Hola lectores, espero que todo en su vida este de maravilla n.n Aquí yo con un capitulo algo corto, pero fue porque Diminuta me regaño por no subir este semana xD (na! no es cierto)
¿Quieren saber quiénes son las extrañas creaturas de nieve y quienes son los culpables? :D jejeje ya se irá descubriendo el misterio. Disfruten y nuevamente gracias por sus comentarios.
Capítulo 5
– ¿Y bien? –Pregunto Mérida a Macintosh quien salía por uno de los túneles por los que escaparon las creaturas.
–Le hemos perdido la pista –Dijo preocupado, mirando con temor a la reina que se encontraba alejada y con los brazos cruzados –Además estos túneles se extienden por kilómetros y se dividen en varios caminos.
–Pero tenemos que seguirles –Expresó desesperada por fin la reina.
–Son extensos, podríamos estar perdidos por semanas sin encontrar una salida –Contradijo el joven alto
–Pero tengo que encontrar a mi hermana –Comentó en voz baja, casi más para ella misma que para los demás.
–Tranquilízate Elsa, debemos trazar un plan. –Se acercó Mérida tratando de calmarla notando el cambio en la temperatura.
– ¿Cómo voy a tranquilizarme si ellos la tienen? –Miro a la pelirroja suplicando por respuestas. La desesperación llenaba todo su ser y trataba de calmarse juntando sus manos, dando unos paso lejos de la princesa –pero ¿por qué ella? ¿Por qué se llevarían a mi hermana? –Se decía nuevamente a sí misma.
–No lo sé –La miraba sin saber que decirle –Pero iremos por ella en cuanto nos restablezcamos de armamento y alimento.
–¡¿Qué?! ¡NO! No puedo esperar tanto.
–Pero Elsa… –Intento razonar la princesa
–Ustedes regresen –Respondió recordando las malas condiciones en la que la mayoría se encontraba "Ya no quiero involucrar a más personas en esto" ser repetía una y otra vez –Esto no es de su incumbencia.
–¡¿Qué?! Espera. Deja de intentar hacer todo tu sola. Podemos ayudarte –Intento acercarse a ella.
–¿Cómo? –Se alejó de Mérida –Están heridos y tu casi… – "casi te matas por nosotras" Esas palabras provocaron un extraño vacío en su interior y un miedo aun peor. Tomó un largo suspiro y con el garbo que la caracteriza –Solo serán un retraso. –Dijo con frialdad.
–Pero Elsa, no puedes hacer esto sola ¿a dónde iras a buscarla? –Se empezaba a molestar por la terquedad de la reina.
–Es obvio que la tienen en la cima de la montaña y si me espero a traer un ejército desde Arendelle quien sabe si llegaremos a tiempo. –La brisa había empezado a moverse con agresividad y disminuir más la temperatura.
–¡Porque eres tan testaruda! –Mérida empezaba a levantar la voz –Podemos hacer algo…
"Ya basta, no quiero que te hagas más daño" pensaba mientras negaba con la cabeza al escuchar las palabras de la princesa – ¿Porque insistes en ayudar a un reino que no es aliado? –"No ves que no quiero dañarte más"
–¿Quién dijo que pienso en reinos o posiciones? ¡Solo intento ayudarte!
Mérida la miraba fijamente y Elsa sabía que esa era su debilidad ante ella, sin embargo tomo el poco valor que tenía, endureció su rostro y con todos los años de práctica escondió en lo más recóndito de su ser cualquier sentimiento "Lo que hay en ti, no dejes ver" –Pues ya no eres de utilidad, así que vete de una vez y no me causes problemas – Dio media vuelta y empezó a caminar hacia la montaña.
Las palabras de Elsa la hirieron profundamente y la llenaron de ira. "¿Por qué insistes en apartar a todos?" pensó. Tomo una bola de nieve y se la arrojo con todas su fuerzas dando en el hombro izquierdo de la reina. Ante la acción Elsa volteó y la miró molesta, levantó su mano dispuesta a conjurar su magia, pero apretó el puño desvaneciendo toda intención. Sus miradas se clavaron con decisión e ira. – ¡Bien! Como quieras –Grito la pelirroja con furia sin apartar la vista "Si no me quieres a tu lado, ¡vete!" –Su majestad puede ir donde le plazca, la dejaremos sola. –Hizo una reverencia con falsedad, casi en burla y continúo clavándole la mirada hasta que por un breve instante Elsa sucumbió ante la de Mérida demostrando tristeza y apartándola con vergüenza. Elsa siguió caminando sin voltear hacia atrás.
–¿La dejaras ir? – Pregunto el Joven Dingwall que se acercaba a ella mientras miraba a la reina partir. Mérida lo miró con molestia por sus palabras –Porque yo no lo haría –Dijo al mirar esta vez a la princesa.
Mérida sintió una molestia llenarla por completo que solo pudo expresar con un gruñido. Volteó de manera agresiva y camino hacia el campamento –¡Levanten todo! Nos largamos.
Elsa avanzaba hacia la montaña escondiéndose y esquivando a las creaturas "Al final era más fácil sola" se decía intentando calmar el remolino de sentimientos que le causaba pensar en lo que le había hecho a Mérida y el peligro que corría Anna. Continúo hasta llegar a un peñasco que le impedía continuar con su camino. Creo un puente de cristal pero una creatura se dio cuenta y avanzó detrás de ella ropiendo el delicado puente. Corrio todo lo que pudo para llegar al otro extremo y al último instante salto a la orilla pero sus manos no alcanzaron a aferrarse haciendo que cayera hacia el vacío. Cerro los ojos esperando su iminente fin pero no paso, en cambio estaba suspendida en el aire, algo sujetaba su brazo.
