Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
La historia pertenece a Abbi Gilnes, del libro homónimo ~ Personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Disfruten la lectura :)
Si Fueras Mío
Capítulo V
Sasuke
Seguía sin estar seguro de por qué estaba allí. De acuerdo, había asistido a las fiestas de cumpleaños de Temari desde séptimo grado, pero sólo porque Aoi quería ir. Este año ya no importaba lo que ella deseara, así que ¿por qué demonios estaba allí?
La úsica de los Spill Canvas sonaba en los altavoces. Habían iluminado la piscina con varias luces estroboscópicas que hacían que el agua pareciese rosa, lila, verde y amarilla. Estaba rodeada de tumbonas de teca y de antorchas hawaianas. El año pasado, Chôji tropezó con una y se incendió un parasol. Antes de que las cosas se fuesen de madre, Itachi la cogió y la lanzó a la piscina. Estuvimos riendo durante semanas.
Fui al bufé que había en frente de la caseta de la piscina, una especie de bar improvisado que consistía básicamente en bgrandes cubas de metal llenas de hielo y de bebidas. Si pensaba superar aquella noche, necesitaría alcohol. Mucho alcohol.
- ¡Sasuke! - balbuceó Deidara - El hombre ha llegado - Ya estaba borracho. No era nada raro. Su familia era la dueña del terreno donde celebrábamos las fiestas. El hermano de Deidara había empezado a celebrarlas hacía años. Le saludé con la cabeza y cogí una botella de cerveza que estaba escondida bajo los cubos de hielo.
- Así se hace, colega. A beber. Ya no tienes que impresionar a la chica buena ¿eh? - voceó Deidara desde la piscina. Estaba tumbado sobre un flotador con una muchacha acurrucada a su lado. Estaba casi seguro de que era de nuestro instituto.
No respondí a su estúpido comentario. Como si a Aoi le importase algo así. ¡Pero si me había dejado por Itachi! Abrí la botella, tiré la chapa al cubo de reciclaje y tomé un buen trago de cerveza. El líquido frío no me hizo sentir mejor, pero al menos sabía bien. Me di la vuelta para entrar en la casa y buscar un televisor donde pudiese ver algo de deporte, pero sólo había dado un par de pasos cuando se abrieron las puertas de cristal y salieron Aoi, Itachi y Sakura.
Mierda, tendría que haberme quedado en casa. Aoi saludó a Temari y se llevó a Sakura hasta donde estaba su amiga, que charlaba con otras chicas con las que nos habíamos graduado. Itachi y yo nos miramos, y él caminó tranquilamente hasta llegar a mi lado. Tenía las manos metidas en los bolsillos de los vaqueros.
- No pensaba que fueses a venir.
- Cerveza gratis.
Itachi sonrió y asintió con la cabeza. Cerveza gratis era un concepto que entendía con claridad. Sus ojos no se separaron de Aoi mientras ella parloteaba alegremente con las otras chicas. El diminuto pareo que llevaba encima del bikini dejaba poco a la imaginación. Nunca se había vestido así cuando salíamos juntos. Seguramente había sido otro de sus intentos de ser perfecta para mí. Vaya mierda.
- Más te vale que sea a Sakura a la que estás repasando - me advirtió Itachi.
Me fijé en Sakura y me sorprendí al ver que llevaba un par de pantalones diminutos. No tenía las piernas bronceadas como Aoi, pero eran largas y bien torneadas, igual que las de su prima. El tono pálido y cremoso de su piel era delicado. MI mirada ascendió por su cuerpo y observé que sus caderas se ensanchaban justo por debajo de su estrecha cintura, completamente visible a través de la camiseta sin mangas que se había puesto encima del bikini. Era curioso que tuviese tantas pecas en la cara. El resto de su cuerpo era tan perfectamente liso que parecía que lo hubiesen pintado con un aerógrafo.
- Creo que le gustas - la voz de Itachi irrumpió en mis pensamientos. Aparté la mirada de las ondas rosas de Sakura y miré a mi hermano.
- ¿Qué?
- A Sakura. Ha preguntado por ti esta tarde. Quería saber si vendrías - Itachi hizo una mueca de suficiencia - Creo que está colgada del quarterback.
Volví a fijar mi atención en Sakuraa la vez que ella miraba de reojo por encima del hombro, y nuestras miradas se cruzaron. Se quedó paralizada, como si le resultara asombroso que la estuviese observando. La prima de Aoi no era nada fea y sí muy dulce. Tomé otro trago mientras jugueteaba con la idea de hablar con Sakura para sacarme a Aoi de la cabeja.
- Te lo dije - dijo Itachi en tono divertido.
Puede que tuviera razón. Los labios de Sakura dibujaron una pequeña sonrisa y recordé lo suaves que eran. El beso que nos dimos había sido espectacular.
- Venga. Vamos a buscarte algo más fuerte que la cerveza. Ya va siendo hora de que te olvides de Aoi antes de que acabemos partiéndonos la cara otra vez.
Itachi se dirigió a la casa de la piscina y yo lo seguí, rompiendo de mala gana el contacto visual que Sakura y yo habíamos mantenido más tiempo del que esperaba.
