Los personajes originales pertenecen a Tite Kubo y la historia está basada en la novela/película "Las amistades peligrosas" y la película "Crueles intenciones"

Capítulo 2: Juego

- Espero que este curso sea tan maravilloso como todos los anteriores y que nos divirtamos y aprendamos mucho. Os deseo mucha suerte a todos.

En cuanto Riruka hubo terminado el discurso de apertura, el enorme salón se llenó de aplausos. Las chicas la miraban con una mezcla de temor, envidia y admiración, mientras que los chicos la deseaban y, muy en el fondo, ansiaban que alguien como ella se convirtiera en su novia, amante y mujer.

Naturalmente, Riruka lo sabía y le encantaba. Sentir el poder, la admiración y el éxito era algo que le superaba con creces. Sin embargo, Riruka Dokugamine era una chica que lo tenía todo, absolutamente todo, así que no se conformaba con tener una posición social con la que cualquier ser humano se sintiera satisfecho. Ella deseaba más, mucho más. Y no pararía hasta conseguirlo.

Antes de bajar las escaleras y sentirse arropada por su séquito de amigos interesados, la joven echó un rápido vistazo por el lugar, pero le fue suficiente para comprobar que ni Ulquiorra ni Grimmjow habían asistido a su discurso. Muy mal. No era la primera vez que lo hacían, pero la pelirrosa consideraba aquello como una enorme falta de respeto, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los dos chicos era su hermano. Si había algo necesario para conseguir el éxito era, entre otras cosas, dar muy buena imagen, así que la joven no toleraba faltas como aquélla. Pero no había problema; ya se encargaría ella de que Ulquiorra entrara en razón… aunque quizá le costase menos convencer a Grimmjow.

- Crueles intenciones -

Mientras tanto, los dos jóvenes estaban en la azotea del prestigioso instituto, disfrutando del buen clima primaveral, sin decirse nada. Finalmente, el chico de pelo azul habló.

- Seguro que ya está como loca- comentó, refiriéndose obviamente a la aclamada Presidenta del Consejo de Estudiantes.

- Lo estaría aunque hubiésemos ido. Siempre tiene algo de lo que quejarse. Es como una niña pequeña, sólo que, además de ser infantil, está trastornada.

- Desde luego- sonrió Grimmjow, incorporándose.

- Sigo sin entender cómo puedes acostarte con ella- añadió Ulquiorra, con sincera incredulidad.

- Porque está muy buena. Y las locas son tremendas en la cama, te lo aseguro- aclaró Grimmjow. Ulquiorra lo miró fijamente, sin inmutarse, aunque siempre le sorprendía que su amigo fuese tan directo hablando de las mujeres y demostrara abiertamente que sólo le interesaban para eso. Jamás comprendería una mentalidad así, aunque quizá fuese más humana que la suya, pues a él ni siquiera le interesaban las mujeres para eso.

Ulquiorra no era homosexual, de eso no tenía ninguna duda. De haberlo sido, no habría tenido ningún problema en admitirlo, pero no se trataba de eso. Podría decirse que el chico no sentía interés sexual… por nadie. En realidad, no sentía interés sexual ni de ningún tipo por nadie y jamás lo tendría.

Naturalmente, el chico ya contaba con algo de experiencia, pero todas aquellas mujeres con las que había estado no le habían aportado absolutamente nada. De hecho, podría decirse que estuvo con ellas únicamente por afán de investigación, por saber y aprender en qué consistía aquello, pero nada más. Igual que los hombres, le parecían seres inútiles que ni siquiera le aportaban satisfacción sexual.

- Lo que no entiendo- continuó su amigo- es que a ti no te lo parezca- añadió, con mayor seriedad que antes.

