¡Hola chicas!

Muchas, muchas gracias por todos los hermosos reviews que me han dejado. Contestaré todos, lo prometo.

Este capítulo es totalmente aparte del pasado. Es como en los juegos otome cuando tienes un resultado diferente en rutas diferentes.

Espero que les guste este capítulo.


De regreso a casa, Makoto y Haruka caminaban en silencio como lo hacían normalmente. En sus mentes estaba viva la imagen de Gou, enojada por haberse enterado de sus sentimientos más íntimos.

—El cartel estaba mal escrito—dijo Haruka finalmente, después de mucho pensarlo.

—Yo no vi que estuviera mal escrito, Haru—respondió el castaño pensando en el pedazo de papel que habían colgado en el vestidor.

Haruka no dijo nada. Para él estaba mal escrito. Makoto sonrió sabiendo que no llegaría a saber jamás qué pasaba por la mente de su amigo. Se despidieron y cada cual entró en su casa. Había sido un día muy largo y necesitaban descansar.

Al día siguiente, tal como lo habían pensado, tanto Rei como Nagisa estaban pagando por sus actos del día anterior: a ellos les había tocado toda la limpieza de la alberca y además, debían llevar a Gou a comer después del entrenamiento. Ama-chan observó toda la escena bastante interesada en cómo se desarrollaban las cosas; sobre todo porque no había estado el día anterior para ver la develación del cartel (que seguía colgado en el vestidor). Cuando tuvo oportunidad, le preguntó a Makoto qué había sucedido, pero él respondió con nerviosismo. La profesora comenzó a reír y les aseguró que lo que habían hecho era muy lindo, para después ordenarles que limpiaran su desastre.

Los chicos quitaron el cartel y Haru lo miró nuevamente. Para él estaba mal escrito. No podía dejarlo así. Suspiró y se llevó el cartel a pesar de las miradas confusas que le enviaba Makoto.

—Haru, ¿para qué quieres ese cartel? Te dije que no está mal escrito—insistió el ojiverde sonriendo amablemente.

—No es nada—respondió Haru bajando la mirada.

—De acuerdo.

El ojiazul entró en su casa y se encerró en su habitación mirando el cartel. Suspiró molesto y tomó un pincel y comenzó a "corregir el error" que tenía el cartel. Cuando terminó, lo colgó y lo admiró. Ahora era perfecto, pero no sabía si era una buena idea mostrárselo a Gou. Y por un momento pensó por qué le molestaba que el cartel tuviera un error. Suspiró y fue a ducharse para poder relajarse y olvidar ese asunto.

Al día siguiente, Haru estaba nadando antes de que llegaran todos, como usualmente hacía cuando se sentía confundido.

—Veo que estás temprano—dijo Gou sonriendo desde el otro lado de la alberca. Aunque seguía molesta por lo sucedido, sentía que no podía enojarse tanto con Haruka, ya que él no haría una cosa así por malicia. Sabía, además, que él no le contestaría, pero para su sorpresa, él se asomó mirándola fijamente.

—¿Por qué no nadas?—preguntó como si nada más hubiera pasado.

—Eh… no traigo puesto un traje de baño, Haruka-senpai—contestó la chica no sabiendo qué hacer.

—Haru—corrigió el chico cansado de que agregaran cosas a su nombre—. En realidad quería saber si sabes nadar.

—Más o menos—la chica se rascó una mejilla con un dedo. Sus mejillas se tornaron rosas y desvió la mirada—. Pero eso no importa…

—¡Haru-chan! ¡Gou-chan! ¿Listos para el entrenamiento?—gritó Nagisa llegando con Rei.

—Sí, ¡a cambiarse!—respondió Gou y se alejó, pero antes de irse, miró a Haru, quien estaba un poco disgustado.

Durante el entrenamiento la chica continuó pensando en lo que el chico amante del agua le había dicho. Era extraño que después de tanto tiempo se molestara en preguntarle si sabía nadar o no; pero, tal como el cartel, era algo que seguramente había hecho sin mala intención. Sacó su teléfono y envió un mensaje:

"Hermano, ¿me enseñarías a nadar?"

Rin, quien estaba descansando en su dormitorio, leyó un par de veces el mensaje de su hermana menor y se extrañó.

"¿Para qué quieres aprender a nadar? Pensé que solo eras la mánager del equipo".

