Los personajes originales pertenecen a Tite Kubo y la historia está basada en la novela/película "Las amistades peligrosas" y la película "Crueles intenciones"

Capítulo 3: No hay vuelta atrás

El corazón estaba a punto de salírsele por la boca. Por primera vez, Orihime no sintió pena al llegar a su casa vacía, triste y apagada desde la muerte de su hermano, pues estaba demasiado conmocionada como para pensar en eso. Dejó sus cosas en el suelo y se tiró en la cama de su habitación, bocarriba, con los ojos abiertos como platos, el corazón desbordante y la respiración agitada.

¿Cómo había podido pasar… eso? Es más, ¿qué demonios había pasado? No entendía nada. No entendía que, en apenas unos cuantos segundos, el chico más popular y con peor fama de todo el instituto le hubiese declarado la guerra. ¿Por qué a ella, precisamente a ella? Jamás había tenido ningún problema con nadie y siempre había pasado muy desapercibida. Era cierto que su físico a veces atraía bastantes miradas, pero Orihime detestaba esos ojos obscenos, así que se guardaba muy bien de taparse y que no se le viera nada. No quería llamar la atención más de la cuenta y menos de esa manera.

Entonces, ¿por qué le había dicho eso? ¿Por qué sus palabras habían abandonado sus labios sin apenas darse cuenta del efecto que podían tener? Ya era demasiado tarde para pensarlo, pues había desencadenado una especie de guerra que no sabía en qué consistiría ni qué consecuencias tendría.

Dándole vueltas a la cabeza, la joven acabó durmiéndose, agotada de tanto pensar, sin poder evitar que su corazón siguiera sin contenerse.

- Crueles intenciones -

Esa mañana, Riruka estaba más contenta de lo normal y así lo demostró, pues volvió a ver a Nel a su clase, repitiéndole la invitación de ir a su casa cuando quisiera. La joven se sorprendió al momento, pero acabó aceptando, sin poder evitar desconfiar un poco. No era para menos, pues la alegría de Riruka se debía a un motivo de todo menos sano; la guapa Presidenta veía el triunfo en sus manos y que por fin obtendría aquello que llevaba tanto tiempo deseando. Además, al divisar a Orihime en clase de su "amiga", su felicidad se volvió aún mayor.

La pelirroja no parecía afectada por lo que fuera que ocurrió entre ella y su hermanastro, el día anterior. Estaba ocupada pidiendo unos apuntes y completando sus notas durante el descanso, así que no se dio cuenta de que Riruka y Nel estaban hablando juntas. La Presidenta no le quitó el ojo de encima: le parecía una figura cándida, casi etérea. No sabía nada de sus historias amorosas y dudaba que hubiera tenido alguna, la verdad. Aunque fuera el interés amoroso de algún chico de ese instituto, ella no había manifestado lo mismo por nadie, lo que la convertía en una persona más distante e inalcanzable, si cabía. Su querido Ulquiorra no sabía en qué lío se había metido, pero pronto le haría descubrir las maravillas de haber perdido la apuesta.

A pesar de estar mirando fijamente a Orihime, Riruka no perdió detalle de otra cosa bastante interesante que tuvo lugar en ese descanso. Sin embargo, aunque no hubiese visto a Nnoitra acercándose por el pasillo, cruzando la clase de Nel, mirándola fijamente, casi asesinándola con la mirada, la expresión de Nel le hubiese revelado que algo estaba ocurriendo; en cuanto le vio por el pasillo, sus sonrisa se desvaneció, su piel se volvió más blanca de lo que ya era, sus preciosos ojos marrones se abrieron de la sorpresa y su aliento se entrecortó. De no haber habido tanto alboroto, Riruka estaba segura de que hubiese podido escuchar su corazón.

Probablemente ésa era la primera vez que los dos se veían, después de tanto tiempo. Pero Riruka no tenía prisa, pues dentro de muy poco descubriría qué había ocurrido entre ellos, de primera mano. Entonces, la emoción la invadió con más fuera y su maquiavélica sonrisa se dibujó de nuevo.

