Hola lectores, lamento no actualizar la semana pasada pero estaba de vacaciones en lo que describiría como un pueblo amish, en otras palabras: 0 tecnología. En fin, aquí les dejo el cuarto capítulo, disfrútenlo
Capítulo 4
Después de levantar el campamento el grupo seguía avanzando decididos a terminar con esto. Todos comentaban sobre las extrañas creaturas que les atacaron en la noche y como estas se creaban de la nada desde la nieve en el suelo. Muchos de los hombres de Mérida comentaban su desconfianza hacia la Reina invernal y estos no hacían ningún reparo para que no llegaran a oídos de la acusada.
Mérida suspiró al escucharlos y se dignó a decir levemente –Perdóname Elsa –Mientras se detuvo y cabalgo con Angus hacia donde se escuchaban los comentarios. La Reina ni siquiera la miro ya que incluso ella aun temía muy dentro de sí que todo lo que sucedía era por su culpa y la sensación de impotencia la abrumaba enormemente.
– "Perdóname Elsa" –La voz de su hermana la saco de sus cavilaciones. – ¿Desde cuándo la princesa de Dunbrogh te llama por tu nombre? –Anna realmente estaba curiosa por lo que sucedió en ese cambio tan extremo en ellas.
Elsa sentía como un pequeño rubor subía en sus mejillas por la sorpresiva pregunta –Solo hicimos una tregua –Dijo con voz serena aunque su interior estaba ligeramente agitado.
– ¿Realmente es eso? –Interrogó acercándose a su hermana haciéndola sentir nerviosa pero no perdió su elegante postura.
– ¿Y qué otra cosa podría ser? – Dijo con su usual tono frio
– ¡Amistad! –Dijo con tanta jovialidad y emoción.
– ¿Qué? –Miro hacia donde estaba la pelirroja y la vio amenazar a uno de sus hombres con la espada en lo que parecía una discusión mientras el resto a su alrededor reían e incitaban a una pelea. "¡Que barbaros!" pensó. – ¡Imposible! Ni siquiera la conozco tanto.
– ¡Vamos Elsa! no es como si fueras a casarte con ella que necesitaras tiempo para conocerla –Rio
–¡Anna! –Se sonrojo sobremanera –Deja de decir tonterías. –Bajo el rostro mirando el piso del trineo.
–Solo era una broma, no te sobresaltes hermana. –Continuaba riendo ante la respuesta. –No es malo que hagas amigos Elsa. Deberías ser más sociable –Sonreía mientras la miraba con calidez.
–Recuerda que no conocemos nada sobre el reino de Dunbrogh ni de sus regentes y no estamos en momentos de hacer amigos ni confiar en nadie –Sentencio fríamente deteniendo el buen humor de Anna.
–Pues no sería mal momento para hacer aliados –Le contesto Anna intentando convencer a la Reina.
–Ahora no, Anna –Fue lo último que dijo para terminar la conversación.
Mérida regresó nuevamente donde las regentes de Arendelle –Lo siento, ahora estarán callados. Elsa le dedico una sonrisa en agradecimiento, acción que Mérida respondió con un leve movimiento cortes de la cabeza en señal de aceptación. Ambas tardaron un poco en separar la mirada, si bien es cierto que habían hecho las paces por el momento la mirada de Mérida seguía inquietando mucho a Elsa, sin embargo ya no deseaba huir de ella, sino que cada vez se le hacían más llamativos esos ojos azules que con tanta pasión la miraban. "¿Pasión?" se preguntó a si misma antes de apartar su mirada.
En ese momento el sonido de un árbol cayendo alertó a todos que miraron a un enorme gigante de nieve aparecer. Todos quedaron sorprendidos ya que el coloso era notoriamente más grande que los demás y además estaba cubierto por una armadura de hielo que lo hacía ver una creatura de temer.
El monstruo los miró y rugió fuertemente haciendo que los caballos se agitaran y los guerreros se asustaran. Tomó una roca y la lanzó hacia el grupo.
– ¡Dispérsense! –Grito Mérida y a pesar de la advertencia el impacto de la roca logró golpear a algunos que cayeron de los caballos. – ¡Dingwall protege la carreta! ¡Los demás, ataquen!
