¡Hola!
¡Aquí el capitulo 10! :3
Afuera se sentía el frio del ambiente nocturno, por suerte Ulquiorra se encontraba abrigado, excepto la pelinegra que lo venía siguiendo.
- ¡Ulquiorra! – gritó una vez que lo llegó a alcanzar.
Él se detuvo dispuesto a responder el celular, le hizo una señal a la joven para que guardara silencio, ella asintió de forma impaciente para que atendiera la llamada.
- Diga.
- Ulquiorra ¿interrumpo algo? – Preguntó Aizen debido a que el pelinegro tardó en contestar. El pintor se quedó callado dado que no estaba seguro de contarle el inconveniente que ocurrió hace poco, se escuchó una pequeña risa por parte del director – Supongo que no, solo llamaba porque me interesa saber que tal te va en el estudio, como sabes ya han pasado muchos días y quiero saber si ya crees que fue suficiente.
- ¿Cómo? – preguntó Ulquiorra tras lo último dicho.
- Verás, creo que exagere un poco con los días…
"¿Un poco?"
- Y si quieres retirarte lo entenderé, no tengo problema en explicárselo personalmente a Kisuke ¿Y bien?
Ulquiorra observó a la pelinegra que estaba a su lado y luego miró el estudio, tal vez si fue suficiente.
- Está bien para mí – contestó.
- ¿Huh? Creí que me pedirías pensarlo – rió otra vez con moderación – eres interesante Ulquiorra, pero de acuerdo, mañana iré a hablar con Kisuke y te mandaré una cita para que vengas a recoger tu título… - por alguna extraña razón Aizen sentía que las cosas no marchaban bien – si decides cambiar de opinión puedes llamarme, adiós.
Colgó.
El joven de ojos verdes vio el móvil para después guardarlo, Rukia frunció las cejas con un mal presentimiento.
- ¿Se puede saber quién era? – le cuestionó.
- Era el director de mi universidad, el que me encargó venir aquí – dudaba si debía decirle todo a Kuchiki Rukia, pero igual se iba a retirar pronto, así que no había problema para él – Ya no tengo obligación de seguir viniendo.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Ya no es necesario.
- ¿De qué hablas? ¡Claro que sí! – exclamó un poco enfadada.
Ulquiorra comenzó a caminar al estudio ignorando a la ojivioleta.
- ¡Oye! ¿A dónde vas? – lo siguió logrando interponerse en su camino deteniéndolo.
- Voy a sacar mis pertenencias, hazte a un lado.
- ¡No! ¿Qué no lo entiendes?
- Tú eres la que no entiende Kuchiki Rukia, no estoy seguro de como haya sido este lugar antes de que llegara, tal vez más pacífico a su manera, no lo sé, pero conmigo ahí no está bien.
- ¿Tratas de huir?
- No es eso – negó entrecerrando sus orbes – definitivamente Kurosaki y yo no nos llevamos bien, desde hace días que busca pelear conmigo y odio a ese tipo de personas, él no se va a ir, así que yo lo haré, eso es todo.
- Pero… - Rukia bajo la cabeza con tristeza - ¿Qué hay de Orihime?
Ambos guardaron silencio, era notable como Rukia no quería que se marchara y como medida para asegurarse mencionó a la pelinaranja.
- ¿Por qué? – Ella volvió a tomar la palabra - ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Tú sabias lo que ella sentía por Ichigo cierto?
- Kuchiki…
- ¡¿Por qué no me lo dijiste?! – Comenzaba a frustrarse – Yo estaba siempre al lado de Ichigo cada vez que podía y sin darme cuenta la excluía a ella, cada vez que hablaba de él… Yo también la lastimaba… a pesar de ser su amiga…
- Escucha – tuvo que interrumpirla – yo sospechaba de su interés hacia Kurosaki Ichigo y lo comprobé cuando Urahara me lo dijo… tú no la lastimabas, créeme, por más que pienses que estoy mintiendo, que gracias a ti ella se volvió más fuerte que antes.
Rukia no entendía porque lo decía, para ella solo era otra persona más que perjudicaba a Orihime, pero todo esto era debido a que no conocía el plan de Urahara Kisuke.