- Crueles intenciones -

Nnoitra estaba sentado en la azotea, fumando. El descanso estaba terminándose, pero no tenía pensado volver a clase; no después de haberla visto a ella. Sabía que se había cambiado a ese instituto y sabía que, tarde o temprano, acabaría encontrándose con ella, pero no había pensado que fuera a ponerse así. En cuanto la vio sintió que sus piernas flaqueaban y tuvo un irrefrenable deseo de echar a correr o a llorar, pero logró contenerse, mirarla fijamente a los ojos y apartar la vista apenas unos segundos después. En cambio, ella no consiguió disimular y él notó su nerviosismo al instante. Siempre había sido así de transparente y en cierto modo eso le hizo sentir la nostalgia de otro tiempo, pero en cuanto echó el humo del cigarrillo se recompuso: no iba a sentir eso por ella, ni eso ni nada. No quería volver a verla, no quería tener nada que ver con ella… y menos al descubrir que, después de tanto tiempo, estaba muchísimo más guapa que antes, si es que eso era posible.

Nnoitra exhaló la última calada de su cigarrillo, lo apagó y se tumbó en el suelo. Era una zorra. No iba a dejar que jugase con él, como siempre había hecho. Tampoco iba a permitir que por el hecho de haber vuelto, su vida se convirtiera en un desastre. Era de los mejores alumnos de ese instituto, tenía un futuro prometedor y no iba a dejar que esa niñata de pelo verde le pisotease, como siempre había hecho. No permitiría que le manipulase, que le mintiese, que le utilizase para sus propios fines, engañándole una y otra vez, sólo para salirse con la suya.

La odiaba. La detestaba tanto que hasta su corazón ardía de rabia, únicamente pudiendo calmarse con la idea de que, algún día, tal vez pudiese matarla con sus propias manos. Sentir que el último aliento de esa increíble mujer se escapaba y que él era lo último que pudiera ver, era prácticamente su mayor deseo jamás contado.

Sin embargo, mientras pensaba todo eso, Nnoitra tuvo que cerrar y apretar los ojos con fuerza, para no dejar que una mísera lágrima se escapara de aquel escondite.

- Crueles intenciones -

Orihime estuvo bastante nerviosa durante todo el día, aunque logró disimularlo como pudo. Trató de evitar por todos los medios cualquier contacto con Ulquiorra o con alguien de su entorno y se sintió especialmente alterada cuando su hermanastra fue a su clase. No ocurrió nada, pero la joven sintió que ella sabía algo. En realidad, siempre parecía saberlo todo, así que en el fondo no se sorprendió tanto de que pudiera sospecharlo.

Por suerte, Inoue no vivió nada extraño durante todo el día; ni amenazas, ni murmullos ni palabras extrañas, así que dejó de preocuparse. Tal vez estuviera sacando las cosas de quicio, tal vez para él ese incidente no hubiese supuesto nada. No, claro que no. Él era el gran Ulquiorra Cifer y ella… una alumna normal y corriente. Era imposible que él le hubiese dado a aquellas palabras la misma importancia que ella.

Aprovechando que aún tenía algo de tiempo libre antes de ir a trabajar y que las clases ya habían terminado, Inoue se dirigió a la biblioteca, con mucha tranquilidad. Sin embargo, al buscar unos libros entre los estantes, sintió al presencia de alguien cerca de ella. Y se giró. Y su sangré se congeló.

- Crueles intenciones -

Los muelles de la cama sonaban rápidamente y los gemidos invadían la habitación. Ella le abordó al terminar el instituto y le propuso, casi obligó a que la acompañara a su casa. Tampoco hubiese hecho falta llegar a tanto, pues él hubiese aceptado aunque ella se lo hubiese insinuado. Eso era lo que más le molestaba; odiarla con toda su alma, pero no poder hacer nada cada vez que le hablaba, sonreía o miraba con esos ojos de desquiciada.

Él estaba encima de ella y ella estaba bocabajo, dejando que su roja melena se esparciera por las sábanas. Él aspiró su olor y se dejó llevar por él. Cuánto la detestaba. No soportaba que jugara con la gente y que todo el mundo se lo permitiera o, mejor dicho, que nadie se diera cuenta de sus verdaderas intenciones. Tal vez él y Ulquiorra fuesen los únicos que lo supiesen, pero también había sucumbido a sus encantos, así que podía incluirse perfectamente en ese grupo de idiotas. Quizá por eso desease tanto a su hermanastro.

Al pensar en esa posibilidad, las embestidas de Grimmjow aumentaron el ritmo y Riruka comenzó a gritar aún más fuerte. Por suerte apenas había criados a esa hora de la tarde y la mansión estaba vacía, pero eso daba igual. Puede que incluso a ella le diese más morbo que hubiese gente escuchando.

Sintiendo que el clímax se acercaba, Grimmjow le agarró fuertemente del pelo y la atrajo hacia sí. La deseaba tanto que le costaba contenerse, hasta el punto de no poder evitar hacerle daño. Pero le daba igual y probablemente a ella también.

