Declaimer: Los personajes no me pertenecen; son de Stephanie Meyer y J.K. Rowling. Sólo la trama es mía.

Un gatito defensor

El rostro de Lucius Malfoy era algo digno de fotografía; se veía pálido y a punto de pasar a morado, temblaba y Bella podía apostar que no respiraba y que en cualquier momento se desmayaría.

"Alguien allá arriba la tiene agarrada conmigo", pensó seriamente

―Esto debe ser alguna clase de error ―masculló Lucius igual o hasta más pálido de lo que estaba.

―El sombrero seleccionador nunca comete errores, señor Malfoy, siempre tiene la razón con respecto a las casas de los estudiantes, así que Isabella está en Gryffindor ―contestó Albus Dumbledore con la rasposa voz llena de seguridad.

―Ella es una Malfoy, Dumblendore, y ningún Malfoy ha estado en ninguna otra casa que no sea Slytherin ―protestó Lucius en voz alta, levantándose y cambiando su color de piel de blanco al rojo por la rabia contenida.

―Señor Malfoy, su sobrina ya fue escogida para su casa y no está en Slytherin ―explicó el anciano con completa calma, como si hablara con un pequeño niño.

―Pero usted no entiende… ella… Gryffindor… ―comenzó a hablar incoherentemente mientras miraba a su sobrina, quien observaba el suelo como si fuera la cosa más interesante de todo el mundo mágico.

―Lo entiendo perfectamente. Ahora, si me disculpa, me gustaría mucho hablar con su sobrina ―dijo el director mientras se levantaba de su asiento. Lucius estaba tan estupefacto por lo sucedido que no se dio cuenta que el anciano lo había sacado disimuladamente de la oficina y para cuando ya lo había hecho, había escuchado un claro Fermaportus, eliminando toda su esperanza de entrar en la oficina nuevamente.

Bella estaba tan asombrada como su tío de haber sido puesta en Gryffindor. ¿Por qué tenía que ser ella la primera en romper la tradición de su familia? No solo había quedado en otra casa sino que, para agregar más el castigo, la casa en la que había quedado era la enemiga de Slytherin.

"Sea quien sea, cuando este arriba tú y yo vamos a tener problemas", pensó mirando al techo como si pudiera traspasarlo con su mirada.

Dumbledore miraba atónito a la castaña. El apellido Malfoy no solo era conocido en todo el mundo mágico sino que era muy respetado. Pero a pesar de ello, cuando había mirado a aquella pequeña castaña con sus ojos idénticos a los de su primo pero mucho más profundos, sinceros e ingenuos supo que ella no era una Malfoy (al menos no por completo) y esperaba firmemente que el futuro tiempo con su familia no la afectara.

―Isabella, ¿qué opinas de la casa que te ha sido elegida para tí? ―preguntó el anciano observando cada expresión que la muchacha hacía.

―Izzy ―farfulló ela tímidamente mirando al suelo.

―¿Disculpa?

―No me gusta que me llamen Isabella. Mis tíos me llaman Izzy porque Draco me llama así ―confesó ella.

El viejo asintió y supo que había un gran lazo entre Izzy y Draco por el cariño que ella manifestaba cuando lo mencionaba.

―No creo que el sombrero se halla equivocado ―admitió ella, observándolo.

―¿A qué te refieres?

―Sé que de alguna manera debo estar en Gryffindor pero también sé que mi familia estará decepcionada de mí por ello ―explicó Izzy mirando a los ojos de Dumbledore.

―Pues te aseguro que te sentirás muy cómoda ―comentó él intentando animarla.

―Lo dudo ―murmuró ella con el ceño fruncido.

―¿Por qué? ―volvió a preguntar el anciano.

―Soy una Malfoy, estoy consciente de lo complicada que es mi familia y de la… fama que acarrean ellos en este mundo y sobretodo en Hogwarts pero ellos son buenas personas. De verdad.

Dumbledore estaba sumamente seguro que esa niña se sabría defender si algo malo pasara pero deseaba que nada malo le sucediera. Desde que había sabido la historia de sus padres pensó que se encontraría con una chica de un temperamento igual o quizás peor que el Draco Malfoy. Fue una verdadera sorpresa encontrarse con una muchacha tímida e ingenua que parecía un gatito tratando de defenderse.

Bella sentía que aunque su familia posiblemente se decepcionara de ella por haber quedado en Gryffindor, ella debía estar allí, lo sentía en todo el cuerpo, sabía que ahí era donde pertenecía. Y que lo demás solo era una piedra en el camino de su vida que ella no permitiría que arruinara su estadía en Hogwarts.

Viviría, haría nuevos amigos y no dejaría que el recuerdo de él atormentara cada pequeño paso que daba. Ella debía e iba a continuar con su vida porque lo supiera o no, se curarían las heridas y las olvidaría.

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Draco caminaba tranquilamente hacia al comedor cuando se encontró a Blaise hablando con Vincent muy animadamente.

―¿Qué sucede, Blaise? ―preguntó verdaderamente intrigado.

―Tu padre acaba de salir de la oficina de Dumbledore completamente pálido y muy malhumorado ―le contestó Blaise después de cómo observo que Lucius Malfoy salía a punto de matar a alguien con solo mirarlo.