- Una mujer que sólo piensa en triunfar, arrasando con todo lo que tiene a su paso no me parece nada extraordinario, la verdad. En el fondo, ella es como todas las demás… y lo sabe, pero le da miedo admitirlo- Ulquiorra también se incorporó- La gente como ella me sobra, así que no te preocupes; puedes hacer con ella lo que quieras, no pienso quitártela ni intentar nada.

Grimmjow tragó saliva. Era increíble que Ulquiorra siempre supiera en qué estaba pensando y no le gustaba que eso pasara. Le hacía sentirse… desprotegido frente a él, como si fuera siempre un paso por detrás. Ulquiorra, por su parte, intuía que a su amigo podía gustarle su hermanastra más de lo que él creía, aunque no quiso aclararle ese último punto por que se preocupara por él, sino, simplemente, porque no quería que creyera que a él pudiera interesarle una mujer tan vulgar como Riruka.

- Crueles intenciones -

- Dios, ¡no la soporto! Es la tía más repelente que he visto en toda mi vida- se quejó Tatsuki, de vuelta a su clase.

- Pues yo creo que el discurso que ha dado ha sido muy motivador. Me ha gustado, la verdad- sonrió con inocencia Orihime, haciendo que su amiga la fulminara con la mirada.

Rápidamente, las dos chicas se encontraron con sus amigos de siempre y Tatsuki dejó sus problemas a un lado en cuanto saludó a Rukia, Ichigo, Chad, Ishida… Todos estaban muy emocionados contando lo que habían hecho durante el verano, pero Orihime rápidamente desvió la mirada hacia una chica que estaba en el pasillo, sola. Era muy guapa y nunca antes la había visto, así que supuso que era nueva. Sin dudarlo, la joven se separó de su grupo y fue a hablar con ella.

- ¡Hola!- saludó, con una sonrisa- Eres nueva, ¿verdad? Creo que es la primera vez que te veo. ¿Estás en mi clase? Pues encantada de conocerte, me llamo Orihime Inoue.

- Ah… Hola. Yo soy Nelliel Tu Odershvank. Emm… sí, soy nueva. Vengo desde Alemania, aunque ya estuve en Japón hace tiempo.

-Vaya, por eso hablas tan bien. Bueno, ya que estamos en la misma clase, si tienes algún problema puedes pedirme lo que sea.

- Eh… Gracias- le sonrió la joven de pelo verde, sintiéndose muy contenta de haber conocido a alguien tan amable.

De pronto, los grupos que las rodeaban bajaron la voz y Orihime se preguntó a qué se debía, algo que comprobó al instante: Riruka Dokugamine caminaba por el pasillo, dirigiéndose hacia ellas. Eso era bastante extraño, pues la clase de la Presidenta estaba en la zona opuesta del instituto.

- Hola. Encantada de conocerte, Nelliel- le saludó, con una amplia sonrisa- Soy Riruka Dokugamine, la Presidenta del Consejo de Estudiantes.

- Ah… Hola- saludó Nel, bastante confusa al ver que ya se sabía su nombre.

- Oh, no te preocupes. Sé quién eres porque eres nueva y, ya sabes, la Presidenta tiene que estar enterada de todo. Si quieres, un día de éstos puedes pasarte por mi casa y te cuento cómo funciona el instituto, ¿qué te parece? En teoría, todo el mundo sabe donde vivo, pero- sacó una tarjeta de su bolso- si tienes algún problema, llámame, ¿vale? ¡Te estaré esperando!- se despidió la chica, dejando a todo el mundo atónito. Era la primera vez que Riruka se tomaba tantas molestias con un alumno nuevo, así que ese gesto no pasó desapercibido para los demás.

No obstante, sí que pasó algo más desapercibida la mirada que la guapa Presidenta le dirigió a Orihime. La pelirroja no bajó la vista en ningún momento, pero algo en esa mirada de ojos rojizos le hizo temblar, por unos momentos. Además, la chica dibujó una imperceptible sonrisa que apenas se notó, pero que achantó bastante a Orihime. Era raro; nunca antes nadie le había causado esa sensación. Sin embargo, Inoue lo olvidó enseguida y siguió hablando con Nel, antes de que las clases empezaran.

