Naruto Shippuden es obra de Masashi Kishimoto.
¿Qué paso ayer?
(parte I)
Los rayos del sol traspasaban las finas cortinas blancas de la habitación iluminándola por completo. El joven que se encontraba en medio de la cama de dos plazas, dormía plácidamente protegiéndose de los rayos del sol con una almohada con la que tapaba su rostro. El sonido del despertador ocasionó que este reaccionara y lo intentara apagar estirando un brazo hacia la mesita de noche al lado suyo, pero al no lograr su cometido, se dio por vencido y se levantó a apagarlo.
―Demonios, me duele la cabeza- se cogió la frente, mientras intentaba ponerse de pie.
― ¿Cómo llegué aquí? - pensó, mientras paseaba su vista por toda la habitación. – Cierto, volví con Sasuke, pero…no recuerdo más… ¿Qué demonios pasó ayer? – se preguntaba mientras entraba al baño de su habitación y se disponía a darse una ducha.
Al rato salió, se vistió y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno. —Muero de sueño, me pregunto si Sasuke seguirá aquí – el joven dio una mirada al pasadizo y vio la puerta de su amigo cerrada. – Seguro se divirtió mucho ayer y anda dormido- Se dirigió hacia la cocina y encendió la radio, por alguna razón, tenía ganas de escuchar música.
Encendió la cafetera, prendió la cocina y colocó una sartén para luego echar unos huevos a freír
– Y ahora, nuestra canción más pedida – anunciaron en la radio.
De repente una tonada empezó a sonar, el rubio quedó estático… En su mente, empezaron a aparecer imágenes en desorden sobre la noche anterior. – N-no puede ser… - En ese momento, el sonido del teléfono lo sacó de sus pensamientos y se apresuró a contestar.
― ¿Hola? ¿Naruto?- era la voz de Hinata.
― Hina… ¿qué pasó?-
―Hola Naruto, justo quería hablar contigo. Llamé a tu celular pero está apagado, dime ¿estás bien? Ayer saliste corriendo y no supe de ti. – El ojiazul, abrió los ojos de la sorpresa, aquellas imágenes…eran reales.
Flash Back
― ¿Estás ebrio nii-san?- preguntó la muchacha de cabellos azules al ver al joven acercándose con dos vasos de quien sabe qué.
― ¿Yo? Noooo, para nada- Negó con exageración — Solo quiero platicar con mi amigo Naruto. ¿Qué? ¿No puedo? – preguntó sentándose al lado del rubio mientras pasaba un brazo a su alrededor y con el otro, colocaba un vaso de trago en frente de él.
― ¡Toma Narutin…en seco*! ¡Hoy nos divertimos a morir!- gritó el muchacho
― Eto…creo que yo paso – intentó negarse con una sonrisa nerviosa, pero el castaño lo miró amenazante. Luego de unas cuantas insistencias consiguió que el rubio tomase todo el licor.
Inmediatamente, las mejillas marcadas del oji azul, se tiñeron de color rosa, sus ojos se adormilaron y una sonrisa algo boba se dibujó en su rostro.
―Neji ¡¿qué demonios le has dado?!- preguntó con enfado Hinata, quien aparecía nuevamente en la escena, luego de haberse ido a la barra por otro trago para ella. Volteó rápidamente al no recibir respuesta, encontrándose a un Neji cabeceándose del sueño.
― ¡NEJI!- la oji perla samaqueo al muchacho quien abrió los ojos
― Solo le di. Le di un…un poquitito, casi nada… de… ¡DE TODO!- gritó al finalizar con los brazos extendidos. La muchacha lo soltó para coger el vaso de donde el rubio había tomado ocasionando que el castaño cayera a bruces contra la mesa. Hinata pasó el vaso rápidamente por su nariz
―Como sospeché, una mezcla brutal de licores—murmuró para sí —Estúpido Neji…rayos, Naruto – volteó preocupada a ver al chico que empezaba a reírse solo. La joven suspiró. Alzó la vista buscando a alguno de sus compañeros que la pueda socorrer. Cargar con dos ebrios no era nada sencillo, sin embargo, a los que pudo divisar se encontraban en iguales o peores condiciones. De repente una canción empezó a sonar y el DJ le subió el volumen.
