Hola otra vez! :D

Aquí el capitulo 5 ^^


Era casi mediodía y la hora de descanso estaba cerca. Ulquiorra se encontraba haciendo unos bosquejos en un cuaderno que le entregó Urahara, sin embargo le era muy difícil concentrarse por lo sucedido ayer.

¿Por qué se sintió de esa forma luego del abrazo?

Una respuesta surgió a su cabeza, podría haber sido una simple sensación de sorpresa dado que nunca antes había recibido un abrazo tan afectuoso como el de aquella mujer. Sin embargo aún no podía explicar esa calidez, era una muy diferente pero reconfortante.

- ¿Qué tal te va con eso Cifer-san? – se escuchó una voz femenina detrás de él.

Se trataba de Rukia Kuchiki, traía puesto un vestido de noche color blanco y un listón rojo envuelto en la cintura, se veía muy elegante y hermosa.

- Así que este es el resultado de un pintor bien preparado y a puertas de egresar de la mejor universidad – le sonrió a la vez que observaba su boceto.

- ¿No deberías estar trabajando Kuchiki Rukia?

La joven de cabello azabache se le quedó viendo por unos instantes para luego negar con la cabeza.

- Ichigo está arreglando su cámara, tiene algunos defectos – le contestó y dio algunos pasos hasta colocarse al otro lado de Ulquiorra – Me dio curiosidad ver como trabajabas Cifer-san.

- Te dije que no era necesario que me llamaras así.

- ¿Eh? – Se sonrojó un poco y comenzó a reír – Disculpa, es que a mis colegas no suelo llamarlos informalmente.

- ¿Y qué me dices cuando te diriges a Kurosaki Ichigo o a esa mujer?

- Bueno, con Ichigo es distinto – sonrió – ¡me llevo bien con él últimamente y me agrada mucho! – aquellas palabras pronunciadas por la modelo eran sinceras, no siempre tenía una relación tan amena con sus fotógrafos como con Ichigo – Y en cuanto a "esa mujer" – no pudo evitar reír por la forma tan fría por cómo se refería a la pelinaranja – Orihime se ha vuelto una muy importante amiga para mí, en poco tiempo me he dado cuenta que es una persona valiosa, aunque eso deberías saberlo tú – le dijo al ojiverde haciendo que este no captara el mensaje.

- ¿De qué hablas?

- Vamos, no tienes por qué actuar así conmigo – junto ambas palmas de sus manos emanando una radiante aura – ¡Sé que tienen una muy buena relación!

Ulquiorra se quedó pensativo por unos momentos y en eso soltó un suspiro.

- Por relación debo entender que te refieres a amistad y debo decirte que estas equivocada.

- ¿Por qué? – le preguntó curiosa.

- Dudo que la rara relación que tengo con ella se le diga amistad – respondió mirando la punta de su lápiz para verificar si necesitaba tajarlo o no.

- Ah… creo entender a qué te refieres – sonrió mientras sus mejillas se enrojecían.

"¡Es amor!" pensó emocionada "Si no es una amistad debe ser eso, de lo contrario ¿Qué otra cosa sería?"

- Kuchiki Rukia…

- ¿Umm? – Despertó de sus pensamiento al escuchar la voz del pintor - ¿Qué pasa?

- Creo que ya deberías volver, tengo que trabajar y si ya terminaste de decir todo sería mejor que tú también hicieses lo mismo, estoy seguro que Kurosaki Ichigo habrá terminado de arreglar la cámara.

- Es que tengo algo más que decir – sonrió.

- ¿Qué…?

La ojivioleta tomó las manos de Ulquiorra entre las suyas logrando que él se sorprendiera por un momento.

- ¡Realmente admiro tu trabajo! – Le enseñó una sincera sonrisa - ¡Necesito que me hagas un favor!

- ¿Favor? – repitió.

- Sí, verás… - separó sus manos de las de él, haciendo que se sintiera más cómodo – Tengo contactos como debes saber y desde que llegue aquí me he fijado en tus pinturas y dibujos, me gustaría presentarte a algunos colegas que trabajan conmigo en el exterior para que vean tus trabajos – juntó sus manos en forma de súplica - ¡Por favor!

El joven guardó silencio para pensarlo por unos instantes. Eso de cierta forma le convenía, además no tiene nada de malo, después de todo era una profesional.

- Supongo que puedo hacerlo – le respondió mirándola fijamente.

- Gracias Ulquiorra – sacó entusiasmada su móvil - ¿Crees que puedas pasarme tu número para mantenernos en contacto? – preguntó esperando una respuesta afirmativa del pintor.


Hace unos minutos que el reloj había marcado la hora de descanso. Orihime y Rukia salieron del estudio para comer algo afuera, claro que esta vez vestían ropa más cómoda.

- ¡No es necesario que pagues por mí Kuchiki-san! – negó la ojigris al escuchar las palabras de su amiga.

