Los personajes originales pertenecen a Tite Kubo y la historia está basada en la novela/película "Las amistades peligrosas" y la película "Crueles intenciones"
Capítulo 4: Perder los estribos
- Si te soy sincera, jamás creí que pudiésemos ser amigas- comentó Nel, ruborizándose ligeramente y bajando la mirada. Riruka sonrió al verla, pero lo disimuló a la perfección.
Nel estaba bastante nerviosa y se notaba. Era muy raro que Riruka tuviera interés en hacerse amiga de las chicas y mucho menos de una recién llegada, así que aquello asustó y halagó a la chica de pelo verde, a partes iguales. Ambas estaban tomando té en la habitación de Riruka, hablando de cosas banales, "de chicas", pero la Presidenta del Consejo de Estudiantes quería ir más allá y no estaba dispuesta a frenarse.
- No seas boba. Desde que te vi, me caíste bien… y soy muy buena juzgando a las personas- le guiñó un ojo- Por cierto, ¿qué te trajo de vuelta a Japón?
- Oh, bueno… El trabajo de mis padres, ya sabes. Estuvimos viviendo aquí un tiempo, pero hace unos años nos tuvimos que mudar a Alemania y hasta ahora.
- ¡Vaya, no sabía que hubieses vivido aquí antes!- mintió la pelirroja- Por cierto, ¿conoces a Nnoitra Jiruga?- su "amiga" se estremeció y Riruka se dio cuenta- Es que el otro día, cuando te vio en el pasillo, se quedó como mirándote fijamente… qué raro. Por lo que yo sé, con las chicas es mucho más… ya sabes… salvaje. Quiere lo que quiere y no suele intimidarse por ninguna. Qué curioso…
- Bueno…- se explicó Nel, bastante incómoda con la situación- Es que… verás… Nnoitra y yo ya nos conocíamos… Pero hacía mucho tiempo que no sabía nada de él. De hecho, ni siquiera esperaba encontrármelo en este instituto…- su mirada se entristeció.
- ¿De veras os conocíais?- Nel asintió- Bueno, no es tan raro; vamos al mejor instituto de la cuidad y uno de los mejores del país, así que es normal que estudie aquí.
- Ya, pero… No sé. Es raro. No esperaba verlo, nada más- cortó Nel, tratando de dejar el tema de lado. Viendo lo preocupada que se encontraba, Riruka se acercó a ella y fingió consolarla, poniendo las manos sobre las de la chica.
- Lo siento. No sé qué ocurriría entre vosotros dos, pero veo que no tienes ganas de hablarlo. De todos modos, si alguna vez te sientes con ganas, ya sabes… Cuenta conmigo.
- Gracias- le sonrió Nel, con mucha sinceridad- En realidad…- siguió- yo tampoco sé muy bien qué ocurrió entre nosotros. Desde pequeños siempre nos hemos llevado bien y nuestros padres también. Hemos crecido juntos y siempre hemos sido muy amigos. Pero…
- ¿Pero…?- le preguntó Riruka, cubriendo su impaciencia y gratificación con falsa angustia.
- Pero… a los doce años, más o menos… empezó a cambiar. Se volvió más agresivo, más irascible conmigo. Dejó de estar cerca de mí, dejó de hablarme en el colegio. Hasta convenció a algunos de sus amigos para que me molestaran y me hicieran la vida imposible, incluido él. No lo entiendo… ¿Por qué hizo eso?... Sigo sin entenderlo…
- No lo sé. Entiendo bastante de hombres, pero no comprendo por qué pudo comportarse así. Pero, ¿sabes una cosa? A juzgar por cómo te moraba el otro día, diría que él tampoco te ha olvidado… y no por haberte molestado, precisamente.
- ¿Qué quieres decir?- le preguntó Nel, con los ojos aún llorosos.
- Que creo que le gustas, boba- rió Riruka.
- ¿Qué? ¡No digas tonterías! ¿Cómo iba a…?- de pronto, Nel se quedó callada, algo atónita y esa actitud no pasó desapercibida para la pelirroja.
- ¿Y por qué no? Eres una chica guapísima y estoy segura de que él ya se fijó en ti, por aquel entonces. Pero a ti… no te gusta él, ¿verdad?
- ¡Cla-Claro que no!- exclamó Nel, aunque el rubor parecía decir lo contrario.
Riruka decidió que, por el momento, bastaba con lo que ya le había contado. No quería forzarla a seguir desvelándole sus secretos; prefería que se confiara, que la considerara una amiga fiel y que fuese contándole todo con todo detalle, poco a poco. Después de todo, tenía todo el curso por delante y no quería aburrirse tan pronto de tan buena pieza.