― ¡Hina-chan!- una voz tras ella la hizo saltar de la impresión, volteó topándose con los ojos azules de Naruto fijos en ella.
― ¡Kya!... ¿Naruto? ¡No me asustes! – dijo, mirando al muchacho que se encontraba de pie a su lado, un tanto rígido.
― ¿E-estás bien Naruto?- preguntó nerviosa por la postura del muchacho. Sin decir nada, este caminó hacia la joven y la tomó de la muñeca llevándola al medio de la pista de baile.
― ¡HINA-chan, vamos a bailar!- dijo emocionado.
―Así te pareces al Naruto de la serie- sonrió la peli azul con algo de pesadez y con las mejillas sonrojadas, mientras se dejaba ser llevada por el muchacho. Realmente ese chico era lo más contrario a su personaje a simple vista, aunque para ella tenían mucho en común.
― ¡Me encanta esa canción! – gritó el rubio mientras empezaba a bailar.
La música era demasiado movida e inundaba al muchacho de alegría y emoción, de repente, sus pies empezaron a moverse rápido, sus manos también, parecía no tener control de su cuerpo. Bailó, bailó y bailó, sacó pasos de quién sabe dónde, siguió el ejemplo de John Travolta y de Michel Jackson. Las personas lo rodeaban, mientras que la joven intentaba seguirle el paso, sonrojada por la atención que causaba el muchacho. -¡Hora de la vuelta!- dijo el chico, mientras jalaba a Hinata, la enroscaba y le daba vueltas, la recostaba en brazos y seguía con un juego de vueltas. Hinata pedía que se detuviera, entre risas y suplicas, pero el chico disfrutaba la canción. Inmediatamente después de soltar a la peli azul, intentó hacer un movimiento especial, pero tropezó y se fue de espaldas contra un mozo que pasaba con una bandeja, la jarra que llevaba allí cayó en la cabeza de Naruto. Hinata se apresuró a ir con el joven.
― ¡Naruto! ¿Estás bien?- preguntó. Sin embargo, el muchacho se puso de pie, se dio media vuelta y sin decir más, caminó hacia la salida con paso rápido, ignorando a la muchacha qué se había detenido a ayudar al mozo.
Fin del Flash Back.
―No puede ser, hice el maldito ridículo – El rubio comenzó a temblar a causa de sus recientes recuerdos
― ¿Naruto?- preguntó la muchacha tras la bocina del teléfono.
―Sí…sí…- dijo, aun intentando caer en conciencia de lo que había hecho ayer.
―Qué bueno, estaba preocupada ¡No vuelvan a hacerme esto!- gritó en forma de reproche.
―Si…-murmuró el rubio, lo que inicio un silencio por unos segundos.
―Naru…
― ¡Hinata, perdóname!- el muchacho interrumpió a la joven. – ¡Disculpa por el mal rato de ayer! – sin más, colgó el teléfono. No podía siquiera hablarle a la muchacha después de que había hecho todo para hacer que él y su amigo, se divirtieran. ¡La había puesto en ridículo! y Hinata no se merecía eso, todo por el estúpido de Neji ebrio y la maldita canción pegadiza.
Tomó aire y suspiró. Ya resolvería luego la situación, ahora… tenía que desayunar y terminar algunos trabajos pendientes. Se encaminó hacia la cocina, apagó la radio y se quedó en silencio por segundos. Unos ruidos, muy similares a sollozos llamaron su atención. Se detuvo un instante para asegurarse de lo que oía.
― ¿Sasuke? – llamó. Siguió el ruido hasta la habitación de su amigo. Tocó, pero no recibió respuesta. Los sollozos seguían. -¿Sasuke? ¿Estás ahí? ¡Voy a entrar!- sin más, el chico entró a la recamará del Uchiha, paseo su mirada por el lugar y se detuvo en una de las esquinas, al otro extremo de la puerta, justo debajo de la columna, había un ovillo humano con un aura negra a su alrededor.
