CAPÍTULO 10

Como describir lo que estabas experimentando, te sentías un poco incomoda por lo pegajoso de tu ropa debido a la mancha de café, pero no era eso lo que no podías explicar. El sólo hecho de estar a su lado hacía que tu corazón acelerara su ritmo, tus manos temblaban y lo único que se te ocurría hacer era retorcer los pliegues de tu falda; el aire te daba directo en el rostro y los cálidos rayos del astro rey calentaban tus brazos. Era increíble la paz que te proporcionaba su presencia, el aire guiaba hacia atrás su platinada cabellera y el brillo de sus ojos era casi equivalente al fulgor de todas las estrellas en las noches de primavera, sus labios estaban curvados en una ligera sonrisa y aunque no te miraba directamente sentías la calidez y la fuerza de aquellos ojos esmeralda.

Ella estaba nerviosa y tú no te encontrabas en mejor situación, unos nervios poco comunes en ti te atormentaban; por otro lado un deseo casi enfermizo de besarla te obligaba a no mirarla, si tus ojos se cruzaban con los de ella detendrías en el acto el auto y la tomarías entre tus brazos para besarla hasta el cansancio. Como era posible que en tan poco tiempo, esa mujer te hubiese cautivado a tal grado, fuiste presa fácil de sus encantos, aunque te preguntabas quién no lo sería, quién sería el inhumano que resistiría sin inmutarse una mirada o una sonrisa suya.

Disculpa Yaten, podrías decirme hacia donde nos dirigimos.- Su voz te sacó de tus pensamientos, hasta el momento habías conducido como un autómata, sin preguntar nada, como si supieras hacia donde ibas.

Disculpa, olvide preguntar donde es que tenías que estar, es que me quede con la idea de ir a la torre Star Light, hacia allá era donde los chicos y yo nos dirigíamos antes de tener ese altercado contigo.- Altercado que obviamente agradecías, de no haber sido por eso ahora no podrías estar con ella como lo estabas en ese momento.

¡Oh! No hay problema, de hecho es perfecto, yo también debo de ir a la torre, para una sesión fotográfica.

¿¿En serio?? Nosotros vamos por el mismo motivo, nuestro representante nos citó allí para tomarnos unas cuantas fotos, incluso podría ser que la sesión sea juntos, sería gracioso no lo crees.

No, no lo creías gracioso, es más no querías estar cerca de ellos, no al mismo tiempo al menos, Seiya y Yaten, en la misma habitación, no podrías afrontarlo. Hasta hace poco menos de un año no dejabas de pensar en el primero, sin embargo en la primera oportunidad coqueteabas con su hermano y te enamorabas, sí, ya no lo negarías, te habías enamorado de Yaten Kou, el hermano de quien decías amar. Pero hay que recordar que un enamoramiento no significa nada, un amor verdadero va más allá, talvez eso era lo que sentías por Seiya, un verdadero amor, duradero y para siempre; pero como explicárselo. No era fácil llegar y decirle: me enamore de tu hermano pero a ti te amo, tu eres mi verdadero amor, sería una estupidez, además claro de que él te mandaría por un tubo y bien lejos.

¿Que sucede? Dije algo malo.- Su voz interrumpió tus cavilaciones.- No, solo estaba pensando que sería una verdadera coincidencia.

Tu mente daba mil vueltas, odiabas mentir pero te disgusta más mentirte, estabas jugando con fuego y tarde o temprano te quemarías, no era fácil decir la verdad y podías buscar mil explicaciones, pero la verdad era que no tenías ninguna que te pareciera válida, solo tu irresponsabilidad, tu inmadurez, la necesidad de sanar tus heridas, ¿pero eso sería suficiente para él?, para que entendiera el porque habías hecho lo que hiciste, te ocultaste de él, huiste y te escondite como una niña pequeña, y ya no eras más una niña, eras una mujer, si bien no eras valiente si serías sincera, dirías la verdad, solo necesitabas tiempo, no querías equivocarte más.

La veías pensativa, una sensación no grata te hizo sentir como si una mano helada estrujara tu corazón sin piedad, no estaba contigo y en ese momento de alguna u otra manera entendiste que nunca lo estaría, te asustaste, al fin habías creído encontrar el amor, pero no era para ti, no era para el frío y solitario Yaten Kou, talvez Seiya y Taiki lo tenían permitido pero tú NO, pero te dijiste que si bien no era para ti, al menos lo disfrutarías un rato, nunca te dabas por vencido antes de luchar y esa no sería la excepción.