- Crueles intenciones -
- Bueno, ¿no tienes nada que contarme?- le preguntó Tatsuki a su mejor amiga, con cierto recelo.
- ¿A qué te refieres?- preguntó Orihime, comiendo con ganas su almuerzo, sin saber de qué podía estar hablando.
- Os han visto. A ti y al idiota de Cifer. En la biblioteca. Juntos. Muy juntos. Explícamelo ahora mismo- le ordenó la morena, muerta de curiosidad.
- Ah, ¿eso? No es nada, de verdad. No te preocupes- le sonrió Orihime, tratando de aplacar a su amiga; Tatsuki era muy temperamental y protectora y sabía perfectamente lo que podía ocurrir, como se pusiera muy nerviosa- Hemos hablado un par de veces, pero no pasa nada.
- Mírame a los ojos, Hime- Inoue mentía fatal y siempre bajaba la vista al hacerlo; naturalmente, Tatsuki lo sabía y ésa no parecía ser una excepción.
- No ha pasado nada… de veras- la tranquilizó, aunque Tatsuki no la creyó del todo- Es que… Bueno, le vi con una chica y… creo que la ha tomado conmigo. De hecho, creo que nos llevamos bastante mal- bromeó Orihime, pasándose una mano detrás de la cabeza y riéndose.
- ¿Cómo que la ha tomado contigo? ¿No te habrá…?
- No, Tatsuki, tranquilízate. No ha pasado nada, en serio. Sólo hemos hablado unas pocas veces, pero creo que no encajamos. Eso es todo, de verdad.
Tatsuki suspiró, aliviada. Sabía que su amiga era el ser más inocente y confiado del mundo y que estaba dispuesta a darle una oportunidad a cualquiera para conocerle. Normalmente no le importaba que fuera así; de hecho, creía que le venía bien tener a alguien como ella a su lado, pero no podía permitir que se mezclase con gente como Ulquiorra Cifer. La luz que desprendía Orihime era demasiado pequeña como para competir con la oscuridad maquiavélica de ese chico.
- Menos mal. Como se le ocurra hacerte algo, lo mato. Le tengo muchas ganas a ese tío, créeme.
- ¿A quién odias tanto, chica dura?- preguntó una voz masculina por detrás. Se trataba de Ichigo Kurosaki, uno de los chicos más guapos del instituto y el más de la clase, seguido de Uryuu Ishida, otro que tampoco podía quejarse en cuanto a pretendientas.
- Cállate, pelo de zanahoria- le contestó Tatsuki, en un tono muy familiar. Era normal; se conocían desde pequeños y siempre se habían llevado muy bien.
- Hablabais de Ulquiorra Cifer, ¿verdad?- acertó Ishida- Pues yo que vosotras me andaría con cuidado. Será mejor no meteros en líos con él.
- Me da igual. Si tengo que pelearme con él, no tengo ningún problema en hacerlo- amenazó Tatsuki.
- Y yo apostaré por ti. Estoy seguro de que no te dura ni un asalto- la apoyó Ichigo.
Orihime no entendía nada. Ya sabía que Ulquiorra, Riruka y demás no eran del agrado de sus amigos, pero siempre había creído que les resultaban indiferentes. No se esperaba que sus amigos sintieran tanto odio por alguien con quien apenas habían cruzado dos palabras en su vida y, en cierto modo, lamentaba que así fuera, sin comprender de dónde podían salir esas ganas de pelearse con ellos; sobre todo con él.
A medida que aumentaban las burlas y las risas sobre ese chico, Orihime sentía que su corazón hervía cada vez más; que si estaba loco, que si nunca había sido normal, que si tenía una relación muy rara con su hermanastra, que si corrían rumores de que era un psicópata… Normalmente esos comentarios le hubiesen dado igual, pero no entendía por qué se sentía tan mal, por qué sentía esa enorme presión en el pecho que descontrolaba sus sentidos… hasta reventar.
- ¡Basta ya! ¡Callaros! ¡Dejad de decir esas cosas! ¡No tenéis ni idea de cómo es, así que dejadlo en paz!
En cuanto se dio cuenta de que había hablado más alto de lo normal y que su clase estaba totalmente en silencio, la joven abrió los ojos, percatándose de lo ocurrido. Todos la miraban atónitos, sin comprender nada. Orihime nunca perdía los estribos, jamás, así que podía decirse que aquélla era la primera vez que ocurría. Al sentir tantas miradas de incomprensión clavadas en ella, la joven no pudo evitar sonrojarse y bajar la vista, totalmente avergonzada. Ella tampoco entendía nada.
