Cap 4
El sol apenas se asomaba por el firmamento, la mañana recién comenzaba y varias personas ya recorrían las calles apuradas. La nieve había caído en la noche, dejando a su paso una estela blanca que se mostraba en las calles. En las escuelas, los niños y jóvenes llegaban apurados, buscando llegar a tiempo antes de que las clases comenzaran. En su banca, Alexa estaba recostada, dormitando un poco, ajena al ajetreo de su salón. Pronto, las voces se fueron haciendo ligeros murmullos y la puerta se abrió nuevamente. La joven soltó un gruñido, antes de levantarse de su asiento y tallarse un poco los ojos. El profesor apenas había llegado, y comenzaba a acomodar sus cosas, como todos los días, pero esta vez hubo algo diferente. Exigió silencio y espero unos segundos a que el salón por fin se callara, mirándolos atentamente.
-Muchachos, me acaban de informar que se nos unirá un nuevo estudiante, así que por favor, compórtense con el.-volteo a la puerta- Puedes pasar.- Por la puerta entro un joven alto, de piel bronceada y un raro y largo cabello, negro, pero con unos destellos blancos. Su mirada era penetrante y sumado a su ropa, completamente negra, una camisa, pantalón y un chaleco blanco, llamaron por completo la atención de los alumnos, quienes empezaron a murmurar, siendo el profesor quien de nuevo pedía silencio. Alexa lo observo, el nuevo chico sin duda era llamativo a simple vista, aunque no tanto como para que todos empezaran a murmurar. Regreso su vista al libro que momentos antes le había servido de almohada. Ella siempre se solía sentar un tanto alejada de los demás, ya que no era muy buena relacionándose, al menos dentro de la escuela, y por lo mismo prefería tener un poco de espacio, y no estar frustrándose cada vez que sus compañeros hablaban y le impedían escuchar la clase.
-Puede sentarse- escucho al profesor, pero su vista seguía clavada en el libro. Se sorprendió un poco cuando la silla a su lado se movió, y en ella se sentó el recién llegado. Sintió una mirada sobre ella y extrañada, volteo a verlo
-¿Te conozco de algún lado?- pregunto el joven en voz baja, completamente serio y con su mirada fija en ella, analizándola, sin llamar la atención del profesor.
-No lo creo…Créeme que te recordaría- le contesto la joven, con una sonrisa en el rostro. El otro por su parte se encogió de hombros
-Supongo, aunque me parece haberte visto antes. Soy Bleick Kirk- le tendió la mano. Alexa le acepto el gesto, estrechándole la mano. –Alexa Luna-
-Luna…-murmuro el joven para si mismo, como tratando de recordar el apellido. Al final se rindió y le regreso la mirada.- Un gusto- y como si nada, dirigió su mirada al frente. Alexa no pudo evitar sentirse extrañada, pero lo dejo pasar, el chico solo intentaba ser amable, o al menos eso pensaba. Regreso la vista a su libro, mientras escuchaba la clase a lo lejos. La clase fue lenta y muy aburrida, al menos para la mayoría de los jóvenes, por lo que cuando se dio el preciado receso, todos se apuraron a salir lo mas rápido posible. Alexa recogió sus cosas, dispuesta a salir de ahí, pero una voz la detuvo.
-¿Lexa, cierto?- Bleick se adelanto poniéndose frente a ella, ella asintió. -¿Te importa si te acompaño?-
-emm.. supongo que no- Se encogió de hombros.- ¿de donde vienes?-
-De Canadá, acabo de mudarme con mi familia. Tu tampoco eres de aquí ¿cierto?- Ambos empezaron a caminar por los pasillos de la escuela.
-No, también acabo de mudarme.-
-¿De donde?-
-México- El sonrió con simpleza
-Tengo ganas de conocerlo algún día. ¿Por qué te mudaste aquí? Es todo lo contrario a México.- Alexa mostró una mueca incomoda, que de inmediato Bleick noto.