.
.
Sakura
Itachi apoyó las manos en la parte inferior de la espalda de Aoi en un gesto territorial mientras la guiaba hacia las escaleras. Observé cómo se debatía entre el deseo de irse con su novio y el deber de quedarse conmigo.
- No puedo dejar sola a Sakura - le susurró a su chico.
Itachi la agarró de la cintura y tiró de ella, atrayéndola hacia su pecho. La mirada del chico no se apartó de su cara ni un segundo.
- Sakura ya es mayorcita y no le importará que te escabullas unos minutos... o un poco más. - Levantó su mirada de color azabache y me sonrió. - No te importa, ¿verdad Sakura?
No me apetecía nada cabrear a Itachi Uchiha admitiendo que no quería quedarme sola. Negué con la cabeza y me obligué a sonreír.
- Mmm, o, no pasa nada. Vayan a hacer lo que... sea. - Itachi volvió a mirar a Aoi.
- Por favor, ven conmigo. - Su voz sonaba ronca y sus ojos se habían vuelto suplicantes y más oscuros. Era imposible que Aoi le rechazase.
- Está bien - susurró, sin molestarse en mirarme. Observé cómo él la llevaba escaleras arriba. Imaginé que no iban a acostarse en casa de Temari. Sacudí la cabeza y me dirigí afuera. Pensé que tal vez Sasuke estaría solo y yo sería capaz de reunir el valor necesario para hablar con él.
Antes de que llegase a la puerta, el chico de mis sueños entró. Tenía los ojos vidriosos y el pelo, que normalmente llevaba perfectamente peinado, estaba revuelto. Me detuve y le observé mientras su mirada barría la habitación hasta encontrarse con la mía. Sus labios dibujaron una sonrisa lenta y se acercó a ritmo tranquilo. ¿Se tambaleaba un poco o eran imaginaciones mías?
- Hola, Sakura, ¿qué haces solita?
Me tragué el nudo de nervios que se me había formado en la garganta, le tenía tan cerca que nuestros brazos se tocaban.
- Mmm, bueno, Aoi e Itachi han ido... - Señalé las escaleras, incapaz de explicar en voz alta lo que habían ido a hacer.
Su sonrisa divertida se convirtió en una mueca de enfado cuando fijó la mirada en las escaleras, como si le pareciesen repulsivas. Genial, había conseguido que se calentase otra vez por lo de Aoi e Itachi. Me cogió de la mano y solté un chillido de sorpresa. Sasuke rió entre dientes y entrelazó sus dedos cálidos con los míos.
- Ven, pequeña y dulce Sakura. Puedes hacerme compañía, ya que te han dejado tirada. Además, he estado toda la noche mirando esas piernas sexys que tienes. Haces que esos pantalones cortos luzcan todavía más.
Me quedé boquiabierta mientras me guiaba hasta el sofá vacío. ¿Sasuke acababa de decir que mis piernas le parecían sexys? No tuve tiempo de reflexionar sobre su declaración porque tiró de mí y me sentó en su regazo. Enterró la cara en mi pelo e inhaló con fuerza.
- Mira que hueles bien - murmuró.
Me rodeó la cintura con una mano y la desplegó sobre mi estómago desnudo, mientras la otra se enrollaba un mechón de mi pelo en torno a un dedo.
- Es suave como la seda - susurró, y se pasó el pelo por los labios. Después de la sorpresa inicial, el corazón me empezó a latir a toda velocidad. Esto era lo más cerca que había estado nunca de un chico y el hecho de que se tratase de Sasuke me aterrorizaba y me excitaba a la vez.
Su nariz subió por mi hombro y después se hundió en mi cuello. No pude reprimir el estremecimiento que me recorrió el cuerpo cuando un cálido aliento me acarició la oreja. La mano que tenía en mi estómago subió un poco más y me hizo dar la vuelta para que le mirase a la cara.
- Qué bien me sientas, Sakura. Me haces olvidar todo lo demás - murmuró mientras apoyaba la mano en mi nuca y guiaba mi boca hacia la suya.
Me invadió el mismo anhelo que sentí la primera vez que me besó. Sacó la lengua, me lamió el labio inferior y soltó un gruñido. Sasuke Uchiha gruñó mientras lamía y saboreaba mi boca. me apreté contra él y pasé la mano por su cabello oscuro, con la esperanza de que aquel beso no terminase tan abruptamente como el primero.
Cuando me recorrió la boca con la lengua, fui yo la que gruñó. Sabía a algo oscuro y peligroso.
Toqué su lengua con la mía, con cautela. Sus manos se aferraron a mi espalda y me apretaron con más fuerza contra su pecho. Su boca dejó la mía y me dispuse a protestar cuando empezó a dibujar un camino de besos por mi mandíbula y mi cuello y me mordisqueó suavemente el lóbulo de la oreja. Me contorneé, ansiosa, mientras el calor se me acumulaba en el vientre y sentía un extraño cosquilleo.