- Lo… Lo siento. Voy al servicio…
- ¡Orihime!- le gritó Tatsuki, aunque fue inútil, pues su amiga ya había salido por la puerta.
En el servicio, Orihime se encerró en una de las cabinas. Necesitaba relajarse y entender por qué se había puesto así. No obstante, por muchas vueltas que le dio, no consiguió comprenderlo. Lo único de lo que estuvo segura era de que jamás había sentido que su corazón latiese a tanta velocidad.
- Crueles intenciones -
- Si sigues mirándola así, acabará dándose cuenta.
Nnoitra giró de golpe la mirada y descubrió a la Presidenta del Consejo de Estudiantes detrás de él, mirándole, con una ceja levantada. Entonces, sintió una sensación de agonía y odio que sólo le ocurría con aquellas mujeres a las que encontraba más inteligentes que él. Quizá por eso las odiara tanto y sus historias amorosas sólo vinculasen a niñatas estúpidas. No soportaba sentir lo que sentía, cuando estaba cerca de una mujer superior a él, que le hiciera sentirse como si no valiera nada.
- Métete en tus asuntos, Dokugamine- le espetó. Riruka y él pertenecían a esa jet set de la que pocos podían disfrutar, pero nada más. Nunca se había fiado de ella y seguramente ella tampoco de él. Ambos eran listos y retorcidos y los dos lo sabían, así que tal vez por eso desde el principio supieron que era mejor no acercarse demasiado el uno al otro.
- Tranquilo- rió ella- Vaya, últimamente estáis todos de los nervios. No sé por qué será... Pero repito lo dicho: si sigues mirándola así se dará cuenta... y no querrás que eso pase, ¿verdad?
Nnoitra no pudo contenerse y se acercó peligrosamente a ella. A ella eso pareció divertirla y excitarla al mismo tiempo.
- Algún día te saldrá caro meterte tanto en la vida de los demás, "calienta po-"
- No te enfades, Jiruga. Supongo que no querrás perder los estribos, aunque creo que no es la primera vez que los pierdes con una chica, ¿verdad?- le interrumpió, impidiéndole terminar la frase.
- ¿Se puede saber qué coño quieres?
- Ayudarte- le contestó ella enseguida, aunque él no la creyó en absoluto- He estado hablando con ella- dirigió la mirada hacia Nel- y, ¿sabes qué? Creo que todavía no se ha olvidado de ti. De hecho, cuando estuvimos hablando de ti, por poco se echa a llorar.
Nnoitra sintió que su corazón se oprimía al escuchar esas palabras, tanto que hubiese jurado que había una mano estrujándoselo, tratando de que reventara por todas partes. Su respiración se detuvo y, en cuanto hubo comprobado que tenía toda su atención, ella siguió hablando.
- Creo que deberías seguir intentándolo. En serio. Persiste. No sé qué pasó entre vosotros, pero confía en mí cuando te digo que sigue pensando en ti. Se le nota en la mirada.
- ... ¿Ella te ha dicho eso?
- Mmm, no exactamente, pero sé interpretar muy bien los gestos de las personas y te digo que ella no te ha olvidado. Así que, adelante- le guió el ojo- Y, si ella no te da lo que quieres- se acercó más a él y le rozó la entrepierna con su rodilla- siempre puedes venir a mí.
Justo cuando estaba a punto de besarlo, él se apartó de golpe, conteniendo sus ganas de darle una bofetada.
- Estás loca.
- Jaja- rió ella- Me lo dicen a menudo. Pero verás cómo tengo razón.
- ¿Por qué haces esto? ¿Por qué siempre te metes en la vida de los demás?- le preguntó Nnoitra, viendo cómo se alejaba- ¿Qué ganas con todo esto?
- Nada- se giró hacia él- pero tampoco pierdo.
- Crueles intenciones -
Cuando por fin terminó la última clase, Orihime se marchó lo más rápido que pudo, sin casi despedirse de sus compañeros. Ya se había disculpado con ellos, pero seguía sintiéndose mal por haberles levantado la voz, así que decidió irse sin hacer mucho más ruido, pasando desapercibida. Tal vez el trabajo y que el día se acabara le hicieran ver las cosas de otro modo y consiguiera calmarse por fin, pues seguía sin comprender por qué había saltado de ese modo.
Justo cuando Orihime salía de trabajar, feliz de que el día por fin hubiera terminado, observó cómo unos ojos verdes esmeralda se clavaban en su espalda. Ella se giró bruscamente, asustada.
