Capitulo 5
Llego la noche y con ella la desesperación de Hermione. Ya habían acabado de cenar, y estaban los cuatro solos en toda la Madriguera.
Ginny y Harry decidieron ir a acostarse ("demasiado temprano" pensó Hermione) y ella y Ron se habían quedado solos en la cocina jugando ajedrés mágico.
-Me ha comentado Ginny que tus padres salieron a comer y volverán tarde -dijo Hermione mientras movía una de las torres.
-Sí, a papá lo han invitado a cenar, ya sabes por el trabajo, y tenía que ir obviamente, con su esposa -contestó Ron mirando el tablero.
Siguieron charlando de lo más tranquilos mientras movían atras y adelante las piezas del ajedrés.
Hermione bostezó ligeramente y Ron la observó por unos segundos.
-¿Quieres ir a dormir? Ya es un poco tarde... -dijo Ron con una sonrisa.
-No estaría mal, ¿vamos?
Ron asintió con la cabeza y ambos se levantaron de la mesa dejando el ajedréz aún sin terminar.
Hermione subió las escaleras delante de Ron y cuando puso una mano en el picaporte de la puerta sintió como su corazón se aceleraba. ¿Qué pensaría Ron al ver todo lo que Ginny había preparado?
Abrió la puerta tras un largo suspiro y entró.
Ron venía detrás de ella así que cerró la puerta al entrar.
-¡Veo como Ginny ha limpiado mi habitación! -dijo riendo.
Hermione no sabía que decir, asi que se quedó parada junto a la puerta observando a Ron que con una amplia sonrisa (quizá de satisfacción) recorría con la mirada la nueva habitación.
-¿Cuánto tiempo le ha llevado a mi hermana hacer esto? -le preguntó dandose vuelta.
-Pues... no lo sé. No sabía que haría esto, si tu quieres yo puedo dorm...
-¿Te molesta que pasemos la noche los dos en esta cama? -preguntó Ron que se había dado cuenta de lo que Hermione iba a decir.
-Bueno... no -concluyó Hermione dedicandole una sonrisa tímida.
-A mi tampoco me molesta. ¿Tienes tu piyama?
-Está en la pieza de Ginny, iré por el.
-Ni te molestes. Se cierran con llave y ningún conjuro puede abrir esa maldita puerta. Puedo prestarte algo si quieres... -dijo Ron revolviendo en su placard.
-No te hagas problema, dormiré con esto -dijo Hermione y señaló su cuerpo.
Ron la miró. Estaba vestida con unos shorts de jeans muy cortitos, y arriba vestía una musculosa blanca ajustada al cuerpo, dejando parte de su abdomen al descubierto.
-¡Hey! -exclamó Hermione al ver que Ron se había quedado mirándola.
-Si, lo siento. Esta bien si no quieres nada...
Ron se sacó la remera y Hermione desvió la mirada, incómoda. Estaba tan lindo, con los músculos marcados y el pelo rojo que le caía al costado de su cabeza.
Hermione se sacó las sandalias y se metió en la cama tapándose hasta el cuello.
-Vas a morirte de calor -dijo Ron riendose mientras se colocaba al otro lado de la cama.
Hermione sonrió y bajó la colcha hasta su cintura.
Ya ambos acostados y con la mirada fija en el techo se quedaron en silencio, pero no era un silencio incómodo como siempre, era un silencio acojedor, que los hacía sentirse bien mutuamente.
Estaban a simple centímetros de distancia, en una misma cama, juntos pero tan separados a la vez...
-¿Sabes? Hay algo que quiero decirte -empezó Ron mirando hacia el lado de Hermione.
-¿Si?
-Si, desde el año pasado, digo... el beso ¿recuerdas? -tartamudeó Ron.
-Imposible olvidarlo -repuso Hermione aún sonriendo.
-Bueno, yo... no dejo... de pen-pensar en tí.
Hermione se incorporó y se sentó en la cama sin sacarle la mirada de encima.
Se tiró todo el cabello hacia atras de modo que caía sobre su espalda, y con una voz suave y dulce dijo:
-¿De verdad?
Ron asintió. No sabía como había tenido el valor para hacerlo, para decirle que no había podido parar de pensar en ella, y en aquel beso que se habían dado.
No sabía que le diría Hermione, pero ya no le importaba, se había arriesgado, había hecho lo que Ginny le había recomendado por años. Y se sentía mejor, con un peso menos de encima, aunque todavía sin saber lo que Hermione pensaba al respecto.
-Yo tampoco paré de pensar en tí -dijo Hermione.
Quizá era el momento. Ron sonrió exageradamente, tenía ganas de saltar y de gritar, pero cayó y se acercó a Hermione.
Levantó su mano derecha y le corrió con delicadeza el flequillo que le caía sobre la cara.
Después de varios segundos con las frentes pegadas, y sintiendo la respiración del otro, sus labios se encontraron, de la manera más tierna, dulce y sincera que jamás habían experimentado.
Ron la separó con cuidado de el, aún con su mano sobre la cara de Hermione, y la miró a los ojos.
-Ya que Ginny preparó todo esto para nosotros, me gustaría preguntarte algo.
Hermione no dijo nada, estaba tan emosionada, tan felíz, que no podía expresar lo que sentía solo con palabras. Asi que, esperó a que Ron hablara de nuevo.
-¿Te gustaría ser--
Hermione le rodeó el cuello con los brazos y le dio un profundo beso que duró varios minutos.
-¿Eso fue un sí? -preguntó Ron riendo.
-Obvio, tonto -respondió Hermione volviendolo a besar.
Y así pasaron la noche, entre besos, abrazos y caricias, uno al lado del otro sintiendo como sus corazones latían con más fuerza cada vez que se acercaban.
