Declaimer: Los personajes no me pertenecen; son de Stephanie Meyer y J.K. Rowling. Sólo la trama es mía.

Llorar hasta que te duela y hasta que te haga feliz.

Después de haber estado hablando un rato, Izzy le preguntó a Hermione si la podría ayudar a encontrar su habitación. Hermione aceptó encantada.

―Bueno, chicos, nos vemos en un rato ―se despidió Hermione.

―Nos vemos en el gran comedor para cenar ―le comentó Ron.

―Gracias por ayudarme, Neville ―agradeció Izzy mientras se acercaba a él y le daba un beso en la mejilla que logró que ambos se sonrojaran.

―De nada.

Inmediatamente después de que se alejaron de los muchachos, Hermione y Izzy se pusieron hablar sobre con quien compartiría habitación.

―¿Dumbledore te ha dicho el nombre de tus compañeras? ―preguntó Hermione.

―Sí, me los anotó ―respondió Izzy mientras sacaba de su bolsillo distraídamente un pergamino arrugado con una perfecta letra en él.

―¿Tus compañeras son Ginevra Weasley y Lavender Brown? ―preguntó la muchacha algo decepcionada.

―Eso parece ―respondió Izzy con un suspiro dulce.

―Escúchame, Izzy, si Lavender te molesta o te hace sentir incómoda quiero que me lo digas; a veces ella puede llegar a ser algo… charlatana y maliciosa ―manifestó-casi-ordenó Hermione.

―Oh, tranquila Hermione; soy una chica grande y me puedo defender solita pero gracias por ser amable conmigo ―respondió dulce y distraídamente Izzy mientras seguía caminando a su habitación en compañía de Hermione.

Hermione pudo notar como la pequeña Izzy intentaba pretender que era lo suficientemente fuerte. Notó que era un chica muy dulce pero no podía sacar de su mente la familiaridad de eso ojos tan peculiares que la pequeña castaña poseía. Inconscientemente, Isabella le recordó un poco a Luna por la tranquilidad con la que hablaba.

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Ron y Neville seguían hablando animadamente sobre Izzy mientras estaban en la biblioteca tratando de terminar la tarea de pociones que les había de dejado el profesor Snape.

―¿Cómo es que se conocieron? ―preguntó Ron, interesado.

―Estaba muy concentrado en que había dejado un libro en mi habitación e iba corriendo y no la vi hasta que ambos estábamos en el piso. Pensé que me insultaría por no haber tenido cuidado pero en realidad se disculpó como si ella tuviera la culpa ―respondió él, concentrado en el tema.

―Se ve que es muy dulce ―murmuró Ron.

―Sí, es muy amable conmigo ―contestó Neville.

Ron pudo ver como Harry entraba con Ginny mientras hablaban tranquilamente sobre algo.

―Hola, chicos ―saludaron Harry y Ginny a los muchachos.

―Hola ―respondieron ambos.

―Chicos, ¿han visto a Hermione? necesitaba preguntarle si podría ayudarme con una tarea de encantamientos que aún no logro entender ―preguntó Harry.

―Ella está ocupada ayudando a Izzy a conocer su habitación ―indicó distraídamente Neville mientras terminaba de escribir en su pergamino.

―¿Quién es izzy? ―pregunto Ginny, curiosa.

―Izzy es la nueva amiga de Neville ―comentó Ron sonriendo pícaramente y dándole un muy mal disimulado codazo al mencionado.

―No me suena ―contestó Harry.

―Es nueva. Neville la ayudó en los pasillos, es de Gryffindor ―alegó el pelirrojo.

― ¿Y cómo es? ―preguntó su hermana.

―Bueno… es muy simpática, divertida, alegre, sumamente dulce y amable, tranquila y pacífica ―respondió Neville con aire distraído mientras miraba el fondo de la biblioteca.

―Se oye muy agradable ―rió Harry.

―Sí, Neville la estuvo cuidado ―continuó Ron dándole codazos poco disimulados al pobre de Neville que iba adquiriendo un adorable color rosa.

Continuaron hablando en voz baja mientras terminaban la tarea. Harry estaba algo incómodo por las miradas que le daba la pelirroja, haciendo que él volteara disimuladamente la cara y continuara con su tarea. Luego de un rato decidieron que era un buen momento para tomar un descanso.

