OHAYO!
Aquí reportándome con un nuevo capítulo.
Me tardé una semana más de lo que había dicho, pero cumplo mi palabra y aquí está la actualización, espero que les guste :)
Sin más preámbulos, disfruten la lectura ;)
MY HEART WILL GO ON
II
Por fin, Viernes. Ellen había estado esperando con ansias el fin de semana desde el Lunes-bueno, en realidad siempre lo hace-podría salir de la escuela temprano, llegar a su casa, comer con su familia y ya después haría lo que quisiera: ver alguna película o alguna serie, escuchar música, dormir una siesta... Pero no, el mundo parecía estar en contra suya.
Había olvidado totalmente que ese preciso día tenían una-jodida-excursión al museo después de las clases normales, por eso habían cancelado las clases extracurriculares y por eso se había quedado con la idea de que salía temprano. De no ser por que su mamá le dio dinero extra para el almuerzo y el papel firmado con la autorización de poder ir, ella ni en cuenta...
–Estúpidos museos, estúpidas excursiones, estúpidas clases...–la trigüeña susurraba mientras se engullía el emparedado que había comprado-molesta-en la cafetería de la escuela antes de subirse al bus. A su lado se encontraba Armin, su amigo de toda la vida, simplemente riéndose de las cosas que decía su amiga.
–Vamos Ellen, no estará tan mal. Solo son un par de horas que estaremos en el museo.
–No me importa–le dio otro bocado a su emparedado–arruino mis planes del día y es suficiente para mí.
–Estarás molesta pero come correctamente–le comento apuntando su uniforme. La falda color marrón y el saco café de unos tonos más claros con el símbolo de dos espadas cruzadas en el lado derecho de Ellen estaban llenos de boronas–hasta Sasha come con más orden...
Ellen le sacó la lengua, para seguir comiendo como antes, no sin antes sacudirse el uniforme. Armin solo rodeo los ojos, su amiga era algo orgullosa algunas veces–Por cierto ¿Si supiste que la próxima semana llegan estudiantes extranjeros?
–Esta en boca de todos que ya me traen harta–se llevo el último pedazo del emparedado la boca, apoyando su cabeza en la ventana del bus como acto siguiente–¿Cuantos habían dicho que eran?
–Son solo dos, una chica que ira en nuestro curso y un chico para tercer año. Al parecer son primos ya que tienen el mismo apellido, uno vivía en Francia con sus padres, quienes fallecieron y se mudó a Japón con su prima y su familia...
–Wow tranquilo ¿Como es que sabes todo eso?
–Oí que la señorita Hanji y el director hablaban de eso cuando fui a dejar unos papeles a las oficinas...
–Yo estaba en la escuela cuando fueron a informarse–la voz de Mina se escuchó detrás de ellos, llamando su atención–los alcance a ver, parecen modelos salidos de las revistas...
–Dan miedo–comentó Christa, sentada a lado de Ymir en el lado contrario del pasillo–tienen una mirada que te pone los pelos de punta...
–¡Si! Sobre todo el chico–Sasha sobresalió del mueble de enfrente–es más bajo que ella, pero esa mirada... ¡Madre mía, hasta a Berthlodt lo puso a temblar!
–¡No es cierto!–el mencionado dejó salir la cabeza en el pasillo, completamente rojo de la cara–S-solo me sorprendió por que no lo había visto...
–Si claro...–contesto la ojiaqua, apoyando su cabeza nuevamente en la ventana y pensando en su interior que todos, hasta Armin, eran una bola de chismosos. Casi se estaba quedando dormida, hasta que la voz de la señorita Hanji le anunció que habían llegado a su "emocionante" destino.
...
10 DE ABRIL DE 1912, 3:30 pm
El señor Erwin Smith era un hombre alto y corpulento que peinaba su cabello rubio de una manera curiosa. Como un hombre de su clase, vestía un traje negro perfectamente planchado y unos zapatos negros bien pulidos. Famoso por ser un exitoso arquitecto y haber creado el modelo del "Titanic", se encontraba en la cumbre de su carrera, aun así, seguía siendo el hombre amable y caballeroso que siempre había sido.
Hanji Zoe era una mujer de estatura promedio, llevaba gafas, tenia ojos castaños y cabellos del mismo color atados en una coleta que hacia ver la señora de clase que era pero con un toque de informalidad. Traía puesto un vestido color guinda con exceso de lentejuelas en la parte inferior de la falda del mismo color, un elegante chal grisáceo cubriéndole los hombros y un tocado de plumas color guinda y plateadas en su cabello. Hacía unos cuatro años que se había quedado viuda, debido a esto su sobrino Moblit se había mudado con ella para darle compañía, ya que ella prometió no volver a casarse, y para apoyarla en el manejo de la compañía que había dejado a su merced su esposo. Logró llevarla adelante e hizo que su fortuna aumentara casi en un tercio mas de lo que era. Era una mujer de buen corazón, pero estaba loca como una cabra, sin mencionar su personalidad extrovertida, lo que hacía que no toda la gente la soportara.