- Crueles intenciones -

Orihime fue de las últimas en salir del instituto. Tenía que ponerse al día con algunas cosas de clase, porque el accidente de coche de Sora había hecho que perdiera bastantes clases y necesitaba recuperar todo ese tiempo.

Finalmente, la joven tomó las últimas notas y se dirigió a las taquillas. No obstante, mientras cogía los zapatos de su taquilla, la pelirroja se quedó parada al escuchar a dos personas hablando. Sin poder contenerse, Orihime se detuvo y escuchó el resto de la conversación.

- … Y me gustas- dijo una voz femenina. Poco a poco, Orihime se acercó lo suficiente como para entender la situación; por lo visto, aquella joven morena, de cabeza agachada, le estaba tendiendo una carta (de amor, probablemente) ni más ni menos que a Ulquiorra Cifer, uno de los chicos más ricos y populares de todo el instituto.

Orihime no había escuchado cosas demasiado buenas de aquel alumno, sobre todo en relación con su carácter. Era cruel, frío, despiadado y ególatra, capaz de todo con tal de conseguir lo que se proponía. Al menos, así se lo habían definido muchas personas. Además, no faltaban quienes tenían la sospecha de que la relación que mantenía con su famosa hermanastra no era del todo pura.

La pelirroja tuvo que contener un pequeño gemido, llevándose la mano a los labios, cuando vio lo que ocurrió a continuación. Sin inmutarse, Ulquiorra cogió la carta que la chica le estaba ofreciendo, la rompió en decenas de pedazos y se los arrojó a la cara, con el mayor de los desprecios. Era increíble.

- ¿Que "te gusto"? No seas patética- le contestó a la chica- No me conoces; sólo sabes cómo me llamo y yo ni siquiera sé eso de ti… Bueno, la verdad es que en mi vida me interesaría saber cómo se llama una chica tan despreciable, penosa, insignificante y lamentable como tú. Hazme un favor y no vuelvas a hacerme perder el tiempo con estas gilipolleces…- para entonces, la chica ya había empezado a llorar- y será mejor que no vuelvas a hacer algo así con ningún chico más. No creo que vayan a tratarte mejor que yo, siendo como eres…

Si Ulquiorra tenía pensado seguir la frase, la dejó sin acabar al ver cómo aquella alumna cogía sus cosas y salía corriendo. Mientras tanto, Orihime seguía escondida, atónita, con los ojos bien abiertos, observando todo lo ocurrido desde su escondite. ¿Por qué le había dicho eso? Esa chica no le había hecho nada; sólo se le había declarado. ¿Es que ni siquiera se había sentido halagado? ¿Ni tampoco le había dado un mínimo de lástima tratar así a una pobrecilla? Mientras sus grises ojos desprendían rabia incontenida, él mantuvo la vista clavada en el horizonte, pero sin albergar ninguna expresión. Orihime sintió que aquello detonaba la bomba que llevaba dentro, así que no pudo evitarlo y salió de su escondite.

- Eres un… imbécil- dijo de pronto, sin pensar ni medir sus palabras. Sin embargo, su corazón latía con furia y le miraba con la misma sensación. Él giró su mirada hacia ella, tan impávida como siempre.

- ¿Ah, sí?- le contestó él.

- S-Sí- ella no pudo evitar que le temblara la voz- No has debido t-tratar así a esa chica…

- Ah, que estabas espiando. ¿Y tu vida es tan miserable que eso es lo único a lo que te dedicas? Pues búscate una ocupación mejor y no te metas en cosas que no te incumben, estúpida.

- Es que… ¿Es que no te ha dado pena tratarla así? ¡Ella sólo se te ha declarado, nada más! ¡Deberías estarle agradecido! ¡Esa chica se ha esforzado mucho en declararse y tú…!