–¡Vamos, no te quedes ahi! Intenta subir que yo no puedo sola.
Al mirar de dónde provenía la voz logró notar una cabellera roja y alborotada. –¡Mérida!– dijo mientras miraba las manos de la princesa temblar sujetando la de ella. Con su otra mano se aferró a las de su salvadora y subió sana ya salva.
–¿Cómo llegaste hasta aquí? –Hablaba entrecortado por el susto y el esfuerzo de subir
–Tengo un caballo, ¿recuerdas? –Señalo a Angus
–¿Creí que me dejarías sola? –Dijo sin mirarla.
–No tienes tanta suerte, ademas no pienso dejarte toda la diversión a ti. –Elsa la miró sorprendida y Mérida le regalo una sonrisa que la hizo sonrojarse.
Por unos instantes toda la preocupación se desvaneció y se pudo sentir tranquila, pero la realidad volvió a su memoria –Ahora lo único que me preocupa es Anna –Dijo con melancolía.
Mérida suspiró, sabía que los momentos que estaba pasando la rubia no eran los mejores de su vida y quería ayudarla aunque sea tranquilizándola –También estoy aquí para hacerme cargo de las creaturas mientras tu te preocupas de tu hermana. – "Vale, esa no era la idea idiota" se reprochó.
–¿Y con eso pretendes alentarme?
Rio nerviosamente –No soy buena para estas cosas, solo para luchar
La reina levanto una ceja para luego solo suspirar. –Sera mejor que sigamos ya que continúas con la intensión de seguirme.
Mérida la miro con molestia –Un 'gracias' no estaría mal.
–Mérida. –Dijo sin mirarla.
–¿Si? – La miró con una sonrisa.
Elsa dirigió su mirada directo a los de la pelirroja –Gracias – Dijo con un poco que cariño en sus palabras. Luego se volteó nuevamente para continuar caminando.
–De nada –Sonreía triunfante – Además, no te preocupes tanto –Elsa la miro extrañada –si se llevaron a Anna es para mantenerla viva, sino la hubieran matado en el campamento y no se huieran tomado las molestias de raptarla…
Poco a poco abría los ojos sintiendo un leve dolor de cabeza que le nublaba la visión y que al aclararse pudo notar en el lugar que se encontraba. Se levantó rápidamente y hecho un vistazo a lo que había a su alrededor. Unas columnas de hielo se alzaban imponentes en la habitación terminando en una red de nervaduras góticas que se unían en la arista central de la cual iniciaba desde ahí un hermoso candelabro lleno en detalles de copos de nieve. Las paredes, los muebles, el cielo raso e incluso el piso estaban hechos en hielo. Al mirar donde se encontraba, vio que la cama no era de hielo, sino de madera muy bien decorada. Paso su mano en el colchón y noto que era suave rellenado en plumas y sus cobertores eran suaves hechas de pieles muy finas. "Pero, ¿Qué…"
–Buen día Princesa.
Anna pego un grito asustada por el desconocido encapuchado que se encontraba observándola –¿Quién eres y que quieres de mí? –Se encogió de hombros y se ocultó en las sabanas sin perderlo de vista
–¿De ti? Quiero que disfrutes tu estancia en el castillo que he hecho para ti y para la reina Elsa.
–¿Para mí y Elsa? –Se sorprendió por las palabras del extraño frente a ella –¿La conoces? ¿Conoces a Elsa?
–No todavía, pero espero que al traerte aquí su majestad decida venir; sola.
–Pues no lo creo, ella esta con los guerreros de Dunbrogh.
Hizo una mueca de desprecio –Esos barbaros son tan molestos, por su culpa he tenido que mandar a mis creaturas a que se desagan de ellos. Solo necesito a la Reina.
–¿Tu eres el causante de esto? –Se sorprendió al mismo tiempo en que el terror invadía el cuerpo de la pelirroja
–Sí, solo quiero atraer a la reina hasta acá y es lo que ha estado haciendo. –Se dirigió hasta la puerta de doble hoja hecha en hielo que se habría pesadamente –En estos momentos esos barbaros ya no están con la Reina Elsa por lo que debo prepararme para la llegada de su majestad. Si me disculpa princesa debo retirarme. –Camino cruzando la puerta –¡Ah! Y una cosa más, no intente huir. Estas puertas solo se abren con mi consentimiento. Que pase buena tarde –Hizo una reverencia antes que las puertas se cerraran retumbando muy fuerte en toda la habitación.
Perdón por lo pequeño el capítulo pero no me dio tiempo de terminarlo, así que lo dejaré hasta aquí y cuando termine lo que falta lo subiré. Les recompensaré con yuri :D pero no se emocionen, será ligero porque no me gusta el fuerte -.-
Y sé que deben pensar que Mérida le gusta aguantar el desprecio de Elsa, pero en realidad la estoy interpretando un poco más madura de lo que eran en la peli y que gracias a lo que paso con su madre aprendió a escuchar a los demás y tenerle paciencia y consideración. Aprendió aponerse en los zapatos de los demás. Espero que no piensen que es masoquista xD
Gracias por sus comentarios y no vemos pronto. Chao n.n