-Realmente preferiría no hablar de eso.- Bleick solo asintió. De pronto un tenso silencio se apodero del ambiente. Bleick busco la manera de cambiarlo
-Ya decía yo que no eras de por aquí, ¿sabes? Nadie aquí tiene un bronceado como el tuyo. –Le guiño un ojo en broma- Eres la envidia del salón- Ella se río con ganas, ganándose la atención de algunos.- ¿Qué dije?-
-Eres muy gracioso.- Se siguió riendo, de buena gana- No pensé que lo fueras.-
-Las apariencias engañan.- Se encogió de hombros- Y tienes algo que me agrada. No soy el ogro que todos pensaron-
-Yo no pensé eso- Se defendió la chica.
-La mayoría lo hizo en cuanto me vio, quizás hasta piensen que soy un satanista o algo por el estilo.-Se encogió de hombros despreocupado.- Me agrada que alguien no lo haya hecho, para variar. Gracias.-
-No tienes de que.- le regalo una sonrisa.-
-¿Me he perdido de mucho en clases?-
-Un poco, si quieres puedo ayudarte a ponerte al día-
-Te lo agradecería.-
Jack tenía tiempo libre, amaba estar con los niños, jugar con ellos y hacerlos reír, pero generalmente solo lo conseguía por las tardes, cuando no había escuela. Así que se dispuso a aprovechar ese lapso de tiempo y visitar a Bunnymund, le agradaba su compañía, aunque jamás lo aceptaría abiertamente, y le encantaba hacerlo renegar. Llego a la cueva de Bunny, donde todo estaba en calma, y lo vio a lo lejos, recostado en el pasto, dormitando tranquilamente, algo raro en el. Jack dibujo una sonrisa traviesa en sus labios y se acerco con sigilo. Espero a estar frente a él, sin que lo notara, muy cerca de sus orejas.
-¡Hola canguro!- Saludo con energía. Bunny solo se levanto rápidamente descolocado, mirando a su alrededor, hasta que ubico a Jack y su sonrisa divertida.
-Jack ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso?- lo "regaño" malhumorado, pero sin lograr que el espíritu del invierno quitara esa sonrisa- ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar ocupado haciendo, no se, algo?
-Vamos canguro, no seas amargado. Solo quise hacerte una visita-
-¡que no soy un canguro!-gruño, acomodándose en el césped, y el joven hizo lo propio a un lado suyo. Bunny suspiro, hacia mucho que Jack no lo visitaba, y en cierta forma, extrañaba su compañía y sus peleas, tenían una extraña relación, en la cual molestarse era su forma de demostrar cariño, veía a Jack como su hermano pequeño. Al final, termino revolviéndole el cabello, recibiendo una risa por respuesta.- ¿qué has estado haciendo, a parte de causar problemas?-
Jack sonrió.- tu sabes, jugando con los niños, haciendo mi tarea. Además, yo nunca traigo problemas.-
-Esa no te la crees ni tu, iceberg- se río también el otro.- ¿Has visto a Jamie y a Sophie?-
-Claro, los veo todos los días en el parque. Están bastante bien y estoy seguro que Sophie quiere verte.- Bunny sonrío enternecido, la pequeña niña le había robado el corazón.
-Yo también quiero verla, me gustaría visitarla pronto.-
-¿qué esperas Bunny? Tienes mucho tiempo libre.-
-Jack, yo no…-
-Oh vamos, aun falta demasiado para la pascua. Un pequeño descanso no te hará mal, no seas aguafiestas.- lejos de enfadarse Bunnymund pareció considerarlo, lo cual sorprendió un poco al chico, pero le hizo ver que tenía una oportunidad.
-Vamos, canguro, son solo un par de horas-
-Tu ganas, Frostbite. Pero tendrás que ayudarme para pascua.- Jack solo sonrió, alegre.