- Y yo, ¿qué? ¿No he sabido corresponderle porque no sé ni cómo se llamaba?

- No es eso, pero…

- ¿O tendría que haber fingido que me importaban una mierda sus sentimientos?

- Pues no, pero…

- Entonces, cállate. Si no tienes ni idea de lo que hablas, no te metas- el chico hizo el amago de irse, totalmente ajeno a las quejas de la pelirroja- Pero, si te sirve de consuelo, me importa tanto que esa chica se me haya declarado como que ahora mismo se haya suicidado por lo que le he contestado - de pronto, le dirigió una mirada gélida, que atravesó a la chica, paralizándola al instante.

- Eso no… Eso no te da derecho a tratar así a la gente. ¡Que a ti no te importa nadie no significa que todo el mundo piense así!

- … ¿Quién eres?

- Eh…- Orihime se quedó sorprendida por la pregunta, aunque era normal que no la conociera- Pues… Me llamo Orihime Inoue…

- Inoue… Ah- comentó, aunque sin parecer en absoluto sorprendido- Tu hermano se ha muerto hace poco.

- ¿Qué?- la sangre de la chica se congeló y sintió que sus piernas temblaban. ¿A qué venía eso?

- Hace poco que has perdido a tu hermano y te atreves a sermonear a los demás, en vez de darte cuenta de que la vida de todos es inútil- Orihime sintió que su respiración y pulso se aceleraban- y seguro que la de tu hermano, más que la de nadie.

Sin saber exactamente cómo pudo reaccionar así, Inoue corrió hacia Ulquiorra, más rabiosa que antes y le estampó toda la mano en su mejilla, en una sonora bofetada. Ella jadeaba con fuerza, mirándole con un odio indescriptible, con lágrimas en los ojos, mientras él la miró de reojo, sin mostrar ninguno signo de rabia o desprecio, con la mejilla sonrojada.

- Eres un… miserable- le dijo la pelirroja- ¿Sabes qué? En el fondo me das pena- añadió, sin saber muy bien dónde encontró el valor para decirlo- Pena porque morirás solo y olvidado, sin nadie que piense en ti.

Ulquiorra había escuchado muchas veces comentarios como aquél o parecidos y nunca les había dado la menor importancia (principalmente porque solían venir de gente a la que había estado martirizando y que, suponía, estaba tan desesperada que sólo podía aferrarse a palabras como aquéllas); por eso le sorprendió tanto dársela, en ese caso. Él le había dicho algo hiriente, aunque cierto, en su opinión y ella había reaccionado como cabía esperarse. Entonces, ¿por qué su corazón latía con tanta fuerza? ¿Por qué no pudo evitar entrecerrar los ojos y desear abalanzarse sobre ella, cogerle del cuello y empotrarla contra las taquillas, agarrándola del cuello, hasta ahogarla? Por suerte, Ulquiorra era el rey del autocontrol, así que agradeció una vez más su don; de lo contrario, tal vez las cosas se hubiesen puesto peor de lo que se había imaginado.

Por otro lado, lo último que deseó fue que ella descubriera cómo le había hecho sentir, así que lo único que hizo fue colocarse la ropa y dirigirse a la salida, no sin antes detenerse por un momento delante de ella, clavándole la vista encima. Aquella mirada de color esmeralda hizo que Orihime se estremeciera, pero, curiosamente, no de miedo ni de tensión. Era como si escondiera algo en sus profundidades, algo oculto, ajeno y secreto a todo el mundo, algo que nadie antes había encontrado. Sn entender muy bien porqué, la rabia de la pelirroja desapareció en cuanto se fijó en esos ojos, tan verdes, intensos y profundos; jamás había visto unos ojos iguales. Ulquiorra sintió que esa mirada gris se suavizaba bastante e incluso pudo observar un pequeño atisbo de curiosidad y tristeza en ella, así que apartó instantáneamente los ojos. Se sentía incómodo, no entendía por qué, pero se sentía así y no quería tener esa sensación ni un segundo más.