-Cuánto... ¡¿Cuánto tiempo llevas aquí?
- Sé a qué hora terminas, así que acabo de llegar.
Orihime se fijó en que no llevaba la ropa del instituto, así que probablemente se hubiese cambiado en su casa. En realidad, era la primera vez que le veía con ropa de calle y tenía un estilo bastante normal, aunque no por ello dejó de fijarse en lo bien que le sentaba la camiseta, la camisa por encima, los pantalones vaqueros, las botas... Al darse cuenta de que estaba mirándole más de lo habitual, le giró la cabeza bruscamente.
- Y a qué... ¿A qué has venido? Me voy ya para casa. Nos vemos mañana.
Orihime estaba muy nerviosa y no quería que lo notara. Precisamente él era la persona a la que menos le apetecía ver, después de lo que había ocurrido durante el día.
- Me han contado que hoy te has enfadado bastante con tus amigos. Qué sorpresa; no te imaginaba así.
Orihime lo miró, medio rabiosa, medio avergonzada. ¿Cómo era posible que ya se hubiese corrido tanto la voz? Además, la gente discutía a menudo, así que, ¿por qué había que darle tanta importancia a los gritos que ella hubiese podido dar? No tenía sentido, como todo últimamente.
- Ha sido una pequeña discusión, nada más- le lanzó una mirada desafiante- No es asunto tuyo, así que déjame en paz.
- Es la primera vez que te veo tan enfadada. Pero bueno, supongo que también tienes un lado malo, como todo el mundo, aunque el tuyo esté más oculto que el de los demás- él caminó detrás de ella, pero la pelirroja no le miró ni un momento- Y, ¿por qué te has enfadado?
- Por nada.
- No es eso lo que me han dicho. En realidad, me han contado que te has puesto a gritar para defenderme...
- ¡Cállate!- esa vez sí se giró, encarándolo- ¡No te he defendido, ¿me oyes? ¡Estaban diciendo cosas que no eran y me he enfadado, pero habría hecho lo mismo de haber sido cualquier otro!
- Ya, pero se trataba de mí, no de cualquier otro. De todos modos, resulta extraño que a tus amigos les haya sorprendido que hayas sacado tu carácter a relucir.
Orihime se detuvo, mirándolo extrañada. Ulquiorra siguió andando, hasta ponerse a su lado.
- ¿Qué quieres decir?
- Que, siendo tus amigos, deberían conocerte mejor y saber que también puedes cabrearte. ¿O es que has querido ocultarles tu peor parte?
- No les he ocultado nada. Deja de imaginarte cosas...- Inoue empezaba a estar realmente molesta con él.
- No me imagino nada. La gente como tú tiene ese problema; veis constantemente las vida como si fuera algo maravilloso y queréis dar esa imagen a los demás. Sin embargo, cuando ocurre algo que os molesta, saltáis como cualquier otro y los demás se sorprenden. Es lógico.
- Yo... no soy así- se le quedó mirando fijamente- No creas que todo el mundo es tan retorcido como tú.
- Claro que sí. La única diferencia es que yo no oculto mi peor parte a los demás, a diferencia de ti. Por eso te dije el día que nos conocimos que no eres distinta a mí. Visto lo de hoy, está claro que eres igual que cualquiera: te comportas de la forma que crees adecuada cuando las cosas van bien; sin embargo, cuando se tuercen, tú también lo haces.
Ulquiorra había seguido caminando, dejándola atrás. Pero, de pronto, la joven echó a correr hasta alcanzarlo y, al hacerlo, le cogió del brazo con brusquedad, acercándolo a ella. La mirada que le dirigió estaba llena de rabia contenida, mientras que la de él mostraba la misma indiferencia de siempre.
- Te equivocas, como siempre. No me he enfadado porque creyera tener razón, sino porque mis amigos no estaban siendo justos contigo. No te conocen y no tenían derecho a decir todo lo que dijeron de ti. No se trata de ser egoísta o no, se trata de no tener prejuicios y ser justos con los demás. Creo que ése es el camino que hay que seguir, nada más.
Ulquiorra se quedó mirándola durante unos segundos. Ella creyó haberlo conmovido, haberle tocado alguna fibra de su frío corazón, pero pronto comprobó que sus deseos no se cumplirían.
- Por mucho que pienses así, probablemente seas la única persona del mundo en hacerlo- le dijo él, clavando la vista en ella- y, en ese caso, al final la gente acabará aprovechándose de ti...