- ¿Te marchas ya? Qué aburrido- le comentó ella, mientras él acababa de vestirse.

- Si tanto te aburres, llama a la chica nueva. Por lo que sé, ya sois muy amigas.

- ¿Y eso te preocupa?- le sonrió ella, con maldad- ¿Acaso te importa lo que haga con los demás?

Él la fulminó con la mirada. Por supuesto que le importaba y ella lo sabía. Lo supo desde el principio. Siempre sintió que él no la miraba ni trataba como los demás, aunque quisiera fingirlo… y, por supuesto, no pudo dejar escapar la oportunidad de hacerle suyo, de convertirlo en su títere. Lo peor de todo era que él era consciente de ser su juguete preferido y no lo soportaba. Sólo de pensar que su mente confundiera ese odio enfermizo con algo completamente distinto, sus instintos más bajos se disparaban.

Eso era lo que más odiaba; que ella pudiera hacer lo que quisiera con él y él fuera incapaz de detener a ese monstruo.

- Crueles intenciones -

Orihime estaba quieta, pasmada, clavada en el sitio. No le había visto en todo el día y no esperaba encontrárselo, ni ese día ni ningún otro, pero ahí estaba, con sus fríos ojos verdes atravesándole en cuerpo y alma. Ella sintió que el libro que tenía en las manos se resbalaba y se caía al suelo, así que lo recogió lo más rápido que pudo, sin poder contener su nerviosismo. Estando agachada, sintió que él se acercaba a ella y trató de huir, pero él le cogió del brazo, la giró hacia él y evitó que se alejara. Por suerte a esa hora apenas había gente en la biblioteca y los pocos que habían no estaban lo suficientemente cerca como para ver lo que ocurría.

Nada más estar seguro de haber recuperado su atención, Ulquiorra la soltó.

- ¿Estás nerviosa? ¿Por qué?- le preguntó él, con su gélida voz.

Al escucharlo, ella apartó inmediatamente la mirada. No sabía porqué, pero no se sentía capaz de mirarlo a los ojos. Era como si fuese a perder la poca fuerza que le quedaba, al hacerlo.

- N-No estoy nerviosa…- dicho esto, los libros volvieron a resbalarse de sus manos, pero esa vez fue él quien se agachó a recogerlos, acercándose más a ella al devolvérselos. Le tenía a escasos centímetros, pero ella no sabía cómo reaccionar, cómo comportarse- P-Perdona, pero tengo prisa y…

- Me interesas- la interrumpió Ulquiorra, sin inmutarse ni perder más el tiempo. Le gustaba ser directo y no andarse con tonterías.

- ¿C-Cómo… dices…?- le preguntó ella, totalmente desubicada, mirándole directamente a los ojos.

Ulquiorra detestaba camelarse a la gente usando halagos y siendo complaciente. Siempre había creído que la mejor forma de captar el interés de una persona era siendo directo; así el efecto que causaría sería mayor, más impactante. Y, a juzgar por la reacción de Orihime, estaba claro que lo había conseguido.

- Lo has oído perfectamente. Eres la primera persona que ha sido capaz de levantarme la voz y de reaccionar como tú hiciste ayer y eso ha despertado mi interés.

- Oye, lo siento, pero… creo que te estás confundiendo- trató de excusarse Orihime, intentando por todos los medios de acabar con esa conversación cuanto antes. No entendía nada, ni sus palabras ni porqué el corazón le latía a tanto ritmo, pero no quería continuar con eso- Siento mucho haberte pegado y…

- ¿Por qué lo sientes? ¿Es que al final crees que tenía razón?

- Claro que no…- contestó ella, mirándole con desafío, haciendo que se sintiera aún más absorbido.

- Mejor. Me hubiera llevado una gran decepción si hubieses acabado dándome la razón.

- Escucha, ayer fue un error escuchar tu conversación… Era privada y no tenía que haberme inmiscuido, así que creo que es mejor que dejemos las cosas como están y…

- Para tu desgracia, te inmiscuiste en mis asuntos, así que ya no hay vuelta atrás.

- Pero… No lo entiendo. ¿Cómo que "te intereso"…? No lo comprendo…

- No hay nada que entender. Me interesas y punto. Me divertiré contigo hasta que me aburra de ti.

- Pero, ¿qué estás diciendo?- se alarmó ella- ¿Cómo que vas a divertirte conmigo? ¡Ni siquiera nos conocemos!

