Hola gente, se suponía que publicaría los jueves pero ya que Diminuta publico el suyo (Prometidas) yo quiero agradecerle publicando el mio.

Otra cosa, me acabo de enterar que Arendelle aparentemente esta en noruega :P no lo sabia, pero para efectos de este fic, Arendelle y Escocia están limitados por una sierra.

PD: Recomiendo mucho sus fic Princesa y Prometida los cuales son unos de mis favoritos :3


Capítulo 3

Luego de la noche tan agitada todos ayudaban a levantar el campamento desde temprano, todos excepto Anna a quien se le dificultaba levantarse.

–Anna, levántate –Decía el rubio sacudiéndola levemente –Anna, tenemos que ir a ayudar.

–¿Ayudar? Por supuesto que voy a ayu... –Empezó a roncar

–Anna ¡vamos! Incluso tu hermana está ayudando –Intentaba llamar su atención.

–¿Que mi hermana qué? – se despertó de inmediato y miro atónita como Elsa cargaba algunas tiendas junto con Mérida –¿Esa es Elsa?

Anna se levantó y puso atención a ambas regentes.

–¿Quién diría que su majestad tuviera fuerza para cargar unas sucias telas? – comentaba Mérida con gracia.

Elsa solo rió ante el comentario –Deja de burlarte Mérida...– "¿Mérida? ¿Desde cuándo llamaba por su nombre a la princesa; o a cualquier noble?" Se preguntaba Anna mientras las espiaba –...también tengo que ayudar –Mérida rió cómplice.

–Y a pesar de todo ni siquiera te despeinas –Dijo al notar que la belleza de la reina siempre estaba intacta a pesar de todo.

–Bueno, una Reina siempre debe estar presentable –Dijo con falsa altanería.

–Es exactamente lo que dice mi madre –Rodó los ojos –Aunque tu llevas esas palabras a un nivel de perfección –Dijo sin pensarlo –Amm...bueno, lo q–que digo...es...es.. –Trataba de justificarse.

La reina se sonrojo un poco ante las palabras de la pelirroja y al notarla tan nerviosa rió bajamente con la palma en su boca muy educada –Gracias –Expresó para evitar que la princesa dijera algo indebido en su pésimo, aunque tierno, intento de minimizar el cumplido.

Por su parte, Anna no dejaba de sorprenderse ante lo visto.

–Oye Anna, deja de espiar y ayúdame – le reprochaba el rubio –No te preocupes que dudo mucho que Mérida le haga algo.

–Esa es la cuestión Kristoff –Apunto Anna – Elsa no le ha hecho nada a la princesa y la princesa no le ha hecho nada a Elsa.

Kristoff se hacerco y las miro –¿Y eso es raro?

–Claro que sí y ¿desde cuándo Elsa es tan amable con alguien? A pesar de abrir las puertas en Arendelle siempre actuó fría y distante con todos, excepto conmigo ¿Qué pasa entre ellas?

–Sea lo que sea, es bueno ¿no? –Intento Kistoff apuntar el lado positivo.

–Creo que si –Respondió Anna tomándose un poco de tiempo para pensarlo –¡Tienes razón! Es bueno que empiece a socializar aparte de mi –Analizó enérgicamente.

Lo que Anna no sabía era lo que había sucedido horas antes. Poco tiempo de irse a descansar Mérida no pegaba un ojo preocupado por su brazo. Para calmar sus ansias se levanto, tomo su arco y silenciosamente se dirigió a un lugar apartado para improvisar una diana y dar en el blanco como acostumbra. Había practicado por varios minutos y todas las flechas las había errado.

–¡Maldición! –Refunfuño –Será una mala noche.

–Yo creí que eras mejor con el arco – Una suave voz la tomo desprevenida. Al ver a la reina a sus espaldas oculto su brazo

–Es por el frió que está haciendo –Contesto molesta al notar que la temperatura disminuía.

–¿Ah sí? – Con cautela se acercó a la pelirroja – Pensé que estabas acostumbrada a los cambios de temperatura.

–Bueno, mi puntería con el arco no es algo de tu incumbencia –le reprochó fastidiada pasando a su lado dispuesta a marcharse.

–Vine a intentar mejorar las cosas contigo y tú solo me respondes así – Había olvidado el protocolo de dirigirse a una princesa. Se sentía desesperada al no poder mejorar la relación con la princesa "¿Porque intentaba tanto agradarle?" se preguntaba.

–¿Y quién te dijo que yo quería mejorarlas? –Realmente si lo quería, pero no lo iba a admitir, ya que de cierta forma seria como admitir que quiere llevarse bien con alguien como su madre; y eso era impensable.

–Si tanto te molesta mi compañía ¿porque te querías quedar conmigo antes de que nos atacaran? –Inconscientemente se acercaba hacia la princesa. –Dime –Exigió –¿Porque siempre estas molesta conmigo? –Interrogo la reina al ver su mal humor

–Porque la gente como tú no me agrada – Dijo señalándola olvidando que su mano temblaba.

Elsa se sorprendió pero por más despreciativas que fueron las palabras ella no dejaba de ver como el dedo que le apuntaba temblaba sin parar. –¡Princesa! Tu brazo –Expresó preocupada

Mérida rápidamente lo oculto –N-no es nada, pronto pasará.

La reina se acerco rápidamente e intento tomar el brazo de la pelirroja, pero se arrepintió y junto sus manos –Déjame ayudarte –Le dijo casi en suplica.

Mérida lo pensó un poco y al final acepto. Extendió su mano y esta no dejaba de temblar –No puedo detenerla.

