¡Hola chicas!

Bueno, se suponía que esto estaría listo desde hace casi una semana, pero he estado algo ocupada con la escuela; sin embargo, les agradezco infinitamente por los reviews que me han dejado. Son unos amores.

Y bien, le toca al buen Makoto. Como dije, ya que no me decidía, pondré las dos situaciones. Y además me parece divertido porque así podrán ver cómo (según mi loca imaginación), pudieron haber sucedido las cosas.

Y ya, creo que es todo lo que tengo que decir. Bueno, tal vez podría agregar que lloré como nena con el capítulo 11 y que no quiero que termine todavía la temporada… pero creo que no viene al caso.

¡Que disfruten el capítulo!


Después del entrenamiento, y de que Rei y Nagisa recibieran su merecido. Haruka y Makoto comenzaron su regreso a casa como todos los días, aunque de la nada, el teléfono del ojiverde comenzó a sonar. Era el entrenador Sasabe, que necesitaba que el chico lo ayudara con unas cosas en el nuevo club. Haruka le dijo a su amigo que no se preocupara por él y que avisaría a su madre dónde se encontraba; por lo que el chico castaño tomó su camino tranquilamente.

Después de una hora de estar con los niños, Makoto salió del club para ir a casa. Ya era de noche y comenzó a caminar apresuradamente. Mientras trataba de llegar a casa, tropezó con alguien.

—Disculpe—dijo Makoto extendiéndole una mano a la persona que había tirado. Vio el cabello borgoña y supo que era Gou—. ¡Disculpa!

—No es nada, Tachibana-senpai—dijo la chica tomando la fuerte mano que tenía extendida frente a ella—. Estaba distraída y no te vi.

—¿Vas a tu casa? ¿Te acompaño?

—¡Pero si mi casa está a dos estaciones de aquí!

—Pero ya es de noche, no puedo dejarte ir sola—finalizó Makoto con una sonrisa desarmadora—.

Los dos comenzaron a caminar. La estación no estaba tan lejos de dónde estaban. La chica iba muy callada.

—¿Y qué hacías por aquí?

—Vine a visitar a Hana-chan, estaba resfriada y le traje un poco de té y los deberes—explicó la pelirroja rápidamente.

—Ah, eres una linda amiga.

—Eso parece—agregó ella tratando de sonreír—. Estoy tan cansada. Aún debo terminar mis deberes y hacer la lista de ejercicios para ustedes…

—Tranquila—dijo Makoto pensando—. Si quieres, yo puedo hacer la planeación. Tú encárgate de tus cosas.

El tren llegó y ambos subieron. Estaba bastante lleno; el chico vio un asiento libre y le indicó a la chica que se sentara. Ella le hizo caso y se acomodó junto a la ventana y durante todo el trayecto hasta la primera parada, no pudieron entablar conversación alguna. Mientras tanto, el chico veía a la pelirroja. Sonrió al recordar lo que había pasado el día anterior. Era cierto que ella era muy bonita; pero además era una chica dulce y amable. Obsesionada con los músculos, sí, pero con un gran corazón.

Al llegar a la primera parada, el tren se vació lo suficiente como para que Makoto se sentara junto a ella.

—¿Y qué hacías tú cuando me encontraste?—preguntó Gou mirando al ojiverde.

—Estaba de camino a mi casa. Fui a ayudar al entrenador Sasabe.

—¿Sigues dando clases a los niños? Oí que estabas trabajando ahí.

—En realidad fue solo un par de semanas. No puedo hacer tantas cosas a la vez—respondió el chico rascando su mejilla con un dedo—. Pero fue muy divertido.

—Me imagino—ella vio el paisaje—. Ya casi vamos a llegar.

El tren llegó a la segunda parada y los dos bajaron. Caminaron hasta la salida y ella le dijo que seguiría por su cuenta, pero él le dijo que quería acompañarla hasta su casa; para ver que nada le sucediera, causando que ella se sonrojara.

—Makoto—dijo una señora mayor mientras ellos caminaban; los dos la miraron y el chico sonrió amablemente—. ¿Vas a dejar a tu novia a casa?

—Eh—dijo el chico sonrojándose—. Sí.

