Los personajes pertenecen a Tite Kubo
Capítulo 5: Recordando el pasado
Orihime estaba nerviosa. Había pasado ya media mañana, pero no había conseguido solucionar la pequeña discusión que había tenido con sus amigos. En realidad, llevaba unos días en esa misma situación y ninguno parecía querer dar su brazo a torcer. Ella y Tatsuki habían intentado hablar y volver a acercarse, pero ni ella ni los demás parecían querer cambiar de opinión respecto a Ulquiorra. Y no podía dejar pasarlo.
Tal vez tuvieran razón, tal vez estuviera jugando con ella. Pero tampoco eran amigos íntimos ni tenían ningún tipo de relación más profunda. Eran simples conocidos, nada más, pero incluso a pesar de no saber bien cómo era, no soportaba que hablaran mal de él. Tenía mala fama, ¿y qué? Eso no significaba que los rumores fuesen ciertos, total o parcialmente. Incluso, en caso de serlo, tal vez hubiese cambiado. Siempre se podía cambiar.
Aprovechando el descanso para el almuerzo, Ishida se acercó a ella. Desde la discusión, siempre comía sola y, a juzgar por cómo la miraba él, el chico tampoco parecía estar demasiado cómodo con la situación.
- ¿Por qué no vienes a comer con nosotros, Inoue?- le preguntó Ishida, en el ala vacía en la que se encontraba ella.
- No tengo muchas ganas, la verdad- se sinceró ella, bajando su triste mirada.
- Deberías volver- insistió él- Te echamos de menos.
- Y yo, pero… No tengo muchas ganas después de lo que ocurrió el otro día- le miró a los ojos- Después de lo que dijisteis.
Ishida mantuvo la mirada, quizá tan firme como la de ella.
- Lo comprendo, pero también tienes que entendernos a nosotros. Estamos preocupados por ti y Cifer no tiene fama de ángel, precisamente.
- Ishida, si has venido a discutir, puedes marcharte. No tengo ganas de que vuelva a ocurrir lo mismo.
Ishida se llevó una mano a la frente, algo exasperado y quizá superado por la situación.
- Inoue, perdona. No quería ofenderte. Pero sólo quiero que sepas que dijimos todo aquello porque estábamos preocupados por ti, nada más. Entiéndelo, por favor- se explicó él, mirándola muy fijamente a los ojos y bastante preocupado. Ella sonrió.
- En el fondo sé que lo que dices es verdad y te lo agradezco. Supongo que es una tontería que sigamos enfadados por algo así. Vaya, ahora no sé ni qué decirles a los demás- la pelirroja se llevó una mano detrás de la cabeza, demostrando que realmente no sabía cómo podía disculparse con sus amigos.
- No seas tonta- le contestó Ishida, cogiéndole de la mano- Venga, vamos. Están esperándote.
Rápidamente sacó a la chica de la clase, que apenas tuvo tiempo de recoger el resto de su almuerzo.
- Crueles intenciones -
Nnoitra estaba en el servicio de chicos, jadeando. Le temblaba todo el cuerpo. No podía creer lo que había pasado, lo que había estado a punto de hacer. El corazón le iba a mil por hora.
Había estado toda la noche dándole vueltas a las palabras de Dokugamine. Le había dicho que seguía pensando en él, que ella seguía pensando en él, pero que no quería admitirlo y que insistiera. Había pasado tanto tiempo, había acumulado tanto odio y tanto rencor hacia sí mismo que no se podía imaginar que aquello estuviese pasando de verdad. Y no podía esperar más. Finalmente, el chico se armó de valor y esperó a que Nel estuviera sola en uno de los descansos de clase, para lanzarse.
- … Nel.
Ella le daba la espalda, pero él pudo ver perfectamente cómo se estremecía al escuchar su nombre. Al escucharlo en su boca. La joven de pelo verde se mantuvo quieta, sin moverse ni un ápice y finalmente decidió no girarse.
- Nel… Quiero hablar contigo.
- Habla.
- A solas.
- No. Si quieres hablar conmigo, tendrá que ser con gente delante.
- Escúchame Nel, yo…- continuó él, en voz baja, poniéndole una mano en el hombro.
Nada más sentir esa presión, la joven se giró bruscamente y le empujó con toda la fuerza posible. Nnoitra se cayó hacia atrás, casi tan atónito como la poca gente que había a su alrededor. No entendía nada. ¿No se suponía que ella aún sentía algo por él? ¿No se suponía que era ella quien quería estar con él, pero no se atrevía a demostrarlo? No entendía nada. Entonces, se fijó en Nel y su corazón se detuvo.