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Hermione e Izzy siguieron hablando hasta que llegaron hasta la habitación de la castaña. Sus pertenencias estaban encima de su cama, al lado de sus almohadas estaba Lizzy con su hermoso cabello castaño y sus ojos azules parecidos a los de Izzy que las observaban.

―Que linda muñequita, ¿puedo preguntar quién te la regaló? ―Hermione observaba a la muñeca y la acariciaba ligeramente.

―Oh, ella es Lizzy. Mis tíos me la regalaron tiempo después de que mis padres murieran, no era buena haciendo amigas así que Lizzy fue mi primera amiga verdadera ―respondió Izzy con mucha normalidad, como si hablara de su libro favorito.

―¡Oh, lo siento tanto! ―se lamentó Hermione mientras caminaba hacia Izzy con sinceras disculpas escritas en el rostro.

―Tranquila, no recuerdo mucho; solo tenía cuatro años, era prácticamente un bebé ―explicó ella tratando de reconfortar a Hermione.

―Está bien. Te voy a dejar para que te vistas, te espero en la sala común.

―¡Hermione! Será mejor que me esperes en el comedor, debo aprender a orientarme yo solita.

―¿Y si te pierdes? ―preguntó Hermione con voz preocupada y maternal.

―Algún amable estudiante me guiará, tranquila.―contestó Bella, segura de sí misma.

Cuando vio que Hermione iba a volver a protestar, Izzy hizo algo que hacía tiempo no hacía; se mordió el labio y sacudió las pestañas con la esperanza de que Hermione aceptara.

Increíblemente Hermione aceptó, aunque un poco insegura y la dejó para que se cambiara.

Mientras se vestía, Izzy empezó a recordar todo lo que había vivido después de que sus padres hubieran muerto: tuvo unos increíbles padres adoptivos, una gran casa y mucho amor. Luego del divorcio, ella supo que algunas cosas cambiarían pero seguía queriendo igual a sus padres. Después volvió a Forks y su vida cambió; se enamoró de un vampiro que pensaba que la amaba pero lo único que consiguió fue romper su corazón. Recordaba cada una de las palabras que se dijeron ese día. Recordó el dolor que vivió todos aquellos meses hasta que hubo un momento en el que casi no lo pudo soportar. Y entonces llegó Jake. Él supo como hacer volver poco a poco a la antigua Bella, mas no lo logró por completo.

Suspiró.

Extrañaba el frio, extrañaba a Charlie, extrañaba a Jake. Quizás le escribiera una carta a éste último pero no sabía si él querría hablar con ella después de que ella se hubiera ido sin dar explicaciones. Como si no le importaran sus sentimientos.

No fue consciente de cuánto tiempo pasó hasta que estuvo vestida y sintió las lágrimas que caían desde sus ojos. Necesitaba una amiga. Pero no quería molestar a Hermione, prácticamente se acababan de conocer y aunque ella parecía ser una excelente muchacha aunque quizás algo sobre protectora. Le daba un poco de vergüenza hablar de cómo ella se deprimió por un chico aunque fuera algo muy común, no es tán común cuando el chico es un vampiro que desea su sangre.

"Sólo te sucede a ti", reflexionó.

Necesitaba una amiga y sabia con una con la que siempre iba a poder contar. Fue hasta su cama e hizo algo que estaba deseando hacer desde hacía mucho tiempo.

Se puso a llorar como una bebé. No le importaba lo triste que se viera; necesitaba desahogarse. Tomó a Lizzy y la abrazó como si su vida dependiera de esa pequeña muñequita. Siguió llorando unos momentos más hasta que sintió que le dolía. Y volvió a llorar un poco más.

―Tienes tanta suerte, a ti nadie te romperá el corazón ―susurró mirando fijamente a Lizzy, a sus enormes ojos azules parecidos a los de ella.

Recordó el tiempo que vivió con él pero pensó que era lo suficientemente joven y fuerte para sobrellevar todo.

"Soy una Malfoy al fin y al cabo. Y los Malfoy somos fuertes", pensó.

Volvió a llorar pero esta vez de felicidad, nunca había pensando en ella como una Malfoy sino como una Swan.

"Si vas a llorar, que sea por felicidad o hasta que duela para que aprendas que una sonrisa vale más que una lagrima" recordó que eso le dijo una vez su verdadera madre cuando era un bebé, recordó que estaba muy triste porque el pajarito que tenía por mascota se había ido.