Saliste por fin al mundo exterior, ahora era él quien estaba perdido en sus pensamientos, te sentiste tan miserable, sabías como era él, era frío e impersonal, al menos así había sido la primera vez que estuvo aquí, sin embargo durante esos dos escasos días se había convertido en el hombre más dulce y cautivador que hubiese pisado la tierra. No querías lastimarlo pero no podías mentirle; el solo hecho de pensar que lo habías utilizado te hizo sentir miserable, mil preguntas acudieron a tu mente, ¿Cómo reaccionaría?, ¿Cómo explicarías tu comportamiento hacia él cuando decías amar a su hermano? Mil interrogantes te envolvían, aunque lo más cruel no era eso, sino saber que no tenías argumentos con los cuales defenderte.

Volviste a tu realidad, talvez no era color de rosa pero ¿cuándo lo había sido?, al parecer ella ya había regresado también, la miraste directo a los ojos, estaban aún un poco distantes pero al menos su boca pudo disimularlo al curvar los labios y formar una ligera y tímida sonrisa. Era hermosa, casi perfecta, talvez su único defecto era que su corazón le pertenecía a otro, a alguien que no eras tú.

Habían llegado ya a la torre, el camino había sido demasiado corto ¿o demasiado largo?, no lo sabías definir, te encantaba su presencia pero te sentías tan culpable. El cerró el capote del auto, apago el motor y un silencio bastante incomodo se alzo sobre ustedes, como podías hablarle, todo había comenzado tan bien y ahora terminaba así, definitivamente te habías equivocado y sabías que lo pagarías muy caro.

Querías hablarle, decirle que sabías que alguien más ocupaba su corazón, que lo habías visto en sus ojos, pero que tú lucharías, que harías hasta lo imposible por ser ese alguien, que solo pedías una oportunidad, unos días.

Saliste del auto y no le diste tiempo de nada, fuiste descortés pero no te importo, no podías verlo a los ojos, te avergonzabas de ti misma. Corriste hacia la puerta de la torre y de ahí al ascensor, dentro de este respiraste hondo, no había nadie contigo y eso te alegro, como hubieses explicado tu extraño comportamiento, viste a través de las paredes del ascensor y a los lejos distinguiste la figura de Yaten aún recargado en tu lujoso auto, entonces recordaste algo, en tu graciosa huida habías olvidado pedirle las llaves del auto al ojiverde, BRAVO Serena, no podías haber sido más distraída.

No podías creer lo que había pasado, había huido como si tú fueras un maniático loco que la perseguía y acosaba, si tenías una duda acerca de que ella ya no quería nada contigo eso había sido su modo de confirmártelo, te sentías como un estúpido, la noche anterior no habías sido más que su entretenimiento, tal vez tu hermano era el que le interesaba y te había usado para acercarse, no podías creer algo así de ella, al menos no querías creerlo, necesitabas pensar, tal vez estaba pasando por una mala situación o simplemente tenía prisa.

Pensabas como es que te acercarías a él, actuaste muy mal y no tenías como disculparte, vaya que últimamente andabas más tonta que otros días. Él había sido un caballero contigo y tú habías actuado como si él no hubiera hecho más que molestarte.

Vaya que sorpresa, la señorita Tsuki al fin se digna a aparecer. A que debemos ese honor madame?- la voz de tu jefe te hizo regresar a la realidad y no pudiste evitar recordar la noche anterior, el show que habías dado con Seiya y como Yaten te había ayudado.

Disculpe señor, espero no llegar tarde a la sesión y en cuanto a mi actitud infantil de la noche anterior espero me permita explicarle más tarde.- usaste una voz melosa para dirigirte al señor Hirakawa, debías sacrificar tu orgullo, lamentablemente eso no sería lo único que ese día sacrificarías.

Respecto a la sesión, llego justo a tiempo y eso me alegra; por otro lado debo no solo pedir sino exigir la explicación que usted me ha ofrecido, ya que me dejo en ridículo y eso, señorita Tsukino no se lo perdonare tan fácil- la voz de tu jefe te intimido un poco pero soportaste su mirada y te tragaste tus ganas de llorar, aunque no llorarías por él sino por ti.

