¡Hola de nuevo! :D

Aquí, cerca al final, el capitulo 9 ^^


- ¡¿Cómo?! – exclamó Ichigo sorprendido tras la explicación de Rukia. Al parecer ella no estaba enferma ni nada parecido, solo que se había quedado dormida y no se percató que ya habían pasado más de las cuatro de la tarde.

- Perdón por hacerte venir hasta acá y por preocuparte – rió la ojivioleta rascando su cabeza apenada –ayer aunque regresamos tarde no podía dormir así que me tomé unas pastillas para que me ayudaran y no tenía idea que fuesen tan efectivas.

- ¿Y qué hay de tu celular?

- Se le acabó la batería – volvió a reír haciendo sonrojar a Ichigo – disculpa ¿sí? Seguramente los demás estarán preocupados.

- Descuida… - observó su reloj como excusa para que la chica no viera su rostro – Ehh… ¿Piensas quedarte o aun quieres ir?

- ¡No, no! ¡Tengo que ir! – Se puso de pie dejando al pelinaranja solo en el sofá - ¡No puedo faltar otro día más al trabajo!

- Entiendo…

- Oye un momento… si tú estás aquí… ¿Quién se está encargando de tomar las fotos a Orihime?

- Bueno por el momento nadie, tiene el día libre por así decirse.

- ¿Planeabas quedarte aquí todo el día?

- Ya sabes… si estabas enferma no podía dejarte sola – indicó sonriendo – me quedaría el tiempo que fuese necesario.

Rukia abrió sus orbes sorprendida, sus mejillas se sonrojaron rápidamente luego de escuchar las palabras de Ichigo.

- Ahh… - balbuceó sin dejar de mirar al chico enfrente suyo – gracias…

- ¿Quieres que te espere para irnos juntos?

La joven asintió sonriéndole.

- Espérame aquí, no tardaré, después de todo no podemos dejar a Orihime sola por mucho tiempo, espero que aun esté en el estudio – de pronto a su mente llegó la posibilidad de que cierto pelinegro se encuentre haciéndole compañía, deseaba que las probabilidades fueran altas.

- Claro – afirmó el pelinaranja – seguro Inoue está bien, no tuvo problema en que viniera a ver como estabas.

- Eso espero…

Rukia le volvió a sonreír para luego dirigirse a su habitación.


Mientras tanto, Ulquiorra esperaba fuera del almacén a Urahara Kisuke el cual en poco tiempo salió con una cámara entre sus manos.

- ¡Aquí tienes Cifer-san! – Exclamó entregándole el aparato a su trabajador – No me lo esperaba de ti sabes, me tomaste por sorpresa.

- No es difícil usarla una vez que recibes clases – Urahara se dio aire con su abanico riendo.

- Yo hablaba sobre que te ofrecieras a ayudar a Inoue-san, veo que te estas integrando más.

- El mural que hice para ella no debe ser desperdiciado, además sea como sea tengo que adquirir experiencia de aquí ¿no?

- Claro, claro – comenzó a despeinarlo - ¡Asegúrate de no incomodar a Inoue-san!

Ulquiorra iba a retirar la mano de su jefe pero este lo hizo antes de que lo intentara, Urahara se marchó a ver cómo iban los demás no sin antes desearle suerte mostrándole un pulgar arriba.

El pintor arregló su cabello y se encaminó a ir donde le tomaría las fotos a la pelinaranja. Esa mujer dijo que no tardaría y ya habían pasado más de veinte minutos, no entendía porque demoraba tanto. Las mujeres no solo se tomaban su tiempo al elegir ropa, sino también en alistarse, sin embargo una pregunta vino a su cabeza: "¿Y si tenía problemas con el vestuario?" de ser así él no podía hacer nada, pero si podría ir al camerino y preguntar desde afuera. Pero quizá estaba exagerando y ella se encontraba bien. No obstante aun cabía la posibilidad de lo que creía, después de todo aquella joven era muy torpe.

Solo había una forma de estar seguro.

Caminó hasta la puerta del camerino de Orihime para salir de la duda, pero de repente ella salió corriendo logrando que su cabeza chocara contra la de Ulquiorra. Unas pequeñas lágrimas rozaron los ojos de la joven.

- Mmm… eso dolió… - dijo frotando su frente, abrió sus orbes al percatarse que el pelinegro también hacia lo mismo - ¡Ul… Ulquiorra! ¿Estás bien?

- Mujer… - alzó su mirada pretendiendo sermonearla por la torpeza que cometió, sin embargo olvidó lo que iba a decir al verla con un kimono rosa puesto, la cinta que envolvía su cintura era color blanco y llevaba adornos en su cabello. Tenía que admitir que se veía realmente distinta, distinta en un buen sentido.

- ¡Lo siento! ¡Lo siento! – repetía la pelinaranja muy arrepentida, si no hubiera salido tan apresuradamente nada de esto habría pasado.