-Lo que digas, canguro.-
La tarde había llegado a la ciudad. Bleick se había pasado todo el día juntoa Alexa, poniendose al día. Los dos jóvenes habían hecho buena amistad en poco tiempo. Bleick tomo la cámara de Alexa, revisando las fotos que había tomado para sus tareas, para tomar una idea de que es lo que debería hacer. Reviso todas las fotos de la cámara, hasta que un par llamo su atención. En ellas se veía a un joven de ojos azules y cabellos blancos.
-¿Quién es el?- Pregunto con curiosidad, tanto por lo llamativo del joven como por la cantidad de fotos que había de el. Alexa volteo a verlo, sorprendiéndose de la foto.
-¡Regrésame eso!- Mas el otro solo alejo la cámara, divertido.
-No, solo quiero saber quien es. Aunque por tu reacción… ¿Es tu novio?- Alexa negó con la cabeza, mientras su cara tenia un ligero sonrojo.
-Claro que no-
-¿El chico que te gusta?- Ella se sonrojo aun mas, pero siguió negando.- Oh vamos, no te engañes, uno no se pone así por alguien que no te gusta.-
-Es… es solo un buen amigo.-
-¿Ahora así les llaman?-
-Bleick, déjame en paz, es solo un amigo, ¿ok?-
-Esta bien, esta bien, lo que digas- dijo alzando los brazos, en señal de rendición.- Tal vez aun ni te des cuenta de eso.- murmuro en voz baja solo para el.
-¿Dijiste algo?- el otro solo negó con la cabeza. Las campanadas sonaron anunciando la hora, haciendo que la joven se parara de inmediato.-Rayos, es tarde, tengo que ir por las niñas.-
-¿Las niñas?-
-Mis sobrinas, viven conmigo, acaban de salir de la escuela y quede de pasar por ellas, es muy tarde- la chica se recriminaba por la hora y Bleick solo vio la hora en el reloj.
-¿Cuál es su escuela?-
-La que esta en la avenida principal…al otro lado de la ciudad.-
-Vamos, yo te llevo- la tomo del brazo y la jalo hasta el estacionamiento, donde se acercaron a una moto. El le lanzo un casco, a lo que ella apenas y reacciono para atraparlo. –Es una suerte que me la haya traído hoy-
-Bromeas ¿verdad?-le dijo parada en su mismo lugar.
-¿Quieres llegar a tiempo o no?- Alexa lo pensó un par de segundos, aun indecisa.-
-¿Es segura?-
-Claro que lo es, soy muy bueno conduciendo.- Alexa termino subiendo aun con duda. No tardaron mas que un par de minutos en atravesar la ciudad, que a ella le parecieron eternos. Bajo temblando por el viaje.
-Gracias por el aventón- Bleick se río de buena gana de la reacción de la otra.
-Cuando quieras. ¿Me ayudas mañana con las fotos?-
-Claro, aprovechamos que salimos temprano.-
Se despidieron y Bleick se perdio en las calles. Alexa busco con la mirada a las niñas quienes estaban tranquilamente platicando, ella les hizo una seña y las espero en el árbol de enfrente de la escuela. Al cabo de unos minutos, las niñas llegaron acompañadas de Jamie.
-¿Puedo acompañarlas?-
-Claro, sabes bien que si.- El viaje fue tranquilo, mientras Lexa platicaba con Sari, Fer iba platicando con Jamie. Jamie vivía a solo unas casas de ellas. Pasaron frente a su casa, donde la mamá de Jamie ya lo esperaba.
-Buenas tardes Janicce.- Saludo la mayor. Ella le regreso el saludo.
-Gracias por traerlo- dijo para bochorno de Jamie.
-No hay de que, ya sabe, cuando guste-
-¿Iras al parque?-
-Si, llevare a las niñas después de comer-
-¿Puedes llevar a Jamie y a Sophie? Si no es mucha molestia-
-Claro que si, Janicce, no es ninguna molestia. Paso por ellos después de comer.-
Una hora después, tras que los niños hicieran la tarea y comieran a toda prisa, para sorpresa de los mayores, estaban rumbo al parque. Llegaron y Alexa llego a una banca, donde se aseguro que Sophie tuviera bien puesto su suéter. Los niños corrieron en busca del guardián de inmediato, mientras Sophie jugaba con los pequeños copos de nieve que empezaban a caer.