Al instante, el chico se marchó de allí a paso ligero, dejándola sola entre las taquillas. A pocos metros del instituto, él se detuvo, cogió aire y le dio un fuerte puñetazo a la pared, pelándose los nudillos y haciéndose bastante daño en los huesos. Mientras tanto, ella aún permanecía en el instituto, tratando de comprender cómo había podido comportarse así y las consecuencias que eso le acarrearía, mientras su corazón latía con fuerza.

- Crueles intenciones -

Riruka estaba tirada en la cama de su habitación, tomando algunas notas en su importantísimo diario, después de haber pasado parte de la tarde con Nel. Ya había conseguido hacerse muy amiga de la recién llegada y la pobre iba a resultar más fácil y divertida de lo que Riruka se había imaginado; tan sólo esperó que Nnoitra le diera algo más de diversión. Por otro lado, la guapa Presidenta protegía aquel libro como si fuera su tesoro más preciado, porque, en cierto modo, lo era: ese diario recogía todos los maquiavélicos planes que había llevado a cabo, con sumo cuidado, desde que había empezado a hacerlo y con todo lujo de detalles: hablaba de personas, secretos, situaciones… todo lo que su dueña supiera acerca de los sujetos con los que había "experimentado" y que, obviamente, se refería a detalles tan escabrosos que sería un auténtico escándalo que salieran a la luz, sobre todo para ella.

No le gustaba nada que la molestaran mientras escribía en su libro de los secretos, pero hizo una excepción al ver que se trataba de su adorado hermanastro. Ulquiorra rara vez iba a su habitación, así que se sorprendió gratamente al verlo entrar por la puerta y le perdonó en silencio su intrusión. Además, en cuanto Ulquiorra empezó a hablar, sus ojos brillaron de curiosidad, alegría y maldad, mientras su sonrisa se ensanchaba.

- Con que Orihime Inoue, ¿eh?- se sonrió la guapa joven- ¿Y por qué te has interesado de pronto en ella, Ulquiorra? ¿Ha pasado algo que yo deba saber?

- Que tú debas saber, nada. Sólo dime si sabes algo de ella que nadie más sepa.

- Pues nada en especial…- se sinceró Riruka- Bueno, la verdad es que tampoco me interesa demasiado; es muy normalita, pero si tuviera algún secreto escabroso ya lo sabría, así que me imagino que tendrá un historial limpísimo- al ver el gesto de decepción y enfado de su hermano, la curiosidad por saber a qué venía tanto interés, aumentó aún más- Supongo que no me dirás qué ha pasado con ella, ¿verdad? Pues es una pena, porque, si lo hicieras, podría ayudarte mejor…- añadió, con falsa preocupación, pero él no contestó- Oye, si no vas a decirme qué quieres, será mejor que te marches…

- Apostemos.

- ¿Qué?

- Hagamos una apuesta. Apostemos por ella.

- ¿Por Orihime Inoue?- preguntó Riruka, totalmente incrédula- ¿Por qué por ella? Si no tiene nada que pueda divertirnos… En cambio, Nell parece más…

- Me importa una mierda la tal Nel; quiero a la otra.

Era la primera vez que Riruka veía a su hermano tan eufórico con un reto, así que no pudo hacer otra cosa que seguirle el juego.

- Muy bien. ¿Y qué apostamos? Por lo que sé, esa chica es una niña mona, inocente y educada. Tal vez podamos apostar quién la convence antes para… no sé, ¿para delinquir?

- No creo que funcione- comentó Ulquiorra, recordando lo que había ocurrido escasos momentos atrás. Tal vez pareciera tan inocente como decía su hermana, pero su actuación le había dejado bastante claro que también tenía fuerza, valor y las ideas bastante claras; tratarla de convencer de que hiciera algo que claramente no iba a hacer, era una pérdida total de tiempo y esfuerzo- No es de ésas.