—Eres todo un caballero—dijo la señora sonriendo—. Tu madre te ha criado bien. No te retraso. ¡Nos vemos!

La señora se alejó y ellos dos continuaron su camino, aunque Gou estaba confundida (y muy sonrojada). Ella vio la calle donde vivía y nuevamente le dijo al chico que la dejara continuar sola, pero esta vez, su voz estaba temblorosa. Él le sonrió y se negó nuevamente.

—¿Qué fue eso?

—Lo siento—dijo él mirando hacia otro lado—. La señora Tanaka a veces no entiende lo que digo y aunque le dijera que no eres mi novia, insistiría. Así pudimos seguir y podrás llegar más rápido a casa.

—Ah, ya veo—ella sonaba algo decepcionada. Se detuvo frente a una puerta y miró al chico—. Bien, esta es mi casa. Gracias por acompañarme. Nos vemos mañana—finalizó con un tono un tanto frío.

—Hasta mañana, Gou. Que pases una buena noche—respondió Makoto notando el tono de voz con el que le hablaba su amiga. Ella abrió la puerta y entró sin mirar atrás. Él dejó escapar un suspiro pesado y se dio media vuelta, dando un último vistazo a la casa antes de comenzar a caminar.

—¿Qué haces, Makoto?—preguntó una voz familiar. Era Rin.

—¿Tú qué haces aquí?

—Bueno, mi madre y mi hermana viven aquí. Supongo que debería ser normal que venga—respondió el chico con ironía.

—Sí, es que Gou dice que casi no la vi—comenzó a decir el ojiverde y se detuvo al ver el ceño fruncido del chico tiburón—… como sea, ya me voy.

—Espera. ¿Por qué trajiste a Gou a la casa?

—Porque estaba sola cerca del ITSC. Pero como ya era de noche, decidí acompañarla.

—Todo un caballero.

—Bueno, ella es mi amiga. No podía dejarla que viniera sola. ¿Y si le pasaba algo?—dijo el chico defendiéndose. Rin hizo una mueca y comenzó a caminar en dirección contraria a la casa—. ¿A dónde vas?

—Regresaré cuando vea que te has ido—respondió el chico seriamente y colocando ambos brazos detrás del cuello. Makoto lo siguió realmente confundido.

Los dos caminaron hasta la estación en completo silencio. Había algo en la actitud de Rin que hacía que a Makoto se le erizaran la piel. Irradiaba un aura muy misteriosa, pero un poco violenta. Pensó por un momento, sin dejar de mirarlo y se dio cuenta de qué era lo que tenía el chico de cabello borgoña. Estaba actuando como un hermano mayor sobreprotector. Recordó que en algún momento había visto que Momotaru se quería acercar a Gou y él lo había detenido, aunque era antes de que entraran en alguna competencia, por lo que había supuesto que era para que no se desconcentrara. Pero viéndolo en ese momento, se dio cuenta de que en realidad quería proteger a su pequeña hermana. Su corazón se oprimió pensando que quien quisiera salir con la joven Matsuoka tendría que enfrentarse a él: el hermano mayor (ausente la mayor parte del tiempo) sobreprotector. Y no solo era el hermano mayor, era, por decirlo de alguna forma, el rol paterno de la chica.

—¿Ya terminaste con la evaluación psicológica o necesitas más tiempo?—preguntó el pelirrojo haciendo que Makoto se sobresaltara.

—Yo…

—No suelo decir esto. Y te juro que te pasará algo si le dices a alguien, pero… aléjate de mi hermana. Ella es frágil y muy inocente. Si le haces algo, te las verás conmigo.

El chico asintió repetidas veces y subió al tren bajo la mirada vigilante del nadador. Pero él no veía así a Gou, ¿verdad?

Esa noche no durmió realmente. El asunto no dejaba de darle vueltas en su mente. Por supuesto que Gou era bonita. ¿O era más que bonita?

Amaneció, con un sol que irradiaba felicidad para todos, menos para Makoto, por supuesto. El chico caminó por las escaleras y vio que Haru estaba esperándolo. Ya era tarde y los dos tuvieron que caminar más rápido que de costumbre para poder llegar a tiempo. El chico ojiazul notaba que había algo raro en su amigo, pero no dijo nada para evitar una larga y complicada explicación.