No se preocupe señor, yo estoy dispuesta a reparar los daños que haya causado mi actuación de ayer.- ibas a continuar hablando y disculpándote pero afortunadamente apareció Hyoga, tu amado salvador, para arrastrarte lejos de las garras de Hirakawa, antes de que hicieras o dijeras alguna otra tontería.

Disculpe que lo interrumpa señor pero Tsuki debe prepararse para la sesión, no tenemos mucho tiempo, solo estamos esperando a los chicos para comenzar.- ¿Los chicos? De quién estaba hablando Yamasaki, rogaste a Dios que no fueran ellos, todos menos él.

Se fueron a un pequeño camerino improvisado que se encontraba en la habitación contigua, al salir te encontraste con la mirada profunda de unos ojos esmeralda, tú volteaste solo unos segundos pero le rogaste con los ojos que te disculpara, esperabas que hubiese captado el mensaje.

Entraste al cuarto donde los habían citado, al parecer tus hermanos aún no llegaban, ibas perdido en tu mundo, pero entonces la mirada te ella te intercepto antes de entrar, no sabías como describir lo que viste, pero su mirada parecía pedir disculpas, disculpas que obviamente estaban aceptadas de antemano.

Me puedes explicar que te pasa?- de nuevo tus pensamiento se veían interrumpidos por los reclamos de tus superiores, que manera de molestar pensaste.

Si te contestara que ni yo misma lo sé, me creerías?- sonaste suplicante, si no lo convencías tendrías que dar muchas explicaciones y no te sentías con fuerzas.

Tendré que decirte que sí, porque adivino, por tu cara, que no quieres hablar, pero te aseguro que pronto tendrás que decirme TODO o me enojare contigo y no te volveré a salvar del ogro mayor.- corriste a abrazar a tu mejor amigo, desde que fueras modelo, y le diste un beso en la mejilla. Sabías muy bien que él te conocía a la perfección y que no podías mentirle.

Aunque al menos podrías decirme de que es esa mancha que arruina tan bella blusa.- Reíste abiertamente y recordaste el incidente de hace unos minutos, entonces solo le respondiste que te habías tirado encima un café que intentaba despertarte.

Mi amor, pero para despertarte podrías habértelo tomado, no era necesario que tomaras medidas drásticas y te lo vertieras encima.-Ja Ja Ja, en verdad era lindo volver a reír y sentirte segura, al menos por el momento.

No sabes la gracia que me causan tus comentarios Hyoga- fingiste estar un poco molesta- pero te perdono porque te quiero mucho y porque una vez más me has salvado del ogro del bosque. Pero ahora creo que debemos darnos prisa o a los dos nos cortaran la cabeza por demorarnos.

Así es princesa, hoy te veras espectacular, tú serás la que haga lucir las fotos de THREE LIGHTS.- sentiste que tu corazón se detuvo por un momento, no querías estar con ellos, pero no dijiste nada, solo dejaste que tu amigo te vistiera y maquillara espectacularmente como siempre hacía.

Para ese día Yamasaki había elegido un vestido rosa pálido, según te dijo quedaba muy bien ya que los chicos siempre vestían de rojo, azul y amarillo. El vestido era largo, cubría en su totalidad tu cuerpo, pero tenía una abertura lateral que permitía que se vieran perfectamente tus piernas, era un toque muy coqueto, eso había dicho Hyoga, además la espalda estaba casi al descubierto ya que la parte trasera estaba decorada con pequeñas tiras entrecruzadas, eso al menos cubría la parte delantera hasta el cuello, dejando todo a la imaginación. Por otro lado el maquillaje del rostro era muy tenue y dejaba ver tu belleza natural, Hyoga solo había insistido en pintar tus labios de un rojo carmín, que desde tu punto de vista era totalmente provocativo. Tu cabello lo había dejado suelto, eso servía para cubrir tu espalda, comenzabas a sentir unos cuantos escalofríos con tan solo pensar en la presencia de él junto a ti.

Sentiste un regocijo interno cuando viste a Tsuki, según parecía tu sesión y la de ella eran la misma, vaya que Touya había guardado bien el secreto.

Princesa quedaste bellísima, aunque eso no es difícil, tú eres muy linda y con un experto como yo tras de ti no podía resultar otra cosa.- Si Hyoga tenía un defecto era ese, su terrible y acrecentado ego.