- No es problema para mí, tranquila – le enseñó una sonrisa.

- Es que no quiero parecer aprovechada…

- Ya Orihime – rió ante la actitud de ella – Más bien, tengo una pregunta que hacerte.

- ¿Qué cosa Kuchiki-san?

- ¿Por qué no me dijiste de la relación "especial" que tienes con Ulquiorra?

Orihime no logró entender a que se refería con especial, pero de repente creyó comprenderlo.

- Bueno, si a especial te refieres a que somos buenos amigos ¡Entonces sí! – sonrió con alegría – Aunque creo que él no me ve mucho de esa forma – le causó gracia eso último dado que ella sabía que el pintor era una persona misteriosa que no le gusta entablar una relación tan amena con alguien, sin embargo estaba feliz porque sabía que su relación con él avanzaba poco a poco.

- ¿Segura que es amistad? ¿No es amor? – la pelinaranja se sonrojó un poco ante la pregunta.

- ¡¿Qu… que cosas dices Kuchiki-san?! – Comenzó a negar varias veces con sus manos y su cabeza de forma infantil - ¡Si él no me ve como una amiga, menos me verá como lo crees tú!

- ¿Qué? Pero si yo hablé con él antes del almuerzo.

- ¿Así…? ¿Y qué te dijo?

- Bueno exactamente no me dijo que era amor, yo lo creí porque Ulquiorra dijo que la relación que tiene contigo es rara, pero no se define como amistad – colocó su mano sobre su oscura cabellera – sus palabras realmente pueden ser malinterpretadas.

- Umm… - Orihime le sonrió a su amiga dándole la razón, aunque de todas formas quería saber a qué se refería Ulquiorra con una relación rara y por supuesto que no podía negar que le interesaba escuchar que pensaba de ella.

- Perdón por decir esas cosas Orihime – se disculpó entre tímidas risas, aunque en el fondo realmente le gustaría que ocurriera algo entre ella y el pintor, cada vez que los veía juntos notaba un buen ambiente a pesar de lo opuestos que son – Esto… Orihime, tú acaso…

- ¿Sí? Dime Kuchiki-san…

Rukia entrecerró sus orbes, tal vez no era el mejor momento para preguntar eso.

- ¡No, nada! – comenzó a acelerar el paso.

- ¡Es… espérame!

- ¡Vamos rápido antes que se acabe el tiempo!

Mientras que en algún lugar del estudio, un tranquilo joven se encontraba coloreando su boceto terminado, algo muy importante son los colores y que tonalidades deben ir para que encaje perfectamente con el paisaje; pero en eso escuchó unos pasos que se dirigían hacia él.

- ¡Ulquiorra! – exclamó un enfadado Ichigo Kurosaki.

Ulquiorra empezaba a creer que estaba destinado a estar rodeado de personas que nunca lo dejarían tranquilo. Definitivamente esto no era divertido.

- ¿A qué viniste Kurosaki Ichigo? – le preguntó con esa voz monótona y sin emociones.

- ¡No creas que no te he visto! – Lo apuntó con su dedo muy cerca de los ojos - ¡¿Qué hacías con Rukia?! ¡Si la trataste de forma agresiva te juro que desearas no haber nacido!

En esos momentos Ichigo se asimilaba mucho a Grimmjow en cuanto al carácter impulsivo y violento, además el problema involucraba a Rukia, no era cualquier persona a la que defendía.

- ¿Qué te hace pensar que le hice algo malo?

- ¡Tú tratas mal a todo el mundo! – Respondió furioso - ¡¿Qué le hiciste a Rukia?! ¡¿Por qué estaba contigo?!

- Si no te calmas no esperes recibir alguna respuesta.

- ¡No me digas que hacer…!

De pronto el pelinaranja sintió un fuerte golpe en la parte de atrás de su cabeza. Era Urahara Kisuke que había oído sus fuertes gritos.

- ¡Tranquilízate Kurosaki-san! – ordenó el jefe, al parecer el golpe que le propinó lo hizo reaccionar por un momento - ¿Mejor? – mostró una sonrisa con sorna.

- No tenía que hacer eso Urahara-san – dijo un tanto adolorido – Como sea… dígale a Ulquiorra que no se meta con Rukia ¡Él cree que puede hacer lo que se le da la gana!

- ¿Eh? ¿Qué hiciste ahora Cifer-san? – Urahara esperaba que fuera mentira lo que estaba pensando – Ya sabes que si algo malo le pasa a Kuchiki-san…

- Ya dejen de sacar conclusiones apresuradas – suspiró un poco irritado – Solo lo explicaré una vez.

5 minutos después

- ¡Ahh! – Urahara se abanicó mientras acomodaba su sombrero - ¡Ya veo! ¡Parece que tienes una admiradora Cifer-san!

- No sé si decirlo así…

- Tsk… - Ichigo chasqueó la lengua, no podía creer que hizo todo ese alboroto para nada – No esperes que te dé una disculpa.