Draco pensó en el por qué su padre habría salido de tan mal humor y llegó a la conclusión de que no podría ser su culpa ya que el año acababa de comenzar.

Siguió pensando mientras caminaba hacia comedor y sus ojos se fijaron en la mesa de Gryffindor.

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Después de haber hablado con Dumbledore decidió que era hora de ir a su casa y conocer a las personas con las que compartiría su estadía.

Dumbledore también se había ofrecido a llevarla personalmente pero ella negó diciendo que debía aprender por sí sola. Después de que él se guardara una pequeña risa asintió con la cabeza y le dio unas cuantas instrucciones, la contraseña de su casa y le deseó suerte ( en su interior deseaba que no se perdiera, y si lo hacía que fuera encontrada por algún profesor) y ella se retiró, algo nerviosa.

Había entendido más o menos las instrucciones de Dumbledore y siguió caminando. Se dio cuenta de cómo algunos chicos se le quedaban mirando y agradeció mentalmente que un elfo se hubiera llevado sus maletas ya que se vería ridícula con tantas cosas.

Estaba tan abstraída en sus pensamientos que no se dio cuenta que una persona venia en dirección contraria hasta que chocaron y ambos terminaron en el suelo, ella con dolor de cabezo y él avergonzado.

Izzy pudo observar al chico con el cabello castaño y alto ayudándola a ponerse de pie nuevamente.

―Lo siento tanto, fue mi culpa ―se disculpó Neville mirando fijamente a la chica que había derribado recientemente.

"Es muy hermosa, que hermosos ojos tiene", pensó mientras la observaba. Esperaba que en cualquier momento la chica lo insultara o lo regañara por andar distraído.

―Tranquilo, fue mi culpa ―contestó ella con una voz muy dulce de niña pequeña.

―Lo siento igual ―volvió a disculparse sintiéndose algo aterrado de que una chica así no le hubiera dicho nada por haberla tirado.

―Tranquilo, ¿cómo te llamas? ―pregunto con voz curiosa.

―Soy Neville y ¿cuál es tu nombre? ―más confianza asomaba en su voz.

―Mi nombre es Isabella pero puedes llamarme Izzy ―contestó ella dándole una sonrisa muy dulce y tierna.

―Encantado ―susurró él, avergonzado mientras le tomaba la mano y la estrechaba.

―Es un placer conocerte, ahora si me disculpas tengo que encontrar mi casa y creo que me perdí ―respondió ella ahora avergonzada mientras trataba de encontrar algún estudiante de su casa ya que se había rendido con el plan de que ella misma la encontraría.

―¿En qué casa estas? ―preguntó Neville.

―Estoy en Gryffindor ―contestó ella mientras se alejaba.

―Esa es mi casa también, puedo llevarte si quieres ―se ofreció tratando de ayudarla.

―¡Te lo agradecería tanto! ―exclamó con mucha amabilidad ella acercándose otra vez a él.

―No hay problema, sígueme.

Después de un rato caminando y charlando, Izzy averiguó que había estado más que pérdida. Más tarde cuando estuvieron en frente del retrato de La dama gorda y Neville dijo las palabras clave que eran Mimbulus Mimbletonia, entraron a la sala común.

Pudo ver la sala común de Gryffindor, era muy grande.

Neville le enseñó donde dormían los varones y donde las niñas. A Bella le pareció que Neville era un gran chico, algo tímido pero se veía que era una buena persona. Él se ofreció a darle un recorrido por Hogwarts para que se supiera guiar y ella aceptó encantada, sabiendo que quizás ellos podrían ser amigos.

Posteriormente después del paseo, Bella observó como los estudiantes seguían estudiándola y observándola, cosa que la ponía extremadamente nerviosa. Quiso preguntarle a Neville porque la gente la observaba pero se contuvo y se mordió el labio con nerviosismo mientras seguían avanzando entre los largos pasillos de Hogwarts.

―Hola Neville, Hola…―Dijo una chica de cabello castaño acompañada de un chico de cabello pelirrojo.

Tanto Hermione como Ron se quedaron impresionados con la chica que hacia compañía a Neville, nunca la habían visto pero era sumamente hermosa y tenía unos hermosos ojos aunque algo familiares.

―Hola chicos, Ella es Isabella pero pueden llamarla Izzy ―saludó él mientras Bella sonreía dulcemente y les daba la mano.

―Es un placer conocerlos, chicos ―comentó.

Bella se sentía bien, ya no era un pobre gatito abandonado en la lluvia, ahora era un gatito defensor.

"Quizás tu y yo no estemos en tan malos términos", pensó mientras ojeaba hacia arriba.

¡Hola! Lamento haberme tardado, esta semana fue una locura, siempre tenía exámenes y tarea pero ahora que termine podre publicar capítulos más seguido :D

Gracias a todas la lectoras y agradezco los comentarios de CaMuChI, Karen Swan, Cullen-21-gladys, elena Black Salvatore y Gissbella De Salvatore

Cullen-21-gladys: Hola, Ella llego empezando el 5 año pero va a ser diferente a Harry Potter y La orden del Fénix.

Espero sus comentarios sobre el episodio :)

Besos

-Lexi