Capítulo 11
Saliste de la torre quien sabe como, solo recordabas que tus hermanos te habían llamado antes de que salieras corriendo hacia el ascensor que descendía en ese momento, no lloraste e incluso tus ojos no mostraban emoción alguna, parecías muerto, y así era como te sentías, muerto en vida.
Caminaste sin rumbo fijo, sin dirección alguna, pero con una sola idea en la cabeza, olvidarte de ella. Al fin el cuento se había acabado y aunque solo había durado dos días habían sido los más desdichados de tu vida, porque habías conocido lo que comúnmente llamaban amor y lo más cruel, el desamor; y no había sido solo eso, el problema es que conociste la desilusión, la mentira, el odio, el desprecio, tantos y tantos sentimiento que no podías controlar, no podías llorar y realmente dudabas que fuera eso lo que deseabas, querías herir y descargar todo tu dolor, tú no eras de los hombres que lloraban, tú no ibas a rebajarte por una mujer que no valía la pena.
Llegaste a un lugar de la ciudad que no recordabas haber visto en el tiempo que llevabas en Tokio, era un lugar lleno de lugares con letreros de luces neón, era como un Broadway japonés, y aunque nunca habías estado en aquel lugar estadounidense habías leído un poco en las revistas que luego solía leer Seiya.
El ambiente en ese lugar era bastante alegre y varias parejas pasaban conversando animosamente acerca de los planes que tenían para esa noche, una cena romántica, pasar la noche en un bar, talvez un baile en el mejor centro nocturno del barrio, todas esas ideas te producían un dolor en el pecho, tú estabas solo y ninguna de esas ideas te agradaban y además las voces llena de jubilo no concordaban con tu estado de animo deprimente y solitario, así que saliste de ese lugar lo más rápido posible y te encontraste en un callejón solitario y frío, pensaste que era tal y como tú, lo único que no lo hacía tan lúgubre era un local a mitad de la calle con un pequeño anuncio de luces blancas.
Entraste al lugar y te encontraste con un local lleno de vida, pero al mismo tiempo era un poco triste, un lugar que extrañamente te agrado sobremanera, escogiste una mesa del rincón del local y te quedaste ahí viendo cada pequeño detalle que te permitía la tenue luz del lugar, producida solo por pequeñas lámparas de luz amarilla cubiertas todas ellas por pañoletas de suave gasa roja de tonalidad sangre.
De repente tu pequeña expedición se vio interrumpida por una dama de abundante cabellera de un negro azabache impactante y con una sonrisa que te descontrolo por una milésima de segundo, por supuesto que te sobrepusiste inmediatamente porque siendo Yaten Kou, el perdedor más grande, sentimentalmente hablando, no te podías permitir mostrarte como un tonto que se deja impresionar por cualquier cosa. La chica no quitaba esa sonrisa idiota que te pareció falsa y entonces te pregunto, con un acento inglés que captaste al instante, si deseabas ordenar algo.
Claro, quiero un vodka con una sombrilla amarilla en la punta de la copa.- ironizaste, porque obviamente no sabías que diablos era lo que en ese lugar se servía, pero por lo visto a la pelinegra no le agrado tu tono sardónico porque al momento borro su linda sonrisa, un momento, dijiste ¿linda?, que tonterías, lo importante es que la chica opto un aire serio y te boto una pequeña carta con lo que se servía en el lugar y se fue no sin antes decirte en un tono muy parecido al tuyo; que si tu novia te había dejado no era su culpa y sí lo era de ese carácter de porquería que te cargabas.
Al instante siguiente, la inglesita, como habías decidido llamarla desde ese momento, cayo de tu gracia, ¿quién se creía ella para hablarte así?, si no era más que la mesera de ese pequeño café; después de haber abierto la carta habías notado que lo único que se servía en el lugar eran expressos, lattes, capuccinos y una extensa variedad de infusiones orientales e inglesas, lo más fuerte que se servía en el lugar era cerveza de malta.
Una nueva cara se poso delante de ti pasados unos minutos y te volvió a sonreír, esta vez era una chica pelirroja y ella a diferencia de la anterior tenía un acento italiano, que lugar tan raro era aquel, era demasiado pluricultural por así decirlo. Pero aunque te parecía extraño y un tanto desconcertante hablaste para contestarle a la pelirroja.