Ellen se había cambiado su traje a un vestido anaranjado con una tela de gaza con brillantes en la falda del vestido y sus brazos, y Mikasa de su vestido azul a uno de color verde musgo con una tela de gaza mas clara con exceso de brillantes en la parte inferior, después de todo era la hora de la comida y conocerían a personas importantes. Ellen por su parte, admitía que eran personas interesantes y agradables, pero el ambiente era MUY aburrido. Era como una rutina, ya sabía en orden lo que pasaría: se presentarían, platicarían unos minutos en el lobby, pasarían a sentarse, ordenarían, platicarían más, comerían, platicarían más, ordenarían el té... ¿Y luego qué? Ah si, PLATICARÍAN MAS. Y justo como pensó, ahora se encontraban tomando el té "plácidamente", ¿Pero para qué le servía todo eso? ¿Eso siempre sería su vida? ¿Algo rutinario y sin sentido?...
–Ellen por favor, ponte derecha–el susurro de Mikasa la sacó de sus pensamientos rotundamente, dándose cuenta hasta ese momento que tenía su codo sobre la mesa con su cara apoyada en la palma de su mano, mostrando por completo su aburrimiento.
–¿Se encuentra bien señorita Jaeger?–preguntó amablemente Smith. Ellen quitó su mano de la mesa, dejando salir un leve suspiro.
–Descuide Señor Smith, solo me encuentro algo cansada...
–Ah claro. Por el viaje y tener que salir de la rutina...
–No precisamente. Créame que en el caso de la rutina, es como si aún estuviera en casa haciendo mi misma repetitiva y aburrida rutina–Reiner casi se atragantaba al oír las palabras de la trigüeña "¿Qué demonios estas haciendo Ellen?"
–¿Saben? Tomando ese tema ¿No creen que luego son muy repetitivas las actividades que se hacen? No me refiero al barco, si no a lo que es nuestra cultura, actividades que creo que hasta a los más viejos los hace dormir. Necesitamos algo con más emoción, dejarnos soltar un poco ¿o no?
La mesa quedó en completo silencio. Berthlodt y Mikasa seguían tomando su té, evitando la mirada con cualquier otra persona. Reiner por su parte, deseaba poder asesinar a Ellen con la mirada. Después de varios segundos-que parecieron minutos-en silencio, la escandalosa risa de la señora Hanji se dejó oír, llamando la atención de varias mesas.
–¡Oh vaya! Se nota que tienes agallas de decir lo que piensas–la castaña no podía parar de reírse y la gente de las demás mesas comenzaba a murmurar. Ese momento fue en el que Ellen sintió como el color se le subía al rostro, haciéndola sentir incómoda ¿Se estaba burlando de ella?
Moblit carraspeó levemente la garganta, lo suficiente para que Hanji lo escuchara y supiera que debía controlarse, el muchacho ya estaba acostumbrado a la personalidad de su tía, incluso le agradaba que tuviera esa energía, pero sabía que no todos lo veían igual.
–Jeje, ok ya es suficiente–la misma castaña lo dijo en voz alta, empezando a tranquilizarse–lo lamento, fue un impulso. No lo tomes a mal querida, las mujeres también tenemos cerebro y es bueno dar a conocer nuestro pensar...
–¿Alguien gusta más té?–Moblit decidió interrumpir a Hanji antes de que sacara un tema mucho más delicado, y al parecer los demás se dieron cuenta ya que le siguieron la corriente. Todos, menos Reiner, quien aún seguía viendo detenidamente a Ellen, haciéndola sentir escalofríos.
–Disculpen–Ellen se paró de su asiento, dirigiéndose al balcón del restaurante. La gota que derramó el vaso de la paciencia de Reiner.
–Disculpen lo de hace un momento–comentó el rubio–algunas veces no mide sus palabras.
–Por dios muchacho ni que fuera el fin del mundo–comentó Hanji con una sonrisa–me agrada, tienes suerte al tenerla de prometida.
Reiner hizo una leve mueca, disimulándola como una sonrisa de lado, para después pararse también de la mesa e ir tras la trigüeña.
...
Los rayos de sol tocaron los cabellos de Ellen, quien apoyo sus manos en el balcón, mirando hacia la popa del barco, donde se encontraban los de tercera clase.