― ¿Sasuke estás bien? – el chico tocó el hombre de su amigo, mientras se arrodillaba a su lado.
El joven murmuraba algo, pero el oji azul no podía descifrar qué.
-¿Qué pasa Sasuke?- el chico volteó a mirar a su amigo, sus ojos se agrandaron por las lágrimas.
-¡NARUTO! ¡HICE EL SHARINGAN!- gritó arrojándose a sus brazos y empezando a llorar.
-¿eh?- definitivamente nada tenía sentido esa mañana para el oji azul.
Flash Back
―Disculpa, mi nombre es Ichigo. Vi que la silla estaba vacía ¿puedo sentarme? – preguntó la joven, ante la mirada deslumbrada del pelinegro por esa hermosa sonrisa que le brindaba la muchacha.
Asintió con la cabeza y las mejillas algo sonrosadas.
― ¡Perfecto! ¡Gracias! La verdad es que no encuentro a mis amigos y bueno creo que tú también estabas igual que yo – rió -¡Oh! , de seguro debes de pensar que soy una chica lanzada – Un rubor suave cubrió las mejillas de la muchacha, a la cual, Sasuke veía como su ángel.
―Es hermosa… es la mujer más hermosa que he visto en mi vida y con ese sonrojo ¿acaso esta chica es perfecta?- El pelinegro negó con la cabeza, como respuesta a lo que la joven había dicho. Era una chica bastante linda: ojos ámbar, grandes y brillantes. Cabello hasta los hombros de color dorado y llevaba un hermoso conjunto de un short negro, una blusa brillante del mismo color, un saquito rojo y zapatos negros. En su cabeza, un gancho en forma de flor negra.
―Bueno ¿y cómo te llamas? – Ichigo se acercó al rostro del pelinegro, expectante de lo que diría. ―Y-y-yoo m-me…. Sa-sa...suke – respondió mientras el calor debido a la vergüenza subía por su rostro.
―Pues un gusto conocerte Sasuke-kun – La joven se acercó hacia la mejilla del chico y le brindo un pequeño y fugaz beso. El moreno se quedó estático con las mejillas rojas y sin siquiera poder hablar. Oportunamente, el barman trajo su vaso y lo tomó en un solo trago.
Sasuke dejó el vaso en la mesa, mantuvo su cabeza agachada y los ojos cerrados. Debía concentrarse para no echar a perder la oportunidad de poder hablarle a la mujer de sus sueños, simplemente no podía soltar cualquier tontera, tenía que ser galante, enamorarla.
―"Eres un Uchiha, los Uchiha somos varoniles. Despejaré mi mente. ¡Claro, actuaré como en la serie y todo saldrá bien, es cuestión de concentración! ¡Soy un actor profesional!"– Sonrió – Esto será pan comido.
Ichigo observaba como Sasuke mantenía los ojos cerrados por un buen rato y se preguntó si se habría quedado dormido. –Nee Sasuke-kun ¿estás bien? – llamó un par de veces, pero el pelinegro seguía sumergido en sus pensamientos. –Nee…- la joven suspiró – Creo que el trago fue muy fuerte para él – susurro para sí misma.
En ese mismo instante Sasuke abrió los ojos repentinamente. Su mirada era fría y fuerte e iba dedicada exclusivamente hacia Ichigo, la cual se encontraba sonrojada por la mirada fija del moreno. El joven abrió la boca con intención de decir algo, la tensión entre los jóvenes se incrementó en milisegundos y en eso…
.
.
.
.
.
— ¡SHARINGAAN! – se escuchó el grito del pelinegro en toda la barra.
― ¿Ah? – La rubia abrió los ojos de sorpresa, algo descolocado ante lo que había dicho Sasuke. El rostro de confusión de la muchacha era obvio.