–¡Anna! –Grito Elsa al ver una especie de lobos de nieve rodear a la chica. Con mucha ira saco hielo de sus manos formando estalagmitas, sin embargo las criaturas eran agiles y algunos pudieron esquivarlas.
Mérida observo rápidamente el entorno. La mayoría de sus hombres estaban atacando al gigante con flechas explosivas y espadas, los hombres de Dingwall protegían la carreta de provisiones de algunos lobos y las regentes de Arendelle estaban igualmente luchando con los canes. Decidida avanzó rápidamente con Angus y sacando su espada embistió a un lobo que estaba a punto de lanzarse hacia Anna. Luego cambio su espada por el arco y con una puntería excepcional mantenía a los lobos lejos de la princesa menor.
El coloso de hielo, sin impórtale los hombres de Mérida corrió hacia las regentes y lanzó su mano atrapando a Anna para sorpresa de los presentes. Elsa sin pensarlo dos veces lanzó su ataque incrustando el hielo en el brazo logrando inmovilizar al gigante mientras Mérida encendió un par de flechas explosivas y las lanzó hacia el hombro del monstruo. Para sorpresa de la pelirroja una de las flechas erro su blanco quedando en el pecho. Las explosiones no se hicieron esperar y aunque no le hicieron mayor daño, si fue lo suficiente para que soltara a Anna quien fue rescatada por Kristoff en Sven.
Mientras se alejaban de la batalla el coloso rugió estrepitosamente soltándose del hielo de Elsa y siguió a ambos intentando tomarlos con sus enormes manos, sin embargo Sven ágilmente se escabullía.
Mérida cabalgo hasta Elsa y con increíble fuerza la subió a Angus para ir detrás del gran monstruo. La jauría de lobos las siguieron e intentaban detener al caballo negro.
–¡Encárgate de los lobos! – Gritó Mérida a Elsa mientras trataba de alcanzar al gigante.
Elsa con sus poderes lanzaba explosiones que congelaban rápidamente a algunos lobos, sin embargo algunos los esquivaba. Se estaban acercando e intentaban morder las patas a Angus.
–¡Elsa déjalos! Necesito un puente hacia su espalda.
–¡¿Qué?! –Se sorprendió la rubia.
–¡Elsa el puente rápido! Necesito llegar a su espalda. –explico brevemente la pelirroja intentando que Elsa comprendiera.
La reina se aferró a la cintura de Mérida con su mano izquierda logrando un pequeño sobresalto en la princesa, se inclinó todo lo que pudo y con su mano derecha creó un puente de cristal mientras Angus cabalgaba por él. Con forme se acercaba se dirigió hasta la espalda del monstruo.
–Dirige a Angus –Le ordeno Mérida dándole las riendas
–¡Mérida espera! – Tomo las riendas apenas reaccionando, sinceramente no sabía lo que planeaba la pelirroja.
Mérida saltó del caballo incrustando su espada en la espalda del coloso y con gran agilidad subió hasta la nuca que estaba sin hielo y solo era nieve –¡Veamos qué te parece esto! –Con fuerza introdujo su brazo en la nuca dejando una esfera en su interior. El gigante se movía fuertemente tratando de quitarse a la pelirroja quien se aferraba, sin embargo no pudo y resbaló del coloso llevando consigo una pequeña cuerda donde antes estaba la esfera. –¡Demonios! – maldijo y brinco tratando de alejarse del monstruo, sin embargo una enorme explosión la alcanzo y la hizo cae fuertemente en la nieve junto con restos de hielo y nieve del gigante.
–¡Mérida! –Escucho levemente junto con un pequeño silbido que le evito reconocer la vos. Al levantar la mirada vio a uno de los lobos acercarse hacia ella. Trato de levantarse pero la caída la dejo aturdida y un agudo dolor en su costado impidió que se moviera. Lo único que logro ver antes que todo se desvaneciera fue al lobo destruirse por un ataque de hielo.
–¡Mérida, Mérida, Mérida!
Toda su cabeza daba vueltas y el molesto silbido en sus oídos aún era leve pero molesto. Frunció el señor esperando que su cabeza dejara de dar vuelta antes de abrir los ojos.
