Hola! :D
Aquí el capítulo 4! ^^
El joven de cabello azabache ya se hallaba lejos del estudio, alzó la mirada encontrándose con un oscuro y nublado cielo nocturno. A pesar de que la noche era tranquila seguía pensando en todo lo ocurrido hoy día.
"¿Reconoces los sentimientos de la gente?"
Esa pregunta era algo complicada de responder, hasta para él, aunque claro que no se interesaba por esos temas. Sin embargo al ver los sonrojos frecuentes de la pelinaranja cuando estaba cerca de Kurosaki Ichigo lo hacía sospechar. Al principio creía que era una simple reacción al ser tan buena con todos, pero al oír aquella revelación de Urahara Kisuke sobre los sentimientos de esa mujer lo sacó de toda duda.
Observó su reloj dándose cuenta que ya eran las 9:30pm, era temprano, tal vez podía ir a un parque y sentarse a dibujar con la libreta que se había comprado el sábado, sí, era una buena forma de pasar el rato y despejar su mente.
Dio la vuelta para dirigirse al parque pero en eso notó a una chica pelinaranja al otro lado de la calle, ésta, para su mala suerte, lo observó también:
- ¡Ulquiorra! – lo llamó con una sonrisa.
Se acercó a él muy alegre como siempre, mientras que el ojiverde se arrepintió de no haber seguido su camino, si tenía a esa mujer cerca no estaría tranquilo, igual fue en el supermercado, prometió estar callada pero luego de un rato volvió a hablar.
- ¡Qué bueno verte! – exclamó ella.
- ¿Qué tiene de bueno?
- ¡Es que justo iba por un café y no quería ir sola! ¿Me acompañas?
- Mujer escucha…
De repente sintió como Orihime tomó su brazo acción que lo sorprendió:
- ¡Vamos! ¡Yo pago! – volvió a sonreír.
Se dejó guiar por aquella joven, por un momento le recodó a su jefe cada vez que invadía su espacio personal, solo que no esperaba esa reacción de ella ahora.
Al llegar a una cafetería encontraron un buen lugar luego de pedir los cafés, Orihime aparte se pidió un par de cupcakes de chocolate:
- ¡Los bocadillos de aquí son muy ricos! – dijo dándole una mordida a su pastelito.
Ulquiorra ignoró su comentario viendo al otro lado de la gran ventana de cristal, sus planes se arruinaron gracias a esa chica, aunque si lo pensaba bien podía ser una buena oportunidad para hacerle unas preguntas, tenía que aprovechar ese tiempo después de todo.
- Mujer – Orihime frunció un poco las cejas al escuchar eso.
- Dime Orihime, no me molesta que me llames por mi nombre – Ulquiorra consideró ese comentario como irrelevante.
- Prefiero decirte así.
- ¡Pero llamas a todos por sus nombres menos a mí! – ya comenzaba a hacer un puchero lo cual llamaba la atención de algunos comensales.
- ¿Podrías bajar la voz? Hay personas que buscan un lugar tranquilo para conversar y tus gritos no ayudan.
Orihime observó a su alrededor y se percató que era verdad, no pudo evitar sonrojarse para después darle un gran sorbo a su café.
- Lo… Lo siento… no fue mi intención.
- Te gusta cometer torpezas ¿no? – bebió un poco de su café para esperar la respuesta de la pelinaranja.
- No… ya dije que no fue intencional – contestó negando con la cabeza.
- Hm… dime algo…
- ¿Qué cosa? – su expresión mostraba curiosidad.
- ¿Te gusta Kurosaki Ichigo?
Orihime abrió sus orbes ante la pregunta del pintor, sus mejillas se sonrojaron más al punto de enrojecer todo su rostro.
- ¡¿Eh?! ¡¿Có… Cómo sabes eso?!
- Ya veo… entonces es verdad – volvió a beber de su café. Con tan solo ver aquella reacción de la joven era suficiente.
- Bueno… es que… - su sonrojo comenzaba a disminuir – él es muy bueno conmigo.
- ¿A qué te refieres con eso?
- Kurosaki-kun siempre es amable conmigo… - una pequeña sonrisa aparecía en su rostro. Tan solo hablar del fotógrafo la alegraba – Me defiende, sabe cómo hacerme sentir a gusto, siempre se ofrece a llevarme a casa luego del trabajo…
- Y todo eso acabó con la llegada de Kuchiki Rukia ¿o me equivoco?
La ojigris entrecerró sus orbes sin borrar su sincera sonrisa.