- Si quieres pregúntaselo a ella – le aconsejó Ulquiorra – esa mujer siempre te ha visto como una gran persona y seguramente esa perspectiva suya no cambiará nunca.
La pelinegra frotó sus ojos al oír esas palabras.
"¿Orihime realmente pensaba eso?"
No le costó nada formar una sonrisa en su rostro, al final todos pasaron momentos difíciles, pero no tenían por qué estancarse en ellos.
- Sin embargo, Kurosaki Ichigo es muy despistado, la conocía por mucho más tiempo y aun así no se percataba de sus sentimientos…
- ¡Ah! ¡Es verdad, Ichigo y Orihime siguen adentro!
Rukia dispuesta a entrar al estudio sintió como una mano colocada en su hombro la detenía.
- ¿Qué pasa? – preguntó.
- No los interrumpas si están hablando.
- Está bien, lo prometo – asintió sonriendo un poco – Todo se resolverá, ya lo verás, tú no tendrás que irte.
Él suspiró y dejo que continuara su camino.
- ¡Espera aquí! ¡Haré que Orihime te haga entrar en razón!
Ulquiorra no quería eso, si la detenía ahora sería inútil, la única alternativa que le quedaba era dirigirse a su casa para no tener que encarar a esa mujer, podía volver por sus pertenencias otro día, además era por su culpa que Kurosaki sabía de los sentimientos de la chica y lo peor es que lo hizo sin el consentimiento de ella.
Seguramente Orihime no hubiese querido que las cosas fueran así
Mientras tanto, dentro del estudio ambos pelinaranjas se encontraban solos, era ahora o nunca el momento para aclarar lo que había sucedido hace poco.
Orihime se aproximó a él para ver sus ojos, pero Ichigo retrocedió sin mirarla.
- ¿Kurosaki-kun? – preguntó la ojigris tras el comportamiento de su amigo.
- Inoue… de verdad lo siento mucho…
Ella abrió ligeramente sus orbes ante la disculpa que le ofrecía el pelinaranja. Caminó de nuevo hacia él solo que esta vez con una sonrisa.
- No te disculpes por favor – le dijo logrando que Ichigo la observara.
No comprendía porque se notaba feliz, con todo el tiempo que llevaba conociéndola era de esperarse que llorara, pero no era así ahora.
- Tú no tienes la culpa – el fotógrafo se sorprendió – es mía.
- ¿A qué te refieres? Es mi culpa ¡Es solo mi culpa! – Exclamó – Yo no me percate de tus cercanías ni de tus detalles, simplemente creí que lo hacías porque esa eras tú, no entiendo como ese arrogante de Ulquiorra se pudo dar cuenta antes que yo…
La joven podía sentir el enojo de su amigo, sin embargo continuaba sonriendo.
- Exacto, no debí esperar a que te dieras cuenta, ese fue mi error – se acercó a abrazarlo haciendo que Ichigo se calmara un poco – desde ahora todo lo que sienta debo tanto decirlo como expresarlo.
- Inoue…
Ella se separó de él preparada para lo que diría, sin saber que Rukia observaba la escena desde cierta distancia.
- Gracias por todo Kurosaki-kun – hizo una pequeña reverencia – y desde el fondo de mi corazón quiero pedirte que sigamos siendo amigos… no quiero perder esa amistad que tengo contigo… por favor… - Ichigo abrió sus orbes asombrado por la petición dela ojigris, él tampoco quería dejar de ser su amigo a pesar del inconveniente.
Sintió la cálida mano de Ichigo acariciar su cabeza. Esa sensación que le agradaba y tranquilizaba mucho más la ayudo a reponerse.
- Inoue claro que quiero que sigamos siendo amigos – le sonrió con sinceridad para luego bajar la cabeza – sin embargo lamento no poder corresponderte… eres una gran persona pero aun así no te veo en la forma en que tú me ves…
- Descuida Kurosaki-kun – le dijo sonriendo con dulzura – ¡de hecho espero que Kuchiki-san y tú sean muy felices!
El rostro de Ichigo enrojeció rápidamente al oír el comentario de su amiga y lo mismo ocurrió con Rukia.