–¿Te sientes mejor? –Le dijo una vos gruesa
–Me duele mucho la cabeza – Abrió lentamente los ojos para darse cuenta que estaba dentro de una de las tiendas descansando.
–¿Y tú brazo? –Le dijo el joven alto de cabello oscuro.
–¿Mí qué? –Le miró extrañada.
–Tu brazo no deja de temblar –Señalo –¿Acaso fue la reina?
–Si – Dijo vagamente, sabia para donde quería llegar el chico –Pero fue un accidente –Trato de defenderla.
–Aun no confió en ella. ¿Y si fue a propósito? ¿Porque no pides que lo cure?
–Ya lo hizo pero veo que la solución no es permanente. –Dijo un poco decepcionada
–Princesa esto podría ser una treta de la bruja.
–¡YA BASTA! Esto no es nada, ya se pasará.
El joven Macintosh suspiró –¿Fue por eso que no lanzaste esa bomba con el arco? ¿Por eso fue que te lanzaste estúpidamente hacia él? –Interrogo el chico aun sabiendo las respuestas.
–No podía arriesgarme a que una flecha fallara y perdiéramos esa potente bomba. Mejor la ponía con mis propias manos. – Intentaba que la situación no se tornara dramática.
–Y por eso casi te matas. Ahora tú también estas herida. –La regañó
–¡Espera! ¿Qué? ¿Quién más está herido? –Ahora está muy preocupada por el comentario.
–Tenemos varios soldados que están heridos pero estables, no te preocupes. –Mérida suspiro de alivio – También hay problemas con los alimentos, mucho se perdió en este ataque. Temo que no podremos llegar a la cima de la montaña.
–Esto es malo. ¿Y qué hay de las armas?
–Ya casi no tenemos flechas y esa bomba que casi te mata era la única. He hablado con los demás y los tres estamos de acuerdo en que debemos volver. –La miro con seriedad – No podemos seguir con esta travesía.
Suspiro desganada y pensó por varios segundos –Tienes razón. Llama a la Reina, hablaré con ella y prepara las tropas para marchar.
–Si princesa. –Dijo siguiendo sus órdenes y agrego – y Mérida; ten cuidado con ella. – Mérida no se dignó a verlo al rostro y este solo salió esperando que sus palabras fueran escuchadas. Si bien había cosas que no encajaban en estos ataques si había algo innegable, y es la nieve. ¿Quién más tiene el poder de hacerlo? Y aunque su interior le decía que Elsa era inocente, su mente le decía que todas las señales apuntaban hacia ella, pero "¿Qué hay de Anna?"
Antes que siguiera con sus cavilaciones una suave vos se oyó desde afuera –Voy a pasar –En cuanto escucho escondió su brazo y no respondió. –¿Mérida te sientes bien? –Miró preocupación.
–Claro, no te preocupes y ¿cómo están Anna y el chico?
–Bien, gracias a ti están a salvo –La miró con cariño agradecida por lo que había hecho sin embargo sus manos no dejaban de temblar. Situación que fue notada por la pelirroja quien poso su mano sobre las frías manos de Elsa y pudo sentir como esta se tensó ante el contacto.
–Tranquila al final salió bien –Intento reconfortar a la reina con sus palabras.
–Pero tú y tus hombres están heridos –Dijo todavía preocupada y con un poco de culpabilidad.
–No te preocupes ellos son chicos duros –Dijo con tranquilidad
–Creo que todos ustedes son chicos duros –Suspiro contagiándose de la tranquilidad que Mérida le brindaba
–Aun crees que soy una bárbara, ¿no?
Elsa miró sus manos que seguían sujetadas por la mano de Mérida quien al darse cuenta la soltó lentamente y se sonrojo levemente por no darse cuenta que la seguía sujetando. –No. Creo que eres de corazón cálido –La miro fijamente y luego sonrió con picardía – e impetuoso.
El rostro de Mérida estaba tan rojo como su cabello –Q-que no te escuchen mis hombres o ya no me respetaran –Fue todo lo que pudo decir ya que no es buena recibiendo cumplidos.