Ella estaba poyada contra la pared, utilizando su carpeta a modo de escudo. Y lo miró. Con fiereza. Con odio. Con desdén. Estaba quieta, en pose defensiva, esperando cualquier movimiento que pudiera hacer para devolvérselo a la enésima potencia. Y Nnoitra se odió. Se odió y se rió de sí mismo, por creer que ella se comportaría como una princesita en apuros, esperando que él le demostrara que ya no tenía nada que temer y que la protegería como no pudo hacer en su momento.
Qué equivocado estaba. Ella había madurado, había crecido. Se había convertido en toda la mujer que era ahora y no necesitaba que ningún patético intento de príncipe de cuento de hadas la rescatara. Había estado toda su vida lamiéndose sus propias heridas y no iba a dejar que nadie más lo hiciera y que nadie más volviera a hacerle daño.
- No vuelvas a acercarte a mí- le dijo ella, sin acercarse a él- No me mires, no me llames. Tú y yo ya no somos ni conocidos. Se acabó, Nnoitra.
Ella se marchó, dejándolo en el suelo, con la misma mirada de estupefacción.
De vuelta en el servicio, Nnoitra dio un fuerte puñetazo a la pared. Qué estúpido había sido. No tenía que haberle hecho caso a la zorra de Dokugamine. ¿Qué sabía ella? ¿Qué sabía la lacra del instituto y de toda la sociedad, de alguien tan especial como Nel?
El joven se dejó resbalar por la pared, agarrándose la cabeza con ambas manos, mientras contenía los sollozos.
- Crueles intenciones -
El grupo se reconcilió y Orihime se alegró enormemente haberlo hecho. No es que hubiesen dejado de tener sus reservas respecto a Ulquiorra, pero lo habían hecho por ella y eso era lo que importaba. Para celebrarlo, decidieron aprovechar la tarde para ir al karaoke, aunque Inoue fuese una cantante pésima.
A la pelirroja le pareció buena idea invitar a Nel; la nueva no había hecho muchos amigos desde el inicio del curso y, aprovechando que ya se habían conocido, consideró que podía echarle una mano y presentarle a la gente. Ese día Nel pareció tener la cabeza en otro sitio, pero aceptó la propuesta de Inoue sin dudarlo. Le vendría muy bien conocer gente nueva y dejar de pensar en asuntos del pasado.
Sin embargo, Nel no aguantó tanto como habría deseado. En el servicio de los karaokes, después de mirarse fijamente al espejo, la joven no pudo evitar echarse a llorar. Fue repentino, casi como un relámpago. Pero llevaba demasiado tiempo aguantando.
- ¡Nel!- se asustó Orihime, entrado poco después- Nel, ¿qué te ocurre? ¿Te ha pasado algo?
- No, nada, es que… Estoy… Estoy un poco rara, nada más.
Nel miró a Orihime a los ojos. La pelirroja estaba esperando, pacientemente. Y la joven de pelo verde pensó que ya había aguantado demasiado; después de tanto tiempo, necesitaba hablar con alguien de una vez por todas.
- Crueles intenciones -
Nnoitra estaba en su casa, solo. No quería ver a nadie, no después de la humillación que había pasado aquel día. No sabía cómo iba a poder mirar a Nel a los ojos a partir de ese momento. Entonces, escuchó ligeramente el ruido del timbre y sus criados le informaron de que tenía visita. Su corazón latió con fuerza, de rabia y rencor, cuando tuvo delante a la persona más detestable y a la que menos le apetecía ver, en ese momento.
- ¿Qué coño quieres, Dokugamine?
- Nada, sólo saber qué tal estás. He oído que has discutido con ella.
Él quiso preguntarle de dónde sacaba tanta información y tan rápidamente de la vida de los demás, pero decidió no hacerlo. La Presidenta del Consejo de Estudiantes siempre tenía que saberlo todo de todos.
- Lárgate de aquí.
- Venga, puedes confiar en…
Sin dejarle terminar la frase, él se abalanzó sobre ella y la tumbó contra la cama. Llevó las manos a su cuello. Tenía tantas ganas de retorcérselo que apenas pudo contenerlas. Había sido ella, ella había metido las narices en cosas que no eran de su incumbencia, estropeándolo todo. De no ser por ella, tal vez hubiera podido…
No, a quién quería engañar. Riruka sólo era un elemento circunstancial más del problema, pero no dependía de ella. La situación con Nel había estado así durante años y el hecho de que ella se hubiera entrometido no había cambiado nada. Tal vez sólo hubiera acelerado las cosas, pero nada más.