Más tarde, a la hora del entrenamiento, Haruka notó que Makoto estaba tratando de evitar a Gou a toda costa; sin contar que ella también estaba tratando de evitar largas conversaciones con él.

—¿Qué sucedió ayer?—preguntó Haru cuando caminaban de regreso a casa.

—¿D-de qué hablas, Haru?

—Vi que no hablabas con Gou y ella te evita.

—¡Es culpa de la señora Tanaka y de Rin!—se excusó el chico casi gritando, su amigo alzó una ceja.

Makoto le contó toda la historia a su mejor amigo. Incluso la parte en que él no pudo dormir porque seguía pensando en la chica Matsuoka. Él escuchó atentamente y no dijo nada hasta que la historia terminó.

—Sinceramente no sé qué es lo que no entiendes. Ella te gusta desde que fuimos a los regionales el año pasado.

—¡¿Qué?!

Haruka se encogió de hombros y continuó su camino a casa. Makoto no podía creer lo que el chico le había dicho. No era cierto. Entró en su casa y sus hermanita lo miró.

—¿Hermano?—dijo Ran preocupada—. ¿Estás bien?

—Sí, no es nada.

—Hermano, ¿estás enamorado?—insistió la niña mirando atentamente a su hermano mayor.

—¡Que no!—la niña sonrió y se aventó sobre él—. ¿Qué haces?

—¡Dime quién es! ¿Es bonita? ¿La conozco? ¡Si no me dices, te haré cosquillas!

—¡Espera! ¡Mamá! ¡Ren! ¡Alguien!

—No hay nadie—la niña rio malvadamente y comenzó a hacerle cosquillas a su hermano.

—Ja, ja ja, ¡déjame!—la niña continuó haciéndole cosquillas—. ¡Está bien! ¡Te diré!

—¿Quién es?—preguntó Ran con ojos bien abiertos.

—Es una compañera de escuela…

Nuevamente contó la historia, pero de manera que su pequeña hermana comprendiera las cosas. Ella tenía el semblante serio, como si estuviera evaluando lo que estaba sucediendo. Cuando su hermano terminó de contar sus desventuras amorosas, ella se llevó una mano al mentón y se quedó así por un momento.

—Debes decirle—finalizó la niña con un tono casi autoritario.

—Pero…

—¡Ella debe saberlo! Si se enojó, seguro es porque ella quiere ser tu novia—asintió repetidas veces y luego se agarró la cabeza.

—Bueno, gracias. Supongo.

—Te quiero, hermano. Y quiero que seas feliz.

—Gracias, Ran, yo también te quiero.

El chico suspiró y pensó que hacerle caso a su hermanita menor era una de las peores ideas que había tenido en toda su vida, ¡ella tenía 10 años! Pero no se le ocurría otra cosa por hacer.

Al día siguiente, caminó con Haru a la escuela, decidido a decirle a Gou lo que sentía. Le envió un mensaje diciéndole que se encontraran en la alberca, a lo que ella respondió que iría, pero que no se quedaría mucho tiempo porque iba tarde.

—¿Qué sucede, Tachibana-senpai?—preguntó la chica mirando al chico.

—Quiero disculparme por lo que sucedió la otra noche—comenzó a explicar él, ella hizo una mueca y se veía descontenta—. No supe decirte lo que siento. Desde el día del cartel pensé que no eres linda, que eres hermosa. Pero no solo por tu físico. Eres una persona hermosa—ella abrió los ojos como platos y se sonrojó.

—Y-yo…

—Tú me gustas mucho—finalizó el chico y ella sonrió.

—Y tú a mí.

Él la abrazó y escondió su sonrisa en el cabello de la chica. Más tarde tendría que agradecerle a su hermana por el consejo. Y obviamente, le informaría a Haru. Lo que temía un poco era lo que diría Rin, pero esperaba que comprendiera las cosas.


Y ya. La verdad se hizo más largo de lo que esperaba. Espero les haya gustado. Y nuevamente, muchas gracias por los hermosos reviews que me dejaron.

Para las que esperan a Haru, no se preocupen. El siguiente capítulo es todito de él XD

¡Nos vemos!