Traerme un frappé de moka blanco junto con una rebanada de pastel de queso y zarzamora.- Ni siquiera podías mostrarte atento y amable, estabas tan molesto que olvidaste decir las palabras mágicas, cosa que no paso desapercibida por la chica.
Disculpa pero no puedo traerte NADA de lo que pediste.- La chica no quitaba esa sonrisa tonta y te exasperaba, además ¿cómo era eso de que podías traerte nada de lo que deseabas?, ¿qué era manca?, ¿no lo tenían? O ¿qué ocurría ahí?
¿POR QUÉ NO?- Ya te habías cansado de su actitud de autosuficiencia, te daba nauseas.
¡¡¡¡¡¡¡PUES PORQUE AQUÍ NO SERVIMOS A TIPOS PETULANTES, ENGRÍDOS E IDIOTAS COMO TÚ!!!!!!- Al parecer ya habías logrado quitar la sonrisa de la pequeña pelirroja pero ahora sus ojos parecían querer asesinarte ahí mismo sin demora alguna.
Vaya vaya con la pelirroja, en definitiva este lugar debe de ser el peor del mundo, con personas tan incompetentes como usted y su amiga inglesa.- Bajaste el tono porque no podías negar que la mirada de aquella mujer te causaba cierta incertidumbre.
Tiene usted toda la razón señor, este lugar es el peor del mundo, pero eso es porque usted esta aquí, en cuanto usted y su enorme ego salgan por esa puerta- en ese momento la chica señalo a la puerta de entrada del lugar- este lugar volverá a ser el mejor del mundo.
Al parecer a la chica no le intimidaba en absoluto tu tonito amenazante, cosa que tú no estabas muy seguro de sentir con el suyo, seguro que si tuviera cerca un objeto con el cual hacerte daño no lo hubiera dudado ni un minuto.
Por otra lado señor, mi nombre NO es pelirroja, me llamo Isabella y más le vale que la próxima vez me llame por mi nombre porque mis padres se esforzaron mucho para ponerme uno, cosa que seguro no hicieron con usted; y lo mismo va para con mi amiga, a la que usted muy amablemente llamo inglesa, se llama Alexa y así mismo debe de llamarla, le queda claro… señor?- En definitiva esa mujer era de armas tomar, así que decidiste dejarlo por la paz, además en ese momento una pequeña luz blanca ilumino una plataforma al centro del local, sitio que te había pasado desapercibido hasta el momento, pero eso no era todo, Alexa había subido a dicho sitio y se veía como un ángel, su cabellera negra estaba en su máximo esplendor y brillaba como si las estrellas se posaran en ella, por otro lado ella ya no llevaba el uniforme del trabajo sino que ahora traía puesto un bello vestido de color hueso, como a la usanza hippie.
El ambiente se quedo en completo silencio y todas las miradas se dirigieron instintivamente hacia la plataforma iluminada donde se hallaba la chica y entonces ella tomo asiento en una banco alto que se encontraba a sus espaldas y tomo una guitarra, se coloco frente al micrófono y entonces comenzó a tocar una melodía un tanto rápida que capto por completo la atención de un ojiverde de cabellera plateada.
Ella se sentaba en la tercera mesa del rincón
Más de tres semanas ni viernes ni sábado falló
No tuve el valor de hacerlo así que ella se acercó
Convirtiendo el sitio entero con su aroma mágico
Bella como luz de luna, tierna como flor
Sólo le faltaba despegar del cielo y comentó
No soy un ángel, tengo carne, hueso y corazón
No soy un ángel, que late aprisa por tanta pasión
No soy un ángel, descubre mi deseo inténtalo
No soy un ángel, y piérdeme el respeto por favor
En menos de que lo cuento hasta su mesa me llevó
Ordenó al mesero y dijo: "no molestes por favor"
Empiézame a contar tu vida o quieres que
Comience yo
Tienes que saberlo todo y quiero saber todo yo
Me leía la fortuna que en mi mano se escribió
Me llevó a su cuello y suavemente al pecho la bajó
No soy un ángel…
No he podido no zafarme
Hace tres meses de su amor
Ni he querido suplicarle:
"regrésame el corazón"
Ella me ha enseñado
A volar encima del colchón
Con su angelical ternura
Y comentario mágico
No soy un ángel…
Quiero que me digas
Si te gusta la movida
O la cambiamos corazón
Tómame mi vida
Soy la última en la fila
Y ya no tienes más opción
Llévame a la luna
Y luego bájame a la espuma
De la playa con tu amor
Tengo cara de ángel
Pero espérate a que veas
Lo que el diablo me enseñó
No soy un ángel,
No soy un ángel corazón
No so y un ángel,
Tengo carne y huesos, pruébalo
No soy un ángel,
Tírate que te recojo yo
No soy un ángel.