- Yo no tengo nada en contra de Kuchiki-san, es más, la considero una gran persona, ama lo que hace y es muy agradable una vez que la conoces, sin embargo… - se detuvo en aquellas palabras provocando un ligero silencio en la conversación.
- Kurosaki Ichigo se siente atraído por ella – Ulquiorra la ayudó a terminar aquella frase. Orihime asintió con la cabeza un tanto deprimida.
- Hoy se encontraban muy amenos en una conversación…
FLASH BACK
Orihime al fin había terminado de guardar sus cosas esperando que Ichigo y Rukia hayan acabado su conversación, pero al parecer tenía para rato, tal vez hoy aquel pelinaranja no podía llevarla a casa como siempre. Se sentía feliz por la llegada de Rukia, sin embargo tenía que admitir que se sentía excluida de ambos jóvenes, claro que no era la intención de estos.
- Esto… Ya me voy, nos vemos mañana Kurosaki-kun, Kuchiki-san – se despidió con una pequeña sonrisa.
- ¿Ya te vas Inoue? – preguntó el fotógrafo.
- Sí – afirmó con la cabeza – estoy algo cansada… y bueno quiero llegar a mi casa lo más pronto posible – tuvo que mentirle para que no se incomodará, no quería interrumpir aquella atmosfera que tanto el ojimarrón como la ojivioleta compartían – Puedo ir sola.
- ¿Segura? – Orihime volvió a afirmar con la cabeza, Ichigo le sonrió para luego despeinarla levemente – Bien, ve con cuidado Inoue.
- Trata de no hablar con extraños Orihime – le aconsejó Rukia con notable angustia – Lamento no poder acompañarte ¿Qué te parece si mañana nos vamos juntas? – le sonrió.
Orihime se sorprendió ante la petición, Rukia si era una buena persona, no era su culpa que las cosas de tornasen así.
- ¡Seguro Kuchiki-san! – Le devolvió la sonrisa - ¡Adiós!
La joven de cabellos naranjas salió del estudio arrepintiéndose de haberle mentido a Ichigo, pero odiaba mucho interferir en los buenos momentos de los demás.
FINAL FLASH BACK
- ¿Quieres saber una cosa? – le preguntó a Ulquiorra – Creí que esto solo pasaba en las novelas – rió un poco – Eso de que a la chica le gusta su mejor amigo, pero que a su mejor amigo le guste una chica más linda… es algo que solo pasa en la ficción, pero veo que no en este caso.
Ulquiorra analizó el comentario de aquella mujer, de lo cual sacó una conclusión.
- Déjame darte un consejo – dijo el pintor con voz monótona.
- ¿Consejo? – repitió.
- Nunca te creas menos que alguien – la ojigris pestañeó un par de veces al escuchar eso – si te consideras inferior a Kuchiki Rukia solo consigues lastimar tu autoestima.
- Pero… es la verdad – bajó la cabeza sonriendo con tristeza – Kuchiki-san es más linda, es una modelo profesional ¿recuerdas? Por eso Kurosaki-kun…
- ¿La ama? – Interrumpió – aquellas personas que solo se fijan en la belleza externa de alguien son realmente despreciables, si te interesa alguien así no eres muy inteligente que digamos.
Ella guardó silencio ante el cambio emocional del joven, o al menos ella lo sintió de esa manera.
- Tienes razón, pero además de eso, sé que Kurosaki-kun también se interesó en la clase de persona que es Kuchiki-san – sonrió – Kurosaki-kun nunca podría verme de otra forma que no fuese como una hermana…
- Eso es algo difícil de cambiar en una persona… - Orihime asintió deprimida pero aun con la sonrisa en sus labios – Hay momentos en los que debes saber cuándo rendirte, ya que si sigues insistiendo puede que solo logres lastimarte a ti misma…
- Eso creo… - soltó un suspiro y se puso de pie – Bueno, ¿Listo para irnos? – pregunto enseñando una gran sonrisa.
El pelinegro abrió ligeramente sus orbes, no entendía cómo es que lo hacía, hace poco se encontraba triste y ahora actuaba como si nada hubiese pasado.
- Supongo.
La ojigris pagó la cuenta y se retiraron de la cafetería. Una vez afuera Ulquiorra ya decidió ir por su lado, investigó todo lo que necesitaba por el momento, pero inmediatamente sintió a Orihime reteniéndolo, lo volvió a tomar del brazo.