- No importa – le dijo para que olvidara lo sucedido, pudo observar que tenía un pequeño moretón en su frente – Deberías cubrirlo, no creo que quieras salir así en las fotos – señaló la herida logrando que Orihime se sonrojara apenada.

- ¡Hay no! – Lo escondió con sus manos un poco alterada – Parece que mejor lo dejamos para otro día…

- No seas tonta.

Ulquiorra retiró las manos de Orihime de su frente para poder cubrir la herida con el anaranjado cabello de ella, luego le entregó el broche que anteriormente sujetaba esos mechones, ya no lo necesitaría, se veía bien tal como él la había arreglado.

- Ten – Orihime recibió el broche y rozo levemente su frente, aun le dolía, pero no se notaba nada.

- Gracias Ulquiorra – le sonrió.

- Luego ve a una farmacia para que te compres algo que te alivie el dolor.

- ¡Sí!

Orihime lo abrazó muy feliz por el detalle que el pelinegro hizo. Él no correspondió al abrazo, de hacerlo le daría a entender a la chica que no le disgustaba su cercanía, aunque le sorprendió mucho lo bien que olía su cabello, inconscientemente levantó su mano para acariciar acompasadamente su cabeza. Esto tomó por sorpresa a Orihime provocando que se separara.

- Lo siento – se disculpó el ojiverde antes de que ella dijera algo.

- No… no hay problema… - rió nerviosa – perdón por alejarme así… es solo que no me lo esperaba de ti…

- Sí, yo tampoco – murmuró mientras comenzaba a caminar.

- ¿Qué dijiste? – preguntó siguiéndolo.

- Nada – respondió - ¿Empezamos ya?

Orihime parpadeo un par de veces para luego asentir con una sonrisa.

- Está bien.

Se colocó adelante del fondo que había pintado Ulquiorra, era un paisaje con montañas verdes, arboles de cerezo y cielo claro; era un muy buen complemento con la personalidad de Orihime, claro que la que más resaltaba era ella.

La pelinaranja sujetó una elegante flor que aproximó a su rostro, el ojiverde presionó el botón de la cámara para capturar la primera foto, la siguiente foto la tomó cuando Orihime puso la flor en su cabello y así sucesivamente.

Pasando unos minutos la joven se acercó feliz a su compañero, observó las fotos en la computadora y quedo totalmente fascinada.

- ¡Oh! ¡Todas me gustan! – Exclamó como una niña que veía dulces a través de una vidriera - ¡En el de aquí hiciste un buen ángulo! ¡Y aquí también! ¡Por aquí también! – Le dijo mientras señalaba varias fotos - ¡hacemos un gran equipo!

- Equipo… - repitió fríamente – tú trabajaste más, yo solo tome las fotos.

- No seas tan modesto – rió – ambos lo hicimos.

Ulquiorra entrecerró sus orbes pensativo. Personalmente él no había hecho mucho a comparación de Orihime, fue gracias a ella que las fotografías se vieran tan bien.

Por su parte, Orihime en el fondo creía que estaría nerviosa en las sesiones por ser Ulquiorra quien le tomaría las fotos, pero al final mostró seguridad recordando lo bien que se sentía al lado de él, era diferente y reconfortante.

- ¿Te parece si seguimos? – le preguntó ansiosa - ¿O estás cansado?

- Eso te lo debería preguntar yo.

- ¡Para nada! ¡Aún tengo muchas energías! – Rió - ¡Podría seguir con esto toda la noche!

- Creo que exageras mujer.

- ¡No, no! – Le mostró una sincera sonrisa – Hablo enserio ¡Es muy divertido trabajar contigo! ¡Además sé que a Urahara-san le encantaran estas fotos! ¡Todos felices!

- ¿Segura? – Preguntó y ella afirmó con la cabeza - ¿Ya no estas deprimida?

- No… - su sonrisa disminuyo, pero no porque estaba mintiendo, sino que podía darse cuenta que eso ya no la afectaba – Y todo gracias a ti.

Ulquiorra en todo momento no quitó la vista de los grises ojos de la joven, decía la verdad, no escondía tristeza ni frustración, y la sonrisa que enseñaba, a pesar de ser pequeña, reflejaba una alegría enorme. Quizá por esos detalles es que la consideraba extraña, quizá por eso es que no había conocido a otra persona igual a ella, quizá por eso... sentía la necesidad de decirle algo.

- Mujer…

- ¿Sí? – preguntó curiosa por su cambio de actitud, tal vez era inexpresivo, pero logró notar eso.

El joven no sabía por dónde comenzar, ni siquiera podía creer lo que necesitaba decirle, no comprendía como es que ella tenía la culpa de la sensación que estaba formando dentro de él un sentimiento confuso pero muy cálido.

- ¿Ulquiorra…

- ¡Oye! – Se escuchó a alguien que se acercaba a ellos, se trataba de Ichigo y detrás de él venía Rukia quien intentaba detenerlo - ¡¿Qué haces cerca de Inoue?!