La sangre pareció subirle al rostro al pelinegro, se encontraba rojo como un tomate y empezaba a sudar frío. Sin decir nada, se dio la media vuelta y empezó a caminar nuevamente hacia la salida con la cara roja. ¡HABIA ESPANTADO A LA UNICA CHICA QUE SE HABIA ACERCADO A HABLARLE ESA NOCHE!
―Me quedare soltero el resto de mi vida. Viviré en el departamento de Naruto por siempre… No, espera Naruto en algún momento llegará a casarse con alguna chica y me botará de su casa – la imaginación de Sasuke volaba visualizando a un Naruto con la silueta de una mujer, dejándolo en la calle sin un centavo para sobrevivir – Por lo que la única opción será… ¡IRME A VIVIR CON ITACHI! – la imagen de Itachi con un mandil de cocina que decía "I 3 SASUCAKES", mientras este le preparaba la cena, hizo llorar internamente al moreno.
―No quiero irme con Itachi, me atormentará la vida. Todos los días me diría algo como "Sasukito te preparé la ducha" o "Sasu-chan no pude evitar la emoción y te tome una foto durmiendo con Toto-chan, tu osito, y la publiqué en Facebook. ¡Lucias tan kawai!" – Se estremeció ante las alucinaciones que tenía, definitivamente su vida sería miserable.
Fin del Flash Back
―Así que también tuviste mala noche-suspiró Naruto, se había sentado en la cama, mientras escuchaba a su amigo contar su anécdota del día anterior.
― ¿T-tú también?- preguntó el moreno dejando de llorar y recobrando la compostura.
―Algo así…digamos que no fue nuestra noche- rió- Disculpa por haberte obligado a ir Sasuke – lo miró con cierta culpabilidad.
―No te preocupes, no fuiste tú – alzo su brazo y lo puso en el hombro de Naruto para darle convicción a lo que diría – ¡fue Hinata! – sonrió mientras al rubio le resbalaba una gota en la cabeza ―De todas formas de algún modo la pasamos bien- razonó el muchacho de ojos negros.
―Bueno tienes razón, al menos pasamos un rato con esa gente loca – sonrió. – Creo que Hina quería que nos integremos un poco, después de todo, hemos andado algo alejados.
―Sí bueno… creo que deberíamos entablar más relación con ellos… -mencionó Sasuke mientras se balanceaba con sus piernas dobladas.
―Sí, pero…en lugares públicos…
― ¡NUNCA MÁS!- aseguraron los dos, intercambiaron miradas y se echaron a reír.
―Bueno, vamos a desayunar "SASUKITO" – dijo con una sonrisa socarrona Naruto.
― ¡No te burles de mis pesadillas maldito dobe!- gritó Sasuke saliendo tras el joven.
Mientras la mañana iba avanzando, cierta muchacha de cabellos rubios, daba vuelta entre las sábanas; abrió los ojos de golpe y se sentó…
― ¿Qué demonios hago en el piso? – preguntó mirando hacia los costados. Se levantó con pesadez, recogió las sábanas y la almohada del piso, y se encaminó al baño.
― ¿Qué hice ayer? No me acuerdo de nada… – murmuró con algo preocupación – Bueno, no importa – Dijo cambiando de ánimos, y procediendo a asearse.
Bajó las escaleras de su apartamento con dirección a su cocina, dispuesta a servirse algo para desayunar. Atravesó saltando alegremente, el umbral de la puerta que llevaba al mini comedor junto a la barra de la cocina. Pasó al lado de una de las sillas que estaba siendo ocupada por un joven de cabellos negros y gafas, quién tomaba una taza de café con tostadas. Lo saludó con naturalidad –Buenos días – sin prestarle más atención, prosiguió a servirse un café.
Con la taza en mano, tomó asiento al otro extremo de la mesa y empezó su desayuno.
― ¿Me pasas la mantequilla?- preguntó Ino
―Si claro…- respondió el pelinegro.
La joven untó el pan con la mantequilla y se lo llevó a la boca. Alzó la mirada, observó al chico que ahora leía amenamente un periódico, pasó la comida y tomó un sorbo de café. En ese momento, la mirada de ambos chicos se encontró. Unos segundos de silencio se hicieron presentes, sin más, la chica siguió con su desayuno.