Y piérdeme el respeto por favor.
Al terminar de cantar, la joven se levanto lentamente, deposito la guitarra al pie del micrófono y agradeció con una leve reverencia los aplausos que todo el café le brindaba, Yaten en especial aplaudía con mucho ahínco y no quitaba la mirada de la pelinegra que sonreía muy dulcemente a todos los presentes. Al momento de voltear hacia donde esta el ojiverde sus ojos se encontraron y los dos se perdieron en la mirada del otro.
Señor, señor, SEÑOR.- La voz potente de Isabella te hizo romper el contacto con Alexa y te volviste a ella con ojos asesinos, ella volvía a sonreírte pero esta vez su sonrisa era un tanto sarcástica y eso te molesto.
Que desea señorita.- Tu voz intentaba ser amable pero no conseguías el efecto deseado.
Deseo saber si el señor esta dispuesto a ordenar ahora que mi amiga parece haber domado a la fiera que traía usted dentro.- Al parecer la pelirroja estaba en extremo divertida contigo porque sonreía abiertamente e incluso notaste que intentaba contener la risa. Pero no pudiste no admitir que Alexa te había tranquilizado y ahora tu coraje se encontraba lejos de la superficie, así que solo volteaste a Isabella y ordenaste de nuevo, esta vez incluyendo un por favor al final de la frase.
Unos instantes después de que habías ordenado tu café junto con un pastelillo, reapareció Alexa, esta vez con el uniforme del lugar; una falda color café entallada combinada con una blusa blanca sin mangas que tenía bordado el logotipo del café, un pequeño Big Ben rojo; además llevaba consigo una pequeña charola que contenía tu orden.
Un moka blanco y un pastel de queso y zarzamoras, es correcto señor?- Su voz era tan dulce y parecía el trinar de las aves en los días de abril. Tú no contestabas, estabas como hipnotizado y esto te parecía sumamente raro, hace apenas unas horas habías dicho amar a la modelo y ahora una mesera inglesa te tenía a sus pies con solo abrir la boca, que gracioso, ese no parecía Yaten Kou, sino un hombre cualquiera, ¿que te estaba pasando?
Sí, gracias.- Al fin respondiste e incluso le agradeciste, ¡¡¡Bravo!!! Ya habías aprendido modales.
Espero que tanto el café como el pastel sea de su agrado señor, así mismo espero haya disfrutado del número que ofrecimos hoy.- Pero claro que me gusto, eso hubieras querido decir, pero claro que no podías hacerlo, que dirían de ti.
Eso mismo espero señorita, y respecto al número que dio hoy, pues creo que no es nada del otro mundo, creo que cualquiera aquí podría hacerlo. -¡¡ASH!! Tenías que regarla Kou, acaso si no te equivocas no eres feliz o que carambas te sucede.
Claro, comprendo, aunque tampoco le estaba diciendo que fuera una acción paranormal o algo parecido u extraordinario, talvez si lanzara fuego por la boca o me acostara en una cama con clavos sería diferente ya que no todos los presentes podrían hacerlo, pero como no es así no espero que se muestre sorprendido.- Que tipo tan engreído, se cree todo poderoso, aunque tengo que admitir que tiene unos ojos hermosos y una boca demasiado antojable y un cuerpo de muerte, es casi perfecto, excepto por ese muy mal carácter.