Definitivamente nada que ver con la primera clase, en el aspecto del ambiente que había: niños corriendo y jugando con sus padres y hermanos, grupos de jóvenes platicando y riendo entre ellos. Vio como una muchacha pelirroja se columpiaba en la barrera del barco, para luego sentarse a lado de un hombre y empezar a hablar enérgicamente. Si sus cálculos eran correctos, ambas estaban entre la misma edad, pero en situaciones y pensares de la vida completamente diferentes.
"Eso se veía divertido". Su vista se dirigió al hombre que estaba del lado de la chica, para darse cuenta que la veía fijamente. No, no era a otra persona, la mirada grisácea de aquel azabache era dirigida a ella. Fueron segundos, pero los suficientes para poder examinarlo: piel levemente bronceada, cabello negro, cejas delgadas, ojos no tan grandes color gris, los cuales no dejaban de verla. Desvió la mirada, no por que quisiera, simplemente para dejar de sentir aquella sensación extraña que le hacía las piernas temblar. A pesar de eso, sentía como su mirada la penetraba.
"Su mirada... ¿De dónde...?"
–¿Me puedes explicar que fue esa estupidez que hiciste?–la voz de Reiner y un fuerte agarre en su brazo la sacó de sus pensamientos, frunció su ceño de dolor y enojo.
–Suéltame, me lastimas...
–Responde lo que te estoy preguntando...
–¡No tengo nada que responderte!–Ellen logró zafarse finalmente, aún sentía los dedos que momentos antes estaban incrustados en su piel.
–Escúchame muy bien Ellen. Hoy en la noche volveremos a reunirnos con el Señor Smith y la Señora Hanji, da gracias a Dios que no les molestó tu estúpido comentario. Sin embargo, hoy en la noche solo te sentarás en la mesa y no vas a decir absolutamente nada, te vayas a quedar callada y punto ¿Te quedó claro?
–Tu no eres mi padre para darme órdenes...
–Soy tu prometido, mayor que tú y tienes que respetarme. Intenta desobedecerme y no tendré compasión de ti...–mordió fuertemente el interior de su mejilla, de lo contrario sabía que era capaz de responderle. El sabor metálico de la sangre se mezcló con su saliva, provocándole más náuseas de las que Reiner le había provocado–Regresemos a la mesa, y recuerda, callada–el rubio jaló a Ellen de la cintura, haciendo que apresurara el paso, sin embargo, tuvo el tiempo suficiente para voltear y volver a conectar su mirada aqua con la grisácea de aquel hombre, provocándole un escalofrío... un escalofrío agradable.
...
"Es Ellen Jaeger"
"Que belleza de chica"
"Tiene una vida envidiable"
"Siempre tan bien vestida y joyas a morir"
"Que maravilloso sería tener un futuro asegurado como ella"
"Tiene unos padres reconocidos y un apuesto prometido"
"¿Qué más puede pedir, teniendo una vida perfecta?"
¿Una vida envidiable? ¿Haciendo lo mismo todo el tiempo? Si no llevara buena ropa ni joyas, apuesta a que no la tomarían en cuenta ¿Futuro asegurado? ¿ESO iba a ser su vida por siempre? ¿Sin mas expectativas?
Amaba a sus padres, eran buenas personas y se preocupaban por ella, pero claro, eso la sociedad no lo iba a tomar en cuenta ¿no? Solo era importante que eran reconocidos. Si, Reiner podría ser apuesto y caballeroso, solo cuando le convenía ¿pero acaso alguien sabía que la tenía como propiedad suya? ¿Que en realidad le importaba más su beneficio propio? No, claro que no. LO ÚNICO IMPORTANTE ES QUE ERA APUESTO.
Vida perfecta... para Ellen no lo era. Pocos recuerdos felices tenía en realidad, los cuales tenían relación con momentos íntimos familiares y con Armin y Mikasa. ¿Qué mas podía pedir? Mucho. Pediría tantas cosas sin importar ser egoísta. Todo lo que vivía y tenía era gracias a otras personas. No tenía personalidad propia, lo que tenía era lo que los demás querían. Sabía que algo le faltaba en su vida, sentía que era algo que había perdido. Pero a pesar de todo, no sabía que era, no lo recordaba, y eso hacía que sus fuerzas, sus esperanzas, sus ganas de vivir fueran marchitándose poco a poco.
Estando en silencio durante más de una hora en la mesa, alrededor de esa gente, se dio cuenta: ya era suficiente. No podía más con eso, no tenía la necesidad de seguir existiendo ya que todos tomaban el control de su vida.