–Dudo mucho eso. Aun Intimidas mucho – Era bastante obvio que se estaba divirtiendo a costa de la princesa
–¡Espera! Yo no intimido –Le contradijo –Además tu intimidas más que yo. –Dijo sin pensar
Elsa solo miro hacia otro lado –Suelo ser peligrosa para los que se acercan –Dijo fríamente.
Fue bastante obvio para la pelirroja que había metido la pata; nuevamente –Creo que eres torpe, no peligrosa. –Intento arreglar las cosas.
La reina al escuchar ese comentario le fue imposible reír –Tu si sabes hacer cumplidos –Volvió a mirarla
–Y-yo lo siento, no era mi intensión –Trataba torpemente de justificarse pero para suerte de Mérida esos intentos patéticos le hacían volver el humor a la reina
–¿Así que me llamaste para hacer malos cumplidos?
–¡No! Yo… –Trató de tomar un tono más serio al ambiente –En realidad es por lo que paso en el ataque. –Elsa noto que la conversación se tornó más seria y puso toda su atención – Temo que las provisiones fueron afectadas así que ya no podemos continuar.
–Entiendo...
–También, me gustaría que ustedes regresen a Arendelle –Pidió seriamente preocupada por las regentes
–Eso no es posible –Se negó poniendo seriedad a sus palabras.
–Pero Elsa, esos monstruos iban tras tu hermana
–¿Qué? –Si bien estuvo alarmada por Anna durante el ataque jamás noto que iban tras ella específicamente. La preocupación hizo que la temperatura del lugar cayera rápidamente.
–Era bastante obvio, ellos destruyeron las provisiones y los demás iban tras Anna. Es muy peligroso que continúen sin un ejército. Yo quisiera que regresaran a Arrendelle y nosotros las escoltaremos hasta que estén a salvo.
Elsa por un momento se sorprendió ante la petición de la princesa ya que no se conocían tanto como para arriesgar a sus hombres en un reino desconocido, pero la mirada de la pelirroja estaba llena de seguridad en lo que decía –Mérida te agradezco y si es lo que dices será mejor que Anna regrese, sin embargo yo debo seguir. –Elsa estaba segura de continuar su misión con o sin ayuda ya que quería resolver este misterio cuanto antes y cuantas menos vidas arriesgara por ello, mejor.
–¿Qué? ¡Claro que no! Tú no puedes ir sola a tan peligroso lugar. – Discutió Mérida al escuchar la decisión de la reina.
–Creo que esta es una decisión mía –Sentencio con indiferencia típico de ella
–Creo que es una estu...
Antes de continuar escucharon un alboroto en el exterior que detuvo la discusión –¡NOS ATACAN! Grito uno de los guerreros. Mérida con dificultad se puso en pie, tomo su espada y salieron de la tienda donde se encontraron con varias creaturas humanoides de nieve atacando a los hombres que aún estaban de pie. Uno de los monstruos se dirigió hacia Mérida pero la princesa con gran agilidad corto la cabeza de nieve sin dificultad, aun estando herida por la caída. –¡ELSA! –Escucharon a lo lejos haciendo que buscaran por toda la escena la dirección de donde venía la aguda vos. Cuando la localizaron notaron a una de las creaturas llevarse en hombros a Anna quien luchaba por soltarse sin éxito alguno.
–¡ANNA! – Grito Elsa mientras corría desesperada hacia su hermana, pero no noto que una de las creaturas había lanzado una gran esfera de hielo hacia la reina.
–¡ELSA CUIDADO! – Mérida corrió hacia ella y se lanzó para que ambas evitaran el proyectil; cuando levantaron la mirada vieron a los humanoides huir por túneles subterráneos raptando así a Anna.
–¡ANNA!
Aquí esta otro capítulo más, creo que tardare en seguir publicando porque acabo de entrar a la universidad y ya saben cómo es esto los profesores se encargan para quitarle toda vida fuera del campus, en fin, cualquier comentario será bien recibido.
Gracias a Violet Scent por su comentario, realmente he estudiado las personalidades de Elsa y Mérida para interpretarlas lo mejor que he podido y aunque no lo creas estas chicas son muy parecidas, algo que quiero explotar en los próximos capítulos.
Y gracias a Diminuta por seguir este fic n.n aun espero la continuación del tuyo vale xD
