Capitulo 3

Ginny captó la mirada de su amiga y se separó de Harry tratando de parecer discreta.

-Sigan jugando si quieren, nos quedaremos aquí y les prepararemos los sándwiches para cuando terminen –dijo Ginny sentándose en el pasto junto a Hermione.

Ron parecía no querer irse, miraba a Hermione con amor y dulzura, haciendo que esta se sintiera terriblemente incómoda, pero muy feliz.

Aunque sin querer, Ron se alejó con su escoba al hombro junto con Harry.

Cuando ya hubieran ascendido en el aire, Ginny se dirigió a su amiga que no apartaba los ojos de Ron.

-Bien, ayúdame con los sándwiches –le pidió.

Hermione aceptó y se puso a preparar uno bien grande para Ron con lo que más le gustaba.

Minutos más tardes, ambos amigos descendieron y se sentaron junto a las chicas muertos de hambre.

-Aquí tienes –dijo Hermione tendiéndole el sándwich que había estado preparando para Ron.

-Gracias –le dijo éste con una sonrisa amplia y satisfactoria-. ¿Ginny donde está la mayonesa?

-Oh, pues no hay –repuso Ginny queriendo parecer confundida.

-Pero si mamá la puso en la canasta –dijo Ron mirándola con el ceño fruncido.

-Bueno, parece que no la puso, ¿no? –dijo con una pícara sonrisa-. Iré a buscarla, Harry acompáñame ¿quieres?

-No hace fal…

-Ya venimos –expresó Harry sonriendo.

No dudó y se paró de un salto. Colocó una mano en la cintura de Ginny y ambos se marcharon lo más rápido que pudieron, así ni Ron ni Hermione podrían replicarle nada.

Hermione sabía perfectamente, que Ginny había quitado la mayonesa de la canasta y la había escondido mientras los chicos jugaban Quiddicht (sabiendo que era el aderezo preferido de Ron), lo supuso aunque no sabía exactamente donde.

Reinó el silencio entre los dos. Un silencio incómodo e indeseado.

Sin soportarlo más, Hermione tomó aire y habló:

-Siento lo que pasó el año pasado –dijo casi arrepintiéndose de sus palabras.

Ron levantó la cabeza y la miró.

-¿A que te refieres? –preguntó acercándose a ella con disimulo.

-Ya sabes, yo… bueno te besé –dijo Hermione que sentía como sus mejillas ardían.

-No tienes porque sentirlo, o a caso… ¿Te arrepientes de eso?

Hermione no sabía que contestar, la verdad era que no se había arrepentido, es más, había estado pensando en ello por el resto de los días.

-Pues… no, no me arrepiento. ¿Tú si? –preguntó mirando sus ojos azules penetrantes.

No se había dado ni cuenta, pero estaban tan cerca, allí sentados en el pasto, con el sol caliente sobre ellos, que podía sentir la respiración dificultosa de Ron.

-Jamás me arrepentí de lo que pasó –respondió sonriéndole.

Aquella sonrisa hizo que Hermione se relajara más, y se la devolvió radiante de alegría.

Ron se le acercó aún más y le corrió el pelo de la cara con delicadeza hacia atrás, de modo que sus labios se rozaron. Respiraban entrecortadamente por la ansiedad de besarse que sentían.

Hermione cerró los ojos esperando que aquel beso se vuelva a repetir, pero con la diferencia que no estaría Harry para intervenir, o quizá si…

Las risas provenientes de Ginny y Harry les llegaron tan cerca que se separaron casi sin pensarlo.

Hermione insultó por lo bajo. Ron la escuchó y largó una carcajada.

Ginny se paró en seco al verlos tan cerca y desvaneció su sonrisa, seguramente se había dado cuenta del error que había cometido.

-¿Dónde esta la mayonesa? –repuso Ron aún sonriendo.

-No la encontré –dijo Ginny despreocupada.

Comieron los sándwiches que las chicas habían preparado minutos antes y pasaron el resto de la tarde hablando, riendo y jugando Quiddicht.

Hermione y Ron estuvieron muy tensos durante el resto del día, casi ni se hablaban y se miraban cuando el otro estaba distraído con otra cosa.

Sin embargo era una situación demasiado embarazosa, viendo como Ginny y Harry se besaban y abrazaban con tanta libertad como si fuera algo normal.

Es que en realidad si lo era. Era algo normal, que Ron no se animara a besarla y decirle lo que sentía enfrente de los demás, era otra cosa…

Para el ocaso, los chicos ya habían vuelto a la Madriguera con la canasta llena de los desechos que sobraron.

Ya en la cocina, los cuatro tomaban un té preparado por la señora Weasley, y esta limpiaba la canasta que habían traído.

-¿Ginny puedes ir a limpiar el cuarto de Ron? Hoy Harry deberá dormir allí –dijo la señora Weasley.

-¿Por qué yo? ¡Es el cuarto de Ronald! –se defendió-. Que lo limpie el.

La señora Weasley se dio vuelta y gritó.

-¡Te he dicho a ti, no a el! Sube ya y limpia el cuarto. Será tu novio el que deba dormir hoy ahí.

-¡Mi novio dormirá conmigo, pensé que ya habíamos acordado eso! –gritó Ginny poniéndose de pie.

-¿Sabes que? Me importa poco, arréglense ustedes, yo decía para que Hermione no tenga que dormir con Ron, pero si así lo quieren…

Hermione miró a Ron y se ruborizó, pero no hizo ningún comentario.

La señora Weasley se dio vuelta y salió de la cocina llena de ira.

-Perfecto, ya que no dijo nada. No te molesta dormir con Hermione. ¿Verdad, Ron?

Ron negó con la cabeza y Ginny miró a Hermione.

-Bueno, no me molesta pero yo podría dormir contigo y…

-Perfecto, dormirás con Ron entonces. Lo siento amiga pero el es mi novio, y quiero que duerma conmigo –dijo Ginny guiñándole un ojo.

Luego extendió su mano para agarrar la de Harry y se lo llevó hacía el cuarto, dejando a Ron y Hermione solos en la oscura cocina y nuevamente con un silencio incómodo de por medio.