Aún así, Nnoitra tenía tantas ganas de dejarla sin respirar…
- Hazlo- le dijo ella, con una sonrisa diabólica y atravesándole con esos ojos rojos- Quieres hacerlo, ¿verdad?- insistió ella, llevando sus manos a su cuello- Pues hazlo. Aprieta con fuerza.
Él se quedó paralizado. Esa chica era totalmente impredecible.
- ¿No? Entonces, tal vez prefieras… esto- continuó ella, guiando sus manos de su cuello hasta su pecho.
Nnoitra se estremeció. ¿No querría que…? No, no podía ser posible. Aún así, la mirada que le estaba echando era totalmente sugerente. Y ella era… guapísima. No tenía la misma belleza que Nel, pero tampoco podía negarse que fuera guapa. Pero su belleza era más… satánica. Irradiaba maldad a leguas, pero esa misma maldad era tan… atrayente. Tal vez él nunca se habría fijadotanto en ella, pero en esa situación no podía evitarlo…
Pensó en Nel. Pensó en todo lo que había pasado y lo inútil y mal amigo que él había sido con ella. Pensó en lo que podían haber cambiado las cosas, de haberla escuchado. Entonces, dejó de pensar. Y se abalanzó sobre Riruka.
- Crueles intenciones -
Orihime estaba en la biblioteca, pensando. Quería terminar unas cosas de clase y necesitaba estar sola para hacerlo. Pero además, quería pensar sin que nadie le molestara. Quería asimilar con calma lo que Nel le había contado, en el karaoke. Su historia. Aún le costaba creérselo.
Nel le había contado que, antes de vivir en Alemania, había estado viviendo en Japón, pero no le había contado que lo había hecho en la misma ciudad y que su mejor amigo por aquel entonces también estaba en su mismo instituto: era Nnoitra Jiruga. Ambos habían nacido por las mismas fechas, ambos venían de familias muy adineradas y ambos se habían criado juntos desde pequeños, como hermanos. Y, como hermanos que eran, competían por todo: quién sacaba mejores notas, quién era mejor deportista, quién tenía más amigos. Aún así, la competición era sana y no iba más allá de las bromas entre amigos. Al menos, eso había creído Nel.
Al empezar el colegio, todo cambió. Nnoitra empezó a dejar de lado a Nel y a llevar su particular competición bastante más lejos. Poco a poco dejó de hablarla y, si lo hacía era casi siempre para burlarse de ella. La situación empeoró cuando llegaron a la pubertad y Nel se desarrolló mucho más rápidamente que las demás chicas. Ella nunca supo por qué, pero Nnoitra llevo sus ataques personales a niveles mucho más extremos. Al final ella, agotada, dejó de intentar acercarse a él y se separaron.
Quizá fuese por esa indiferencia, pero Nnoitra empezó a obsesionarse cada vez más con ella. Ya no sentía la misma amistad que había tenido, tiempo atrás. En ese momento, sólo tenía una obsesión insana por ella. La miraba, deseaba, añoraba, ansiaba. Cada vez que hacía amigos, los alejaba de ella. Cada vez que conocía a alguien nuevo, él le contaba alguna mentira para alejarlo. Nel sabía que todo lo que ocurría era culpa de Nnoitra, pero tenía miedo de afrentarlo. No, no era miedo, era… lástima. Sentía lástima por él y es probable que él lo hubiese notado; por eso se esforzaba cada vez más por hacerle la vida imposible.
La situación llegó a su punto culminante cuando Nel se echó novio. Un chico fantástico de su instituto, que hizo caso omiso de las insinuaciones de Nnoitra y decidió darle una oportunidad, sin arrepentirse lo más mínimo. Por desgracia, aquello también fue el detonante para que Nnoitra elaborara su mayor plan maquiavélico y, no contento con llenar el instituto de fotografías de Nel tachándola de puta y chica fácil, les contó a los padre de la joven que tenía novio, decorándolo con su particular y retorcido modo de ver las cosas.
Nel nunca lo supo, pero Nnoitra sintió que se le caía el mundo encima cuando sus padres le contaron, al poco tiempo, que los padres de Nel habían decidido separarse y ella se iría a vivir con su padre a Alemania, mientras su madre optaba por marcharse con su amante. Ella iría a un internado, famoso por su estricta educación y femenino, por supuesto. Tampoco supo que, desde ese día, Nnoitra no había vuelto a dormir tranquilo, despertándose muchas de las noches sudando y jadeando, aún lamentando haberse dejado llevar por su estupidez y haberle amargado la vida a su amada.