Así es Hyoga aunque la mayoría se lo debemos a mi belleza, reconócelo.- Esta bien, lo reconocías, tú también tenías un gran ego, pero solo con él, no podías permitir que te opacara.

De repente oíste que la voz de tu hermano Taiki te llamaba, acaso estabas tan ensimismado que no habías notado su arribo.

Yaten no te escuchaba, parecía que estaba en un mundo muy diferente al tuyo, aunque lamentabas que ese mundo fuera Tsukilandia, algo dentro de ti te decía que ella no era para él, y que iba a salir muy lastimado, lo conocías a la perfección y sabías e imaginabas las consecuencias de ese repentino enamoramiento.

Taiki y Yaten, vengan para acá inmediatamente, Touya dice que debemos de cambiarnos de trajes, que hoy la sesión se realizara con unos tuxedos negros, que van acorde con el estilo de la modelo.- Al parecer la voz de Seiya saco a Yaten de su mundo y fue entonces que corrió a lado de éste, y tú hiciste lo mismo aunque no estabas de acuerdo en cambiarte de trajes, ese era el look característico de los THREE LIGHTS.

Ya querías salir y tomarte las fotografías, era desesperante y estresante la espera, querías irte de ahí lo más pronto posible y no ver a Yaten o a Seiya en unos días, mejor dicho en años, quizá siglos o milenios.

A regañadientes aceptaste cambiar tu atuendo, en parte porque Yaten insistió mucho y tú por alguna razón no podías resistirte a un pedido de tu hermanito, vaya que ese mocoso, como a veces lo llamabas, tenía poder sobre ti.

Estabas ansioso por saber quien era la modelo, al parecer Yaten ya sabía quien era pero no quería decirte, aunque lo intentaste por todos los medios, incluso le hiciste un ataque de cosquillas, él no cedió, era bastante más resistente de lo que pensabas.

Como se tardaban, acaso ella aún no estaba lista, no podrías creer lo nervioso que estabas experimentando, aunque aún así pudiste guardar el secreto, aunque Seiya te hubiera hecho cosquillas hasta cansarse no cediste, querías reservarte el placer de saber que la modelo era Tsuki, solo para ti.

Los nervios te carcomían, vaya que eran impuntuales, talvez Yaten llegó temprano pero fue por ti, pero que les pasaba a Taiki y a Seiya, acaso manejaban a diez kilómetros por hora o que. Estabas molesta y muy incomoda, en ese momento entro Hyoga al camerino improvisado para anunciarte que iniciarían la sesión, que ya todos estaban listos, tú reclamaste unos segundos hasta que Yamasaki perdió la paciencia y te llevo a jalones al cuarto donde estaban los demás.

Cuando entro no pudiste menos que abrir la boca como si fuera un muerto lo que vieras, o mejor dicho, la creación más perfecta en el mundo entero, en el universo. Si Yaten estaba enterado que ella era la modelo comprendías sobre manera porque lo había ocultado.

Ella lucía bellísima, ese vestido te dejaba imaginar demasiadas cosas y eso no era del todo bueno, lucía como un ángel, un ángel muy provocativo claro, pero hermoso al fin y al cabo.

Cuando la viste entrar entendiste porque tus hermanos estaban como embrujados por ella, lucía realmente espectacular, aunque tu preferías una belleza más sutil, algo así como una peliazul a la que todavía no tenías oportunidad de ver pero por la que morías de amor desde hace cinco años.

Ellos no llevaban los trajes con los que estabas acostumbrada a verlos, ahora vestían unos Tuxedos que los hacía lucir tremendamente apuestos, aunque no podías negar lo bien que se veían más tarde tendrías que reclamarle a Hyoga el que te hubiese metido.

Bueno chicos como veo que no pueden quitar esa cara de ensoñación deberé decirle a la señorita que se retire hasta que ustedes se comporten como los hombres que son.- La voz de tu representante te trajo de vuelta al mundo real, aunque la vista no era desagradable indudablemente preferías tu mundo imaginario.

En lo absoluto Touya, nosotros estamos más que listos para iniciar la sesión así que deja de poner excusas y apresúrate.- No permitirías que se llevaran a tu modelo, ese era un placer que no estabas dispuesto a perder por el momento. El casanova Seiya Kou estaba de regreso, que el mundo entero se cuidara.

Lo mismo digo, por si no lo notaste yo no tengo la misma cara de bobo que mis hermanos, así que yo podría muy bien hacer mi trabajo inmediatamente.- En definitiva tus hermanos siempre te hacían quedar muy mal.