- Qué sorpresa, no sabía que hubierais intimado tanto como para saber que no es de "ésas"- entonces, Riruka se quedó por un instante en silencio, con la mirada fija en la nada, antes de arquear una ceja y volver a sonreír como una psicópata, gesto que no le pasó desapercibido a Ulquiorra- Eso es.

- ¿Qué es lo que es?

- A ella- Ulquiorra la miró en silencio, aunque con gesto interrogante- Vamos a apostárnosla a ella. Juguemos a ver… si eres capaz… de conquistarla.

Por un momento, Ulquiorra pensó que su hermanastra estaba diciendo una absoluta estupidez, pero al ver la seriedad y locura que desprendía su mirada, rápidamente entendió que estaba hablando en serio.

- Quieres que apostemos a ver si soy capaz de enamorarla. ¿Es eso?

- Exacto.

- Ridículo.

- ¿Por qué?- se sonrió la joven- A mí me parece una buena apuesta. La mejor que hemos hecho hasta ahora, desde luego. Además, sea lo que sea lo que haya ocurrido con ella, está claro que esa chica sólo te dejará acercarte a ella si consigue confiar en ti… Así que, en vez de limitarnos a la confianza, demos un paso más… ¿O es que no te ves capaz de seducir a una mujer, Ulquiorra?

Sinceramente, a Ulquiorra jamás se le habría pasado por la cabeza jugarse algo así, principalmente porque nunca antes lo había hecho. Había manipulado a mucha gente, claro, pero jamás llegando a ese extremo. Aunque el hecho de ser algo totalmente nuevo también conllevaba una experiencia nueva; y eso, para alguien como él, que lo tenía absolutamente todo, suponía una oportunidad que no podía dejar pasar.

- Muy bien. Acepto.

- Perfecto.

- Pero, si gano, quiero la biblioteca de tu padre… y tu diario.

La apuesta era más seria de lo que Riruka se hubiese imaginado y así lo demostró, quedándose de piedra. La biblioteca del padre de Riruka era lo más sagrado que había para él; tenía una colección de libros espléndida y no dejaba que nadie, ni siquiera su hija, se acercase a ella. Ulquiorra era una gran amante de la Literatura y, obviamente, detestaba no poder pasarse horas en aquel sitio, donde había incluso únicos ejemplares de ciertos libros. Ulquiorra deseaba, sobre todo, hacerse con libros como los de Nietzsche, Turgenev o Jacobi, cuyas obras estaban al completo… y no iba a dejar escapar aquella oportunidad para hacerse con ellas. Por otro lado, el diario de su hermana también era una pieza que deseaba incorporar a su colección. Sabía cómo pensaba ella y cómo hacía las cosas, pero había muchos detalles de sus psicopáticos planes que se le escapaban y necesitaba tener todos los detalles.

- De acuerdo- respondió Riruka, más seria de lo habitual. Entonces, se levantó de la cama y se acercó sigilosamente a su hermano, sonriendo. Si estaba dispuesta a jugarse algo de tanto valor como la biblioteca de su padre y su propio diario, el precio que iba a exigirle a Ulquiorra no iba a ser menor- Pero, si pierdes- prosiguió, sentándose en su regazo, mirándole a los ojos- tú serás mío. Para siempre.

Riruka no sonreía; lo dijo totalmente en serio. Teniendo en cuenta lo que Ulquiorra le había pedido, se imaginó que ella le exigiría a cambio algo igual de importante y una pequeña parte de él ya se imaginaba esa opción.

- Trato hecho. Tendré de plazo todo el curso académico.

- Por mí, perfecto. Después de todo el tiempo que llevo esperando para acostarme contigo- añadió ella, acariciándole el pelo, a pesar de los gestos de desdén de su hermanastro- no me importa tener que esperar un poco más… porque no vas a ganar, Ulquiorra.