- ¡Ichigo baja la voz! – pidió Rukia colocándose delante suyo para que no cometiera una locura. Ella sabía del mal concepto que tenía el pelinaranja del pintor, también sabia lo muy protector que era, pero tenía que impedir que no se saliese más de sus casillas.

- Espera Kurosaki-kun…

- ¡Aléjate de ella!

De repente sintió como alguien lo jalaba por la espalda, era Urahara que sujetaba su casaca, detrás de él estaban los demás trabajadores quienes no podían evitar saber que ocurría con él.

- ¡Es suficiente Kurosaki-san!

- ¡¿Usted lo sabía?! ¡¿Cómo puede permitir que él haga mi trabajo?!

- Cálmate primero si quieres una respuesta…

- Ya veo.

En eso la voz de Ulquiorra causó un silencio haciendo que todos lo voltearan a ver. Se sorprendieron al percatarse como su rostro, a pesar de ser tan inexpresivo como siempre, reflejaba indignación.

- Kurosaki Ichigo... solo eres una basura – dijo formando puños en sus manos, era imposible mantener la compostura ante ese sujeto - ¿Es eso? ¿Acaso solo ves a Inoue Orihime como parte de tu trabajo?

Ichigo frunció las cejas apretando los dientes, quería golpearlo, no le importaba si lo despedían.

- ¡¿Qué estupideces estas diciendo Ulquiorra?! – gritó.

Nell y Rangiku se asombraron tras observar como Ichigo poco a poco se dejaba consumir por su ira, Toshiro y Grimmjow no hacían más que escuchar.

- ¡Yo no dije eso!

- Si no quieres que malentienda tus palabras entonces aprende a hablar – agregó Ulquiorra.

- No… - el pelinaranja observó a Orihime quien lo veía muy asustada y en el fondo lastimada – No me refería a eso… ¡Simplemente no te le acerques!

- ¿Por qué? – Preguntó monótonamente - ¿Qué relación tienes con ella para decir semejante idiotez?

- Se bien el tipo de persona que eres, desde un inicio te mostraste como un arrogante y no permitiré que lastimes a Inoue…

- ¿Crees conocerme? No sabes nada sobre mí.

- Ya basta los dos – interrumpió Urahara la discusión – si no se controlan…

- Yo no soy el que la lastima – añadió Ulquiorra bajando un poco la cabeza, mirando fijamente el suelo suspiró y dejó de formar puños en sus manos.

- ¿De qué hablas? Sabes bien que…

- ¿Quieres protegerla? Entonces despierta de una vez – Orihime marcó sus cejas con tristeza al escuchar cada palabra pronunciada por el pelinegro.

- "Cifer-san…" – pensó Urahara creyendo que diría lo que creía delante de todos.

- No sé si lo haces a propósito o si realmente eres un idiota, pero yo no soy el que la lastima.

Rukia abrió sus orbes con notable sorpresa, un dolor en su pecho surgió al captar el mensaje del ojiverde. Se sentía mal, se sentía como una estúpida por recién saber los verdaderos sentimientos de Orihime, al final ella misma también lastimaba a su mejor amiga.

- Tú… - murmuró Ichigo quien se hallaba más calmado al procesar la indirecta de Ulquiorra - acaso tú… - posó su mirada en Orihime, ella también lo estaba viendo, sin embargo no podía mirarla por más tiempo al saber la verdad.

Rangiku cruzó sus brazos mirando a Toshiro, el peliblanco mantenía esa compostura que lo caracterizaba, era algo admirable en él teniendo en cuenta que la situación era muy tensa, Nelliel tenía los ojos llorosos y no entendía porque, tal vez sentía pena por Ichigo o lastima por Orihime, quería decir algo pero Grimmjow negó con la cabeza observándola.

El silencio fue interrumpido por el celular de Ulquiorra, pensaba en colgar a quien llamase pero al enterarse que era Aizen no tenía otra opción.

- Con permiso – salió del estudio sin hacer contacto visual con nadie.

- Espera Ulquiorra – Rukia lo siguió, tenía muchas preguntas que hacerle.

Urahara soltó a Ichigo quien aún seguía impactado, el fotógrafo cubrió la mitad de su rostro con la palma de su mano. Toshiro se retiró de la escena y Rangiku lo siguió después. Nelliel se encontró con la mirada de Orihime, ella le sonrió para hacerle saber que estaba bien, la peliverde frotó sus ojos y de repente sintió la cálida mano de Grimmjow en su cabeza, más que un consuelo fue como una señal para dejar solos a sus compañeros, la ojipardo asintió y lo siguió.

Urahara no sabía si retirarse también, se sentía culpable por todo lo que acababa de ocurrir, dirigió sus ojos a la pelinaranja la cual se notaba segura cosa que lo asombró mucho, es más, le estaba sonriendo, pidiéndole que se retirara y que ella se haría cargo de solucionar todo esto. Él formó una pequeña sonrisa y así lo hizo, le deseaba la mejor de las suertes, no solo a ella, sino también a Ulquiorra.


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