Capitulo 4
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Puedo dormir en el living si quieres -dijo Ron mirandola con una sonrisa tímida en el rostro.
-No, por favor Ron es tu cuarto, yo dormiré en el living -espuso Hermione nerviosa.
-Nada de eso, no lo permitiré. El sillón es demasiado incómodo.
-¿Entonces? -preguntó Hermione.
-Dormiras en mi cuarto, claro si no te molesta. Tengo dos camas -dijo Ron.
-Perfecto -concluyó Hermione.
Harry entró en la cocina justo cuando su amiga terminaba de hablar.
-Siento interrumpir, pero Ginny te llama. Esta limpiando el cuarto de Ron -le anunció sentandose en frente de su amigo.
Hermione no dijo nada, se limitó a ponerse de pie, y con expresion magestuosa salió de la cocina tras echarse hacia atrás su larga cabellera.
-¿No es hermosa? -preguntó Ron con la mirada perdida en la puerta que acababa de cerrar Hermione.
-La verdad que sí, es muy bonita -dijo Harry riendo.
-Bueno, tampoco te pedí que seas tan expresivo, Harry -gruñó Ron.
-¿Dormiras con ella? -preguntó Harry haciendo caso omiso a lo que su amigo había dicho.
-Pues si, no tiene nada de malo ¿verdad?
-No, claro que no. Espera ver lo que Ginny hizo en tu cuarto -dijo Harry riendo.
-¿De que hablas? -preguntó con el ceño fruncido.
-Nada, amigo, nada. Solo lo está limpiando.
Hermione golpeó la puerta de la habitación de Ron, y la voz de Ginny la hizo pasar.
Cuando cruzó la puerta, ahogó un grito.
Ginny estaba con su varita levantada dandole toques mágicos a cada cosa que veía.
Las dos camas se habían convertido en una matrimonial, tal como la que había en el cuarto de Ginny.
Las ventanas estaban tapadas por una larga cortina de color azul oscuro hasta el piso y había rosas rojas por todos lados.
-¿Te gusta? -dijo Ginny sonriendo.
Hermione no podía moverse, le encataba la idea de dormir con Ron, pero ¿que diría el cuando viera todo eso? Seguramente se iba a pensar que Hermione fue la que preparo aquello, y no queria parecer desesperada, de ningún modo iba a pasar por eso.
-Creo que se te fue la mano, Ginny -dijo Hermione entrando en la habitación.
-No se me fue nada, ¡es perfecto!
-El va a pensar que fui yo la que preparó todo esto -repuso Hermione confundida.
-Claro que no, no te preocupes. Conoce bien mis gustos, se va a dar cuenta que fue idea mia. Solo que cuando entres hazte la sorprendida, ¿de acuerdo? -dijo Ginny
-Creo que dormire en el living, Ginny. Esto es mala idea, si llegara a entrar tu madre...
-Mi madre saldrá esta noche. Irá a cenar con papá y volverán muy tarde. No creo que se atreva a entrar sabiendo que tu estas con Ron. ¿Sabes? Mi madre no es tonta, Hermione.
-¿A que te refieres con que no es tonta? -preguntó Hermione aún parada en el medio de la habitación.
-Se enteró de lo que pasó entre Ron y tú, y está al tanto de mis planes, quedate tranquila -añadió al ver la expresión de Hermione-, dice que eres perfecta para el. ¡Ella te adora! Es mas, la idea de que vengas a casa no fue de Ron, si no de ella.
Hermione se tranquilizó, aunque no le hacía ninguna gracia que la señora Weasley sea cómplice de Ginny para lograr que Ron le pidiera de ser su novia.
-Lo que necesita mi hermano es estar solo contigo, y un ambiente perfectamente caracterizado para aquello -explicó Ginny mientras se paseaba por el dormitorio-. Debe crearse un clima único, y no va a poder resistirse. Te lo garantizo.
Hermione estaba sorprendida y saboreaba la idea de que aquella noche Ron pudiera decirle lo que sentía, y que a la mañana siguiente todo fuera distinto. Pero sin embargo, había algo que no le cerraba...
-En fin, vamosnos antes que suban los chicos -dijo Ginny saliendo por la puerta.
Hermione se demoró unos segundos, le echó un vistazo a la habitación que había quedado totalmente distinta y con una sonrisa se retiró del cuarto cerrando la puerta tras ella.
Bajaron a la cocina, donde todavía estaban Ron y Hermione charlando. Se callaron de golpe cuando ellas entraron.
-¿De que hablaban? -preguntó Ginny sentándose en las piernas de Harry.
Hermione se quedó parada y buscaba con la vista una silla para sentarse.
-Oh lo siento, mamá me pidio que las lleve al jardín para lavarlas. Están todas mojadas -dijo Ginny guiñiandole el ojo disimuladamente-. Puedes sentarte arriba de Ron, solo es un rato Herm.
Hermione miró a Ron y este le dedico una enorme sonrisa, que le hizo entender que no había ningún tipo de problema.
Temblando de pies a cabeza, se sentó con las piernas juntas sobre las de Ron y le rodeó el cuello con los brazos para poder sujetarse.
Después de varios minutos hablando y riendo casi se había olvidado de que estaba sentada arriba de Ron, este había depositado su mano izquierda sobre una pierna de Hermione, justo arriba de la falta y con la otra la tenía por la cintura para que no se fuese para atrás.
-Harry, amor, ¿me acompañas al jardín a seguir limpiando las sillas? -preguntó Ginny dandole un beso en la nariz.
-Claro -dijo este poniendose de pie.
Hermione amagó a levantarse para poder sentarse en la silla que su amigo iba a dejar libre, pero se detubo y volvió a caer sobre las piernas de Ron cuando Ginny levantó su mano derecha y la puso justo frente a su cara.
-Lo siento Herm, tambien debo lavar esta.
Harry tomó la silla y se fue tras Ginny dejando a Ron y Hermione, una vez más solos en la cocina.
-¿No tienes esa extraña sensación de que siempre quieren dejarnos solos? -preguntó Ron riendo.
-Pues si la tengo -contestó Hermione riendo también.
-Quizá deberiamos aporvechar, ¿no? -dijo Ron
-Lo siento, ¿aprovechar que? -dijo Hermione mirandolo a la cara.
Estaban tan cerca, que podían oir sus corazones latir tan fuerte por la emoción.
-Aprovechar que siempre quieren dejarnos solos, para retomar lo del lago -dijo Ron acercándo su cara a la de Hermione.
Sus labios volvieron a rozarse, pero algo los interrumpió.
No fue Ginny, ni Harry, si no Hermione que había hechado la cabeza hacía atrás confundida.
-Lo siento, es que... No quiero que entre tu madre y nos vea, así... -dijo Hermione mirando hacia abajo.
Ron la agarro dulcemente de la barbilla y le levantó la cara hacia el.
-No tienes de que preocuparte, mejor salgamos al jardín, Ginny y Harry deben estar "limpiando las sillas" -repuso riendo.
Hermione le dedicó una sonrisa, agradecida de que el la haya comprendido. Se tomaron de la mano, casi inconcientemente, y ambos salieron de la cocina dejando atrás un intenso momento de nerviosismo.