La apuesta era arriesgada; los dos tenían mucho que perder y mucho que ganar. Quizá fuese una apuesta más en sus aburridas vidas o quizá acabase siendo algo peor de lo que imaginaban, algo que se escapara totalmente a su control.

Continuará

Hola a todos! Cómo estáis? Bueno, después de darle muchas vueltas a la cabeza a este capítulo, por fin lo he subido! No sabía si dejar lo de la apuesta para el siguiente capítulo, pero tenía muchas ganas de acabar con la mini-introducción y empezar ya con la historia de verdad. Aunque, si soy sincera, aún no sé cómo conseguir que Ulquiorra se acerque a ella, sobre todo después de lo que ha pasado en este capítulo… pero bueno, por suerte ha conseguido despertar un interés especial en Orihime, así que quizá le cueste menos de lo que imaginaba. Por otro lado, los autores que he mencionado son filósofos que analizaron, en mayor o menor medida, el nihilismo, de ahí que les haya puesto como autores-fetiche para Ulquiorra. Bueno, a ver qué nos depara la apuesta, porque cada personaje irá moviendo los hilos y actuando según le convenga, así que las cosas irán poniéndose cada vez peor entre todos ellos. Espero que os haya gustado el cap y nos vemos en el siguiente. Un beso!

-chan: hola! Yo es que vi las dos hace poco y me inspiraron muchísimo para basar una historia en ellas. Pues en principio tengo pensado que el final sea trágico (sé que no gustará mucho, pero creo que para la historia será mejor así), aunque ya me está dando qué pensar y estoy empezando a cambiar de ideas… No sé, según vaya avanzando el fic ya iré preguntando, a ver qué os parece. Un beso!

Sakura Rose Cifer: hola! Muchas gracias por los ánimos! Espero que la historia siga gustándote y nos vemos en el siguiente cap. Un beso!

Myri Weasley28: hola! Jaja, la verdad es que Riruka es mala, mala. Además, tenía ganas de ponerla mala/loca, para que no sea del todo odiosa (pero sí, es malísima xD). La verdad es que te aocnsejo que veas las películas; están muy bien y hay bastantes cosas que cambiaré (sobre todo por los personajes secundarios, que tendrán más importancia que en las películas y la relación con los protagonistas será diferente). Espero poder llevar el UlquiHime lo mejor que sepa y espero que sea muy, muy intenso (pondré toda la carne en el asador para que así sea), así que nos vemos en el próximo cap. Un beso!

Orihime Hoseki-Chan: hola! Muchas gracias por tu apoyo! Buf, la verdad es que tengo un dilema muy importante con el final (no sé qué hacer, básicamente XD), así que ya veré y os iré preguntando, según vaya avanzando la historia. Espero que el cap te haya gustado y nos vemos en el siguiente. Un beso!

Kuchiki Kibe: hola! Espero que, en este cap, Riruka y Ulquiorra te hayan parecido mucho más horribles de lo que han sido hasta ahora (ésa era mi intención, así que espero que haya quedado bien!). Siento haber tardado con el cap, pero ya se sabe que la maldita Universidad siempre quita tiempo para todo… pero bueno, mejor tarde que nunca! Espero que el cap te haya gustado mucho y nos vemos en el siguiente. Un beso!

MAPEE: Hola! Jaja, desde luego que es extraña la pareja que hacen, pero por algún motivo que desconozco Riruka era la única que me pegaba para ese papel. Espero que te haya gustado este segundo cap y nos vemos en el próximo. Un beso!

nana-lilium: hola! Sí, la historia está directamente inspirada en esa peli y en "Las amistades peligrosas", así que la historia seguirá más o menos la misma línea argumental (aunque con bastantes cambios, la verdad). Espero que te haya gustado este nuevo cap y un beso!