Esta en lo correcto, aunque he de admitir que tiene una voz muy linda, y debe considerarlo un halago ya que proviene de mí.- No te podías quedar callado después de haberle dicho lo de la linda voz, tenías acaso que seguir hundiéndote con la señorita, te gustaba y ahora si te aventaba el café y el pastel en la cara te lo merecerías completamente.
Si halagada estoy señor, por lo mismo déjeme demostrarle mi gratitud.- En ese momento temiste lo peor y no estabas muy equivocado, pero lo que a continuación paso no te lo esperabas.
Él era el tipo más odioso que habías conocido en toda tu vida, así que ya no te contuviste y estrellaste la palma de tu mano en su bella cara, el tacto con su piel produjo que una fuerte corriente eléctrica recorriera todo tu cuerpo, pero ya no podías hacer nada, deseaste poder dejar tu mano tocándolo pero si te quedabas cerca un poco más seguro y te regresaba la agresión, así que pusiste pies en polvorosa y te alejaste de ahí.
Su toque te hizo sentir un cosquilleo en todo tu ser, desde la punta del pie hasta el final de tu larga cabellera, tenía un tacto tan suave y te encanto, aunque tu mejilla ardía un poco debido al golpe no podías recriminárselo, ella se había comportado muy amable contigo y tú te empeñaste en hacerla sentir menos, así que mejor tomaste tu café y comenzaste a saborearlo mientras pensabas en Alexa y en ella; como te había lastimado, como había sido capaz de mentirte de esa manera, como había podido jugar con tu hermano y contigo al mismo tiempo de aquella forma tan vil.
El tiempo paso rápido, tomaste dos cafés más antes de que el dueño te informara que era hora de cerrar, en ese momento viste que solo tú y un hombre mayor eran los únicos que quedaban en el local, entonces pagaste la cuenta, en ese momento era un joven de piel trigueña el que te atendía, al parecer, ni Isabella ni Alexa te querían cerca. Tomaste tu saco y saliste del café, las luces comenzaron a apagarse y al dar aproximadamente cinco pasos oíste cerrarse las cortinas del lugar, gran parte del personal del local salió por la puerta que tú habías utilizado, entre ellos estaban la pelirroja y la inglesita, así que decidiste aminorar tu marcha y esperar que incluso ellas te rebasaran, al pasar a tu lado Alexa te dirigió una mirada que no supiste interpretar, era una mezcla de desagrado pero a la vez era cálida.
Continuaste la marcha, siguiendo muy de cerca a ambas jóvenes, al finalizar el callejón en donde se encontraba el café, Isabella se despidió de la pelinegra y entonces tú viste la oportunidad perfecta para disculparte con ella, sí alguien lo dudaba, Sí, Yaten Kou estaba dispuesto a dar disculpas, aunque su orgullo quedara reducido a nada y su ego por los suelos.
Al cruzar una calle notaste que no eras el único que seguía a Alexa y eso te hizo ponerte alerta, para despistar al otro, para ese momento ya habías descubierto que se trataba del hombre que al igual que tú se había quedado hasta que cerraran el café. Decidiste cambiarte de acera y hacerle creer que te dirigías hacia otro lado pero no lo perdiste de vista, algo te decía que debías cuidarte de él y cuidar de ella. Y estabas en lo cierto, al dar vuelta en la siguiente cuadra viste como se acercaba peligrosamente a ella y la tomaba por la cintura y también te diste cuenta que ella forcejeaba para poder salir de su agarre, pero le era imposible.
Corriste en dirección contraria a donde estabas y lograste alcanzarlos antes que el hombre pudiera conducir a Alexa a un callejón cercano, al estar parado cerca del hombre tocaste su hombro para llamar su atención y cuando volteo le asestaste un golpe que lo aturdió un poco, el tiempo suficiente para que tomaras la mano de ella y salieras corriendo antes de que el tipo ese los pudiera seguir.
Al llegar a una avenida más o menos transitable detuviste un taxi que pasaba milagrosamente por ahí y te subiste tan rápido como te fue posible, hasta el momento no habías dirigido tu mirada hacia ella y ella tampoco había hecho nada por llamar tu atención.