Mientras Jack y Bunny observaban todo atrás de unos árboles, ya que acababan de llegar al lugar. Bunnymund se alegro de ver a la pequeña Sophie.
-¿Quién es ella?-
-Es Alexa, es genial.- Y una sonrisa se formo en su rostro mientras se le quedaba viendo, cosa que no paso desapercibida por el mayor.- Espera aquí.- Se acerco hacia el lugar y se coloco sobre la rama de un árbol. Observo a los niños caminar por el lugar, buscándolo.
-¿Acaso me buscaban?- El espíritu de la diversión salio tras un árbol, recargado en una de las ramas, siendo recibidos por los gritos de los niños. Jack sonrío feliz por el recibimiento y bajo del árbol. Los niños se le dejaron ir encima, mientras Alexa solo lo observaba divertida como Jack intentaba escapar. Sophie lo volteo a ver y alzo sus brazos hacia el, murmurando su nombre. Alexa la tomo en brazos y se acerco al joven guardián.
-¡Sophie! Cuanto sin verte pequeña- Jack la levanto en brazos, mientras le hacia cosquillas, haciendo que la pequeña se riera divertida. – Te tengo una sorpresa, pequeña. ¡Hey, canguro!- Detrás de los árboles, salio Bunnymund, atrayendo la atención de todos de inmediato. Tuvo la idea de contestarle al cubo de nieve, pero no tuvo tiempo, la pequeña de dorada cabellera ya corría hacia el.
-!Conejito!- Bunny la abrazo fuertemente, siendo correspondido por la pequeña.
-¿Quién es el?- Cuestiono asombrada Alexa.
-Es Bunnymund o mejor conocido como conejo de pascua.- respondió sonriendo el peliblanco.- ¿Nunca lo has visto?- La chica nego con la cabeza.- Bien, te lo presentare.- La tomo de la mano, y de paso tomo a Sari y Fer que estaban asombradas, llevandolas enfrente del enorme conejo. –les presento a Bunnymund. Bunny, ellas son Lexa, Fer, Sari.-El conejo las observo un segundo, antes de extender su mano y estrechar la de las tres chicas, que no salían de la impresión.
-Un gusto-Bunny sonrío, divertido. Sari se le quedo viendo por un rato, antes de lanzarse a abrazarlo
-¡que lindo! –
-Si, es muy bonito- Fer se le unió y abrazo a Bunnymund, sorprendiéndolo, a lo que Sophie las imito. Jack se rió divertido, mientras Alexa solo veía la escena.
-Oh vamos, yo se que tu también quieres.- Y Jack la empujo contra Bunny. Alexa levanto la mano hacia sus orejas con curiosidad, y empezó a acariciarlas, provocando una curiosa reacción en el mayor, a lo que la joven sonrío.
-basta…basta…-Bunny trataba de controlarse, pero la sensación le agradaba bastante. Con dificultad se deshizo del contacto, tratando de recuperar la compostura. Jack estaba hecho un ovillo en el suelo, de la risa incontrolable que tenía a lo que Bunny lo miro con cara de pocos amigos.
-Conejito ¿Jugamos?- Sophie saco a Bunny de su bochorno, y no se pudo negar a la petición de la mas pequeña. A Sophie se le unieron los demás niños, por la novedad de ver al conejo de pascua y jugar con el, algo que nunca había pasado. Jack por fin se recupero de su ataque de risa y consiguió pararse.
-Parece que te quitaron tu puesto- Le comentó sonriendo Alexa.
-Ah, déjalo intentarlo, nadie es tan bueno como yo.-
-Que modesto.-Jack solo subió los hombros, restándole importancia.