Se limpió rápidamente las lágrimas y volvió a abrazar a Lizzy, recordando que cuando era pequeña y tenía pesadillas, la abrazaba, se iba caminando hacia sus padres y dormía con ellos. Era su forma de alejar las cosas malas de ella. Recordó que siempre que tenía pesadillas su padre la acompañaba sin importar la hora y la llevaba de vuelta a su cama, revisando debajo de su cama en busca de monstruos y no se iba hasta que ella estuviera dormida.

"Fui una niña con suerte", pensó

Decidió que era un buen momento para intentar leer algo ya que iba atrasada en sus clases y así adelantaría aunque fuera un poco.

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Harry caminaba tranquilamente hacia el comedor mientras seguía pensando en la manera que lo veía Ginny. Tendría que hablar con ella para que no hubiera malos entendidos. Después de todo era la hermana menor de su mejor amigo.

Estaba tan distraído que no se dio cuenta que una chica que venía leyendo había chocado contra él y lo había tirado al suelo.

―¡Lo siento mucho! no fue mi intención, iba distraído ―se disculpó rápidamente Harry mientras veía a una joven con cabello castaño claro en el piso junto a su libro.

―Estoy bien, fue mi culpa ―dijo dulcemente la chica.

―No, fue mi culpa, déjame ayudarte ―Dijo, mirando los ojos de la chica.

Ambos sintieron que el aire se les escapaba de los pulmones, no podían dejar de verse a los ojos. Sentían como una fuerza los atraía hacia el otro. Nada en el mundo importaba más que esa gran fuerza en ese momento, el mundo se pudo haber acabado y no se hubieran enterado.

"Que hermosa es", pensó Harry, atontado, sin despegar la mirada de ella.

Mientras Izzy intentaba alcanzar su libro que era sobre las artes oscuras, sin querer tocó la mano del muchacho que intentaba lograr el mismo objetivo.

Izzy sintió un choque de electricidad y mariposas por todo su cuerpo, se sentía feliz y risueña. Rápidamente quitó la mano, sonrojándose hasta el cuello.

"Se ve sumamente adorable" volvió a pensar Harry casi sin respiración.

Pudieron haber pasado minutos u horas y a ellos no le hubieran importado con tal de volver a tener las manos juntas.

―Oh, aquí estas Harry ―se escuchó la voz de Hermione, quien iba acompañada de Luna, Ginny, Ron y Neville.

Se levantaron rápidamente y se arreglaron mientras ambos se sonrojaban profundamente.

―Hola, Izzy ―saludó Neville.

―Hola, Neville ―respondió dulcemente la castaña, aún sonrojada.

"Que hermosa voz tiene, parece la voz de una bebé"

―Veo que conociste a Harry ―comentó Hermione.

―No en realidad, solo chocamos ―respondió Harry cuando al fin pudo encontrar su voz.

Izzy solo asintió.

―Soy Harry ―se presentó, dándole la mano.

―Mucho gusto, yo soy Isabella pero todos me llaman Izzy ―contestó ella, dándole la mano y recibiendo esa agradable descarga eléctrica.

―Un placer chocar contigo ―dijo Harry pero tan pronto lo dijo se sonrojó y empezó a tartamudear―. No, no es que sea un p-placer dejarte en el piso si-sino que ―continuó, avergonzado.

―Creo que ya entendimos ―murmuró Ginny. Su voz contenía un poco de sequedad.

Después de las presentaciones de Luna y Ginny (quien le lanzaba miradas asesinas a la castaña) decidieron ir al comedor.

¡Hola chicas!

Este capítulo va dedicado a XD-MaSeN-cUlLeN por todos lo reviews que me envió; ¡Por supuesto que la voy a continuar!

Agradezco los reviews de XD-MaSeN-cUlLeN, Cullen-21-gladys, Bella Uchiha Cullen, CaMuChI, Karen Swan, Aniel y Gissbella de Salvatore.

Les tengo 2 noticias sumamente importantes; una buena y una mala:

Mala: Tuve un pequeño accidente que hizo que me cayera por las escaleras del 2 piso de mi colegio (JAMAS DE LOS JAMASES, Bajes la escalera con un libro y escuchando música mientras hablas) por lo que tengo una fractura en la pierna y no podre ir al colegio a terminar el año (Quedan 2 semanas) y estoy triste porque no me podre despedir de mis amigos

Buena: Mandare toda la tarea por internet y listo; lo que significa que podre publicar más seguido

Espero sus comentarios y saber que opinan de este episodio.

Besos

-Una Lexi acostada con un piecito malo .