- ¡¿Ehhhh?! – ambos pelinaranjas escucharon el gritó de la ojivioleta quien estaba escondida detrás de unas cortinas, al darse cuenta que la descubrieron ya estaba lista para echar a correr.
- ¡Kuchiki-san! – exclamó Orihime.
- ¡Rukia, espera! – el joven la tomó de la muñeca a tiempo, no era la forma en que esperaba declarársele, pero ya que sabía la verdad no tenía otra opción.
- ¡Lo siento! – Bajó la mirada para que no vieran sus sonrojadas mejillas – No debí interrumpirlos… se lo prometí a Ulquiorra… si se entera…
Ichigo frunció las cejas celosamente al ver como Rukia pronunciaba el nombre de aquel sujeto.
- Ru… Rukia… - balbuceó nervioso sin dejarla ir. Lo mejor que podía hacer Orihime era dejarlos solos y dedicarse a observar – No estoy muy seguro… tal vez pienses que soy un loco por creer que me he enamorado de ti en tan poco tiempo…
- Espera… no lo vayas a decir aquí y menos frente…
- Yo… lo que yo siento por ti… de verdad… ¡Rukia, yo…!
No pudo terminar al sentir como la ojivioleta le dio una bofetada para que se callara. Orihime se sorprendió tras la reacción violenta de su amiga, por su parte Ichigo la miraba con un tic en la ceja tocando su mejilla.
- ¡Silencio! – Exclamó una sonrojada pelinegra – No… pienso en dejarte terminar esa frase… si Orihime está aquí… no quiero lastimarla más…
- Rukia…
- La… Lamento eso… - cubrió sus labios un poco temblorosa, realmente no quería golpear a Ichigo para que detuviera sus palabras – pero… yo sí… es que tú a mi… digo, eres un gran chico… sin embargo, no quiero que Orihime…
De pronto observó como Orihime tomaba sus manos entre las de ella, la ojigris apreciaba el detalle de su amiga, aunque no podía aceptarlo.
- ¡Yo también quiero que Kuchiki-san sea feliz! – Exclamó abrazándola – Y no te preocupes por mí ¡Yo también soy feliz si veo a mis amigos felices!
- Ori… hime… - correspondió al abrazo de la pelinaranja mientras en su cabeza agradecía al destino por conocerla, era una de las pocas amigas honestas y agradables que encontraba - ¿Estas segura?
Orihime se separó de ella asintiendo.
- No quiero que por mi culpa dos personas pierdan la mejor oportunidad de sus vidas – sonrió.
Rukia dirigió su mirada a un sonrojado y abofeteado Ichigo, no pudo evitar reír un poco para hacerle saber que estaba bien, él al entender sonrió levemente.
- ¿Me disculpas por el golpe Ichigo?
- Creo que me lo merecía.
Orihime suspiró encantada, no podía describir la sensación que sentía, era lo más cerca de la felicidad, pero aún faltaba algo muy importante.
- Por cierto Orihime – la pelinaranja despertó de sus pensamientos.
- ¿Si, Kuchiki-san?
- Tienes que… convencer a Ulquiorra de quedarse…
Ambos pelinaranjas se asombraron por la petición de Rukia, no podían creer que Ulquiorra se marcharía.
- ¿Có… cómo? – Preguntó preocupada – pero él no puede…
- ¿No se supone que se quedaría el mes entero? – le decía Ichigo a Orihime
- Así es – intervino nuevamente Rukia – pero parece que ahora es libre de hacer lo que desee… y él me dijo que eso…
Orihime salió corriendo del estudio fotográfico llamando la atención de sus amigos, Ichigo iba a decirle que primero se cambiara, dado que aún seguía con el kimono puesto, pero Rukia lo detuvo, se mostró seria al inicio para luego sonreírle.
- Estoy segura que sabe lo que hace.
Ichigo entrecerró sus orbes quedándose en su lugar. Sabía que su amiga no era la misma de antes, ahora era un personaje diferente, alguien mucho más fuerte y solo que quedaba confiar en ella.
¡Gracias por leer y por sus reviews!
¡Espero les haya gustado el capítulo! :3