- Deja de hacer eso, ya es suficiente con que Urahara Kisuke me sorprenda tomándome del cuello o algo parecido – ordenó Ulquiorra mirando a la joven.
- ¡No te vayas aún! – se aferró más a su brazo para asegurarse de que no intentase escapar.
- ¿Ahora qué quieres? Ya fui a la cafetería contigo, ya te escuche y todo.
- ¡Acompáñame a mi casa! – Sonrió - ¡No me gusta ir sola! – comenzó a jalarlo en dirección contraria.
- Definitivamente eres muy insistente mujer.
- Oye, recuerda que yo invité el café – rió – además que mi casa no queda tan lejos de aquí.
- Como sea, al menos guarda silencio en todo el camino…
- ¡Pero así va a ser aburrido! – de nuevo comenzaba a hacer un puchero.
- Solo quiero un momento de paz ¿Tendrías consideración…?
- ¡Ah! ¡Por cierto Ulquiorra! ¿Cómo sabias que me gustaba Kurosaki-kun? – dijo interrumpiéndole.
- Bueno… - suspiró algo cansado – Urahara Ki…
- ¡¿Urahara-san?! – Exclamó - ¡Espero que no le diga nada a Kurosaki-kun! – sus mejillas se enrojecieron.
- Quédate tranquila, dudo que se lo diga…
- Ojala sea así – volvió a mirar a Ulquiorra cuando un pensamiento llegó a su mente – Esto… Ulquiorra…
- ¿Ahora qué?
- ¿A ti te gusta Kuchiki-san? – Esa pregunta la encontró fuera de lugar, la joven se percató que tal vez no fue bueno preguntar eso, claro que ya era tarde para arrepentirse.
- Esa pregunta realmente que es…
- ¡Lo siento! – se disculpó entre risas – es solo que si lo ves de esa manera tendría sentido porque habría una conexión con respecto a que a mí me gusta Kurosaki-kun, pero a él le gusta Kuchiki-san y como ustedes se ven bien juntos solo creí que tal vez le puedas gustar a ella.
- Tienes una mentalidad muy superficial – la miró con reprobación por aquella explicación – solo fui bueno con ella porque de lo contrario Urahara Kisuke me hubiera causado más problemas de lo normal.
- ¡Ya veo! – sonrió avergonzada.
- Además, según tu lógica y esa extraña conexión, lo siguiente en la lista sería que yo sintiese una atracción por ti mujer.
- ¡Ohh! – Se sonrojó mucho - ¡No lo había pensado!... Y tú… ¿Acaso tú…?
- No te preocupes, también dudo que pase algo como eso – respondió con el tono de siempre logrando hacer reír a la pelinaranja.
- ¡Tienes razón! – Se acomodó en su brazo - ¡Ambos sabemos que somos buenos amigos!
- Creo que eres la única que lo ve así.
- ¡Hey! ¡Claro que somos amigos!
- Como digas…
Orihime volvió a reír ante la actitud tan fría del pintor, a pesar de no conocerlo completamente era muy divertido pasar el tiempo con él.
Se detuvieron frente a un departamento, la ojigris se separó de su compañero para luego hacer una pequeña reverencia.
- Muchas gracias por haber estado conmigo hoy Ulquiorra ¡De veras me la pase muy bien!
- No me agradezcas, después de todo estaba en contra de mi voluntad – desvió la mirada ocultando sus manos en sus bolsillos.
- ¡Vaya! ¡Eres muy gracioso! – El pelinegro notaba que ella no captaba el verdadero mensaje – Bueno, pero hablo enserio, ¡Espero se repita!
Orihime se dispuso a aproximarse para luego abrazarlo como agradecimiento, Ulquiorra por su parte no pudo evitar abrir sus orbes de la sorpresa.
- Oye…
- Descuida – se separó inmediatamente - ¡Solo fue un pequeño abrazo! ¡Sé que te disgusta que invadan tu espacio!
El pelinegro ocultó parte de su rostro con la bufanda que traía puesta, se hacía tarde y era mejor irse de una vez.
- ¡Nos vemos Ulquiorra! – exclamó despidiéndose con alegría.
Él seguía su camino pero levanto la mano en señal de despedida, ¿Qué era esa calidez que sintió una vez que la pelinaranja lo abrazó? ¿Era normal sentir esto cuando alguien te abraza? ¿Este es el efecto de un abrazo? En su cabeza se formulaban muchas de estas preguntas, al parecer, gracias a estas, no podría dormir temprano hoy.
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