- Eh, Sasu, búscate una habitación, hombre - gritó una voz, irrumpiendo en mi mente desorientada. Me puse rígida y me aparté del abrazo de Sasuke. ¡Había olvidado completamente que estábamos en el salón! Nos rodeaba un montón de gente. Me ardía la cara. Me atreví a mirar a Sasuke, que me estaba observando con una sonrisa dicertida.
- No te pongas tímida ahora, Sakura - dijo arrastrando las palabras y apretándome los costados con las manos.
¿Quién era este Sasuke? Resultaba tan diferente...
- ¡Sasuke! ¿Qué estás haciendo? - exclamó Aoi a mi espalda y me levanté de súbito, como si hubiese estado haciendo algo malo.
- Bueno Aoi, estoy haciendo exactamente lo que parece - respondió Sasuke.
- ¡Te has echado encima a Sakura!
- Sí, nena, exactamente. Tu pprima es una monada. Y no ha opuesto resistencia. Estoy bastante seguro de que también se lo estaba pasando bien.
Empezaron a sonar gritos de ánimo y silbidos. Me veía incapaz de apartar la vista de Sasuke.
- Sakura está prohibida. ¿Me oyes? No te atrevas a utilizarla...
- ¿Utilizarla? ¿De verdad, Aoi? ¿Piensas que se trata de eso? Porque, cariño, no es así. Me siento atraído por otras chicas. Es algo que puede ocurrir, ¿sabes? - Era imposible pasar por alto la satisfacción de su tono de voz. ¿Por qué estaba tan satisfecho?
- No es eso lo que quería decir - replicó Aoi, prácticamente a gritos.
Sasuke arqueó las cejas en señal de incredulidad.
- ¿De verdad? Porque es como sonaba desde aquí, cariño - la voz de Itachi hizo que diera un respingo y me volví para verlo entrar en la habitación. Oh, Dios mío, estaba cabreado.
- Esta vez no he sido yo, hermano. Ha empezado ella - Sasuke no parecía preocupado en absoluto por el hecho de que Itachi pareciese más que dispuesto a golpear a alguien.
- Y si no cierras esa bocaza de borracho, seré yo el que lo acabe - la voz de Itachi era fría y calmada.
Sasuke no estaba borracho, ¿no? Le observé fijamente: parecía relajado. Cuando mi padre llegaba a casa borracho, era ruidoso y cruel. Sasuke era dulce y amable, o al menos lo había sido antes de que nos interrumpieran.
- Sakura, ven. Tenemos que marcharnos. - ordenó Aoi desde su lugar junto a Itachi. Sasuke alargó la mano y cogió la mía.
- No te vayas - dijo en un susurro suplicante. Eso era todo lo que necesitaba. Había venido aquí por una sola razón: conseguir que Sasuke Uchiha se fijara en mí. No pensaba irme justo cuando había conseguido su atención.
- Quiero quedarme un rato más, si te parece bien - respondí, rezando para que Aoi no se enfadase. Tampoco es que tuviera una razón para hacerlo.
- Pero...
- No es asunto tuyo - dijo Sasuke, interrumpiendo a Aoi.
La furia iluminó los ojos verdes de mi prima e Itachi tiró de ella, la abrazó con fuerza manteniéndola a su lado y le susurró algo al oído. Pareció relajarse un poco y asintió.
- Está bien. Quédate. Pero no dejes que Sasuke te lleve a casa. Itachi y yo volveremos a buscarte cuando quieras irte. Sólo tienes que llamarnos.
Asentí. Sasuke tampoco había prometido llevarme a casa. Me parecía un buen plan.
- Me alegro de que se vayan. Sakura y yo necesitábamos una habitación - anunció Sasuke, poniéndose de pie con paso vacilante y tirando de mí. Las risas de la audiencia que habíamos acumulado fueron el toque de atención que necesitaba.
Aparté la mano de un tirón y maldije mi piel clara y el rubor que sabía que debía de estar cubriéndome la cara y el cuello. Seguramente Sasuke estaba borracho. Esperaba que lo estuviese, porque insinuar delante de todo el mundo que íbamos a hacer algo en el dormitorio no era el estilo del Sasuke que yo conocía.
- Creo que me marcharé con Aoi e Itachi - respondí, con la esperanza de que no se notara la humillación en mi voz.
Espera. No. ¿Qué he hecho? - La voz de niño pequeño de Sasuke sonó tan apenada que casi me detuve. Pero recordé sus palabras, dando a entender que íbamos a subir al dormitorio a hacer Dios sabe qué mientras una habitación llena de gente nos escuchaba, y seguí adelante.
- Vamos - susurró Aoi, abrazándome a su lado y guiándome hacia la puerta.
- Que alguien sobrio lo lleve a casa o que me llame para venir a buscarle - dijo Itachi al marcharse, antes de darse la vuelta y seguirnos fuera.
- ¡No estoy borracho! - declaró Sasuke a gritos.
Entonces se cerró la puerta y tuve que reprimir las lágrimas.
¡Dos capítulos en un solo día! Digan que me aman, estoy pagando mi penitencia por tardar tanto anteriormente. ¡Espero les haya gustado! Nos vemos en el capítulo 6 ;) ¿Reviews para que teclee más rápido? :D