Al parecer el único que no regresaba al mundo real eras tú pero realmente no te importaba, no podías apartar la mirada de la hermosa mujer que estaba de pie frente a ti, era simplemente PERFECTA y en ese instante decidiste algo que sería de vital importancia de aquí en adelante, decidiste luchar por ella, incluso si tu rival era tu propio hermano.

YATEN KOU!!!!!!!!!!!!!- La voz MUY alta de tus hermanos te despertó y te sentiste muy apenado, que vergüenza, como se atrevían a hacerte eso.

¿Qué les pasa? Si no estoy sordo, los escucho perfectamente y no me agrada que me griten.

Discúlpanos Yaten pero es que parecías estar en otro mundo muy diferente al nuestro y ya es hora de trabajar, quiero salir de aquí pronto para poder ir a buscar a las chicas.- Esto último Taiki lo pronunció muy bajo para que solo Yaten lo escuchara.

La sesión fue muy amena puesto que Seiya se la pasaba haciendo bromas y diciendo chistes tontos que hacían reír a todos sobre todo a Tsuki que por más que intentaba no podía mantenerse seria, eso obviamente no le causa mucha gracia a Yaten ya que él, con su carácter, no era muy participativo con su hermano, al contrario lo reprendía y se mostraba fastidiado por su conducta infantil.

Algunas fotos fueron grupales y otras tantas en parejas, obviamente Tsuki salió en todas los únicos que cambiaban eran los chicos, las primeras las tomaron con Taiki frente a un piano creando un ambiente sumamente sobrio y elegante, tal como era la personalidad del más serio de los chicos, el segundo a bordo fue Seiya con él todo fue diferente, la mayoría de las fotos eran con Tsuki en los brazos del chico o ambos con una amplia sonrisa o haciendo poses por demás cómicas. Al último toco el turno al más frío y serio de los THREE LIGTHS en ese momento incluso Seiya sugirió que pusieran un fondo con pingüinos y osos polares cosa que Taiki y Tsuki reprendieron ya que no les pareció gracioso. Para desgracia del ojiazul las fotos que tomaron con Yaten fueron las más románticas, él abrazando a Tsuki, Tsuki besando a Yaten, aunque todos esperaban que fuera muy superficial la modelo no lo hizo así, talvez se estaba despidiendo de él. Y por último Yaten y ella tendidos en una cama cubierta de pétalos de rosa.

Al termino de la sesión todos se retiraron para cambiarse, los chicos fueron conducidos tras bambalinas para que pudieran colocarse de nuevo sus trajes usuales y Tsuki se dirigió junto con Hyoga hacia el camerino improvisado.

Durante toda la sesión no podías quitarte de la mente la idea de que había llegado la hora de decir la verdad, de desenmascarar a Tsuki, pero no sabías como hacerlo, era muy complicado y doloroso y luego al momento de besar a Yaten no pudiste solo fingir, tus impulsos te llevaron a probar de nueva cuenta sus labios, talvez porque sabías dentro de ti que sería la última vez que lo harías.

Tsuki estuviste fantástica, todas las fotos salieron perfectas, el señor Hirakawa esta feliz con tu trabajo, al parecer ya no esta tan molesto contigo. Además ese beso, vaya que últimamente eres más impulsiva mi niña.- Hyoga hablaba y hablaba y tú no podías concentrarte en nada de lo que decía era terriblemente molesto oír su cotilleo mientras tu alma se estremecía de dolor.

Saliste rápidamente de cambiarte, debías esperar a que saliera Tsuki ya que tenías contigo las llaves de su automóvil, las tomaste y miraste el curioso llavero que tenían colgado, no habías reparado antes en ese detalle, era un pequeño osito rosa, era muy simpático, iba con su personalidad. En ese momento salieron Seiya y Taiki, y se quedaron a tu lado viéndote como si fueras un bicho raro, entonces ambos comenzaron a molestarte con cosas referentes a la modelo, tú solo decidiste ignorarlos, al menos hasta que Seiya te arrebato el llavero de osito.