¿Qué sería de ella? ¿Cómo estaría? ¿Le habría ido bien en Alemania? El chico tan fantástico con el que estuvo no tardó demasiado en olvidar a Nel y Nnoitra sintió unos deseos enormes de romperle la cabeza a base de puñetazos. Pero no pudo hacerlo, bastante había estropeado ya las cosas. Tan sólo podía contentarse con intentar dormir cada noche y rogar a todos los dioses poder volver a verla una sola vez más, para disculparse por todo lo que hizo. Pero, obviamente, ella jamás supo que Nnoitra se sintiera sí y, por extensión, tampoco Orihime.
- Cerdo… asqueroso- musitó la pelirroja, recordando una y otra vez lo que Nel le había contado, su más profundo secreto.
-Pe… Perdona. No quería molestarte.
Orihime alzó rápidamente la mirada y descubrió a Ishida a su lado, mirándola totalmente confuso por lo que acababa de oír.
- ¡Lo siento! No lo decía por ti, de verdad- se disculpó ella enseguida.
- Tranquila. Quería…- Ishida titubeó por un momento, sonrojándose- Quería… darte esto- le ofreció un cuaderno- He pensado que quizá te vendría bien para recuperar las clases de hoy. Te he notado un poco distraída y… bueno…
Orihime sonrió ampliamente al ver lo preocupado que había estado Ishida por ella.
- Muchas gracias, pero no tenías que haberte molestado.
- No es molestia…- contestó él, mirándola con una profundidad que ella no supo que podía esconderse detrás- Bueno, yo… Creo que marcharé ya.
- Yo tampoco tardaré mucho más. ¡Gracias otra vez, Ishida!
Al ver que la pelirroja se concentraba de nuevo en sus apuntes, el joven abandonó la biblioteca. Orihime presintió que quizá querría decirle algo más, pero no llegó a adivinar de qué podía tratarse. Quizá sólo fueran imaginaciones suyas.
De pronto, la joven sintió una presencia extraña que se acercaba cada vez más. Se sintió tensa de repente, aunque ya era una sensación familiar; en realidad, siempre tenía la misma tensión cada vez que él se aproximaba a ella. Sólo él.
El joven de ojo verdes apenas cambió su inexpresividad cuando se hubo acercado más a ella, cogido el cuaderno que acababa de dejarle su amigo y lo hubo examinado detenidamente.
- No se puede ser más patético- Orihime frunció el ceño, no sabiendo exactamente a qué o a quién se refería. Él la miró fijamente y, como entendiendo aquella pregunta implícita, se explicó- Menuda forma tan burda de intentar llamar tu atención. Penoso.
- No sé de qué estás hablando- respondió ella, con total sinceridad- pero supongo que ya me estoy acostumbrando a eso.
- Del lamentable de tu amigo- aclaró él, dejando caer el cuaderno sobre la mesa.
- ¿Te parece lamentable que me haya dejado sus apuntes y que se haya preocupado por mí?- le desafió ella- Tal vez tú no lo entiendas, pero no te culpo. Tiene que ser difícil no tener amigos a los que les importes.
- ¿Amigos? No seas ridícula.
La joven tuvo una sensación de deja vu por esa conversación, pero ya sabía perfectamente cómo controlar la conversación. A Ulquiorra le encantaba desmigar el alma humana a base de indirectas, pero ese día ella estaba demasiado cansada como para seguirle el juego.
- Estoy agotada, Ulquiorra, así que perdóname, pero hoy no quiero discutir contigo- sentenció Orihime, levantándose de la silla y recogiendo sus cosas.
- No estamos discutiendo. Sólo te estoy diciendo la verdad.
- ¿Y cuál es esa verdad? ¿Que no merece la pena tener amigos? ¿Que, según tú, todos son penosos e Ishida el que más?
- No; que ése no es amigo tuyo ni nada parecido. Sólo se acerca a ti para poder llevarte a su cama.
- ¡Ya basta!- le escupió ella- ¡No pienso dejar que sigas hablando así de ellos, ¿me oyes?! ¡Hasta ahora no he dejado de defenderte, pero estoy empezando a pensar que tal vez todo el mundo tenga razón, que tal vez seas un… un monstruo!
- Todos lo somos- repuso él, al cabo de unos instantes- La única diferencia es que hay quien lo ve y quien no lo ve.
Entonces, ella se quedó mirándolo fijamente, perpleja. Aquellos ojos verdes no mostraban más expresividad que otras veces, pero la pelirroja no se dejó amedrentar por eso; al contrario, fue como si algo hubiese despertado dentro de ella, revelándole el verdadero significado de las palabras tan hirientes de aquel chico.