Elsa se acercó más a ella, tomo con ambas manos la mano de la princesa y un resplandor empezó a crearse. Mérida pudo sentir como el frió que aún quedaba en su brazo poco a poco desaparecía y un suave calor la cubría. Cuando este dejo de brillar, la rubia levanto el rostro para mirar fijamente a la princesa – ¿Está mejor?

Mérida como si estuviera hipnotizada solo respondió bajamente –Si –Para luego sonreír enérgicamente.

Tal vez fue por unos segundos pero pareció varios minutos. La princesa al darse cuenta de la situación aparto rápidamente la mirada y con lentitud, casi negando la acción, aparto su mano de las de Elsa.

–Tus manos son frías –Alcanzó a comentar

–¿No es de esperarse? – Sonrió.

Mérida rió nerviosamente, luego miró su mano y se alegró de que esta dejo de temblar. Con una sonrisa tomo su arco y disparo a la diana dando perfectamente en el blanco.

–Soy excelente con el arco –Dijo ahora orgullosa

Elsa sonrió por un segundo para luego entristecerse. –yo lo siento…

–Ya no te disculpes –Dijo, volviendo a disparar partiendo a la mitad la primera flecha –Sé de experiencia que la magia es difícil de controlar y nunca sale como esperas –Bajo el arco y miro a Elsa directo a los ojo y sonriéndole satisfecha por sus últimos tiros.

–¿Así que ya has tenido experiencia con la magia? –Se mostró curiosa ante el comentario.

–No tanto como tú, pero una vez casi convierto permanentemente a mi madre en oso.

–¿Convertiste a tu madre en oso? –Pregunto sumamente extrañada. –Aparte de la nieve, jamás había escuchado tales cosas.

–Bueno fue un accidente –Se trató de excusar, no quería parecer alguien cruel o malo que convierte a la gente en animales

–¿Y cómo conviertes accidentalmente a tu madre en oso? – esta vez ya estaba más curiosa que extrañada.

–S-solo quería cambiarla –Intentaba explicar.

–¿En oso? –En este momento estaba molestando más que preguntando.

–¡Sí!, digo ¡NO! Quería cambiar su forma de ser.

–¿Porque querías eso? – Ya no sabía si preguntar solo por el hecho de incomodar a la princesa o hacerlo por curiosidad. Al final decidió hacerla por ambas razones.

–Porque no soporto su forma de ser, siempre siguiendo el protocolo, completamente rígida, sistemática, nunca se divierte y siempre trata de convertirme en algo que no soy –Caminaba de un lado a otro intentando explicar sus razones. –La gente así me molesta mucho. –Finalmente pudo concluir.

–¿Así que yo soy así? Por eso te molesto tanto. –Esa pregunta hizo que inexplicablemente sintiera su corazón detenerse un momento. ¿Tanto le importaba agradarle a Mérida?

–T-tu, bueno, me das la impresión de ser... amm –Intentaba no meter la pata con sus palabras, aunque sabía que era difícil. –No eres sincera con lo que sientes y te reprimes con todos; incluso contigo misma –La miro preguntándose si había dicho lo correcto –Bueno, es lo que me parece –Intento minimizar su comentario.

Elsa silenció por un momento mirando hacia otro lado, luego dirigió la mirada hacia Mérida –Es difícil cuando tus sentimientos pueden congelar a alguien al que amas.

–Pero no lo has hecho o ¿sí? –Mérida se acercó lentamente a ella.

–A mi hermana –Lo dijo completamente avergonzada –Por enfadarme con ella accidentalmente casi la congelo permanentemente.

–¿Y te sorprende que yo convirtiera a mi madre en oso? –Soltó sin medir sus palabras y al darse cuenta tapo su boca con ambas manos –Perdona –Apenas se le pudo entender.

La reina quedó impresiona por su comentario que al final solo pudo responder con una suave risa característica de su elegancia.

A Mérida casi se le desmonta la quijada por su reacción. Por unos instantes pensó que la congelaría de pies a cabeza.

–¿Cómo puedes ser tan despreocupada con cosas así? –Apenas logró decir por la risa

–¡¿Qué?! B-bueno, supongo que solo vivo el momento confiando en que todo saldrá bien –Explicó sin pensarlo mucho. Mérida no es de las personas que recapacita en las consecuencias, ella solo actúa en el momento impulsivamente; una cualidad que la reina empezaba a apreciar.

Elsa dejo de reír y la miro fijamente –Deberé aprender eso de usted, princesa…

–Mérida, llámame Mérida. Sinceramente no me gusta mucho todo el protocolo y eso. –Ya le empezaba a molestar todo el formalismo que Elsa usaba en ella, tal vez porque la hacía sentir tan lejana a ella.

–Entonces puedes llamarme Elsa –Le respondió con una sonrisa.

–¿Estas segura que puedo llamar a la gran reina de hielo por su nombre? –Dijo Mérida divertida.

–Si soy la reina, puedo decir cómo me deben llamar los demás, ¿no?

–¿Eso quiere decir que confías en mí, Elsa?

La rubia calló por un momento y luego sonrió –Lo pensaré –Camino hacia su tienda elegantemente dejando a la princesa casi sin aliento –Buena noches Mérida.

–B-buenas noches Elsa –Pudo apenas reaccionar. Luego sonrió a sí misma "No ha sido una noche tan mala después de todo" pensó antes de irse a su tienda y dormir las pocas horas que aún les quedaba para descansar.


Sé que no es mucho pero intentaré mejorar xD No se olviden de los comentarios y gracias por leer :)