La chica se sonrojó al leer el mensaje y le echó una mirada a los chicos. Les ordenó que repitieran el ejercicio de relevos y comenzó a redactar un nuevo mensaje para su hermano.

"Sí, soy la mánager; pero no es por eso que quiero aprender a nadar. Simplemente siento que quiero aprender a nadar. Es todo. Entonces… ¿puedes? Si no, le preguntaré a Momotaru".

Chantaje: El arma más letal y segura de una mujer.

"Ven en la tarde. Después de que termine el entrenamiento de los chicos."

La chica sonrió con satisfacción y guardó su teléfono.

Más tarde, ella hizo tal como su hermano le había pedido. Pasó rápidamente a su casa a buscar un traje de baño y se dirigió a la academia Samezuka. Ahí estaba su hermano, con una cara de pocos amigos, esperando a que su hermana menor llegase.

—En realidad sí sabes nadar—dijo Rin sorprendido después de pedirle a su hermana que le enseñara lo que sabía—. ¿Por qué me pediste que te enseñara?

—Es que—comenzó a decir ella dudando un poco—… siento que no sé nadar muy bien y quería mejorarlo.

—¿Esto lo haces por uno de los chicos?

—¡No!—respondió la chica sonrojándose.

—¿Quién es?—el chico pelirrojo estaba tomando un tono más severo y parecía que la temperatura se había elevado. Sus dientes afilados se habían apretado y su semblante no dejaba nada a la imaginación.

—No es nadie, hermano…

—Makoto—intentó leer Rin en la expresión de la chica, pero no parecía sobresaltarse con ese nombre—, dime que no es Nagisa o Momotaru… ¿Rei?—su pensamiento se fue directo al chico de orbes azules—. ¡¿HARUKA?!—la chica no dijo nada, como lo había hecho con los otros chicos, pero sus ojos parecieron brillar por una fracción de segundo—. ¡Nanase Haruka!

—Hermano, te estás inventando historias—respondió la chica tratando de salvar su dignidad—. Y aunque así fuera, sabes muy bien, como yo, que no tendría oportunidad alguna.

Las últimas palabras de su hermanita lo bajaron de la nube de odio en la que se había montado. Miró la expresión triste de la chica que tenía enfrente. Sintió que algo en su pecho se oprimía. No podía evitarlo. Era su hermanita después de todo. Su hermanita ingenua a la que debió haber protegido cuando murió su padre; de la que tuvo que ser una figura paterna digna, pero que no lo había sido por las desventuras vividas en el extranjero. Ella era delicada a sus ojos, pero prefería no decirlo. Hizo una mueca y le dio unas palmaditas en la cabeza.

—Ven, te enseñaré a coordinar tus brazadas. Aún parece que te estás ahogando—dijo rindiéndose.

Una hora antes, cuando los chicos estaban arreglándose para irse (y después de que Gou mágicamente hubiera desaparecido) y mientras Haru estaba terminando de bañarse, Nagisa encontró un papel en suelo. Tenía escrito: "llena de energía y vida. Es hermosa".

—Mako-chan—dijo el rubio mirando al ojiverde, que estaba al otro lado de la habitación. Este volteó enseguida—. ¿Haru-chan sigue enamorado de la cascada?

—¿Por qué lo dices?—preguntó el chico acercándose y viendo el papel—. Ah… la verdad no lo sé.

—Debió haber sido una cascada impresionante—dijo Rei pensando un poco—. Pero, en efecto, las cascadas son hermosas.

—¿Qué hacen?—preguntó Haru entrando en el vestidor.

—Nada—dijeron todos mientras Nagisa escondía el papel.

Haru continuó su camino, se cambió y todos salieron tranquilamente. Makoto miró a su amigo por un momento y pensó por qué había escrito esas palabras. Hasta que una idea descabellada llegó a su mente.

—Haru, ¿qué era lo que tenía mal el cartel?—preguntó el ojiverde con cautela.

—Ella es hermosa, no linda—soltó el chico sin más. Makoto sonrió de lado, pensando en las palabras que había leído.

—¿Te gusta Gou-chan?—el silencio no dudó en hacerse presente. Él sonrió—. Eso supuse. En efecto, ella es más que linda—Haru le dedicó una mirada inquisidora—; no, no digo que a mí me guste. Solo reafirmaba tu punto.