Sin contestarle, la joven suavizó la mirada, se acercó a él y lentamente le puso una mano sobre su mejilla. Él se sorprendió ante ese gesto; se esperaba que le replicase y chillase, no que hiciese aquello y sintió un escalofrío que ella fue incapaz de percibir.
- ¿Eso es lo que te da tanto miedo, que todos seamos unos monstruos?- él no supo qué contestar y ella le llevó la otra mano a la otra mejilla, sonriéndole con ternura- No te preocupes. Algunos lo serán y otros no, pero no puedes estar toda la vida creyendo que todo el mundo es malo, sin darle una sola oportunidad- ella se acercó más a él, clavando su mirada en la del chico- Y no, yo no lo soy.
Nada más acabar la frase, la pelirroja se alejó de él y recogió sus cosas, dispuesta a marcharse a casa.
- ¿Me acompañas?- le preguntó, girándose y sonriéndole con la misma amabilidad de antes.
Ulquiorra se quedó mirándola sin saber qué contestar, limitándose a caminar detrás de ella. Aunque, durante todo el paseo, se limitó a tratar de esconder aquel vuelco que había sentido su corazón al escuchar aquellas palabras, a disimular los nervios y la falta de respuesta que había sentido al notar sus manos contra su rostro, que a darle conversación.
Era la primera vez que se sentía así y no sabía cómo controlarlo.
Continuará
Hola a todos! Cómo estáis? Siento haber tardado tantísimo en subir el nuevo cap, pero he estado ocupada con otra traducción que quería hacer enseguida y, en cuanto la he terminado, he seguido con esta historia. Qué os va pareciendo? Las cosas se están complicando mucho, con muchísimos frentes abiertos y espero que os esté gustando mucho! Ay Ulquiorra, pobrecillo, en cuanto se descuide va a acabar enamorado de Hime… y ella también, por mucho que lo parezca. Y en cuanto a Riruka bueno, es totalmente impredecible y espero que siga siéndolo mucho más! Aunque tengo ganas de que saque su lado más "sensible" (si es que lo tiene), pero habrá que esperar. Espero que os haya gustado el cap y nos vemos en el próximo! Bss!
Kuchiki Kibe: hola! Espero que este cap también te haya gustado! Parece que Hime ya está empezando a deshacer el hielo de Ulquiorra, aunque no creo que a él le haga mucha gracia sentirse así… Qué tal por la Uni? Yo ya acabé la carrera y ahora de prácticas, a ver qué tal me va. Ahora que he terminado con el de "Espadas e institutos" espero poder dedicarme de lleno a éste, porque tengo más historias pensadas y quiero terminarlo antes de ponerme con otras. Espero que te vaya todo muy bien y un beso!
desesperada1245: hola! Hmm… no vas muy desencaminada, pero creo que cambiaré algunas cosas del borrador, así que yo tampoco sé muy bien por dónde irá la historia, jeje. Sobre todo estoy dándole vueltas al final, porque no quiero nada previsible, pero tampoco quiero arrepentirme de lo que pase… No sé, no sé, a ver cómo avanzan las tramas! Siento mucho haber tardado y nos vemos en el siguiente cap. Un beso!
Lucychibi: hola! Jaja, me alegro de que te den miedo! Son unos psicópatas, sobre todo ella, pero espero que lo de Ulquiorra tenga remedio. Buf, es que ODIO que Orihime sea una niña tonta a la que haya que rescatar. Si en realidad es de los más valientes! Espero que te haya gustado el cap y nos vemos en el próximo, un beso!
Rebeca18: hola! Me alegro de que te esté gustando el fic y espero que este cap te haya parecido súper interesante! Un beso!
Phaun: hola! Gracias por los ánimos! Es que vi la peli hace tiempo y tenía ganas de hacer un fic del estilo, ambientado en un instituto y con los personajes igual de retorcidos. Espero que te guste mucho y un beso!
nicki: hola! Gracias por el review y espero que te haya gustado el cpítulo. Un beso!
Grg98: hola! Pues la verdad es que no tengo ni idea de qué será de Riruka ni si ganará, porque quiero complicar bastante la historia y no sé muy bien por dónde irán las tramas. En cuanto al diario… ya se verá xD. Si te puedo adelantar que Riruka es como una niña pequeña y es probable que se muera de celos según avance la situación, así que esperemos que Hime no se acobarde delante de ella y le plante cara. Un beso!