-Ahora, ¿Qué me dices de aquella batalla que teníamos pendiente?-
Y no necesito decir nada más para que ambos se enfrascaran en una batalla de nieve, divirtiéndose como si fueran niños pequeños. Bunny los observaba de reojo de tanto en tanto. A pesar de que para todo el mundo eso era algo normal, Bunny observo pequeños detalles que no pasaron desapercibido para el. Conocía a Jack muy bien como para darse cuenta de que esos minúsculos detalles significaban algo. La tarde paso demasiado rápido para los niños, quienes se fueron despidiendo hasta solo quedar Jamie, Sophie, Alexa, Fer y Sari.
-Ojala vengas mas seguido, Bunnymund.- Le comento Jamie. El asintió suavemente.
-Vendré pronto a verlos.- Sophie se encontraba dormida sobre Bunny, cansada de tanto jugar.
-Es hora de irnos, si no su madre se preocupara.-
-Los acompañamos.- Jack los había ofrecido a ambos para la empresa.-¿Verdad que no te importa, canguro?- Bunny soltó un suspiro, pero termino accediendo. Alexa se acerco a Bunny para tomar en brazos a Sophie, pero Jack intervino.
-Deja que el la lleve, le encanta pasar tiempo con Sophie. ¿Verdad?- El solo lo miro extrañado, pero por una vez decidió no decir nada y solo asentir.-¿ves? Anda, vayamos ya.- y comenzó a caminar junto a Alexa, mientras que Fer y Jamie se acercaban a platicar delante de ellos y por ultimo, Bunny los seguía junto con Sari, quien iba encantada a su lado. A pesar de poner atención a la pequeña a su lado, no paso desapercibida la acción de Jack. Ese mocoso había hecho eso solo por pasar mas tiempo con la joven, con quien parecía bastante contento. Llegaron a la casa de Jamie, y Alexa tomo con mucho cuidado a Sophie, para entregársela a Janicce sin que esta pudiera ver a Bunny o a Jack. Bunny se percato también de la forma cariñosa y casi maternal con la que Alexa cuidaba a los mas pequeños, principalmente a Sophie, por ser la más pequeña. Acompaño junto a Jack a las niñas a su casa, donde se despidieron de ellos muy emocionadas. Bunny abrazo fuertemente al par de niñas, haciéndoles cosquillas y les regalo un huevo a cada una, por lo que entraron a casa sumamente emocionadas. Después abrazo a la mayor, despidiéndose con el mismo gesto, cosa que puso feliz a la chica. Al final, Alexa le dio un beso en la mejilla a Bunny y a Jack como gesto de despedida.
-¡Hasta mañana!
-Hasta mañana- contesto el espíritu del hielo con una boba sonrisa en su cara. Bunny espero hasta que hubieran entrado a casa y no los vieran.
-¿Hasta cuando vas a quitar esa sonrisa boba?- Se burlo Bunny de Jack, quien pareció reaccionar.
-¿De que hablas canguro?-
-De esa sonrisa que pones cuando estas con ella.-
-No se de que hablas canguro, de seguro el frío te afecto demasiado- A pesar de que todo, Jack parecía no tener idea realmente de lo que hablaba Bunny.
-Eres demasiado tonto Frostbite. – Se rió con ternura Bunny, ganándose la mirada atenta de Jack. –Lo peor es que ni siquiera te has dado cuenta.-
-¿De que?-
-Algún día lo notaras.- Rió de buena gana. Jack se quejo a su lado.
-¡Dime! ¡¿de que hablas?!-
-Lo notaras tu solo algún día. Ahora es tiempo de irme.- Palmeo la tierra bajo con sus patas formando un túnel.- Nos vemos Frostbite- Y sin darle tiempo a Jack para reaccionar, desapareció en su túnel.
-No, ¡Bunnymund! Ah- se revolvió el cabello molesto.- Eso es trampa, ni siquiera se de que me estabas hablando.-Enfurruñado, se dejo llevar por el viento. –Me las pagaras canguro.-
