Capitulo 13
Hermione
entró y cerró la puerta.
No sabía que hacer,
quizá Ron no había escuchado, pero si lo había
hecho estaban en graves problemas.
Se sentó en la cama en
silencio sin saber muy bien que decir, hasta que Ron rompió el
silencio.
-Me dijiste que baje rápido a desayunar -dijo
despreocupado.
-Sí, ¿y por qué no bajaste? Te
estaba esperando -dijo Hermione tratando de parecer indiferente, pero
su voz la delataba.
-Sí bajé, no finjas que no sabes
-dijo Ron aún con las manos bajo la nuca, como si nada malo
pasara.
-Oh, no te vi.
-Pero Ginny si me vio -volvió a
decir Ron.
-¿Ah sí? No me dijo--
-¡Basta
Hermione no finjas más! ¡Escuché todo! -gritó
Ron poniendose de pie.
Ya no optaba por aquella postura de
despreocupado ni finjia que todo estaba bien. La pura verdad era que
había escuchado, sabía que Ginny había estado
con Harry y por si fuera poco, tambien se la había agarro con
Hermione.
-¿Qué es todo? -preguntó Hermione-.
Ginny solo me estaba diciendo--
-¿Encima tenes la cara para
mentirme? ¡Sé muy bien que Ginny estuvo con Harry!
-gritó aún con más fuerza.
No paraba de dar
vueltas por la habitación y de vez en cuando se agarraba el
pelo con las manos y tiraba de el como un loco.
Hermione tenía
miedo, nunca lo había visto así tan enojado, fastidiado
y -le pareció a ella- un poco desilucionado.
-Lo siento, es
que no queria--
-¿Qué no querias? ¿QUE LO
SUPIERA? ¡TARDE! Ya me entere -exclamó Ron desde la
puerta.
Hermione no lo miraba, tenía la vista clavada en el
suelo de la habitación y con su mano derecha sostenía
firmemente la varita. No es que pensara atacar a Ron ni mucho menos,
pero en la situación que estaba era mejor tener
protección.
-Ron, tranquilizate. Iba a contartelo de todos
modos.
-¡No me mientas mas! No ibas a decirme nada, se lo
juraste a Ginny. Iba a ser el único idiota que no sabía
nada, mientras ustedes se reían a mis espaldas, ¿no es
cierto?
-No, no es cierto. Jamás nos reiríamos de tí
-dijo Hermione tratando de calmar los ánimos.
Ron frenó
de repente y la miró con desprecio. No sabía ni por que
estaba enojado con Hermione, después de todo la culpa la tenía
Ginny y su 'amigo' Harry.
Empezó a respirar más
normal y se sentó en la otra punta de la cama bien lejos de
Hermione.
Ella se acercó despació temiendo que Ron
la sacara de un puñetazo, pero nada de eso ocurrió.
Llegó
hasta el y le rodeó los hombros con su brazo izquierdo.
Ron
la miró y forzó una sonrisa en sus labios que pareció
más una mueca de dolor.
-Todo está bien. Ellos se
aman. ¡No, espera! -dijo al ver que Ron despegaba los labios
para reprochar-. Es Harry, no es dean ni otro. Harry tu amigo de hace
más de siete años, el la ama y prometio cuidarla
siempre.
Ron no dijo nada, asi que Hermione volvió a
hablar.
-Están grandes, y tienen todo el derecho de hacer
lo que quieran. ¿No te acuerdas? Nosotros estuvimos a punto de
hacerlo... -dijo Hermione sonrojada.
-Pero no es lo mismo -dijo
Ron con la cejas arqueadas.
-Es lo mismo, Ron. Ginny solo tiene un
año menos que nosotros, y ya es mayor de edad. Si realmente
escuchaste todo el diálogo, deberías entenderla y estar
con ella en el momento más importante de su vida. Tiene miedo,
está asustada y no tiene nada que ver con Harry. Si no
contigo.
Ron permaneció en silencio por unos minutos hasta
que se dió vuelta y miró a Hermione.
-Tienes razón,
gracias Hermione. Y siento haberte gritado de esa forma -dijo
besándola dulcemente en los labios.
Hermione sonrió
satisfecha y muy conforme con su duro trabajo y se levantó
dejandolo solo. Te prepararé el desayuno, y Harry y Ginny
bajarán a desayunar con nosotros, ¿te parece bien?
-preguntó la chica desde la puerta.
-Perfecto -dijo Ron
tratando de sonreir.
Hermione le devolvió la sonrisa y se
dirigió al cuarto de Ginny antes de bajar las escaleras,
aprovechando que Ron aún tenía que cambiarse.
Tocó
dos veces y Ginny abrió con lágrimas en los ojos.
Parecía desesperada.
-Todo está bien -dijo Hermione
dandole palmaditas en la espalda.
Harry había aparecido, ya
cambiado, por detrás de Ginny y miraba a Hermione
asustado.
-Hablé con Ron. Después de que me gritó
y todo eso, entró en razón. No esta enojado, solo tiene
miedo por tí. Pero todo está bien, ¿bajan a
desayunar? -preguntó Hermione mirandolos con autoridad.
-Sí,
vamos -dijo Ginny agarrando a Harry de la mano y yendo tras Hermione
bajaron a la cocina.
Al llegar se sentaron en la mesa y con un
movimiendo de la varita de Harry prepararon un desayuno para
cuatro.
-¿Bajará Ron? -preguntó Ginny con una
mueca en la cara.
-Sí, es más, ahí viene
-dijo Hermione señalando a la puerta.
A los segundos que
dijo eso, Ron entró con la mejor cara que encontró.
Llevaba
una sonrisa en los labios, muy poco convincente, y al entrar se
revolvió el pelo con ambas manos.
-Siento todo lo que pasó.
No debí escuchar trás la puerta, pero tú
deberías habermelo contado -dijo sentandose frente a Ginny y
Harry.
-Lo siento, es que no quería que te enojaras con
Harry ni mucho menos conmigo -dijo Ginny con una tímida
sonrisa.
Ron sonrió, ahora si de verdad, y miró a
Harry que le devolvió la mirada.
-Cuidala, por que soy
capaz de matarte -le dijo extendiendole la mano, que Harry
estrechó.
-Que no te quepa la menor duda, amigo -respondió
Harry.
-¡Y tú ven aquí! -dijo Ron volviendose
a su hermana.
La agarró del pelo y la tiro contra el. Se
abrazaron por unos segundos tan fuertemente que Ginny creyó
que se le habían roto un par de costillas.
-¿Prometes
no decirle nada a--
-¿Alguna duda? -dijo Ron enojado.
-Ron
por favor, no le dig--
-Solo era broma, no le dire nada -dijo Ron
riendo.
Hermione miró a su novio. Se sentía
satisfecha, no solo por el esfuerzo que había hecho si no por
que Ron había cambiado y mucho. Ya no era aquel niño
que discutía por todo y que siempre quería tener razón,
ahora era un hombre y mas maduro.
Entendió perfectamente lo
de Harry y Ginny y hasta lo aceptó, aunque a regañadientes.
Lo
besó en la frente y se sentó junto a el.
Desayunaron
lo más tranquilos, comentando cosas y riendose de los chistes
de Ron que parecía otra vez de buen humor.
A la tarde, ya
el tema había sido enterrado en lo más profundo de sus
pensamientos. No cabía otra cosa que diversión, alegría
y amor.
Faltaba un día, y la gran fiesta iba a dar comienzo
en La Madriguera.