El sonido del teléfono llamó la atención, la joven estiró el brazo para coger el que se encontraba encima de la barra.
― ¡Ino al habla!– contestó concentrada en comer las tostadas, las cuales cabe destacar, no recordaba haber preparado para el desayuno, pero eso era lo de menos ahora.
― ¡Dios, Ino! ¡Me alegra saber que estás bien! – La voz de Hinata sonaba alterada por lo que la rubia se preguntó nuevamente: ¿Qué rayos pasó anoche?
―Si, por supuesto que estoy bien Hina-chan ¿a qué viene tanta preocupación?– interrogó mientras alzaba su taza para que el otro muchacho le sirviera más café.
― ¡Es normal que reaccione así! – Le regaño – ¡Ayer desapareciste pasada la media noche! Sakura y Tenten me dijeron que…– suspiró con pesadez.
― Pues, puedes quedarte tranquila – rió en el teléfono – Aquí Ino, la inigualable, está mejor que nunca – la otra joven en el teléfono no hizo más que sonreír.
― Al menos ahora sé que los dos están bien, mándale mis saludos a Sai y dile que no se olvide de practicar su guión.
― Si, si, si yo le digo Hina-chan no te preocupes – dijo Ino sin prestarle real atención a lo dicho por su amiga, ya que toda su concentración iba hacia su desayuno frente a ella, realmente quería disfrutarlo a plenitud – ¡Adiós Hina, te adoro! – sin más colgó el teléfono.
La joven rubia retomo su gran desayuno y empezó a untar más mantequilla a las tostadas – Oi Sai, Hina-chan dice que no te olvi…. – en ese momento el cerebro de Ino hizo clic… Empezó a mirar las tostadas, el café y luego… una gran cantidad de este fue escupido a su compañero.
―¡SAI! ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ MALDITO IMBÉCIL?! – Comenzó a señalarlo con el cuchillo de mantequilla, algo perturbada.
― ¡Ino, baja el cuchillo! Alguien puede salir lastimado–dijo algo asustado —Y ese puedo ser yo- pensó. El pelinegro estaba asustado por la reacción demasiada retardada de su amiga, se levantó de la mesa y empezó a retroceder.
Ino agarró de nuevo el teléfono y marco el número de su anterior llamada - ¿Ino? ¿Ocurre algo? – preguntó Hinata con una dulce voz y con la mejor intención.
― ¡¿SABES QUÉ PASA?! ¡EL DEPRAVADO DE SAI DURMIÓ EN MI CASA Y SOY LA ÚLTIMA EN DARSE CUENTA! ¡ESO PASA!
Hinata se lamentó haber contestado esa llamada, un dolor de cabeza agudo iba a empezar a molestarla y lo las más probable es que fuera todo el día. Soltó un leve suspiró.
-De acuerdo, te contaré que sucedió…
*Seco: termino coloquial que se utiliza para hacer que una persona tome algun trago de un solo sorbo ( es un algo tipico en mi país espero no les haya molestado eso je)
tanto Xiyozaqui y yo lamentamos el retraso de este capitulo, el regreso de la universidad nos acaparo por completo trataremos de que no ocurra de nuevo. Por otro lado, estamos muy felices por sus lindos reviews! gracias enserio no saben como nos animan y tranquilas habrá mucho naruhina , creo que se pudo apreciar un poco de eso en este capitulo, de este tema se encarga por completo Xiyozaqui ella es 100% del Naruhina. En cambio yo yo inclino mas por el Sasusaku el cual tambien se hara presente pero mas adelante jiji, como veran el resultado de todo nuestros gustos es este lindo fic que va dedicado exclusivamente a ustedes. Sigan apoyandonos con sus lindos reviews, alertas y favoritos :)!
En el siguiente capitulo verán que ocurrió con los demás, preferimos darle mas atención a nuestros protagonistas esta vez y algo de Ino para que tengan una idea de lo que le pasara al resto muajajajaja.
bye bye!