Volvió a pararse de la mesa, esta vez con excusa de estar algo mareada y necesitar aire. Mikasa le había dicho que podía acompañarla, pero rechazó la oferta, quería estar sola. Afortunadamente no había gente en el pasillo. Comenzó a caminar inconscientemente hacia la popa, su labio temblaba y sentía un nudo en su garganta. La rabia y la tristeza la hicieron arrancarse los broches que traía en el cabello, antes peinado en una perfecta cebolla y que ahora estaba casi todo suelto. Al quitarse los guantes negros de encaje con desesperación, no lo soportó más, y dejó caer algunas lágrimas. Sin embargo, parecía que eso había hecho que su dolor saliera a flote.
Sus lágrimas y lamentos comenzaron a ser más frecuentes, agarró entre sus manos la falda negra con rojo de su vestido y corrió, corrió hasta por fin llegar a la popa. Abrió el seguro que separaba a primera y tercera clase, bajando las escaleras hasta llegar al punto final del barco, dejando salir un quejido lastimero que lo sintió en sus cuerdas vocales. Su vista se perdió entre el agua, la fría brisa se coló por todo su cuerpo.
Subió un pie en la barrera del barco, luego subió el otro también, apoyándose en la columna que tenía a lado. Pasó un pie y luego el otro, volteó su cuerpo lentamente, agarrándose con las manos en la barrera. Era peligroso lo que estaba haciendo, si soltaba su agarre, sin duda alguna caería al agua...
–Hey–una voz masculina la sacó de su trance, haciéndola sentir un escalofrío por su espalda–Señorita...
Esa voz. La voz... ¿La había escuchado antes? ¿Por qué sentía entonces cierta emoción al haberla oído? Volteó levemente el rostro, para volver a ver esos ojos grisáceos.
Era el hombre de la tarde.
...
–Es hermoso–Christa mencionó, viéndolo un poco más de cerca. La misma Ellen estaba impresionada, en verdad era maravilloso.
–El famoso collar "Alas de Libertad"–Armin leyó el pequeño cartel que se encontraba en la vitrina que protegía la joya–he leído de él, había sido propiedad de una familia de Inglaterra, la hija lo había vendido a una persona que fue pasajero del "Titanic". Sin embargo, después del hundimiento del barco, no se supo de él hasta hace unos diez años...
–¿Diez años? ¿Qué no lo encontraron durante la primera expedición que hicieron al barco hace como lo doble de ese tiempo?
–Lo único que encontraron fue el dibujo de una mujer usandolo, mas no el collar. De hecho el collar nunca se encontró en el barco, fue entregado por una señora ya muy anciana. Había dicho que su abuela había sido pasajera del "Titanic" y ella lo había pasado a su madre y su madre a ella, y como no pudo tener hijos, decidió darlo al museo ya que sentía que pronto moriría.
–Eso es tan triste–comentó Christa, llevándose su mano al pecho–pero también conmovedor...
–¿Hace cuantos años que fue eso del "Titanic"? ¿Cerca del siglo no?
–Ya cumplió el siglo hace dos años, el barco se hundió en 1912...
–Hay por favor ya cállense–comentó finalmente Ellen, haciendo una mueca de dolor–dejen de hablar de esa estupidez...
–Wow tranquila cascarrabias, se nota que no estás de humor últimamente–le comentó Ymir, sonriendo levemente de lado.
Ellen quería contestarle, sin embargo no podía. Otra vez estaba pasándole...
–¿Ellen?–la señorita Hanji apoyó su mano en el hombro de la ojiaqua al verla algo anormal–¿Te encuentras bien?
–No realmente, me duele la cabeza un poco.
–Bueno, ya estamos terminando ¿Por qué no te adelantas al autobús?
Ellen asintió con la cabeza, por lo que se dispuso a caminar hacia la salida. Otra vez estaba pasándole... oía los gritos de hombres y mujeres, el sonido de algo metálico cayendo en el agua, y esa voz de sus sueños llamando su nombre, y diciendo que no se soltara de él...
"En verdad odio la historia del "Titanic"…"
Y aquí termina el segundo capítulo!
Espero que les haya gustado ¿Quién serán los estudiantes extranjeros que llegan a la escuela de Ellen? Lo descubrirán la próxima semana!... o cuando pueda actualizar n.n descuiden, prometo esta vez no tardarme tanto, hasta donde se no saldré por ahora de la ciudad.
Nuevamente los invito a pasar a leer mi otro fic, "Me importas" con Jean x fem!Armin de pareja principal ;)
Espero verlos pronto
SAYONARA!
Miss Writer 04