- Descuida, no espero nada de ti, después de todo es como tratar con un animal.

- ¡¿Qué dijiste?!

Urahara colocó ambas manos en las cabezas de sus trabajadores para guardar silencio. Quizá no fue buena idea presentarlos a ambos en un inicio.

- Vaya, vaya ¿No pueden estar tranquilos por un momento? Es mejor que se separen por un rato ¡Ven conmigo Kurosaki-san!

Urahara de retiró junto con Ichigo, quien poco a poco le comenzaba a tener más odio al pelinegro.

Por su parte Ulquiorra siguió buscando algunos colores que fuesen útiles, aunque no dudaba que en poco tiempo nuevamente su espacio de tranquilidad se esfumase. Y de hecho así fue.

- ¡Hola Ulquiorra!

Logró ver a aquella mujer acercarse con una cajita entre sus manos.

- ¿Qué pasa?

- ¡Mira! Te traje unas donas de la tienda que queda al frente – le entregó la caja pero el ojiverde se negó inmediatamente.

- No me gustan las cosas dulces.

Aquellas palabras hicieron sentir como tonta a Orihime, ella solo quería ser amable, pero por lo visto el pintor era algo selectivo.

- Bueno… ¿Qué se le va a hacer? – Sonrió – Más para mí.

- ¿Necesitas algo? Dudo que tu presencia aquí solo sea para eso.

Al escucharlo, Orihime abrió sus orbes con sorpresa mientras pensaba en lo bien que Ulquiorra la conocía.

- Esto… - no sabía cómo empezar la pregunta, tal vez lo mejor era ser directa.

- Si quieres que te lleve a casa otra vez no creo poder hoy – el ojiverde se le adelantó, no quería ser grosero en interrumpirla, pero se demoraba mucho en responder.

- No… no es eso, pero igual gracias – dijo seguido de una apagada risa. En ese instante, él supo que algo andaba mal con ella – verás… quisiera saber qué piensas de mí…

Los ojos de Ulquiorra mostraban una ligera sorpresa, sin embargo aquella joven no logró percatarse. Si bien ya han llevado días que se conocían nunca se dio el tiempo de pensar en eso. Entonces…

¿Qué responder ahora?

Lo más seguro es que opine con franqueza aun si eso le duela o no.

- No tienes que responderme ahora – le explicaba la ojigris – Digo… sé que es extraño que te lo pregunte ahora, pero es que es importante para mí saberlo…

- ¿Por qué? – le preguntó a ella.

- Ah… bueno… - bajó la cabeza intentando ordenar sus ideas. Tomó aire recuperando la energía otra vez – Yo creo que… a pesar de que no me consideres tu amiga, déjame decirte yo a ti sí… seguro ya lo sabías, solo que no está mal decirlo, para mi es importante saber tu opinión – dibujó una dulce sonrisa en su sonrojado rostro.

Ulquiorra luego de terminar de escuchar las palabras de Orihime se dio cuenta de algo que quizá en el fondo ya sabía pero que recién le tomo importancia: Es muy diferente saber que significas algo para una persona a que esta te lo diga.

Aquella mujer lo hacía tener esa sensación de calidez nuevamente y eso que no lo estaba abrazando, era realmente sorprendente como lograba hacerlo.

- Tú eres… extraña – murmuró sin necesidad de pensarlo bien – Eres extraña porque nunca antes había conocido a alguien como tú, mujer.

En pocas palabras el joven logró explicar honestamente lo que pensaba de ella, además que la respuesta no fue dolorosa como Orihime pensaba ya que conocía lo directo que suele ser el pintor. Aunque no podía evitar sentir un dolor en su pecho, acercó su mano disimuladamente para darse cuenta que eran los rápidos latidos de su corazón.

¿Con quién había tenido esa misma reacción?

La respuesta que llegó a su mente le hacía pensar que quizá lo mismo ocurría con el pelinegro, sin embargo no podía entender cómo surgió así de la nada.

- ¿Satisfecha? – le preguntó.

- Umm…sí – asintió intentando cubrir su rostro con sus manos – Gracias, creí que me dirías "Eres insoportable, mujer" o algo parecido – volvió a reír solo que esta vez como la misma de siempre, cosa que tranquilizaba a Ulquiorra y este aun no entendía porque.

- Creo que podría probar una – dijo observando la caja que la ojigris llevaba entre sus manos.

- ¿Eh? – en eso entendió que se refería a las donas - ¡Ah! ¡Claro, toma una!

Orihime muy alegre le ofreció una dona a Ulquiorra, ella también tomó una y se quedó a su lado hasta que el reloj marcara la hora para volver a trabajar.


Espero lo hayan disfrutado! :3

Aviso que tal vez en Julio suba más rápido los capítulos, es que ahora me encuentro estudiando para los finales de mi universidad TT_TT

Si pueden dejen review! ^^