Tu hermanito estaba como perdido en el espacio, tú ya habías platicado con Taiki sobre eso y ambos decidieron sacarlo de ahí, no te parecía que ella fuera la indicada para él, muy lejos de tus celos algo te decía que él iba a sufrir. Así que decidiste molestarlo respecto a ella a ver si así regresaba al mundo de los mortales pero el que se llevo una gran sorpresa fuiste tú al ver entre las manos de Yaten un pequeño oso rosa, un muñeco exactamente igual al que tú un día le habías regalado a tu Bombón, incluso podías jurar que era el mismo.

Seiya podías devolverme eso, son las llaves de Tsuki así que dámelas.- Tu hermano se había quedado como pasmado al ver el pequeño llavero que segundos antes tenias en tus manos.

NO te daré nada Yaten, este llavero es igual a uno que yo le regale a Serena e incluso puedo decir que es el mismo, necesito que ella me explique de donde lo saco.- Estabas molesto y desconcertado, no podías creer que ese pequeño llavero te molestara tanto.

A mí que importa que TÚ le hayas dado un llavero como este a la tonta de Serena, eso que tiene que ver con Tsuki y conmigo.- Si tu hermano pensaba que te iba a amedrentar por el simple hecho de mencionarte a la chica de la que se suponía estaba enamorado, obviamente estaba sumamente equivocado.

Pues no tiene nada que ver CONTIGO pero sí con ella, así que no te daré nada.

Haz lo que quieras hermano, la verdad no me importa, simplemente iré por ella para que te aclare todo lo que quieras antes de que nos vayamos JUNTOS, te parece?- NO ibas a perder frente a Seiya, estabas harto de sus actitudes, que ero lo que le sucedía con Tsuki, acaso no habían vuelto por Serena, ¿que quería?, no lo comprendías.

Saliste del pequeño estudio fotográfico que se había montado para la sesión, al parecer todos se retiraban rápidamente mientras que ella no regresaba, definitivamente las mujeres eran un misterio. Lo que no sabías era que tan misteriosa era ella, que cruel verdad se escondía detrás de aquel disfraz que te había cautivado.

Tsu, ¿qué te pasa pequeña? Durante toda la sesión te note distante, por fortuna el ogro del bosque no se dio cuenta, pero me preocupas, quiero saber que te ocurre.- Serena estaba como pasmada, simplemente no estaba ahí y tú te encontrabas ya muy preocupado por esa situación.

Es que ya no puedo con esta situación Hyoga, soy una mentirosa, digo amar a alguien y sin embargo otra persona me hacer sentir cosas que nunca imagine, además ellos son hermanos, no es posible que haga esto, durante un año entero no deje de pensar en que haría cuando volvería ver a Seiya y ahora que lo tengo a metros de mí simplemente le huyo y su hermano, Yaten, me hace sentir tantas cosas que nunca creí posibles. YA NO PUEDO MÄS!!!!!- Los ojos de Tsuki estaban al bordo del llanto, sus ojos ahora se veían cristalinos debido a las lágrimas contenidas.

Serena debes de tomar una decisión, no puedes seguir engañándolos así y lo más importante, es que no puedes engañarte tú misma, es suficiente, debes de hablar con Yaten y Seiya y decirles que Tsuki es en realidad Serena Tsukino.

En ese momento la puerta se abrió repentinamente y un joven de mirada esmeralda que ahora se veía sumamente fría y furiosa se clavo como cuchillas en la mirada cristalina por las lágrimas de la modelo.

Ya no te angusties tanto Serena, al menos te ahorraras decirme la verdad a mí, fue una suerte que pasara por aquí en este preciso momento no lo crees, de esta manera solo tendrás que enfrentarte a mi muy querido e ingenuo hermanito.- Te estabas muriendo de dolor, esa niña inocente que habías conocido cinco años atrás era ahora una femme fatal que había jugado contigo y con tu hermano, te sentías tan poca cosa pero sobre todo te sentías culpable, porque en ese momento comprendiste que habías sido parte de un juego que lastimaría profundamente a Seiya.

Yaten… yo… por favor permíteme explicarte lo que sucedió.

No necesito ninguna explicación, no me hace falta, pero te ORDENO que hables con Seiya, te doy de plazo el día de mañana para que él sepa toda sobre esta farsa que armaste pero si no se lo dices me veré obligado a hacerlo yo, no es que te amenace pero quedas advertida Tsuki, o debería decir Serena.- Estabas siento cruel, la querías lastimar y al parecer lo estabas logrando, aunque al mismo tiempo te clavaras cuchillas filosas en tu corazón maltrecho.