En ese momento sentiste que era momento de romper el hielo, porque además no sabías hacia donde dirigirte, pensabas llevarla a su casa pero no tenías ni idea por donde estaba, al fin y al cabo era la primera vez que la veías. Así que por fin rompiste el silencio.
¿Dónde vives? Voy a llevar hasta allá para que no corras peligro, dime por donde debemos de ir.- Tal vez podías haber sido un poco más caballeroso, pero tus nervios te lo impidieron.
Vivo cerca del centro, pero hoy pensaba quedarme con una amiga que vive aproximadamente a dos cuadras de aquí.- Su voz sonaba muy triste y notaste que no te miraba a los ojos.
Creo que será mejor llevarte al centro, en este momento no creo que sea oportuno que te quedes por aquí.- Ella solo asintió y entonces la escuchaste sollozar, eso te partió el corazón y solo atinaste a pasar tu brazo por sus hombros y reconfortarla un poco antes de comenzar a andar. Le pediste al chofer que los llevara al centro que después le dirías la dirección exacta.
Tranquilízate, ya todo paso y estas bien, ahora trata de no pensar en lo sucedido y dime por donde debemos ir para que puedas descansar.- No podías hablarle verla tan triste te partía el alma. Ella dejo de sollozar y te dijo el nombre de unos condominios que se encontraban precisamente en el centro de Tokio y que además eran muy conocidos, en ese momento sólo le dijiste al chofer a donde debían dirigirse y continuaste tratando de aminorar su dolor y tristeza. Verla y escucharla tan mal te hacía hervir la sangre, querías regresar al lugar donde la habías ayudado y buscar al tipo ese y romperle la cara, molerlo a golpes por haberla lastimado. No entendías porque pero esa niña pelinegra te hacía sentir tan bien e incluso te hizo olvidar a Tsuki. Que extraña era la vida y más los caminos del amor.
¡¡¡¡¡¡¡Hola!!!!!!! De nuevo DISCULPENME por la tardanza pero la verdad es que estos días además de que no he tenido la computadora para mi la inspiración no llegaba y es que en estos momentos todo me da vueltas y pocas cosas son claras para mi (una de ellas es que quiero terminar este fic) Aún así espero que este capitulo sea de su agrado y no me dejen de leer o quieran matarme porque las deje en suspenso en cuanto a que pasara con Seiya y Tsuki, pero como les dije en el capítulo anterior este episodio del fic se lo dedicaría por completo a mi amado Yaten.
Bueno sé que después de leer este capítulo se preguntaran que diablos le pasa a Yaten, primero dice amar a Tsuki y se siente herido por lo que ella hizo y después se enamora de otra chica y se le olvida todo, pues déjenme explicarles brevemente que fue lo que le paso a Yaten.
Creo que muchas veces los seres humanos confundimos el amar y el querer, así como confundimos las ilusiones con la realidad, pues esto fue más o menos lo que sucedió a Yaten. Cuando él conoció a Tsuki su vida no tenia a nadie especial, su corazón estaba desocupado y pidiendo un inquilino lo más pronto posible y lo primero que encontró fue a Tsuki, una chica diferente a las demás, que era dulce y tierna pero a la vez decidida, todo lo que él podía soñar, pero al fin y al cabo sabemos que Tsuki es solo una careta, en resumen, una ilusión, es por eso que Yaten se "enamoro" de ella, pero como todas las ilusiones terminan, la suya termino y muy pronto (esto fue porque no quería hacerlo sufrir mucho) pero al final como siempre en la vida, vino lo bueno, es decir, el amor, como todos sabemos el amor siempre llega cuando menos lo esperamos y en las circunstancias más locas, es por eso que apareció Alexa, un alma un tanto atormentada pero que sabrá darle paz al loco y frío corazón de Yaten. Espero me comprendan y este nuevo giro que va a dar la historia no les moleste.
Bueno sin más por el momento me despido y de verdad espero que este capítulo les agrade. También aprovecho para agradecer enormemente a Devil y a Paulysa (mi hermanita querida) por el apoyo que me dan, no saben lo bien que me hace leer sus respuestas, GRACIAS de verdad por todo, sobre todo por su amistad, las quiero MUCHO.
Nota: la canción que canta Alexa se llama "No Soy Un Ángel" de Edgar Oceransky.