El ojiazul no dijo nada. Ni siquiera estaba seguro de que en realidad le gustase la chica. Los dos caminaron hasta que tuvieron que separarse. Makoto se despidió amablemente de su amigo, asegurándole que su secreto estaba a salvo con él. Haru no dijo nada y siguió caminando a su casa. Pero en el pórtico había un pelirrojo con cara de pocos amigos.

—¿Rin?

—Ni te atrevas, Nanase Haruka—dijo Rin entre dientes.

—¿De qué hablas?

—Tú sabes de qué hablo—siguió el chico mirándolo y plantándose frente a él—. No sé qué es… en realidad no entiendo. Pero no la ilusiones y si le rompes el corazón, yo te romperé algo más.

—¿Hablas de Gou?—preguntó Haru con la misma apacibilidad de siempre. El pelirrojo apretó los dientes—. Yo no tengo planeado romperle el corazón. Ni siquiera tengo pensado acercarme a ella…

—¿Qué tiene de malo mi hermana?—ahora parecía que Rin estaba ofreciéndosela. Odiaba la idea de que tuviera un novio (especialmente Haru), pero se sentía sorprendido y ofendido de que los chicos no notaran lo linda que era.

—Nada. Es hermosa, está llena de vida. Es amable. Parece que ama el agua… es como una cascada… es básicamente perfecta.

—¡¿Y por qué nadie le hace caso?!—Rin tenía un tic en la ceja y se dio cuenta de que había hablado de más.

—Creo que ella tiene otros intereses.

—Como sea…—finalizó el pelirrojo no sabiendo qué decir y se fue.

Haru miró a su amigo alejarse muy molesto. Suspiró y entró a su casa. Necesitaba descansar de todo el asunto de Gou. Se recostó en su cama, y miró el cartel. Cerró los ojos y se quedó dormido. Pero ni en sus sueños ella dejaba de aparecer. En forma de una hermosa sirena, nadando junto a él o simplemente abrazados, sin decir nada, ella acurrucándose en su pecho en una tarde fresca, mientras un cómodo silencio cubría la atmósfera. La idea de que estuviera junto a él lo estaba comenzando a convencer.

A la mañana siguiente, se levantó temprano, dobló el cartel y salió hacia la escuela. Makoto entendería que necesitaba irse antes. Él llegó a la escuela y buscó a la chica. La encontró en la entrada. Ella tenía un leve rosa en las mejillas. Recordó su conversación con su hermano y le avergonzaba que su pequeño "secretito" se hubiera descubierto.

—Toma, es para ti—dijo Haru sacando el cartel de su mochila—. Creo que sería mejor si lo tuvieras tú.

—Gracias, Haru…—respondió ella bajando la mirada y tomando el cartel. El chico la miró fijamente, esperando a que lo desdoblara, pero ella simplemente lo apretó contra su cuerpo, como si estuviera muy avergonzada.

—Bien, tengo que irme. Nos vemos en el entrenamiento—dijo el chico con cierta decepción en su voz.

Ella se sorprendió un poco y vio que el chico se marchaba. Mientras iba caminando, volteó y la vio, de pie observándolo. Gou se sonrojó y bajó la mirada, pero vio que el cartel tenía algo pegado. Lo abrió y leyó claramente "Eres hermosa". Sus ojos no daban crédito a lo que leían. Haru se quedó de pie, observando cada movimiento de la pelirroja. Ella lo miró y sus ojos brillaban por las lágrimas que tenían.

—¿No te gustó?

—¿Tú lo modificaste?—él desvió la mirada y un leve rubor subió a sus mejillas—. Gracias, Haru…

—No es nada… es lo que pienso.

Ella sonrió dulcemente y caminaron juntos hacia la escuela. Él tomó su mano sin decir nada. Y aunque siempre hablaba mucho, irradiando energía, en ese momento estaba en completo silencio, disfrutando de caminar de la mano con Haruka. Ninguno de los dos sabía cuánto tiempo duraría esa tranquilidad, pero ese era su momento. El chico la miró y sonrió apaciblemente. Ella, por su parte, le dedicó una sonrisa dulce. Se detuvieron y él se acercó a ella. Le dio un tierno beso y continuaron caminando.

Ella era hermosa y ahora estaría a su lado.


Espero que les haya gustado. Y sí, le incluí un besito entre ellos :3 Creo que Mako también necesitaba uno… después escribiré uno para Makoto solito donde haya muchos besitos entre ellos.

Muchas gracias por leer.

¡Nos vemos!