- Mmm... No lo creo- reflexionó Orihime, llevándose el dedo índice a la barbilla- Puedo decir que tengo unos amigos fantásticos y que nunca, nunca se aprovecharán de mí- le sonrió ella, quizá mostrándole la sonrisa más grande y sincera que jamás hubiese visto antes . Ulquiorra sintió cómo algo le apretaba el corazón, pero la sensación fue tan breve que creyó habérselo imaginado- En fin, vivo aquí al lado, así que... bueno, si quieres puedes irte ya.
- ¿Te doy miedo?
- ¿Qué?- se sorprendió ella- No, nada de eso, claro que no... Es sólo que...- la joven bajó la vista, ruborizada- Bueno... es raro...
No hacía falta que dijera nada más para saber en qué estaba pensando y Ulquiorra tampoco tuvo ganas de hacerle pasar mayor apuro.
- Muy bien. Entonces, nos vemos mañana- se despidió y se dio la vuelta pero, después de haber dado unos pasos, volvió a dirigirse a ella, sin girarse- De todos modos, es increíble el motivo por el que has perdido los papeles con tus amigos, por primera vez en toda tu vida.
El corazón y la propia Orihime se detuvieron en ese momento, antes de reanudar el ritmo. La joven estaba perpleja y, aunque pudo girarse para ver cómo se alejaba, no pudo articular palabra. Tenía la cara completamente roja y la garganta seca. No obstante, a pesar de haber estado mejor, tampoco habría sabido qué contestar.
Por su parte, después de haberse alejado unos metros de la pelirroja, asegurándose de estar lo suficientemente lejos de ella, Ulquiorra sacó su teléfono móvil del bolsillo y marcó un número.
- Soy yo. Espero que aproveches estos últimos momentos al lado de tu diario, porque dentro de poco no volverás a verlo- sentenció, antes de colgar, sin esperar a escuchar ninguna respuesta.
Continuará
¡Hola a todos! Siento mucho haber tardado tanto en renovar, pero ya sabéis; las clases, los trabajos, el asco de exámenes... Pero bueno, entre las ganas que tenía de escribir y que he podido sacar algo de tiempo, al final he conseguido subir este capítulo (que tenía muchísimas ganas de escribir, por cierto). Qué tal, qué os ha parecido? Bueno, las cosas ya están avanzando para todos los personajes, así que a ver qué pasa, porque todo se complicará muchísimo más para todos. Quería haber metido una escena más al final del capítulo, pero prefiero dosificar la historia e ir metiendo las cosas poco a poco... Además es algo bastante importante y quería darle más espacio. También sé que dije que Ulquiorra sería el primero en "caer", pero ya no estoy tan segura… Supongo que será cosa de los dos, poco a poco. Bueno, en cualquier caso espero que el cap os haya gustado y ya me daréis vuestras opiniones. Un beso a todos y gracias por leerlo!
Any Kisuky: hola! Siento la tardanza, pero espero que este cap te haya gustado mucho también y espero no tardar mucho con el siguiente. Un beso!
Luka Cifer: hola! Me alegra que la historia te esté gustandotanto. Bueno, está claro que Hime ya va un "paso por delante" por decirlo así de Ulquiorra y que, por ahora, su plan va perfecto… pero que no se confíe tanto! Respecto a Grimmjow y Nnoitra quiero que tengan bastante papel y que vayan dándose cuenta de cómomarchan las cosas, aunque por ahora no sé exactamente cómo ponerlo (lo tengo en el borrador, pero ya veremos xD). Espero que el cap te haya gustado y nos vemos en el siguiente. Un beso!
Myri Weasley28: hola! Jaja, me alegra que te haya gustado la pareja NnoiNel. La verdad es que quiero desarrollarla bastante y toda la historia que tienen detrás (quería acabar el capítulo con un momento de ellos, pero supongo que lo aplazaré, qué remedio). Jaja, pobre Riruka, a mí en el fondo me da pena… bueno, quizá por ahora no, pero me gustaría que cambiara, aunque no lo veo demasiado claro, porque también me apetece que siga siendo la mala malísima de la historia. Bueno, en cualquier caso por ahora seguirá haciendo de las suyas. Ahora mismo no siente nada por Ulquiorra,porque su relación no ha cambiado, pero ya veremos qué pasa cuando él empiece a fijarse en Orihime más de lo previsto… Supongo que el mayor problema de Ulquiorra será Riruka, a parte de aceptar lo que le está pasando, claro, que no será nada fácil para él(sobre todo porque Ulquiorra, hasta el momento, es bastante asexuado, pero Orihime empezará a despertarle instintos ocultos). Bueno, espero que el cap te haya gustado y nos vemos en el siguiente. Un beso!
