ayudarte, tú lo viste dirigirse a ti y te pusiste muy nerviosa, llevaba un traje azul y una camiseta rosa, se veía tremendamente apuesto. Tocó tu ventana y preguntó que era lo que sucedía, tú solo pudiste decir que el auto no encendía, el te pidió le permitieras intentarlo y tú saliste para dejarle el lugar a él.
Ella no podía encender su bello auto y tú muy amablemente fuiste a ayudarla, al subir al vehículo su aroma inundó tus sentidos, deseaste que todo desapareciera y que solo existiera ella y tú, para poder tomarla entre tus brazos y besarla hasta hartarte de sus labios, hasta saciarte por completo de ella. Intentaste encender de nuevo el auto y por fin respondió, lo dejaste encendido para que ella no tuviera problemas y saliste, ella daba pequeños saltitos fuera del auto y cuando estuviste fuera por completo te abrazo y te dio un beso en la mejilla. Tú no pudiste evitar sonrojarte. Tus hermanos estaban ya fuera del auto y te esperaban, te despediste de Tsuki y fuiste con ellos, ella se despidió desde lejos de tus hermanos y subió al Lamborginni, al llegar Taiki te propuso que fueras con ella por si sucedía algo. Volteaste a ver a Seiya y él solo te sonrió, entonces corriste y lograste alcanzarla, ella no había avanzado mucho porque al parecer había visto que ustedes no se movían, preguntó si tenían algún problema y tú solo le dijiste que tu hermano te había aconsejado ir con ella por si tenía algún inconveniente con su auto, ella agradeció su ayuda y entonces te cedió su lugar nuevamente. Comenzaste a conducir, ella deslizo el capote del auto y el aire golpeo tu rostro; era una mañana mágica, no creíste que hubiera algo más perfecto que lo que estabas viviendo, tenías a tu lado a la mujer que te robaba el aliento, el sol te sonreía y todo prometía ser especial ese día. Sí hubieras sabido que ese día sería el comienzo de tu desgracia hubieses preferido no pasar por lo que ahora vivías.
Perdonen le tardanza, se que hace ya mucho que no subía nada pero muchas ideas atravesaron mi mente y me impidieron continuar con esta historia, espero no defraudarlas en este capitulo y que sea de su agrado. De nuevo discúlpenme, prometo ya no tardar tanto con el siguiente capítulo, ya no dejare que las penas capturen a mis musas y a mis ideas.