- Que me intereses no significa que te desee sexualmente- aclaró él- ¿Es que estabas pensando en eso? Qué asco- Orihime no pudo evitar sentir cómo la rabia se apoderaba de ella, igual que el rubor, pero él no estaba alterado en absoluto- No me digas que vas a volver a pegarlo. Adelante, hazlo.

Pero ella no se movió. Agarró los libros con fuerza, pero no se movió. Entonces, fue él quien se alejó de ella, no son antes acariciarle un largo mechón de pelo. Ulquiorra se alejó, dándole la espalda, pero en cuanto hubo dado unos pocos pasos, se giró levemente hacia la pelirroja.

- Que me intereses significa ni más ni menos que no pienso quitarte el ojo de encima. Si no quieres que esto vuelva a ocurrirte, la próxima vez métete en tus propios asuntos.

Y, nada más decir aquella amenaza fulminante, el joven de ojos verdes desapareció, dejando el corazón de la desconcertada Orihime más preocupado y acelerado que nunca.

Continuará

Hola a todos! Perdonad el retraso, pero he estado ocupadísima! Encima este capítulo se me ha hecho cuesta arriba, sobre todo la escena de la biblioteca; no sabía cómo hacer la conversación entre ellos, sobre todo por parte de Ulquiorra, porque quería que siguiera siendo él. Tampoco sabía muy bien cómo enfocar el hecho de que sienta interés por Hime, así que espero haberlo hecho bien y haberle descrito lo más despiadado y retorcido posible. Y luego la escena de cama… que ya tenía ganas de poner una! Además, era lo último que le faltaba a Riruka para ser todo lo mala que pretendo que sea. Espero desarrollar más a los personajes y ver cómo afrontan los problemas y líos que van a venir, que serán unos cuantos! Nos vemos en el siguiente cap. Un beso!

nana-lilium: hola! Gracias por el review! Espero que el cap y la historia te sigan gustando, porque las cosas van a complicarse muchísimo! Un beso y nos vemos en el próximo cap.

Sakura Rose Cifer: hola! Ya, me gustó mucho poner a Orihime así. Además, me recuerda mucho a la escena del manga en el que ella le abofetea por decir algo parecido y así queda más "canon". En cuanto a Riruka, la verdad es que me encanta escribir sus escena; es tan… mala XD. Espero que cambien, aunque lo dudo bastante. Espero que te haya gstado este cap y nos vemos en el siguiente. Un beso!

Myri Wasley28: hola! Jaja, me alegra que te haya gustado la reacción de Orihime! Si te digo la verdad, creo que Ulquiorra va a sufrir más que Orihime con este tema de la apuesta, aunque no sé quién se enamorará antes de quién. Eso sí, se enamorarán a lo grande, te lo adelanto! Supongo que él está tan acostumbrado a tener el control de todo y a tratar a la gente como marionetas que no sabrá cómo reaccionar cuando se enamore… Hay tantas posibilidades que no sé ni cuál poner! De todos modos, también adelanto que la única persona de la que va a enamorarse Ulquiorra es de Hime, así que es posible que a riruka también se le veya de las manos el tema de los celos. Y en cuanto a Nel, la verdad es que Riruka se ha interesado con ella porque sí, por puro aburrimiento, aunque supongo que el hecho de que conozca a Nnoitra y que pasase algo entre ellos también debe de motivarla a seguir adelante con su malvado plan. Me alegro de que te esté gustando y espero que este cap también. Un beso!

Luka Cifer: hola! Jaja. Pues te aconsejo que veas las dos películas, Las amistades peligrosas y Crueles intenciones, aunque la verdad es que cambiaré bastantes cosas respecto al argumento (de hecho, ya hay algunas cosas que no son iguales, sobre todo respecto a los secundarios, que no quiero que sean tan "bobos" como en las pelis). En cuanto a la inspiración, lo que me cuesta es ponerme, pero cuando estoy en ello casi se escribe sola (menos las escenas de Ulquiorra, que me cuestan horrores XD), así que espero tener un buen ritmo pronto. Un beso y gracias por leer!

Orihime Hoseki-Chan: hola! Ya, Riruka es la mala malísima de la historia y espero que la odiéis con toda vuestra alma incluso al final! (aunque todavía no sé cómo acabará la historia ni si se redimirá de lo que ha hecho o no :S). Espero que te esté gustando mucho y nos vemos ene l próximo capítulo. Un beso!

Gzn: hola! Gracias por los ánimos y un beso!

Any Kisuky: hola! Jaja, desde luego. Son malos, retorcidos y encima se aburren… así que normal que se comporten así! Espero que te haya gustado el cap y un beso!